Como de costumbre, no puede faltar el descargo de responsabilidad :P Estos personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a la genial Hoodfabolous, yo solo traduzco.
Y gracias como siempre a mi leal compañera, Beta y amiga, Erica Castelo por seguir apoyándome y ayudándome a mejorar mi ortografía ;)
Capítulo Doce: Los chicos están de vuelta en la ciudad
"¿Quién es Jasper?" Tia susurró en respuesta, viendo a través del vidrio oscuro mientras el conductor de Edward se detenía en el espacio para estacionarse frente al coche de Jasper. Vi cómo sacaba un paquete de cigarrillos de su bolsillo trasero, tomaba uno y lo encendía, desviando la mirada momentáneamente del vehículo. Casi podía oler las fresas mientras veía el humo a su alrededor.
"Mi primo," respondí, mi cuerpo empezando a temblar lentamente. Si Jasper estaba en la ciudad buscándome, no podía ser por algo bueno. ¿Sabía que James me había encontrado?
"¿Ese es tu primo? ¡Ese muchacho está magnífico!" Carmen exclamó, girándose en su asiento para ver a Jasper recargado en el potente coche, lanzando humo hacia el sol de Tennessee. Podía sentir la mirada de Edward hacia mí mientras mordía lentamente mi labio inferior, Tia y Carmen completamente ajenas a mi estado de ansiedad.
"Seguro que sí," concordó Tia, sus grandes ojos oscuros mirando a Jasper a través de la ventanilla. "Míralo bien, Cleveland," Tia continuó, dándole a Carmen una mirada de soslayo antes de que sus ojos se desviaran de nuevo a la postura casual de Jasper. "Ese un chico sureño alimentado con maíz. Ya no los hacen así."
"¿Esperabas que tu primo te hiciera una visita?" Preguntó Edward, interrumpiendo sus divagaciones. Me observó con cuidado, sus ojos verdes penetrando los míos castaños. Sacudí mi cabeza, volviendo a echar un vistazo a través del vidrio, murmurando, "Si Jasper está en la ciudad… no es para una visita social."
Tomando una respiración profunda, agarré la manija de la puerta, abriéndola despacio antes de salir. Mis tenis tocaron el suelo sucio, y vi a mi primo que miraba directamente hacia el frente, nunca en mi dirección. Apenas escuché el sonido de Edward, Tia y Carmen cuando salían del vehículo detrás de mí. Toda mi atención estaba en mi primo, que nunca levantó la vista para verme caminando lentamente en su dirección, mordiendo mi labio y retorciendo mis manos hasta que estaba a unos pasos de él. Jasper se dio la vuelta y me miró en silencio, sus ojos brillando y una pequeña sonrisa en la comisura de su boca… hasta que miró por encima de mi hombro a Edward. Jasper se tensó ligeramente, sus ojos entrecerrándose levemente en Edward, algo que solo yo percibí, antes de que sus ojos se desviaran de vuelta hacia los míos. Edward apareció a mi lado, deslizando un brazo alrededor de mi cintura, provocando que hiciera una mueca, mientras él me miraba con curiosidad.
La mirada de Jasper se paseaba entre nosotros dos, sus ojos diseccionando todo sobre Edward; la forma en que se paró, el modo en que frunció el ceño cuando me tensé al sentir su toque… su postura protectora. Edward devolvió su mirada, evaluando también a mi primo. Jasper le dio una sonrisa perezosa, lanzando anillos de humo al aire al mismo tiempo que arrojaba despreocupadamente al suelo lo que quedaba de su cigarrillo, aplastándolo debajo de su desgastada bota.
"Bella… señor Cullen," nos saludó con una sonrisa de lado, el humo ondeando en torno a su rostro.
"¿Cómo sabes quién soy?" Edward preguntó, después de una prolongada pausa, sus ojos recorriendo mi nerviosa apariencia antes mirar de nuevo a los ojos de Jasper. Edward quitó el brazo de mi cintura y metió las manos a sus bolsillos, la chaqueta de su traje abriéndose dejando al descubierto el arma colocada en su cintura. Jasper la vio, pero pareció indiferente al encogerse de hombros y apartarse del coche, caminando casualmente acercándose nosotros.
"Sé muchas cosas sobre usted, señor Cullen," Jasper respondió, apoyándose en los talones de sus desgastadas botas. "Sé lo que hace para ganarse la vida, dónde viven sus padres. Sé lo que come en el desayuno, en el almuerzo y en la cena. Sé dónde le gusta pasar su tiempo libre, cuando de hecho tiene alguno. Puedo nombrar a todos los hombres que ha asesinado, o ha mandado asesinar. Sé que Bella trabaja para usted, que usted compró el bar donde ella trabajaba, pero hay una cosa que no sé, señor Cullen. No sé por qué demonios está saliendo ella de ese coche con usted."
"Bella y yo somos…" Hizo una pausa, mirándome, sin saber la respuesta apropiada para su pregunta. "Bella y yo somos cercanos. Pero en lo que se refiere a dónde estaba hoy… qué estaba haciendo… vas a tener que preguntarle a ella," continuó Edward, sin preguntar ni mencionar cómo Jasper sabía tantas cosas personales sobre él. "Porque honestamente, yo mismo no sé la respuesta. Hoy la busqué por todas partes y finalmente la encontré en el gueto… en Orange Mound." Mirando a Jasper, él me vio con una ceja levantada, luego con una dulce y suave sonrisa.
"Bella," susurró, sus ojos reflejando las palabras que no dijo. Te he echado de menos. Estoy muy feliz de verte.
"Jasper," respondí cuando finalmente puso mi tembloroso cuerpo entre sus brazos.
Respiré profundamente, inhalando el aroma familiar de Jasper… fresas, tabaco, cuero y especias.
"¿Por qué estabas en Orange Mound? ¿Por qué estás con este hombre? ¿Sabes quién es él… las cosas que hace?" Jasper me susurró al oído.
"Yo… lo amo…" Le susurré cuando me soltaba, colocando sus manos en mis hombros y mirándome profundamente a los ojos.
Eludí su pregunta sobre Orange Mound, pero Jasper era demasiado astuto para solo olvidarlo. Jasper guardaría esa pregunta para después. Lo averiguaría eventualmente, ya sea que se lo dijera o no.
"Bueno, lo siento, preciosa," me dijo, mirando por encima de mi hombro. "Vas a tener que despedirte ahora. Sube a empacar lo que sea importante para ti. Tienes veinte minutos para terminar antes de que salgamos de una maldita vez de aquí." La mirada en sus ojos me dijo que no tenía opción más que obedecer. Mi corazón se contrajo, la idea de dejar a Edward y a las únicas amigas que había tenido alguna vez fuera de mi familia, me hacía sentir físicamente enferma. Asentí, con lágrimas acumulándose en mis ojos. Como un robot, subí los escalones de entrada hacia el edificio de departamentos.
Edward comenzó a gritar que me detuviera, pero nunca lo hice. Incluso escuché a mis amigas susurrando entre ellas. Nunca miré hacia atrás. Porque era más fácil de esa forma, sin mirar atrás. Intentaba nunca mirar atrás. Como un zombi, entré en mi departamento, la puerta ya estaba abierta y vi a Emmett paseándose de un lado al otro del suelo, arrojando sus pertenencias en la maleta de lona con la que había llegado. Su cabeza se levantó de golpe cuando atravesé la puerta.
"¿Dónde has estado? ¡Jasper te ha estado buscando durante dos horas!" Exclamó, metiendo el montón de ropa en la maleta antes de cerrar la cremallera. Inquietud y preocupación cubriendo el rostro de mi hermano.
"¿Por qué está él aquí?" Susurré, ignorando su pregunta por completo. No sé por qué pregunté las razones de la llegada de Jasper… tenía una muy buena conjetura. Emmett colgó la maleta de lona sobre su hombro, mirándome fijamente.
"¡Finalmente tiene una pista de James, después de todo este tiempo! Uno de los contactos de Jasper lo vio no lejos de Memphis, en una gasolinera a las afueras de Olive Branch. Jasper cree que está de camino a encontrarte. Por eso tenemos que mudarte a otro lugar diferente."
Olive Branch estaba a un poco más de 32 kilómetros al sur de Memphis. Si Jasper y Emmett supieran que yo vi a James solo unas horas antes. "¿Dónde van a llevarme?" Pregunté, mientras él cerraba mi laptop sobre la mesa antes de meterla en su maleta.
"Jasper no me dijo. A alguna parte más hacia el Norte. No cree que James te busque en el Norte." Recordé las palabras de James… que sabía que nunca dejaría el Sur, y casi resoplé por la ironía. Jasper siempre estaba un paso atrás de él… yo siempre estaba un paso atrás de él.
"¿Vas a ir conmigo?" Pregunté. "Eso no es justo. ¿Qué hay de Rose? ¿Solo vas a darte por vencido y a seguirme a dónde sea que vaya? ¿Por qué ustedes están tan dispuestos a dejar todo para protegerme? También merecen una vida propia…"
"Mira," dijo, mirándome con seriedad que normalmente no transmitía. "No es nuestro trabajo, pero es nuestra decisión protegerte. James es un bastardo enfermo y va a hacer todo en su poder para encontrarte. Si crees que vamos a dejar que te quedes como si nada esperando a que te agarre, estás equivocada. Tengo sentimientos por Rose, sí, pero tú has estado en mi vida mucho más jodido tiempo que ella, y que me jodan si permito que te pase algo otra vez. Tú y Jazz, ustedes son mi familia."
Emmett desapareció por la puerta de mi departamento y me dejé caer en el sofá, frotando mis sienes que punzaban al pensar en las palabras de Emmett. Miré al reloj en la pared. Veinte minutos. Tenía veinte minutos para llevar conmigo las cosas más importantes en mi vida… pero no podía, porque las cosas más importantes en mi vida no eran posesiones físicas… Las cosas más importantes en mi vida no eran solo mi hermano y mi primo, sino mis amigas… Tia, Carmen, Angela, Alice, Rose… y Edward. Nuevas lágrimas picaron en mis ojos por la simple idea de dejar a Edward… de posiblemente nunca volver a verlo. Edward, mis amigas, y Memphis… eso era mi vida ahora.
Tenía que dejar de huir. La Bella fuerte necesitaba salir de dónde se estaba ocultando, muy dentro de mí, y negarse a escapar de nuevo. No habría más escapes, no más ocultarse, no más mirar por encima de mi hombro a cada paso. De algún modo todo esto tenía que terminar.
Levantándome de un salto del desgastado sofá marrón, salí corriendo de mi departamento, pasando a una desconcertada Angela en el pasillo, con una bolsa de comestibles en sus brazos, sin Eric a la vista. Bajé las escaleras disparada, sin aliento para cuando llegué a la acera donde Edward estaba con la cara roja, gritando y fulminado con la mirada a Jasper mientras él le daba una sonrisa de suficiencia, con los brazos cruzados, recargado en el Charger. Emmett estaba sentado en los escalones de entrada del edificio, sus hombros caídos, su rostro en sus manos, con la maleta y la laptop a su lado. Tia y Carmen estaban cerca, todavía susurrándose mientras miraban a Edward perder la cabeza, gritándole como un loco a mi pasivo primo. El guardaespaldas de Edward, Liam, estaba cerca de su jefe, su mano moviéndose hacia su cadera mientras veía a Edward enfurecerse.
"Edward, tengo que contarte sobre James," solté, interrumpiendo su diatriba a gritos.
Edward apretó su mandíbula, todavía fulminando a Jasper con la mirada. Tan gentilmente como pude, agarré una de las manos de Edward, apretándola con firmeza. Pude sentir los ojos azules de Jasper sobre mí cuando Edward finalmente desvió su mirada vengativa de mi primo, mirándome a mí, su rostro enterneciéndose solo un poco.
"¿Quién es James, nena?" Preguntó, apretando mi mano en respuesta al mismo tiempo que me miraba a los ojos. Fue entonces que comencé a hablar apresuradamente, las palabras saliendo a borbotones antes de que me interrumpieran o me distrajeran de contarle a este hombre la verdad.
"Él me secuestró cuando tenía trece años," dije apresuradamente, dejando escapar una exhalación antes de volver a respirar hondo.
Los ojos de Edward se ampliaron, y luego se entrecerraron en pequeñas rendijas, su mano aun envolviendo la mía apretándola con fuerza. Me invadió la incomodidad, no por el firme agarre de Edward, sino por el hecho que tenía que confesarle al hombre que realmente me importaba que había sido agredida sexualmente de adolescente… prácticamente todavía una niña. Mis mejillas empezaron a arder por la humillación y la vergüenza. Esto era algo que debería hablar con él a solas, en privado. Abrí mi boca tartamudeando un poco, sin estar segura aún de solo escupirlo, cuando Jasper notando mi incomodidad, interrumpió como si nada.
"No es necesario que le des los detalles a tu… amigo, preciosa," dijo él, mirándome, su rostro carente de emoción. "Nos vamos, no importa lo que sepa. Son tus demonios, no los suyos."
"Una mierda, que se van. Y una mierda que no puede compartir sus demonios conmigo," siseó Edward, soltando su fuerte agarre en mi mano, cerrando sus manos en puños, mirando furioso a mi primo. "¿Estás aquí por el hombre que la secuestró? ¿James? ¿Es el hombre en el video de seguridad que te agarró en el club anoche?" Edward miró a Jasper, luego a mí, su rostro una máscara de odio.
Peatones pasaban junto a nosotros de vez en cuando, evitando hacer contacto visual con nuestro grupo emocionalmente inestable al moverse rápidamente por el pavimento.
El cuerpo de Jasper se tensó, su rostro mostrando finalmente una expresión de inquietud y preocupación. La fachada de calma y tranquilidad finalmente desapareció al escuchar las palabras de Edward. "¿Te agarró? Bella, ¿lo has visto? ¿Has visto a James? ¿Por qué no me llamaste? ¿Por qué no le dijiste a Emmett? Bella, ¿es por eso que fuiste a Orange Mound? ¿Estabas buscando a James? Por favor, dime que no lo estabas buscando."
"Ella fue a Orange Mound a comprar un arma," una voz habló. Miré a Carmen, sorprendida de encontrarla y a Tia todavía cerca. Por el estrés de la situación, había olvidado que estaban ahí. "Lo siento, Bella. Sé que no querías que nadie se enterara, pero toda esta situación es una locura y está completamente fuera de nuestras manos. Bella decidió comprar un arma, no solo para protegerse ella, sino también para ir tras James. Eso fue lo que fuimos a buscar, pero las cosas se alocaron un poco y el vendedor comenzó a maltratar a Bella. Fue entonces que Edward se presentó. La protegió. Bella, todos te amamos y queremos ayudarte. Por favor, déjanos ayudarte."
La mirada de Jasper se posó en Edward mientras Carmen hablaba de su heroísmo. Frunció ligeramente el ceño mientras lo miraba, sus ojos calculadores recorriendo su rostro.
"Huir no va a ayudarme. En nada," respondí con amargura, el leve enojo que sentí hacia Carmen por su admisión de nuestro paradero rápidamente despareció.
De ninguna manera podía seguir enojada con ella cuando solo estaba tratando de ayudarme. Le di una pequeña sonrisa que ella en seguida devolvió, viéndose infinitamente aliviada.
"Deberíamos entrar, para hablar de esto donde sea más privado. No es apropiado hablar de asuntos familiares en frente de otros," susurró Jasper, sus ojos desviándose hacia donde estaban Tia y Carmen y hacia una pareja que pasó con sus cuerpos rígidos mientras estábamos parados tensos en la acera.
Jasper se dirigió a mis amigas, que lo miraron con la boca abierta. "Damas, Bella descortésmente olvidó presentarme a sus amigas. Soy Jasper Swan. Es un placer conocerlas," Jasper dijo con un dulce acento sureño, tan dulce como la melaza. Les dio una suave sonrisa sexy, consiguiendo risitas de ambas.
"Soy Tia y ella es Carmen," dijo Tia, haciendo un gesto hacia ella primero y luego hacia nuestra amiga. "Es un gusto conocerte… comprendemos que quieren algo de privacidad. Ya nos vamos."
Jasper asintió en respuesta, viendo a las dos chicas susurrar y soltar una risita entre ellas como dos adolescentes antes de bajar a la acera. Escuché que Carmen susurró, "Voy a casa a cambiarle el nombre a mi vibrador. ¿Cómo suena 'Jasperator'?" Tia se rio ruidosamente cuando cruzaron la calle, Jasper observándolas con una sonrisa torcida.
Edward habló bajito con Liam, diciéndole que se quedara cerca de las puertas del departamento. Comenzamos a subir los escalones mientras Jasper le explicaba en voz baja a un decaído Emmett que volvíamos al departamento para hablar de la situación en cuestión. Emmett asintió solemnemente, poniéndose de pie y agarrando sus cosas de los escalones. Esperaba que las arrojara dentro del coche de Jasper, pero en vez de eso lo vi traerlas con él mientras seguía silenciosamente a Jasper, Edward y a mí de vuelta al departamento. Los tres hombres se sentaron en silencio en mi pequeña mesa mientras yo buscaba en el refrigerador, sacando algunas sobras y acumulándolas sobre la encimera. Edward protestó, afirmando que no tenía hambre, hasta que vio mi mirada letal, a lo que en seguida cerró la boca. Se quedaron en silencio mientras calentaba la comida, sin hablar hasta que un plato estaba frente cada uno de nosotros.
"No me voy a ir," le dije a Jasper, metiendo un bocado de guisado en mi boca, la familiar comida caliente relajándome solo un poco.
"Te vas a ir, sobre todo si James volvió a la ciudad. Dime detalle por detalle lo que tuvo lugar en el club anoche," respondió Jasper, su tenedor en el aire mientras hablaba antes de tomar un bocado.
Emmett nos vio sorprendido, pero no comentó nada. Obviamente se había perdido parte de la conversación mientras estábamos afuera, perdido en sus propios pensamientos turbulentos.
Les expliqué a los chicos exactamente qué tuvo lugar anoche, excluyendo las aventuras sexuales con Edward, por supuesto. Les contenté sobre James metiéndome al pasillo, viendo cómo los ojos de Edward se oscurecían por el hecho de que James había tocado mi pecho. Les comenté lo que dijo James… cómo amenazó con matar a los que amaba. Luego les dije sobre Tia llamándome al callejón, para encontrar a Carmen de pie junto al Jesús ebrio. Expliqué cómo Jesús ebrio describió al hombre que lo atacó, cómo llamé a Willie Curtiss sin piernas, y cómo mis amigas y yo fuimos a Orange Mound para comprar ilegalmente un arma. Se me quedaron mirando con una mezcla de ira, preocupación, amargura y shock. Cuando terminé mi diatriba, sentí como si un gran peso se levantara de mi pecho.
"Voy a llamar a mi padre," anunció Edward, apartando su comida parcialmente ingerida, poniéndose de pie y sacando su teléfono. Buscó por un momento, murmurando, "Mi padre es un hombre poderoso. Hay varias personas que trabajan para mí que están más que cualificados para encontrar a este hombre… pero los hombres de mi padre tienen más experiencia con este tipo de… situación. Si alguien puede encontrar a esta persona, James, y deshacerse discretamente de él, es Carlisle Cullen."
Jasper se rio bajito, recargándose en mi vieja silla, entrelazando sus dedos detrás de su cabeza. "Si alguien puede encontrar a James y deshacerse de él, es Jasper Swan. Desafortunadamente, no es así de simple. James es inteligente. Inteligencia militar. Puede vivir de la tierra el tiempo que necesite, en medio de la nada. James ha sido virtualmente imposible de rastrear, hasta hace poco. Se ha vuelto descuidado, y ruego que permanezca así. Déjame encargarme de James. Soy la familia de Bella… prácticamente su hermano, sin ofenderte, Emmett. Amo a Bella y puedo protegerla. La mejor solución es ocultarla mientras continúo cazando a James… y lo mato."
"¡Bella no me va a dejar!" Edward le dijo con una mueca de desdén, apretando su teléfono con fuerza en su mano, sus ojos verdes abrasadores. "Además, ¿qué te hace más cualificado que mi padre para encontrar a este hombre? ¿Cómo es que sabes tanto de mi familia? ¿Eres algún tipo de cazarrecompensas o algo así?"
"Lo siento, hijo. Esa es información que no puedo divulgar en este momento. Y no es tu decisión mantener a Bella aquí," Jasper dijo arrastrando las palabras con una sonrisa de lado y una expresión divertida en su rostro. El rostro de Edward empezó a cambiar de color… comenzando con rojo y lentamente tornándose púrpura. Una vena de su frente sobresalía y juro que se veía como si estuviera palpitando. Sentí que ese era el mejor momento para interrumpir.
"No, no es la decisión de Edward," declaré, levantándome y agarrando los platos sucios. Deseché las sobras y comencé a llenar el fregadero de agua y líquido lavaplatos antes de fregar violentamente los platos, desquitando toda mi frustración en la vajilla de la tienda de un dólar. Todos me miraron sorprendidos, como si se hubieran olvidado que siquiera estaba ahí. "Para su información, es algo patético que todos ustedes están sentados tomando decisiones por mí sin siquiera preguntar mi opinión sobre lo que quiero hacer con mi vida."
Todos se me quedaron viendo sin decir nada mientras seguía fregando, mi rostro tenso por la ira. Personas habían estado tomando decisiones por mí toda mi vida… ¡estaba muy harta y cansada de ello! ¡Esta vez yo elegiría el rumbo de mi vida y nadie se interpondría en mi camino!
"Bella tiene razón," escuché que dijo mi hermanastro, sorprendiéndome tanto que dejé caer el plato que estaba sosteniendo al fondo del agua espumosa. Echando un vistazo a la mesa, encontré la solemne mirada de Emmett. "Bella tiene una vida aquí… una vida propia. No es justo arrancarle eso. Deberíamos entregar el video de seguridad a la policía y reportar a las autoridades en Mississippi y Tennessee lo que ocurrió en el club."
"¿Y entonces qué?" Edward le preguntó a mi hermano, con su teléfono aún en su mano. El color de su rostro poco a poco empezó a volver a su tono normal, aunque la ira era todavía clara en su ceño fruncido. "¿Solo esperamos a que James la ataque de nuevo? Estoy de acuerdo con Jasper, de alguna forma. Bella debería ocultarse, pero no lejos de aquí. Puede quedarse conmigo. La protegeré, también voy a asignarle un guardaespaldas para ayudar. Al menos hasta que encontremos a esta persona, James. Esa es la mejor solución." Mis ojos se ampliaron en shock al escuchar su sugerencia de quedarme con él.
La sonrisa engreída dejó el rostro de mi primo mientras miraba a Edward, levantándole una ceja. "¿Quieres que Bella viva contigo… por Dios sabe cuánto tiempo… hasta que encontremos a James? ¿Cuánto tiempo han estado saliendo para que sugieras algo así?"
Los ojos de Edward se desplazaron incómodamente hacia los míos por un momento. Volvió a meter su teléfono en su bolsillo, viéndose levemente avergonzado consigo mismo. "No hemos estado… precisamente saliendo," murmuró, ahora evitando mis ojos mientras me secaba las manos en una pequeña toalla, una densa incomodidad entrando en la habitación.
"Pero dijiste que eran cercanos," dijo Jasper, observando a Edward con atención, notando la expresión incómoda en su rostro. "¿Qué significa eso, si ni siquiera están saliendo? ¿Son amigos cercanos? ¿O algo más? Por favor, no me digas que Bella ha sido… romántica… con un hombre que no la ha cortejado adecuadamente." Edward miró al suelo, apretando su mandíbula, viéndose realmente avergonzado.
Aunque el padre de Jasper era una persona enferma y loca con una moralidad más que cuestionable, la madre de Jasper, Charlotte Swan, inculcó buenos valores sureños en su hijo. Puede que Jasper haya sido alguna vez un asesino sin escrúpulos, pero siempre ha sido un alma vieja, creyendo que un hombre debería salir debidamente con una mujer y ganar su corazón antes de llevar las cosas a otro nivel. Para él, la sugerencia de Edward que viviera con él era descabellada. Si supiera que fui yo la que seduje a Edward Cullen.
"Tienes razón. Hemos hecho todo al revés," admitió Edward volviéndose a sentar a la mesa, mirando a los ojos azules de piedra de Jasper. Me recargué en la encimera, mirando a Edward con curiosidad mientras él me veía, con su rostro arrepentido. "Haré las cosas bien, Jasper, comenzando con llevar a Bella a una cita en forma. Y para probarte que mis intenciones son honorables, también los invito a ti y a Emmett a quedarse conmigo, el tiempo que necesiten. Últimamente, he vivido en un loft en el centro, sobre el club, pero tengo una casa grande en Germantown. Tiene cuatro recámaras… una para cada uno de nosotros. Pueden quedarse el tiempo que quieran." Me le quedé mirando sorprendida, no solo por su oferta de llevar a mi familia a su casa, sino también por lo irónico que era que viviera en Germantown.
Germantown era un suburbio de Memphis, una ciudad donde los ricos y la élite de Memphis y áreas circuncidantes habían vivido por años. Era una ciudad de rica historia, nombrada en honor de los colonizadores alemanes durante los 1800. Más de cuarenta mil personas vivían en Germantown, que estaba a unos veintitrés kilómetros de mi departamento. Germantown tenía un excelente cuerpo de policía comparado con el área donde vivía, haciéndome pensar, con amargura, que el dinero de verdad habla. Solo había pasado por Germantown un par de veces, mis ojos mirando a través de las ventanillas de mi vieja camioneta para ver las gigantescas casas de los doctores, abogados, hombres de negocios y sus familias que habitaban ahí, preguntándome si eran felices dentro de sus grandes casas elegantes. Resoplé por la ironía de todo, provocando que los chicos me miraran con curiosidad.
"Lo siento," me reí con amargura. "Es solo que es gracioso que vivas en Germantown."
Edward y Emmett recompensaron mi comentario con una sonrisa triste al pensar en el predicamento de nuestras ascendencias diferentes. Jasper siguió recargado en su asiento con sus dedos entrelazados, no con la curiosidad suficiente para preguntar a qué me refería con el comentario, mientras consideraba en silencio la sugerencia de Edward de que todos nos quedáramos juntos, al menos hasta que James fuera encontrado.
"Yo digo que lo hagamos, Jazz," Emmett habló, su frente arrugándose al pensarlo. "Digo que unamos fuerzas. Edward y su gente… tú, yo, y nuestra gente. Aunque tal vez Carlisle no, ya que no es un gran fan de Bella en este momento. Hay mucha gente allá afuera que nos debe algunos favores. Así que, podemos llamarlos y elaborar un plan. Bella puede seguir viviendo con tanta normalidad como cualquier patosa delgaducha puede," esbozó una sonrisa mientras yo lo veía con el ceño fruncido. "Puede seguir trabajando en el club y yo la vigilaré mientras esté ahí. De todos modos, iba a pedir un trabajo en el club. Tu seguridad apesta."
Edward y Jasper lo escucharon mientras hablaba, viéndose a los ojos cuando terminó. Edward asintió despacio, murmurando su aprobación al trabajo de Emmett en el club, después de hacerlo prometer que sería profesional y dejaría su disfraz de salchicha en casa. Emmett se rio a carcajadas mientras Edward le daba una sonrisa, Jasper observaba el intercambio confundido. Entonces Edward me dio una expresión seria, con su ojos verdes mirando a los míos castaños cuando me pidió en voz baja que me quedara con él por un tiempo. Me estaba dejando a mí decidir… él era la primera persona en hacer eso. Quería que me quedara con él. No me obligaría a ir con él, pero realmente quería que me fuera.
Tomando una respiración profunda, le expliqué que necesitaba un momento para pensarlo, retirándome a mi recámara y cerrando la puerta suavemente detrás de mí. Me quedé mirando a mi reflejo en el espejo sobre mi cómoda, mirando a los ojos de una chica que tenía que tomar una gran decisión. ¿Quería quedarme con Edward? Por supuesto que sí. Todo mi tiempo libre lejos de él lo pasaba deseando que estuviera cerca de mí, preguntándome qué estaba haciendo, dónde estaba. Esta sería la oportunidad perfecta de llegarnos a conocer mejor, para compensar el tiempo perdido en nuestra apresurada relación.
Edward estaba dispuesto a acogerme, a una chica con una tremenda cantidad de equipaje y un psicópata vigilante pisando sus talones. También se estaba ofreciendo a acoger a mi loco hermano y mi misterioso primo, del que realmente no sabía nada. En ese momento, comprendí que Edward realmente se preocupaba mucho por mí, para acogerme a mí y a mi familia. Me pregunté qué pasaría cuando su padre se enterara. ¿Se enojaría Carlisle? ¿Demandaría que nos fuéramos? No estaba segura. Pero estaba segura de una cosa, me iba a ir con él. Me iba a ir con el hombre que amaba.
Saliendo de la recámara unos minutos después, encontré a los chicos enfrascados en una conversación, que terminaron abruptamente cuando mi hermano, no muy discretamente, asintió con su cabeza en mi dirección. Dejaron de hablar, volviendo su atención hacia donde estaba, recargada en el marco de la puerta de mi recámara.
"¿De qué están hablando?" Pregunté con curiosidad, poniendo una mano en mi cadera. Se miraron el uno al otro con aire de culpabilidad por un momento, sus labios formando una línea adusta. Fue casi cómico lo rápido que habían formado unión entre ellos. Rodando mis ojos, entré al área de la cocina, colocando mis manos en los hombros de Edward e ignorando la mirada de mi primo, al expresar mi decisión de ir con Edward. Él sonrió, sacando el teléfono de su bolsillo y haciendo una llamada, ordenándole a alguien que enviara algunos hombres a mi departamento para empezar a empacar mis escasas posesiones. Terminó la llamada y Emmett se levantó de un salto entusiasmado.
"¡Nos mudamos!" Empezó a cantar, balanceando sus brazos y sus caderas, bailando como George Jefferson, su figura corpulenta moviéndose con sorprendente gracia. Mi padre había sido un gran fan de George Jefferson, viendo las viejas repeticiones por la noche, aullando de la risa por sus payasadas. Era una de las pocas veces que recuerdo ver a mi padre reír, y el baile de Emmett hizo aparecer una sonrisa agridulce en mi rostro.
"Por mucho que me encantaría ver a Emmett bailar toda la noche, tengo que ir a prepararme para el trabajo," le dije, sonriendo mientras mi hermano cantaba sobre departamentos de lujo en el cielo, sus pies deslizándose contra el corriente piso de linóleo. Edward me dijo que no tenía que trabajar, con el estrés de los últimos días sin duda pesando en mi mente. Simplemente le puse mis ojos en blanco, regresé a mi habitación, metí la mano en mi armario y saqué el vestido que su hermana había pasado a dejar unos días antes. Todo el personal femenino en Destino usaría lo mismo; un vestido negro ajustado con mangas tres cuartos, terminando entre la rodilla y el muslo. Era apretado pero modesto. Usar zapatos de tacón estaba fuera de cuestión. No solo me mataría con ellos, sino que posiblemente también a cualquiera en los alrededores. Me puse un par de sencillas bailarinas negras y saqué mi relicario con su cadena rota de los jeans que había arrojado a la cama. Metiéndolo a mi caja de joyería, saqué la gargantilla y el brazalete de diamantes de imitación que Alice demandó que usara. Después de aplicar un ligero maquillaje y cepillar mi cabello, agarré mi largo abrigo negro, reintegrándome con los chicos en la cocina. Se quedaron mirando a mis piernas desnudas con el mismo ceño fruncido en su rostro.
"¿Sabes? Para no conocer muy bien a Edward, imitas su ceño fruncido al dedillo," reflexioné con una sonrisa, entrando al baño para cepillar mis dientes y rociarme un poquito de perfume.
Apagando la luz, dejé el baño, alcanzando el abrigo que había arrojado en la silla vacía más cercana. Edward se levantó rápidamente de la mesa, agarrando el abrigo y ayudándome a ponérmelo, sonriendo pacientemente al ver mi expresión sorprendida. Lentamente abotonó los grandes botones del frente, sus ojos color del pino mirándome a través de gruesas y oscuras pestañas mientras sus dedos trabajaban con los botones entre mis pechos, provocando que respirara bruscamente. Tomó el cinturón del abrigo y lo cerró con fuerza en mi cintura, acercándome a su cuerpo duro mientras lo hacía, dejando un tierno beso en mi frente.
Unos minutos más tarde dos hombres se presentaron para empacar mis pertenencias. Saqué mi móvil, mis dedos volando por la pantalla mientras le enviaba un mensaje de texto a Angie, explicándole que estaba a salvo, pero no me quedaría en mi departamento por un tiempo. Mi teléfono repicó con una respuesta momentos después. Angie me respondió el mensaje, diciendo que hablaríamos después y que me mantuviera a salvo. No respondí, mordiendo mi labio al leer sus palabras… mantenerme a salvo. Edward, Jasper, Emmett y yo salimos de mi edificio de departamentos. Parejas caminaban por la acera, rodeándose el uno al otro con sus brazos. Grupos de niños jóvenes ebrios reían ruidosamente tambaleándose por la concurrida acera. Edward rodeó mi cintura con un brazo cuando nos unimos al tráfico de a pie. Había caído la oscuridad y escuché en silencio mientras mis chicos hablaban de las próximas noches. Jasper se sentaría en el bar al otro lado de la calle, vigilando el club por cualquier señal de James. Emmett entraría esta noche y empezaría su trabajo como portero para el club mientras también me vigilaba. Edward insistió de forma absurda en traer un guardaespaldas para mí esa noche, a lo que me negué enérgicamente, tratando de evitar llamar la atención. Un guardaespaldas solo obstaculizaría mi trabajo. Edward aceptó malhumorado, pero hizo una llamada a un hombre llamado Sam, que estaría a mi disposición cuando Edward lo llamara.
Nos separamos de Jasper cerca del club y vi como atravesaba tranquilamente Beale con sus manos metidas relajadamente en sus bolsillos, pasando un grupo de bonitas chicas que abiertamente lo miraron boquiabiertas. Les dio una sonrisa de lado al pasar, su boca moviéndose cuando las saludó cortésmente. Lo vieron entrar al bar al otro lado de la calle, riéndose entre ellas al seguirlo rápidamente. Sacudí mi cabeza al ver el abrumador efecto que mi primo tenía en las mujeres, pero de todas las mujeres que había conocido a través de los años, nunca había conocido a 'la especial'. Sabía que cuando lo hiciera, lo golpearía como un rayo.
Edward, Emmett y yo llegamos al club, entrando por la puerta del callejón que ahora estaba vigilada por un hombre alto, delgado y ligeramente musculoso llamado Embry, que me dio una sonrisa coqueta. Edward lo fulminó peligrosamente con la mirada y remplazó la sonrisa con una máscara de seriedad, pero me guiñó un ojo y me sonrió otra vez cuando Edward miró para otro lado, con profundos hoyuelos adornando su guapo rostro. Traté de ocultar mi sonrisa, pero estoy segura que Edward la vio cuando atravesamos la puerta.
"Debe querer una bala en la cabeza," murmuró Edward.
Sacudiendo mi cabeza y rodando los ojos, respondí, "No puedes matar a cada persona que me sonría, Edward."
Murmuró algo bajo su aliento que no entendí porque el sonido de la música en los altavoces ahogó su respuesta cuando entramos al oscuro club, iluminado solo por luces multicolores girando sobre nuestra cabeza. Todavía faltaban varios minutos para la apertura, así que fiché, dejé mi abrigo en el lounge de los empleados y me uní a Tia y Carmen, ayudándolas a reabastecer el bar, todo bajo la atenta mirada de Edward. Dando un profundo suspiro, me pregunté si permanecería cerca de mí toda la noche y cuánto tiempo se llevaría para que eso se volviera extremadamente molesto.
Alice entró al club, dándome una sonrisa cuando Edward le hizo un gesto para que hablara con él. Se alejaron unos cuantos metros, susurrando bajito entre ellos, sus ojos disparándose de vez en cuando hacia los míos e imaginé que la estaba poniendo al corriente en los eventos del día. Fui sacada de mi ensoñación por el acento norteño de Carmen.
"¿Dónde está ese ardiente primo tuyo?" Preguntó Carmen, limpiando la barra con un paño húmedo. Tia, que estaba cerca colocando botellas en un estante, detuvo lo que estaba haciendo para escuchar mi respuesta, justo cuando la diminuta hermana de Edward apareció a mi lado en la barra.
"Está al otro lado de la calle," me encogí de hombros, sin entrar en detalles. Entre menos gente supiera, mejor estarían.
"¿Quién está al otro lado de la calle?" Alice preguntó con curiosidad, ajustando una gran peineta floral con joyas incrustadas, metida cuidadosamente en sus rizos negros. Llevaba puesto un vestido para fiesta color rojo sangre sin mangas con un enorme moño al frente y zapatos de tacón rojo con correas que cruzaban sus delgados tobillos y subían a mitad de sus pantorrillas.
"Mi futuro esposo," Tia sonrió con suficiencia, volviéndose nuevamente hacia el estante con una pequeña sonrisa en su rostro.
Carmen la fulminó con la mirada y siseó, "¡Yo lo vi primero!"
"Jasper necesita una buena chica sureña. No una yanqui sabelotodo," Tia resopló. "De todos modos, tú tienes novio, zorra."
"¿Tienes novio?" Pregunté confundida.
Carmen nunca me mencionó que tenía un novio, por lo que podía recordar. Me devané los sesos tratando de recordar si alguna vez Carmen habló de un novio en alguna conversación reciente. ¿Había estado tan absorta en mis propios problemas que me había perdido completamente de algo como eso?
"¡No es mi novio!" Chilló Carmen, golpeando a Tia con su paño húmedo al mismo tiempo que Tia arrugaba su nariz por el asco al ver el trapo sucio tocando su vestido. "Acabamos de conocernos hace unos días. Hemos tenido una cita, pero fue realmente increíble. Él es súper dulce. Me llama o manda mensajes de texto todos los días… dice que no puede esperar a conocerlas."
Empecé a preguntarle a Carmen sobre su nuevo pretendiente, pero fui interrumpida por la suave voz de Alice, que tenía una mirada ligeramente triste y distante en sus ojos.
"¿El nombre de tu primo es Jasper? Una vez conocí a un Jasper."
"¿Qué pasó con él?" Le pregunté con curiosidad, recargándome en la barra, mirando a su rostro sombrío y derrotado.
Alice suspiró pesadamente y dijo, "No lo sé. Simplemente… apareció de la nada y luego desapareció igual de rápido. Verás, siempre aparecía a donde fuera. Era tan extraño. Primero lo vi en la biblioteca, luego en el cine, sentado en el rincón más oscuro. Una noche entré en mi cafetería favorita y ahí estaba sentado. Reuní el valor para hablar con él… era muy guapo… Nos quedamos en la cafetería por horas hablando de todo. Simplemente… hicimos clic. Esa fue la última vez que lo vi. Hubo una conexión que nunca antes sentí y no he sentido desde entonces. En ese entonces pensé que el destino hacía que siempre se presentara exactamente en el mismo lugar, exactamente a la misma hora. Supongo que él no sintió lo mismo," se encogió de hombros, la chispa en la mujer normalmente alegre había desparecido. "Le di mi número, pero nunca llamó."
Murmuré mis simpatías a la pobre chica, apretando gentilmente su mano mientras Carmen y Tia le daban genuinas sonrisas comprensivas. Ella se encogió de hombros otra vez antes de disculparse y caminar hacia el baño. Iba a seguirla, pero decidí que tal vez necesitaba un momento a solas.
Después de eso, Emmett abrió las puertas y el club se empezó a llenar de sonrientes clientes felices. Corrí de mesa a mesa, sirviendo bebidas y dándoles a los clientes enormes sonrisas falsas, mi mente a millones de kilómetros de distancia. ¿Fue hace solo anoche que estaba en este mismo edificio y me encontré cara a cara con James? ¿El mismo edificio donde luché con la ex de Edward? ¿El mismo edificio donde Edward y yo hicimos el amor por primera vez?
Mordisqueé le esquina de mi labio con el recuerdo de las manos de Edward, sus labios, su lengua por todo mi cuerpo. Mirando alrededor, vi a Edward conversando con algunos clientes, sus ojos desviándose de vez en cuando para mirar a los míos. Cuando caminé hacia la barra por una ronda de cortos para un montón de jóvenes escandalosos, sentí una mano cálida en mi codo, haciéndome saltar por la sorpresa. Edward murmuró una disculpa, mirándome de cerca a los ojos.
"¿Qué pasa, nena?" Preguntó, su boca cerca de mi oreja. Su aliento caliente y mentolado enviando ondas de choque por todo mi cuerpo, haciéndome estremecer por el placer. Lo miré a través de mis pestañas, poniendo mi labio inferior entre mis dientes. Su penetrante mirada verde se posó ahí y vi que su manzana de Adán subía y bajaba cuando tragó.
"Solo estoy recordando la mejor parte de anoche," respondí, batiendo mis pestañas, posiblemente viéndome como una idiota. Al parecer no, porque Edward respiró en jadeos, colocando su mano en mi espalda baja.
"Estoy tratando de actuar como un caballero, Bella," siseó, lamiendo sus labios mientras me fulminaba con la mirada. "Pero lo estás haciendo muy difícil para mí al chupar tu labio de esa forma. Debería llevarte arriba y castigarte… pero, por mucho que odie admitirlo, tu primo me aterra. Parece el tipo que actuaría como si nada estuviera mal antes de entrar a mi recámara en medio de la noche y dispararme en la cabeza." Ah, cuánta razón tenía. Pero Jasper nunca le dispararía al hombre que amo.
"Jasper se quedará dormido en algún momento esta noche," le susurré, agarrando una bandeja de bebidas y dándome la vuelta para entregarlas a mis clientes impacientes. "Tal vez solo tenga que escabullirme a su recámara esta noche, señor Cullen."
Meneé mis caderas al alejarme, sonriendo al escuchar el gemido que salió de su boca. Pasé el resto de la noche en el trabajo meneando mi trasero o encontrando una excusa para agacharme cada vez que sentía los ojos de Edward sobre mí, provocando que unos cuantos hombres coquetearan y se me quedaran mirando, añadiendo leña al fuego que ardía en los ojos de Edward. Sabía exactamente cómo hacer entrar a Edward en frenesí, y tuve que presionar mis muslos al pensar en las muchas formas en que podría castigarme por mi comportamiento descabellado.
Al acercarse la hora del cierre y que público disminuyera eventualmente, me encontré con mi hermano cerca del temido pasillo mientras Edward me ponía el abrigo por detrás, presionando su erección contra mí cuando cerró el cinturón. Gemí suavemente y escuché a Emmett hacer ruidos falsos de arcadas al mismo tiempo que nos miraba con el ceño fruncido. Riendo, giré mi cabeza, alcanzando a ver a Edward a los ojos. Él se agachó, presionando su caliente boca en la mía, ignorando completamente el hecho de que mi hermano estaba cerca.
"¡Gah, consíganse un cuarto!" Murmuró Emmett cuando rompimos el beso. El fuego en los ojos de Edward ardió y supe que yo había encendido ese fuego, un fuego que solo podría extinguirse al escabullirme en su recámara más tarde esta noche.
"No te sientas celoso, Em," dijo Edward, con un tono de broma que nunca antes había escuchado en él. "No es nuestra culpa que no puedas cerrar el trato con Rose."
Emmett parecía demasiado sorprendido al escuchar el tono de Edward para verse enojado, solo murmurando, "Ese fue un golpe bajo, hermano. Es solo cuestión de tiempo antes de que ella sea masilla en mis manos. Las mujeres no pueden resistir el encanto del viejo Emmett."
"Sí, sí. Vamos, salgamos de aquí," le dijo Edward a mi hermano con una sonrisa, deslizando un brazo alrededor de mi cintura mientras caminábamos por el club casi desierto.
Tia, Carmen y Alice estaban cerca de las puertas charlando en voz baja, la emoción por mi anterior conversación con Alice esta noche todavía clara en sus delicados rasgos. Todos salimos juntos, con Edward cerrando con llave detrás de nosotros. El plan era que Jasper nos encontrara al frente del club y cuando eché un vistazo al otro lado de la calle lo vi recargado en el bar desde el que había estado vigilando toda la noche, un pie con su bota apoyado contra la pared detrás de él mientras fumaba su cigarrillo, con anillos de humo flotando perezosamente sobre una despeinada cabeza rubia. Nuestros ojos se encontraron en el momento exacto, pero cuando Alice me rodeó riendo bajito por algo que dijo Tia, vi como Jasper dejó caer su cigarrillo al suelo. Miró a Alice fijamente, con sus ojos azules llenos de miedo antes de dejar caer su pie de donde estaba en la pared y retrocedió lentamente entrando al bar. Sus ojos miraron a los míos una última vez, evocando una súplica silenciosa antes de que el bar lo ocultara. Alice notó mi intensa mirada, siguiendo mis ojos hacia el bar al otro lado de Beale.
"¿Qué estás mirando, Bella?" Preguntó, primero echando un vistazo hacia el bar y luego a mis preocupados ojos castaños.
"Nada," susurré.
En ese momento supe que el Jasper de Alice también era mi Jasper.
Chan, can, chan, chan… pues sí, apareció la kryptonita de Jasper, Alice. Bella no se equivoca en sus conjeturas, y si es así, ¿cómo conoció Jasper a Alice? Ella dijo que donde ella estaba, ahí estaba él, y sabiendo a lo que se dedicaba Jasper es preocupante pensar que la estaba siguiendo, ¿no creen? En fin, ya sabremos más al respecto en los siguientes capítulos. Por lo pronto resultó como dijo Sully, una de mis revoltosas consentidas, el encuentro de Edward y Jasper fue un encontronazo entre dos machos alfa, pero bueno, no contaban con Bella la fuerte que demandó ser escuchada y tomada en cuenta, ¡al fin! Ella decidió ya no huir y ahora vivirán con Edward, pero, ¿qué opinirá de eso Carlisle? Uyyy, se acerca más drama. ¿Qué creen ustedes que pasará? Recuerden que me encanta saber sus teorías, así que usen el cuadrito de abajo y dejen su review, díganme qué fue lo que más les gustó y qué creen que pase ahora, sino saben qué escribir, con un saludo, un gracias o una carita feliz es suficiente. Solo no olviden que sus reviews son muy importantes para nosotras y nos animan a seguir traduciendo y buscando nuevas historias, y por supuesto, con ellos también marcan el ritmo de las actualizaciones ;)
Muchas gracias a Eri por betear tan rápido este capi :)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: freedom2604, lagie, kaarlaclln, Lissette, Shikara65, Twilight all my love 4 ever, liduvina, Aurora, Cinti, kaja0507, seelie lune, Melany, alejandra1987, Manligrez, DenniChavez, glow0718, tulgarita, SharOn, JessMel, nydiac10, Allie, PRISOL, Gabriela Cullen, Yendry Villachica, Vrigny, Adriu, BereB, cavendano13, aliceforever85, gabriela cuellar, andreasotoseneca, dushakis, MontseZDiaz, Jimena G, Kriss22, Pam Malfoy Black, bbluelilas, patymdn, Fallen Dark Angel 07, Tata XOXO, Iza, Mafer, maries24, Katie DB, angryc, Tecupi, Vanina Iliana, torrespera172, Melina, Brenda Cullenn, Klara Anastacia Cullen, Karina, Lizdayanna, carolaap, miop, saraipineda44, injoa, EriCastelo, rjnavajas, andyG, esmecullenhale, jupy, lizeth02, Liz Vidal, Maryluna, Ali-Lu Kuran Hale, Yoliki, pilimg, Say's, scarlett003, Paty Limon, Lady Grigori, calia19, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo.
