Como de costumbre, no puede faltar el descargo de responsabilidad :P Estos personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a la genial Hoodfabolous, yo solo traduzco.
Y gracias como siempre a mi leal compañera, Beta y amiga, Erica Castelo por seguir apoyándome y ayudándome a mejorar mi ortografía ;)
Capítulo 18: Caos en cadena
Forcejeé contra mi agresor desconocido, dando un pisotón con mi pie desnudo en vano sobre las botas negras que traía puestas, al mismo tiempo que trataba de calmar mi respiración. Las manos del hombre se enterraban muy dolorosamente en los huesos de mis hombros, haciendo brotar más lágrimas en mis ojos. Empujando con mis pies descalzos contra el frío suelo, empecé a empujar al hombre hacia atrás con mi cuerpo, tomándolo desprevenido. Los dos caímos hacia atrás mientras él golpeaba la pared detrás de él, maldiciendo con una voz fuerte y brusca que estaba segura nunca antes había escuchado. Logró arrebatarme la pistola de mi mano y esta golpeó el suelo ruidosamente, deslizándose a menos de medio metro de distancia.
"¡Deja de luchar, perra estúpida!" Me dijo con desdén, enterrando sus dedos con más fuerza en mi piel. "Se supone que te debo entregar ilesa."
Mi corazón se estrujó por el terror cuando asimilé sus palabras. Cualquier confusión por la repentina invasión se aclaró. James contrató a estos hombres para secuestrarme. La adrenalina hirvió en mis venas cuando el deseo de sobrevivir me invadió.
De repente, quedé laxa en sus brazos, bajando sus manos con mi peso y provocando que soltara mi cuerpo. Agachándome y girando sobre un talón, me di la vuelta quedando frente a él, cerrando mi mano en un puño y golpeando al hombre en la entrepierna. Con fuerza. Gritó por el dolor, doblándose por la cintura al mismo tiempo que enderecé los dedos de mi mano derecha y lo golpeé, con todas mis fuerzas, directamente en la tráquea justo cuando se dobló. El hombre jadeó por aire, ahora incapaz de respirar mientras yo me arrastraba por el suelo sobre mi trasero, todavía con el bóxer de Edward, agarrando el arma en mis manos y apuntando a mi agresor. Por primera vez vi bien al hombre, que parecía tener unos treinta y tantos con cabello castaño claro y ojos del mismo color. Era un extraño para mí, y no me arrepentiría de quitarle la vida.
El hombre se enderezó, jadeando y sujetando su garganta. Apunté el arma hacia su pecho y apreté suavemente del gatillo. La bala le dio directamente entre sus brazos que todavía sujetaban su garganta, dándole en el centro de su pecho. La sangre salió de la herida y el hombre dejó caer sus manos de su garganta, mirando al agujero frente a su camiseta gris, derramando sangre de un vivo color rojo. Comenzó a toser y espuma sanguinolenta salpicó mi cuerpo al mismo tiempo que yo retrocedía. Sus ojos estaban amplios por el shock y se dispararon a los míos, su boca ligeramente abierta, inmóvil y manchada de sangre mientras luchaba por respirar. Se desplomó al suelo, desangrándose lentamente hasta la muerte. Me levanté, sujetando mi arma, y me di la vuelta para correr hacia la mesa para ver cómo estaba Edward. Cuando me di la vuelta, vi a Sam y a Ben entrar en la habitación, también con armas en sus manos mientras miraban, con ojos entrecerrados, la escena frente a ellos. El hombre que Emmett había sujetado ahora yacía inmóvil y jadeé cuando me di cuenta que era el hombre de las fotografías en el club. Di un paso hacia el comedor donde yacía Edward, con Jasper haciendo presión sobre su herida con su camiseta hecha bola, cuando el sonido de vidrio rompiéndose me paró en seco.
Ben, Sam y yo nos volvimos al mismo tiempo para ver que hombres tumbaban el cristal de los ventanales de la sala y entraban a la casa. Los hombres estaban vestidos de negro, sus rostros ocultos con máscaras negras. Con armas en mano, corrieron por la sala, uno acechando peligrosamente hacia mí
"¡Bella! ¡Ve por Alice y salgan de aquí!" Jasper ordenó con voz seria, abandonando a Edward y sacando su arma de su espalda. Sus brazos se levantaron, con una gracia cautivante al apuntar en dirección al hombre cuyos ojos oscuros penetraban los míos mientras cruzaba la sala como un león. Grité y Jasper disparó su arma, dándole en la cabeza en su sien derecha. El hombre se tambaleó y cayó, inmóvil en el suelo, sus ojos parpadeando por un momento antes de cerrarse por la eternidad.
Mis ojos se desviaron una última vez hacia Edward, que continuaba inmóvil sobre la mesa, antes de salir disparada hacia las escaleras, esquivando velozmente a uno de los hombres cuando se lanzó hacia mí. Disparos se escucharon detrás de mí mientras subía corriendo los escalones, el ruido de sus gritos resonando en mis oídos cuando mi primo terminó su vida. Tropezándome solo una vez, me dirigí a mi vieja recámara, la habitación en la que ahora descansaba Alice. Un nuevo terror me consumió cuando me di cuenta que Alice no había bajado una vez que se escucharon los disparos, y temía entrar en la habitación, aterrada que Alice ya estuviera muerta. Agarrando el pomo, lo giré e irrumpí en la recámara, accionando el interruptor de la luz detrás de mí cuando entré. Cerré la puerta con fuerza, poniendo el seguro antes de correr hacia la cama y dejar rápidamente el arma en su buró.
Alice yacía felizmente dormida, un antifaz color lila cubriendo sus ojos y los auriculares de su teléfono metidos firmemente en sus pequeños oídos. Podía escuchar música rock tocando cuando le arranqué los auriculares rosados, sujetando sus hombros y sacudiéndola para despertarla al mismo tiempo que gritaba su nombre. Ella jadeó, arrancando el antifaz de su rostro, sus ojos moviéndose rápidamente por la habitación en confusión antes de posarse en mi rostro aterrado. Las mantas cayeron de su pecho, revelando el negligé de seda lila que traía puesto.
"¿Qué? ¿Qué pasa?" Jadeó, mirando alrededor de la habitación una vez más.
"¡Llama al 911! ¡Consigue una ambulancia AHORA!" Le siseé, justo cuando se escuchó otro disparo abajo. Sus ojos se dispararon hacia la puerta de su recámara en pánico mientras agarraba las mantas con torpeza. Corriendo al armario de la habitación, abrí la puerta y encendí la luz, arrojando sobre un hombro las primeras cosas que tocaran mis manos, que resultaron ser unos jeans oscuros ajustados, una camiseta violeta y par de tenis.
Alice agarró torpemente su teléfono, sus dedos se movían nerviosos presionando los números en la pantalla al llamar por ayuda mientras yo me ponía un par de sus zapatos que eran de una talla muy pequeña, apretando dolorosamente mis dedos.
"Por favor, Bella," susurró, su frente fruncida por la inquietud. "Por favor, dime qué está pasando."
"No hay tiempo," murmuré, agarrando el arma de su buró. Tomé el teléfono de su mano justo cuando respondió una operadora, con tono aburrido, "911, por favor indiqué la dirección de su emergencia."
Murmurando la dirección de Edward, rápidamente añadí, "¡Le dispararon a alguien y necesita una ambulancia ahora!" Los ojos de Alice se abrieron como platos cuando las palabras dejaron mi boca, pero nunca dejó de ponerse su ropa. La operadora me repitió toda la información que le di correctamente, su anterior tono mundano ahora lleno de emoción. Ignorando sus súplicas por permanecer en línea, terminé la llamada, arrojándole el teléfono a Alice cuando terminó de ponerse los jeans.
"Pon el teléfono en tu bolsillo y vámonos. Tenemos que salir de aquí. Sigue moviéndote. No te detengas… sin importar qué."
Apretó sus labios y asintió al escuchar mi tono autoritario, su rostro volviéndose más pálido cuando tiré de ella hacia la puerta de la recámara, quitando el seguro al mismo tiempo que la abría despacio. Salimos al pasillo con cuidado, nuestros ojos moviéndose de un lado al otro, antes de congelarnos, paralizadas al ver al hombre parado afuera de la puerta, recargado despreocupadamente contra el barandal con vista a la planta baja. Tenía una sonrisa engreída en su rostro, sus ojos viéndose petulantes al darnos a Alice y a mí un guiño perverso.
"¿Embry?" Alice susurró, sus ojos abriéndose con horror antes de entrecerrarlos descubriendo su traición al verlo girar su arma hábilmente en un dedo, riéndose entre dientes.
"Pequeña Alice… esperaba dejarte fuera de esto. En serio, eres como una hermana para mí. De verdad, lamento que tengas que verte involucrada," le dijo con voz calma, sus ojos eludiendo brevemente los míos.
"No se supone que estuvieras aquí… se supone que estarías en casa. Puedes agradecerle a tu nuevo novio por eso." Detuvo el arma de girar, poniéndola frente a él con su dedo en el gatillo, apuntando sobre mi hombro a la pequeña frente de mi amiga.
Pero no fue lo suficientemente rápido. Arrojándome frente a ella, empujé a Alice de vuelta a la recámara, con mi arma frente a él mientras los ojos de Embry vacilaron del rostro de Alice al mío. Alice jadeó bruscamente detrás de mí cuando Embry dio un paso al frente con cautela mientras yo retrocedía simultáneamente entrando a la recámara.
"No puedes lastimarme, ¿cierto, Embry?" Pregunté, dándole una sonrisa empalagosamente dulce, recordando las palabras de mi anterior agresor. La sonrisa engreída desapareció de su bronceado rostro al mismo tiempo que sus ojos castaños se tornaban negros por el odio.
"¿Cómo puedes hacerme algo así… a Edward? ¿Qué daño te hemos hecho?" Dije furiosa, volviendo a retroceder hacia la recámara mientras él seguía acechándonos.
Se echó a reír, sacudiendo la cabeza en decepción. "Tontita," me increpó, chasqueándome la lengua como si fuera una niña. "¿No te has enterado? Hay un nuevo rey en Memphis. Y no es Edward Cullen. Edward es solo una… formalidad de la que tenemos que deshacernos."
"¿Qué? ¿Quién?" Le pregunté, sosteniendo mi arma con firmeza frente a él, mi mente dando vueltas confundida. "¿James? ¿Qué tiene él que ofrecer además de su enfermiza y retorcida obsesión por mí?"
"No, no James, cariño," se echó a reír, cuando los tres ya estábamos completamente dentro de la recámara, Alice temblando pegada detrás de mí mientras la protegía con mi vida. "James solo fue la cereza del pastel… estaba dispuesto a ayudarnos, por así decirlo. Nos hizo una oferta que no pudimos rechazar." Sus labios se retorcieron con una sonrisa maniática, descubriendo sus resplandecientes dientes blancos, dándole una apariencia lobuna.
"¿A ti y a quién más? ¿Y qué oferta?" Pregunté, cuando finalmente nos quedamos quietos, nuestros pies plantados separados en posición de ataque.
"A Jacob Black y su gente, por supuesto," se rio, sacudiendo su cabeza una vez más. "James investigó bien… averiguó sobre la disputa entre las familias Black y Cullen en las últimas décadas. El hombre es muy inteligente. Ofreció a unos cuantos de sus… socios más cercanos para ayudarnos a llegar a ti y deshacernos de Edward."
Sentimientos fríos y amargos de traición me invadieron cuando escuché el brusco jadeo de Alice detrás. Recuerdos de los detalles de Jacob Black pasaron por mi mente y quería defenderlo de Embry y condenar sus afirmaciones. Pero entonces recordé a Edward diciéndome que Jacob no era la persona que aparentaba, y supe que este hombre estaba diciéndome la verdad.
"Solo tengo una cosa que decir a eso," susurré, mi visión volviéndose borrosa mientras miraba a la nada por un momento, antes que mis ojos se posaran en los brillantes y divertidos de Embry.
"¿Qué…?" Comenzó a decir, pero nunca fue capaz de terminar su oración porque le disparé directamente en el pecho, la bala lo sorprendió ya que pensó que estaba esperando su respuesta verbal. En un instante, cuando él se quedó en shock mientras el líquido rojo salía de su herida en el pecho, lancé mi pierna derecha hacia arriba, tumbando el arma de sus dedos ágiles antes de disparar una bala más a su pecho. Se desplomó de rodillas, mirándome sorprendido antes de darme una última sonrisa engreída.
"Impresionante," murmuró, sujetando su pecho cuando sus ojos se quedaron inmóviles, fijos en los míos antes de caer al suelo hacia atrás, con sus piernas ahora retorcidas hacia sus costados. No había tiempo para pensar o reaccionar, simplemente agarré el arma donde la había dejado caer, dándosela a Alice y prácticamente la arrastré por la puerta de la recámara. Ella se movió sorprendentemente rápido después de eso. Tal vez su mente estaba adormecida por la conmoción y estaba funcionado meramente por instinto. Echando un vistazo con cuidado por sobre el barandal a la planta baja, apenas podía ver a Emmett que estaba luchando con un hombre de su mismo tamaño con solo sus manos mientras Sam y Ben luchaban contra dos más en la sala. Mi corazón se retorció porque no pude ver a Edward y a Jasper desde donde estaba. Tragando profundamente, me forcé en olvidar la preocupación por mi prometido, concentrándome únicamente en sacar a Alice de la casa con vida. Jasper me dijo que fuera por ella y huyéramos. Jasper nunca se había equivocado, ni una sola vez en nuestras vidas. Él sabía que haría lo que me dijo.
Y lo hice.
Alice bajó corriendo detrás de mí la escalinata elegantemente curveada, su fría mano sujetando la mía con firmeza cuando le siseé, "No mires alrededor. Vamos directamente a la puerta principal. ¡No te detengas!" No escuché su respuesta además de su respiración agitada mientras nuestros pies pisaban los últimos escalones y salimos disparadas entre el caos en la sala, Emmett y los hombres contratados por Edward todavía luchando contra los intrusos. Llegamos a la puerta principal ilesas y maldije al silencioso panel de la alarma cerca de la puerta, mi mente llena de preguntas sobre Jacob Black y por qué demonios la policía todavía no se había presentado. Abrí la puerta y bajamos los escalones del frente, la reja de la entrada imponente a la distancia. Cruzamos el césped a velocidad récord justo cuando una figura oscura emergía de las sombras cerca del alto muro de piedra, me paré en seco con Alice estrellándose contra mí.
La figura emergió de la oscuridad, ahora bañada por el suave resplandor de la gorda luna blanca de Tennessee. Era una mujer, alta y delgada, su ágil cuerpo vestido con un ajustado catsuit negro que le quedaba como un guante. Botas negras de cuero hasta los muslos cubrían sus delgadas piernas. Su andar era como el de un felino y vi como su rostro resplandecía bajo la luz de la luna. La mujer era joven; probablemente ni siquiera tuviese veinte años, pero por su postura y gracia podía ver que era letal. Su cabello largo y oscuro caía por sus hombros, rozando su pecho. Sostenía un largo látigo negro con una mano, y el mango de una espada sujeta a su espalda era visible por sobre uno de sus hombros. Exóticos ojos rasgados me devolvían la mirada, sus ojos y su piel de color bronce. Dejó de caminar a unos metros de distancia de nosotros y giró su cabeza de lado, observándome con curiosidad mientras yo levantaba el arma frente a mí, con una pequeña sonrisa danzando en su rostro al mismo tiempo que dejaba escapar una risita casi infantil.
"¿Isabella Swan, supongo?" Preguntó, rompiendo el silencio con su voz suave. Se quedó quieta, esperando pacientemente a que respondiera. No pude evitar morder la esquina de mi boca por un momento, completamente intimidada por esta joven aterradora, su voz una máscara de inocencia que claramente no poseía.
"Pareces estar familiarizada con mi nombre," respondí, soltando mi labio y arqueando una ceja con vacilante seguridad. "Aunque yo no conozco el tuyo." Ella soltó una risita, soltando el látigo de donde lo mantenía enrollado en su mano. Golpeó el aire con un fuerte chasquido cuando lo replegó.
"La gente me llama de muchas formas diferentes," ronroneó en respuesta, dando un paso hacia el frente, su bota haciendo crujir el tieso césped congelado debajo de ella. "Pero tú puedes llamarme Leah. ¿Qué importancia tiene mi nombre para ti?"
"Me gustaría saber el nombre de la persona que estoy a punto de matar," le dije, mi voz elevándose mientras seguía sosteniendo el arma frente a mí, mi dedo firme en su lugar sobre el gatillo. Respirando hondo, me preparé para terminar con la vida de esta joven, justo cuando habló por última vez.
"Mmmm… toda mi vida he escuchado tu nombre," murmuró, mirándome con esa pequeña sonrisa extraña en su rostro. "Dicen que eres letal con un arma… pero me pregunto, ¿cómo te iría sin ella?"
Antes de que pudiera abrir la boca o siquiera tirar del gatillo del arma, el látigo de Leah chasqueó una vez más al mismo tiempo que el largo cuero delgado salía disparado directamente hacia a mí, la punta del látigo retorciéndose alrededor del cañón del arma cuando la arrebató de mis manos. Se disparó, la bala volando hacia mi derecha, apenas librando mi cabeza cuando usó el látigo para lanzarla por el césped. Podía sentir a Alice temblando detrás de mí cuando al principio me quedé mirando sorprendida y luego la miré furiosa por su audacia cuando simplemente se rio al ver mi reacción.
"Como dije," sonrió con suficiencia, volviendo a retorcer el látigo hacia su costado. "Toda mi vida he escuchado lo letal que eres con un arma. Qué lástima que no tengas otros talentos además del arco y la flecha. ¿Dónde están cuando necesitas uno?" Tenía razón. No era una persona físicamente fuerte. Pero había otra cosa que podía hacer a la perfección. Podía escapar.
Podía correr.
"¿Eres buena tiradora?" Le susurré a Alice, demasiado bajo para que Leah lo escuchara cuando nuevamente puso su cabeza de lado, tratando de escuchar mientras observaba mis labios moverse.
"Algo," fue la respuesta entrecortada de Alice. Desapareció la chica que conocí la noche de la tienda de comestibles, su cuerpo consumido ahora por el miedo a esta aterradora chica que estaba frente a nosotros, y horrorizada por la idea de alguien a quien amaba herido de una bala dentro de la casa de su hermano.
"Es suficiente," murmuré, lanzando inesperadamente mi cuerpo hacia adelante al salir disparada por el césped hacia la chica. Sus ojos se abrieron, momentáneamente, ya que no esperaba mi avance. Incapaz de usar su látigo de forma precisa cuando me acercaba, dejó caer el látigo y alcanzó su espada enfundada a través de su espalda. Estrellándome con su cuerpo, ella jadeó por aliento, el revelador sonido de la espada siendo retirada de donde estaba encerrada llegó a mis oídos. Caímos al pasto frío y húmedo, ella con su espada en la mano a su lado mientras yo golpeaba su delicada nariz con la parte inferior de mi palma. La sangre brotó, el líquido fluyendo hacia su garganta mientras luchaba por respirar. Cerrando mis manos en puños la golpeé repetidamente en el pecho, un gemido estrangulado escapando de sus labios cada vez que la golpeaba. Sus ojos se entrecerraron. Su cuerpo como el de una bailarina se movió velozmente y me venció, rodándome sobre mi espalda al mismo tiempo que se ponía a horcajadas sobre mí, riéndose mientras sostenía la espada larga y delgada como un lápiz en mi cuello.
"Se supone que no debo matarte," canturreó, sonriéndome mientras su sangre se derramaba sobre la camisa de Edward que llevaba puesta. Presionó la hoja con firmeza contra mi garganta y contuve el aliento, aterrada que un movimiento equivocado terminara con mi vida.
El sonido de sirenas viajó por el patio, y di una silenciosa plegaria al mismo tiempo que la sonrisa dejó el rostro de Leah, sus ojos disparándose hacia la reja un poco más allá de donde estábamos. Se lamió los labios, mirándome una última vez a medida que el sonido se escuchaba más cerca.
"Nos encontraremos de nuevo," me prometió, sonriendo con melancolía al levantarse. Fue entonces que Alice finalmente tiró del gatillo, el estallido del arma haciendo que me encogiera al mismo tiempo que la mirada de Leah se disparaba hacia donde estaba mi pequeña amiga, sujetando la pistola con sus manos temblorosas.
"Dile a tu amiga que practique su puntería," terminó de decir Leah, guiñándome un ojo. "Ya sabes… para la próxima vez." Y entonces se fue, corriendo por el terreno y a través de las puertas de la entrada ligeramente abiertas, justo cuando destellos de luces azules y rojas llenaban el patio. Jadeé, tomando una respiración profunda. Usando las palmas de mis manos, me incorporé, tratando de calmar mi acelerado corazón antes de ponerme de pie y correr hacia la reja, abriéndola por completo para la ambulancia y la policía mientras Alice se quedaba paralizada. Un camión de bomberos, una ambulancia, patrullas de policía y socorristas se alinearon en la calle y personas con diferentes uniformes corrieron por el césped.
La imagen de cuerpo sangrando de Edward atravesó mi mente, y físicamente me forcé a no entrar corriendo detrás del personal médico y la policía. Entrar corriendo histérica solo obstaculizaría su trabajo, y quería toda su atención profesional en el hombre que amaba, que todavía yacía en alguna parte de esa casa.
Un oficial de policía empezó a tomar mi declaración y le conté todo, desde el momento que Edward y yo despertamos hasta la chica que se fue corriendo por el césped. Le conté sobre James, que seguía en la lista de los diez más buscados del FBI. Y le conté sobre Jacob Black, cómo Embry confesó que estaba de acuerdo en todo con James. El hombre asintió con un gesto adusto, escribiendo cada palabra que le dije en una libreta mientras Alice estaba a mi lado, con problemas para respirar ya que apenas se estaba enterando que a su hermano le habían disparado. Creí que estaba haciendo un buen trabajo manteniéndome, y a ella, en calma. Alice ahora estaba metida a salvo en mi costado mientras hablaba con el policía… hasta que la camilla bajó por el paseo.
"¡Edward!" Gritó ella, tratando de zafarse de mi agarre. Quería correr con ella… quería ver cómo estaba el hombre que amaba. Pero no quería que nos interpusiéramos en el camino de los profesionales entrenados para ayudar a salvarlo, de modo que la sujeté mientras ella luchaba contra mí, agradecida de que hubiese dejado caer el arma después de fallar su objetivo. Me golpeó y me maldijo, pero la sujeté con firmeza mientras ambas vimos con horror como subían a Edward en la parte de atrás de la ambulancia, los paramédicos con rostros serios conversando en voz baja entre ellos. Una máscara de oxígeno cubría el rostro de Edward y estaba inusualmente pálido, sus ojos aún cerrados, ocultando sus ojos verdes cautivadoramente hermosos.
Había oficiales de policía por todas partes, buscando en el lugar, tomado declaraciones de Jasper, Emmett, Ben y Sam. Todas nuestras historias encajaban, y no había razón para dudar que los hombres que murieron fueron asesinados en defensa propia. Al parecer, el único agresor que huyó de la escena con vida fue Leah. Liam no estaba por ningún lado, y me cruzó por la mente que él también nos había traicionado a Edward y a mí. O, si no era así, fue secuestrado o yacía muerto en alguna parte. Me estremecí al pensarlo, con nuevas imágenes del cuerpo destrozado de Liam, frío, abandonado y olvidado en alguna parte.
Finalmente se presentó el forense y los policías nos informaron que la casa de Edward oficialmente escena del crimen. La policía nos dijo que fuéramos a la estación para responder más preguntas. Le suplicamos que nos permitieran ir primero al hospital y ellos aceptaron rígidamente después de intercambiar serias miradas entre ellos, declarando que nos escoltarían hacia allá. Odiaba cuando gente de autoridad hacía eso… como si supieran algo que uno no sabía… ¿Sabían ellos algo que nosotros no? ¿Nos escoltaban para protegernos de más ataques? ¿Creían que Edward no sobreviviría? Lágrimas se derramaron de mis ojos al pensarlo mientras estaba en el frío césped, abrazándome a mí misma, intentando no desmoronarme físicamente.
"Señorita, ¿le gustaría que le consiguiera algo de ropa para que vaya al hospital?" Uno de los detectives preguntó con amabilidad. De algún modo, me recordó a mi padre, Charlie, con su oscuro cabello rizado y su bigote. Asentí aturdida, susurrándole dónde podía encontrar mi ropa. Él le dio a Jasper y a mi hermano una mirada preocupada al desaparecer dentro de la casa.
"Bella, Alice," Jasper empezó a decir con voz gentil y controlada al ponerse frente a nosotras. Seguimos aferradas la una a la otra, ahora que Alice no luchaba porque su hermano ya iba de camino al hospital. "Escúchenme. Edward va a sobrevivir. La bala le dio en el hombro. Perdió mucha sangre, pero estoy seguro que va a recuperarse."
Mirando a mi primo, vi la sinceridad en sus ojos. Jasper nunca fue de los que daban falsas esperanzas en cualquier situación y sabía, en mi corazón, que estaba diciendo la verdad. Dando un tembloroso suspiro de alivio, asentí, apretando a Alice entre mis brazos y murmurándole palabras reconfortantes al oído. El oficial de policía llegó poco tiempo después con mi ropa en sus manos y Sam me acompañó al garaje, sin estar dispuesto a dejarme volver a entrar a la casa, donde en seguida me dio la espalda y permitió que me pusiera la ropa. Salimos del garaje en silencio hacia la entrada donde estaba mi familia y Alice. El labio inferior de Sam estaba partido e hinchado. Jasper se veía ileso y el ojo derecho de Emmett estaba un poco rojo y comenzaba a verse un poco inflamado. Alice sacó su teléfono del bolsillo trasero y me miró inquisitivamente.
"Mamá y papá están fuera de la ciudad," explicó en voz baja, marcando un número en la pantalla. "Voy a llamarlos y decirles que vengan a casa tan pronto como sea posible." Asentí mientras ella se alejaba para tener algo de privacidad, la pregunta de cómo Carlisle y Esme, que eran los vecinos más cercanos de Edward, nunca escucharon los disparos fue respondida en silencio.
Alice terminó la llamada y no dijo nada mientras Sam abría la puerta del ostentoso y lujoso coche rojo de Edward. Subimos, todos callados, consumidos por nuestros recuerdos de la noche y preocupaciones por Edward. Sam salió del garaje, atravesando lentamente las puertas de entrada, pasando a Ben que estaba cerca. Giré la cabeza y vi como Ben cerraba las puertas manualmente, preguntándome vagamente si alguien las había deshabilitado para conseguir entrar a la propiedad. Al recorrer Germantown en silencio, la silueta de un hombre recargado en una farola llamó mi atención.
Sus ojos fríos y sin alma nos observaban al pasar, Jasper y Emmett ignoraban por completo su presencia mientras miraban frente a ellos, perdidos en sus pensamientos. Mi boca se abrió, pero mi voz se congeló en mi garganta al ver por el cristal del pasajero que pasábamos junto a él. Me dio una sonrisa de lado al mismo tiempo que le daba una calada a su cigarrillo antes de arrojarlo despreocupadamente sobre la acera junto a él, metió las manos en los bolsillos de sus pantalones cargo al mismo tiempo que retrocedía hacia la oscuridad. Finalmente encontré mi voz, jadeando su nombre y Sam pisó el freno, todos en el coche mirando hacia la noche. Jasper abrió la puerta, para mi horror, sacando su arma y despareciendo en la oscuridad detrás de él. Mi corazón golpeteó ruidosamente contra mi pecho cuando Emmett maldijo en voz alta, agarrando la manija de su puerta y abriéndola.
"¡No nos dejes!" Le supliqué, sintiéndome desnuda sin un arma. Emmett titubeó, solo el tiempo suficiente para que viéramos a Jasper emerger de las sombras de la calle sureña casi abandonada. Con la decepción grabada en su rostro al deslizarse dentro del coche, cerrando la puerta con firmeza detrás de él mientras miraba a la oscuridad, con sus labios apretados en una fina línea.
James se había ido. Por ahora. Pero volvería.
Uy que miedo, estar tan cerca de James otra vez. Pero de nuevo se escapó y como dijo Bella, volvería. Pues ahora ya saben quién estaba trabajando con James, la mayoría dudaban de Sam y Liam, una que otra mencionó a Embry. Fue Embry, que al parecer trabajaba con Jacob Black, Sam sigue fiel a Edward, al menos eso parece, pero y Liam. ¿Será que también los traicionó? En el siguiente capi sabremos más, pero es cierto que James fue inteligente usando la rivalidad entre más familias para quitar a Edward de su camino, pero al parecer no funcionó. No tiene a Bella, aunque sí consiguió que hirieran a Edward, pero por lo que dijo Jasper, se va a recuperar. La pregunta es, ¿aceptará Jacob su derrota? Sabemos que James no lo hará, está obsesionado con Bella, ¿pero y Jacob? Alice ya le informó a Carlisle y Esme lo que sucedió y a pesar de todo lo que pasó entre Carlisle y Edward, él es su hijo y heredero, ¿cómo responderá a este ataque de Jacob? Así que los capis siguen muy interesantes, más acción por delante. Como siempre, ya saben lo que tienen que hacer, no creo que sea pedir mucho que se tomen unos minutos de su tiempo para escribir unas cuantas palabras, un gracias, un saludo o una carita feliz, eso es suficiente para saber que están disfrutando de la historia y que vale la pena el tiempo que dedicamos a traducirla y betearla en el caso de Eri. Y si me dicen sus teorías y que les pareció, mucho mejor. Si eres lectora silenciosa, piensa en todas las autoras y traductoras que han dejado historias a medias porque no se han tomado unos minutos para comentar. Lo crean o no el fandom depende de ustedes, no solo de que lean, sino que también interactúen con las autoras y traductoras, que las animen a continuar con sus palabras en un review. Hay que ser agradecidos ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Gabriela Cullen, JessMel, alejandra1987, Esal, Juliana Masen, lagie, Tecupi, Nayely, cary, freedom2604, torrespera172, Tata XOXO, PRISOL, Lissette, twilightter, Yendry Villachica, saraipineda44, tulgarita, Melina, BereB, Adriu, Vrigny, patymdn, rjnavajas, jupy, miop, Karina, Ali-Lu Kuran Hale, J, Yoliki, Say's, Lizdayanna, Mafer, Iza, injoa, cavendano13, Maryluna, glow0718, andreasotoseneca, maries24, Brenda Cullenn, Lady Grigori, lauritacullenswan, Kriss21, Liz Vidal, Vanina Iliana, Rosy Canul, Katie D.B, piligm, angryc, Pam Malfoy Black, Sully YM, DenniChavez, EriCastelo, Hanna D.L, Daniela, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? DEPENDE de ustedes.
