Como de costumbre, no puede faltar el descargo de responsabilidad :P Estos personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a la genial Hoodfabolous, yo solo traduzco.

Y gracias como siempre a mi leal compañera, Beta y amiga, Erica Castelo por seguir apoyándome y ayudándome a mejorar mi ortografía ;)


Capítulo Diecinueve: Agridulce

Los hospitales se supone que están limpios y estériles, con pisos brillantes y un personal servicial. La sala de espera en emergencias en el MED era cualquier cosa menos eso. El aire olía a calcetines húmedos y sucios, Betadine y el olor corporal. Enfermeras y asistentes corrían de un lado a otro con expresiones de aburrimiento o pura irritación. Un hombre ebrio que apestaba a whiskey barato estaba directamente sentado detrás de mí en una silla corriente de plástico color azul, con una larga cortada derramando sangre sobre el trapo sucio que sostenía débilmente en su cabeza, goteando un poco en el pálido linóleo cerca de sus tenis desgastados. De vez en cuando cabeceaba quedándose dormido, ya sea por el alcohol o la falta de sangre. Traía puesto un brazalete de plástico color rosa, el código del MED para los pacientes que no eran de urgencia. Cómo demonios este hombre estaba en una sala de 'emergencias', sangrando, casi incoherente y no ser considerado una emergencia no lo entendía, sin embargo, no seguí pensando en él, ni en el bebé gritando al otro lado de la sala cuya madre lo regañaba constantemente, o el grupo de enfermeras aburridas holgazaneando en la estación. Pensaba en Edward, que estaba en alguna parte de este hospital, sometiéndose a una cirugía de emergencia para remover la bala de su hombro izquierdo y reparar el daño que dicha bala provocó. Al menos, eso fue lo que nos dijo la enfermera a la carrera antes de salir disparada de la sala.

Una televisión de pantalla plana colgaba en lo alto de la pared frente a mí, las últimas noticias de la invasión a la casa de Edward Cullen e intento de asesinato cubrían la pantalla. Había mordido mis uñas hasta dejar solo los muñones mientras ordenaba a mis ojos desviarse de la pantalla, solo para que volvieran en seguida a ella. Alice se aferraba a mi costado, sollozando bajito, su cuerpo flácido como el de una muñeca de trapo. Jasper y Emmett estaban sentados en sus propias sillas de plástico, hablando en voz baja el uno al otro sobre los eventos de esta noche. Sam y Ben estaban cerca, sus ojos escaneando el lugar ocasionalmente mientras conversaban y bebían café rancio como si no estuvieran reconociendo el terreno disimuladamente. Liam aún no había sido encontrado y, según Alice, Carlisle y Esme estaban de camino a casa de su breve viaje a Gatlinburg, donde pasaban tiempo de vez en cuando durante los meses más fríos, en su cabaña de madera en las Grandes Montañas Humeantes. No les llevaría mucho tiempo llegar aquí, me dijo Alice, ya que se subieron en un jet privado en el momento que recibieron noticias del ataque a la casa de Edward.

Las manecillas en el reloj avanzaban lentamente mientras esperábamos noticias de la condición de Edward. El cliqueo de costosos zapatos de tacón llegó a donde estaba y aturdida volví mi cabeza para ver a una llorosa Rosalie apresurarse hacia nosotros, levantando a Alice de su silla y dándole un abrazo reconfortante. Alice sollozó un poco más fuerte ahora que se aferraba a Rose, que de alguna forma se veía igual de elegante y segura como siempre, aunque era muy temprano en la mañana. Tan pronto como ella y Alice se separaron de su abrazo, Rose me puso entre sus brazos, mi cuerpo abatido mientras sus frías lágrimas manchaban mi mejilla.

"¿Cómo está él? ¿Han sabido algo más?" Rose preguntó, apartándose de mí con sus manos sujetando mis hombros. Sacudí mi cabeza en respuesta, evitando sus ojos, porque el ver a alguien más llorando siempre me hacía llorar y ya había llorado lo suficiente. Suspiró, rodeando mi cintura con su brazo y ayudándome a volver a mi silla. Caminó hacia donde Emmett y Jasper estaban sentados, acercándose a Emmett, viéndose ridícula en su ropa cara sentada en la silla de plástico. Hablaron en voz baja entre ellos, echando un vistazo ocasional a Alice y a mí. Alice descansó su cabeza sobre mi hombro, su respiración en pequeños jadeos por la considerable cantidad de lágrimas que había derramado.

En algún momento más tarde, un hombre con cabello negro rizado y serios ojos chocolate, se acercó a nuestro grupo. Traía puesto un uniforme color verde lima, una mascarilla del mismo color colgando de sus oídos y metida bajo su barbilla. Mirando alrededor, preguntó por un miembro de la familia inmediata de Edward.

"Ella es su hermana, Alice," le dije, poniéndome de pie al mismo tiempo que Alice se paraba de un salto, su rostro contraído por la preocupación, sus ojos teñidos de rojo.

"Soy el doctor Jones," se presentó, estrechando su pequeña mano con firmeza. "Su hermano está en condición estable. Afortunadamente, la bala no le dio a ninguna arteria importante, pero su hermano sí perdió una gran cantidad de sangre…" El doctor comenzó a hablar sin parar sobre la posibilidad de daño a largo plazo, terapia física, transfusiones de sangre, la lista siguió y siguió. Todo lo que escuché fue 'condición estable'. Me desplomé en la silla en alivio, metiendo mis dedos frenéticamente en mi cabello lacio, diciendo una silenciosa plegaria al hombre de arriba. El doctor me miró con curiosidad de vez en cuando mientras hablaba con Alice. Mencionó que mantendrían a Edward en cuidados intensivos por unos cuantos días para una atenta observación. Podías ver en los ojos del hombre que él sabía que Edward era un hombre importante, ya que empezó a alardear sobre lo bien que ejecutó el procedimiento, cómo él era el mejor en lo que hacía.

El doctor Jones le pidió a un asistente que nos llevara a la sala de cuidados intensivos. El asistente era bajito y regordete vestido con un chaleco de mal gusto color rojo real y unos pantalones a juego. A esas personas se les empleaba únicamente para acompañar a los visitantes y paciente por el hospital y lo seguimos hacia el ascensor. Las puertas se cerraron frente a nosotros con el ruido de un silbido, y estaba tan perdida pensando en Edward que olvidé estar nerviosa por mi temor infantil a la máquina.

El asistente nos dejó con un brusco gesto de cabeza en la sala de espera de cuidados intensivos, que estaba llena de miembros de familia y amigos con rostros serios de aquellos en las unidades de cuidado intensivo. El único sonido en la habitación era el que provenía de las televisiones montadas en las paredes, el volumen bajo y gracias Dios, presentando caricaturas y canales de deportes. No creo que pudiera soportar más cobertura de noticias de los eventos de temprano esta noche. Emmett desapareció en una habitación separada llena de máquinas expendedoras. Cómo podía pensar Emmett en comida en ese momento, no lo entendía. Rose, Alice y yo estábamos sentadas en sillas más cómodas comparadas con las de la sala de emergencia, girando las sillas para vernos de frente.

"¡No puedo creer que Jacob hiciera una cosa así!" Rose dijo en voz baja con desdén, sacudiendo su cabeza con incredulidad y decepción. "Los Black y los Cullen han reñido por años, ¿pero intento de asesinato? ¡Eso es caer bajo incluso para los Black!"

"Parecía tan amable," murmuré, mi voz graznando un poco por no usarla en las últimas horas.

"Ese es su modus operandi," murmuró Alice. "Siempre actúa amable, pero Edward siempre dijo que era astuto e intrigante. Supongo que él lo descubrió desde el principio."

"¿Y Embry estaba trabajando para él todo el tiempo? Me pregunto qué tanta información sobre Edward y Carlisle le pasó a Jacob…" Reflexionó Rose.

"Probablemente no consiguió mucha información de nuestra familia. Edward lo contrató principalmente para cuidarme y trabajar en el club. Ha estado en casa de Edward conmigo antes, así que eso explica cómo sabía los códigos de seguridad de la entrada principal y la casa," explicó Alice, tirando de uno de sus rizos alborotados.

"Sí, pero Edward cambió los códigos, ¿recuerdas? Cuando el tipo entregó el paquete en el club, hizo que cambiaran los códigos. Lo único en lo que puedo pensar es que Liam también estaba involucrado," susurré, echando un vistazo hacia Sam y Ben que estaban cerca. "Y ahora tengo miedo porque, ¿qué pasa si Sam y Ben también lo están? ¿Y cómo sabríamos si lo están?"

"Mamá y papá llegaron," susurró Alice, con nuevas lágrimas formándose en sus ojos al ponerse de pie y correr por el lugar. Levanté la vista vacilante; encontrándome con los ojos azules serios de Carlisle cuando su hija abrazó primero a su madre y luego a él. Esta era la primera vez que veía a Carlisle desde Acción de Gracias donde mi primo apuntó un arma a su cabeza y lo hizo gatear. Él la llevó dentro de la habitación llena de máquinas expendedoras, mirándome a los ojos una última vez por encima de su hombro. Jasper se levantó de su asiento, atravesando la sala con toda tranquilidad, entrando a la habitación justo detrás de ellos. Emmett había regresado y estaba metiendo un brownie en su boca mientras Rose lo miraba con el ceño fruncido. Esme se apresuró a mi lado, sentándose en la silla en la que Alice estaba sentada antes, aferrándose a mí de la misma forma en que su hija lo había hecho.

"¿Qué han dicho de su condición? ¿Va a estar bien?" Dijo llorando, pasando sus dedos debajo de sus ojos. Rose le explicó lo que el doctor dijo y ella suspiró en alivio, volviendo a caer en su silla, el nerviosismo todavía presente en su rostro con un poco de ira de mamá osa.

"Jacob Black," gruñó, tirando de sus rizos color caramelo. "Solo espera. Tendrá una muerte lenta y dolorosa por lastimar a mi bebé." Pasó sus manos por sus pantalones caqui, alisando líneas y arrugas invisibles al mismo tiempo que miraba furiosa a la nada palmeándome la rodilla.

El resto del grupo regresó a la habitación y Carlisle se acercó a Ben y Sam, su cabeza levantada con aire de autoridad mientras hablaba en voz baja con los hombres por una prolongada cantidad de tiempo. Esme desapareció por un momento para acosar a la enfermera por noticias de la condición de Edward y cuándo podíamos verlo. Cuando Carlisle, Ben y Sam terminaron de hablar, Carlisle se acercó con cuidado a donde estaba sentada con mis codos apoyados en mis rodillas, mi rostro descansando en mis manos. Elevé mis ojos, sin mover nada más cuando se puso frente a mí, sin ninguna preocupación por complacer a este hombre.

"Bella, ¿puedo hablar contigo por un momento?" Murmuró, inclinado su cabeza en dirección de la habitación con las máquinas expendedoras. Liberando un gran suspiro incómodo, me levanté, siguiéndolo cuando entró en la habitación, con sus manos metidas hasta el fondo de los bolsillos de su traje. Hizo un gesto hacia unas sillas cerca de la pared y me senté al mismo tiempo que él se me unía, volviéndose ligeramente hacia mí, con una expresión extraña en sus rasgos. Esperé pacientemente a que dijera que era mi culpa que su hijo hubiese sido herido, posiblemente provocándole daño muscular y nervioso por el resto de su vida. Que si hubiese dejado a Edward entonces James nunca hubiera ofrecido su ayuda a Jacob Black. Esperé a que me desterrara de la vida de Edward por completo, para volver a Mississippi, dejando Tennesse y sin volver nunca más.

Lo que no esperaba fueron las palabras que salieron de su boca.

"Gracias, Bella," dijo, mirándome ansioso mientras me quedaba muda por el asombro, mi boca ligeramente abierta. "Gracias por arriesgar tu vida para salvar a mi hija. Jasper me dijo que dejaste el cuarto de seguridad. Dice que eres una cosita obstinada… te elogio por eso. Creo que en la vida tienes que seguir tus instintos, y tu instinto fue dejar ese cuarto y ayudar a mis hijos. Por eso, siempre te estaré agradecido."

Tan sorprendida que no tenía palabras para su comentario, simplemente asentí, dejando que mi mirada se posara donde mis manos estaban unidas en mi regazo.

"Sé que nunca olvidarás la burla que fue Acción de Gracias," continuó bajito. "Pero espero que algún día puedas encontrar en tu corazón el perdonarme. He sido un hombre insensato, Bella, demasiado absorto en mi propio orgullo egoísta para ver lo mucho que tú y Edward se pertenecen. Lo siento mucho…"

Hubo una pausa larga y excesiva, en la que el señorial Carlisle Cullen se movió incómodo en su asiento, esperando una respuesta. Abrí y cerré mi boca varias veces, tratando de encontrar algo útil e inteligente qué decir, pero sin encontrar nada. Finalmente, susurré, "Lo perdono señor Cullen, pero tiene razón; no olvido. Me odio a mí misma por lo que pasó esta noche, y aprecio que no me culpe por todo lo que le ocurrió a Edward…"

"Lo que pasó esta noche no es tu culpa," me dijo con seriedad, el familiar veneno entrando a su voz al recargarse en su silla, sus ojos asesinos. "Jacob Black y su padre han estado conspirando contra mi familia por años. Este personaje, James, al parecer se aprovechó de la situación, utilizando la animosidad entre nosotros para eliminar a mi hijo y llegar a ti. Habría ocurrido, eventualmente, incluso si tú y Edward nunca se hubiesen conocido."

"Pero no tendremos que preocuparnos por Jacob Black por mucho tiempo," musitó Carlisle, una sonrisa malvada adornando su guapo rostro. "Mientras hablamos, el señor Black está siendo interrogado por las autoridades. Tan pronto como lo liberen, será destruido… él y todo su imperio." No dudé de la sinceridad en su voz.

Recibimos noticias horas después que Edward estaba lo suficientemente estable para visitas. Solo teníamos permitido entrar dos a la vez y únicamente por treinta minutos. Me preparé mentalmente para una larga espera, pero fue una grata sorpresa cuando Esme me pidió, con voz suave y maternal, si me gustaría entrar a verlo con ella primero. Mirando a Carlisle y Alice, sin ver oposición en sus ojos, asentí con timidez, caminando de la mano de Esme al seguir a la enfermera hacia la unidad de cuidado intensivo. Cuando llegamos a la unidad de Edward, jadeé al ver al hombre que yacía en una cama de hospital.

Su piel estaba pálida salvo por los moretones dispersos que sonrojaban sus brazos descubiertos, su cuello y su rostro. Tenía sombras oscuras bajo sus ojos y tubos corrían por todas partes, desde su nariz hasta sus brazos. Traía puesta una bata de hospital color azul claro y blanco, frescas sábanas blancas estaban bien acomodadas sobre su torso y debajo de sus brazos, ocultando el vendaje que sabía estaba en alguna parte debajo. Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver destrozado al hombre que amaba, y Esme se sorbió la nariz junto a mí, apretando mi mano para reconfortar y darme fuerza. Había un par de sillas cerca de la cama y tomé una después de estar de pie junto a Edward por un largo tiempo, dejando a su madre quedarse de pie a su lado mientras retiraba sus cabellos color bronce de su frente. Ella le susurró con dulzura, pero sus ojos nunca se movieron. Recordé que el doctor le dijo a Alice que estaría dormido por un largo tiempo, debido a los medicamentos que le habían dado. Podría dormir por la eternidad si lo necesitaba, siempre y cuando no estuviera sufriendo por el dolor.

Esme se disculpó saliendo de la habitación, dándome una sonrisa acuosa al dejarme a solas con mi prometido. Levantándome de la silla, me acerqué a la cama, cerca de su rostro, estirando mi mano y acariciando su mejilla con mi pulgar al mismo tiempo que nuevas lágrimas brotaban de mis ojos. Agarrando una mano inerte, le susurré mi amor y mis disculpas al oído, sonriendo cuando vi que sus ojos se movieron debajo de sus párpados, esperando que de alguna forma pudiera escucharme y saber que estaba a su lado.

La enfermera entró unos minutos después, recordándome de forma dulce pero con firmeza que mi tiempo con Edward se había terminado. Le di un último beso en su fría frente, pasando mis dedos por su suave cabello lacio, y salí en silencio de la habitación, mirando por encima de mi hombro para ver sus ojos cerrados y su respiración acompasada. Con lágrimas en los ojos, me reuní con los otros mientras Alice y Carlisle se dirigían a la habitación de Edward para una visita.

Sentada en la sala de espera con Sam, Ben, Jasper, Emmett y Rose, descubrí más sobre los eventos que ocurrieron temprano en la noche. Había una docena de huellas digitales parciales en el billete de cincuenta dólares, pero dos sobresalían más. Unas eran de un hombre llamado Tyler Hunter. El apellido sobresalió y después de un poco de investigación encontraron que era el hermano más joven de James Hunter. Después que el contacto de Edward en la policía le mostrara la foto de Tyler, Edward confirmó que él, de hecho, era el hombre que entregó el sobre con las fotos en el club. Las otras huellas digitales que sobresalieron fueron las de Embry Call. Edward, Jasper y Emmett llegaron a la conclusión que Embry y Tyler estaban conectados de alguna forma, y le informaron a Sam, Ben y a Liam. Jasper y Emmett sospechaban que Liam le advirtió a Embry, desactivó el sistema de seguridad y desapareció durante la noche. ¿Por qué haría eso Liam… a menos que también estuviera trabajando para Jacob Black? De pronto, todos eran sospechosos, y mi cuerpo estaba lleno de frustración y agitación, sin saber quién estaba de nuestro lado en esta terrible experiencia.

Después de darle a Carlisle toda la información que habían conseguido, dejamos el hospital, a regañadientes, para ir al departamento de policía, donde respondimos las mismas preguntas una y otra vez. Un detective con el que hablé me miró con incredulidad con cada respuesta, pero cuando su compañero dejó la habitación me dio un guiño cómplice, murmurando, "Vamos a agarrar a esos hijos de perra, señorita Bella. No se preocupe." Asentí sin decir nada, preguntándome si este hombre robusto y calvo trabajaba para Edward en secreto.

Al bajar los escalones de la estación de policía, con el sol saliendo y frío en el aire, me quedé inmóvil cerca de la acera al ver la escena desarrollándose frente a mí. Un hombre alto vestido con un traje negro abrió la puerta trasera de un largo sedán negro, haciéndose a un lado y tomando posición de firmes mientras el mismísimo señor Jacob Black salía del coche. Estaba vestido a la perfección con un traje negro y una corbata roja. Sus resplandecientes zapatos recién lustrados brillaban bajo los rayos del sol. Un par de gafas reflejantes colocadas en su nariz y, al acercarse me dio una sonrisa triste y compasiva. Jasper y Emmett estaban a cada lado de mí, Emmett fulminándolo con la mirada y cruzando sus brazos sobre su musculoso pecho mientras Jasper se paró con aire despreocupado, con las manos en sus jeans.

"Bella, lamento mucho lo del pobre Edward. ¿Va a lograrlo?" Preguntó, estirando su mano para palmear mi brazo. Su mano nunca hizo contacto porque Sam se puso frente a él, su rostro rojo, con la vena cerca de su sien abultándose por la frustración. Con paciencia, posé mi mano en el hombro de Sam, y a regañadientes se hizo a un lado para que pudiera hablar con Jacob, cara a cara.

"Él va progresando muy bien, Jake. Qué amable de tu parte preguntar," le dije, dándole una brillante sonrisa falsa. La falsa compasión desapareció de su rostro cuando pasamos lentamente junto a él.

"Por cierto," añadí, lanzando el comentario por encima de mi hombro, dándole una sonrisa agridulce. "Dormiría con un ojo abierto si fuera tú. Y dile a Liam que le mando mis saludos."

Lo escuché maldecir bajo su aliento mientras entrábamos al coche de Edward, Sam bufando en el asiento del conductor. Cómo es que Jacob Black no había sido arrestado, no lo entendía. Pero si había algo que sabía, era esto; la venganza es un plato que se sirve frío.

Y eso fue en lo último que pensé, porque al avanzar por esa sucia calle de Memphis, a unas cuadras de la estación de policía, los vidrios tintados que nos rodeaban explotaron, con balas perforando el vehículo de Edward mientras yo gritaba, arrojándome al suelo del coche con horror, mirando a mi hermano y mi primo que yacían inertes junto a mí.


*Corre a esconderse detrás del sofá* *Ondea bandera blanca* RECUERDEN, yo no soy la autora, solo la traductora :P pero sí, espero tenerles muy pronto el siguiente, mientras tanto, ya saben qué es lo que tienen que hacer. Al menos sabemos que Edward va a lograrlo y que Carlisle ya le pidió disculpas a Bella, lo que significa que ya la está aceptando, ¿o no? Pero es cierto que ese final fue de infarto, porque, ¿qué habrá pasado con Emmett y Jasper? ¿Quiénes los están atacando? Y, ¿podrá sobrevivir? Espero ansiosa sus reviews para saber su opinión, recuerden que ese el único pago que recibimos por contribuir a su diversión :)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: jupy, Shikara65, miop, Ali-Lu Kuran Halee, Dess Cullen, Gabriela Cullen, PRISOL, freedom2604, JessMel, alejandra1987, injoa, lauritacullenswan, MariePrewettMellark, Adriu, Vrigny, andyG, paupau1, kaja0507, liduvina, lagie, Hanna D.L, Rosy Canul, Manligrez, Tecupi, Cary, Kriss21, luisita, andreasotoseneca, Fallen Dark Angel 07, Juliana Masen, Maryluna, Tata XOXO, Pili, Mafer, Lizdayanna, Katie D.B, patymdn, Liz Vidal, EriCastelo, Sully YM, anakarinasomoza, Esal, Vanina Iliana, tulgarita, Iza, maries24, aliceforever85, saraipineda44, torrespera172, DenniChavez, Lady Grigori, Yoliki, glow0718, rjnavajas, Yendry Villachica, Pam Malfoy Black, cavendano13, angryc, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, muy pronto, espero.