Como de costumbre, no puede faltar el descargo de responsabilidad :P Estos personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a la genial Hoodfabolous, yo solo traduzco.

Y gracias como siempre a mi leal compañera, Beta y amiga, Erica Castelo por seguir apoyándome y ayudándome a mejorar mi ortografía ;)


Capítulo 20: Dejé mi corazón en Tennessee

"¡Emmett! ¡Jasper!" Grité, sacudiendo a Emmett, que estaba junto a mí, golpeándolo con mis puños. El coche giró incontrolablemente, porque Sam perdió el control momentáneamente antes de enderezarlo y salir disparado por la calle, el movimiento me estrelló contra la puerta del coche, haciendo que cayeran más cristales rotos de la ventana junto a mí.

"¡Estamos bien, querida, solo mantente agachada!" Jasper me ordenó, y suspiré con alivio cuando Emmett giró su cabeza, sus ojos frenéticos. Pequeños cortes por el vidrio salpicando su rostro. Agachándome tanto como pude, cubrí mi cabeza con mis brazos, mi rostro vuelto hacia Jasper. A medida que el coche aceleraba por la calle, Jasper se incorporó un poco, asomándose a través del cristal cuarteado como una telaraña de la parte trasera antes de volverse a agachar velozmente. Sacó su arma de la parte de atrás de la cintura de sus jeans.

"¡Sam, Ben, denme cualquier arma extra y municiones que tengan en este coche!" Jasper ordenó, mirándome de pronto. Escuché a Ben, que estaba sentado en el asiento del pasajero rebuscando ya sea en la consola o en la guantera mientras Jasper me miraba intensamente a los ojos.

"Necesito tu ayuda, Bella. Necesito que actives el interruptor," me dijo con seriedad, sus ojos mirando profundamente a los míos.

"Accionar el interruptor," repetí, mi corazón palpitando erráticamente. "Accionar el interruptor. Sí, puedo accionar el interruptor." Tomando una respiración profunda, a toda velocidad por esa concurrida calle, zigzagueando entre el tráfico, cerré mis ojos brevemente. Entonces activé mi interruptor interno. Lo hice por mí; lo hice por mi familia. Lo hice por Edward. Desconectando mis emociones, abrí mis ojos, asintiendo insensibilizada. Si tuviera un espejo, imagino que mis ojos estarían vidriosos, vacíos, fríos y muertos. Jasper asintió en confirmación, sus ojos fríos y confiados. Ben, que se inclinó a través del coche con su cabeza agachada cuando una nueva ráfaga de balas le dio a nuestro vehículo, le dio a Jasper un arma, que luego él me entregó a mí mientras Ben lo veía con ojos redondos. Tomando el arma de sus manos, la amartillé, la culata fría y cómoda en mis pequeñas manos.

"¿Lista?" Jasper preguntó, un brillo de emoción resplandeciendo en sus ojos.

"Lista," susurré, entrecerrando mis ojos en determinación.

Jasper se quitó la camiseta, enredándola en su mano, gritando, "¡Mantente agachado, Em!" Antes de golpear lo que quedaba del vidrio trasero del coche, los pedacitos rociando nuestros cuerpos. Emmett hizo caso, ya que no estaba tan familiarizado con las armas como lo estábamos nosotros, agachándose tanto como su enorme cuerpo le permitiera. Jasper apuntó su arma por el espacio abierto, estalló un disparo, lanzando un destello de fuego del cañón.

Mirando hacia atrás, manteniendo mi cabeza agachada, observé cuando el coche gris detrás de nosotros giró bruscamente, la bala de Jasper le dio a la llanta izquierda delantera. El conductor recuperó el control, la llanta aleteando violentamente contra el pavimento mientras seguía persiguiéndonos. Un hombre de pronto emergió de la ventanilla del lado del pasajero, con su arma en mano.

Más rápido de lo que es humanamente posible, levanté mi arma, apuntándola hacia el hombre colgando de la ventana y suavemente apreté del gatillo. Le dio al blanco; una bala directamente entre los ojos. Su cabeza se sacudió hacia atrás a una velocidad atroz, con sangre y masa cerebral salpicando en el aire detrás de él. El arma cayó de sus manos al mismo tiempo que su cuerpo colgaba sin vida por la ventana, sus largos brazos cayendo tan bajo que el pavimento comenzó a arrancar la piel de sus dedos, dejando largas manchas de sangre en la calle gris. El coche giró bruscamente cuando Jasper disparó a través del parabrisas, y el hombre colgando de la ventana se deslizó del coche, su cuerpo cayendo a la calle. Vi cómo rodaba y se revolcaba antes de quedarse quieto, su rostro ensangrentado y golpeado, viéndose como carne procesada.

Jasper disparó junto a mí, dándole al parabrisas del coche frente al conductor. El coche giró bruscamente una última vez antes de estrellarse con un vehículo solitario estacionado a un lado de la carretera. Humo y fuego bulleron debajo del capó, la ventanilla abierta ahora frente a mí mientras veía al conductor tratando frenéticamente de abrir su puerta, que estaba atorada por el coche estacionado. Disparé una última vez, la bala estrellándose directamente en su sien derecha, sangre espesa y pegajosa salpicó el vidrio junto a él. Su cuerpo se inclinó quedando inmóvil, apoyado contra la puerta del coche. Jasper disparó otra vez, la bala dándole perfectamente a un lado del coche, exactamente donde estaba ubicado el tanque de la gasolina. El coche explotó, envuelto en llamas, haciendo gritar y correr en horror a unos cuantos conmocionados transeúntes que presenciaron la escena.

"Sam, necesito un coche, ahora. Llévame a dónde sea, a alguna parte donde pueda robar fácilmente un coche," Jasper le dijo a mi guardaespaldas, volviendo a cargar su arma mientras se levantaba, quitando pedazos de cristal de su asiento usando su camiseta. Se sentó en el asiento, despreocupadamente, como si nada acabara de pasar, encendiendo un cigarrillo con sabor a fresa y dándome un guiño malvado. Estaba recordando los días pasados, días en que asesinábamos a la gente sin arrepentimientos y sin sentir remordimiento. Me pregunté cuándo asimilaría todo. ¿Cuándo tocaría su corazón la culpa que él siempre sentía? Ciertamente, hoy no, eso era seguro.

Emmett finalmente se sentó, jadeando por aire, respirando con dificultad y sus manos temblaban un poco. Estirando la mi mano, agarré una de las suyas temblorosas, murmurándole palabras reconfortantes. Emmett asintió sin decir nada, sus ojos fijos en la nada. Jasper se volvió a poner su camiseta, después de sacudir todo el cristal que tenía, mientras el coche mantenía un paso más lento, virando en diferentes calles mientras Sam trataba de perder a cualquier otro que nos siguiera. Mirado hacia atrás, la calle por la que íbamos estaba libre de tráfico.

"¡El paraíso de las putas!" Emmett exclamó de repente, enderezándose en su asiento con una sonrisa de satisfacción en su rostro con hoyuelos. "¡Sam, llévanos a el paraíso de las putas!"

"¡Por amor de Dios, Em, ahora no es el momento de estar pensando en tu polla!" Lo miré con el ceño fruncido, desplomándose en mi asiento, fulminando con la mirada a mi hermanastro.

"No, me refiero a que, ese es el lugar perfecto para robar un coche. ¡El paraíso de las putas!" Em espetó, rodando los ojos al escuchar mi insinuación.

Jasper murmuró de acuerdo a medida que Sam entraba despacio a la parte más decadente de la ciudad, las cunetas llenas de mugre y basura, mujeres con poca ropa subían y bajaban por la acera en sus zapatos de tacón raspados. Algunas de ellas nos llamaban sugestivamente al pasar mientras yo las miraba furiosa a través de la ventanilla ahora sin cristal.

"Detén el coche," Jasper le dijo a Sam, alcanzando la manija de la puerta. "Bella, Emmett, cuando abra esta puerta, salgan y síganme."

"¿A dónde vamos?" Pregunté, viendo hacia el callejón junto al que Sam se detuvo. Un modelo Civic antiguo estaba estacionado en sus profundidades entre dos edificios, prácticamente oculto de la calle.

"Te lo diré cuando lleguemos ahí," murmuró, haciendo una pausa antes de tirar de la manija de la puerta. "Sam, Ben… cuiden de nuestros amigos, ¿está bien?" Le dijo a los dos hombres frente a nosotros, Ben me devolvió la mirada con una sonrisa sombría, y Sam se vio más dudoso, inseguro por los tácitos planes de Jasper.

"Muy bien, vámonos," Jasper dijo con firmeza, dándome una mirada severa que me dijo todo lo que necesitaba saber. No habría argumentos… ni siquiera era necesario tratar de discutir. Jasper tiró de la manija, deslizándose fácilmente fuera del coche mientras Emmett y yo lo imitábamos. Dio unos golpecitos en el capó del coche de Edward acribillado por las balas, asintiendo hacia la calle mientras Sam y Ben se ponían en marcha, abandonándonos en una sección desconocida de la ciudad. Emmett y yo seguimos a Jasper en silencio por el callejón, acercándonos lentamente al Civic dorado frente a nosotros. Eché un vistazo con precaución por encima de mi hombro, sin ver transeúntes pasando por ahí. Jasper nos hizo un gesto para que nos detuviéramos y Emmett y yo nos pegamos a una de las paredes de edificio de ladrillo junto a nosotros, mirando a Jasper que se acercaba a la ventanilla del conductor. El coche se mecía ligeramente, el conductor era un hombre mayor con poco pelo y bifocales diminutos. El movimiento cesó cuando el hombre miró a Jasper boquiabierto, y la cabeza de una mujer mayor se asomó desde su regazo, con su cabello desordenado y su lápiz labial corrido. El hombre subió torpemente su cierre cuando Jasper le mostró su credencial del FBI en la ventana, su arma metida al frente de la cintura de sus jeans, haciendo un gesto para que el hombre bajara la ventanilla.

"¿Podrían por favor ustedes dos salir del coche?" Dijo mientras el hombre miraba fijamente el arma de Jasper. Los dos salieron del coche, la mujer viéndose frustrada y el hombre viéndose jodidamente nervioso, con el sudor saliendo de su frente. El hombre empezó a murmurar sobre su esposa y sus hijos, suplicándole a Jasper cuando él lo interrumpió en voz baja.

"Señor, necesito que me preste su vehículo, por favor," Jasper le dijo educadamente, con una sonrisa amable en su rostro.

"¿Necesita que le preste mi vehículo?" El hombre preguntó, su frente fruncida por la confusión. "¿Por qué demonios necesitaría que le prestara mi vehículo? ¿Estoy bajo arresto? ¿Es siquiera realmente un policía? Déjame ver la credencial de nuevo, hijo."

"Lo siento," Jasper se disculpó, levantando una ceja.

"¿Por qué?" Preguntó el hombre, justo cuando Jasper estrelló su puño en el rostro del hombre, dejándolo inconsciente. Cayó al suelo al mismo tiempo que la puta gritó, sus manos presionando sus mejillas.

"Por eso," Jasper le dijo educadamente al hombre inconsciente, mirando a la prostituta aterrorizada con su falda metálica brillosa. "Usted no vio nada, señora. ¿Entendido?"

"¡Sí… sí señor!" Respondió, retrocediendo hacia el otro extremo del callejón antes de darse la vuelta y echarse a correr. Se tambaleó en sus tacones, desapareciendo a la vuelta de la esquina del edificio.

Jasper metió sus brazos por debajo de los del hombre, arrastrándolo contra uno de las paredes de ladrillo mientras yo me metía en el asiento trasero del coche. El piso y los asientos estaban atestados de envolturas de comida rápida, juguetes y paquetes vacíos de cigarrillos. Emmett se dejó caer en el asiento del pasajero justo cuando Jasper se puso detrás del volante, encendiendo el coche y dirigiéndose a la calle.

"Esos hombres… no se me hicieron conocidos para nada," le dije, mirando por la sucia ventanilla, el cristal manchado de las huellas de niños. Normalmente, no soy una persona quisquillosa, pero estar sentada en este coche me hacía querer tomar un baño con blanqueador.

"Tampoco se me hicieron conocidos, preciosa," Jasper dijo arrastrando las palabras, dirigiéndose a las afueras de la ciudad, esquivando los baches y conduciendo con toda tranquilidad por la calle, con un brazo apoyado en la puerta con la ventanilla baja. "O estaban con Black o con James, o con los dos. Ya no importa con quién estaban. La siguiente persona que verán será a su creador." Murmuré de acuerdo.

Jasper sacó su móvil de su bolsillo, desplazándose entre sus contactos hasta que encontró el número que buscaba, presionando el teléfono a su oído. Sus ojos miraban con calma el área a nuestro alrededor mientras yo escuchaba disimuladamente su breve conversación.

"Oye, hombre, necesito un favor," dijo con voz cansina, con una sonrisa nostálgica en su rostro. "Necesito un coche y un lugar para quedarnos por un tiempo… no estoy seguro exactamente cuánto, pero con suerte solo unas cuantas semanas, tal vez un mes o algo así."

Mi corazón se detuvo en mi pecho y luego se aceleró. ¿A dónde nos llevaba Jasper? ¿Y por qué nos íbamos a ir por un mes o algo así? Buscando mi teléfono, me di cuenta que no estaba, lo había dejado en alguna parte dentro de la casa de Edward durante el ataque de los hombres de Jacob. ¡Mierda!

Jasper terminó la llamada y me echó un vistazo, con una expresión seria en su rostro mientras levantaba ligeramente una ceja, obviamente esperando mi arrebato inevitable.

Así que, se lo di.

"¡¿Qué demonios crees que estás haciendo, Jasper Swan?!" Grité, mirando por la ventana, calculando un plan para saltar del coche si era necesario. "¿A dónde me llevas? ¡No puedo irme de aquí! ¡Edward está aquí! ¡Mis amigos están en peligro! ¿Cómo puedes hacer esto? ¿Cómo puedes llevarme contra mi voluntad?"

"Bella," suspiró, sacudiendo su cabeza con una mueca. "No todo es sobre ti, querida. Es sobre Alice, Rose, Carmen, Tia, Angie. Ellas no están a salvo con nosotros cerca. Cuando James se entere que desaparecimos, va estar en busca de nosotros y todos los demás estarán fuera de peligro. Sam y Ben cuidarán de Edward. Carlisle ya tiene un plan para Jacob Black, James y su pandilla. Vamos a mantener un perfil bajo por un tiempo, dejar que el plan de Carlisle entre en vigor y cuando todo esté en calma, volveremos a Memphis. Te prometo que te llevaré de vuelta con Edward."

"¿Podemos llamar a todos y avisarles que estamos a salvo?" Pregunté, entrando en pánico, mordisqueando la comisura de mi labio inferior.

"Lo siento, querida. No puedo tomar ese riesgo. Sam y Ben les dirán que nos dejaron a salvo. Eso es lo mejor que puedo hacer. De hecho, Emmett, ¿me darías tu teléfono, por favor?" Emmett se le quedó mirando de forma extraña por un momento antes de darle renuentemente su móvil.

"Gracias, hombre," Jasper le dijo con una sonrisa de lado al mismo tiempo que arrojaba el teléfono por la ventanilla. Jadeando, me giré en mi asiento, lo bastante rápido para ver el teléfono de Emmett golpear la calle, rompiéndose en pedazos.

"¡Qué demonios, hombre!" Emmett gritó, también girándose en su asiento al ver su teléfono hacerse trizas. Le lanzó una mirada acusatoria a nuestro primo. "¿Por qué hiciste eso?" Jasper también arrojó su teléfono por la ventanilla mientras mi boca se abría por el shock.

"No puedo arriesgarme a que nos estén rastreando por nuestros teléfonos. Tú deberías saber eso, Emmett. No hay forma de saber quién ha tenido acceso a nuestros teléfonos. Bella, dame el tuyo."

"No tengo el mío," refunfuñé, desplomándome en el asiento con mis brazos cruzados. Jasper se me quedó mirando con atención por el espejo retrovisor, obviamente tratando de juzgar por mi expresión si estaba siendo sincera. Satisfecho, asintió, justo cuando llegamos a la autopista 78.

"¿A dónde vamos?" Pregunté, mirando a la larga autopista que se extendía frente a mí.

"Vamos a casa, Bella, a casa en Mississippi. Mi contacto se reunirá con nosotros para darme un coche que no sea robado y direcciones para un lugar donde nos quedaremos por un tiempo."

"Mi casa es donde esté Edward. No puedo creer que me estés alejando de él. Cuando despierte, va estar frenético por la preocupación," murmuré, la imagen de Edward en una cama de hospital atravesó mi mente. ¿Qué hará cuando despierte y se entere que nos dispararon? ¿Qué ocurrirá cuando le digan que Ben y Sam nos dejaron, para nunca volver a escuchar de nosotros desde entonces? Una visión de él caminando por las calles y casas de Memphis buscándome dio vueltas por mi mente. Solo puedo esperar a que las acciones de Jasper no lo hagan recaer en su salud. Mi pecho se sentía pesado por la preocupación y el miedo, sintiendo que mi corazón estaba por romperse de la tristeza.

El viaje de Tennessee a Mississippi fue difícil, por decir lo menos. Se habían estado haciendo trabajos de reparación durante el último par de años y brillantes conos anaranjados bloqueaban uno de los dos carriles por los que viajamos a través de Mississippi. Las colinas pasaban a nuestro alrededor, el pasto todavía ligeramente verde a pesar de que ya estábamos en diciembre. Recargada en mi asiento, cerré mis ojos, las sacudidas por el camino por los baches en la carretera de alguna forma me arrullaron hasta quedarme dormida, hasta que la voz profunda de Emmett me llamó desde el asiento delantero. Abriendo mis ojos borrosos, lo miré confundida, su guapo rostro inusualmente serio. Asintiendo en silencio, apenas le eché un vistazo al área desconocida a mi alrededor al salir del vehículo.

Estábamos en un viejo camino de tierra en medio de la nada. Altos árboles de pino se cernían sobre nosotros, sus ramas con pocas hojas. Jasper estaba a unos metros de distancia, junto a viejo modelo Taurus plateado, un hombre alto a su lado. El hombre asentía mientras Jasper hablaba, recargado despreocupadamente en el coche. Parecía estar cerca de los treinta, con cabello lacio color café, profundos ojos marrones, y un rostro largo y estrecho. Llevaba puesta una camiseta negra, que se asomaba debajo de una camisa roja a cuadros, jeans desgarrados y un par de botas negras. El hombre se me quedó mirando cuando asintió mientras Jasper hablaba, sus ojos observándome de la cabeza a los pies, mientras me miraba apreciativamente. Sorprendentemente, su mirada no era para nada incómoda, solo curiosa. Cuando me atrapó mirándolo me dio una sonrisa serena.

"Entonces, ella es Bella Swan," dijo, levantando un poco su barbilla. Continuó su apreciación mientras esperaba mi respuesta, pero yo no dije nada, mirando fijamente al extraño mientras Emmett lanzaba un brazo alrededor de mi hombro, acercándome a su lado. El hombre le frunció el ceño y luego procedió a ignorarnos a los dos, volviéndose nuevamente hacia Jasper y dándole un juego de llaves.

"Mantente en contacto," le dijo a Jasper antes de pasar junto a nosotros, eludiendo nuestra mirada al meterse en nuestro coche robado, encenderlo y salir disparado por el camino, lanzando polvo por debajo de las llantas. Agitando mi mano en el aire sucio frente a mí, fulminando con la mirada a través del polvo a sus luces traseras que se desvanecían en la distancia, murmuré, "¿Quién era ese, Jasper?"

Abriendo la puerta del coche lo escuché murmurar, "Es mejor que no lo sepas." Encendió el coche al mismo tiempo que Emmett y yo intercambiábamos miradas, siguiéndolo. Viajamos por el camino de tierra hasta que nos encontramos grava, luego dimos vuelta y encontramos pavimento. Treinta minutos después estábamos en un camino de entrada en medio del bosque, con una pequeña cabaña de dos plantas frente a nosotros. Jasper estacionó el coche detrás de la cabaña y Emmett y yo lo seguimos dentro, mirando alrededor de nuestro nuevo hogar temporal.

Era hermoso y rústico, decorado en rojo, azul marino y verde oscuro. Un enorme ciervo disecado colgaba sobre la chimenea en la sala, su cabeza vuelta ligeramente para mirarnos entrar a la sala. Al deambular en el piso de arriba encontré una habitación que obviamente estaba destinada a ser mía, una pila de ropa para mujer bien doblada estaba sobre la cama, cubierta con un edredón tipo nativo americano. El baño estaba bien abastecido e incluso encontré productos para la higiene femenina debajo del lavamanos, y mis mejillas ardieron por la vergüenza al imaginar al hombre que conocimos antes comprándome tampones y toallas sanitarias. Abriendo la cortina de la ducha, noté una botella familiar colocada en una esquina de la bañera. Era el aroma a madre selva que usaba todos los días, y mis cejas se fruncieron en confusión y luego se estrecharon en sospecha por cómo este hombre sabía exactamente qué tipo de gel de baño había usado los últimos años. Volviendo a entrar a la recámara, abrí un par de cajones de la cómoda de madera oscura, congelándome por la conmoción cuando vi la marca exacta de ropa interior que llevaba puesta antes de cerrar los cajones con fuerza.

Después de trasladar la ropa a la cómoda, me metí a la cama, volviéndome sobre mi costado izquierdo y mirando a través del cristal de la ventana. Había empezado a llover, las gotas de lluvia salpicando contra el cristal mientras el cielo se oscurecía frente a mí, el trueno resonó a la distancia y mi mente estaba a millones de kilómetros, o al menos un par de cientos, pensando en Edward. Finalmente, caí en un sueño agitado, lleno de disparos, prostitutas y hombres toscos sin nombre que parecían saber mucho sobre mí, sus ojos oscuros mirando a mi mismísima alma mientras dormía.

La cama del piso de arriba era mi mejor amiga a medida que los días se volvían una semana, y luego dos. Nunca dejamos la cabaña, la alacena abastecida con suficiente comida para durar por meses. Las ansias de hacer algo más que dormir y la obsesión por la salud de Edward hace mucho habían pasado. Jasper y Emmett tomaban turnos quedándose despiertos durante la noche, en constante alerta por cualquier señal de Jacob, sus hombres o James. Jasper parecía estar tan fresco como una lechuga, pero algunas veces, cuando pensaba que nadie le estaba prestando atención, veía el dolor y el anhelo en sus ojos, su corazón y su alma también seguían en Tennessee mientras su mente recordaba a Alice.

Emmett no se estaba tomando las cosas tan bien. El confinamiento lo volvía loco, recordándole estar encerrado en prisión, y estaba enfermo de preocupación por Rose. Una noche salí de mi recámara después de tomar una muy necesaria ducha, con mi camiseta sin mangas y mis pantaloncillos para dormir puestos, y bajé por la estrecha escalera para encontrar a Emmett sentado frente a la chimenea apagada, mirando a la oscuridad dentro. Sus cejas estaban fruncidas por sus penas cuando me senté con cuidado en el sofá a su lado, dudosa, estiré mi mano para tocar su rodilla. Emmett se sobresaltó por la sorpresa porque no me había escuchado entrar en la sala.

"Lo siento, Bells. No te vi," se disculpó, su voz suave, mientras pasaba los dedos por sus rizos oscuros, recargándose en el sofá, dando un pesaroso suspiro.

"¿Pensando en Rose?" Me entrometí, metiendo las piernas debajo de mí, esperando su respuesta.

Asintió pero no dijo nada. Aclarando mi garganta, le susurré, "Em, vi lo que estás haciendo por Rose. Dejaste mi laptop abierta el día que Tia, Carmen y yo fuimos a Orange Mound. ¿Quieres hablar de ello?"

Me miró sorprendido antes de devolver su mirada a la chimenea. Se quedó pensativo por un momento antes que finalmente lo admitiera, "Encontré toda la información que necesita… está en un archivo arriba en mi antigua habitación en la casa de Edward, pero al principio, no estaba seguro si mostrárselo o no. No quería sobrepasar mis límites. Entonces, tomé mi decisión. Veo el dolor en los ojos de Rose, Bella. Todos piensan que es una perra presumida, pero solo está tratando de proteger su corazón. Decidí que iba a mostrarle lo que encontré, luego ese pendejo tuvo que presentarse en el club y arruinarlo todo."

"Entonces… ¿lo encontraste… o a ella?" Pregunté, una pequeña sonrisa por la anticipación apoderándose de mi rostro.

"Sí. La encontré. Encontré a la hija de Rose," confirmó, dándome una mueca de preocupación. "Los bastardos que la adoptaron, bueno, la abandonaron. Ahora está en el sistema de acogida. Y cuando esto termine lucharé con ganas para devolvérsela a Rosie… justo donde pertenece."


Awwww Emmett es un dulce, ¿no creen? Esperemos que Rose se dé cuenta a tiempo de ello. Pues ya vieron que los dos, Emmett y Jasper, están vivitos y coleando. Ese encuentro estuvo de infarto, pero sirvieron de algo las habilidades de Jasper y de Bella. ¿Creen que fue lo mejor lo que decidió Jasper? Ya podemos imaginarnos cómo reaccionará Edward cuando se enteré, pero, ¿será realmente la única solución? Y hasta ahora Bella parece haberlo aceptado y se ha adaptado, pero, ¿por cuánto tiempo? Bueno, ya lo veremos. Como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció el capítulo, recuerden que son sus reviews los que nos mantiene haciendo esto para su diversión, y la verdad es que no les cuesta nada escribir unas cuantas palabras, por favor, sean agradecidos ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: BereB, lauritacullenswan, MariePrewettMellark, Juliana masen, alejandra1987, Tecupi, Gabriela Cullen, Tata XOXO, kaja0507, cary, Melina, Manligrez, lagie, bbluelilas, Maryluna, seelie lune, Vrigny, jupy, anakarinasomoza, Shikara65, miop, PRISOL, esme575, J, glow0718, andreasotoseneca, aliceforever85, maries24, nydiac10, Ali-Lu Kuran Hale, injoa, Lizdayanna, bealnum, Chonis, cavendano13, Liz Vidal, Iza, saraipineda44, patymdn, Yoliki, Lady Grigori, Mafer, Rosy Canul, rjnavajas, Sully YM, Hanna D.L, Say's, angryc, EriCastelo, DenniChavez, Adriu, Kriss21, Pili, AdriiRomero14, Yendry Villachica, Katie D.B, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? DEPENDE de ustedes.