Como de costumbre, no puede faltar el descargo de responsabilidad :P Estos personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a la genial Hoodfabolous, yo solo traduzco.
Y gracias como siempre a mi leal compañera, Beta y amiga, Erica Castelo por seguir apoyándome y ayudándome a mejorar mi ortografía ;)
Capítulo Veintidós: Las Mejores Amigas de Bella
EPOV
Nadaba en una confusa y basta oscuridad, lo únicos rayos de luz eran los sueños. Mis sueños eran agitados con visiones de ella, como siempre. Riendo y sonriendo, sus intensos ojos chocolate centellando. Era la mujer más hermosa que había visto en mi vida, y a partir del momento en que la vi, un instinto primitivo muy dentro de mí me dijo que ella era mía. Mía. Empapada de sangre y aterrorizada, de pie frente a una deteriorada tienda a las dos de la mañana, estaba mi Bella, mi futuro, mi vida, mi todo. Cuando nuestros ojos se encontraron fue como si algo simplemente hiciera clic, pero cuando di ese primer paso hacia ella, corrió. Y la seguí, porque sabía que no podía dejarla escapar.
Buscando en las sucias calles de Memphis, no pude encontrarla. Me puse furioso, maldiciendo y gritando, desahogando mi agresividad en un maldito coche pedazo de mierda estacionado a un lado de la calle. Tal vez sea impredecible, pero no siempre soy el bastardo desalmado que la gente cree que soy. Memorizando el número de placa de ese patético coche, me aseguré de enviarle al dueño el dinero suficiente para pagar el valor de su vehículo, multiplicado por diez.
Nunca pensé mucho en Dios antes de conocer a Bella, pero aun con toda la mierda que hemos pasado, me doy cuenta que de alguna forma el tipo de arriba debe estar de nuestro lado. ¿Cuáles eran las probabilidades de que estuviera buscando un bar para remodelar, un bar en el que da la casualidad que ella trabaja, en una ciudad con una población de más de seis millones de personas? Escasas.
El sueño cambió. Ahora está acostada junto a mí, su rostro retorciéndose por el dolor cuando injustamente le propongo convertirse en algo que ella nunca podría ser. Qué tonto fui. Al pensar que la había perdido para siempre, dejé el departamento de mierda, pero no fui muy lejos. Me senté en los escalones del frente por horas, deseando volverme un hombre más fuerte, un hombre que no estuviera aterrado de fallarle a su padre y al imperio que había creado. Finalmente, me fui, pero no antes que Angela su amiga y vecina, con un rostro solemne, se detuviera en esos escalones antes de entrar al complejo de departamentos.
"He escuchado cosas muy malas de usted, señor Cullen," dijo de pie a mi lado, su delgada y delicada mano oscura tocando ligeramente mi hombro. "Pero también he escuchado cosas buenas. Dona a organizaciones benéficas y ayuda a ciudadanos pobres en esta comunidad. Solo hágame un favor… si esto… entre usted y Bella continúa, haga lo correcto para ella. Ella es una persona muy buena y necesita algo de felicidad en su vida. No lo arruine." Y con una suave sonrisa triste, se fue, desapareciendo dentro del edificio dejándome en esos fríos y solitarios escalones reflexionando en cómo podría ser el hombre que Bella merecía.
El último sueño fue aterrador. Desperté con el sonido de un disparo. Bella se sentó en la cama a mi lado, aferrada a las sábanas de la cama. Le ordené que entrara a mi cuarto de seguridad. Su rostro triste y horrorizado, fue lo último que vi antes de salir furtivamente hacia la noche. El disparo, claramente utilizado para sacarme de la casa, fue hecho por nadie más que Embry Call, que salió disparado después que yo cayera al suelo, justo cuando Jasper corrió al patio y me metió. Vi el rostro de Bella una vez más después de eso, pero la imagen estaba confusa por el dolor y las voces… suaves voces femeninas. El dolor era tan intenso que apreté mis dientes, deseando que desapareciera mientras luchaba por ver su rostro una vez más. No estaba. No solo en mi cabeza, sino tampoco a mi lado. Ya no podía sentirla, y esa idea ardía y me hería más que el dolor que sentía cerca de mi hombro izquierdo… cerca de mi corazón. Mi corazón. Bella es mi corazón.
"¡Llama a la enfermera! Creo que necesita que lo seden de nuevo," se escuchó la voz de mi hermana, sonando frenética y muy lejana.
¿Sedarme? ¡Qué demonios! Luché por abrir mis ojos y lo hice, apenas, pero lo suficiente para ver la figura pequeña y borrosa de mi madre inclinándose sobre mí, su expresión devastada por la preocupación.
"No puedo sentirla," grazné, mi voz débil y entrecortada por falta de uso. Obligando a mis ojos a abrirse por completo a través del aturdimiento. Se movieron rápidamente por la habitación, recorriendo al pequeño grupo de gente reunida ahí mirándome, de forma solemne y morbosa. Rose estaba a un lado de Alice, dándole una cautelosa mirada vacilante. Algo estaba mal. Algo que no tenía nada que ver conmigo acostado en esta extraña y desconocida habitación, rodeado por estas personas.
"¡Está delirando!" Rose le siseó a Alice, que sacudió su cabeza deliberadamente.
"No, no lo está," respondió. "Está soñando con Bella." El rostro de Rose cayó mientras yo la miraba. Después de fruncir sus labios, se dio la vuelta completamente, ahora dándome la espalda, eludiendo mi penetrante mirada para ver por un gran ventanal en la extraña habitación.
Mi padre apareció al pie de la cama, su expresión normalmente fría ahora contraída por la preocupación. Trató de ocultarlo, pero falló miserablemente. Bajé la vista a mi cuerpo, haciendo una mueca al ver el cabestrillo en mi brazo izquierdo y una intravenosa terminando en la curva de mi brazo derecho, que estaba amoratado y adolorido. Una sábana blanca me cubría hasta el cuello, y una delgada manta de algodón color verde menta me arropaba hasta arriba de mi cintura. Mirando alrededor de la habitación, observé mi entorno y comprendí que estaba en un hospital. El sueño cruzó por mi mente y jadeé en pánico. Esa noche fue real. No fue un sueño. Me habían disparado… y Bella no estaba en esta habitación.
"¿Dónde está? ¿Dónde está Bella?" Siseé, estirando mi mano para aferrarme al duro barandal de plástico de la cama con mi mano derecha. Lo agarré con tanta fuerza que las venas que corrían bajo mi piel pálida se saltaron en el dorso de mi mano.
Todos intercambiaron miradas preocupadas en silencio, salvo por Rose que seguía mirando por la ventana. Mi madre palmeó mi mano con ternura, cubriendo su boca con su mano libre para silenciar su sollozo. Sus ojos se llenaron de lágrimas y salió apresuradamente sin decir nada de la habitación, dejando la puerta abierta a su paso. Justo al otro lado de la puerta, vi a Sam, que me dio una sonrisa amarga antes de cerrar suavemente la puerta.
"Hijo, tienes que calmarte antes de explicarte todo lo que ha ocurrido desde que te dispararon," dijo mi padre, rodeando la cama y acercando una silla a donde yacía. Se sentó, cruzando una pierna por el tobillo sobre la otra, la orilla de su pantalón de vestir se subió un poco. Entrelazó sus manos, mirándome con seriedad. Alice y Rose dejaron en silencio la habitación, las dos con lágrimas en sus ojos.
Cerrando mis ojos, tomé respiraciones profundas, tratando en vano de calmarme lo suficiente para hablar con mi padre. El desastre de Acción de Gracias todavía fresco en mi mente, pero de algún modo lo hice a un lado, consciente que mi ira no tenía que interponerse en lo que sea que mi padre necesitaba decirme sobre Bella. Aclaró su garganta y abrí mis ojos, mirándolo, deseando en silencio que hablara.
"Edward, al parecer Liam ha estado filtrando información a Jacob Black. Cuando cambiaste el código de la puerta de entrada obviamente le envió un mensaje a Jacob y le dijo cuál era el nuevo código. Embry no solo estaba trabajando para James Hunter, sino también para Jacob Black. Embry le dijo a Bella y a Alice, justo antes de que Bella lo matara, que James abordó a Jacob con una proposición… una proposición de aliarse, asesinarte y secuestrar a Bella. Después que el doctor nos hizo saber que estabas estable, Bella, Jasper, Emmett, Ben y Sam se fueron del hospital a dar su declaración oficial a la policía," dijo, suspirando suavemente. "Cuando dejaban la estación de policía, Jacob Black llegó y él y Bella intercambiaron palabras."
Mis ojos se estrecharon ante la mención de Jacob Black y luego se ampliaron cuando mencionó que Bella mató a Embry. Sabía que un día Jacob Black intentaría eliminarme, pero aliarse con el hombre que secuestró y violó a Bella, bueno, eso era realmente bajo incluso para ese falso bastardo. Y Embry… podría arder en el infierno para lo que me importaba.
"¿Qué pasó después?" Pregunté, mirando a los ojos de mi padre.
Suspirando pesadamente, dijo, "Según dijeron Sam y Ben, Bella le dijo al señor Black que le diera sus saludos a Liam. Ella descubrió por su cuenta que él te había traicionado cuando no lo vio por ningún lado durante el ataque a tu casa. Cuando Bella y los otros dejaron la estación de policía los siguieron… y les dispararon. Sam y Ben dijeron que Jasper y Bella respondieron al fuego, para entonces disparar y matar a los hombres en ese coche. Después de eso, Jasper hizo que Sam los dejara en el paraíso de las putas… y no se les ha visto o tenido noticias de ellos desde entonces," terminó.
"¿Sam la dejó en el paraíso de las putas?" Dije furioso, y de pronto mi rostro ardía. "Sam es su guardaespaldas. Lo contraté para protegerla. ¡¿Cómo demonios pudo dejarla en el paraíso de las putas?!"
"Edward… ¿te opondrías a un Jasper armado?" Mi padre preguntó, levantando una elegante ceja.
En eso tenía razón. Jasper Swan y Jacob Black eran completamente diferentes uno del otro, pero muy parecidos de muchas formas. Los dos daban la impresión de ser guapos y encantadores, con una sonrisa serena y carácter amable, ocultando el monstruo que acechaba en su interior. La diferencia entre ellos era que Jasper se preocupaba mucho por Bella, mientras que Jacob usaba los demonios del pasado de ella para llegar a mí. No era un secreto que Jasper hacía que me cagara del miedo desde que lo conocí, sin embargo, sabía que él quería lo mejor para Bella y la protegería hasta el día en que muriera.
"¿Cuánto tiempo he estado en el hospital?" Pregunté, ignorando su pregunta sobre Jasper. Mi padre comenzó a verse incómodo, al moverse en su silla, descruzar las piernas y ponerse de pie. Colocando su mano cerca del botón para llamar a la enfermera, le di una mirada penetrante con mi corazón acelerándose.
"Una semana, hijo. Has estado sedado una semana," me dijo en voz baja cuando empecé a enfurecerme.
"¿UNA SEMANA? ¿Me estás diciendo que Bella ha estado desaparecida por una semana y todos ustedes me han mantenido inconsciente todo el tiempo?" Grité, tratando de mover mi brazo herido hacia la derecha en un intento de arrancarme la intravenosa. Un dolor punzante me atravesó, pero lo ignoré, mordiendo el interior de mis mejillas hasta que probé la sangre.
"Has estado teniendo pesadillas y gritando por el dolor. Tuvimos que mantenerte sedado por tu propio bien," dijo, y empecé a reír de forma maniática viendo a mi padre presionar el botón para llamar a la enfermera.
"¿Crees que una enfermera puede evitar que salga de este puto hospital?" Pregunté, tratando en vano de dejar los confines de mi cama. Mi papá prácticamente soltó una risita, el sonido era tan extraño viniendo de él que provocó que me detuviera, justo cuando la puerta se abrió de golpe.
"¿Llamó?" Dijo una voz masculina, y un hombre tan grande como un oso grizzli entró pesadamente a la habitación. Fácilmente tenía el tamaño de Emmett con cabello castaño claro, ojos verdes y una barba crecida. El uniforme azul rey que traía puesto era una talla más pequeño, revelando sus músculos abultados. Vio mi apariencia desordenada y sacudió su cabeza deliberadamente.
"El señor Cullen dijo que serías un problema," se echó a reír, sonriendo cuando prácticamente volvió a subir mis piernas colgando sobre la cama con un empujón. El movimiento sacudió mi hombro, y aullé por el dolor.
"Aw, mi culpa, hombre," dijo, encogiéndose de hombros al mismo tiempo que revisaba la posición de mi intravenosa. "Supongo que tal vez la próxima vez lo pensarás dos veces antes de tratar de salir de la cama sin permiso."
"No necesito tu puto permiso," dije furioso mientras trataba de patearlo. Él se alejó fácilmente de un salto, mientras mi padre se quedaba sentado, riéndose entre dientes y sacudiendo su cabeza deliberadamente.
"¡Déjame salir de aquí o cortaré tu maldita garganta!" Grité, pateándolo otra vez. Sacó una jeringa de su bolsillo, agitándola en al aire para provocarme. Pensando que estaba a punto de apuñalarme con ella, me preparé, listo para el ataque, pero en vez de eso quitó la tapa, agarró el tubo de la intravenosa y metió la aguja en un puerto. Grité en protesta cuando sentí el ardor en mi vena, con el rostro del enorme hombre sonriéndome perversamente justo antes de desmayarme.
Desperté un poco más tarde, la habitación ahora envuelta en oscuridad, la única luz viniendo de la televisión montada en la pared y una lámpara delgada sobre un pequeño lavabo a mi izquierda. Cuando mis ojos se ajustaron a la habitación oscura, con mi mente aturdida por las drogas, vi a mi hermana que estaba sentada cerca de la ventana, viendo la ciudad debajo. Su cabello negro normalmente perfecto estaba desaliñado y llevaba puestos tenis y ropa deportiva color rosa, nada característico de Alice el no usar ropa de diseñador. Se veía pequeñita en el sillón reclinable, sus largas piernas pegadas a su pecho, con sus brazos envolviéndolas y su barbilla descansando sobre sus rodillas. Al oír que me movía en la cama, giró su cabeza, dándome una sonrisa.
"¿Dónde está ese enfermero?" Gemí, sintiendo que la cabeza me daba vueltas por los medicamentos. "Lo mataré aunque sea lo último que haga."
Se echó a reír, con la verdadera risa de Alice. El sonido tintineó y reverberó contra las paredes de la solemne habitación de hospital mientras sacudía la cabeza y sonreía. "Ya está fuera de guardia, pero deberías ver el que tienen trabajando esta noche. Es mucho más grande y no tan amable."
Haciendo una mueca al escuchar sus palabras, suspiré, frotando mi rostro con mi brazo bueno. La línea de mi mandíbula estaba un poco áspera, necesitaba una buena afeitada. Mi hombro no estaba tan adolorido como la última vez que desperté, y vagamente me pregunté si seguían llenándome de medicamentos para el dolor, sin mi consentimiento.
"¿Dónde están nuestros padres?" Pregunté, descansando mi cabeza de vuelta en la almohada.
"Les dije que fueran a casa y descansaran un poco," respondió, dándome una suave sonrisa. "Mamá estuvo sobre ti todo el tiempo que has estado inconsciente. Se está volviendo bastante molesto."
"¿Ha habido alguna noticia de Bella, Jasper o Emmett?" Pregunté, viendo su sonrisa desvanecerse de su rostro cuando frunció el ceño.
"No," susurró, volviéndose una vez más hacia la ventana. "Ninguna en absoluto."
Alice me contó sobre esa noche, su voz tranquila y seria al describir cómo Bella salvó su vida. Mi frente se arrugó al pensar mientras ella describía a la chica de nombre Leah, un nombre desconocido para mí. Determiné que era uno de los socios de James, ya que conocía la mayoría de los nombres de la gente que estuviese trabajando para la familia Black. Me contó lo mucho que extrañaba a Jasper, pero sabía que hizo lo correcto al ocultar a Bella. Eso me puso furioso, pero no dije nada, apretando la mandíbula con enojo, con culpabilidad al pensar en cómo había fallado en protegerla. Mi hombre infiltrado también me falló, al no advertirme del plan de Jacob y James para asesinarme y secuestrar a Bella, a menos que me hubiese traicionado como lo hizo Liam, haciéndome creer que estaba de mi lado cuando todo el tiempo estaba con Jacob. Sí, muy pronto le haría una visita a Quil.
Alice explicó que nuestro padre se hizo cargo del negocio en mi ausencia, y estaba agradecido, pero aun así eso no disminuía la rabia que sentía por la forma en que actuó en Acción de Gracias. Alice pasó a decirme cómo nuestro padre se disculpó con Bella antes de que se fuera, dándonos su bendición y suplicándole su perdón. Ahora, eso sí me sorprendió, porque Carlisle Cullen, como yo, no se disculpaba por sus acciones a menos que estuviera tan consumido por la culpa que no pudiera vivir otro día sin corregir sus errores.
Interrumpí sus divagaciones sobre el club, diciendo con voz seria, "Alice… tengo que salir de una puta vez de aquí. Bella está allá afuera en alguna parte. ¿Qué pasa si está herida… o peor?" La pregunta quedó en el aire mientras nos miramos el uno al otro.
"Edward… sé exactamente cómo te sientes," susurró, sus ojos llenándose de lágrimas. "Pero el doctor dio órdenes estrictas. No debes irte por al menos unos días más. ¡No creo que estés consciente de lo afortunado que eres de que la bala no le diera a un hueso o una arteria o peor! ¡Esa herida se tomará un tiempo para sanar y ese cabestrillo… tendrás que usarlo durante tres meses! Además, está la terapia física. Eres zurdo así que te tomará algo de tiempo adaptarte a utilizar tu brazo derecho."
"¿Tiempo?" Dije, riendo con amargura. "No tengo tiempo para esa mierda. ¡Necesito encontrar a Bella en este puto momento!" Mi voz se hizo más fuerte mientras hablaba, fulminando a mi hermana con la mirada. Ella se veía como si nada devolviéndome furiosa la mirada, con los ojos entrecerrados.
"Solo unos días más, hermano," me dijo. "Es todo lo que pido. Si no lo haces por ti, por mí, por mamá, o por papi, hazlo por ella. ¿Crees que estará feliz de enterarse que desobedeces las órdenes del doctor, corriendo de aquí para allá buscándola? Bella es una chica inteligente, y si la conozco como creo que lo hago, te enviará un indicio… algo para informarte que está bien."
Después de considerar sus palabras, asentí con aire pensativo, pero sin intenciones de tomármelo con calma. Tan pronto como me levantara de esta perra cama iba a cazar a cada maldito hombre y mujer que hubiese tenido alguna participación en esa dolorosa noche y los mataría con mi brazo bueno.
De modo que me quedé en esa maldita cama por unos días más, fulminando con la mirada a cada doctor, enfermera y persona con buenos deseos que pasaba por aquí. Los únicos que escapaban de mi furia eran mi familia, guardaespaldas y amigos cercanos. Entonces, un día que yacía en la mierda de cama de hospital rodeado por malditas flores y globos, las amigas de Bella, Tia y Carmen se presentaron. Estaba solo en la habitación considerando torturar y asesinar cuando Sam las dejó entrar, cerrando la puerta rápidamente detrás de ellas. Me incorporé en seguida, mi boca abierta para preguntar si alguna de ellas había tenido noticias de Bella, pero las palabras ni siquiera salieron de mi boca cuando Tia caminó directamente a mi cama y me picó con su pequeño dedo, justo donde se localizaba mi herida de bala.
"¡Mierda!" Grité, haciendo una mueca por el dolor al mismo tiempo que miraba furioso a la chica bajita. "¿Por qué demonios fue eso?"
"¡Eso fue por golpear a Sam, bastardo engreído!" Gritó, golpeando nuevamente el área, haciéndome aullar.
"¡Y eso es por ser un cretino!" Chilló, golpeándome una vez más. Carmen estaba detrás de ella, sus ojos moviéndose alrededor con nerviosismo al mismo tiempo que retorcía su boca de un lado al otro. Entonces Tia me golpeó de nuevo, la herida ahora me punzaba por el dolor.
"¿Eso por qué fue?" Grité, extendiendo mi brazo bueno para protegerme de cualquier futuro ataque de la furiosa chica.
"Eso fue porque acabo de viajar treinta minutos en la lluvia con esta yonqui para llegar aquí. ¡Mira mi cabello! ¡Está todo jodido por tu culpa!" Gritó, su rostro oscuro tornándose rojo al enfurecerse, apuntando con su pulgar hacia Carmen que se movía inquieta detrás de ella.
"¡Maldita sea, mujer! ¡Esa mierda duele!" Gemí, sujetándome del barandal de la cama por el dolor. Pensé en presionar el botón para llamar al enfermero, pero me sentí como un completo marica por querer hacerlo.
"No se siente bien que te golpeen mientras estás caído, ¿no es así? Tú, jodido lisiado," gruñó, mientras su pequeña amiga morena pretendió poner su brazo frente a ella, en un débil intento de mantener a Tia alejada de mí.
"¡Ahora, cuál es tu plan para recuperar a Bella, porque queremos tener parte en esa mierda!" Tia siseó, sus ojos color chocolate fulminándome con la mirada. "Y ni siquiera pienses en mentirme, tú, asquerosa rata. Ya sé cómo funciona tu mente."
Mis cejas se elevaron por la sorpresa. Ella tenía razón; sí tenía un plan. Pero no involucraba a ningún espectador inocente. En especial no a las amigas más cercanas de Bella.
"No pueden involucrarse," le dije en voz baja, pero con firmeza. "Si algo les pasa a ustedes, Bella me mataría con solo sus manos."
"Y se lo permitiríamos," Carmen finalmente habló, su ojo izquierdo temblando, sus manos vibrando. Bella juraba que su amiga en realidad no tomaba drogas, que simplemente le tomaban el pelo sobre tener una adicción al opiáceo, pero su comportamiento en general sugería otra cosa.
"Déjanos tomar parte en el plan o yo te mataré con mis propias manos," Tia dijo furiosa, haciendo a un lado el brazo de Carmen. "Soy del delta del Mississippi, perra. Soy dura. Puedo caminar descalza por el asfalto caliente y sin inmutarme. ¿Sabes lo que se siente crecer alérgica al césped y los árboles y esa mierda? Me quedaba sentada en mi salón de clases vacío y veía a todos los otros niños jugar en el patio de recreo en el receso a través del vidrio de la ventana. ¿Sabes quién me hacía compañía? Mis amigos imaginarios Roscoe y Boscoe, solo ellos. Aún estoy resentida por esa mierda. Déjame matar a alguien. ¡Por favor, déjame matar a alguien!"
Esta chica está realmente jodida, pero durante sus divagaciones mi mente las incluyó a ella y a Carmen en mis planes. Tenía razón… podría usarlas. Y ella definitivamente era dura… era a la yanqui a la que tenía que vigilar. Cuando empezó a hablar sobre su cadera artrítica, la interrumpí.
"De acuerdo," dije con un suspiro, mi mano desapareciendo en mi cabello ligeramente grasoso y tirando de él con inquietud. Ella hizo una pausa, mi boca formando una línea dura mientras ella me miraba extrañada.
"Este es el plan," susurré, inclinándome hacia adelante. Las dos chicas se quedaron paradas a mi lado en silencio, escuchando con atención mientras les explicaba despacio y con cuidado cómo podían ayudar cada una de ellas. Intercambiaron miradas, asintiendo con firmeza y en seguida aceptaron todo lo que les propuse hacer.
El plan se puso en marcha tan pronto como fui liberado de los confines del hospital. Fue bastante fácil rastrear a la mayoría de los jugadores en el juego malvado de Jacob Black. Mi padre hizo que Jason Jenks, el bastardo repulsivo que se presentó con los archivos de Bella la noche de Acción de Gracias, me consiguiera toda la información que necesitaba. Jenks era un investigador privado que mi padre utilizaba de vez en cuando, y su asombrosa habilidad de encontrar información de quien sea funcionó perfectamente a mi favor. Nos detuvimos en el cementerio local en un coche sin placas, Sam y Ben al frente, Carmen, Tia y yo en la parte de atrás. Carmen estaba impecablemente arreglada en un vestido corto ajustado, gafas oscuras y su cabello normalmente lacio, rizado de las puntas. Ella y Tia estaban haciendo el papel de cebos, y mientras le daba a Carmen un ramo de rosas color rojo sangre, enfaticé la importancia de que mantuviera las gafas puestas, ocultando sus ojos posiblemente nerviosos. Asintió con aire solemne, al haber tomado una pequeña pastilla blanca de camino ahí. Lo que haya sido obviamente la relajó, porque no había temblores, ni movimientos nerviosos en absoluto.
Mi plan empezó con Quil. Cada domingo Quil conducía al cementerio a dejar flores en la tumba de su madre. Era un dulce cabrón. Mi padre estaba estacionado varios lugares por delante de mí, en un viejo sedán color canela, con los vidrios ligeramente tintados. En el coche con él estaba Marcus y Alec, solo dos de los muchos locos italianos que habían trabajado para mi padre en los últimos años. Eran los hijos de perra más despiadados que podrías conocer.
Carmen salió del coche y desapareció sobre la colina, justo hacia donde la dirigí, abriéndose paso a través de las lápidas y monumentos angélicos. El objetivo de Carmen era simple; pretender que visitaba una tumba y verse tan angustiada por la pena que fuera incapaz de volver al vehículo. Nos quedamos en silencio, esperando nerviosos a que regresara por varios minutos hasta que finalmente, vi su pálida figura en la cima de la colina de regreso, con Quil a su lado. Estaba sollozando, tambaleándose y apoyándose pesadamente en él mientras la acompañaban al sedán frente a nosotros. Sin embargo, mi atención se desvió de ella cuando escuché el jadeo de Tia a mi lado.
"¡Ese hijo de… ese es el tipo con el que Carmen ha estado saliendo!" Tia siseó, viendo furiosa por la ventanilla oscura, señalando a Quil. "¡Dijo que su nombre era Michael!"
Mmmm, eso explicaba mucho. Quil obviamente salió con Carmen para averiguar todo sobre el paradero y actividades diarias de Bella, probablemente también le extraía información sobre mí. Sujeté el asiento de cuero debajo de mí con mi mano buena, frunciendo el ceño, sin desear nada más que salir disparado del coche y arrancarle la cabeza a Quil.
Pero eso no era parte del plan.
Carmen utilizó sus lágrimas, que probablemente eran reales, y su falso duelo para atraer a Quil al coche de Carlisle. Cuando estaban a menos metro y medio de él, la puerta trasera se abrió y Alec salió forzando a Quil a echarse en el suelo y lo apuñaló en el cuello con una leve dosis de tranquilizante para caballos. Cuando comenzó a desmayarse Carmen lo pateó con sus brillantes zapatos negros, cuando uno de los tacones se hundió en la tierra ligeramente húmeda y se atascó ahí. Eso no la detuvo, y Tia y yo nos reímos con fuerza cuando se quitó sus pantimedias y las metió en la boca de Quil mientras él protestaba levemente antes de quedar inconsciente. Alec y Marcus lo arrojaron en el maletero y Carmen regresó a nuestro coche, con el ceño fruncido, un zapato puesto y el otro en la mano, y su rímel corrido sobre sus mejillas rojas por la ira.
Llevamos a Quil a la casa de mi padre donde lo atamos a una silla en el sótano, torturándolo por información de Bella, James, y Jacob por horas cuando finalmente despertó. Gritó y se retorció por el dolor mientras mi padre marcaba maliciosamente un lado de su rostro con un atizador, la carne enroscándose y dejando expuesto el tejido subcutáneo debajo, el olor a piel quemada flotando en el aire.
Fue necesario clavar sus manos a la silla, lo que hice con gran dificultad ya que solo tenía un brazo bueno, para que finalmente hablara. Admitió todo desde seguirnos a Bella y a mí, reportándoselo a Jacob hasta usar también a Carmen por información sobre nosotros. Cantó como un pájaro, dándonos nombres e información de todos los implicados, incluyendo a los cabrones que trataron de secuestrar a Bella en ese callejón oscuro la noche que la conocí. Al parecer eran excompañeros de prisión de James que le debían un favor.
Lo único que no sabía era dónde estaba James, Leah, Bella o los chicos. Vi la verdad en sus torturados ojos, justo antes de que yo asintiera con aire solemne, deseándole buena suerte en el más allá, y le cortara la garganta con el cuchillo de caza de mi padre. Sus ojos se abrieron por el terror antes de cerrarse. La sangré brotó de su cuello y se derramó sobre su traje oscuro, goteando al suelo y cayendo por el drenaje que Carlisle había instalado justo para esas ocasiones. Alec y Marcus se acercaron discretamente para deshacerse del cuerpo, envolviéndolo en una gruesa lona negra. Estaría flotando en el Mississippi antes del amanecer.
Tia y Carmen estaban en una esquina y observaron todo el espectáculo, resueltas.
"El siguiente," dijo Tia con un tono de voz aburrido, soplándole a sus uñas que había pintado con una mierda negra brillante durante la tortura de Quil, provocando que mi distinguido padre aullara de la risa. Después de eso, en seguida congenió con las amigas de Bella y su actitud despreocupada con matar gente para encontrar a su querida amiga.
Tia y Carmen siguieron trabajando como mis cebos, tomando turnos atrayendo hacia mí a los miembros incautos del equipo de Jacob. Él me evadió durante todo mi plan homicida mientras seguíamos eliminando a cada uno de sus hombres. La policía básicamente miró hacia el otro lado, más preocupados por perder los fondos que mi familia les proporcionaba año tras año que por la desaparición de un montón de aspirantes a matones. Además, ayudó que yo tenía una pila de fotos del jefe de policía en posiciones comprometedoras con una prostituta de dieciséis años llamada Lola.
Unos días después escuché rumores que Jacob planeaba huir del país, tal vez a México. La policía le advirtió que no dejara la ciudad, pero ellos aseguraban no tener evidencia sólida relacionando la invasión de mi casa directamente a Jacob, por lo que no se habían hecho cargos contra él, dejando a Jacob libre de hacer lo que le plazca.
A Jacob le quedaban dos colaboradores, Paul y Jared, hermanos gemelos que también eran sus primos distantes. Además de esos dos y su padre, Billy, que recientemente había sufrido una embolia y actualmente se consumía en una costosa clínica de asistencia privada, toda la familia de Jacob había muerto, asesinados por mí, mi padre y nuestros hombres… con la ayuda de nuestros cebos, por supuesto.
Sam, Ben y yo estábamos en el espeso bosque, a un lado del camino, cerca de la pretenciosa casa de Jacob Black en Collierville, un suburbio de Memphis donde residían principalmente ciudadanos de clase media alta. Tenía un lindo hogar, supongo. No era nada comparado con el mío, pero considerando que el suyo no había sido víctima de una reciente escena del crimen, diría que él tenía la ventaja en lo que se refería a vivienda. Habíamos estado por horas en el coche cuando Ben vio la SUV blanca de Jacob salir de su propiedad de acceso controlado.
"Solo quiero que sepas que matar hombres malvados es una cosa, pero a animales inocentes es otra," Carmen murmuró con aire de culpabilidad a mi lado, metiendo mechones sueltos de su cabello bajo su gorra de algodón negra. "¡Ahora me voy a ir al infierno, lo sé!"
"Yo, por el contrario, pienso que todos los animales deberían morir," Tia dijo con una mueca, mirando hacia la oscuridad. "Los animales y los bichos. Todos deberían morir."
Extraje con tortura cada uno de los códigos de la casa de Jacob de sus hombres, pero en seguida me enteré que tenía un patio lleno de pitbulls entrenados. Los perros eran una casualidad menor y fácilmente nos deshicimos de ellos. Temprano esa noche, las chicas tomaron turnos arrojando carne molida envenenada con anticongelante sobre el enorme muro de piedra color beige que rodeaba la propiedad de Jacob mientras nosotros hacíamos guardia cerca, con las armas en mano en caso de que nos vieran. No se llevó mucho tiempo para que el anticongelante hiciera efecto matando a los perros en cuestión de horas.
"Esos no eran animales inocentes. Esos pitbulls eran asesinos entrenados, y puedo asegurarte que están mejor muertos que con Jacob Black. Se sabe que le gusta meterlos en peleas de perros de vez en cuando, y pelean hasta morir, destrozándose entre ellos."
"Eso no me hace sentir mejor," Carmen hizo un puchero, mirando furiosa por la ventana hacia al propiedad de Jacob. Su frente estaba arrugada con líneas de culpabilidad y Tia puso los ojos en blanco al ver el remordimiento de su amiga.
"¿Estamos listos para entrar?" Le pregunté a Sam y a Ben, que asintieron con aire solemne. Salimos del coche, el guiño pícaro que Sam le dio a Tia antes de que nos fuéramos no me pasó desapercibido. El ver la sonrisa tímida de ella en respuesta casi provocó que me cayera, la expresión extraña en su rostro normalmente ceñudo. Las chicas se quedaron en el coche oculto en el bosque. Nos mandarían un mensaje de texto una vez que vieran el vehículo de Jacob regresar a casa. Nos acercamos sigilosamente a la propiedad de Jacob, ingresando el código de la reja y entrando furtivamente entre las sombras del terreno. Perros muertos con panzas abultadas yacían cerca, con sus lenguas colgando de fuera y espuma alrededor de su boca. Los arrastramos detrás de los arbustos que rodeaban la cerca de piedra. Al escabullirnos por el terreno, llegamos a la parte trasera de la casa donde estaba la pequeña piscina cubierta de Jacob, protegida de la helada de un invierno inminente.
Desactivé el sistema de seguridad usando el código que le había sacado a uno de los hombres de Jacob. Nos dispersamos silenciosamente, Ben y Sam cerca del frente de la casa mientras yo me sentaba en silencio en la pequeña cocina, cerca de una enorme ventana con vista al patio oscuro. Mi teléfono estaba en la mesa frente a mí y me le quedé mirando por lo que parecieron horas, mi mente perdida pensando en Bella. ¿Dónde estaba? ¿La había localizado James? ¿Secuestrado? ¿O estaba segura en alguna parte con Jasper y Emmett, oculta bajo su protectora mirada vigilante? Mi teléfono se iluminó, alertándome que el vehículo de Jacob bajaba por la calle hacia su casa. Él era un asustadizo pedazo de mierda, y tonto como una piedra. Se había llevado a los dos hombres que le quedaban con él a su juego mensual de póker, por temor a que lo atacáramos de la misma forma en que atacamos a sus hombres. Eso no era suficiente para mí. Él envió hombres a mi casa, aterrorizando a mi futura esposa y tratando de terminar con mi vida. Pronto, Jacob Black se encontraría con el mismo destino que concibió para mí.
Sam reactivó el sistema de seguridad una vez que entramos en la casa, y escuché el revelador pitido de la puerta principal abriéndose cuando alguien desactivó el sistema de alarma. Voces masculinas, escuchándose ligeramente ebrias, hicieron eco desde el vestíbulo antes que resonara el estallido de dos tiros limpios. Comenzó una pelea, la voz de Jacob maldiciendo y gritando provocó que esbozara la primera sonrisa real desde que me enteré que Bella había desaparecido.
La habitación se llenó de pronto de un suave resplandor amarillo cuando Ben encendió las luces. Sam sujetaba a Jacob con sus brazos contra su espalda, su cuerpo retorciéndose y girándose al forcejear contra el enorme hombre. Sus ojos castaño oscuros se ampliaron con horror cuando se posaron en mí sentado en su pequeña mesa de roble, mi cuerpo la imagen de la relajación.
"Hola, Jacob," prácticamente ronroneé, sonriendo diabólicamente cuando Sam lo empujó sobre una silla que Ben alejó de la mesa. Sam lo soltó mientras yo sacaba mi arma, una larga pistola negra que giré casualmente en círculos sobre la brillante superficie de roble. Jacob sabía que no debía huir, su vida estaba a punto de terminar y lo supo al verme intensamente a los ojos.
"Cullen," gruñó, sus ojos moviéndose nerviosos de mí al arma. Deteniéndola a medio giro, la amartillé y él se sobresaltó, su cuerpo temblando visiblemente cuando el cañón le apuntó directamente.
"¿Dónde está Bella, Jakey?" Pregunté, acariciando la culata con un dedo firme. Comenzaron a aparecer gotas de sudor en su frente cuando Sam se acercó a él, fulminándolo con la mirada, desafiándolo a hacer un movimiento en falso.
"Yo… no lo sé," murmuró, mirando de mí a Sam. Ben estaba recargado en la pared como si nada detrás de ellos con sus brazos cruzados sobre su pecho. "Lo último que supe fue que su hermano y su primo huyeron con ella. Eso es todo lo que sé, lo juro."
"¿Dónde está James, Jakey?" Entonces pregunté, mi rostro calentándose. Sería mejor que este hijo de perra empezara a hablar antes de que le volara la cabeza.
"No… no estoy seguro," murmuró, gritando cuando lancé mi puño estrellándolo en su nariz. Fue un buen golpe considerando que fue con la mano derecha. La sangre brotó de su nariz rota y jadeó, atragantándose con el líquido que bajaba por el fondo de su garganta. Su nariz comenzó a ponerse de un feo tono de rojo, la sangre acumulándose debajo de la superficie de su piel. Jacob agarró su rostro con sus manos, las lágrimas formándose en sus ojos cuando empezó a llorar como un puto bebé.
"Será mejor que empieces a hablar, hombre. Dame algo, lo que sea, y tal vez te deje vivir," le dije, mintiendo sin problema mientras él me miraba receloso.
"¡No sé dónde están! ¡James dejó la ciudad un día después que Bella! No vas a dejarme vivir," lloró, y juro por Dios que vi como el frente de sus pantalones se tornaba de un tono más oscuro, el olor a orina haciendo que mi nariz se arrugara por el asco.
"¿Te orinaste? ¿Me estás jodiendo?" Fruncí el ceño mientras Sam y Ben empezaban a reírse, el rostro de Jacob se puso rojo por la humillación al mismo tiempo que su nariz continuaba hinchándose. "Jacob, estaba dispuesto a tomármelo con calma contigo, pero ya que no me eres de utilidad, creo que me tomaré mi tiempo torturándote lentamente."
Sus ojos se ampliaron cuando cogí el arma, apuntando directamente a su hombro izquierdo y tiré del gatillo. La fuerza del disparó lo lanzó hacia atrás y se volcó junto con la silla. Jacob gritó y se retorció en el suelo, agarrando su herida de bala a la que miraba constantemente mientras yo me levantaba de mi silla cerniéndome sobre él.
"¿Cómo se mantenían en contacto tú y James?" Le pregunté, apuntando mi arma hacia su otro hombro. "Dime y terminaré tu sufrimiento al matarte rápidamente."
"¡Él siempre me contactaba, usando un teléfono desechable diferente cada vez! ¡Lo juro por Dios, Edward, no sé dónde está o cómo contactarlo!"
"Eso no es suficiente," respondí, disparándole en el hombro derecho. Se sacudió y gritó, la sangre ahora cubriendo todo el piso a nuestro alrededor mientras sus párpados revoloteaban, la pérdida de sangre quitándole la vida poco a poco.
"No sé, Edward. Por favor, solo mátame," gimió, la sangre ahora escurriendo de su boca.
"Na, eso es demasiado fácil. Creo que te dejaré sufrir un poco más," le dije, volviéndome a sentar a la mesa. Ben y Sam levantaron nuevamente a Jacob, arrojando su débil cuerpo sobre la silla ensangrentada, los tres viendo como caía y salía de la inconsciencia. Al principio, creí que estaba siendo sincero sobre no saber del paradero de Bella o James. Entonces, empezó a repetir una palabra… una palabra extraña. Era una palabra que antes le había escuchado a alguien, en alguna parte. Al morir Jacob lentamente, escuché la palabra salir de su boca una última vez, la última palabra que dijo antes que su respiración entrecortada se detuviera y su cuerpo inerte se deslizara de la silla hacia el suelo.
"¿Qué fue lo que dijo?" Preguntó Sam, frotando su barbilla de forma reflexiva, mirándome al otro lado de la mesa.
Pasando los dedos por mi cabello, devanándome los sesos por la procedencia de esa palabra, murmuré, "Tishomingo." Dejamos el cuerpo sin vida de Jacob en el suelo, rodeado por su propia sangre espesa. Los cuerpos de sus hombres yacían sin vida en el vestíbulo, justo donde Sam y Ben les dispararon. La última palabra de Jacob se repetía en mi mente al acercarnos al vehículo, con Tia y Carmen viéndose preocupadas ocultándose en su interior.
Una simple búsqueda en Google en mi teléfono durante nuestro viaje a casa esa noche respondió mi pregunta. Tishomingo era un condado en el noroeste de Mississippi. ¿Significaba la última palabra de Jacob que James, o Bella y los chicos estaban en Tishomingo? ¿Y por qué esa palabra me sonaba tan familiar? ¿La había mencionado Bella antes? Pasamos a dejar a Tia y Carmen a sus respectivas casas, y nos dirigimos hacia la mía, que ya no era una escena del crimen. Dudaba que Bella quisiera seguir viviendo ahí, una vez que la encontrara… y la encontraría, aún si me tomaba el resto de mi vida.
Justo cuando nos detuvimos en mi recién comprada reja de entrada, mi teléfono se iluminó en silencio. El nombre de mi padre y su rostro serio destelló en la pantalla y respondí rápidamente, ya que estábamos a mitad de la noche y él solo llamaría a estas horas por una razón.
Tenía información sobre Bella.
Sam se detuvo en la entrada mientras yo escuchaba hablar a Carlisle en silencio, sus palabras impactándome hasta dejarme sin palabras. Sam apagó el motor, y él y Ben se giraron en sus asientos para ver mi cuerpo rígido con curiosidad. Sentí mi rostro como si estuviera congelado, mi voz desapareció. Cuando Carlisle terminó de hablar, dejé caer el teléfono, olvidando terminar la llamada, el teléfono resplandeciendo brillantemente desde donde estaba en el piso del coche mientras yo miraba hacia el frente, completamente inmóvil.
"La tarjeta de débito de Bella fue escaneada en un pequeño pueblo en Mississippi," susurré, mis ojos ahora desplazándose rápidamente de Sam a Ben. Ellos intercambiaron miradas, con pequeñas sonrisas apoderándose de sus rostros al escuchar la nueva información. "Le dio a la cajera la información de su tarjeta… porque su tarjeta aún está aquí, en la casa. Está en su bolso junto con el resto de sus cosas."
"Esas son buenas noticias, ¿cierto?" Sam preguntó con ansiedad, mirando mi rostro pálido, la sangre lo había dejado hace mucho. "¿Por qué te ves así? ¿Qué pasa? Me estás asustando…"
"Es lo que compró con esa tarjeta," susurré, gimiendo y recargándome en el asiento, frotando mi rostro con mis manos.
"¿Qué compró?" Ben preguntó, evaluando con cuidado mi expresión.
Una risa histérica dejó mi boca al pensar en la extraña mezcla de emociones que bullían por mi cuerpo. ¿Cómo podías estar feliz, triste, aterrado, preocupado, y nervioso, todo al mismo tiempo? Oh, y con náuseas… definitivamente sentía náuseas.
"Tres pruebas de embarazo," me reí entre dientes, riéndome con más fuerza cuando sus bocas se abrieron simultáneamente antes de mirarse el uno al otro en shock.
"Mierda, amigo… ¿Bella podría estar… embarazada?" Susurró Sam, sacudiendo lentamente su cabeza con asombro. "¿Ahora qué? ¿Cuál es el plan ahora?"
Agarrando mi teléfono del suelo y desplazándome por los números, coloqué mi dedo sobre el que necesitaba. Presioné la pantalla, tirando de la manija de la puerta. Saliendo del coche miré a Ben y a Sam, diciendo por encima de mi hombro. "Primero, vamos a averiguar qué es Tishomingo. Luego, encontraremos a Bella… y a nuestro bebé." Estaba embarazada. Ya no podía sentirla cerca, pero en mi corazón sabía que estaba con vida y bien, por ahí en alguna parte con nuestro hijo creciendo amorosamente dentro de ella.
Pues parece que papi Edward está más que feliz por la noticia de que pronto va a ser papá jajaja. Y sin duda eso hará que encuentre a James más rápido. Jacob y todos sus hombres ya no son un peligro para la familia Cullen, ahora solo quedan los más peligrosos, James y Leah. ¿Será que esa última información que recibió de Jacob les sea de utilidad? Ya lo veremos. ¿Y qué les pareció la participación de Tia y Carmen? Ese par de locas jajaja, pero bueno, han demostrado ser verdaderas amigas al estar dispuestas a lo que sea a fin de encontrar a su querida amiga. Y algunas de ustedes ya vieron que tuvieron razón en desconfiar del nuevo 'novio' de Carmen, en sus reviews varias expresaron su preocupación, solo se equivocaron en quién podría ser, pero sí resultó ser una estratagema para conseguir información de Bella y Edward. Espero que hayan disfrutado del capítulo, como saben estos días de vacaciones son de mucho trabajo para mí y además de eso tengo visitas, así que mi tiempo ha sido limitado. Pero aquí tienen el capi y espero poder darles muy pronto el siguiente. Y para ello su aliento y agradecimiento siempre son incentivos, así que estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció el capi, qué fue lo que más les gustó y qué esperan que pase ahora. Si no saben qué escribir, con un gracias, un saludo o una carita feliz es suficiente. Solo recuerden que sus reviews es el único pago que reciben autoras y traductoras por dedicar de su tiempo a su diversión y que nada les cuesta a ustedes usar el cuadrito de abajo y escribir unas cuantas palabras de agradecimiento, a fin de contribuir a que el fandom siga vivo.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: jupy, liduvina, miop, freedom2604, nydiac0, cary, bealnum, Manligrez, Gabriela Cullen, lagie, J, Vrigny, PRISOL, rjnavajas, JessMel, Ali-Lu Kuran Hale, Mafer, Kriss21, Iza, kaja0507, Fallen Dark Angel 07, Tecupi, patymdn, Vanina Iliana, Maryluna, Adriu, Esal, Shikara65, tulgarita, Lady Grigori, Lissette, paupau1, torrespera172, Juliana masen, anakarinasomoza, May Cullen M, maries24, saraipineda44, Tata XOXO, Yoliki, Katie D.B, alejandra1987, angryc, seelie lune, Pili, EriCastelo, cavendano13, Sully YM, MariePrewettMellark, Say's, Pam Malfoy Black, Rosy Canul, esme575, Hanna D.L, Liz Vidal, melina, andreasotoseneca, DenniChavez, lauritacullenswan, Lizdayanna, Yendry Villachica, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, que espero sea muy pronto.
