Como de costumbre, no puede faltar el descargo de responsabilidad :P Estos personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a la genial Hoodfabolous, yo solo traduzco.
Y gracias como siempre a mi leal compañera, Beta y amiga, Erica Castelo por seguir apoyándome y ayudándome a mejorar mi ortografía ;)
Capítulo Veintitrés: Patos de plástico e insinuaciones indeseadas
¿Embarazada?
"¡Dame esa prueba!" Le dije, arrebatando la pequeña prueba de embarazo de plástico de los dedos de Emmett. Mirándola, sentí que mi estómago se revolvía una vez más a medida que el signo más de color azul parecía hacerse cada vez más grande, destellando como una luz de neón. Esto no podía ser cierto… no podía estar… embarazada. Un nudo se formó en la boca de mi estómago mientras miraba a mi hermanastro en shock, su rostro ligeramente emocionado, aunque algo comprensivo al mismo tiempo.
"¿Estoy… embarazada?" Pregunté incrédula, sacudiendo mi cabeza y mirando impactada el indicador en la pantalla. Él cogió una segunda prueba del lavamanos, sosteniéndola para que también en esta pudiera ver el signo más.
"Estás embarazada," confirmó, agitándola en el aire como si fuera una varita mágica. Cogió la tercera prueba y cualquier duda que tuviera ahora despareció por completo cuando me mostró la tercera prueba positiva.
"Es imposible," murmuré, colocando la prueba con cuidado junto al lavamanos, desenredando mis piernas y buscando en el cubo de basura las instrucciones. Esto no era parte del plan… algo salió mal. ¿Pero cómo podría tomar de forma equivocada una prueba de embarazo?
"Esto dice que la prueba puede mostrar resultados positivos acertados diez días después de la concepción… no tengo idea cuánto tiempo tengo," murmuré, hojeando exhaustivamente las páginas. Em comenzó a moverse incómodo cerca de la puerta del baño.
"¿No, uh, necesitas saber cuándo fue tu último… periodo y esas cosas?" Preguntó, su rostro de un vivo color rojo. Pensándolo cuidadosamente, con honestidad no podía recordar cuándo fue mi último periodo. Los últimos meses habían sido un torbellino de actividad, entre conocer a Edward y eludir a James. Entonces me di cuenta de algo alarmante.
"¡Bebí vino anoche!" Susurré con horror, las páginas de instrucciones de la prueba de embarazo se deslizaron de mis dedos entumecidos y ondearon hacia el suelo. ¿Qué pasa si he lastimado al bebé? "Oh, no, Em, ¿qué he hecho?" Lloré, colocando mi mano extendida sobre mi abdomen. Un inmenso sentimiento de culpa remplazó cualquier shock o negación que estuviese sintiendo en ese momento.
"No te preocupes, Bellarina," me dijo con cariño, bajando su mano y palmeando mi cabeza como una niña. "Tío Em se encargará de todo. No te preocupes por nada."
Tiró de mí llevándome a la planta baja, los escalones de madera chirriaron y susurraron bajo nuestro peso. Jasper estaba sentado en la mesa de la cocina, limpiando su preciada Beretta. Un nudo se formó en mi garganta al pensar en un millón de formas para darle las noticias a Jasper.
No me lo pensé por mucho tiempo.
"¡Bella está embarazada!" Emmett anunció con un grito, sentándome con cuidado en el sofá a cuadros desde el que lo fulminé con la mirada. Me envolví con la manta color vino y azul marino que colgaba del respaldo del sofá, evadiendo la penetrante mirada de Jasper. Emmett, se dejó caer junto a mí, atrayéndome a su costado, dejando su pesado brazo alrededor de mis hombros.
"Así que, supongo que la prueba salió positiva," dijo Jasper en voz baja, mientras atravesaba la habitación y se sentaba en la orilla del sillón reclinable. Dejó caer su rostro en sus manos, frotándolo bruscamente al mismo tiempo que escuchaba que una risita sin humor se escapaba de sus labios. "Por supuesto que estás embarazada. Nunca puedes facilitar las cosas, ¿no es así, Bella?"
"¿Qué quieres decir con eso?" Dije con brusquedad, quitando el enorme brazo de Emmett de mis hombros mientras él me fruncía el ceño ofendido. "¿Crees que planeé esto? ¡No, no planeé nada de esto! ¿Cómo crees que me siento? ¡Estoy embarazada! Y tú no me dejas hablar con Edward, que tiene el derecho de saber que tiene una prometida embarazada en alguna parte. James me busca, y ahora no puedo solo preocuparme porque lastime a mi familia, o a mis amigos, sino también a mi hijo no nacido. Me encantaría que todo fuera 'fácil', pero simplemente no lo es, ¿de acuerdo?"
"Edward podría haberla dejado en sus pantalones… no debí haberte dejado dormir con él en la habitación…" Jasper gimió, todavía frotando su rostro con sus manos. Como es típico en Jasper, se estaba culpando por mis transgresiones.
"No podrías haberme separado de él para empezar, y oye, se necesitan dos para el tango. No es como si lo hubiese rechazado, de hecho, normalmente era yo la que lo perseguía a él," bufé, cruzando los brazos sobre mi pecho. "Además, no me digas que tú y la pequeña señorita Alice no lo han estado haciendo desde el primer día."
Jasper dejó caer las manos de su rostro, viéndose totalmente homicida. Su rostro se tornó a un humillante tono de rojo al mismo tiempo que me fulminaba con la mirada. "Alice y yo no hemos hecho nada más que besarnos. Yo, a diferencia de algunas personas que conozco, respeto la virtud de una mujer…"
"¿Virtud?" Me eché a reír, con lágrimas formándose en mis ojos. "Perdí todo sentido de la 'virtud' hace mucho, mucho tiempo, Jasper. Pero esta vez tomé el control de mi cuerpo, de mi corazón y mi alma, y me entregué al hombre con el que deseaba estar. Edward no me quitó nada. No me quitó nada pero me dio mucho. Incluso me dio un bebé…"
"Un bebé que tenemos que ver cómo está," interrumpió Emmett, gracias a Dios, terminando nuestra amarga discusión. "Ella bebió algo de vino anoche, así que le preocupa haber lastimado al pequeño. O pequeña."
"¿Qué tanto vino?" Jasper preguntó, sus ojos entrecerrándose al apoyar los codos en sus rodillas e inclinarse hacia adelante. Su mirada era crítica. Se preguntaba dónde había conseguido vino, por qué lo bebí para empezar. Por lo general, no soy del tipo que bebe sola, al ser más que nada una bebedora social.
"Ni la mitad de la botella… tal vez un cuarto. Encontré un poco de vino en un viejo cofre de cedro. Era muscadine, así que solo tomé un poco, por motivos nostálgicos," respondí, encontrando fijamente la mirada de Jasper, tratando de ser tan honesta como pudiera sin contarle realmente sobre el regalo de G. Seguía pensando en ese hombre, y si alguna vez lo viera de nuevo le retorcería el cuello. ¡Qué estúpido plan me había hecho tramar ese vino! Estaba dispuesta a arriesgarme a que James me encontrara, cuando empecé a formular el plan en mi estúpido cerebro, si significaba que Edward supiera que también estaba a salvo. Pero ahora que estaba embarazada… qué error tan estúpido habría cometido.
Jasper pareció relajarse físicamente, de algún modo. La tensión dejó sus hombros, permitiendo que cayeran ligeramente. Se recargó en el sillón, apretando sus labios al mismo tiempo que me miraba, pasando una mano por sus mechones color rubio miel con aire pensativo. "Esa cantidad de vino no va a lastimar al bebé," me dijo, desviando reflexivamente su mirada para ver hacia la chimenea apagada.
"¿Cómo sabes eso?" Pregunté, ciñendo aún más la manta alrededor de mi cuerpo mientras Emmett dejaba escapar un suspiro de alivio junto a mí. Emmett siempre creía todo lo que salía de la boca de Jasper, sin dudar. Normalmente yo también lo hacía; pero cuando se trataba de mi hijo, quería saber sin lugar a dudas que él o ella estaba bien.
"¿Clases de salud de octavo grado?" Dijo con un resoplido, riéndose un poco. "No sé cómo lo sé. Solo es así… ¿de acuerdo?"
"Eso no es suficiente para mí," suspiré, tirando de un largo mechón de cabello castaño. "Necesito ver a un doctor. Toda la información de mi seguro está en casa, no que fueras a dejar que la usara de todos modos. Por el rastro de papel y todo eso," tragué secamente, con culpabilidad. "¡Nadie va a verme sin un seguro! ¿Qué puedo hacer?" Todos nos quedamos sentados en la sala en silencio, perdidos en nuestros propios pensamientos. Mordisqueé lo poco que quedaba de la uña de mi pulgar con mis dientes, royendo los bordes dentados.
"Solo llamemos a Edward," sugirió Emmett, acelerando mi corazón. "Le diremos que estamos bien… averiguaremos si han visto o escuchado de James o Jacob. Incluso podemos ver cómo están Alice y Rose, Bella tiene razón… él se merece saber que ella está embarazada. ¿Qué pasa si fuera Alice? ¿No querrías saber si está embarazada de tu hijo? ¿Te gustaría que lo mantuviera en secreto? Tal vez Edward y Carlisle se encargaron de James y Jacob… tal vez es seguro volver a casa y dejar que Bella vea a un buen doctor. Sabes que Edward contrataría al mejor médico de Memphis una vez que se entere."
"Bien," Jasper suspiró, y juro que me controlé para no darle a mi hermano un enorme beso húmedo en su mejilla por su sugerencia. "Vamos a ir a la ciudad a comparar un teléfono desechable. Llamaremos para averiguar lo que necesitamos saber. Pero yo voy a hablar primero con Edward. No le diremos dónde estamos hasta que sepa que es seguro. No necesitamos que viaje hasta aquí como un maniático con James o Jacob pisándole los talones."
Nos separamos muy adentrada la noche, pensando en que al fin hablaría con Edward después de todos estos días. Después de cepillar mis dientes y deslizarme bajo las mantas, dije una larga oración. Rogué porque todos estuviéramos a salvo, sobre todo el bebé. Mi mano se movió hacia mi vientre mientras me preguntaba sobre la pequeña vida creciendo dentro de mí. Frotando pequeños y tiernos círculos con mi mano donde creía que descansaba mi hijo, no pude evitar preguntarme cómo me sentía sobre estar embarazada. ¿Estaba feliz de estar embarazada? Honestamente no podía decirlo. No había tiempo para felicidad cuando un acosador psicótico estaba en alguna parte allá afuera buscándome. Una intensa sensación de protección por mi hijo no nacido recorrió mis venas al pensar en James o Jacob. ¿Amor? ¿Amaba a este niño? Sin duda alguna. Mataría para proteger al bebé de Edward y mío.
¿Estaría feliz Edward de enterarse que tendría a su hijo? Me gustaría creer que sí. ¿El bebé se parecería a mí, o se parecería más a Edward? Eso fue lo último que pensé al caer en un pacífico sueño. Una visión de una niñita con intenso cabello cobrizo y penetrantes ojos verdes me sonrió en mis sueños. Corrió por un campo lleno de flores silvestres, con cabello largo y ondulado rebotando detrás de ella mientras reía y llamaba a su mami y a su papi. Edward y yo la seguíamos, con nuestras manos entrelazadas al mismo tiempo que compartíamos una sonrisa feliz, viendo a nuestra pequeña dando vueltas, con sus manos llenas de pequeñas flores amarillas. Prácticamente podía oler su aroma en el aire primaveral.
Cuando Jasper dijo que iríamos a la ciudad a comprar un teléfono, no quiso decir al siguiente día. O el próximo, o el siguiente. Fue una semana antes de Navidad cuando fuimos a la 'ciudad', que en realidad fue un pueblo en la dirección opuesta al que habíamos visitado el día que engañé a la señora mayor para que usara mi número de tarjeta débito. Sin embargo, el viaje fue igual de largo, y cuando nos detuvimos en una enorme tienda deportiva de dos plantas no pude evitar mirar a Jasper y Emmett con el ceño fruncido. El viaje me cansó, me dio un poco de náuseas, y estaba cabreada porque Jasper pospusiera nuestra llamada telefónica por tantos días.
"¿Por qué estamos aquí?" Dije con desdén, mirando furiosa a la monstruosidad de edificio. Era color caqui con brillantes letras color rojo anunciando su nombre. El estacionamiento estaba lleno de hombres con jeans y camuflaje. Normalmente, me emocionaba al estar en las cercanías de un edificio desbordándose con equipo para caza y armas, pero ya no más. Porque ahora estaba embarazada. Y, al parecer, las mujeres embarazadas se cabreaban muy fácilmente.
"Me gustaría ver un arma nueva, y necesito algo de ropa. Mi amigo se aseguró de que tú tuvieras suficiente… no se preocupó mucho por mí o Emmett," murmuró con amargura, agarrando la manija y abriendo la puerta del coche. Escuché que Emmett se rio bajito entre su aliento mientras seguíamos a Jasper atravesando el estacionamiento y entrando al edificio. Jasper se refería a G, su misterioso amigo en el que no dejaba de pensar. ¿Por qué pensaba tanto en este hombre? Aburrimiento, tal vez. Él ocupaba los momentos en los que no estaba pensando en Edward, el bebé, James o Jacob. Al ser una criatura de naturaleza curiosa, no podía evitar preguntarme sobre G y cómo parecía conocer muy bien a mi primo, que nunca lo mencionó una sola vez. Tal vez era el hecho de que Jasper evitaba hablar de él lo que provocaba que me obsesionara tanto con él. No tendría que esperar mucho para que al menos algunas de mis preguntas fueran respondidas.
Jasper no quería que nos separáramos dentro del edificio. Rodando mis ojos, me abrí paso entre los enormes anaqueles de camuflaje, en dirección al ascensor. Había una fuente de roca a cada lado del ascensor, con centavos resplandecientes de color bronce destellando bajo la burbujeante agua donde descansaban entre las rocas planas. Al meter la mano a mi bolsillo, no saqué nada más que pelusa, encogí mis hombros al mismo tiempo que cerraba los ojos y hacía mi silencioso deseo antes de subir al ascensor. Jasper y Emmett estaban a unos metros de distancia, observándome cautelosamente mientras sonreía alegremente y me despedía con la mano, desapareciendo detrás de las puertas del ascensor. El lugar estaba abarrotado y estaría bien. James no me agarraría en un edificio lleno de corpulentos hombres sureños. ¡Lo asesinarían en un parpadeo!
Caminando entre la gran selección de parrillas en la segunda planta, vi la sección de calzado. Pasando por los pasillos, dejé que mis dedos recorrieran las botas de cuero, el recuerdo de Edward dándome mis botas vaqueras pasó por mi mente. No pude contener la sonrisa que iluminó mi rostro al recordar ponerme a horcajadas sobre él, besándolo, agradeciéndole por las botas antes de que Rose y Alice nos interrumpieran. La sonrisa se desvaneció y pasé el nudo que se formó en mi garganta al mismo tiempo que las lágrimas se acumularon en mis ojos. ¡Dios, cómo extrañaba a ese hombre!
Limpiando las lágrimas con el dorso de mi mano, escuché el sonido inconfundible de risa y el tipo de música espantosa que tocaban en las ferias y carnavales. La curiosidad se apoderó de mí, mis lágrimas ahora olvidadas, al salir de la sección de calzado y caminar a lo largo del barandal del segundo piso. Más adelante estaba el más grande campo de caza simulado bajo techo que puedas imaginar. Habían montado el juego de manera que pareciera estar realmente en exteriores. Había gigantescos árboles falsos con grandes hojas verdes colgando de sus ramas y un pequeño estanque lleno de patos de plástico flotado. Una cueva de roca se vislumbraba en un rincón con un enorme oso de peluche asomándose de vez en cuando. El sonido de zorros y pájaros cantando fluyó a mi alrededor. Había una pequeñita de unos seis años, con su cabello recogido en dos apretadas coletas, luchando por sostener una pistola falsa de plástico de pie detrás del mostrador que separaba la escena del bosque del mundo exterior. Un pato, un ciervo, un oso o un conejo atravesaba la zona bosque y ella tiraba del gatillo, fallando cada vez. Un hombre mayor estaba a su lado, probablemente su abuelo, con overoles desgastados sobre una camisa a cuadros color azul. Él la animaba en voz baja dándole instrucciones mientras un grupo de adolescentes que estaban cerca se burlaban y le tomaban el pelo.
"¡Eres una niña! ¡Las niñas no pueden disparar!" Uno de los adolescentes se rio, sus ojos pasando de la niñita a donde yo estaba. Me recorrió con su mirada de la cabeza a los pies, sonriendo con suficiencia y dándome un guiño sugestivo. Lo miré con el ceño fruncido cuando la niñita comenzó a llorar, dejando el arma de plástico sobre el mostrador y abrazando a su abuelo, que fulminaba a los chicos adolescentes con la mirada.
Bufando, agarré el arma, esperando que quedaran unos cuantos tiros, y comencé a disparar. El pato cayó del cielo, con un gracioso graznido escapando de su pequeña garganta de plástico. ¿El oso? Rugió y gruñó al caer muerto, su cuerpo sin vida desapareciendo robóticamente entre los árboles de plástico y volviendo a entrar a su cueva oscura. El ciervo no tuvo oportunidad. Le di al gigantesco ciervo falso directamente detrás de su hombro derecho, exactamente dónde le daría si fuera uno verdadero. Los conejos tampoco tuvieron oportunidad, y escuché mi estómago gruñir al pensar en un estofado de conejo… mmm… con zanahorias, patatas y cebollas. Todos estaban muertos en cuestión de diez segundos. Fruncí el ceño cuando la ronda terminó, deseando en silencio tener algo de cambio en mi bolsillo para jugar otra vez. Había pasado mucho tiempo desde que disparé un arma, incluso si solo era un arma falsa con balas de rayos láser. Dejando el arma de vuelta en su lugar, encontré la mirada sorprendida de la niñita y su abuelo.
"Nunca dejes que alguien te haga sentir menos de lo que eres realmente," le dije a la niña, palmeando su cabeza cariñosamente. Su piel era pálida y adorables pecas salpicaban su pequeña nariz. Los adolescentes refunfuñaron y se quejaron antes de que finalmente se largaran. El hombre mayor se me quedó mirando asombrado, sus sabios ojos viejos sabían que algo no estaba bien con la menuda joven frente a él. Asintiendo un par de veces, colocó sus manos sobre los hombros de la niñita y se alejaron. Ella me devolvió la mirada asombrada, chupando su sucio pulgar cuando le di una suave sonrisa.
El sonido cercano de aplausos me asustó, sacándome abruptamente de mis pensamientos. Dándome la vuelta vi a G, que estaba recargado contra el mostrador frente a la escena falsa del bosque aplaudiendo y pretendiendo limpiarse una lágrima. Me le quedé mirando sorprendida, como si fuera un producto de mi imaginación, porque por un momento pensé que lo era. Llevaba puesto un abrigo de color óxido, ocultando lo que sea que estuviera debajo. Los jeans de mezclilla que traía puestos eran azul claro, prácticamente raídos en algunas áreas y sabía sin lugar a dudas que estaban desgastados por el trabajo, no por la moda. En sus pies estaban un par de botas marrones raspadas, las suelas imposiblemente gruesas para uso rudo. El cabello de G seguía despeinado, todavía de color castaño. Su rostro largo y delgado era más guapo de lo que recordaba, pero en realidad no le había prestado mucha atención la primera vez que lo vi. Eso fue antes que desperdiciara mis días preguntándome sobre él.
G me devolvió la mirada, admirando mi cabello largo, ondulado y descontrolado por quedarme dormida con él en una larga trenza húmeda. El clima había estado un tanto extraño. Algunos días estaba frío y caliente en otros. Hoy no estaba muy frío, así que llevaba puesta una sudadera negra en vez de un abrigo, el frente con un cierre de arriba abajo. También traía puestos los mismos jeans y tenis con los que había escapado de Memphis. Sus ojos avellana me miraron con aprobación, y me moví algo incómoda antes de que se posaran en los míos castaños.
"¿Es parte de tu plan llamar la atención? Porque lo estás haciendo maravillosamente," dijo con voz cansina, cruzando los brazos mientras seguía recargado en el mostrador. Tenía una sonrisa de lado en su rostro, recordándome a Jasper. De hecho, había mucho en este hombre que me recordaba a Jasper.
"No estaba tratando de llamar la atención," susurré, mis ojos moviéndose rápidamente a nuestro alrededor. La gente pasaba, riendo y conversando entre ellos. Nadie más presenció mi masacre de animales de plástico. "¿Qué estás haciendo aquí? ¿Quién eres? Gracias por el vino, por cierto. ¡Eso me explotó justo en la cara!"
Se echó a reír y me tensé al escuchar el sonido. Era despreocupado, muy relajado. "¿Qué te explotó en la cara? Tomaste una mala decisión, ¿no es así? El vino muscadine algunas veces provoca eso."
"Si estás aquí para burlarte de mí, me voy. Puedo recibir ese trato de mi hermano en cualquier momento," murmuré, intentando alejarme. Agarró mi brazo, parándome en seco al acercarme a él. Podía sentir el calor irradiando de su cuerpo mientras me miraba bajo sus anormalmente largas pestañas.
"Vine a ayudarte, eso, si deseas mi ayuda," susurró, su mirada descansando en mi rostro. Sentí mis mejillas encenderse por su proximidad, y por la forma en que me miraba. Mi imaginación estaba muy activa por las hormonas del embarazo, concluí, desechando la sensación de que a este tipo no le importaba lo innecesariamente cerca que ahora estaban nuestros cuerpos.
"¿Cómo puedes ayudarme?" Pregunté, zafando mi brazo de su agarre y dando un paso hacia atrás. Él metió las manos en sus bolsillos, su mirada desviándose hacia la abarrotada tienda a nuestro alrededor.
"Sé dónde puedes encontrar a James. Y estoy dispuesto a ayudarte a que lo hagas," respondió, mirando mi labio inferior que terminó entre mis dientes. ¿Este tipo hablaba en serio? Sonrió al ver la expresión en mi rostro antes de darse la vuelta para quedar frente al juego de caza, metiendo unas cuantas monedas de veinticinco centavos en la máquina antes de coger su arma. Una música boba empezó a tocar cuando las criaturas empezaron a salir disparadas del bosque y vi como G eliminaba a cada una de ellas, velozmente y con destreza, casi tan velozmente como yo lo había hecho antes de pasar a la siguiente ronda.
"¿Cómo es que sabes sobre James? ¿Jasper te contó sobre… nuestro pasado? ¿Quién eres? ¿Cómo conoces a mi primo?"
Le pregunté, escupiendo finalmente lo que yo misma me pregunté por días. Se rio entre dientes por mi curiosidad mientras seguía eliminando animal tras animal. Era impresionante disparando, le reconocía eso.
"Haces demasiadas preguntas. Sí, conozco tu historia con James," dijo, su voz apenas audible por sobre la música caricaturesca que salía del bosque falso. "Conozco a Jasper desde que éramos niños… y he escuchado tu nombre casi toda mi vida."
"Eso fue lo que dijo Leah," musité en voz alta, mis pensamientos desviándose un poco como ocasionalmente lo hacían. "Dijo que escuchó mi nombre toda su vida… que era letal con un arma." Lo escuché reírse a mi lado y le levanté una ceja, mirándolo inquisitivamente.
"¿Leah? Conozco a Leah," dijo frunciendo el ceño, metiendo más dinero en la ranura cuando avanzó a la tercera ronda. "Crecimos juntos en el mismo hogar de acogida de mierda, como una gran jodida familia. Ella se volvió algo obsesiva contigo con el paso del tiempo. Los celos son una horrible emoción, ¿no crees? Algunas veces me pregunto si esa fue la razón por la que renunció a sus habilidades para disparar y pasó a los látigos, espadas y otras armas difíciles que aprendió a usar. Le encanta mierda como esa. A mí me gustan las cosas simples, un disparo limpio… una bala en la cabeza. O al corazón. Depende del tipo de emoción que esté experimentando en el momento. ¿Sabes a lo que me refiero? Por supuesto que sí. Tú no eras el francotirador que era Jasper, pero conoces el poder de sostener esa arma, a punto de disparar a la cabeza de alguien. Pero, dime una cosa. ¿Cómo es que puedes no hacerlo? ¿Cómo puedes dejar de ser esa persona que siempre naciste para ser? ¿Era suficiente ser la compañera de Jasper? Eres mejor que eso, Bella. Eres mejor que el respaldo de alguien. Nunca te dejaría en segundo plano, chica. Será mejor que lo creas."
Charlaba en un tono amigable mientras seguía disparando, y sentí como si mi sangre dejara mi cuerpo y se acumulara en mis tenis. Él creció con Leah… sabía todo sobre mi pasado con James y con Jasper. Solo podía pensar en una forma, una razón por la que supiera todo eso.
"¿Eres un asesino?" Susurré, pero ni siquiera fue una pregunta, porque tan pronto las palabras dejaron mi boca y miré a este aparentemente sencillo chico de campo frente a mí, supe que era verdad. Él me dio una sonrisa coqueta antes de volverse una vez más hacia su juego.
"¿Asesino?" Soltó una risita. "No precisamente. No hago nada gratis, pequeña Bella. Creo que el término 'mercenario' sería más apropiado para mi línea de trabajo. Te escuchas muy sorprendida. ¿Creías que tú y Jasper eran los únicos entrenados para matar? Difícilmente. Hay muchos de nosotros en el mundo, Leah y yo incluidos. Pero hay una gran diferencia entre tú y yo. Acepto mi destino mientras tú continúas negando el tuyo. ¿Qué vas a hacer ahora? Casarte y empezar a tener bebés. Jesús. Es patético, de verdad. Qué desperdicio."
"¿Vas a decirme lo de James o no?" Espeté, totalmente insultada. Cómo se atreve este hombre a criticarme por querer ser normal, tener una familia y una vida propia. No permitiría que este hombre me hiciera sentir mal por desear ser una mejor persona, por enterrar el pasado y empezar un nuevo futuro.
"Claro que lo haré. Pero hay algunas condiciones que van con ello," respondió al empezar la siguiente ronda de su juego. Entrecerré los ojos fulminándolo con la mirada, pero él siguió ignorándome, disparando la ridícula arma una y otra vez.
"¿Qué tipo de 'condiciones'?" Le pregunté con sospecha, de pronto cansada de su estúpido juego. Arrebatando el arma de sus dedos, ignoré su sonrisa al sostener el arma a la altura de mi cintura, disparando perezosamente a los últimos animales de plástico sin apuntar una sola vez. El juego avanzó a la siguiente ronda, pero metí el arma de vuelta en su lugar, molesta con él y el juego, no solo porque estuviera jugando físicamente sino también mentalmente.
"Te diré dónde encontrar a James," respondió, ignorando la masacre de animales de plástico que yo acababa de dejar al darse la vuelta y recargarse una vez más en el mostrador, mirándome fijamente. "Si me llevas contigo cuando vayas por él. Y sin decirle a Jasper o Emmett, solo estorbarían. Solo tú y yo, niña. Esa es la condición… a menos que prefieras quedarte esperando por meses en el bosque a que él mate a todos los que quieres mientras trata de llegar a ti. Y lo hará. No hay duda al respecto sobre eso. He conocido a James y su enfermiza obsesión por ti por años. Quería alejarte de tu familia y hacer equipo contigo, matar gente por dinero. En algún momento perdió el enfoque y su obsesión con la pequeña Bella se convirtió en algo más enfermizo y retorcido. Es momento de eliminarlo, Bella. Y yo puedo ayudarte."
"No puedo ir tras James," susurré, con lágrimas picando en la comisura de mis ojos al mismo tiempo que mordía el interior de mi mejilla. "Estoy embarazada." Me le quedé mirando pero no mostró indicios de que mi admisión lo sorprendiera o importara en lo absoluto.
"¿Y? Estás embarazada. Bien por ti. Felicitaciones. Esa es una mejor razón para terminar esto de una vez por todas. ¿Crees que porque estás embarazada, qué, ahora eres más débil? Por favor. ¿Qué le dijiste a ese niñita antes? ¿No permitas que nadie te haga sentir menos de lo que eres? No eres más débil porque estás embarazada."
"No, imbécil," dije furiosa, golpeándolo en el pecho, ignorando la sonrisa que evocó la acción. "Ser débil no tiene nada que ver. Ya no puedo ponerme en peligro. Tengo un bebé creciendo dentro de mí. El bebé de Edward."
"Edward Cullen," él frunció el ceño, mirando furioso por encima de mi hombro, sus ojos color avellana formando pequeñas rendijas. "Ese es un fracasado. Cómo una chica de campo como tú elegiría a un capitalino, no lo entiendo. No es de mi incumbencia, supongo. Tienes que apresurarte y tomar una decisión… ¿quieres mi ayuda o no? Jasper está al otro lado del edificio buscándote mientras hablamos."
"¿Puedo pensarlo?"
"No hay tiempo para pensarlo. Decídelo ahora, en este momento."
"Bien… lo haré. Probablemente no sea mi mejor decisión… pero al parecer todas mis decisiones últimamente han sido malas."
Se rio entre dientes, sus ojos todavía mirando por encima de mi hombro, directamente hacia donde Jasper y Emmett seguían buscándome. Los ojos de G se posaron en los míos una última vez cuando le pregunté, "¿Cuál es el plan?"
"Estaré en contacto. No me preguntes cómo, solo ten presente que te dejaré un mensaje en los próximos días."
"¿Cómo… cómo puedo confiar en ti? Ni siquiera te conozco," murmuré, bajando la vista a mis tenis. Él suspiró, moviéndose frente a mí mientras tenía problemas para formular sus pensamientos en palabras.
"Bella, confías en Jasper, ¿verdad?" Asentí despacio, mirando a sus profundos ojos avellana que se movían por todo mi rostro. "Soy su amigo, ¿de acuerdo? Él te ama, pero su protección se interpone en tu camino, ¿no es así?" Asentí y el continuó. "Él me ayudó una vez, y esta es mi forma de pagarle. ¿De acuerdo? Solo… confía en mí. Mírame a los ojos y confía en mí." Lo miré, buscando un destello de algo que no fuera honestidad y lealtad. No estaba mintiendo. Su mirada se intensificó, y cuando sus manos se estiraron para tocar mis mejillas, me tensé, la acción tan parecida a Edward que casi me noqueó.
"Tengo que irme ahora… solo quiero intentar una última cosa," susurró, atrayendo mi rostro hacia adelante y dejando un rápido beso en mis labios. Jadeé por el shock y sentí que su cálido y dulce aliento entró a mi boca antes de que rápidamente se apartara. Su rostro se tornó extrañamente tímido mientras lo miraba primero sorprendida, antes de sentir que me ponía roja por la ira. ¡¿Cómo se atrevía a besar a una chica embarazada y comprometida?! Mis manos se cerraron en puños a mis costados mientras lo fulminaba con la mirada, mordiendo mi labio con tanta fuerza que sangre tibia entró a mi boca.
"No lamento haber hecho eso," dijo, lanzando sus manos al aire, con las palmas extendidas mientras empezaba a retroceder hacia la multitud de gente que nos rodeaba, con una engreída sonrisa de lado remplazando su sonrisa tímida. "Recuerda, estaré en contacto." Se desvaneció de la misma forma repentina como había aparecido y, al darme la vuelta, vi a mi hermano y a mi primo de pie frente a mí, mirando mi apariencia enojada en confusión.
"¿Qué pasa, Bellarina?" Emmett preguntó con inocencia, sus brazos cargados con bolsas de compras atiborradas de camuflaje y otras cosas diferentes mientras echaba un vistazo a la gente detrás de mí. Jasper estaba a su lado, sus brazos también llenos de bolsas de compras mientras estudiaba mi rostro con aire pensativo. Sintiéndome repulsiva, sucia y culpable, bufé, pasando junto a ellos hacia el ascensor, diciendo por encima de mi hombro, "¡Es hora de irnos chicos!" Ellos intercambiaron miradas confundidas antes de encogerse de hombros y trotar hacia el ascensor, entrando junto a mí una vez que las puertas se abrieron. Dejamos la tienda, y mi mente repitió todo el tiempo los indeseados avances de G.
Jasper se detuvo a comprar un teléfono desechable de regreso a la cabaña, afortunadamente, provocando que todos los pensamientos de G y su beso volaran por la ventana. Estaba prácticamente rebotando por la emoción en el asiento trasero, chillé cuando Jasper hizo la llamada directamente en el estacionamiento de la tienda, temiendo que no hubiera servicio celular en medio del bosque y decidiendo prudentemente no hacer la llamada más cerca del lugar en el que habíamos estado viviendo. Me hizo un gesto para que me callara al presionar un dedo en sus labios, ganándose una mueca y una mirada furiosa de mi parte, y una risita de Emmett. Después de una enorme cantidad de tiempo Jasper empezó a hablar en voz baja y calmada. La voz al otro lado de la línea no estaba muy calmada, ni baja.
"¿DÓNDE DEMONIOS ESTÁN? ¿DÓNDE ESTÁ BELLA? ¡PÓNLA AL TELÉFONO AHORA!" La voz cautivadoramente familiar gritó enojada, y suspiré en alivio de que no se escuchara diferente y porque todavía se preocupara por mí.
"Cálmate, Edward. Bella está bien. Sabes que no puedo decirte nada a menos que James y Jacob estén muertos, ¿cierto? ¿Están muertos, Edward?" Jasper preguntó, sacando un paquete de cigarrillos del bolsillo de su abrigo. Me miró a forma de disculpa antes de volver a meter el paquete en su lugar, sus dedos moviéndose nerviosos por las ansias de un pequeño cigarrillo, sacrificando sus propios deseos al no fumar frente a su prima embarazada.
Suspirando, Jasper me dio el teléfono, sacudiendo su cabeza como su forma silenciosa de decirme que no revelara dónde estábamos. Tomando una respiración temblorosa, presioné el teléfono contra mi rostro, cerrando mis ojos e imaginando que él estaba ahí conmigo, en ese momento. Ignorando sus maldiciones y habla desdeñosa, susurré, "Hola, cariño."
Él jadeó bruscamente justo antes de ponerse como loco. "¿Nena? Oh Dios mío. Dime dónde estás. Ahora mismo voy por ti. ¿Estás a salvo? Sé sobre las pruebas de embarazo. Sé que estás embarazada. Estás embarazada, ¿verdad? He monitoreado tu actividad crediticia desde el día que desperté en el hospital y Jenks, él es el investigador privado que trabaja para mi familia, él pudo rastrear tus compras. Habla conmigo, cariño."
"Lo haré una vez que me dejes decir algo," me reí, recargándome en el asiento trasero, eludiendo las miradas cautelosas de Jasper y Emmett. "Sí, estoy embarazada. ¿Cómo… cómo te sientes sobre eso?" Repentinamente la preocupación se apoderó de mí por la simple idea que Edward pudiera no estar feliz con este nuevo… acontecimiento.
"¿Cómo me siento?" Se rio, y pude imaginarlo pasando los dedos por su cabello rebelde. "Si no fuera porque ese bastardo de James sigue por ahí, joder, estaría eufórico. Pero, como están las cosas, él sigue allá afuera y tú no estás aquí conmigo y me estoy cagando del puto miedo preocupándome por ti y nuestro bebé. ¿Dónde estás Bella? ¿Puedes decirme?"
"No," susurré con tristeza, mirando a los dos hombres frente a mí. "No puedo decirte dónde estoy. No me dejan… es demasiado peligroso, cariño. Si James sigue en Memphis es muy probable que siga vigilándote. Ellos no quieren que te siga aquí."
"Sé que están haciendo lo mejor para ti, pero eso no quiere decir que me agrade. Los maté a todos, nena. Maté a Jacob, a Quil… incluso cacé a Liam y terminé con su vida. A los únicos que no he encontrado son James y Leah. Es como si hubieran desaparecido de la faz de la Tierra," respondió, su voz sonando tensa. "Necesito que me digas algo. ¿Tishomingo significa algo para ti? Fue lo último que dijo Jacob antes de morir…" La sangre se congeló en mis venas al escuchar el último comentario de Edward.
"Es… es donde James me llevó cuando me secuestró," murmuré al mismo tiempo que los ojos de Jasper se clavaron en los míos. Le repetí la información que Edward me dio a Jasper y Emmett mientras Edward esperaba en silencio al otro extremo de la línea. Parecía perdido en sus pensamientos al escuchar mi revelación. Y entonces, me golpeó como una tonelada de ladrillos.
James no estaba en Memphis o en ninguna otra parte cerca de la cabaña en la que nos habíamos estado ocultando. James estaba en Tishomingo, esperando a que comprendiera lo que él ha sabido todo este tiempo… que la historia terminaría exactamente dónde comenzó. Y comenzó en una desvencijada cabaña para cazar, enclavada en las faldas de escarpada roca caliza, con un frío arroyo atravesando el terreno agreste un poco más allá… un arroyo donde una vez una niñita se bañó y lloró, esperando a que su primo le salvara la vida. Él me dijo que sabría dónde encontrarlo y tenía razón.
"¿Estás bien?" Le pregunté a Edward, tratando de ocultar el espectáculo de emociones que recorrieron mi cuerpo. ¿Qué importaría si los chicos supieran que James se estaba ocultando en esa cabaña de caza? ¿Aprovecharían la oportunidad de dejarme para ir a cazarlo? ¿Le dirían a Edward dónde encontrarlo, poniéndolo en peligro? G tenía razón; esto tenía que terminar por mi mano y ahora sabía exactamente dónde estaba el campo de batalla. Con su ayuda, y solo su ayuda, terminaría con el juego cruel de James, sin que los chicos se enteraran. "La última vez que te vi, estabas en cuidados intensivos."
"Todo está bien en lo que concierne a la herida de bala," respondió en voz baja, su voz sonando con aire pensativo. Esperaba que no siguiera pensando en Tishomingo. Lo último que necesitaba era que viajara ahí queriendo eliminar a James con un brazo bueno. "Usaré un cabestrillo por un par de meses y mi madre ha intentado que tome terapia física, pero no puedo hacer nada porque estoy jodidamente perdido sin ti, Bella. Te necesito muchísimo, nena."
"También te necesito. Tal vez esto terminará pronto y estaremos juntos otra vez," susurré, con lágrimas cayendo por mi rostro al mismo tiempo que él suspiraba pesadamente. Jasper comenzó a hacerme gestos con las manos para que terminara la conversación. Fulminándolo con la mirada, le expliqué a Edward vacilante que tenía que terminar la llamada. Él empezó a protestar y a gritar, provocando que llorara con más ganas. Jasper arrebató el teléfono de mis manos, terminando la llamada y metiendo el teléfono en su bolsillo. Lo único positivo fue que no lo arrojó por la ventana, y al secar mis lágrimas imaginé alguna forma de robarle el teléfono, aunque dudaba que Jasper lo permitiera alguna vez.
"Ni siquiera me dieron tiempo para preguntar por Alice y Rose," dije con tono acusador, agrediéndolos verbalmente en un intento de hacerlos sentir culpables por terminar la llamada.
"Están bien o Edward habría dicho algo," dijo Emmett, con nerviosismo, sonando como si solo tratara de convencerse con sus propias palabras. Viajamos por el largo trayecto hacia casa, mi rostro pegado al frío vidrio de la ventanilla junto a mí mientras mis pensamientos envolvían a James, G, Edward y mi bebé.
Esa noche, me senté intranquila en una enorme roca cerca de la puerta trasera de la cabaña. La luna llena estaba enorme y brillante en el cielo, la luz blanca se filtraba por las ramas casi secas, proyectando sombras extrañas en mi piel pálida. Una abrumadora sensación de sofocante pánico me invadió al pensar en la decisión que había tomado de cazar a James junto a un hombre que solo había visto dos veces, un hombre que por alguna razón me besó sin mi permiso. Respirando hondo, me obligué a calmarme sintiendo los ojos de Jasper a través de empañado vidrio de la ventana. Como una vez me dijo mi abuela, yo hice mi cama, ahora tendría que acostarme en ella.
Pasaría una semana antes de que viera de nuevo a G. Vendría por mí la noche de Navidad, esperando a un lado del camino de tierra a que lo buscara, con una perezosa sonrisa de lado en su rostro. Y lo buscaría, porque era el momento en que enterraría mi vieja vida y que empezaría una nueva.
Bella, Bella, Bella, siempre tomando malas decisiones. Ahora está dispuesta a ir a buscar a James con un hombre que apenas conoce. ¿Por qué creen que G la besó? ¿Por qué le pondría como condición que Jasper y Emmett no supieran nada? Algo en qué pensar… Y al parecer se acerca el momento de la verdad, porque o ella y G dan con James, o lo hace Edward, porque ahora sabe que Tishomingo es donde podría estar James. ¿Quién creen que lo encuentre primero? Ya lo veremos. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció, qué fue lo que más les gustó y qué creen que pase ahora. Recuerden que sus reviews es el único pago que recibimos por dedicar tiempo a su diversión, ser agradecidos no les cuesta nada, más que escribir unas cuantas palabras en el cuadrito de abajo ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Aurora, dushakis, MontseZDiaz, nydiac10, bbluelilas, PRISOL, andreasotoseneca, freedom2604, Nelva Robsten, aliceforever85, bealnum, Gabriela Cullen, miop, Maryluna, carol, cary, kaja0507, Juliana Masen, rjnavajas, Manligrez, liduvina, patymdn, Tecupi, JessMel, torrespera172, Sully YM, Adriu, Vanina Iliana, Shikara65, tulgarita, Vrigny, Iza, Yoliki, Ali-Lu Kuran Hale, alejandra1987, Lizdayanna, May Cullen M, Arlette, lagie, Bertlin, Esal, Liz Vidal, saraipineda44, Tata XOXO, lauritacullenswan, Lady Grigori, Pili, angrycc, cavendano13, Pili, anakarinasomoza, maries24, EriCastelo, Rosy Canul, injoa, Yendry Villachica, DenniChavez, glow0718, Mafer, Roco, Katie D.B, Kriss21, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Espero que muy pronto ;)
