Como de costumbre, no puede faltar el descargo de responsabilidad :P Estos personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a la genial Hoodfabolous, yo solo traduzco.
Y gracias como siempre a mi leal compañera, Beta y amiga, Erica Castelo por seguir apoyándome y ayudándome a mejorar mi ortografía ;)
Capítulo Veinticuatro: Villancicos y cartuchos de escopeta
G dijo que me enviaría un mensaje cuando llegara el momento para irnos a cazar a James. Cada noche me paseaba de un lado al otro de la cabaña con ansiedad esperando noticias de él, Jasper y Emmett me miraban con sospecha mientras luchaba por aparentar tranquilidad, fallando miserablemente. La Navidad se acercaba rápidamente y me esforcé por ignorar la oleada de depresión que amenazaba por consumirme. Me perdería mi primera Navidad con Edward y mis amigos en casa… en casa en Memphis, el único hogar que realmente he tenido en mi vida.
La Nochebuena finalmente llegó y me ocupé en poner un estofado esa mañana en la olla de cocción lenta para que tuviéramos una cena decente esa noche. Emmett, que por alguna razón se había encerrado en su habitación todo el día, finalmente emergió como a la hora del almuerzo, olisqueando el aire con su nariz como un perro gigante. Él y Jasper empezaron a lloriquear y quejarse sobre querer ir a cazar, una tradición navideña no solo en nuestra familia sino también en muchas otras familias sureñas. Traté de no gritarle a sus traseros, pero fue difícil, considerando que sus quejas me estaban poniendo los pelos de punta.
"¡Vayan a cazar! Estoy bien aquí yo sola. ¡No fui yo la que quiso ocultarse en esta horrible cabaña en primer lugar!" Gruñí, llenando un cubo de agua con jabón antes de arrojarla al suelo. Sí, estaba tan tensa que había recurrido a fregar los pisos a gatas.
"No podemos dejarte sola aquí, Bella… lo sabes," dijo Jasper, recargándose en el respaldo del sofá, observándome fregar el piso. "¿Podrías levantarte, por favor? No deberías de estar haciendo cosas como esa en tu condición."
"Estoy embarazada, no minusválida," despotriqué, empujando el cepillo con firmeza contra el piso sucio de un lado al otro. Él suspiró y se fue, parándose junto a su ventana favorita, mirando al exterior con anhelo.
Emmett se ocupó con el montón de bolsas que había comprado ese día en la tienda de artículos de deportes, algo que hacía unas tres veces al día. La primera vez que vi lo que tenía en esas bolsas, juro que lloré. Emmett compró ropa de bebé para su sobrina o sobrino no nacido. Desafortunadamente, era ropa de bebé toda camuflada… pequeños overoles y baberos camuflados, algunos bordeados con volantes rosados, algunos en azul. La intención era la que contaba y cuando vi lo que había hecho arrojé mis brazos a su alrededor lloriqueando como la hormonal idiota que era. Sin embargo, no solo compró para mí. También había comprado ropa lo suficientemente grande para que le quedara a una niñita de nombre Claire, porque en la mente de Emmett nosotros saldríamos de este bosque, iríamos a casa y él empezaría a ayudar a Rose a recuperarla. En su mente sería algo simple, que solo tomaría un par de meses. Estaba celosa de Emmett y su inocencia, lo que a menudo se confundía con ser simplón o ingenuo.
"Tal vez puedes llamar a tu amigo, G, para que venga a cuidarme mientras ustedes cazan," sugerí, con cautela.
Me había obsesionado con sacarlo disimuladamente en conversaciones con Jasper, simplemente para averiguar más sobre él antes de escapar con él. Algo dentro de mí me decía que podía confiar en él, pero esa pequeña semilla de duda, plantada el día en que acepté su estúpido plan, empezó a arraigarse, creciendo en algo terrible. Este tipo me besó, un tipo que conocí solo una vez, su acción me sorprendió hasta dejarme literalmente muda. Su rostro acercándose al mío, sus labios rozando los míos… eso se reproducía diariamente en mi mente, la culpa impregnando mi cuerpo, aunque claramente no le pedí o quería que me besara.
"Esa no es una buena idea, dejarlo solo contigo," Emmett se rio bajito, rodando los ojos al ver la fea mirada que le dio Jasper desde la ventana. Emmett se volvió de nuevo hacia su montón de ropa, doblándola con cuidado y metiéndola nuevamente en las bolsas.
"¿Y por qué?" Pregunté con curiosidad, dejando de fregar. Jasper me miró y volví a empezar con mi trabajo, agachando mi cabeza para ocultar mi rostro rojo, mi corazón acelerándose en mi pecho.
"Solo digamos que eres su ídolo," Emmett se rio entre dientes, volviendo a meter las bolsas con cuidado en el rincón de la sala, irguiéndose para limpiar sus manos en sus pantalones camuflados. Juro que los chicos habían estado usando camuflaje completo desde el día que dejamos esa estúpida tienda.
"Em, cierra la boca," murmuró Jasper, viéndose un poco incómodo al eludir ahora mis ojos penetrantes.
"No, Em, creo que deberías explicarte," le dije, arrojando nuevamente el cepillo para fregar en el agua de jabón y poniéndome de pie. Cogiendo el cubo por el asa, lo puse en el fregadero y caminé cautelosamente por el piso mojado, con cuidado de no resbalarme. Dando un suspiro de alivio, me senté en el sofá donde Emmett finalmente se me unió, con una sonrisa divertida en su rostro con hoyuelos.
"Jasper y G han sido amigos desde que eran jóvenes, al estar en el mismo tipo de negocio, por así decirlo," dijo, la sonrisa dejando su rostro momentáneamente al pensar en los días en que Pete dictaminaba nuestras vidas. Pero la sonrisa volvió, y juro que sus ojos brillaron cuando miró el rostro rojo de Jasper antes de hablar otra vez. "G acosaba todo el tiempo a Jasper queriendo conocerte. Jasper me dijo que lo encabronaba que cada vez que veía a ese muchacho lo escuchaba preguntar por ti. Supongo que tú eres una leyenda para ese… tipo de gente. Solo digamos que desde hace ya tiempo el tipo ha estado enamorado de la pequeña Bella. Mató a Jasper llamarlo y pedir su ayuda. Nunca quiso que conocieras al tipo."
"Entonces, ¿G es un francotirador?" Pregunté, sabiendo ya la respuesta pero tratando de aparentar que no sabía nada. Jasper pasó sus dedos con nerviosismo por su cabello, mirando silenciosamente por la ventana.
"G es un mercenario. Mata por contrato. Siempre lo ha hecho, siempre lo hará," Jasper finalmente habló, dándole la espalda a la ventana y recargándose contra la pared de madera de la cabaña. "Él tuvo una infancia difícil. Su madre era una adicta a la metanfetamina y su padre se turnaba golpeándolo a él y a su hermanito. Un día su padre golpeó a su hermano y el pobre nunca se levantó. Lo había golpeado hasta morir. G agarró la escopeta de su padre y lo mató. Tenía diez años cuando eso pasó. Hubo un caso en su contra pero lo declararon defensa personal… con el tiempo su madre tuvo una sobredosis y G entró al sistema de hogares de acogida. Se quedó en el sistema por un tiempo y conoció otros niños que habían pasado por la misma mierda que él. Finalmente, G terminó en Georgia… ahí se involucró con una milicia antigubernamental. No son muy diferentes de todos los demás grupos que fomentan el odio, salvo que este estaba lleno de soldados estadounidenses y algunos miembros bastante prestigiosos de la sociedad… muy secreto, muy selectivo con sus miembros. Así es como conoció a James… en algún momento James fue miembro. Esa milicia… ese podría haber sido tu destino, Bella. Si James se hubiese salido con la suya, te habrías ido con él de pequeña y hubieses sido entrenada junto con G."
"¿Él… él es todavía miembro de esa milicia?" Pregunté, la sangre desapareciendo de mi rostro cuando Jasper me contó la historia de la infancia de G. ¿Qué pasa si todo esto era parte de un truco, pretender ayudarme mientras me llevaba directamente a las garras de James? Tenía mucho sentido.
"Na, esa milicia ya no existe," dijo Jasper, observando mi rostro con atención. "Los miembros empezaron a desaparecer poco a poco… o fueron encontrados asesinados. La gente supuso que el gobierno intervino… pero tengo mis propias teorías sobre eso."
"¿Cómo es que eres amigo de alguien así?" Pregunté, observando su rostro ya que de pronto parecía pensativo.
"G no es una mala persona. No es diferente de mí, aparte de ser muy impulsivo. Mi padre me lavó el cerebro, cuando hice lo posible por ganarme su… amor, elogios, lo que sea. Lo mismo ocurrió con G… aunque él nunca tuvo familia que se preocupara por él, salvo por su hermanito, que descase en paz. Al menos yo tenía a mi madre, a ti y a Em al crecer. Él no tuvo nada más que momentos difíciles. Creo que eso es parte de la razón por la que siempre preguntaba por ti. Me escuchó hablar de ti a través de los años. Vio el afecto que te tenía. Creo que tal vez se enamoró de la idea de ti… ¿tiene eso sentido? Tú eras esa cosita inalcanzable con un arma, leal, confiable y al parecer hermosa, o eso me dijo una vez que vio tu foto dentro de mi cartera. Le di un puñetazo por ese comentario, por cierto."
"¿Confías en G?" Le pregunté, ignorando sus comentarios sobre los sentimientos de G hacia mí, examinando mis uñas arruinadas al mismo tiempo que evitaba su mirada penetrante. Se quedó recargado en esa pared por varios segundos, considerando su respuesta con aire pensativo.
"Confiaría en G con mi vida. Pero no confío en él contigo," finalmente respondió, mis ojos levantándose de golpe hacia los suyos. "No te lastimaría… pero joder, intentaría convencerte de huir con él."
"Nunca huiría con nadie, además de Edward," espeté, cruzando mis brazos y fulminando a mi primo con la mirada al olvidar mis uñas arruinadas. Jasper sonrió, sus dientes blancos brillando bajo el viejo y oxidado candelabro dorado que colgaba sobre nuestras cabezas.
"Claro que no lo harías, preciosa," dijo arrastrando las palabras con un tono poco convincente. Emmett se movió incómodo junto a mí y sentí una punzada en mi corazón por mi deslealtad, porque una vez más le estaba mintiendo a mi familia. Iba a escaparme con G, pero no de la forma en que Jasper estaba sugiriendo.
"Voy a hacer mis rondas afuera. Griten si me necesitan," dijo Jasper, apartándose de la pared y agarrando su abrigo del perchero. Miró por la ventana una última vez antes de coger el rifle apoyado junto a la puerta, sujetándolo con una mano mientras giraba el pomo con la otra.
"Oye, Jasper," lo llamé, justo antes que desapareciera afuera. Se dio la vuelta, levantando una ceja inquisitivamente.
"¿Cuál es el verdadero nombre de G?" Le pregunté con curiosidad, inclinándome hacia adelante en el desgastado sofá anticipando la respuesta que quería desde el momento que conocí a G.
"No sé," dijo Jasper, con un tono serio, tirando de la puerta detrás de él. "Nunca le dijo a nadie su verdadero nombre." Su voz se escuchó amortiguada cuando la puerta se cerró. Me recargué en el sofá volviéndome para mirar a Emmett que se había quedado extrañamente callado. Me miraba con aire pensativo.
"¿Qué?" Pregunté, arrugando mi frente.
"Nada, enana. Voy a prepararme un sándwich para aguantar hasta que pueda comer de ese increíble estofado. ¿Quieres uno?" Dijo, estrechando sus enormes brazos y bostezando, su extraña expresión remplazada ahora con una de aburrimiento y hambre. Sacudí mi cabeza y se encogió de hombros, murmurando sobre nutrición apropiada para una mujer embarazada antes de caminar hacia la cocina.
Pasé el resto del Día de Navidad en esa sala, mirando a la nada, envuelta en una vieja manta azul marino y rojo que agarré del respaldo del sofá. Mis pensamientos estaban con Edward, preguntándome qué estaría haciendo y si también estaba pensando en mí. Cuando no estaba pensando en Edward estaba pensando en G, en su infancia miserable y su propia pérdida de inocencia. Las palabras de Jasper se repetían al fondo de mi mente. Si James se hubiese salido con la suya, hubiera terminado en una milicia antigubernamental. Ni una sola vez me había preguntado cuáles eran los planes de James para mí después de secuestrarme. Siempre supuse que quería ocultarme, despojándome poco a poco de mi dignidad y valía personal por el resto de mi vida. La milicia nunca se mencionó en la corte, pero eso no fue del todo sorprendente. Jasper dijo que era muy secreto y supongo que nadie pudo vincular a James con el grupo. El que Jasper nunca lo mencionara tampoco era sorprendente. Jasper tenía la tendencia a evitar hablar de cualquier cosa que tuviera que ver con el abuso que sufrí a manos de ese psicópata. Se culpaba por lo que me ocurrió y el tema era vergonzoso para él, para ponerlo de una forma sencilla. En esta vida, nunca convencería a Jasper de que no era su culpa lo que ocurrió en el pasado, en lo absoluto. Él preferiría vivir con la culpa, y nadie lo detendría.
Me quedé dormida en el sofá, encontrándome en ese lugar entre la conciencia y el descanso, incapaz de distinguir si estaba realmente dormida o no. El aroma hogareño a estofado caliente seguía despertándome, evitando que durmiera realmente. La habitación se oscureció a medida que el día llegaba a su fin, la única luz viniendo del suave resplandor amarillo de la cocina y de una luna llena enorme y gorda que colgaba del cielo oscuro, su luz entrando al pequeño espacio entre las cortinas de la ventana. Emmett y Jasper estaban en la cocina, de pie junto a la olla, la idea de mantener la guardia momentáneamente olvidada ya que ahora su estómago controlaba su mente.
Abriendo mis ojos, miré por la ventana, viendo el patrón de ramas secas afuera mientras danzaban en el aire frío y severo de diciembre. Fue entonces que lo vi; el resplandor de un cigarrillo. Mi corazón se detuvo al mismo tiempo que mi cuerpo se tensaba. La conversación de Jasper y Emmett continuó como si no hubieran visto nada. ¿Era G? ¿O… James? Solo había una forma de averiguarlo.
Sentándome en el sofá traté de orientarme, cuando por la prolongada cantidad de tiempo que pasé recostada, al levantarme me sentí un poco mareada. Me estiré e incluso pretendí bostezar. Poniéndome de pie, le di a Emmett y a Jasper una sonrisa inocente antes de entrar al baño, haciendo lo mío y lavando mis temblorosos dedos. ¡Mierda! Había llegado… el momento de decidir si correr o seguir ocultándome en este horrible bosque en medio de la nada. Después de secarme las manos abrí la puerta del baño, apagando la luz y cerrando la puerta detrás de mí.
"¿Puedo salir y sentarme en mi roca?" Le pregunté a Jasper, haciendo que mi voz sonara algo patética. Sabía que odiaba cuando le pedía permiso para hacer cosas, pero se podría decir que algunas veces me facilitaba conseguir lo que quería.
Me miró con el ceño fruncido, sacando tres tazones del gabinete cerca del fregadero. "Bella, sabes que no me importa que te sientes afuera por la noche siempre y cuando dé un paseo primero para revisar las cosas. ¿Por qué no esperas a que terminemos de comer?"
"Acabas de hacer tus rondas hace unos minutos. Me gustaría despejar mi mente por un minuto o dos. Lo juro, será rápido," le rogué, agarrando mi abrigo cerca de la puerta, sabiendo ya cuál sería su respuesta. Suspiró pesadamente, agitando un tazón en el aire.
"De acuerdo, pero no te vamos a esperar," me advirtió con una forzada sonrisa incómoda. Sonreí en respuesta, recordándole calentar el pan de maíz en el horno antes de desaparecer al salir por la puerta trasera, cerrándola con firmeza detrás de mí. El aire frío azotó mi piel al subir el cierre de mi abrigo, tambaleándome hacia la enorme roca situada detrás de la cabaña. Había pasado muchas noches sentada en esa roca dura e inmóvil, llorando por Edward y mi situación.
"Sigue caminando a esa roca, cariño," escuché que susurró la tersa voz de G desde el bosque, mi corazón ahora golpeteando sin parar. La adrenalina recorrió mis venas, sin saber qué estaba por suceder, cuáles eran sus planes. Caminando por la superficie irregular, me coloqué con cuidado sobre la roca, no muy lejos de la línea de árboles donde él estaba. Mirando por encima de mi hombro, vi las cortinas de la cocina volver a caer en su lugar como si Jasper o Emmett hubiesen echado un vistazo afuera para asegurarse que llegara a mi destino sin daño alguno.
"¿Has cambiado de opinión?" Preguntó en voz baja mientras luchaba por verlo, pero sin éxito. Era como si fuera un fantasma, un hombre invisible, mimetizándose entre los árboles a su alrededor. El aire se quedó en silencio después de su pregunta, salvo por el ulular de una lechuza y las melodías de los grillos. Abrí y cerré mi boca varias veces, todavía insegura de mi respuesta.
"¿Si puedo confiar en ti, entonces por qué no puedo decirle a Jasper?" Pregunté, la pregunta una de las más importantes en mi lista mental de posibles sin respuesta.
"Porque Jasper va a decir que no," su voz gentil riéndose bajito, escuchándose entre los árboles. "No confía en nadie para que te cuide mientras él caza a James… y nunca te pondría en peligro al llevarte con él para matar a James."
"¿Pero tú sí lo harás?" Pregunté, levantándole una ceja. "¿Estás dispuesto a ponerme en peligro? ¿Por qué? ¿Porque no me conoces? ¿Es porque para ti soy desechable?"
Hubo una larga pausa antes de que su férrea voz dijera con desdén, "No, no eres desechable para mí, cariño. No te estoy poniendo en peligro. Voy a ir contigo y tú eres la mejor en lo que hacemos. ¿Dónde está el peligro en eso? Ahora, apresúrate a tomar una decisión. En unos dos minutos esa puerta trasera va a abrirse y él te pedirá que vuelvas a entrar."
"Bien," respondí, tomando mi decisión. "¿Cuál es el plan?"
"Hay un camino de tierra que corre por en medio del bosque. Cuando Jasper tome su descanso nocturno para ir al baño, necesito que salgas corriendo. Tienes que correr rápido, y por favor, no te tropieces. He escuchado sobre tu andar inestable," se echó a reír bajito.
Lo miré con el ceño fruncido, mirando furiosa hacia la oscuridad. "¿Ese es tu gran plan? ¿Esperar a que corra por el bosque oscuro? Esa es una mierda de plan si me preguntas."
"Lo siento, cariño. Si quieres ir a casa con el chico Eddie tendrás que escaparte. ¿Puedes hacer eso? ¿Puedes correr, Bella?"
Solté una risita, rodando los ojos y murmurando, "Perfectamente. He estado corriendo toda mi vida."
"Te veré en un rato," susurró, el crujido de ramas y helechos escuchándose en la distancia.
"¡Espera!" Siseé y el sonido se detuvo, el aire ahora saturado de silencio mientras él me esperaba para continuar. "¿Cuál es tu nombre, G? Me niego a irme hasta que me digas tu nombre."
"¿Por qué es importante?" Preguntó en voz baja, escuchándose inseguro.
"Simplemente lo es, ¿de acuerdo? Es importante para mí," respondí, girando mi anillo de compromiso alrededor de mi dedo mientras esperaba.
"Mi nombre es Garrett, Garrett Ratliff," lo escuché susurrar, justo cuando la puerta trasera de la cabaña se abrió y Jasper gritó mi nombre.
Deslizándome de la roca, lancé una última mirada a la oscuridad del bosque antes de cruzar la distancia entre la roca y la puerta donde estaba Jasper. Tenía una extraña expresión en su rostro y sus ojos se dispararon hacia la oscuridad. Conteniendo el aliento, esperé a que de algún modo descubriera a Garrett en la distancia, pero simplemente entrecerró sus ojos, apretando sus labios antes de cerrar la puerta y poner el seguro detrás de él.
Un tazón de estofado caliente y un triángulo de pan de maíz me esperaban en la mesa. Desmoronando mi pan de maíz en el estofado, empecé a comer con mi cuchara, ignorando el ardor dentro de mi boca a medida que la comida condimentada calentaba mi cuerpo congelado. Murmuré en apreciación mientras Emmett se sentaba a la mesa frente a mí, comiendo lo que probablemente era su cuarto tazón de estofado. Me dio una enorme sonrisa y me eché a reír a la pimienta atorada entre sus dientes. Frunció en confusión y luego se encogió de hombros, sin preocuparle por qué me estaba riendo de él mientras seguía metiendo carne y vegetales en su boca. Jasper entró al baño y escuché el agua corriendo y lo que me pareció su voz suave saliendo por debajo de la puerta.
"¿Está hablando solo?" Pregunté, levantando una ceja al mirar la luz que salía por debajo de la puerta del baño.
Emmett se encogió de hombros, removiéndose en su asiento al mismo tiempo que murmuraba algo sobre volvernos locos poco a poco al ocultarnos en el bosque. La suave voz de Jasper desapareció y entonces, también el sonido de agua corriendo se detuvo. Abrió la puerta, apagando la luz y acercándose a la ventana, ignorando mi mirada confusa.
Emmett y yo terminamos nuestra cena y él guardó lo que sobró mientras yo lavaba bien los platos colocándolos en el escurridor para que se secaran. Las horas parecían transcurrir lentamente mientras trataba de resolver cómo escapar de la vigilante mirada de Jasper. Era su turno en la vigilancia nocturna, y Emmett finalmente subió las escaleras después de agradecerme por la deliciosa comida al darme un abrazo, plantar un beso en mi frente y susurrar, un muy triste, "Feliz Navidad" en mi oído antes de dirigirse hacia los confines de su recámara. Jasper también me deseó una Feliz Navidad y me dio una suave sonrisa y un incómodo abrazo antes de que yo escapara al piso de arriba. Me metí en mi cama y me quedé mirando al techo por una buena cantidad de tiempo, preparándome mentalmente para hacer mi gran escape. Porque, desde que hablé con Garrett, básicamente había descubierto cuándo podía escaparme de Jasper.
Si hay una cosa que puedo decirte sobre Jasper Swan, es esto: que es una criatura de hábitos. En sus noches de vigilancia tenía la misma rutina. Se sienta por un rato cerca de la fría chimenea mirando a la ventana que está cerca. Luego se mueve al área de la cocina, mirando por entre las descoloridas cortinas de la cocina hacia la oscuridad del bosque más allá. Después hace sus rondas afuera, con su rifle en mano y la Beretta en su cintura, inspeccionando la propiedad por cualquier señal de un intruso. Luego vuelve a la cabaña donde se toma un trago de whiskey a hurtadillas de una botella cubierta de polvo oculta detrás de los suministros de limpieza bajo el fregadero de la cocina. Después de eso, abre un poco la ventana y se fuma un cigarrillo, tratando de disimular el olor con un poco de aromatizante barato que está encima del refrigerador. La única vez que no está en guardia es cuando orina, y eso ocurre aproximadamente a la medianoche, o al menos es lo que las molestas tuberías que pasan por las paredes me dicen todas las noches.
Me aprendí los hábitos nocturnos de Jasper después de unas cuantas noches de aburrimiento en la cabaña. Al principio lo encontré predecible y algunas veces divertido, pero ahora solo veía su ritual nocturno como una información valiosa. Mirando a los números dar vuelta lentamente en el viejo reloj sobre mi desvencijado buró, casi me caigo de la cama cuando giran para marcar las once y cuarenta y cinco. Para no causar sospechas, me quedé con mis pijamas púrpuras que me había puesto para dormir y me puse unas ridículas pantuflas de pato de color amarillo que había encontrado en mi armario tras mudarnos a la cabaña. Gracias, Garrett, pendejo. Se vería extraño que me pusiera mis zapatos para bajar por un 'refrigerio de medianoche', mi débil excusa para estar despierta tan tarde.
Bajé las escaleras, para encontrar a Jasper ocupado tratando de volver a ocultar el Jack bajo el fregadero de la cocina. Rodando mis ojos. Agarré un tazón, llenándolo con una exquisitez frutal y empapándola con leche. Colocándolo en la mesa de la cocina, empecé a meter cucharadas a mi boca, mis ojos moviéndose rápidamente hacia la puerta y el seguro que estaba puesto. Jasper se aclaró la garganta con nerviosismo, avergonzado por ser atrapado con las manos en el tarro de las galletas, por decirlo así. Los fuertes ronquidos de Emmett se escucharon abajo, provocando que Jasper y yo nos riéramos entre dientes al escuchar el sonido. Traté de actuar de forma normal, aunque me sentía cualquier cosa menos eso, cuando Jasper se disculpó en voz baja para ir al baño, cerrando la puerta firmemente detrás de él. Tenía dos minutos… dos minutos para salir de la cabaña antes de que Jasper me volviera a meter.
Levantándome de un salto de la mesa, me acerqué a la pequeña mesa cerca del baño, la mesa donde Jasper siempre dejaba su revólver mientras orinaba. El tocador del baño era demasiado pequeño para colocar un arma, y era el único momento en que Jasper no tenía el arma prácticamente pegada a su costado. Robando el arma y olvidándome de ser sigilosa, porque el sonido de cuando le bajó al inodoro me alertó del poco tiempo que tenía, corrí por la habitación, los tablones de madera crujiendo bajo mis pies. Agarrando mi abrigo que estaba cerca de la puerta y metiendo el arma en uno de los bolsillos, quité el seguro y salí casi volando hacia la oscuridad, dejé la puerta abierta de par en par por la prisa, a sabiendas que Jasper se daría cuenta que faltaba su arma y sabría en seguida que algo no estaba bien. No podía dejar el arma, porque por mucho que quisiera confiar en Garrett, no podía… no completamente.
Metiendo mis brazos en las mangas del esponjoso abrigo negro, vi que mi aliento escapaba de los lados de mi boca en pequeñas bocanadas blancas, el aire caliente dejando mi cuerpo por entre mis labios agrietados. Mis pies cubiertos con patos atravesaron velozmente la línea de árboles mientras corría sin ver por el bosque, con el sonido de voces masculinas gritando detrás de mí. Jasper se dio cuenta de mi escape y al parecer despertó a Emmett. Vi un breve destello de faros adelante, y me encontré subiendo por una pronunciada pendiente para llegar sin aliento al camino de tierra. Ahí estaba, recargado despreocupadamente contra un elegante coche negro deportivo nuevecito, viéndose bastante ridículo junto a costoso vehículo con unos jeans desgastados y su propio abrigo camuflado. Vio cuando me incliné por un momento, tomando profundas respiraciones en jadeos después de mi carrera.
"Te ves… espectacular, mi amor," sonrió con suficiencia de forma sarcástica, mirando mis pijamas púrpuras, mi abrigo medio cerrado y las estúpidas pantuflas amarillas de pato.
Al enderezarme, lo fulminé con la mirada, murmurando, "Que te jodan, Garret."
"Eso me gustaría, cariño, pero desafortunadamente no hay tiempo para el romance," se echó a reír, justo cuando el sonido de un motor dando una vuelta se escuchó a la distancia. "Jasper y Emmett están de camino, así que lo dejaremos para otro día. Pero no te preocupes, aceptaré tu propuesta después, eso si tu oferta todavía está en pie."
Abrió la puerta, haciéndome un gesto para que entrara al vehículo, con la sonrisa aún en su estúpido rostro. Fulminándolo con la mirada, rodeé el coche, subiendo por el lado del pasajero y cerrando la puerta con fuerza detrás de mí. Él se deslizó detrás del volante, encendió el coche y dio vuelta hacia la carretera, la velocidad del vehículo provocando que mi cabeza volara hacia atrás y que un chillido saliera de mis labios. Garrett se rio entre dientes, lanzando tierra bajo las llantas mientras volábamos por el viejo camino polvoso. Mis manos se aferraban al oscuro asiento de cuero a mis costados, pero me solté, solo lo suficiente para buscar a tientas el cinturón de seguridad, poniéndolo a través de mi cintura.
"Deberías ponerte el cinturón," murmuré, mirando con los ojos amplios los oscuros árboles pasándonos disparados. Garrett repentinamente dio vuelta en una curva pronunciada, justo cuando unos faros brillaron a la distancia. Jasper conducía el Taurus, y no tenía oportunidad contra la velocidad del coche deportivo en el que estábamos. Lo perdimos rápidamente y atrapé a Garrett mirando a mi perfil, sacudiendo su cabeza con una pequeña sonrisa en su rostro.
"¿Qué?" Pregunté, mis manos encontrando su hogar en el asiento de cuero.
"¿El cinturón? No te preocupes por mí, cariño. Estaré bien," dijo, aún con la pequeña sonrisa en su rostro.
"¿A dónde vamos, Garrett?" Pregunté, ignorando su comentario, viendo como nos acercábamos a la gigantesca señal anunciando que quedada más de un kilómetro y medio antes de llegar a Natchez Trace Parkway.
El Natchez Trace Parkway era una ruta escénica nacional llena de sitios históricos que abarcaban unos seiscientos cuarenta y cuatro kilómetros. El que Garrett tomara esta dirección me confundió. Las multas ahí por exceso de velocidad probablemente eran dobles a lo que normalmente eran en otras carreteras en Mississippi, y la transitaba constantemente la patrulla de caminos, por lo que si decidía aumentar la velocidad fácilmente nos detendría un oficial de caminos.
"Sabes que nos dirigimos a Tishomingo, Bella. Eres fácil de leer… ¿lo descubriste por tu cuenta?" Preguntó, escuchándose sinceramente curioso por la respuesta.
"No… hablé con Edward," respondí, viendo las emociones reproducirse en su rostro. "Hace varios días Jasper me dejó llamarlo. Me dijo que Jacob estaba muerto, pero antes de morir su última palabra fue 'Tishomingo'. Debí haberlo sabido hace tiempo. James me dijo que sabría dónde encontrarlo, que me estaría esperando. Por qué nunca lo descifré, no lo entiendo."
"¿Edward cree que James está en Tishomingo?" Preguntó, con un extraño tono en su voz. Me le quedé mirando por un momento, insegura por la expresión en su rostro.
"No… no sé. Le dije que fue donde me llevó cuando me secuestró," murmuré, por alguna razón sin querer decirle eso.
Maldijo bajo su aliento, su rostro adoptando una mueca asesina. Mi mano encontró su camino al bolsillo de mi abrigo, las puntas de mis dedos rozando el frío metal en su interior. No creí que fuera a necesitar el arma, pero saber que estaba ahí eran muy reconfortante.
"¿Por qué es de importancia si Edward lo sabe?" Pregunté, acariciando el arma de Jasper.
"Porque no necesito que se interponga jodiendo mis planes," respondió, pasando los dedos por su cabello negro mientras pasábamos un área de descanso y una hilera llena de montículos de los indios nativo americanos, con sus pendientes suaves y poco pronunciadas, invisibles en la profunda oscuridad.
"¿Y cuál es plan, exactamente?" Pregunté, viendo como los indicadores de kilómetros de un brillante color verde pasaban velozmente, resplandeciendo con los faros del coche deportivo.
Él respiró hondo, me miró por un segundo, con sus ojos descansando en los míos antes de darme una suave sonrisa. "Hay algo de ropa para ti en el asiento trasero. Tienes que pasarte atrás y ponértela. Cuando lleguemos a Tishomingo voy a detenerme en el bosque y esconder el coche. Hay un lecho seco de un arroyo que corre varios kilómetros por ese bosque, Brice's Creek es como lo llaman. Tenemos que recorrer ese arroyo un tiempo. Hay un viejo árbol a unas veinte yardas de la cabaña de caza. Iré y sacaré a James. Tendrás que matarlo una vez que salga."
"¿Cómo lo sacarás? ¿Qué pasa si te mata?" Pregunté, un cartel anunciando el condado de Tishomingo acercándose en la distancia. Pasé por encima del asiento, dejando mis pantuflas de pato en el piso del coche y aterricé junto a un montón de ropa negra.
"No te preocupes por eso, cariño. Estaré bien," repitió una vez más, poco convencido, mirándome por el espejo retrovisor cuando me quitaba mi esponjoso abrigo.
Lo fulminé con la mirada y le advertí que no dejara de mirar hacia adelante. Me dio la que posiblemente era la más inocente de sus miradas hasta ahora, antes de echarse a reír cuando llevé mi mano hacia el frente y giré el espejo hacia un lado, evitando que me espiara. Fue algo incómodo desvestirme en el asiento trasero de un pequeño coche deportivo, a solo unos centímetros de un hombre que supuestamente tenía un enamoramiento infantil por mí. Nunca hubo nadie más, además de Edward, que me mostrara algún tipo de afecto, además del típico chico zalamero. Garrett actuó como un caballero, sin espiar una sola vez mientras me cambiaba de ropa. Jugueteó con el radio, y la conmovedora voz de Elvis Presley se escuchó por los altavoces mientras cantaba sobre una triste Navidad.
Toda la ropa que me puse era negra, incluyendo un par de resistentes botas a prueba de agua que terminaban justo encima de mis rodillas. Me reuní con Garrett en el frente, golpeándome la cabeza accidentalmente contra el tablero cuando regresé al asiento, ganándome una risita de mi compañero de crimen. Mirándolo furiosa, froté el chichón en mi cabeza y escuché cuando empezó a explicar el plan para la noche por delante. Lo escuché con atención, poniéndome mi esponjoso abrigo, el coche finalmente comenzó a bajar la velocidad después que dejamos Natchez Trace, tomando una salida. Grité cuando Garrett súbitamente chirrió hasta detenerse, con humo arremolinándose afuera a nuestro alrededor cuando las llantas mordieron el asfalto, danzando en las luces de los faros como fantasmas.
Nos quedamos en medio de la salida, la mandíbula de Garrettt estaba apretada y temblando. El humo se desvaneció y miré por el parabrisas, buscando la causa de que paráramos y del malestar de Garrett. Una SUV negra estaba de costado en el camino, bloqueándonos de viajar más allá. Y recargado contra esa SUV estaba Edward, mirando furioso a través de los vidrios tintados del coche deportivo de Garrett, su brazo izquierdo en un cabestrillo.
"¡Edward!" Jadeé, justo cuando un par de faros nos seguían por detrás.
Garrett gruñó, murmurando el nombre de Jasper cuando vimos el mamá-móvil detenerse justo en el parachoques de Garrett. De pronto, me encontré preocupada por la vida de Garrett cuando vi que Edward se apartó de la SUV y cruzó el asfalto hacia nosotros, junto con el sonido de las puertas del Taurus abriéndose y cerrándose. Garrett murmuró una obscenidad bajo su aliento, justo cuando Edward abrió la puerta y Jasper lo sacó del coche.
Luchando por salir del vehículo grité cuando Jasper golpeó a Garrett en la boca, horrorizada al ver a mi nuevo amigo caer al suelo. Alguien, creo que fue Emmett, me agarró por detrás mientras intentaba ayudarlo, con lágrimas cayendo por mi rostro cuando ahora Edward tomó su turno con Garrett, golpeándolo de forma sorpresivamente efectiva con su brazo derecho. En mi vista periférica, vi que Ben salía de la SUV, caminando lentamente hacia nosotros al hacer un débil intento por calmar a Edward. Fue Jasper quien finalmente lo detuvo de golpear a Garrett hasta matarlo, diciéndole tranquilamente que su amigo había aprendido su lección.
"¡Eres jodidamente estúpida, Bella!" Edward me dijo con desdén, provocando que realmente dejara de luchar por zafarme del agarre de Emmett. Edward dejó a Garrett en el suelo, su rostro hinchado y ensangrentado mientras miraba furioso a Edward desde su posición. Edward cruzó la distancia entre nosotros, con una mirada asesina en su rostro, haciéndome que tragara secamente. Emmett automáticamente dejó caer sus manos de mis brazos cuando Edward me agarró, atrayéndome a su cálido cuerpo.
"¿Por qué eres tan malditamente estúpida, Bella? ¡Huyes con alguien que ni siquiera conoces! ¿Cómo pudiste hacer algo tan idiota?" Siseó, su hipnotizador aroma rodeándome. Con su proximidad olvidé mi ira al escuchar sus palabras e ignoré su pregunta, envolviéndolo con mis brazos, sus suaves labios ahora dejando besos en mi frente.
"¿Cómo nos encontraste?" Susurré, apartándome de él, su rostro escrutando el mío con atención.
"Jasper te escuchó mencionarme Tishomingo al teléfono el día que me llamaste," respondió en voz baja, su tentador aliento invadiéndome al mismo tiempo que acariciaba un lado de mi rostro con su pulgar. "Me llamó esa noche y los dos nos dimos cuenta que James posiblemente se estaba ocultando en el mismo lugar donde te mantuvo cautiva. Le dije a Jasper que vendría aquí y vigilaría el lugar y los dos acordamos mantenerlo entre nosotros, sin querer que en tu condición te preocuparas más de lo acostumbrado. Jasper me llamó esta noche temprano, diciéndome que estabas actuando de forma extraña. Sospechaba que planeabas escaparte, de algún modo, y tomar el asunto en tus propias manos. He estado vigilando el área donde James se ha quedado en los últimos días, y esta fue la noche en que nos lanzamos sobre él."
"¿Se lanzaron sobre él?" Repetí tontamente, necesitando tiempo para asimilar sus palabras.
"Sí, Bella," se rio entre dientes, dejado un último beso en mi frente mientras yo parpadeaba. "Nos lanzamos, tiempo pasado, ya lo hicimos. En este momento está atado medio muerto con mi padre y Sam torturándolo mientras hablamos."
"Llévame ahí," dije en seguida. Él se me quedó mirando confundido, su rostro mostrando que no comprendía. No sabía por qué quería ver a ese hombre una última vez… ese hombre que me provocó tanta miseria y dolor en la vida. "Tengo que ser yo quien termine con su vida, Edward. Sé que no me quieres cerca de él, pero siento que no habrá calma en mi interior si no soy yo quien lo haga."
Me miró por un largo rato, sus ojos verdes penetrando en mis castaños mientras mi súplica pendía en el aire. Suspiró, asintiendo despacio y poniendo mi mano en la suya. Edward me llevó donde estaban Jasper, Emmett, Ben y un Garrett lastimado, informando a los muchachos en voz baja mi deseo. Garrett evitó mi mirada de disculpa, su mandíbula apretándose y aflojándose mientras veía hablar a Edward.
"Tú puedes irte de una puta de vez de aquí," Edward finalmente le dijo después de terminar de explicar lo que quería. Garrett comenzó a discutir con él, pero miró al grupo de hombres a su alrededor, viendo que lo superaban en número. Garrett tenía un coche lleno de armas, pero sabía que no lastimaría a nadie cuando se fuera, simplemente por la mirada que me dio antes de caminar hacia ese coche. Murmuró una última cosa antes de dejarnos en ese camino. Me dijo que si alguna vez lo necesitaba de nuevo, él estaría ahí. Y luego se fue, dejando una nube de humo y me pregunté si esa sería la última vez que lo vería en mi vida.
Jasper y Emmett subieron al mamá-móvil y yo seguí a Edward y a Ben hacia la SUV, subiendo al asiento trasero con Edward mientras Ben se deslizaba detrás del volante. No dijimos mucho entre nosotros al avanzar por los sinuosos caminos bordeados de árboles hacia la destartalada cabaña de caza, simplemente disfrutando de estar abrazado al otro. Saboreé cada momento, cada beso dulce, el sabor de sus labios. Aprecié la forma en que su mano se dirigió a mi vientre, al mismo tiempo que pasaba sus dedos tiernamente sobre mi piel. En poco tiempo nos detuvimos en ese camino de tierra y dejamos los cálidos confines del vehículo, caminando por el bosque hacia esa cabaña, con Jasper, Emmett y Ben a nuestro lado. Una oleada de recuerdos aterradores me agobiaron al escuchar los sonidos del borboteo del arroyo en la distancia y al ver el contorno de la cabaña, una silueta bajo la luz de la luna. Edward me apretó con fuerza a su costado, para reconfortarme.
No estaba preparada para lo que vi en la cabaña. Tenían a James atado a esa misma cama de mierda en la que él me golpeaba, me asfixiaba y me violaba. Su ropa estaba rota y manchada de sangre, sus muñecas y tobillos en carne viva al forcejar por escapar. Su rostro estaba tan hinchado que apenas se le reconocía. Los jeans que traía los habían bajado a sus caderas y quise vomitar y cubrí mi boca al ver la carne abierta que alguna vez fue su entrepierna. Carlisle se cernía sobre él, viéndose sin remordimientos mientras sostenía un par de pinzas para cortar alambre.
"¡Y ahí está mi futura nuera!" Dijo alegremente, dándose la vuelta con una enorme y extraña sonrisa cuando entramos a la cabaña. Se veía algo maniático, con su rostro salpicado de sangre mientras me sonreía, sus dientes blancos brillando con la poca iluminación en la cabaña. Sam estaba sentado en una silla de madera y me dio una sonrisa al parecer de alivio al verme. Una menor cantidad de sangre lo cubría, indicando que le había dejado toda la diversión a Carlisle.
"Carlisle," lo saludé, aferrándome a la mano de Edward con fuerza cuando James giró su cabeza al escuchar mi voz. Sus fríos ojos azules se abrieron al verme y comenzó a forcejear contra las cuerdas.
"Bella quiere terminar esto de una vez por todas, padre," escuché que Edward explicó mientras yo miraba a lo que quedaba del hombre que alguna vez me aterrorizaba. Edward y Carlisle hablaron en voz baja entre ellos por un momento mientras mis ojos se dirigían alrededor de la habitación de apariencia familiar, posándose directamente en lo que necesitaba para destruir el pasado.
"¿Pueden dejarme sola por un segundo?" Les pedí, recibiendo una mirada insegura de mi prometido.
Carlisle le susurró para tranquilizarlo, explicando que no había forma de que James escapara y que me permitiera terminar las cosas de la forma en que quería. Le di una sonrisa agradecida cuando todos dejaron la habitación, viéndose preocupados al darme una última mirada. Solo tenía una cosa que decirle a James, que me veía en silencio desde esa horrible cama.
"Espero que ardas en el infierno por toda la eternidad por las cosas que me hiciste y por las cosas que le has hecho a otros. Pero, no soy yo quien puede juzgarte por ello. Eso está en manos de Dios. Y ya que no estaré ahí para verte en ese lago de fuego, supongo que solo te veré arder en esta vida," le dije en voz baja antes de acercarme al área de la cocina, agachándome y cogiendo una garrafa roja que había visto antes.
Él empezó a escupir y a toser, con sangre saliendo de su boca cuando le di una última mirada, llevándome la garrafa conmigo al salir hacia la noche. Los hombres me observaron con cuidado mientras rodeaba la pequeña cabaña, empapando las paredes con gasolina y arrojando la garrafa vacía por la puerta que seguía abierta. Sacando el arma de Jasper del bolsillo, la amartillé y disparé a la construcción bañada en gasolina, sonriendo cuando las paredes estallaron en llamas.
"Vamos a casa, cariño," susurró Edward, acercándome a su costado.
"A casa. ¿Dónde es eso?" Murmuré mientras él me alejaba del lugar en llamas, con los sonidos de un hombre gritando y el fuego crepitando saturando el aire nocturno.
"Donde sea que estemos juntos," respondió, dejando un beso en mi sien. "Tú, yo y nuestro bebé."
Awwww… ¡Al fin! Están juntos de nuevo y al parecer fuera de peligro con la muerte de James. ¿Pero será ese el fin de todo el peligro? Ya lo veremos, al menos las malas decisiones de Bella no la dañaron a ella o al bebé, Jasper se dio cuenta y alertó a Edward, y pudieron detenerla a tiempo. ¿Cuál creen que hayan sido el verdadero plan de Garrett? Al parecer sí tenía planeado ayudarla a matar a James, ¿pero le habría permitido regresar con Edward? ¿Y lo volveremos a ver? Uyyy, al parecer todavía hay muchas cosas que tienen que aclararse, así que nos quedan otros capis por delante. Por lo pronto, espero que hayan disfrutado de este, ¿y qué les pareció el final de James? Como siempre, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y qué esperan en los capis por venir, recuerden que sus reviews es el único pago que recibimos por dedicar tiempo a su diversión y es la forma en que ustedes contribuyen a mantener vivo el fandom, alentando la imaginación de sus autoras y la disposición de las traductoras. Un gracias no les cuesta nada más que unos minutos de su tiempo ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Cherie Chanttal, Twilight all my love 4 ever, twilighter0702, JessMel, miop, aliceforever85, PRISOL, dushakis, Gabriela Cullen, freedom2604, Sully YM, Maryluna, alejandra1987, Shikara65, kaja0507, bealnum, nydiac10, patymdn, torrespera172, cary, Yendry Villachica, Hanna D.L, J, Fallen Dark Angel 07, Iza, Esal, Vrigny, bbluelilas, Tecupi, jupy, glow0718, Yoliki, Lizdayanna, Ali-Lu Kuran Hale, Adriu, maries24, Vanina Iliana, Lady Grigori, Bertlin, DenniChavez, lagie, May Cullen M, Katie D.B, Rosy Canul, saraipineda44, rjnavajas, Tata XOXO, lauritacullenswan, Pili, EriCastelo, Liz Vidal, Manligrez, , MariePrewettMellark, tulgarita, Kriss21, cavendano13, Mafer, angryc, Pam Malfoy Black, Rocio, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto, depende de ustedes ;)
