Como de costumbre, no puede faltar el descargo de responsabilidad :P Estos personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a la genial Hoodfabolous, yo solo traduzco.

Y gracias como siempre a mi leal compañera, Beta y amiga, Erica Castelo por seguir apoyándome y ayudándome a mejorar mi ortografía ;)


Capítulo Treinta y dos: Estas son mis confesiones

BPOV

Mamaw Swan siempre decía que el camino al corazón de un hombre era a través de su estómago. Solo esperaba que también fuera la ruta al perdón y a la compresión.

Después que Claire y Rose se fueron empecé a preparar la comida suprema para Edward Cullen. Sabía que probablemente era estúpido asumir que un poco de comida casera ayudaría a suavizar las cosas pero, oye, ¿qué daño podía hacer? Había pasado el resto del día después que se fue Claire, obsesionándome sobre cómo contarle a Edward sobre Garrett e imaginé su reacción.

Las imágenes en mi cabeza no eran lindas.

Emmett no había estado en casa en todo el día. Estaba ocupado buscando un nuevo lugar dónde quedarse ya que había decidido hacer de Memphis su hogar permanente. Emmett había tomado una importante decisión cuando se fue después del fiasco de la noche de Año Nuevo. Emmett expresó que se había hartado de su condición de exconvicto y quería probarle a Rose que era digno y, con suerte, también a sus padres. Mientras se ocultaba en la casa de un amigo en Mississippi, había considerado tomar algunos cursos universitarios en línea. Todavía no estaba seguro qué hacer con su futuro, pero supuse que involucraría computadoras ya que era su más grande pasión en la vida, además de Rose y Claire. Nunca había estado tan orgullosa en mi vida de mi hermano cabeza de chorlito. Finalmente estaba madurando y cuidando de sí mismo.

Jasper, por otro lado, se quedó en casa todo el día empacando. Se iba a ir a Jackson en unos días. Alice le ayudó a empacar la mayoría de sus pertenencias por las tardes cuando no estaba ocupada en el trabajo, pero todavía había unas cuantas cosas que faltaba que él empacara. Había una extraña sensación de tristeza y desasosiego pendiendo en el aire de la casa Cullen por su inminente partida. Lo echaría muchísimo de menos y tenía la sensación que Edward se sentiría de la misma forma. Los dos se hicieron sorpresivamente cercanos desde su llegada a Memphis, lo que era extraño porque Jasper no tenía muchos amigos con los que fuera cercano, aparte de algunos contactos del pasado o gente en el FBI. Jasper bajó al acercarse la hora de la cena, tomando un descanso de empacar para verme correr por la cocina como la loca mujer embarazada en que me había convertido.

Uno de mis primeros gratos recuerdos de Edward, era también uno perturbador. Recordé la noche en que los matones me acosaron en el callejón. Edward me siguió esa noche y los dos nos salvamos el uno al otro… literalmente. Esa noche más tarde, Edward se tomó su tiempo lamiendo sus labios y chupando la grasa de sus dedos de mi famoso pollo frito. Me confesó múltiples veces que hubo muchas cosas de mí que ganaron su corazón… incluyendo mi pollo frito. Simplemente me pareció apropiado incluir pollo frito en mi comida confesional y de disculpa.

"¿Qué estás haciendo?" Jasper preguntó casualmente al mismo tiempo que se recargaba en la barra y me observaba mientras corría por la cocina preparando la comida. Su cabello color miel seguía ligeramente húmedo por su reciente ducha, rizándose sobre su cuello y el olor a fresas y tabaco flotaba en el aire a su alrededor por el cigarrillo que se fumó afuera. Jasper dejó de fumar cerca de mí desde el día que se enteró que estaba embarazada pero siguió fumando a escondidas en el exterior.

"¿Qué te parece que estoy haciendo?" Dije con brusquedad, exasperada. O sea, ¡vamos! Era obvio que estaba preparando la cena. Comencé a cortar a la mitad los huevos cocidos y arrojándolos en un plato después de sacarles el centro. Sí, incluso me tragué la bilis que subía por mi garganta por el olor de los huevos solo por Edward. Al hombre le encantaban mis huevos endiablados.

"Pollo frito, huevos endiablados, col verde, frijoles negros, panecillos de mantequilla y salsa de carne. No había visto un banquete así desde que rompiste accidentalmente el jarrón de la bisabuela de Edward. ¿Qué has hecho ahora, Bella?" Jasper preguntó con una sonrisa cómplice de lado que desapareció lentamente de su rostro una vez que miró a mis ojos preocupados. Su expresión fue remplazada con una de sospecha. Maldito sea él y su intuición.

Arrojando los panecillos a una canasta cubierta con una tela roja a cuadros, respiré hondo y quité un sudoroso mechón de cabello castaño de mis ojos. ¡Esta cocina estaba extremadamente caliente! Volviéndome hacia Jasper, me recargué en la encimera, cruzando mis brazos y metiendo la esquina de mi labio en mi boca. Me quedé mirando a sus intensos ojos azules mientras él examinaba mi rostro a conciencia. ¿Qué había de malo en contarle a Jasper sobre Garrett? Finalmente se enteraría de todos modos. Edward se pondría furioso cuando se enterara. Demonios, probablemente intentaría convencer a Jasper de ayudarlo a cazar a Garrett y matarlo.

"La noche que las chicas me hicieron el baby shower… bueno, subí al loft buscando algo de helado. G estaba sentado ahí, casi como si me estuviera esperando. Me aseguró que solo pasaba a ver cómo estaba. Pero eso no es todo. Cuando nos estábamos ocultando en Mississippi, Garrett me besó," dije apresuradamente, el peso del secreto desvaneciéndose poco a poco. Oh, pero no desapareció por completo. La mayoría seguía ahí, y permanecería ahí, incluso después que le confesara a Edward lo que ocurrió.

El rostro de Jasper pasó de una intensa mirada interrogante a horror, y luego a furia. Un Jasper furioso era algo aterrador. Jasper rara vez se enfurecía, incluso sonriendo perezosamente cuando Carlisle nos humilló a todos frente a la familia de Edward después de la cena de Acción de Gracias. Pero la expresión en su rostro cuando le confesé lo que hizo Garrett… era pura furia.

"Empieza desde el principio y no dejes fuera ni una palabra," me dijo en voz baja, sus ojos azules penetrando de forma amenazante en los míos castaños. Asintiendo atontada, le conté todo. Le expliqué cómo Garrett me abordó en la tienda de deportes, me ofreció su ayuda matando a James, tomó mi rostro entre sus manos y me besó. Ya le había contado a Jasper la historia de Garrett ofreciéndome su ayuda con James, pero anteriormente había omitido la parte sobre el beso de Garrett. Expliqué cada intercambio de palabras entre los dos en el loft, sin dejar de lado la parte donde lo golpeé y cuando llegaron Tia y Carmen.

"Nunca le conté a Edward," admití en un susurro, la vergüenza inundándome. "Nunca le conté a nadie… hasta hoy. Le conté a Claire."

"Le contaste a Claire," Jasper repitió, su rostro tornándose poco a poco a un alarmante tono de rojo. "Le contaste a una niña de nueve años que besaste a otro hombre, un hombre que no es tu prometido y no es el padre de tus hijas."

"¡Sí, le conté a Claire! ¡Necesitaba sacarlo de mi pecho! ¡Y yo no lo besé!" Siseé, arrojando mis manos hacia arriba en irritación. "¡Él me besó a ! ¡Me siento lo bastante culpable por ocultárselo a Edward, pero que me jodan si voy a sentirme culpable por algo que yo no quería en primer lugar!"

"¿Qué es lo que no querías?" Una voz tersa y curiosa preguntó detrás de mí. Mi cuerpo se tensó cuando sus cálidos brazos me rodearon, su dulce aroma invadió mi cuerpo al mismo tiempo que dejaba un beso en mi mejilla. Obviamente se había perdido la mayor parte de mi diatriba. Mis ojos volaron a donde estaba parado mi primo, fulminándome con la mirada como si fuera la escoria de la tierra.

"Estaré cerca cuando uno de ustedes me necesite. Y lo harán. Necesitarme, quise decir," murmuró, al mismo tiempo que pasaba los dedos por su cabello desordenado y sacudía su cabeza indignado antes de apresurarse a salir de la habitación. Edward giró su cabeza, lo vio irse y lentamente me soltó de su confortable abrazo.

"¿Qué le pasa a Jasper?" Preguntó, al pasar junto a mí. Robó un huevo endiablado del plato, lo metió todo en su boca y prácticamente se lo tragó completo. Gimió bajito mientras masticaba y si no fuera por la inminente situación me encontraría sumamente excitada por el sonido. Eso y el hecho de que aún traía puesto el traje negro con el que se fue a trabajar. El cuello de su camisa blanca estaba un poco desabrochado, dejando al descubierto la parte superior de su pecho bien definido. Me sorprendí mirando al hermoso hombre frente a mí mientras él agarraba otro huevo endiablado y lo deslizaba entre sus labios.

"¿Estás listo para cenar?" Pregunté, bajando la mirada al decidir ignorar su pregunta. Edward asintió y sonrió antes de ayudarme a llevar la gran cantidad de platos y tazones al comedor. Serví su plato, como lo hacía en cada comida. Edward me dio un dulce beso antes de sentarse a la cabeza de la mesa conmigo sentada a su derecha.

"¿Tuviste un buen día?" Preguntó Edward, al mismo tiempo que levantaba la vista de su plato para mirarme con esos ojos color pino.

"Sí. Claire vino y pasó algo de tiempo conmigo," le dije, mirando al rostro sorprendido de Edward.

Entre bocados de comida le conté a detalle el día que tuvimos juntas. Después que terminamos de cenar, agarré la tarta de durazno y el helado, puse una gran cantidad en un tazón y lo coloqué frente a Edward. Me había preparado mentalmente durante la comida para dejar caer la bomba tan delicadamente como pudiera durante el postre.

"Edward," empecé a decir mientras él lamía el último bocado de tarta y helado de su cuchara. Me miró con una sonrisa en su rostro que desapareció rápidamente cuando observó mi expresión. Sus ojos revolotearon atentamente por mi rostro por un momento. Entonces dejó caer la cuchara en su tazón y se recargó en su silla.

"No me gusta esa mirada," dijo con voz fría, entrecerrando sus ojos al mirarme. "Esa es la misma mirada que me das cada vez que dices algo que inevitablemente me encabrona." Titubeé, preguntándome cómo iba a responder a su comentario. No había una respuesta apropiada, en realidad no. Él tenía razón. Estaría encabronado y tendría razón suficiente para sentirse enojado por el secreto que le había ocultado. Respirando hondo, decidí simplemente decirlo.

"¿Recuerdas el día que hablé contigo por teléfono mientras Jasper y Emmett nos tenían ocultos en Mississippi?" Pregunté, arrugando mi frente por la preocupación. Asintió ligeramente, con una expresión recelosa y ya un poco enojada cruzando por su rostro.

"Bueno," continué, respirando hondo de nuevo. "Ese fue el día que vi a Garrett, o G como puede que lo conozcas. Estaba en la tienda de deportes. Me abordó y se ofreció a ayudarme a encontrar a James."

"Eso ya lo sé, Bella," dijo Edward con una tranquilidad letal. "Hablamos de esto cuando regresaste a casa."

"Lo sé," le dije, esforzándome por no llorar. "Pero lo que no te dije es que Garrett me besó. Estiró su mano, tocó mi rostro y me besó…" Mi voz se apagó al final, mis ojos fijos en la brillosa mesa antigua frente a mí, de algún modo hipnotizada por la veta de la superficie de madera. Mi corazón latió erráticamente en mi pecho y mis palmas de pronto se pusieron sudorosas.

Edward no dijo nada por un largo rato. Apenas si se escuchaba algo en la habitación, aparte de mi respiración entrecortada y lo que sonaba como un gruñido de rabia que venía de lo más profundo de su pecho. También se escuchaba el tictac del reloj de péndulo que estaba cerca. Era enorme en tamaño y hacía un sonido persistente.

"Bella, eso ocurrió hace meses. ¿Por qué apenas me lo estás diciendo?" Preguntó en voz baja, escuchándose mucho más paciente de lo que probablemente se sentía.

"¿Es porque te gustó?" Continuó al mismo tiempo que inclinaba su cabeza hacia un lado. "¿Disfrutaste besar a otro hombre, Bella? Esa es la única explicación razonable que se me ocurre. ¿Por qué otra razón ocultarías el secreto por tanto tiempo?"

"Me dije que no importaba, que el beso no significó nada para mí," le dije en voz baja, el dolor de su acusación sintiéndose como un golpe en el pecho. "Y no significó nada para mí. Pero tal vez para él sí. Porque regresó, se estaba ocultando en el loft la noche del baby shower. Alice olvidó traer helado, así que fui arriba a agarrar un poco del congelador. Garrett estaba sentado en la mesa sonriéndome. Dijo que estaba en la ciudad para ver cómo estaba… y tal vez encontrar a alguien especial, como yo le había sugerido. Le dejé claro que debía encontrar a alguien más, alguien más que no fuera yo."

Continué mirando a la mesa por un largo rato ya que me negaba a mirarlo a los ojos. ¿Qué me encontraría cuando mirara a esos orbes verdes? ¿Dolor? ¿Decepción? Edward finalmente se impacientó, sin esperar a que respondiera antes de estrellar su puño en la mesa. Los platos y cubiertos hicieron un fuerte ruido. Sobresaltándome por el movimiento repentino, dejé escapar un chillido de sorpresa. Mis ojos salieron disparados hacia los suyos y todo lo que vi fue furia. El rostro de Edward estaba prácticamente púrpura y retorcido por la ira. Mi boca se abrió para responder, pero no salió nada. Con un solo movimiento fluido, Edward arrojó los platos sucios al suelo. La delicada porcelana hecha pedazos al golpear el duro y frío mármol.

"¿Dejaste que otro hombre te tocara… y luego lo encontraste en nuestro loft, el mismo loft donde hicimos el amor por primera vez? ¿Y no me lo dijiste hasta ahora? ¿Estás segura que no lo disfrutaste Bella?" Dijo su voz fría mientras él seguía mirándome con ira, sus manos cerradas en duros puños apretados que descansaban sobre la mesa. Se puso de pie y se cernió sobre mí. La furia saliendo de él a oleadas.

"¡No, no lo disfruté!" Le dije a la defensiva, finalmente encontrando mi voz y acompañándola con una mueca. "¡No deseaba o esperaba que me besara! ¡Te amo! ¿Por qué desearía que otro hombre me tocara… me besara? Tú eres el indicado para mí, Edward. Eres el único hombre al que amaré. ¡Esta es precisamente la razón por la que no te dije! ¡Sabía cómo reaccionarías! ¡De inmediato me acusas de disfrutar que un hombre se arroje a mí! Sabes qué, en realidad no has cambiado tanto como pensé que lo habías hecho."

Enojada y ofendida por su acusación me levanté de la mesa, empujando hacia atrás la antigua silla ornamentada cuando de pronto me sentí física y emocionalmente agotada. Las emociones agitadas en mi interior y mi movimiento repentino al pararme de la mesa provocaron que me mareara. Un recuerdo de la explicación de la doctora de cómo levantarse repentinamente al estar sentada provocaba que la presión de alguien cayera un poco pasó por mi mente. Desafortunadamente, esta no era la primera vez que me había mareado. Agarrando la orilla de la mesa, mis ojos se cerraron cuando me mecí un poco. De pronto me encontré desesperada por una siesta, al sentirme débil. Me di la vuelta para dejar la habitación, pero Edward se acercó a donde estaba y envolvió sus largos y elegantes dedos delicadamente alrededor de mi brazo.

"¿Estás bien?" Preguntó en voz baja. Toda su actitud cambió al mirarme preocupado. Meciéndome ligeramente otra vez, lo fulminé con la mirada, con lo que imagino era irritación en mis ojos.

"Me estás volviendo loca con tus cambios de emociones," le gruñí, aunque mi afirmación sonó menos hostil de lo que pretendía. Él continuó mirándome con nada más que preocupación, cualquier indicio de ira y acusación desapareciendo por completo.

"Bella, déjame llevarte a la cama," susurró, poniendo un mechón de cabello detrás de mi oreja. "No te ves bien."

"Tampoco me siento muy bien," refunfuñé, pero le permití que me llevara a la recámara.

Las protestas salieron de mi boca cuando discutía con Edward para que me dejara limpiar la cocina y guardar lo que sobró, pero simplemente me ignoró. Cuando llegamos a la recámara quitó las mantas y sacó mi ridícula pijama de la cómoda, dándomela.

"¿Necesitas ayuda para ponértela?" Me preguntó en voz baja mientras se quedaba cerca observándome, siempre cuidándome.

"No," suspiré, mientras me quitaba mi ropa y me ponía la pijama. Las ganas de mirar a su rostro seguían ahí, pero las ignoré. Me metí bajo las mantas y me giré sobre mi costado, dándole la espalda. No quedaba nada en mí. No había resistencia, no había chispa. Me sentía derrotada y cansada. Si me odiaba, me odiaría. Me permití caer en un profundo sueño cuando el completo agotamiento reclamó mi mente, cuerpo y alma.

EPOV

No estoy seguro cuánto tiempo me quedé sentado en el sillón de la abuela de Bella viéndola descansar. Me había dado la espalda una vez que se acostó, pero después que escuché sus suaves ronquidos moví la silla y la coloqué donde podría verla desde donde me sentara. Bella yacía en nuestra cama, con un grueso edredón envolviendo su pequeña figura. Bueno, la que antes era su pequeña figura. Seguía siendo pequeña, salvo por su vientre que estaba redondo por nuestras hijas creciendo en su interior. Cada vez que pensaba en nuestras hijas mi corazón se llenaba de amor y mi garganta se apretaba. Una sonrisa se abría paso en mi rostro y comprendía el hombre afortunado que era. Pero esa sonrisa desapareció rápidamente cuando pensé en una sola palabra.

Garrett.

Maldito Garrett. Recordaba muy bien al engreído hijo de puta. También recordaba haber hecho desaparecer esa sonrisa engreída con un golpe. Al parecer no dejé las cosas claras cuando lo conocí. Tal vez necesitaba otra visita de Edward Cullen. Pero la próxima vez que viera a Garrett no lo golpearía. No habría nada más que un baño de sangre y muerte. ¡¿Cómo se atrevía a tocar y besar a mi prometida e irrumpir en el loft donde hicimos el amor por primera vez?! ¡¿Cómo se atrevía a causar fricción y discordia entre mi futura esposa y yo?! Sí, el amigo de Bella y Jasper tendría una muerte lenta y dolorosa.

Al ver a Bella dormir en nuestra cálida cama, con su suave cabello caoba alrededor de su rostro, luché por desechar la imagen de la sonrisa engreída de Garrett de mi mente. ¿Estaba más molesto porque Garrett besó a Bella o porque ella lo ocultó por tanto tiempo? Suspirando pesadamente, me recordé que todos tenemos secretos. Sabía que yo los tenía.

Sacando mi móvil de mi bolsillo, rápidamente busqué hasta encontrar su nombre… el nombre de la mujer a la que he estado llamando y con la que había hablado en secreto durante los últimos meses, algo de lo que Bella no sabía nada. Contestó en el tercer timbrazo. Siempre contestaba. Le expliqué en voz baja los eventos del día, sin dejar fuera ni un solo detalle.

"Entonces, ¿me dices que tu prometida embarazada cuidó a una niña muda de nueve años todo el día, limpió la casa, te preparó una maravillosa comida y luego te reveló un secreto que la ha estado perturbando por meses y estás preocupado porque de pronto se sintió cansada?" Preguntó la doctora Marcy, su voz un tanto divertida. Suspiré pesadamente, pasando los dedos por mi cabello mientras seguía viendo dormir a mi hermoso ángel.

"Gracias por hacerme sentir como un idiota," murmuré, mirando al teléfono con el ceño fruncido. La escuché reírse suavemente. "Solo estoy preocupado por ella."

"Sé que estás preocupado por ella, Edward. Y no eres un idiota. Simplemente te inquieta el bienestar de Bella y las gemelas. Es comprensible, pero cielo, tienes que calmarte. Ya hemos hablando de la hipotensión ortostática, ¿recuerdas? Le expliqué a Bella que no debía levantarse repentinamente al estar sentada. Al ser este su primer embarazo, ella tiende a olvidar estas cosas de vez en cuando."

"Entonces, ¿cree que eso es lo que pasó? ¿Que bajó su presión?" Inquirí, observando con cuidado el rostro relajado de mi prometida. Los labios de Bella dibujaron un sexy puchero y no pude resistir el impulso de estirar mi mano y rozar su mejilla suavemente con mi dedo. Bella se movió un poco y la escuché murmurar mi nombre… mi nombre.

"Sí, Edward. De verdad lo creo. ¿Está sudando? ¿Tembló después de levantarse? ¿Sintió náuseas o estaba confusa?"

"No, no hizo nada de eso," respondí, alcanzando las mantas para colocarlas sobre sus hombros. Con sus ojos todavía cerrados, se retorció ligeramente y sonrió. No pude evitar sonreír en respuesta.

"Si muestra cualquiera de estos síntomas llámame de nuevo, pero por ahora estoy segura que solo necesita descansar. ¿Todavía estás vigilando su consumo de fluidos?"

"Sí, pero es difícil," me reí entre dientes. Bella odiaba cómo vigilaba todo lo que ponía en su boca, comida y fluidos por igual. "Al fin la convencí de dejar de tomar tanto té dulce. Remplazamos el azúcar por Splenda, pero lo odia, así que pocas veces lo bebé. Ahora está bebiendo más agua. Creo que estaba harta de escuchar que me quejaba sobre eso." La doctora y yo compartimos una carcajada, la mía no tan ruidosa como la suya.

"Al parecer tienes las cosas bajo control, Edward," dijo. "Trata de mantener el estrés al mínimo. Estoy segura que esa es una de las muchas razones por las que se guardó ese secreto. Edward, no te conozco desde hace mucho pero en ese corto tiempo definitivamente me doy cuenta que eres una persona intensa, aunque ahora no tanto como cuando te conocí. Bella estaba probablemente aterrada de tu reacción a su confesión. Bella es una chica muy dulce. Estoy segura que solo estaba haciendo lo que creyó que era mejor. Edward, hazme un favor y cierra los ojos."

"¿Qué?" Pregunté, arrugando mis cejas confundido.

"Solo haz lo que te digo, Edward," me regañó con voz seria. Malditas mujeres sureñas obstinadas. Suspirando, acepté hacerlo y cerré mis ojos, diciéndole cuando lo hice.

"Muy bien, ahora quiero que te pongas en el lugar de Bella. Eres una chica de veintidós años que se muda a una gran ciudad extraña después de vivir en el campo toda tu vida. No tienes familia, ni amigos con los que vivir. No tienes nada más que un pasado de abuso. Y luego algo maravilloso sucede. Empiezas a hacer un pequeño, pero unido grupo de amigos. Conoces a una persona que te muestra amor como nadie jamás lo había hecho antes. Finalmente sientes la felicidad que nunca sentiste en tu vida, y entonces algo sucede que amenaza esa felicidad. Edward, me es fácil darme cuenta por qué Bella creyó que mantener este secreto de algún modo mantendría la paz en su mundo. No fue la mejor decisión, pero puedo entender por qué lo hizo."

"Tienes razón," murmuré. Abriendo mis ojos y mirando nuevamente a mi bella durmiente. "Definitivamente exageré."

La doctora terminó la llamada con estrictas instrucciones de llamarla si Bella empezaba a tener cualquiera de los síntomas de los que habló previamente. Antes de devolver mi teléfono al bolsillo de mi traje, le envié a Sam un mensaje rápido. En cuestión de minutos tocó suavemente a la puerta de la recámara, con una expresión curiosa en su rostro al mirarme desde el pasillo.

"Nuestro viejo amigo Garrett estaba esperando a Bella en el loft la noche del baby shower," le dije en voz baja al cerrar la puerta de la recámara detrás de mí y acompañándolo en el pasillo. Observé su rostro con cuidado por cualquier indicio de algo más que shock, pero no encontré nada. Sam parecía genuinamente sorprendido y preocupado.

"Debería hablar con Emmett sobre el fallo de la seguridad. Es su responsabilidad asegurarse que cosas como esta no sucedan. Él me aseguró que una vez que se convirtiera en el jefe de seguridad del club nada de esto volvería a ocurrir," le dije, refiriéndome a la situación en la noche de Halloween cuando James se escabulló. "Creo que me llevaré a Jasper e iremos al club a hablar con Emmett cara a cara. ¿Crees que puedes cuidar a Bella por mí? Hace unas horas se sintió mal y ahora está durmiendo. Creo que probablemente dormirá el resto de la noche, pero si empieza a verse o actuar de forma diferente, ¿me llamarías de inmediato?"

"Claro," Sam me aseguró asintiendo al mismo tiempo que abría la puerta de la recámara y entraba.

Titubeé por un momento en el pasillo antes de decir, con tono de burla, "Y sin masajes de espalda."

Sam me frunció el ceño, pero no pude evitar reírme. Habíamos hecho las paces desde la noche que perdí el control después de encontrarlo con las manos sobre mi prometida y someterlo a golpes. Era una de las muchas cosas que lamentaba en mi vida, y Sam estaba muy consciente de eso. No soy el tipo de persona que se disculpaba por cosas que había hecho, pero esa fue una de las pocas veces que realmente le pedí perdón a otra persona. Sam y yo hemos sido amigos por muchos años, y sentí una inmensa culpa por lo que le hice.

Pero dejé muy claro que si volvía a tocarla de forma inapropiada le cortaría la garganta. Era el mismo destino que también planeaba para Garrett.

Encontré a Jasper sentado en la mesa del comedor limpiando su baretta. Los platos y la comida ya no estaban. No había señales de la delicada porcelana rota que tiré al suelo, y me pregunté si él lo había limpiado o si Sam lo había hecho. Me quité la costosa chaqueta y la arrojé descuidadamente sobre una de las sillas del comedor, parándome cerca de él mientras pasaba un trapo suave sobre el cañón del arma.

No me pregunté por mucho tiempo si sabía algo sobre la situación con Garrett. Porque cuando levantó su rubia cabeza y se me quedó mirando con esos ojos azules fríos y muertos, dijo una sola cosa que me llevó a creer que sabía todo sobre Garrett… y aunque eran amigos, estaba completamente de mi lado.

"Tú lleva las balas y yo llevaré el arma," dijo con un tono amistoso. Sus ojos fríos y muertos brillaron con malicia. La comisura de mi boca se elevó en una sonrisa amarga. Era bueno tener un amigo como Jasper Swan.


¡Pobre Garrett! Pero él se lo buscó, ahora que podía haber encontrado la chica para él, tendrá que pagar por ese beso. ¿Será que Jasper esté dispuesto a matar a su amigo por un beso? Aunque Jasper es algo chapado a la antigua, es un poco exagerado, ¿no lo creen? Pero Edward sí que se muere de ganas de matarlo. Pues en el siguiente capi sabremos cuál es el final de Garrett. ¿Y qué les pareció el secreto de Edward? Con razón Bella tiene que comer chocolates a escondidas jajajaja. Espero que hayan disfrutado del capítulo y recuerden, estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció, qué fue lo que más les gustó y por supuesto, así podremos leer pronto el siguiente. Pero sobre todo, no olviden que sus reviews son los que mantienen vivo este fandom, animan a autoras y traductoras por igual a seguir compartiendo de su tiempo con ustedes, para su diversión. No les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo, sean agradecidos.

Muchas gracias a quienes dejaron un review en el capítulo anterior: CeCiegarcia, Car Cullen Stewart Pattinson, PRISOL, kaja0507, jupy, Salve-el-atun, TashaRosario, BereB, bealnum, lagie, OnlyRobPatti, Hanna D.L, Vrigny, Laliscg, freedom2604, rosycanul10, Aislinn Massi, Says, Lizdayanna, Bertlin, Adriu, Katie D.B, Sully YM, dushakis, Francisca Moreno, cary, Ali-Lu Kuran Hale, tokita1976, Shinigami Cullen Grey Darcy, alejandra1987, aliceforever85, Yoliki, Liz Vidal, May Cullen M, liduvina, seelie lune, Manligrez, MariePrewettMellark, andreasotoseneca, rjnavajas, Brenda Cullenn, Amy Lee Figueroa, Esal, glow0718, EriCastelo, Kriss21, patymdn, Tata XOXO, Tecupi, cavendano13, Pili, saraipineda44, tulgarita, Lady Grigori, lauritacullenswan, maries24, injoa, Fallen Dark Angel 07, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto.