¡Buenas! Les traigo nuevo capitulo :D

Lo primero que quiero hacer es desearles una ¡Feliz navidad! No ha sido un año fácil para nadie y espero que cada capítulo que les pude traer las haya distraído y alegrado un poco.

Por otro lado quiero avisarles que voy a pasar año nuevo fuera de casa, y aunque el próximo capítulo ya lo tengo terminado dependo de que internet funcione bien para subirlo (por lo general el lugar al que voy tiene buena señal) pero prefiero que lo sepan por si algún problema técnico se presenta, en el peor de los casos solo es una semana sin actualización.

En el grupo de face voy a avisar por cualquier cambio (tienen el link al final)

¡QUIERO DARLES LAS GRACIAS POR LOS REVIEWS! ¡WOW! Nunca había recibido tantos reviews en un solo capítulo, me alegro muchísimo de que les esté gustando esta nueva historia.

Pasemos a los reviews:

tulgarita: ¡A ustedes por leerla!

alejandra1987: Es un momento particular en su vida, cambiar lo que siempre conoció por algo que esperaba que aun no pasara. Vamos a tener una Bella muy abierta en esta historia, y gracias por todos los reviews en "No me destruyas", por supuesto.

Amaya cullen :¡Me alegro de que les guste!

ANN ARSTON AARA: Pronto, pronto llega una buena conversación. Significa mucho para mi que te guste.

Guest: Me gustan también aunque tengo una contradicción cuando está en servicio activo, me da miedo que algo le pase. Asique decidí a hacer una en que fuera militar sin ese miedo.

Fallen Dark Angel 07: ¡A ustedes por leerlo!

jupy: Es una gran adaptación el volver a la vida de civil y la compañía le va a venir muy bien.

Mapi: ¡A ustedes por leerlo!

Guest(Ady):Suena bien si, en mi cabeza suena muy bien y espero que les guste :D

CelyJoe: ¡Me alegro de que les guste!

Twilight all my love 4 ever: ¡A ustedes por leerla!

Smedina: Sii, me tiene muy emocionada. ¡Gracias!

Jade HSos: Me gusta ese tipo de comentarios porque nunca sé si lo que quiero transmitir es lo que realmente transmito, ¡Gracias!

LucyGomez: ¡Promete ser hermosa!

Pancardo: Entonces, les traigo mas :D

Pao-SasuUchiha: Si, todos necesitamos amigos que nos alivien las cargas.

Cecy Dilo:¡A mi también! Es una historia muy linda (al menos lo que está en mi cabeza)

Palacios: Actualizo todos los viernes :D Me está gustando eso de dejarles la curiosidad, lo tengo que admitir.

Lu40: Lo nuestro es una retroalimentación, ustedes piden mas y yo les doy mas :D

Srita Maddox 2613: Un hombre con el ego herido es interesante, Carlisle y Esme va a amar que se queden pero es normal su reticencia a la vida civil.

Sther Evans: Muchas personas que han pasado por eventos traumatices como una guerra quedan con traumas, algunos mas que otros. Edward va a mostrarnos un poco de eso y como todo cambia según la actitud que tomemos.

Wenday 14: ¡Me alegro de que te gustara!

saraipineda44: Exacto, en tema de la guerra es algo traumático, no importa que tan preparado estés. La compañía es buena siempre. ¡Carlisle y Esme lo van a amar! Claramente, pero Edward siente que los decepcionó.

RakelLuvre: Uffff, las reglas de Bella se van a poner interesantes. Sobre todo cuando sorprenda a Edward con una buena propuesta.

Guest(vic): Y les traigo mas, por supuesto ;)

Little Saturnito: ¡Yei! Ya quería traérselas :D

LadyRedScarlet: Les traigo mas entonces :D

Tata XOXO: Bueeeeeeno, para que decir que no si, si jajaja Ellos creen que andan en distintos momentos pero no es tan así.

Jessenia Torres Hurtado:¡Me alegro de que te gustara!

Car Cullen Stewart Pattinson:¡Perdón por el retraso! No se que pasó. En eso estoy pensando, en las heridas emocionales, no me iba a ir por ese lado pero las cosas se dieron y parece que si vamos a tener drama :O Claramente están contentos, y Bella sabe lo que es preocuparse por alguien que está en servicio, creo que se siente afectada en ese sentido por su padre. Gracias :D

EmilyChase:¡Si! Bella es amable y alguien abierto a las nuevas personas.

jenni317:¡Me alegro!


Capítulo 2

Bella's P.O.V

Cuando la alarma me despertó no había dormido más de 4 horas, me arrastré a la ducha. Al salir me preparé un café y lo bebí vistiéndome, me cepillé los dientes y el cabello. A las 12 en punto el timbre sonó, me puse perfume, tomé mi cartera y salí de departamento.

— Buenos días — saludé

— Buenos días Bella — respondió. Estaba usando un jean azul y una camisa negra — Ya parezco civil, ¿Cierto? — preguntó divertido dando una vuelta para mi

— Lo pareces — reí llamando al ascensor.

— Debo acostumbrarme, de hecho ya lo soy aunque no me sienta así — señaló. Las puertas del ascensor se abrieron e ingresamos

— ¿No tienes atención por parte del ejercito? — pregunté

— Sí, tengo que reportarme una vez al mes — respondió — Después de todo, dejé por mi hombro, no porque quisiera —

— ¿Qué tienes en el hombro? — pregunté

— En este momento es una tendinitis, la noche que nos atacaron recibí un fuerte golpe que estiró el tendón y me astilló el hueso, hubo mucha rehabilitación y recuperé una buena cantidad de movilidad pero aun hoy hay ciertos movimientos que no puedo hacer sin que me duela — explicó

— Lo lamento — respondí. Se encogió de hombros— ¿Qué tan lejos es el restorán? —pregunté bajando del ascensor

— 20 minutos — comentó— Vamos por un taxi —

— Espera, tengo auto en la cochera — avisé

— Si quieres que vayamos en tu coche está bien por mí — aseguró encogiéndose de hombros. Asentí comenzando a caminar a la cochera — Bonito auto — asintió cuando quité la alarma del auto. Era un Toyota rojo, no demasiado pequeño.

— Cómodo — asentí subiéndome del lado del conductor. El entró al auto también— ¿Fue por el hombro que decidiste no enlistarte? — pregunté luego de salir del garaje y de escuchar sus indicaciones.

— Si, no puedo darle seguridad a mis hombres sino confío en mi propio cuerpo — respondió — Y aunque me aseguraron que podía volver si quería no me sentí mentalmente acorde a ello, me ofrecieron terminar mi contrato enseñando y fue lo que hice en Alemania cuando me reincorporé luego de la fisioterapia —

— ¿Tus padres que saben de todo eso? —pregunté

— Creen que me quedé en Alemania por el tratamiento, no saben que lo elegí porque a decir verdad no estuve seguro de lo que quería hasta el último momento, aun no estoy seguro de haber tomado la decisión correcta — negó— Pero cuando pienso en estar en medio de una guerra, dirigir gente y no confiar en mi cuerpo entiendo que esto era lo correcto. Además de poder hacer felices a mis padres —

— ¿Y eres feliz aquí? ¿Estás conforme? — pregunté

— Aun no sé qué es lo que quiero hacer pero estoy conforme —asintió — No estoy pensando en enlistarme el próximo mes si es lo que piensas, el regresar a casa fue lo correcto. Pero lo único que conozco es el ejército por los últimos 9 años asique la adaptación va a llevar su tiempo —

— Entiendo — asentí. Me dio nuevas indicaciones de a dónde nos dirigíamos. Estacioné en el parqueadero que me indicó, parecía ser un restaurant bonito.

— Llegamos — sonrió bajando del auto. Lo imité y caminé junto a él hasta la entrada, abrió la puerta para mí — Allí están — señaló a una pareja que estaba de espalda. Ella tenía el cabello caramelo y él era increíblemente rubio — Vamos — pidió tirando mi mano. La emoción en su voz fue evidente.

— Va a estar todo bien — prometí. Edward asintió

Nos acercamos por la espalda y Edward se aclaró la garganta de forma ruidosa detrás de ellos, yo me quedé un par de pasos más atrás. Volvió a aclararse la garganta, su madre se giró algo molesta pero se paralizó al ver quien era. Su padre tuvo la misma reacción

— Hola, ¿Me extrañaron? — preguntó Edward divertido.

— ¡Edward! — exclamó su madre poniéndose de pie rápidamente y abrazándolo con fuerza. Sonreí

— Hola mamá — rio Edward abrazándola con fuerza también. Su madre se secó las lágrimas y dejó que su padre lo abrazara también dándole un abrazo con fuertes palmadas en la espalda, muy de hombres.

— Hijo, que alegría verte — sonrió su padre apretando sus brazos.

— Mi niño — murmuró su madre volviendo a abrazarlo. Edward rio besando su frente, Carlisle deslizó su mirada hacia mí.

— Ella es Bella — señaló Edward estirando su mano y tomando la mía acercándome a ellos — Bella ellos son mis padres, Esme y Carlisle Cullen — nos presentó

— Es un gusto conocerlos — asentí

— ¿Tu novia? — preguntó Esme emocionada.

— No mamá, es una amiga — respondió divertido

Me asombré cuando Esme me dio un abrazo antes de volver a los brazos de su hijo, Carlisle me dio una cálida sonrisa apretando uno de mi brazo.

— ¿Comen con nosotros? — preguntó Esme viendo a su hijo.

— Por supuesto que si — asintió Edward secando las nuevas lágrimas de su madre

— En ese caso vamos, cambiemos de mesa — asintió Carlisle tomando sus cosas y las de Esme. Nos trasladamos a una mesa para cuatro, y nos acomodamos. Edward quedó entre Esme y yo mientras que Carlisle frente a él.

— ¿Cómo es que no sabíamos nada de tu regreso? — preguntó su madre con reproche.

— Porque fue algo de último minuto, cuando lo decidí ustedes ya tenían el crucero reservado — respondió encogiéndose de hombros

— ¿Regresaste hace mucho? — preguntó Carlisle

— No, el sábado — respondió Edward

— Nos hubieras avisado, no sueles quedarte mucho tiempo— respondió Esme — Espera, ¿Dónde estás quedándote? — pregunto. Su mirada se dirigió a mí y me ruboricé por completo. Edward rio apretando mi mano sobre la mesa.

— Tengo mi propio departamento —explicó acariciando el dorso de mi mano

— ¿Tu propio departamento? — preguntó Carlisle asombrado

— Si, organicé todo desde Alemania y la señorita aquí lo hizo habitable, es mi vecina — explicó Edward. Aun no me había soltado y la caricia de su pulgar se sentía reconfortante — No les avisé porque me aseguraron que había una cama y eso era suficiente. El tiempo ya no es poco — negó — Volví para quedarme —

— ¿Que-edarte? —preguntó Esme

— Quedarme, ya tuve suficiente — asintió Edward — El último año y medio estuve en Alemania y aunque la lesión del hombro me llevó allí, pasé los últimos 8 meses trabajando con los nuevos reclutas, entrenándolos y ahora estoy listo para regresar. No voy a volver a enlistarme — aseguró. Esme y Carlisle parecían en shock.

— Buenos días. ¿Listos para ordenar? — preguntó el camarero llegando a nosotros.

— Creo que necesitamos unos minutos más — respondí cuando nadie en la mesa se movió. Asintió y se retiró. Edward movía sus ojos entre sus padres quienes estaban completamente silenciosos.

Esme gritó asustándonos antes de saltar de su silla para abrazar a Edward, un par de cabezas de las demás mesas se giraron también asustadas por el grito.

— Mi niño se queda en casa — sollozó Esme abrazando a Edward.

— Mamá — protestó Edward. Aun así abrazó fuerte a su madre soltando mi mano. Carlisle palmeo su hombro con fuerza por sobre la mesa.

— Estoy feliz de que estés aquí, pero ¿Ocurrió algo? — preguntó Carlisle cuando Esme logró calmarse lo suficiente para sentarse

— ¡Carlisle! — exclamó Esme molesta — Está aquí, no lo hagas dudar — pidió.

— Lo siento amor, pero tengo que saber si es lo que él quiere — aseguró volviendo a enfocar la vista en su hijo

— Es lo que quiero — asintió Edward volviendo a tomar mi mano — Iba a volver eventualmente, solo que esperaba no fuera antes de los 30. Pero mi hombro…—dudó. Apreté su mano con fuerza — Duele en ocasiones y no voy a ir al medio de la zona de guerra y dejar que mi pelotón confíe en mí si mi cuerpo no está optimo —

— ¿Que te ocurre? — preguntó Esme — ¿Empeoró? —

— No, está igual. Tengo determinados movimientos que me duelen y decidí que no puedo ir allí si ya no me siento cómodo, no está completamente recuperado ni va a volver a estarlo — explicó — Prefiero estar aquí y no exponer a un pelotón entero a alguien que está esperando que todas las noches invadan la base —

— ¿Hablaste con los psicólogos de la base Edward? — preguntó Esme pasando su mano por la mejilla de su hijo.

— No, estoy bien — respondió. Su mano volvió a apretarse en la mía— Solo que no me siento capaz de estar allí por 3 años más —

— Eso está bien hijo, es una decisión inteligente — asintió Carlisle — Enlistarte ignorando esta molestia podría ser fatal en una zona de guerra y como dices, más personas dependerían de ti —

— Si, eso es lo que he estado pensando — asintió Edward — Pero ha sido una decisión difícil de tomar, por eso no sabían que regresaba. Y si me iba a quedar de forma definitiva no tenía sentido que perdieran el crucero por 2 días —

— No importa Edward, estoy feliz de que estés aquí — aseguró Esme

— Sé que el hecho de que estuviera en el ejército era algo que los preocupaba, sumando todo eso en la balanza la decisión estuvo tomada — aseguró.

— Nunca quisimos detenerte — señaló Carlisle

— Lo sé. Lo aceptaron, pero no les gustaba — negó Edward— Es hora de volver, es todo. No era como lo planeé pero pasó y estoy bien con eso —

— Y nos alegra mucho — sonrió Carlisle palmeando su hombro por sobre la mesa. Edward sonrió y el agarre de nuestras manos se aflojó, los dulces círculos de su pulgar se reanudaron.

— ¿Listos para ordenar? — preguntó el camarero nuevamente. Edward miró a sus padres.

— Listos — asintió. Edward y sus padres ordenaron sin mirar el menú, yo si tuve que hacerlo. Opté por fetuchinis a la boloñesa.

— ¿Y cómo se conocieron? — preguntó Esme

— Bueno, eso pasa cuando me meto donde no me llaman — hablé sintiendo mis mejillas ruborizarse

— Al parecer el consorcio del edificio les avisó a los residentes que yo iba a llegar, parece ser algo que hacen por seguridad — explicó Edward

— Así es, nos dan la información básica — asentí — Y como el departamento de Edward está justo enfrente al mío pregunté si alguien iba a venir a adecuarlo para no asustarme si había gente extraña merodeando y cuando supe que no me ofrecí a que tuviera algo mínimo cuando llegara —

— Hijo, me haces ver como una mala madre — protestó Esme

— Oh no, claro que no. Luego entendí que Edward solo había querido sorprenderlos — aseguré. Edward apretó mi mano.

— Por supuesto, tenía cama, solo iba a pedir una pizza y dormir. Ya después me ocupaba del resto — asintió Edward — Y la invité a desayunar para darle las gracias y aquí estamos — sonrió mirándome — Aun no la he dejado en paz desde que llegué, pero prometo que lo voy a hacer pronto — aseguró guiñándome un ojo. Por alguna razón esa promesa no me agradó.

El camarero trajo nuestra comida y Edward soltó mi mano.

El almuerzo fue muy ameno, me enteré de que Esme era decoradora de interiores y que Carlisle era cirujano, habían regresado de un viaje por su aniversario número 30 y que vivían en chicago desde que adoptaron a Edward. Esme pareció sorprendida de que yo supiera que Edward era adoptado pero no dijo nada al respecto.

— Mamá, ya debemos irnos — aseguró Edward cuando salimos del restorán. Esme volvió a abrazarse a su hijo — Bella tiene que trabajar y yo solo quiero meterme en la cama de nuevo —

— ¿Vas a venir a cenar? — preguntó Esme viéndolo

— Lo prometo — sonrió

— De acuerdo — asintió Esme besando su mejilla. Se giró hacia mí — Fue un gusto conocerte Bella —

— Lo mismo digo Esme — asentí.

— Cuídate hijo — asintió Carlisle abrazando a Edward — Bella, nos estamos viendo —

— Adiós Carlisle — sonreí de forma amable. Edward se acercó a mí.

— ¿Lista? — preguntó viéndome.

— Lista — asentí. Saludó a sus padres con un último gesto y comenzamos a caminar hacia el auto

— Sabes que no tengo que trabajar — hablé cuando nos alejamos de ellos

— Y yo no quiero ir a la cama — rio

— ¿No quieres estar con ellos? — pregunté cuando entramos al coche

— Si, pero sabía que me iba a invitar a cenar. Quiero estar un poco en mi departamento y adecuarme a el — explicó — Si me paso los primeros días con mis padres va a ser como siempre que venía de vacaciones, y esta vez es distinto —

— No seas tan duro contigo Edward — pedí incorporándonos al tráfico — Tómate las cosas con calma —

— Lo sé, lo sé — asintió

— ¿Pudiste mirar la música nueva? —preguntó.

— No, solo dormí — respondió

— Te sedo la radio — asentí señalando la radio. Jugueteó un rato con ella hasta encontrar una frecuencia que le agradara.

Entré el auto en la cochera del edificio, Edward apagó la radio y bajamos. Caminamos silenciosamente hasta el elevador, nos montamos y pulsé el piso 7.

— Gracias por acompañarme hoy — sonrió Edward cuando llegamos a la puerta de mi departamento

— No hay problema, tus padres son agradables — asentí

— Solo algo intensos — rio recargándose en la pared al lado de la puerta — Sobre todo mi madre —

— Te ama y está feliz de que hayas vuelto, es todo — respondí

— Lo sé — sonrió levemente — Escucha, ¿Qué te parece si te doy el número de mi móvil? — preguntó — Después de todo una señorita sola es algo peligroso, y soy un ex miembro del ejercito asique…—

— Claro — sonreí — Además somos amigos y vecinos —

— Justo eso — asintió. Me dictó su número y lo agendé en mi móvil, le envié un mensaje

— Así tú tienes el mío, no dudes en hablarme si necesitas algo — aseguré

— Por supuesto, muchas gracias Bella. Por todo — agradeció

— Ha sido un placer sargento — sonreí

— Nos estamos viendo Bella — rio haciendo una rápida caricia en mi mentón con sus nudillos. Se giró rumbo a su departamento y entró. Sonreí.

— Bienvenido a casa sargento — susurré viendo su puerta.

Un mes pasó, vi a Edward algunas veces. Una amable sonrisa y una corta conversación era lo que siempre manteníamos pero la intensa mirada se mantenía.

La única vez que lo había mantenido una conversación mas larga con él me había sentido extraña, hubo celos de mi parte y un extraño comportamiento del suyo

- - - flashback - - -

Llegué a la fachada del edificio cargada con las compras cuando encontré a Edward hablando de forma muy amistosa con una mujer, rubia y alta.

— Hola Bella, ¿Necesitas ayuda? — preguntó interrumpiendo a la mujer con la que había estado hablando.

— Hola Edward, no, estoy bien — respondí. Pesaba, pero no iba a decirlo.

— No pareces estar bien — negó liberando una de mis manos de las bolsas — Deja que te presente, Bella ella es Jane, iba conmigo al instituto. Jane, ella es Bella, una amiga — nos presentó

— Un placer Bella — sonrió falsamente.

— Lo mismo digo — asentí de igual modo. Me regodeé en la molestia de su rostro, a mi me había presentado como una amiga y a ella solo como una compañera del instituto.

— Bien Jane, voy a ayudar a Bella con esto. Un gusto haberte encontrado — aseguró

— Claro, ¿Nos estamos viendo? —preguntó

— Claro — asintió Edward iniciando su camino al interior del edificio. Lo seguí —Gracias al cielo que apareciste — habló Edward pulsando el llamador del ascensor.

— ¿No la estabas pasando bien? — pregunté

— No, ya no sabía cómo liberarme de ella — negó

— Ella parecía estar pasándolo bien — señalé

— Quería subir conmigo, le dije que me acababa de mudar y que mi departamento no estaba en condiciones de recibir visitas — explicó — Y se ofreció a ayudarme a acomodarlo —

— Persistente — murmuré cuando las puertas del ascensor se abrieron.

— Demasiado — asintió haciendo un gesto para que entrara primero. Él me siguió — Quizá debí haberle dicho que ya tenía el amable ofrecimiento de una linda y amable señorita —

— Creo que en su ofrecimiento probablemente estaba implícita otro tipo de ayuda también — hablé sin detener mi pensamiento

— Quizás — asintió cuando el ascensor se detuvo en el séptimo piso. Bajamos y me acompañó a mi departamento, entramos y llevamos las cosas hasta la cocina

— Además, pareció que estaba buscando un próximo encuentro — señalé — Y no se lo negaste, sino estás interesado debiste decírselo. A menos que lo estés, en ese caso supongo que estuvo bien —

— Quizá debí decirle que no me interesa la ayuda de nadie más — prometió — Pero por otro lado, no soy responsable por lo que ella interpretó, solo fui amable, mantuve una conversación amable —

— Eso es cierto — asentí aun con sus primeras palabras rondando en mi cabeza.

— Bien, será mejor que me vaya. Si me necesitas estoy justo en frente — prometió. Asentí acompañándolo hasta la puerta — Nos vemos chica linda — sonrió alejándose de mi departamento rumbo al suyo

- fin del flashback-

Nuestro comportamiento había sido estúpido, él no tenía nada que justificar ante mi y yo no tenía motivos para sentirme celosa solo porque una mujer hubiera hablado con él. Yo nunca había sido una mujer celosa tampoco, y experimentarlos con Edward había sido confuso, él hacía muy poco tiempo que se había mudado a la cuidad, no debería importarme quien se ofreciera a ayudarlo con su departamento.

Luego de eso había subido un par de mañanas a la azotea pero él no había estado allí, siempre estaba un poco desanimada y otro poco feliz, no lo veía pero eso significaba que probablemente no estaba teniendo pesadillas.

Invité a los chicos a cenar a la noche, quería la deliciosa comida de Emmett para animarme. Dejamos a Rose y a Jazz en el departamento mientras que Emm, Alice y yo íbamos a hacer las compras.

— Lo digo como tu amigo, necesitas una buena follada — habló Emmett cuando regresamos al edificio

— Cierra la maldita boca Emmett — pedí — No necesito que nadie me folle —

— Ese humor dice que si necesitas ser follada — rio Alice.

— Maldición — escuché. Cerré los ojos esperando que fuera cualquiera menos él y que no haya escuchado a mis amigos decirme que necesitaba una follada.

— ¿Estas bien amigo? — preguntó Emmett.

Abrí los ojos y me acerqué al ascensor. Edward estaba dentro frotándose el hombro derecho. Unas cajas de cartón de lo que parecía ser un mueble para armar estaban a sus pies a medio meter en el ascensor.

— Si, solo sentí un tirón en el hombro — asintió Edward — Hola Bella — saludó con una sonrisa avergonzada.

— Hola. Emm, ¿Lo ayudas? — pregunté

— Por supuesto — asintió entrando al ascensor luego de dejar las bolsas en mis manos y las de Alice

— Descuida, está bien, puedo — respondió Edward.

— Ayúdalo Emm — repetí.

— Claro, por cierto ¿Eres el sargento? — preguntó Emmett ayudando a Edward a meter las cajas por completo en el ascensor.

— Si, Edward Cullen —asintió estirando la mano hacia Emmett

— Emmett McCarthy — sonrió Emmett — Piso 7, ¿Cierto? — preguntó pulsando — Lo siento Chicas, esperen el próximo — pidió guiñándonos un ojo.

— Bella — habló Alice en cuanto las puertas se cerraron.

— Cierra la boca — pedí pulsando el botón de ascensor nuevamente

— Ya tengo el candidato para la follada que necesitas — sonrió

— Cállate, ya es lo suficientemente malo que los haya escuchado — respondí

— Es guapo y caliente — asintió entrando al elevador cuando las puertas se abrieron. Entré ignorándola, sabía que era guapo y caliente, no necesitaba que ella me lo dijera.

Las puertas se abrieron nuevamente en el séptimo piso y la puerta del departamento de Edward estaba abierta. Alice dejó las bolsas frente a mi puerta y comenzó a caminar hacia allí.

— ¿Dónde vas? —pregunté tomándola del brazo

— A ver si van bien, tú ya conoces el departamento — rio guiñando un ojo. Es cierto, pero aun no conocía al hermoso hombre que iba a vivir en él. Deje las bolsas imitando a Alice y me acerqué apenas entrando unos pocos pasos, ella estaba al lado de Emmett.

— Gracias Emmett — asintió Edward haciendo una mueca al mover su brazo.

— ¿Te duele el hombro? — pregunté acercándome a él.

— Sí, creo que va a ser bueno un poco de hielo — asintió.

— Me presento, soy Alice Withlook — sonrió Alice

— Una de las mejores amigas de Bella — asintió Edward. Alice amplió su sonrisa — Edward Cullen —

— Me alegra que reconozcan mi posición — señaló Alice divertida. Rodé los ojos.

— Vamos, fuera, Edward necesita hielo y ustedes ya andan con mucha confianza — aseguré empujando a Emmett y a Alice fuera del departamento.

— Oye, espera — pidió Emmett — Edward, voy a cocinar en el departamento de Bella, eres bienvenido si te quieres unir — lo invitó. Edward me miró

— No lo tomes como una obligación, solo si quieres — respondí

— ¿A que hora? — preguntó viendo a Emmett

— ¿Cómo a las 6? — preguntó Emmett golpeando su mentón de forma pensativa — Soy chef y Bella es mi asistente en la cocina — sonrió. Rodé los ojos nuevamente.

— Bien, a las 6 estoy allí — asintió — No me perdería la actuación de la asistente — aseguró guiñándome un ojo. Me ruboricé por completo y empujé a Emmett quien se carcajeaba fuera del departamento. Cerré la puerta

— Le gustas — aseguró Alice

— Claro que no Alice, el solo es amable — respondí

— No, le gustas Bella — aseguró Emmett tomando las bolsas que Alice y yo habíamos dejado— Tiene una lesión en el hombro, no quiso ayuda porque no quería verse débil ante ti —

— ¿Desde cuanto sabes tanto tú? — me burlé

— Conocí a Rose con un yeso en el brazo, ¿Recuerdas? — preguntó entrando al departamento detrás de mí — No quería que Rose me viera débil y él tampoco quiso eso —

— ¿Cuándo Osito? —preguntó Rose cuando entramos a la cocina donde estaban ella y Jasper

— Cuando nos conocimos dulzura — respondió Emmett besando sus labios antes de dejar nuestras compras sobre la encimera — Acabamos de conocer al sargento de Bella —

— No es mi sargento — respondí guardando las cosas que habíamos comprado para la cena. Jasper me ayudó

— Pero él quiere que seas suya, eso te lo apuesto — sonrió Alice — Y sabes que no debes apostar contra mí —

— Bella, él quiere ser tu follada — aseguró Emmett

— ¿Por qué los invité? —pregunté alzando mis manos al cielo de pura frustración

— Porque amas mis clases de cocina Bella — sonrió Emmett

— Y porque desde que escuché esa voz lo quise conocer a la persona — rio Alice

— Amor, sigo aquí — aseguró Jasper

— Y eres el único para mí — aseguró besando sus labios — Pero desde que Bella habló del sargento supe que iba a ser algo bueno, su voz me lo confirmó — asintió — Y la forma en que te miró buscando tu aprobación para venir a cenar luego de la invitación de Emmett lo dijo todo —

— ¿Viene a cenar? — preguntó Jasper

— Si, viene — asintió Alice

— Solo espero que no los haya escuchado — rogué

— ¿Comentarios inapropiados? — preguntó Rose viendo a Emmett

— Solo dije que Bella necesitaba una follada — respondió Emmett encogiéndose de hombros

— Eso es cierto — asintió Rose.

— Voy a perderme un rato en mi estudio — hablé molesta dejando la cocina. Ellos se manejaban como si vivieran aquí, no tenía que preocuparme por ser una gran anfitriona.

Algunas horas después me duché y vestí. Alice me obligó a usar una falda, esta vez no pude escapar a ella. Falda de mezclilla y camisa roja, al menos pude elegir mis zapatos, unas botas cómodas hasta mitad de la pantorrilla.

A las 6 en punto el timbre sonó y Alice me empujó rumbo a la puerta.

— Hola — sonrió Edward cuando le abrí. Traía una botella de vino en sus manos — No podía llegar con las manos vacías — aseguró.

— Hola, pasa. Gracias — asentí tomando la botella.

— Me gusta el rojo — asintió. Miré mi atuendo.

— Cuando Alice está cerca ella elije mi ropa — respondí con una mueca.

— Eligió bien — aseguró.

— Gracias — sonreí — Pero no lo digas frente a ella — pedí cerrando la puerta.

— Entendido — asintió. Lo conduje hasta la cocina.

— Chicos, él es Edward — señalé dejando el vino sobre la mesada — Conoces a Emmett y a Alice, ellos son Jasper y Rose — apunté a cada uno

— ¿Que tal Edward? — preguntó Jasper alzando su mano

— Es bueno conocerte — asintió Rose.

— Es bueno conocerlos también, Bella ha estado hablando de ustedes — asintió Edward.

— Seguro ha estado diciendo buenas cosas, ¿Verdad? — preguntó Emmett riendo mientras sazonaba la carne — Por cierto asistente , necesito el ajo, ¿Esperas que lo pele yo? Un chef de mi nivel no puede hacer una tarea así — aseguró. Ignorando a Emmett me giré hacia Edward

— Siéntete como en tu casa, no dudes en mandar a diablo a quien quieras y ahora yo me voy a ocupar del imbécil — asentí señalando a Emmett. Edward rio.

— Oye Ed, ¿Cerveza? — preguntó Alice tomando un par de la heladera

— Claro, porque no — asintió. Alice le pasó una.

— Asique, ¿Cómo te trata la vida de civil? — preguntó Rose sentada en la mesa de la cocina.

— Bien, amoblando el departamento, buscando que hacer — respondió Edward.

Rebusqué en la alacena ajo y lo pelé comenzando a picarlo.

— ¿Necesitas ayuda con el mueble? — preguntó Emmett — Jasper y yo somos unos profesionales en armarlos —

— Estoy bien por ahora — respondió Edward — Gracias por el ofrecimiento —

— Asistente, así no se pica un ajo — negó Emmett molestándome. Me apartó picándolo él — Así se hace, aprende para la próxima — sonrió palmando mi cabeza. Le di un manotazo a su mano apartándolo.

— ¿Qué cocinas Emmett? — preguntó Edward riendo

— Lomo al verdeo, pero si la comida queda fea es culpa de Bella — aseguró. Aventé el trapo que tenía en las manos a su cabeza

— Eres chef profesional y me hechas la culpa de tu fea comida — señalé.

— A mí me echa la culpa cuando se quema — rio Rose

— Bebé, cuando se me quema la comida es porque estoy ocupado contigo — señaló Emmett guiñándole un ojo.

— Que asco Emmett, espero por tu bien que cuando nosotros comemos con ustedes hayas cocinado con las manos limpias — protestó Alice

— Todo buen chef se lava las manos — prometió

— ¿A que se dedican los demás? — preguntó Edward

— Soy psicólogo — respondió Jasper. Edward apretó sus labios, reí viéndolo y me sonrió.

— No te preocupes Edward, tiene prohibido usar su estúpida psicología con nosotros — aseguró Rose

— Linda, que tú la creas estúpida, no la hace estúpida — aseguró Jasper

— Son palabrerías Jasper — negó rodando los ojos.

— En realidad en el ejército ayuda bastante esa palabrería — aseguró Edward viendo su cerveza con atención. Mis ojos se fueron hasta él — Al menos eso me han dicho, a mi pelotón le ayudaba mucho —

— Claro que ayuda amigo — asintió Jasper

— Lo siento Edward, quizá lo digo solo porque no he pasado algo como lo que ustedes ven — se disculpó Rose. Edward alzó los ojos

— No, está bien. Nunca fui yo personalmente a terapia más allá de cuando nos hacen las revisiones y eso, pero varios de mi pelotón siguen yendo después de que dejan de ser obligatorias — aseguró — Lamento si sonó más duro de lo que en realidad quise —

— En realidad es bueno que lo digas — aseguró Alice — Si es lo que piensas en base a tu experiencia está bien —

— En eso estoy de acuerdo — asintió Rose.

— Asistente quita esa mirada y pásame la pimienta — habló Emmett dándome un empujón con su cadera. Aparté la mirada de Edward antes de que la intensa mirada verde me atrapara.

— Ten gran chef — hablé

— Así me gusta, que reconozcas mis capacidades — sonrió. Rodé los ojos

— Hubiera esperado cualquier profesión en ti Emmett, pero no chef — aseguró Edward riendo

— Eddy, ¿Conoces el dicho no juzgues a un libro por su portada? — preguntó Emmett

— No me digas Eddy — pidió

— ¿Por qué no? — preguntó Emmett haciendo un puchero

— Suena bien, sargento Eddy — rio Alice.

— Olvídalo Edward, una vez que se les mete una idea en la cabeza nadie se las quita — aseguró Jasper mirando a su esposa.

— Con decir que cuando Alice conoció a Jasper al día siguiente tenía decido que el iba a ser su esposo — hablé rodando los ojos

— No apuestes contra mi Bella — habló Alice cruzándose de brazos — Nunca —

— Muy bien, la carne está en el horno. ¿Qué hacemos ahora? — preguntó Emmett

— Tú lávate las manos y deja mi cocina. Yo limpio — pedí. Emmett era un gran Chef, pero pésimo para limpiar después.

— Por eso te quiero Bella — rio besando mi cabello. Se lavó las manos y tomó a Rose de la mano para llevarla a la sala.

— ¿En que ayudo? — preguntó Edward dejando su cerveza sobre la encimera.

— ¿Me alcanzas lo que está sobre la cocina? — pregunté. Asintió. Escuché algo caerse en la sala.

— ¡Alice! — llamó Rose.

— ¡Voy! — respondió saliendo de la cocina.

— ¡Espero que no hayan roto nada! —exclamé yendo tras Alice.

— ¡Juro que fue sin querer! — exclamó Emmett recogiendo los trozos del teléfono inalámbrico cuando llegué a la sala— ¡¿Por qué tienes de estas cosas viejas?! —

— Porque Rene odia los celulares y lo sabes — gruñí quitando las piezas del teléfono de sus manos. Me arrodillé frente a la mesa de café y armé el teléfono — ¿Cómo diablos van las baterías? — pregunté

— Déjame, mamá tiene el mismo modelo — pidió Rose apartándome. Unió las baterías con los extraños broches que la conectaban.

— ¿Es tu teléfono y no sabes ponerle baterías? — preguntó Alice

— No lo uso más que para hablar con mamá — expliqué probando que funcionara, por suerte así era.

— Hay que modernizar a Rene — habló Emmett

— ¿Cómo hiciste para tirarlo? —pregunté molesta viéndolo.

— Quería besar a mi Rose — murmuró juagando con sus manos.

— ¿Saben qué?, olvídalo. Solo no rompan nada — pedí regresando a la cocina. Edward estaba allí lavando lo que Emmett había ensuciado para cocinar y Jasper lo guardaba.

— ¿Qué rompió? — preguntó Jasper divertido.

— Tiraron el estúpido teléfono — hablé molesta.

— Bella, en primer lugar. ¿Para qué tienes teléfono de línea? — preguntó — Ya nadie lo usa —

— Rene odia los celulares, ahora vete tu también con tu amigo y tu esposa — pedí molesta.

— Cuídate de Bella, Edward. Que no te engañe su bonita cara — rio Jasper. Estiré mi mano para darle un golpe en la cabeza pero lo esquivó a tiempo saliendo de la cocina.

— ¿El teléfono se estropeó? — preguntó Edward secándose las manos luego de cerrar la canilla.

— No, parece que funciona — respondí — Gracias por lavar Edward —

— De nada, tú fuiste la asistente — rio guiñándome un ojo. Rodé los ojos guardando lo que estaba limpio — Jasper me ofreció terapia —

— Eso es bueno, ¿Verdad? — pregunté

— Supongo, aunque lo rechacé. No creo necesitarla por el momento, veré si lo quiero más adelante — respondió encogiéndose de hombros. Hizo una mueca y se frotó el hombro.

— ¿Duele aun? — pregunté recordando esta tarde.

— Solo un poco, le puse hielo y está mucho mejor — prometió.

— Ven, vayamos a la sala. Probablemente necesite a un sargento allí para que Emmett no me destruya nada — rodé los ojos.

— Vamos chica linda, salvemos tu sala — rio tirando de mi mano hacia la sala. Cuando entramos me soltó.

Edward y los chicos se conocieron un poco más, yo también escuché atenta a las cosas que él contaba sobre el ejército. Cuando la cena estuvo lista nos acomodamos en la mesa para comer.

— Edward, ¿Qué dices del sexo sin compromisos? — preguntó Emmett mientras cenábamos.

Me atraganté con la carne y Alice me acercó mi vaso de gaseosa divertida.

— No digo nada Emmett, cada uno es libre de hacer lo que guste — respondió Edward encogiéndose de hombros

— Ya vez Bella, no es tan malo el sexo por diversión — aseguró Emmett viéndome con una sonrisa

— Emmett, no es un tema que vaya a discutir contigo — respondí completamente ruborizada sin animarme a mirar a Edward.

— Sino lo hablas con nosotros ¿Con quién? — preguntó

— Emmett, cállate. Aún estoy enfadada por el teléfono que tiraste — aseguré. Emmett suspiró tomando un nuevo bocado de carne.

La noche terminó y las chicas decidieron quedarse a dormir echando a los hombres del departamento, intenté ignorar toda su palabrería sobre tener sexo con Edward.

Desperté sedienta, caminé hasta la cocina y bebí un vaso de agua, cuando estaba por el segundo escuché ruido en el hall, me acerqué y miré por la mirilla. Un uniformado empezando a subir las escaleras. Dejé el vaso en la cocina, tomé las llaves y salí del departamento, pulsé el llamador del ascensor y subí. Las puertas se abrieron e hice el último tramo caminando. Empujé la puerta con suavidad y salí. No había nadie allí, miré a mí alrededor.

Una mano se posó sobre mi boca, un caliente y fuerte brazo rodeó mi cintura asustándome y una ronca risa vibró contra mi espalda, mi cuerpo se relajó reconociendo a Edward.

— ¿Intentando ganarle a un sargento señorita Swan? —preguntó divertido liberando solo mi boca.

— No, solo escuché que subías y supuse que habías tenido una pesadilla. Venía a ver como estabas — respondí. Temblé del frio.

— Tonta, subiste sin abrigo — habló. Soltó mi cintura y temblé por la pérdida de calor. Una chaqueta de camuflaje me cubrió, se puso frente a mí y la cerró rodeándome con sus brazos — Ven — pidió. Nos acomodamos contra una de las paredes y nos sentamos allí a ver el amanecer.

— Te vas a congelar, es mejor bajar — respondí

— Mi playera es térmica, mantiene el calor y he pasado fríos peores — aseguró apretando sus brazos a mi alrededor. Me acurruqué contra él relajándome en su olor — Estabas en mi pesadilla — murmuró unos cuantos minutos después.

— ¿Yo? — pregunté confundida

— Si, luego de la explosión estabas allí y me tendías tu mano —respondió — Fue un alivio verte allí —

— No tendría sentido que estuviera allí — negué

— No, pero en el sueño lo tenía. El hombro dolía pero me sentí mejor — respondió.

—Me alegro de que te ayudara —asentí. Nos mantuvimos en silencio unos cuantos minutos — ¿Te sientes mejor? —pregunté

— Si, el aire frio de la mañana ayuda — asintió.

— Debo bajar pronto, no quiero que las chicas pregunten donde fui — hablé unos cuantos minutos después.

— ¿Se divirtieron? — preguntó

— Si, mucho — asentí.

— Bien — murmuró. No me soltó y yo estaba realmente cómoda, pero no quería un interrogatorio.

— Edward — hablé suavemente.

— Lo sé — suspiró. Besó mi cabello antes de ponerse de pie, tiró de mis manos ayudándome — Bajemos —

Abrió la puerta para mí y entramos al edificio, bajamos el tramo de escalera y nos montamos en el ascensor.

— ¿Vas a dormir? — pregunté

— Voy a intentar — asintió — Gracias por subir — sonrió cuando estuvimos frente a mi puerta.

— Cuando quieras — reí quitándome la chaqueta y pasándosela.

— Descansa bonita — sonrió besando mi mejilla. Se giró hacia su departamento y entró. Me ruboricé por su cumplido y entré al departamento de forma silenciosa. Algo dentro de mí se removía con los distintos apodos que utilizaba conmigo.

Caminé hasta mi habitación y me acomodé junto a las chicas en mi amplia cama. Cerré los ojos pero no podía quitarme de la cabeza a Edward, hoy no había visto su arma y cuando me dio la chaqueta pude comprobar que no la llevaba con él. Eso parecía ser algo bueno.

Jamás me habían llamado la atención los hombres del ejercito pero Edward me atraía, mucho. Su mirada era intensa, prometía muchas cosas pero yo misma había decidido que no iba a tener sexo solo por tenerlo. No importaba cuanto Edward me atrajera ni lo muy sexy que se viera en su uniforme del ejército. No quería solo sexo. Me gustaba Edward y no iba a arriesgar nuestra reciente amistad sin poder intentar algo más luego de eso. Si el sexo ocurría era bienvenido, pero no quería lanzarme sin saber si él estaba dispuesto a conocerme más allá del sexo.

— ¿Dónde fuiste Bella? — preguntó Rose

— ¿Y por qué esa tienes cara de estúpida? — preguntó Alice

Gemí, lo que me esperaba.

Edward's P.O.V

Cerré la puerta de mi departamento y caminé hasta mi habitación, me quité la camiseta y el pantalón luego de aventar también la chaqueta. Me dejé caer en la cama feliz de que mi erección hubiese desaparecido. Ver a Bella en mi uniforme me había puesto duro al instante, llevaba más de un año y medio sin estar con una mujer, la última había sido antes de mi lesión.

Sin embargo había algo en mí que me decía que no se trataba de cuánto tiempo llevara sin una mujer, era Bella la que me provocaba esas cosas. Ella era una mujer preciosa y a medida que la iba conociendo descubría un interior igual de precioso, un corazón grande y amable dispuesto a apoyar a un sargento herido. Y no, no herido en el hombro, herido en su orgullo. Había dejado el ejército por miedo, por sentirme incapaz de sobrevivir en zona de guerra nuevamente y mucho menos capaz de mantener vivo a mi pelotón. Era orgulloso pero no estúpido.

Mi pesadilla había sido diferente esta vez, soñaba una y otra vez que era despertado por el ruido de las bombas, me ponía de pie y tomaba mis armas listo para ordenar a mi pelotón y ver que ocurría.

- - - Flashback - - -

Una explosión se escuchó a mis espaldas, saqué a mi pelotón a tiempo pero la pared había caído, un trozo de concreto del techo impactó sobre mi hombro. Gemí de dolor apretando la zona, empezaba a punzar.

— ¡Sargento! ¿Se encuentra bien? — preguntó Shaw.

— Bien, ¡Sigan avanzando! — grité. Obedecieron, logramos rastrear a quienes nos habían invadido.

El pelotón de Peter se nos unió, éramos los únicos pelotones en la base, los otros dos estaban fuera haciendo ejercicio de reconocimiento en áreas civiles. Habían hecho una buena logística, incluso el teniente estaba fuera.

Logramos reducir a los atacantes, éramos más que ellos pero el daño a la base era grande y mi maldito hombro no dejaba de punzar. No dije nada respecto a mi hombro por los próximos 3 días, lo vendé fuertemente y seguí mi trabajo ayudado por los calmantes. Peter y yo éramos quienes estábamos a cargo, no podía dejarlo solo en este momento.

Cuando el teniente regresó de la misión de reconocimiento y vio el estado de la base y mi hombro no dudó en sacarme de allí. Me trasladaron a Alemania, me hablaron de cirugía si la rehabilitación no funcionaba. Estuve un mes con el hombro enyesado, solo había sido un tendón pero el golpe había sido lo suficientemente fuerte para astillar parte del hueso y soltar parte del tendón, los tres días sin atención habían empeorado la situación. Afortunadamente el mes de yeso fue suficiente, al menos para volver a utilizarlo. 6 meses después me encontraba recuperado pero había ciertos movimientos que no podía realizar, cuando intenté usar un arma nuevamente luego de mi rehabilitación me di cuenta de que el rebote luego de cada disparo solo iba a empeorar mi situación. No había posibilidad para mí de volver a zona de guerra sin destruir mi hombro y arriesgar mi vida y la de mis hombres. Lo hablé con el cuerpo médico y accedieron a designarme hasta el final de mi periodo en la base de Alemania. Luego podía decidir donde quería seguir sirviendo si es que eso quería.

Mis padres se asustaron al llegar a Alemania cuando aún estaba enyesado y la idea de mantenerme en Estados Unidos se hizo más fuerte en mi cabeza, no solo por mí y mis hombres sino también por mis padres.

- - - Fin del flashback - - -

Mi plan original era retirarme dentro del ejército, luego esa idea cambio. Quería casarme y formar una familia pero no quería que mi esposa y mis hijos temieran por mi vida todos los días. No me sentía capaz de someter a más personas a los miedos diarios que pasaban mis padres. Fue por eso que decidí retirarme a los 30 años, pero finalmente salí a los 27, con el orgullo herido y a tan solo 6 meses de mi próximo ascenso.

Parpadeé regresando a la realidad y suspiré. Mi vida había cambiado demasiado en muy poco tiempo, pero algo cálido había dentro del caos. Una bonita castaña de ojos y corazón dulce. Me había divertido mucho hoy al escuchar la puerta de su departamento luego de subir el primer tramo de la escalera. Corrí por las escaleras queriendo llegar antes y lo había logrado. Atravesé la puerta de la terraza pocos segundos antes que ella, algo cálido y reconfortante se extendió en mi pecho cuando la vi buscarme por la terraza. Ella en la pesadilla empezaba a tener sentido, había algo bueno fuera del ejército y ella lo ofrecía con una sonrisa.

Disfruté tenerla en mis brazos hasta que necesitó bajar con sus amigas, había provocado cosas en mí que ella usara mi chaqueta del ejército.

Pasadas las 10 de la mañana me resigné a intentar dormir, me puse de pie y me vestí con unos jeans, una playera manga larga y un suéter. Salí del departamento y tomé el ascensor, bajé y salí del edificio. Caminé algunas cuadras, en este tiempo me había familiarizado bastante con el barrio pero siempre terminaba en la misma cafetería que había ido con Bella.

Miré mi celular tentado en hablarle. ¿Estaría despierta?

[Hola Bella, ¿Están despiertas? Estoy en la cafetería, ¿Se les antoja algo?] Edward.

Un amigo podía ofrecer algo así, ¿Cierto? Llegué a la cafetería y entré. Ella aún no había respondido. Guardé mi móvil en mi bolsillo y me dispuse a hacer fila en la cafetería. No había demasiadas personas en espera, yo era el cuarto. La fila avanzó y cuando estuve a una persona de ser atendida mi móvil vibró.

[Las chicas duermen, ¿Me traes chocolate caliente? A ellas no les traigas nada, son malas amigas] Bella. Reí

[Estoy allí en pocos minutos] Edward

Luego de que me dieran mi capuchino, el chocolate de Bella y dos trozos de tarta de cereza dejé la cafetería y caminé a paso ligero hasta el edificio. No quería que se enfriaran las bebidas. Me monté en el elevador y Bella me esperaba fuera de su departamento.

— Buenos días — saludó abriendo la puerta para mí. Ingresé al departamento sin saber si quería que desayunara con ella pero sin desperdiciar la oportunidad de estar algo más de tiempo en su compañía — Ven — pidió guiándome a la sala, se sentó sobre el sofá y la imité

— ¿Dormiste algo? — pregunté dejando las bebidas y las tartas sobre la pequeña mesa delante de nosotros.

— Si, luego de que las chicas me atacaran — rodó los ojos cuando le pasé su chocolate — Por eso te dije que no trajeras café para ellas —

— ¿Puedo saber que hablaron? — pregunté dando un trago a mi capuchino

— Mejor no — rio ruborizándose. Ese rubor llamó mi atención.

— Bien, solo espero que no haya sido una mala conversación — hablé divertido

— Créeme que no — rio — Espera, voy por unas cucharas — dijo poniéndose de pie. Sacudí mi cabeza apartando mi vista de su cuerpo en esos bonitos pantalones de pijama. Regresó pocos minutos después y me pasó una cuchara.

— No puedo con la curiosidad — admití luego de dar un bocado a mi tarta. Rio

— No es nada malo Edward — negó divertida — Solo que inventaron estúpidas teorías sobre porque salí del departamento y cuando les dije sobre ti ellas enloquecieron — aseguró. La miré alzando una ceja — Sé que anoche notaste los comentarios que hicieron —

— Lo hice — admití — Pero no quise incomodarte, solo los ignoré. Pero ahora estamos solos, puedes ser sincera conmigo. Somos amigos —

— Lo somos —asintió— Es solo que los chicos han intentado convencerme de que me involucre con alguien — rodó los ojos — Y no me interesa, al menos no del modo en que ellos insinúan. No quiero algo de una noche —

— ¿Hay alguna razón del porqué ellos quieran eso? — pregunté

— Mi última relación fue hace un tiempo ya y he tenido unas citas luego de eso pero simplemente no me siento del todo cómoda con ese tipo de noches — respondió.

— No tienes que acceder solo porque los chicos lo digan — respondí — En realidad no está mal que no quieras sexo de una noche ni tampoco sería malo que lo quisieras — aseguré — Yo he tenido mis noches sin compromiso, pero han sido porque así lo quería —

— ¿No sientes que te falta algo luego de eso? — preguntó

— No en medio de una guerra, al menos no lo sentía así — expliqué — Formar lazos dentro del campo de batalla hubiera sido peligroso, no quisiera a la mujer que significara algo para mí en una zona como esa — aseguré. Un escalofrió me recorrió el cuerpo imaginando a Bella entre mis hombres, expuesta a todo lo que habíamos visto, en la noche de la invasión de la base — No, definitivamente no la hubiera querido allí —

— Ya veo — asintió — ¿Y ahora? —

— Ahora…— dudé bebiendo de mi capuchino — Ahora es diferente —

— ¿Alguien te ha llamado la atención? — preguntó de forma nerviosa

— Quizá — respondí apartando el cabello de su rostro. Mordió su labio inferior y deslicé mis dedos por su mejilla, mi pulgar rozó su mentón. Quería tocar sus labios con mis dedos, ver que tan suaves eran.

— ¡Bella! — escuchamos la voz de Alice. Me alejé rápidamente de Bella bebiendo mi capuchino.

— En la sala Alice —respondió Bella con cierta molestia en su voz.

— Oh, hola Edward — saludó Alice llegando a la sala.

— Hola Alice — asentí en su dirección.

— ¿Hay para mí? — preguntó observado nuestro desayuno

— No, tu ve a prepararte algo — negó Bella señalando con su dedo la cocina

— Y sigues con el mal humor Isabella — habló Alice.

— Vete — respondió Bella. Alice rodó los ojos perdiéndose en la cocina— Alice no sabe hacer ni una tostada, pronto se nos va a unir con unos cereales — prometió sin verme a los ojos. Nuestro momento se había roto y no me sentía con la valentía de hacer comentario al respecto.

— Por la ropa de Bella asumo que quien salió por el desayuno fue Edward — habló Alice sentándose en el sillón frente a nosotros — Por lo que me debes un desayuno y específicamente de esa cafetería —

— No te lo debe, no lo mereces por haberme gritado a las 6 de la mañana — negó Bella

— ¡Te escapaste a la madrugada detrás del sargento y no pensabas decírnoslo! — exclamó Alice

— Si iba a decirles — mintió Bella miserablemente

— Mentirosa — negó Alice— ¿Tú vas a decirme Edward? — preguntó viéndome

— Solo hablamos, estuvimos en la terraza — respondí encogiéndome de hombros.

— Y a esa hora de la madrugada era un buen momento para solo hablar — aseguró Rose apareciendo en la sala — Oigan, ¿Y mi desayuno? — preguntó molesta

— Al parecer no nos lo merecemos por gritarle a Bella a las 6 de la mañana — rodó los ojos Alice

— Rencorosa — murmuró viendo a Bella antes de salir de la sala rumbo a la cocina. Bella suspiró acurrucándose sobre el sofá. Alcé una ceja en su dirección

— No nos van a dejar en paz — respondió

— No estamos ocultando nada — aseguré encogiéndome de hombros. Sentí eso como una mentira, el momento que habíamos compartido arriba significó algo, al menos para mí. Rose regresó a la sala con un yogurt.

— Muévete Bella — pidió. Bella se arrimó más hacia mi haciendo lugar para Rose, su costado se presionó con el mío, no reclamé por la cercanía y ella parecía cómoda con eso también.

— Jasper viene en unos minutos — habló Alice— Vamos a ir a almorzar todos, ¿Vienes Edward? — preguntó

— Lo siento, paso, tengo un par de cosas que hacer — respondí y miré mi reloj — Ya debería irme — asentí poniéndome de pie.

— Déjalas, luego me ocupo — habló Bella cuando quise recoger el vaso de mi capuchino. Asentí y me acompañó a la puerta.

— ¿Les dijiste de mi pesadilla? — pregunté luego de salir del departamento y girarme hacia ella.

— No, no creí que me correspondiera a mí — negó recargándose en el marco de la puerta — Como ves van a seguir incluyéndote en las salidas, que no te sorprenda si un día Emmett o Alice tocan tu timbre para el cine o cualquier otra cosa — me advirtió divertida — Cuando eso pase y los conozcas mejor puedes decirles si es lo que quieres —

— Eso está bien, gracias — asentí — ¿Te molestaría si aceptara sus invitaciones si surgen? —

— No, eso estaría bien — aseguró — Pero van a abrumarte, son intensos, ya lo viste —

— Son agradables — sonreí — Aunque me hubiera agradado más si Alice llegaba algunos minutos después — admití

— También yo — rio con sus mejillas ruborizadas. Sonreí.

— Nos vemos Bella — asentí besando su mejilla. Me giré rumbo a mi departamento sin mirarla. Entré y cerré la puerta. Me adentré en el departamento viendo a mí alrededor.


Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen

(Subo adelantos y encuestas que guían la historia)

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Bueno, ya sabemos que hay intención entre amos peeero parecen estar en páginas diferentes de sus vidas, veremos si pueden compatibilizar eso.