¡Buenas! Les traigo nuevo capitulo :D

Primero que nada, ¡Feliz año!

Adriu: Siii fue un lindo momento :) Me gustan estas amistades, me alegro de que te guste :D

arrobale: ¡Muchas gracias!

saraipineda44: ¡También me mata la emoción! Me gusta mucho este tipo de amistades tan cercanas y confianzudas, ¡Si! Hay una linda conexión

Palacios: En mi cabeza parece interesante jajajaja espero poder escribirla como quiero.

jupy: Siii, ambos lo están deseando :D Son liiindos.

monica cullen whitlock: Por el momento hay mucho más Edwrd's P.O.V :D

rosana: Les traigo más :D

Guest(Ady): Yep, vamos sabiendo más y se está integrando bien :D ¡Muchas gracias!

Sanveronica22: ¿Están tardando demasiado? jajaj

RakelLuvre: En realidad no van a necesitar la excusa de los amigos ;)

Lidia Withlock: ¡Me alegro de que te guste!

Fallen Dark Angel 07: ¡A ustedes por leerla!

Lu40: Al fin llegó el viernes, tampoco podía esperar.

Tata XOXO: Las intensiones están, solo que no saben que están en el mismo lugar.

jenni317: Hay buenos y bienvenidos avances.

Car Cullen Stewart Pattinson : Ni ellos estan seguros de que hubiera pasado si Alice no hubiera interrumpido, necesita entender que es civil sino no va a poder acostumbrarse. Carlisle y Esme me encantaron :D

Smedina: Me gustan este tipo de amistades, hay muy buena quimica entre ellos.

Srita Maddox 2613: Poco a poco, solo tiene que tomar confianza ;) y Bella lo va a ayudar.

Pancardo: ¡Me alegro!

Guest: Siiiii, !También me gusta mucho!

rjnavajas: En cuanto hablen vamos a tener las cosas más claras.

phoenix1993: Se los traigo :D

alejandra1987: ¡Que mal que se borró! No es solo un proceso para Edward, para sus padres también es un gran cambio. Puede ser lo de la envidia pero Edward ama a su pais y al ejercito, independientemente de porqué lo mandan allí. ¡Si! necesita amigos civiles y Bella está dispuesta a compartir los suyos. El nunca habló en la base respescto a sus pesadillas, veremos que pasa con Jasper. La escena de celos... en realidad Bella no dijo nada, Edward aprovechó la oportunidad para escapar, pero descuida, viene la de Edward.

tulgarita: ¡A ustedes por leerla!

Little Saturnito: ¡Si! Ellos andan tantendo las aguas. A Bella le agrada Edward y a los chicos también, el resto se dará con el tiempo.

Wenday 14: ¡Gracias!

Sther Evans: Edward no tiene como prioridad buscar pareja y Bella no quiere algo momentaneo, ellos creen que están en un momento diferente de sus vidas. En toda su adaptación es en lo que estoy trabajando, por ahora disfrutemos del inicio de esto :D

PanchiiM: ¡Nop! Acá está :D Espero te siga gustando :D

EmilyChase: ¡También a mi!

LadyRedScarlet: Son realmente lindossss :D

Muchisimas gracias por todo el apoyo a esta historia! :D


Capítulo 3

Edward's P.O.V

Me senté frente a las cajas del mueble que había pedido para la sala y que ayer no había desarmado por la molestia en mi hombro. Comencé a desembalar y quitar las placas de madera de sus cajas.

Bella fue un tema recurrente en mi mente mientras armaba el mueble, nuestra conversación y nuestros momentos se paseaban por mi cabeza. No estaba seguro de que hubiera ocurrido si la hubiera besado, o al menos tocado sus labios, tampoco estaba del todo seguro de que es lo que pensaba ella sobre mí. Ella buscaba una relación o al menos conocer a alguien con esa intensión. ¿Quería yo eso? Por supuesto que lo quería, conocer a alguien, descubrirme a mí mismo en una relación. Mi única experiencia había sido durante la adolescencia antes de enlistarme, estaba seguro de que mis conductas habían cambiado. Pero no era mi prioridad en este momento.

Por otro lado tener la compañía de Bella era confortante, estaba nuevamente armando un dulce colchón para mi aterrizaje a la vida de civil. Brindándome compañía, charlas y nuevas personas. Había imaginado que conocería personas mediante los grupos de revisión a los que debía ir de forma mensual del ejército, y aunque eso había ocurrido la semana pasada, anoche me encontré más cómodo entre personas que no habían compartido las mismas experiencias que yo.

Había convivido con un chef, un psicólogo, dos diseñadoras y una publicista y me había sentido bien. Me habían preguntado por el ejército, por supuesto, pero no era más que curiosidad. Nadie buscaba consuelo ni se preguntaban si estaba tomando bien el regreso a la realidad como civil y eso era cómodo. Incluso el ofrecimiento de Jasper me había agradado por la forma en que lo había hecho, de forma amistosa, incluso se había ofrecido a no dar aviso en el ejército si eso me hacía sentir mas cómodo.

— Maldición — protesté cuando sentí un nuevo tirón en mi hombro. Dejé la placa de madera que estaba sosteniendo en el suelo y fui a la cocina por una bolsa de gel que siempre mantenía en mi congelador. Era lo que mejor funcionaba luego de alguna molestia.

No solía tener demasiadas molestias, pero ayer se me había resbalado la caja cuando escuche la voz de Bella decir que no necesitaba que nadie la follara y al intentar atajarla mi hombro lo resintió. Yo la hubiera follado si ella hubiera querido, no me agradaba la idea que sus amigos dijeran que ella necesitaba que la follaran, era preciosa, estaba seguro que tenía ofertas a disposición. Mi mente recordó al chico de la cafetería, sacudí la cabeza.

Me senté en el sofá y apreté el paquete de hielo en mi hombro. Siseé por el frio pero sabía que pronto lo iba a agradecer. Mi móvil sonó, Esme

— ¿Edward? — escuché en cuanto atendí

— Hola mamá, ¿Cómo estás? —pregunté

— Muy bien mi amor, ¿Y tú? — preguntó

— Bien también, armando un mueble para la sala — asentí

— Oh, ¿Ya tienes todo amueblado? — preguntó

— Supongo, ya vieron el sofá que puse en la sala y este es el mueble para la televisión. Tiene espacio para libros también, voy a sacar la mesa para televisión que dejaron en el departamento — expliqué

— Me alegro que estés acomodando todo cariño — asintió — ¿Necesitas ayuda para subir algo? —

— No, todo está bien — respondí — Un amigo de Bella me ayudo ayer con las cajas del mueble — la tranquilicé

— ¿Esa linda chica sigue ofreciéndote su ayuda? — preguntó. Esme preguntaba siempre por Bella, estaba encantada con ella por cómo me había recibido.

— Si, sigue siendo igual de amable — asentí acomodando la bolsa de hielo en mi hombro

— Deberías invitarla a salir Edward, se ve que es una chica muy dulce y amable — asintió

— Lo es y la invité a desayunar en agradecimiento — le recordé

— En una cita, cariño — rio Esme

— Mamá, estoy enfocado en hacer amigos primero — rodé los ojos — Llevo poco más de un mes en Chicago, es una buena amiga, es todo —

— Cariño, no tomas las manos de tus amigas como la de ella ese día — respondió Esme.

Ella tenía un punto, tampoco deseas follar a una amiga.

— Mamá, estoy acostumbrándome a mi nueva vida, dame tiempo — pedí

— De acuerdo cariño, de acuerdo — asintió — Solo que tu padre y yo no nos estamos haciendo más jóvenes —

— Mamá —protesté

— Claro, claro. A tu tiempo — asintió — En fin, te llamaba para saber qué hacías esta noche. ¿Quieres que vayamos a cenar contigo? —

— Claro, eso suena bien — asentí— Aun no he terminado de armar el mueble, estoy algo cansado asique la sala sigue un poco desastrosa pero ciertamente la cocina está en condiciones —

— Descuida cariño, ¿Qué quieres comer? — preguntó

— Yo me encargo — respondí

— ¿Vas a pedir a domicilio? — preguntó

— No mamá, se cocinar — respondí rodando los ojos — En el ejército nos cocinamos muchas veces y viví el último año por mi cuenta fuera de la base. ¿Recuerdas? —

— Claro, claro. Nosotros llevamos el postre mi amor — señaló.

— De acuerdo, nos vemos en la noche — asintió antes de colgar.

Me recosté sobre el sofá y dejé el paquete de gel congelado en el suelo. Amaba a mi madre pero el mismo día en que había llegado me había insinuado que quería nietos ahora que estaba en casa y Bella parecía ser la candidata favorita de Esme. No que yo me opusiera a realizar la práctica con Bella, pero un niño requería mucho más que un mes de amistad.

Lo más curioso es que Esme me había presentado algunas hijas de sus amigas pero cada vez era igual, siempre insistía en que Bella era la correcta. Las mujeres que me había presentado no habían llamado mi atención, al parecer solo con Bella olvidaba que en este momento una mujer no era mi prioridad.

Bella se había ganado a mi madre eternamente por lo que había hecho por mi cuando regresé al país. Esme aún estaba molesta por eso.

Fruncí el ceño viendo el techo. Algo que tampoco estaba seguro era que es lo que quería hacer de mi vida. No tenía apuro por elegir mi camino, tenía dinero. No era una persona que gastara mucho y ciertamente durante mis años sirviendo al país había ahorrado mucho. Podía vivir un tiempo de eso, sin contar el fideicomiso que mis abuelos me habían dejado, aunque eso quería invertirlo en algo. El fideicomiso estaba en poder de Carlisle, él era quien lo administraba y aun no me había dicho nada al respecto. De cualquier forma tampoco sabía qué hacer con el aun.

Tenía tiempo, solo que a veces el tiempo me abrumaba un poco. Tiempo y dinero, sin saber qué hacer con eso.

Me puse de pie y guardé el gel en el frízer. Tomé mis llaves, mi móvil y mi cartera antes de salir del departamento para ir a hacer las compras, bajé al estacionamiento.

Mis padres me regalaron un volvo a la semana que estuve de regreso, según ellos era un regalo de bienvenida. El mismo modelo que conducía antes de enlistarme, Esme no me dejó protestar.

Me monté en mi volvo y conduje hasta el supermercado donde hice las compras necesarias para esta noche, iba a hacer carne rellena. Siempre cocinaba de más para tener el almuerzo listo mañana, era una costumbre desde que me había instalado por mi cuenta fuera de la base.

Una vez compré todo lo que iba a necesitar regresé al departamento, guardé todo lo que había comprado e intenté acomodar la sala. Apilé todas las placas de madera una sobre la otra para que no ocuparan espacio innecesario, esperaba terminar de armar el bendito mueble un día de estos.

El timbre de la puerta sonó mientras empezaba a cocinar. Me limpié las manos y fui hasta la puerta, abrí encontrando a mi padre y a mi madre hablando con Bella.

— Esme no quiero molestar, en serio — negó Bella.

— Creí que venían a verme a mi — reí divertido recargándome en el marco de la puerta

— Claro que te venimos a ver a ti cariño — asintió mamá dándome un abrazo — Solo estábamos preguntándole a Bella si aceptaba cenar con nosotros —

— Mamá, Bella tiene sus cosas que hacer — respondí intentando liberar a Bella.

— Me aseguré de preguntarle eso antes de invitarla — sonrió

— ¿Siquiera me preguntaste si había suficiente comida? — pregunté alzando una ceja en su dirección

— Tú siempre haces de más cariño — respondió despreocupada. Negué divertido

— Edward, olvídalo, yo estaba diciendo que no de todos modos — respondió Bella. La miré — Ellos solo lo sugirieron — aseguró defendiéndolos.

— Mamá, papá. ¿Por qué no entran? — pregunté apartándome de la puerta.

— Edward — protestó mamá.

— Por favor — pedí. Carlisle rio

— Ven cielo, dejémoslos — pidió papá tomando a mamá de la mano y entrando al departamento.

— Lo siento, no sugerí nada, ella solo — comenzó Bella a disculparse pero la silencié alzando mi mano. Caminé hasta ella y aparté el cabello de su rostro.

— Bella, se cómo es mi madre — aseguré deslizando mis dedos por su mejilla ruborizada — Descuida, solo estaba dándote la opción de huir —

— Bien —asintió.

— Acabo de salvarla de un gran peligro señorita Swan — reí— Entrar allí, ahora, con mis padres hubiera sido una tortura —

— Son agradables — repitió como cuando los conoció

— Si, e intensos — rodé los ojos — Los amo, pero lo son — aseguré — Creo que merezco algo a cambio de salvarte de ellos —

— ¿Qué? — preguntó alzando una ceja.

— Una cena — sonreí — Cocino bien, ¿Qué dices? — pregunté

— ¿Solos? — preguntó ruborizándose.

— Si…—dudé apartando mi mano de su rostro — Puede ser con tus amigos si eso te incomoda —

— No, solos está bien — asintió — Un par de amigos pueden cenar solos. ¿Cierto? —

— Claro, nada dice que no puedan — asentí encogiéndome de hombros — ¿Mañana? — aventuré.

— Mañana no puedo — negó con una mueca — Trabajo para una empresa y ellos me invitaron a una gala mañana por la noche —

— No hay problema, tu solo di el día — señalé

— ¿Martes? — preguntó

— Claro, martes — asentí. Dos días, podía esperar dos días.

— Bien, entonces deberías probablemente entrar — rio

— Debería — suspiré — Hasta el martes señorita Swan — sonreí antes de girarme y entrar a mi departamento.

— ¿Bella no cena con nosotros? — preguntó Esme decepcionada cuando entré a la cocina solo.

— No mamá, aunque cualquiera diría que venir a verme es solo una excusa para verla a ella — aseguré

— Claro que no cariño, pero Bella es una buena y linda chica — aseguró

— Lo sé, lo repites todo el tiempo — rodé los ojos.

— Esme, cariño, déjalo manejar su vida — pidió Carlisle divertido

— Eras tu anoche quien se quejaba del dolor de espalda y que si los nietos tardaban mucho no ibas a poder jugar con ellos — habló Esme de forma acusatoria. Alcé una ceja en dirección a Carlisle quien se ruborizó levemente.

— Si Esme, pero no ando por la calle buscando nueras — aseguró burlándose de mi madre.

— Tampoco yo, desde que vi a Bella supe que era perfecta para Edward — señaló Esme — Hacen una pareja preciosa —

— Mamá, eso lo tengo que decidir yo — le recordé besando su frente antes de ponerme a cocinar nuevamente.

Esa noche luego de que se fueran me metí en la cama, el sueño no tardó en llegar. No tuve ninguna pesadilla, solo un buen sueño. Estaba en un prado, con Bella, rodeados de preciosas flores. Ella reía y se veía preciosa bajo el sol.

Me desperté a las 6 de la mañana, me estiré y me puse ropa de deporte. Estuve tentado a ir a la terraza a ver si Bella estaba allí pero desistí tomando el elevador. Salí del edificio y corrí por poco más de una hora. Regresé a mi departamento y fui directo a la ducha.

Me preparé unas tostadas con palta, jamón y huevo con un café. Luego de desayunar me puse a trabajar de nuevo con el mueble de mi sala.

Almorcé lo que había sobrado de anoche y comencé a acomodar algunas de mis cosas en el mueble que finalmente había instalado, luego del atardecer todo estaba en su lugar finalmente.

Tomé los cartones que habían quedado del embalaje y salí del departamento tomando el ascensor hasta el estacionamiento. Allí tiré los cartones dentro de los contenedores y volví a subir hasta mi piso.

Un muchacho, de no más de 25 años, estaba tocando el timbre del departamento de Bella cuando bajé del ascensor. Me hice el distraído frente a la puerta de mi departamento con las llaves esperando a que Bella saliera.

— Hola Matt, buenas noches — saludó la voz de Bella. No pude evitar girarme, no estaba preparado para verla de ese modo. Un vestido negro precioso y brillante, largo hasta el suelo, enfundado en una mujer aún más preciosa y brillante — Buenas noches Edward — sonrió ruborizándose

— Buenas noches Bella — asentí.

— Edward, él es Matthew. Un compañero de trabajo de la empresa en la que te comenté. El también es independiente como yo — explicó — Matt, él es Edward, un amigo —

— Matthew — asentí

— Edward — asintió él

— Que se diviertan, pasen buena noche — asentí entrando a mi departamento.

Cerré los ojos respirando profundo, Bella solo era mi amiga, incluso la cena de mañana era solo como amigos. ¿Por qué no podía ignorar el ardor en mi pecho? Yo mismo le había asegurado a Esme que estaba enfocado en hacer amigos en este momento. Aunque también sabía que tenía unas increíbles ganas de besar a Bella. ¿Así se había sentido Bella cuando me encontró hablando con Jane?

¿Y si sus amigos la habían convencido de tener una noche de sexo sin complicaciones? Diablos no, si ella quería una noche de sexo yo era el único que podía dársela.

Sin importar que fueran más de las 8 de la noche me puse ropa para hacer ejercicio y salí nuevamente del edificio. Corrí cerca de una hora. Vi un gimnasio de 24 horas e ingresé.

— Buenas noches, soy Sam Uley, encargado del gimnasio — habló un hombre de unos 35 años cuando me acerqué al mostrador.

— Buenas noches, me llamo Edward Cullen. Quisiera anotarme — asentí

— ¿Entrenamiento previo? — preguntó tomando un formulario

— Estaba en el ejército hasta hace un mes — respondí

— De acuerdo, esa es una buena base — asintió — ¿Enfermedades? —

— No, solo una lesión en el hombro. Se entrenar con la lesión pero preferiría que me armen un programa, ¿Tienen aquí entrenadores? — pregunté

— Si, pueden armarte una rutina — asintió — La entrenadora no está en estos momentos, está todos los días de nueve de la mañana a diecisiete horas, puedes pasar en cualquier momento de ese horario, incluso aunque no vengas a entrenar —

— Claro, no hay problema — asentí — ¿Puedo empezar ahora? —pregunté. Mi cuerpo estaba desesperado por liberar la tensión.

— Claro, termino de llenar la planilla y puedes empezar — asintió — ¿Qué paquete quieres, Edward? — preguntó señalando la pizarra a sus espaldas.

— El pase libre, puedo venir en cualquier horario, ¿Cierto? — pregunté

— Si, cuando quieras, tanto tiempo como quieras — asintió.

Deslicé mi identificación y mi tarjeta. Las tomó completando los datos, firmé el comprobante y el formulario donde me comprometía a ser responsable por cualquier daño físico que me hiciera dentro del gimnasio hasta que no me revisara la preparadora.

— Llevo un powerade* también, cóbramelo — pedí. Asintió y luego de pasarme mi credencial del gimnasio estuve listo para empezar.

Empecé con una rutina de piernas, sabía que era donde más me podía exigir, con el hombro debía ir despacio. Dos horas después salí sintiéndome mucho más relajado, mi hombro molestaba un poco pero mi cabeza estaba mucho más despejada.

Llegué al edificio y subí hasta mi departamento. Me fui directo a la ducha y mi cuerpo agradeció el agua, relajé mis músculos adoloridos. Luego de la ducha ordené una pizza y me puse hielo en el hombro, cené viendo la television pero atento a los sonidos en el hall del otro lado de la puerta.

Cuando escuché el ascensor corrí hasta la puerta y miré por la mirilla. Bella estaba en la puerta de su departamento junto al imbécil de Matthew, no lograba escuchar lo que decían. Apreté mis puños cuando él se acercó a besarla, sonreí cuando la mano de Bella se apoyó en su pecho deteniéndolo.

Mi ceño se frunció cuando el rostro de Matthew se puso molesto, no me iba a ir de aquí hasta que el sujeto se fuera. Abrí la puerta muy, muy suevamente para poder escuchar la conversación.

— No, te dije antes de aceptar ir contigo. Esto no era una cita Matt — respondió

— Pero estuviste de mi brazo toda la noche Bella —señaló

— Si, porque eres mi amigo. Es todo — aseguró — ¿No puedo ir de tu brazo sin ninguna doble intensión? —

— Tampoco aceptaste bailar con nadie más que conmigo — habló

— No me apetecía, no bailo mucho — respondió.

— Merezco un beso, solo un beso — pidió acercándose nuevamente a ella.

— Matthew no — protestó Bella empujando su pecho. Matthew no retrocedió. Salí del departamento asustándolos.

— Es hora de que te vayas — aseguré acercándome a ellos.

— Tu no te metas — pidió Matthew tomando la mano de Bella en su pecho.

— Me voy a meter todo lo que quiero, dijo que no asique es mejor que te vayas — aseguré rodeando la cintura de Bella con mi brazo libre — Cuando nos conocimos antes Bella olvidó mencionar que soy sargento del ejército de los Estados Unidos de América, asique mi recomendación es que te vayas antes de que decida mostrarte mis conocimientos —

Matthew miró a Bella pero ella solo tiró de su mano zafándose de su agarre, él solo dirigió una última mirada a Bella antes de bajar por las escaleras sin esperar por el ascensor.

— ¿Edward? — preguntó sorprendida cuando avancé con ella hasta mi departamento. Cerré la puerta detrás de nosotros.

— Vas a quedarte aquí hasta que me haya asegurado de que dejó el edificio — expliqué tomando el teléfono del portero. Llamé al hombre de seguridad que estaba abajo.

— Benjamín habla — respondió

— Benjamín, soy Edward Cullen del séptimo piso. Un hombre acaba de bajar por las escaleras. ¿Salió del edificio ya? — pregunté— Entró con Bella Swan —

— Un momento Edward —pidió. Esperé un par de minutos en los que no solté a Bella — Acaba de salir del edificio —

— De acuerdo, gracias. No puede entrar al edificio sino es acompañado de alguien que se haga cargo de él — avisé.

— Claro, anotado — asintió

— Bien, gracias y buenas noches — respondí

— Buenas noches — se despidió. Colgué el portero

— ¿Estas bien? — pregunté girándome hacia Bella.

— Si, no fue para tanto — negó

— ¿No fue para tanto? — pregunté en un gruñido — Estaba por forzar un beso —

— Se defensa personal, si lo hubiera necesitado lo hubiera usado — aseguró — Mi papá me enseñó antes de que me mudara a Chicago —

— Bien, entonces la próxima vez no voy a interceder — respondí molesto alejándome de ella rumbo a la sala.

— ¿Qué pasa contigo? — preguntó siguiéndome a la sala.

— Nada, lamento haber intervenido — respondí prendiendo la televisión.

— ¿La cena de mañana sigue en pie? — preguntó

— Si quieres si — respondí.

— De acuerdo — suspiró — Hasta mañana — se despidió antes de salir del departamento.

Eché la cabeza hacia atrás y cerré los ojos. ¿Qué diablos estaba haciendo? Yo mismo estaba diciéndole a mi madre que no buscaba una relación aun, no sabía que quería de mi vida ahora que todos mis planes habían cambiado. Pero ciertamente Bella no se merecía mi trato, había sido amable y dulce desde el primer momento en que supo que iba a ser su vecino. Me había ofrecido su amistad, sus amigos y su compañía.

Con un suspiro me puse de pie, tomé mis llaves y salí del departamento. Toqué el timbre del departamento de enfrente y esperé. Bella abrió la puerta pocos minutos después, se había quitado el maquillaje.

— ¿Qué? — preguntó molesta.

— Lo lamento — respondí — Solo me preocupé de que se acercara tanto, no debí intervenir —

— No me molestó que intervinieras, me sentí bien con eso — aseguró soltando un suspiro— Me molestó lo que hiciste después, solo te dije que me podía encargar sola y te enojaste —

— No me enojé — respondí

— Si Edward, te enojaste — aseguró — Y no supe porque —

— Quizá no debí salir, quizá solo debí seguir mirando hasta que se fuera — asentí sacudiendo la cabeza.

— ¿Mirar…?— preguntó — ¿Cómo sabías que estábamos aquí fuera? —

— Bueno…— murmuré rascándome la cabeza.

— ¿Estabas esperándome? — preguntó asombrada

— No — mentí miserablemente. Alzó una ceja — Bien, me quedé pensando en nuestra conversación, pensé que quizá los chicos te habían convencido lo suficiente y lo habías elegido a él — asentí — Y sacando el hecho de que él no es un buen partido e intentó besarte sin tu consentimiento no quería que cedieras a algo así solo porque los chicos te molestaran con eso —

— Edward, no hubiera accedido solo por eso — negó — Pero por otro lado no sabes si es Matthew con quien quiero tener una relación —

— No querías el beso y fue suficiente para mí — hablé

— Sargento, ¿Va a admitir que me estaba esperando sí o no? — preguntó con una dulce sonrisa.

— ¿Vale la pena mentir? — pregunté resignado

— No sargento, no lo vale — negó

— Solo estaba preocupado, estabas preciosa al salir y solo…— dudé — Solo quería asegurarme de que llegaras bien —

— Eres dulce sargento — sonrió dejando una suave caricia en mi mejilla

— Tú has sido realmente dulce y amable desde que llegué Bella — suspiré tomando su mano y besando su palma— Realmente si alguien merece que la cuiden eres tú —

— Realmente un chico dulce — asintió

— Entonces, ¿Si vas a venir mañana? — pregunté jugando con sus dedos

— Yo llevo el postre, un pastel — asintió— ¿Te agrada? sin frutos secos —

— Me agrada, mucho. ¿A las 7? — pregunté.

— A las 7 — confirmó

— Será mejor que te deje, debes estar cansada — asentí soltando su mano

— Algo, y realmente quiero sacarme el vestido — aseguró. Mi mirada se paseó por su cuerpo.

— Estas realmente preciosa en él — aseguré inclinándome sobre ella para besar su mejilla — Buenas noches Bella — me despedí girando sobre mis pies rumbo a mi departamento. Entré y cerré la puerta, la miré por la mirilla. Se quedó mirando mi puerta y una suave sonrisa se deslizó en sus labios llevándose la mano a donde mis labios habían besado su piel antes de entrar a su departamento.

Cerré los ojos recargando mi frente en la fría madera de la puerta, estaba jodido, esa dulce mujer estaba haciéndome sentir aún más perdido de lo que quería en este momento de mi vida. Y del mismo modo me sentía mucho más cómodo con ella a mí alrededor.

Sin darle más vueltas al asunto me alejé de la puerta y me fui directo a la cama.

Cuando desperté me preparé el desayuno y luego de comer ordené el departamento, terminé de acomodar algunas cosas en el nuevo mueble y me aseguré de que todo estuviera en condiciones.

Me puse ropa deportiva y fui a correr por una hora, luego de eso estuve otras dos horas en el gimnasio, me entrevisté con la preparadora para armar mi rutina y regresé a casa para ducharme. Había tenido suficientes baños sin intimidad en el ejército por lo que prefería ducharme en casa.

Luego de almorzar me dejé caer en el sofá, agotado, frente al televisor sin prestarle mucha atención. Estaba emocionado por esta noche, lo cual era malo porque no era más que una cena amistosa. Nuestros momentos solos a este momento no eran demasiados pero si los sentía intensos, extraños. Había una calidez y dulzura en ella que me hacían sentir bien. Había pasado los últimos 9 años entre soldados y aunque había disfrutado de algunas mujeres no eran tan suaves ni dulces como Bella, pero estábamos en medio de zonas en que una mujer suave y dulce como Bella hubieran sido un problema. Hubiera sido un gran, gran problema para mí al menos, mi dulce chica en medio de la guerra. Gruñí buscando algo en la television que me hiciera quitarla de mi cabeza. Cuando eso no funcionó me puse de pie y comencé a preparar la cena, iba a ser carne rellena, justo como el día que mis padres llegaron. La guardé en la heladera ya lista, solo quedaba ponerla en el horno y fui de nuevo al sillón. Me quedé dormido frente a la televisión.

El timbre del departamento me despertó, me puse de pie y me estiré camino a la puerta.

— ¿Bella? — pregunté aun dormido

— ¿Mal momento? — preguntó. Traía un pastel en sus manos — ¿Lo olvidaste? — preguntó.

— Maldición, me quedé dormido — gruñí — Entra, enseguida preparo la cena — aseguré dejándola pasar.

— Podemos pedir algo o dejarlo para mañana — aseguró.

— Claro que no — negué. Tomé el pastel y nos conduje a la cocina guardando el pastel en la heladera — Dame 5 minutos, ponte cómoda — pedí huyendo a mi habitación. Rápidamente me quité el pantalón de deporte poniéndome un jean y me cambié la playera por una camisa blanca. Me puse calcetines y mis zapatillas. Fui al baño, cepillé mis dientes y me lavé la cara antes de ir a la cocina.

— ¿Dormiste mal? ¿Pesadillas? — preguntó Bella.

— No, solo estaba cansado y aburrido frente a la televisión y me dormí — expliqué tomando la carne rellena de la heladera. Para mí fortuna solo necesitaba meterla en el horno — ¿Quieres algo para beber? — pregunté — ¿Vino? ¿Gaseosa? —

— Vino, tu dime donde está — asintió acercándose

— Tercera puerta arriba — señalé una de las alacenas mientras yo prendía el horno. Metí la carne dentro y rebusqué unas copas

— ¿Te agradaron las copas? ¿O hubieras preferido vasos únicamente? — preguntó sirviendo el vino en las copas.

— Me gustan, aunque no tomo en copa todos los días — aseguré.

— Son algo incomodas para todos los días — asintió

— Ven, vayamos a la sala — pedí tomando ambas copas. Nos sentamos en el sofá y le pasé la suya — Creo que necesito una mesa para frente al sillón — reí

— Supongo que armar una casa desde cero no es algo rápido — aseguró divertida

— No, no lo es — respondí — Pero va mejorando, el mueble ya quedó y el sofá fue una buena elección — asentí.

— Y queda bien, no es que sepa mucho de decoración pero…—rio

— Tampoco yo, pero va bien — asentí. Jugó con su dedo en el borde de su copa, bebí de mi vino viéndola.

— Me habló Matt hoy — murmuró — Se disculpó —

— Bien, al menos tuvo la decencia de hacer eso — rodé los ojos.

— Si, y preguntó por ti, preguntó si realmente eres del ejercito — rio

— ¿Le dijiste la verdad? — pregunté

— Si, le dije que eras sargento, aunque técnicamente ya no perteneces al ejército — señaló

— Lo sé — suspiré bajando mi mirada a mi copa

— ¿Es difícil? — preguntó — ¿Cómo ha ido este primer tiempo? —

— Es… distinto — admití— No sé si es difícil, lo único que conozco es el ejército. Cuando venía a casa era solo de vacaciones, no me sentía realmente un civil pero a medida que el tiempo pasa…—

— ¿Lo extrañas? —preguntó

— Empiezo a extrañarlo — admití — Pero sé que la decisión que tomé, por muy difícil que fuera, es la correcta. No tiene sentido ir al medio de un campo de batalla sino te sientes bien, solo debilitas al pelotón — expliqué — Hice lo que pude por los que estaban en entrenamiento, les di mis conocimientos y mis experiencias, pero verlo con tus propios ojos no se compara a lo que pueden contarte —

— ¿No pensaste en quedarte en Alemania y seguir entrenando? ¿O seguir entrenando aquí en Estados unidos? — preguntó

— No es lo que quería — negué — Entrenar es interesante pero no era lo que tenía en mente —

— ¿No era suficiente? —preguntó suavemente.

— Me sentía a medias — respondí — Y de cualquier modo mi hombro molestaba para mostrarle algunos ejercicios, además cuanto más me quedara más difícil hubiera sido ocultar mis pesadillas por muy esporádicas que fueran. Por eso me instalé fuera de la base —

— Quizá si lo hubieras dicho podrían haberte ayudado — señaló

— No lo sé, podrían haberme declarado con estrés post-traumático y de cualquier modo hubiera quedado fuera del campo activo —respondí

— Espero que no te ofendas con lo que voy a decirte, pero parece más herido tu orgullo de soldado que tu hombro — admitió mordiendo su labio inferior. Mi mirada bajó a ellos pero aparté rápidamente la mirada pensando en sus palabras.

— Sé que es así, mi orgullo está terriblemente herido — reí suavemente — Estaba cerca de mi próximo ascenso, quizá podría haberlo obtenido si me quedaba en Alemania o incluso aquí mismo en Estados Unidos si me re-enlistaba pero…— dudé — No se sentía un buen modo de obtenerlo —

— ¿Por qué no? — preguntó suavemente acurrucándose sobre el respaldo del sofá viéndome.

— He visto muchas cosas y ganar el nuevo cargo solo entrenando reclutas en la comodidad de una base tan segura como la de Alemania es desmerecer el trabajo de los activos — expliqué dando un trago a mi copa. Mi mirada se centró en la pared frente a mí — No todos obtienen sus ascensos dentro del campo de batalla y eso está bien pero no sentía que yo estuviera que ser uno de ellos, y si de cualquier forma no iba a darme la gratificación personal que debería ¿Cuál era el punto? —

— Tu carrera, por lo que luchaste todos estos años — respondió

— Justamente esa era la razón para no quererlo — negué — prefería retirarme en actividad y no por una lesión o por estrés post-traumático —

— Y volvemos al orgullo herido — rio.

— Volvemos al orgullo herido — reí viéndola — Esme y Carlisle también fueron un factor decisivo, me habían apoyado pero los extrañaba, no quería que lo único que recibieran de mi fuera una bandera, un cajón y unas condolencias — respondí poniéndome serio nuevamente.

— No lo digas ni en chiste — pidió apretando su mano en mi brazo.

— Es como sentía que iba a terminar si regresaba a la zona de guerra — respondí apoyando mi mano sobre la suya — No puedes ir a la guerra con ese pensamiento Bella, no puedes ser sargento de pelotón pensando así. He visto la muerte de cerca muchas veces pero jamás estuvo en mi cabeza la opción de morir en el campo y esta vez estaba demasiado presente para mí — expliqué — Y por eso decidí que mentalmente no estaba en condiciones de ir, mucho menos de dirigir a un pelotón —

— Creo que viéndolo así fue una decisión correcta — asintió

— Lo fue, sé que lo fue, lo cual no hace que sea más fácil — aseguré.

— Pero tienes personas que están felices de que estés aquí, eso tiene que ayudar — señaló

— Ayuda, mucho — prometí

— ¿Has ido a la revisión mensual? — preguntó

— Fui, incluso fuimos por una cerveza luego de eso — asentí

— ¿Estuvo bien? — preguntó

— La revisión si, y también me hizo sentir afortunado de poder regresar bien, muchos no tuvieron mi suerte — confesé — Y por otro lado me di cuenta que la próxima vez que me inviten por una cerveza no voy a ir, no quiero hablar del ejercito todo el bendito tiempo —

— Uhm, lo siento entonces, no voy a preguntar más — aseguró retirando su mano de mi brazo. Reí

— Tu puedes preguntar lo que quieras Bella — aseguré divertido — Igual que cuando los chicos preguntan, eso está bien, es curiosidad. Con los hombres en revisión es distinto, saben exactamente lo que se siente y buscan consuelo. No es mi idea para regresar a la vida de civil el buscar el consuelo en otros soldados y ex soldados — expliqué — Pero está bien si es lo que a ellos les ayuda, a mí eso no me funciona —

— Cada uno lo lleva como puede — respondió

— Exacto, pero ese día regresé a casa desmotivado — admití encogiéndome de hombros — Muy distinto a como me siento al volver a casa luego de estar con mis padres, contigo o con los chicos, en esos momentos me siento conforme con estar aquí —

— Eso me agrada, que podamos ayudarte — asintió con una sonrisa.

— No tienes idea de cuánto me has ayudado — murmuré. Su sonrisa era bonita y dulce, me perdí en su mirada hasta que bajó la mirada y aparté mis ojos de ella.

— Voy a ver la carne y regreso — avisé dejando la copa en el suelo. Me puse de pie rápidamente y fui hacia la cocina. Me recargué en la encimera sacudiendo la cabeza — No seas tan impulsivo y estúpido Edward — hablé para mí mismo.

Revisé la carne y le eché un poco más de vino blanco. Cuando regresé a la sala Bella estaba frente al ventanal con su copa de vino, tomé la mía de al lado del sofá y me acerqué a ella.

— ¿Por qué hubieras querido que Alice apareciera 10 minutos más tarde la otra mañana? — preguntó

— Creo que es evidente — respondí

— Quiero saber — señaló

— Quería besarte —admití — No estoy seguro de si lo hubiera hecho o no pero quizá si solo hubiera rosado tus labios con mis dedos hubiera calmado mi curiosidad —

— ¿Es solo curiosidad? — preguntó aun sin verme

— ¿Importa? — pregunté — Justo ahora queremos cosas diferentes —

— ¿Qué quieres? — preguntó

— Ese es el problema Bella, en este momento no sé qué quiero — admití — Estoy redescubriendo la vida de civil, estoy viendo qué hacer con mi vida. No necesito trabajar por el momento pero tampoco sé que es lo que quiero hacer — expliqué — Tu estas buscando algo serio, algo con compromiso y amor y todo eso y —

— ¿Cuándo dije que es eso lo que estoy buscando? — preguntó confundida girándose hacia mi

— Cuando compré el desayuno — respondí

— ¿Y de eso interpretaste que quiero algo serio, compromiso y vaya uno a saber qué más? — preguntó divertida

— Pues… ¿No es así? — pregunté confundido

— No, busco conexión. Busco alguien a quien al otro día pueda hablarle sin que sea incómodo. Buenas conversaciones y compañía, no planeo casarme en los próximos meses Edward — rio — Solo conocer a alguien, eso quiero. Por eso el sexo ocasional no me atrae, quiero conocer a la persona además de compartir el sexo y es lo que los chicos no están entendiendo —

— Entiendo — murmuré bebiendo de mi copa. Nos quedamos en silencio unos minutos. La miré y ella estaba jugando nuevamente con sus dedos en el borde de su copa, me incliné sobre ella y hablé a su oído — ¿Tú no tienes curiosidad por mí? — pregunté en un arranque de valentía.

— ¿Qué tipo de curiosidad? — preguntó

— Que tan suaves son mis labios — propuse — Porque aún no sé qué tan suaves son los tuyos — aseguré. Rio tomando mi copa y la mía, se alejó dejando las copas sobre el mueble de la televisión y regresó conmigo.

— ¿Quiere saber sargento? — preguntó deslizando sus manos por mis mejillas.

— Si señorita Swan — asentí apoyando mis manos en su cintura — Pero quiero dejar algo en claro también —

— Escucho — murmuró

— Cuando estamos así, solos, siento las cosas intensas. Pero también quiero ser sincero contigo, en este momento mi vida está siendo un poco desordenada, no puedo asegurar nada, no puedo prometer nada. No busco sexo casual y que todo se vuelva incomodo después, tampoco estoy buscando una relación —

— Edward no estoy buscando casarme mañana — rio silenciando mis labios con su pulgar — Sabes lo que quiero, compañía, charlas, besos. No busco algo ocasional, no busco ser tu amiga con derechos pero si vemos que no somos compatibles está bien, lo que no quiero es acostarme contigo y luego levantarme e irme — explicó apartando sus dedos de mis labios.

— Tampoco quiero eso — negué — Realmente quiero conocerte y me siento bien a tu lado —

— Bien, eso está bien — asintió — También tengo curiosidad por tus besos — admitió con una sonrisa. Subí una mano a su nuca y acaricié suavemente antes de inclinarme sobre ella y besar sus labios con dulzura. Sus labios tomaron mi labio inferior entre ellos y su lengua jugó con el haciéndome temblar de puso deseo.

— ¿Es traviesa señorita Swan? — pregunté rozando nuestros labios

— No sargento, pero he querido hacer eso por un tiempo — admitió. Esta vez el beso fue iniciado por ella, separó sus labios invitándome a entrar. Mi lengua se deslizó invadiéndola, gimió contra mí y apreté el brazo que rodeaba su cintura contra mí cuerpo.

— ¿Curiosidad saldada? — pregunté divertido

— Un poco, ¿La tuya? — preguntó

— Un poco, aunque tengo curiosidad por otras cosas también. ¿Crees que para el final de la noche hayamos resuelto eso? —preguntó mordiendo su labio inferior. Mi respiración se aceleró con la simple idea de que ella estuviera dispuesta a más esta noche — Te pusiste blanco — rio besando mis labios — ¿Sargento que clase de pensamiento erróneo tiene sobre mí? — preguntó divertida — ¿Tan conservadora has creído que soy? —

— Emmett parecía realmente muy entretenido en avergonzarte con el tema del sexo casual — expliqué — Y no tengo ningún inconveniente con eso, pero realmente tienes cosas que explicarme —

— Vayamos por la cena y te explico — pidió tomando mi mano y llevándome hasta la cocina. Saqué la carne del horno y la revisé.

— 10 minutos más y comemos — aseguré. Pusimos la mesa en un cómodo silencio

— Ups, las copas — señaló yendo a la sala por ellas. Sacudí la cabeza confundido por como todo estaba tornándose completamente distinto a lo que esperaba de esta noche. Saqué la carne del horno — Traigo las copas — habló Bella dejándolas sobre la mesa.

— La cena ya está — aseguré apagando el horno. Bella trajo nuestros platos y puse en ellos nuestra comida además de la ensalada que había hecho como acompañamiento.

— Tiene muy buena pinta — aseguró Bella

— Vaya a sentarse señorita — pedí. Besó mi mejilla antes de dirigirse a la mesa. Llevé los platos y los coloqué en nuestros lugares antes de sentarme — Es lo mismo que preparé el día que mis padres estuvieron acá —

— Se ve muy bien — asintió probándolo — Mmm, definitivamente está bueno —

— Me alegro — asentí sinceramente — Aprendí a cocinar este último año solo, antes cocinaba cosas más simples —

— ¿Hubieras querido que me quedara el día que estuvieron tus padres? — preguntó suavemente.

— ¿Sinceramente? Si, hubiera querido — asentí — Pero Esme no me hubiera dejado en paz de haber sido así — aseguré rodando los ojos — Y a cambio tuve una excusa para invitarte esta noche, asique no puedo enfadarme del todo —

— Bien, eso está bien — rio

— Entonces señorita Swan…— sonreí — ¿Puede explicarme que es todo lo que he entendido mal? —

— Has entendido que no quiero sexo casual porque me parece mal y en realidad es porque ya no me siento cómoda con eso — explicó

— ¿Cómo ya no? —pregunté confundido.

— Edward, si tuve sexo casual — aseguró rodando los ojos — Lo tuve cuando no estaba en búsqueda de nada más —

— Y ahora si, a eso me refiero cuando digo que no sé qué puedo ofrecer en este momento. Buscar pareja no es mi prioridad — respondí — Estoy dispuesto, claro, pero no es mi meta en este momento —

— Tampoco la mía Edward, solo es conocer gente. Si tiene futuro que bien y sino bueno, no pasa nada. El punto es conocer a alguien esperando que si tenga futuro pero no me siento atada por ello — respondió despreocupada — Tengo curiosidad por lo que me dijiste anoche, ¿Crees que hubiera accedido solo por los comentarios de los chicos? —

— Bella, estaba confundido y celoso — admití en un suspiro.

— ¿Celoso? — preguntó asombrada.

— El día del ascensor en que Emmett me ayudó a subir el mueble se me resbaló la caja que estaba sosteniendo cuando los escuché hablar de necesitabas una follada — admití sintiéndome ligeramente avergonzado — Si solo querías eso hubiera estado más que dispuesto a ser tu candidato, no quería a otro contigo —

— Por eso los chicos hacían los comentarios frente a ti Edward, y por eso me veías avergonzada. Según ellos, tú eras el candidato —confesó — No es el sexo casual lo que me avergüenza Edward, era el hecho de que ellos dijeran que eras un buen candidato para mí y lo insinuaran frente a ti —

— Vaya, entonces los comentarios de la cena…—dudé

— Exacto, Emmett me estaba avergonzando no para convencerme del sexo casual, sino para que lo tuviera contigo —señaló

— Oficialmente he entendido muchas cosas mal — aseguré. Rio bebiendo se su copa

— Pero sabe sargento, usted ha hecho que me cuestionara si no podía darme otra noche de sexo casual — admitió viéndome con intensidad. El tenedor se deslizó de mis dedos haciendo ruido al tocar el plato. Bella se carcajeó echando la cabeza hacia atrás.

— Maldición Bella, eso ha sido muy directo — gruñí. Mi miembro palpito en mis pantalones y ella solo se encogió de hombros.

— Aunque debo admitir que la idea de conocernos es algo que me agrada más — asintió bajando la mirada — Es… me parece mejor —

— A mí también — asentí tomando su mano por sobre la mesa y entrelazando nuestros dedos — Quiero conocerte, has hecho mi llegada al país mucho más dulce y amable, esta noche ha estado llena de sorpresas y realmente quiero conocer más de ti —

— De acuerdo — sonrió.

Luego de la cena recogimos los platos y servimos el pastel, me sentí mucho más atrevido al tomar su cintura y hacerla sentar en mis piernas para comer el postre. Sus labios estuvieron sobre los míos rápidamente.

— Mmm, este es un buen cambio — aseguré apartando el cabello de su rostro.

— Así es — sonrió tomando un trozo de pastel y llevándolo a mis labios. Lo tomé y ella comió otro trozo. Volví a besarla.

— Sabes a chocolate —murmuré contra sus labios. Sus dedos se entremezclaron con mi cabello volviendo a besarme. Bajó sus labios por mi cuello — Be-Bella —

— Dime — murmuró

— Si sigues así…—suspiré cuando mordió mi cuello.

— ¿Si sigo así…?— preguntó.

— Bella — gruñí. Se puso de pie y tiró de mi mano

— Podemos seguir con el postre después, tengo algo más en mente — sonrió

— Bella, espera — hablé tomándola de la cintura y acercándola a mi pecho — ¿Qué va a significar esta noche para ti? — pregunté — Quiero estar claro en eso, no quiero que algo entre nosotros esté mal. Me agrada tenerte cerca —

— No voy a querer casarme mañana Edward — repitió con cansancio

— No, no. Lo sé, olvídate de eso — pedí— Solo dime qué esperas de mi mañana, que esperas de mi luego de esto y se honesta. Si no me siento capaz de darte lo que quieres te lo voy a hacer saber —prometí— No sé si mañana esperas flores, esperas citas no sé qué esperas y no sé que soy capaz de dar ahora —

— Edward, hablando en serio, ¿Has estado con una mujer luego de tu lesión? —preguntó

— No — negué

— ¿Puedes? — preguntó

— Claro que puedo — gruñí— Todo funciona perfectamente bien —

— Me refiero a tu hombro Edward — rodó los ojos — Creo que tu orgullo está mucho más dañado de lo que creo —

— No creo que me traiga problemas — negué — Si te cargo solo debo hacer menos fuerza con el brazo derecho y es todo —

— Bien, ¿Entonces que espero? — preguntó. Asentí — Espero dormir contigo después, no quiero vestirme e irme. ¿Tienes problemas con eso? —

— No, no los tengo — respondí — ¿Qué hay de Matt? — pregunté — ¿O cualquier otro hombre que se te acerque? —

— ¿Qué quieres decir? — preguntó

— Si vamos a conocernos, y esto no es algo de una única vez…— señalé

— ¿Posesivo sargento? — preguntó sonriendo

— Solo aclaro los términos — señalé molesto.

— No hay términos Edward — aseguró pasando sus manos por mi cuello — Esto no es un contrato, esto no es un acuerdo para tener sexo y ya. Simplemente creo que parte de conocernos es la intimidad y no estoy dispuesta a esperar determinado tiempo para conocerte físicamente —

— Pero no vamos a andar compartiendo nada con nadie. ¿Cierto? — pregunté apretando su cintura

— No, no quiero compartir nada con nadie — negó — Si quieres ese puede ser un término entre nosotros, somos exclusivos —

— Bien, eso me agrada — asentí

— ¿Alguna pregunta más? — preguntó divertida

— No te burles Bella — pedí besando sus labios

— Te dije ayer que eres un chico dulce, es dulce esto de los términos — aseguró

— No es dulce, no quiero problemas después. Me agradas mucho y no quiero empezar a conocerte con malos entendidos — expliqué

— De acuerdo, ¿Qué más? — preguntó

— ¿Qué hay de cuando estén los chicos presentes? — pregunté

— Puedes besarme delante de ellos si quieres — respondió — Yo voy a hacerlo si quiero —

— Bien, ¿Padres? — pregunté — Porque los míos se podían intensos si me ven besarte y no creo que a mi madre le agrade esto de conocerse sin ser novios —

— Nada de padres en tanto no sepamos que tan bien vamos — asintió — Con los chicos no me importa, pero padres es otro nivel —

— En eso estoy de acuerdo — asentí — Pero te quiero cerca también cuando ellos estén —

— Bien, puedo aceptar cenar con ustedes si Esme lo vuelve a sugerir — respondió

— Bien — asentí. Me incliné para besarla

— ¿Suficiente charla? — preguntó.

— No me hagas sentir como una niña Bella — pedí

— Yo soy una niña Edward, tu no lo eres — sonrió deslizando sus manos por mi espalda. Bajé mis labios a su cuello y suspiró

— Tu piel es suave — murmuré — Eso es algo que he extrañado de una mujer —

— Vamos Sargento, festejemos su regreso a Estados Unidos — pidió tomando mis labios en un beso demandante.


*Powerade: Powerade es una bebida isotónica fabricada por The Coca-Cola Company y actualmente segunda en el mercado mundial de este tipo de bebidas hidratantes de marca. Se llaman bebidas isotónicas aquellas bebidas rehidratantes o bebidas deportivas.


Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen

(Subo adelantos y encuestas que guían la historia)

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Puede que me maten por cortar el capítulo acá pero sino iba a quedar eterno. ¿Qué les parece la no-relación que establecieron?

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