¡Buenas! Les traigo nuevo capitulo :D
jupy: Siii, aclararon muchas cosas.
Elizabeth Marie Cullen: Que bueno que me avisaste! Así te contesto los tres, FF viene teniendo problemas. ¡Me tiene muy entusiasmada esta nueva historia! Pareja, pareja no se si estaban proponiendoles, pero algo casual claramente sí. Los acercamientos son buenos y Bella no tiene mucha paciencia jajaja. Estoy segura de que le va a llevar tiempo procesar el cambio, más en las circunstancias en que todo se dio. ¿Que vuelva a aparecer Jane? Quizá pueda aparecer mas adelante de nuevo. Me parece una buena forma de conocerse, sin presiones, solo ser y ver que ocurre.
Tata XOXO: Bella sabe muy bien a lo que va jajaja
sandy56: ¡De nada! :)
Palacios: Yeei, se pone bueno, bueno ;)
crazzyRR: ¡Gracias por pasar por acá!
Fallen Dark Angel 07: ¡A vos!
ANN ARSTON AARA: Yo estoy igual jajaja
CelyJoe: ¡Yei! Me gusta :D
alejandra1987: JAJAJAJAJAJA ¡Totalmente de acuerdo! Eso pensaba, es la mujer insegura de la relación. Por otro lado se lo entiende, a veces alguien especial llega cuando tenemos otras prioridades y hay que poder compatibilizarlo.
Car Cullen Stewart Pattinson: Bueno, vos, yo y todos sabemos que sus "términos" es una relación, solo mantienen relajadas las cosas. Me pone muy feliz cuando pueden notar la vibra entre los personajes solo con las palabras. No te adelantes, los celos de Bella también van a ser notorios mas adelante.
Smedina: Veremos cuando cambia, por ahora parecen cómodos.
Lore562: Y recién estamos llegando a lo fuerte ;)
Ana: ¡Gracias por el aviso! Busqué pero hay muchas cosas que no logré entender de los cargos, ya corregí eso :) Me alegro de que te guste y no dudes en decirme si notas algo como eso, ¡Gracias!
Srita Maddox 2613: A menos que hubieran querido un capitulo de 30 páginas el corte era necesario jajaja pero ya les traigo lo que falta ;)
Lidia Withlock: ¡Si! Vamos conociendo mas de ellos.
ariyasy: Es solo el inicio ;)
saraipineda44: Esme es una madre intensa jajaja pero la mejor. Edward no se iba a rebajar así, peeeero que no vuelva a aparecer.
monse rsls: JAJAJAJAJA ¡Lo bueno lleva su tiempo!
Sther Evans: ¡Estoy de acuerdo! Pero las dudas del su "no relación" van a ser dulces y divertidas ;)
Adriu: ¡Esperemos que no! Por eso Edward quieren los "términos" claros.
jenni317: ¡SIII! Super enganchados
rjnavajas: Sinceridad ante todo, es un buen modo de iniciar algo.
tulgarita: ¡A ustedes por leerlo!
phoenix1993:¡Sii! Interesante, interesante.
EmilyChase: Cada pareja tiene su tiempo, y si ellos se sienten cómodos para conocerse teniendo el sexo en el medio, ¿Por qué no?
RakelLuvre: ¡Si! ¡Bella va por todo! Un poco mas adelante va a haber un poco mas de drama, pero la relación entre ellos va a ser ligera y divertida.
Little Saturnito: JAJAJAJA ¡SOS MALA INFLUENCIA! Esta Bella va detrás del Sargento, ya lo decidió ;)
Sanveronica22: ¡Si! Veremos como va el conocerse.
Lu40: Tienen su tiempo, pero si están super enganchados con el otro. Por ahora disfrutan. JAJAJA ¿Querían un capitulo de 30 páginas? Mi maximo de paginas por cap es 20 ;) ¡Pero ya les traigo lo que falta!
Ady: ¡Les traigo lo que falta!
arrobale: ¡Si! Son buenos términos
PanchiiM: Van a ser directos, no va a haber drama entre ellos, solo dejarse llevar y conocerse.
Wenday 14: ¡A ustedes por leerla!
Capítulo 4
Empujé su cuerpo haciéndola caminar hacia atrás, cuando tropezamos rio. La alcé y rodeó mi cintura con sus piernas. Nos conduje a ciegas por el departamento hasta mi habitación, la apreté contra la puerta tanteando por el picaporte sin dejar de besarla. Finalmente logré abrir y caminé hacia la cama luego de patear la puerta cerrándola.
Dejé a Bella en el centro de la cama y bajé mis labios por su cuello.
— ¿Cuándo te hiciste los últimos estudios? — preguntó Bella en un suspiro.
— 6 meses — respondí alejándome de ella para ver su rostro.
— Yo hace 2, y me pongo inyección anticonceptiva — confesó deslizando su dedo por mi pecho
— ¿Estas segura? — pregunté
— Solo si tú lo estás — respondió — Si ambos estamos limpios…—
— Lo estoy — asentí
— También yo — aseguró. Tomé sus labios en un beso demandante. Mis labios bajaron nuevamente por su cuello mientras ella comenzaba a soltar los botones de mi camisa.
Ingresé mis manos por debajo de su blusa acariciando su suave piel, las pasé a su espalda y se estremeció. Acarició mi pecho quitándome la camisa y ella misma tiró de su blusa.
— ¿Lo tenías planeado? — pregunté viendo su sostén azul oscuro de encaje.
— No del todo — sonrió besando mis labios. Gemí cuando sus dedos se deslizaron por la cintura de mis jeans.
— Bella — gemí — Maldición bonita, ha pasado un tiempo para mí. Lo sabes —
— Por eso me voy a encargar primero de usted, Sargento — prometió. La forma en que dijo la palabra sargento impactó de forma dolorosa en mi miembro. Besé sus labios con fuerza, sus manos me empujaron haciéndonos rodar dejando mi espalda contra la cama. Besó mi pecho bajándose de la cama, se quitó sus jeans y dio una vuelta para mí — ¿Qué dices? Es mi color favorito —
— ¿Planeas matarme? — pregunté sin saber que mirar, si su precioso cuerpo escasamente cubierto por la pequeña ropa interior azul o esos preciosos y excitados ojos. Rio regresando a la cama, besó mis labios al mismo tiempo que desabrochaba mis jeans. Solté el broche de su sostén — Déjame probarte — pedí rodeando su cuerpo con uno de mis brazos mientras ella peleaba por sacarme mis pantalones, pateé la molesta prenda quedando solo en boxers negros.
Mis labios bajaron a sus senos tomando inmediatamente uno de sus pezones dentro de mi boca, succioné acariciando su seno libre.
— Edward — gimió.
— Diablos, sabes tan bien — murmuré chupando la dulce piel de sus senos — Son perfectos y míos — aseguré. Su mano se metió por debajo de mis boxers haciéndome gemir con fuerza contra ella.
— Déjame que me encargue de ti, vamos Edward, puedes besarme todo lo que quieras después — prometió besando mi mandíbula. Besé sus labios dejándome caer en la cama nuevamente. Bajó mis boxers con algo de mi ayuda y gemí cuando me tomó en sus manos.
— Be-Bella — hablé cuando besó mi pecho. Sus labios besaron la cicatriz que había al costado de mi torso.
— ¿Luego me cuentas la historia? — preguntó lamiendo la cicatriz de forma ascendente.
— Si-i — murmuré — Bella, yo…— gemí cuando sus labios bajaron más — No voy a aguantar mucho y…—
— Relájate Edward, no es ahora cuando me interesa que dures — sonrió viéndome. Cerré los ojos dejando caer mi cabeza sobre la almohada, iba a enloquecer. Mis ojos se abrieron sorprendidos cuando sus labios besaron mi bajo vientre. No pude evitar entrelazar mis dedos en su suave cabello, no guié sus movimientos aunque moría por ello. Solo la dejé hacer.
Besó mi glande y me avergoncé como un estúpido adolecente cuando noté el líquido pre-seminal que ya estaba allí. Creo que grité cuando sus labios se envolvieron a mí alrededor, no fui realmente muy consciente de eso.
Su boca me fue tomando de forma lenta, apreté su cabello entre mis dedos esperando no estar siendo brusco pero justo ahora no tenía control sobre mis movimientos. Comenzó a tomarme con deliberada lentitud volviendo todo mi miembro extremadamente sensible a sus caricias. Su lengua me acarició y gemí alto, mi columna se arqueó.
— Por favor Bella, solo…— protesté cubriéndome los ojos con mi brazo — Solo…—
— ¿Solo…?— preguntó divertida lamiendo los huesos de mi cadera
— Por favor, tómame —pedí. Besó mi cadera una vez más antes de regresar a tomarme en su boca nuevamente — ¡Ah! Maldición —gemí cuando su lengua jugó en mí. Aumentó la velocidad con la que me introducía en su boca y sentí mi orgasmo formarse rápidamente, mordí mi labio inferior intentando no venirme aún pero cuando ella sumó su mano lo perdí — A-Apártate — murmuré. Negó contra mí y fue todo para mí. Grité sintiendo la vorágine de placer recorrerme de pies a cabeza.
Cuando recobré el sentido abrí los ojos encontrando a Bella a mi lado, sentada sobre sus piernas. Labios rojos y brillosos mostraban una satisfecha sonrisa.
— ¿Estuvo bien? — preguntó divertida. Gruñí aventándome contra ella en un beso demoledor, me probé en ella sin que eso me pareciera desagradable. Apoyé mi frente en la suya y respiré calmándome.
— Bella, ha sido increíble —prometí— Tu turno — murmuré besándola nuevamente. Con más suavidad la recosté sobre la cama y bajé mis labios por su cuello. Nunca había sido muy asiduo a realizar sexo oral pero Bella realmente se merecía que me esmerara en ella.
— Edward — suspiró cuando succioné uno de sus pezones. Acaricié su estómago y su cintura disfrutando su suave piel, mis manos se sentían extremadamente ásperas contra ella.
Cambié de seno besando con dulzura. Deslicé mi mano por su vientre y quité lo que quedaba de su ropa interior, gimió cuando la cubrí con mi mano. Acaricié su humedad bajando mis labios por su piel donde mis dedos exploraban. Me acomodé entre sus piernas y aferré mis manos a sus muslos dando una lamida sobre ella. Una de sus manos se aferró a mi cabello, deslicé mi lengua nuevamente sobre ella notando que en realidad esto me agradaba, quizá lo que me agradaba es que fuera Bella. Mi miembro estuvo de acuerdo con mi apreciación listo para entrar en ella, pero primero quería darle un orgasmo.
Continué mis caricias sobre ella antes de ingresar dos dedos en su interior, se arqueó diciendo mi nombre como una especie de reverencia y amé el sonido. Mi lengua se concentró en su clítoris moviendo mis dedos con más rapidez.
— Córrete preciosa — murmuré contra ella mordiendo suavemente la piel de su intimidad. Gritó agitándose bajo mis labios, me aprisionó en su cuerpo soltando más humedad.
— Edward — gimió arqueándose. Besé y lamí todo de ella, retiré mis dedos de su interior y subí con suaves besos hasta alcanzar su boca, besé sus labios entreabiertos encantado por su rápida respiración, sus ojos se mantenían cerrados. Estaba feliz de haber provocado una reacción así en una mujer luego de tanto tiempo y mucho más feliz de que esa mujer sea Bella, esta dulce, apasionada e increíble mujer.
— ¿Estas bien? — pregunté pasando mis dedos por sus mejillas.
— Eso debería ser ilegal —respondió abriendo los ojos
— Lo que tú me hiciste también —prometí. Besó mis labios deslizando una de sus manos por mi espalda, la otra se dirigió a mi miembro
— Vaya sargento, ya está listo — sonrió acariciándome. Gemí besando sus labios y tomé su mano alejándola de mí.
— ¿Quieres seguir? — pregunté
— Quiero, por supuesto que quiero — murmuró contra mis labios. Me acomodé en su entrada e invadí su cuerpo lentamente, mis ojos no abandonaron los ojos hasta que estuve por completo dentro de ella. El aire se hizo pesado, la intensidad de emociones que recorría mi cuerpo me obligó a besarla buscando algo de calma. Sus piernas rodearon mi cintura apretándome más contra ella — ¿Estas bien? — preguntó acariciando mi cabello. Asentí escondiendo el rostro en su cuello y comenzando un lento movimiento en su interior. Suspiró escondiendo el rostro en mi cabello, mis movimientos eran lentos y profundos. Estaba perdido en ella y en las sensaciones, nada me hubiera preparado para esto — Mas, por favor —pidió cuando el lento ritmo ya no era suficiente para ella. Me alcé recargándome en mis manos y aumenté la velocidad de mis embestidas. Gimió
— ¿Mejor? —pregunté. Una fina capa de sudor comenzó a cubrir su piel como si brillara.
— Mucho — respondió. Se arqueó cuando el ángulo de embiste cambió. Nuevamente no sabía que mirar, si su cuerpo o su rostro. Sus senos se movían en cada embiste pero su rostro era increíble, su labio inferior era apresado entre sus dientes y sus mejillas ruborizadas. Eventualmente sus senos ganaron, bajé mis labios a sus pezones y succioné — Maldición Edward —
— Bella, maldición, no voy a aguantar mucho — protesté contra su cuello
— Es-Está bien — gimió
— No lo está — protesté llevando mi mano a donde estábamos unidos. Froté su clítoris y un profundo gemido retumbó en la habitación. La humedad se hizo mayor, la presión también. Mordí mi labio inferior con fuerza. No iba a correrme antes que ella, sentí sangre en mi boca por la fuerza de mis dientes.
— ¡Edward! —gimió estrechándose a mi alrededor — Tan, tan cerca — advirtió. Aumenté la velocidad sabiendo que eso iba a hacer más difícil en aguantar. Gritó y finalmente pude dejar de reprimir mi propia liberación.
— Bella — murmuré contra su piel descargándome.
Se había sentido poderoso, aturdidor y su palpitar a mí alrededor no me dejaba pensar, sus labios besaron mi frente. Me dejé caer a su lado y ella se giró acurrucándose a mi lado, pasé un brazo rodeando su cuerpo acariciando su espalda y gimió apretándose contra mí.
— Edward —protestó
— ¿Estas bien? — pregunté besando su frente
— Si, mi espalda se pone extremadamente sensible luego — suspiró
— ¿Qué tanto? — pregunté presionando mis dedos en su piel
— Mucho, para — pidió. Sonreí aflojando la presión de su piel.
— Bien, en otra ocasión voy a descubrir que tan sensible eres — aseguré.
— De acuerdo, en otra ocasión — prometió soltando un suspiro contra mi cuello. Sus dedos acariciaron mi cabello adormeciéndome. Escondí el rostro en su cabello, la pesadez en mis ojos era evidente. Acurruqué a Bella más contra mí, besé su cabello y nos cubrí con la sabana.
Cuando desperté la mañana siguiente su espalda estaba presionada contra mi pecho, una de mis piernas estaba por arriba de las suyas. Deslicé mi mano por su estómago, cintura, caderas y muslos.
— Tan suave — suspiré. Sentía mis manos ásperas en comparación a su suave piel.
— Mmm, eso se siente bien — murmuró.
— ¿No sientes mi manos ásperas? —pregunté besando su hombro
— No —respondió
— Son las manos de un soldado, son ásperas — señalé
— Me agradan — prometió — Son dulces, eres dulce — aseguró. Cerré los ojos apretando mis brazos a su alrededor y perdiéndome en mis pensamientos — ¿Te dormiste? —
— No — murmuré — Pensaba —
— Bien — murmuró
— ¿No vas a preguntar en qué? — pregunté divertido
— No sino quieres contarme — negó
— Quiero —asentí
— Te escucho, estoy —aseguró. Me mantuve unos minutos en silencio buscando las palabras correctas.
— Cuando recibí tu primer mail todo se hizo realidad — expliqué deslizando mis dedos por su estómago — Hasta ese momento todo lo que estaba en mi mente eran los hombres que entrenaba y la posibilidad de regresar a Estados Unidos, pero no se lo había dicho a nadie — confesé — Y lo primero que recibo de mi nueva vida es el mail de una amable señorita ofreciendo hacer mi bienvenida más amable, más reconfortante. Se extendió por mi pecho una sensación de calidez y cuidado al regresar a casa —
— Tu madre hubiera hecho eso si lo hubiera sabido — aseguró
— Si, es verdad — asentí — Pero tu bienvenida fue sentir que mi país, al que le había dado 9 largos años de vida y por el que por poco pierdo el hombro, me esperaba con los brazos abiertos — expliqué. Deslicé mis dedos por entre sus senos — Y fue dulce, y tranquilizó mis nervios, estaba nervioso por el choque de mis realidades. Tu hiciste ese choque dulce y tranquilo —sonreí— Bajé del ascensor y estabas allí ofreciendo tu sonrisa y tu amistad, habías preparado un acogedor departamento y también fuiste mi amiga en la terraza y con mis padres. Fuiste justo lo que necesitaba cuando lo necesitaba —
— Me alegro haber sido de utilidad — asintió
— Si, mucho — aseguré — Pero también me tenías confundido, le caes bien a Esme. Por eso quiso invitarte a cenar, por eso no quiero que me vea besándote. Me encanta besarte Bella pero si ve eso justo ahora…— negué
— Complicaría las cosas — asintió
— Si, en este momento tengo que enfocarme en que quiero hacer de mi vida — señalé— No sé qué hacer. Quiero hacer algo de mi vida, quiero estabilizarme solo que no esperaba tener que tomar esta decisión aún. Tenía tiempo, cuando ocurrió lo del hombro aún tenía más de 4 años para decidir —
— ¿Qué te gusta? — preguntó
— No lo sé —negué — Pero por eso elegí esta zona de Chicago, es buena y es céntrica. Supuse que estar aquí iba a ser bueno para cualquier decisión que tomara, mis padres viven en las afueras — expliqué — Pienso en algún establecimiento, tengo un fideicomiso que maneja Carlisle, aún no he hablado con él de eso pero puedo invertir eso en lo que sea que me decida a hacer —
— ¿Has visto algo que te interesara? — preguntó acariciando mi brazo.
— No, pero no he mirado tampoco — respondí
— Puedo ayudarte, conozco gente por mi trabajo — aseguró
— Gracias chica linda — sonreí besando su hombro — Pero no quiero comprar nada de cadena — negué — Es decir, no quiero una franquicia de McDonald's, ¿Eso me daría dinero? Por supuesto, pero no quiero —
— ¿El fideicomiso te da ganancias? — preguntó
— Las da — asentí — No sé cuánto pero las da —
— Puedes solo dejarlo seguir — se encogió de hombros
— No soy una persona que se mantenga quieta solo obteniendo ganancias — respondí — Compré el piso y mis padres me regalaron el Volvo, suficiente estabilidad. Ahora tengo que decidir en que arriesgarme — expliqué — ¿Crees que sea aspirar a mucho? —pregunté indeciso — Quizá comprar una franquicia sea lo más inteligente —
— No siempre hay que hacer lo más inteligente — respondió girándose. Apreté su cuerpo más contra mí — No quieres una franquicia, no la compres —
— ¿Crees que sea un buen concejo? — pregunté divertido
— Cuando dejé la revista donde trabajaba con Alice y con Rose no fue una decisión inteligente pero ya no soportaba que me envistan articulos sobre sobre vestidos y maquillaje. Yo me encargaba del diseño del sitio web — señaló — No fue fácil al principio pero ahora estoy bien, logré terminar de pagar mi piso y estoy conforme con lo que hago, tengo variedad. Si esperas ganar el primer mes compra la franquicia, si esperas que el triunfo sea tuyo se independiente —
— Eso me agrada, ser independiente — asentí deslizando mis dedos por su mejilla.
— No tienes por qué hacerlo ya, tampoco hagas algo por impulso — aconsejó — Disfruta del tiempo de civil primero —
— ¿Vas a seguir ayudándome a disfrutarlo? — pregunté bajando mis labios a los suyos.
— Todo lo que quieras — sonrió empujando mi pecho para que mi espalda estuviera contra la cama. Sus piernas se deslizaron quedando a cada lado de mi cadera — Déjame mostrarte lo que hace esta dulce mujer — pidió besando mis labios. Apreté sus glúteos. Pocos besos hicieron falta para tenerme listo para ella de nuevo. Me tomó en su cuerpo y gemí alzándome por sus senos, eran dulces y tan, tan suaves.
Sus movimientos se hicieron rápidos, muy distinto a nuestro inicio anoche. Ella sobre mi era increíble, sus movimientos eran increíbles. Mordí su cuello en una ráfaga de posesividad, solo yo quería ver estos movimientos.
Tomó una de mis manos llevándola a su intimidad, froté su clítoris sintiéndome también al borde del abismo, su cuerpo se estrechó a mí alrededor llevándome con ella.
Se dejó caer sobre mi pecho conmigo aun en su interior y deslicé mis dedos por su espalda, se estremeció.
— Necesito saber que tan sensible es tu espalda, preciosa — pedí siguiéndos mis caricias.
— Mucho, de verdad —murmuró
— ¿Confías en mí? — pregunté. Asintió contra mi pecho — Déjame acariciarte entonces —
— Si haces eso probablemente vuelva a necesitarte — señaló
— ¿Eso debería de molestarme? — pregunté divertido. Presioné mis dedos en su piel
— Edward — gimió apretando las sabanas
— Diablos preciosa, muy sensible — murmuré. La baje de mi cuerpo dejando su pecho contra la sabana y me dediqué a lamer y besar su espalda.
— Edward, para, por favor — pidió estremeciéndose. Subí mis labios contra su oreja
— ¿Esto te produce algún dolor? — pregunté
— No solo… — protestó cuando mis labios bajaron a su espalda de nuevo — Por favor, es demasiado —
— Dime que necesitas —pedí sin dejar su piel
— Entra en mi — gimió cuando mordí. Separé sus piernas invadiendo su interior, aluciné con lo húmeda y estrecha que estaba. Mis labios continuaron besando y lamiendo su espalda. Bella llevó sus manos hacia atrás tomando mi cabello y mi muslo con fuerza
— Diablos, ¿Vas a…?— pregunté
— Maldición si — gimió corriéndose. No detuve mis besos en su espalda ni mis movimientos dentro de ella — Edward — sollozó
— ¿Te hago daño? — pregunté asustado deteniendo mis movimientos
— Diablos Edward, muévete — pidió. Reí volviendo a moverme y a besar la piel de su espalda. Esta vez cuando el orgasmo la alcanzó me llevó con ella.
Apenas si estuve lo sufrientemente lucido para girarnos y dejarnos sobre nuestros costados. Besé su hombro y tembló
— ¿Demasiado? — pregunté divertido pasando mis labios por su piel
— Para, por favor — gimió. Esta vez obedecí. Abandoné el interior de su cuerpo y se giró de forma temblorosa.
— Eres alucinante — murmuré besando su mejilla
— Solo cállate, deja que me recupere —suspiró. Apreté mis brazos a su alrededor disfrutando de ella. Su estómago pronto gruñó
— Deberíamos desayunar, ¿Cierto? — pregunté
— Deberíamos —rio
— Deja que vaya por el desayuno —pedí sentándome sobre la cama.
— No, espera — pidió besando mi espalda — Deberíamos ir ambos, debería desayunar e irme a trabajar —
— ¿Vas a dejarme solo el resto del día? — pregunté girándome y besando sus labios
— No quiero pero…—dudó — Tengo trabajo —
— Lo sé — suspiré besando su mejilla — ¿Qué dices de una ducha entonces? Prometo no entretenerte demasiado —
— De acuerdo, una ducha —asintió. La alcé en brazos haciéndola reír y nos llevé a la ducha.
Tal como le prometí fue un baño tranquilo, solo dejé algún beso en su piel. Volvimos al cuarto y nos vestimos antes de ir a la cocina, me dispuse a preparar un simple yogurt y fruta fresca. Bella me abrazó y besó el centro de mi espalda.
— ¿Cómo te hiciste la cicatriz del estómago? — preguntó
— Fue en mi primera designación en zona de guerra, habíamos salido a patrullar fuera de la base y me descuidé. Me atacaron en la noche, por suerte no hacíamos la patrulla en solitario — expliqué — Mi compañero me salvó la vida esa noche, el corte no había afectado nada vital, ni siquiera supe realmente como lograron llegar a herirme, tenía el chaleco pero cuando regresamos a la base encontré la herida —
— ¿No dolía? — preguntó
— No, la adrenalina hace que no sientas las cosas en el momento. Tampoco puedes enfocarte mucho en eso, salvar tu vida es más importante — señalé — Lo mismo ocurrió con mi hombro, con los calmantes seguí adelante hasta que pudieron atenderme —
— Probablemente voy a decir algo que va a molestarte y no estoy segura de que estemos en ese lugar — habló. Me giré envolviendo su cuerpo con mis brazos
— Puedes decirme lo que quieras Bella — prometí besando sus labios
— Es que…—dudó— Estoy…—
— Dímelo preciosa — pedí metiendo mis manos por debajo de su blusa y haciendo relajantes círculos en su piel
— Estoy contenta de que estés fuera del ejército, de que estés a salvo. ¿Eso me hace una mala persona? — preguntó avergonzada
— No — negué tranquilizándola — De hecho es la razón del porque nunca me interesó conocer a alguien, mis padres estaban siempre preocupados por mí y no quería a una mujer también preocupada — expliqué — He estado en zonas que podías estar caminando una tarde de martes y al próximo segundo una bomba estallaba a nuestro lado —
— Dijiste que estuviste cerca de la muerte algunas veces —murmuró
— Así es, a veces la mía, a veces de compañeros — asentí — Y muchas veces estaban más preocupados por su familia en casa, de cómo hacerles saber que habían sido heridos, que por ellos mismos —
— ¿Si nos hubiéramos conocido cuando aún estabas en servicio…?— dudó
— No me hubiera atrevido siquiera a mirarte Bella — negué — Una mujer tan dulce y amable no merece tener a alguien en la guerra, pero lo curioso es que ahora puedo entender a mis compañeros — murmuré — Ellos estaban preocupados por estar lejos, yo solo me preocupaba por no enviarles a mis padres noticias malas. Ahora contigo…—dudé — ¿Cómo hubiera estado en paz conmigo si esta dulce mujer estaba sola en Chicago? —
— No ocurre nada Edward, Chicago no es una zona de guerra — negó
— ¿Importa eso? — pregunté — ¿Importa eso si estoy a miles y miles de kilómetros? — insistí— Soy protector Bella, me voy a poner algo nervioso cuando estés sola por la calle —
— Chicago es seguro, no hay guerra aquí — aseguró
— Que no estemos en guerra no implica que las cosas no ocurran — negué — Hay terroristas, hay locos que matan solo porque se les antoja. Eso sin contar otros criminales, no importa que tanta defensa personal sepas, un arma es un arma — señalé apretando mis brazos a su alrededor
— No puedes pensar en eso todo el tiempo — negó
— No, no debería. Quizás eso pase con el tiempo, quizás no — señalé — Aun vivo en estado de alerta, aun a veces me despierto desorientado hasta darme cuenta de que no estoy en una zona bélica, aun hoy camino por la calle atento a mis alrededores —
— Eso deberíamos hacer todos — respondió
— Si, pero yo sé de lo que es capaz el ser humano, lo he visto. Los demás no, solo en películas, en las noticias. Yo estaba allí cuando ocurrían los hechos —expliqué con la mirada perdida en los recuerdos — Recuerdo correr, recuerdo civiles heridos que no tenían nada que ver con el conflicto pero que estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado — señalé. No respondió y besé su cabello — Lo siento, no quería decir todo esto, es solo que…—
— No, está bien. Quiero saberlo — asintió
— No tiene importancia, solo déjame estar cerca de ti, déjame acompañarte a tu departamento cuando estemos en la calle — pedí — No porque crea que no te puedes defender Bella, eres inteligente y valiente pero se de lo que es capaz el ser humano —
— De acuerdo —murmuró. La retuve en mis brazos unos cuantos minutos más antes de liberarla y seguir con el desayuno. Comimos en silencio, estaba perdido en recuerdos y abrumado por como mi vida había cambiado — Debería ir a trabajar — habló Bella suavemente. Alcé la mirada hacia ella.
— Lo siento, ¿Arruiné la mañana? — pregunté con una mueca
— Claro que no —sonrió suavemente— Me gusta hablar, que me cuentes —
— De acuerdo — asentí tomando lo que habíamos usando durante el desayuno y llevándolo a la pileta. Me acerqué a ella y pasó sus piernas a mí alrededor.
— Eres un buen hombre Edward —habló acariciando mis mejillas — Un hombre bueno, dulce y encantador —
— Solo espero que lo que dije haga más fácil que entiendas la forma que voy a comportarme contigo — hablé — No dudo en que vas a volverte alguien significativo para mi Bella y el hecho de verte tan dulce y pequeña hace que me sienta aún más protector contigo —
— Volverme alguien significativo para ti no me desagrada — sonrió
— Bien, porque llegué y encontré esta cosita dulce y planeo hacer todo por cuidar que nada te ocurra — sonreí más animado. Besó mis labios
— ¿Es algo que le ocurre a todos? — preguntó
— No lo sé — respondí encogiéndome de hombros — Quizá me entere de eso las veces que vaya a revisión, no estoy seguro. Para todos es distinto —
— Bien, está bien — asintió.
— Ven, vamos — pedí tirando de su mano. Bajó del taburete de la cocina y se dejó guiar hasta su departamento — ¿Me envías un mensaje si me necesitas? — pregunté deslizando mi mano por su mejilla.
— Lo prometo sargento — sonrió. Besé sus labios una vez más antes de dejarla entrar. Me quedé frente a su puerta unos cuantos minutos, ansioso por alejarme de ella. Pero debía recordar que ella si sabía que quería de su vida y trabajaba por eso, yo aún no.
Me giré rumbo a mi departamento.
Un par de días pasaron, había compartido algunos mensajes con Bella pero ella no había hecho el comentario de vernos asique tampoco lo hice. Hoy eso cambió, me avisó que los chicos iban a estar en su departamento y que me esperaban si deseaba unirme a su noche.
Toqué el timbre exactamente a las 5 de la tarde, Bella me abrió con una sonrisa. Besé sus labios empujándola suavemente y cerrando la puerta con el pie.
— Mmm, hola sargento — rio
— Hola — murmuré recargando mi frente en la suya.
— ¿Qué ocurre? — preguntó deslizando sus manos por mi espalda
— Nada, solo te extrañé — admití. Rio besando mis labios
— Lo siento sargento, mucho trabajo esta semana — respondió — Siempre que algún tipo de festividad llega la publicidad aumenta, el día de la madre suele traerme mucho trabajo y solo falta poco más de una semana para eso —
— Y eso está bien, me agrada que tengas trabajo pero te extrañé — respondí
— Lo sé, pero ya es viernes y puedes quedarte luego de que los chicos se vayan — aseguró
— Bien, eso arregla muchas cosas — prometí besando sus labios nuevamente — ¿Necesitas ayuda? — pregunté pasando mis dedos por su cabello
— En realidad no, los chicos no van a llegar hasta las 7 — sonrió
— ¿Algún motivo para hacerme venir 2 horas antes? — pregunté riendo
— Justamente eso sargento, hacerlo venirse — prometió
— Bella, juro que quiero ser un caballero contigo — protesté.
— Vamos, necesito una ducha para relajarme —rio— Hoy también fue un largo día de trabajo — asintió tirando de mi mano. Besé su cuello entrando al baño y le quité la blusa.
— ¿Tenemos dos horas entonces? — pregunté
— Hora y media, las chicas tienen llave y no planeo darles un espectáculo — señaló soltando los botones de mi camisa. Besó mi pecho y bajó con sus besos hasta la cicatriz que tenía del lado derecho del estómago — Mi sargento — murmuró besando la cicatriz.
— Ven bonita — pedí tomando sus manos. Quité sus jeans y su ropa interior besando su cuello, terminó de desvestirse y se alejó de mi rumbo a la ducha, abrió el agua regulando la temperatura. Me quité lo que me quedaba de ropa antes de adherirme a su espalda, besé sus hombros y lamí el lunar que estaba en su hombro izquierdo. Gimió apretando mi brazo que estaba en vuelto en si cintura.
— Ven, vamos dentro — pidió entrando a la bañera. La seguí tomando su cintura y girándola. Besé sus labios metiéndonos bajo el chorro del agua. Bajó sus labios por mi cuello, mi pecho y lamió nuevamente la cicatriz
— Creí que no teníamos tiempo — gemí cuando tomó mi miembro en su mano
— Para besarte siempre tengo tiempo — prometió. Gemí completamente perdido en ella y entrelacé mis dedos en su cabello. Besó mi glande de forma dulce antes de que su lengua me acariciara.
— Dios, Bella — gemí cuando me tomó por completo en su boca — Me matas cuando haces eso — prometí. Sus ojos se alzaron viéndome, me perdí en ella. Me sacó de su boca y volvió a tomarme — Ya, no lo soporto, quiero tu cuerpo ahora — pedí tomando su mano y tirando de ella. Rio poniéndose de pie y besó mis labios — Manos contra la pared —
Obedeció y apoyó sus manos en la pared, me acomodé en su entrada y entrelacé nuestros dedos aferrándonos a la pared. Entré de una sola estocada a su cuerpo.
— ¡Edward! — gimió
— Santo cielo, siempre tan estrecha — gruñí. Mordí la piel de su hombro necesitando más de ella. Salí y entré nuevamente con fuerza — Senos contra la pared, no quiero hacerte daño —
— Muévete — pidió apretando su pecho contra la pared. Solté sus manos y aferré mis dedos a sus caderas adquiriendo velocidad en mis embistes — Maldición, ¡Sí! — exclamó. Sonreí recargando mi frente en su hombro viéndome desaparecer en su cuerpo
— Hermosa vista — murmuré dándole una palmada a su nalga derecha. Gimió — Si, colorada por mí, así te quiero — prometí. Cambié el ángulo y gritó. Deslicé una mano por delante de ella hasta alcanzar su intimidad. Una de sus manos se alzó hasta mi cabello, tiró con fuerza curveando su espalda aún más. Gruñí cuando la penetración se hizo más profunda.
— Edward, me vengo — avisó.
— Te siento dulzura, estoy contigo — prometí sintiéndome cerca también. Sus dedos tiraron con fuerza de mi cabello antes de soltar un largo y profundo gemido. La presión sobre mi fue demasiado, me corrí con fuerza en su interior.
— Dios mío sargento, no pensé que la ducha fuera a ser así — rio. Reí besando sus hombros y su columna — Edward, sabes que…— murmuró
— Lo sé, me encanta lo sensible que queda tu cuerpo después — prometí pasando mi lengua por su columna, palpitó a mi alrededor.
— Ed-Edward — suspiró. Deslicé mi mano por su estómago hasta el centro de sus senos despegando su cuerpo de la fría pared y recargué su espalda en mi pecho.
— Dulce y sensible — murmuré acariciando su cuello con mi lengua
— Estas…— protestó
— ¿Estoy…?— pregunté divertido.
— Estas jugando conmigo — murmuró
— ¿Tú crees? —pregunté saliendo de su interior suavemente. Farfulló algo inteligible girándose y acurrucándose en mi pecho. Algo que me fascinaba de hacer el amor con ella era lo dulce y sensible que se ponía después. Podía entender por qué no quería sexo casual, me hubiera odiado a mí mismo por perderme su estado posterior.
Deslicé mis manos por su espalda y suspiró
— Nunca debí haberte dicho lo sentible que soy después — protestó
— Lo hubiera descubierto eventualmente dulzura, pienso tener muchos momentos después contigo — prometí. Rio alejándose de mí.
— ¿Hiciste algo interesante esta semana? — preguntó
— Si, un par de cosas, luego de la ducha te cuento — asentí.
Nos duchamos en silencio, era cómodo, no pude evitar besar su espalda cada vez que podía.
— Voy al cuarto, cuando termines de vestirte has lo que gustes — habló envolviéndose en una toalla luego de la ducha. Yo me quedé en el baño poniéndome la ropa con la que había llegado.
Luego de vestirme fui a la cocina y busqué agua fría, ella llegó algunos minutos después vestida con un vestido verde oscuro abrigado a mitad de muslo.
— ¿Agua? — pregunté
— Si, por favor — asintió buscando un vaso en la alacena. Tomé la jarra de la heladera y le serví. Besó mi mejilla en agradecimiento.
Nos acomodamos en el sofá de la sala paseando por distintos canales sin prestar demasiada atención, la mano de Bella en mi muslo me relajaba.
— ¿Estas preocupada por los chicos? —pregunté algunos minutos después acariciando su brazo.
— Los chicos me dan igual, ya me follaron que es lo que ellos querían — respondió encogiéndose de hombros.
— Hice más que follarte Bella — prometí besando su frente
— Lo sé — sonrió acurrucándose en mi pecho
— Eres importante para mí, te hice el amor, no quiero solo follarte — repetí.
— Lo sé — repitió besando mi cuello — Relájate Edward, me conocen, van a notar el cambio y me da exactamente igual —
— De acuerdo, debe ser que como aun los estoy conociendo me pone un poco ansioso, no dejan de ser tus amigos — respondí
— Si, pero estas en el grupo como uno más. No como mi pareja — aseguró — Ni siquiera somos una pareja en todo el sentido de la palabra, lo único que podría decir que lo somos es que somos exclusivos —
— ¿Qué piensas responderles si preguntan? — insistí
— Que me follas y muy bien— rio. Alcé su rostro y la miré
— Hablo enserio Bella, no quiero que lo plantes así —negué— No solo te follo —
— Oye, Edward, no tiene nombre esto — me recordó — Estamos conociéndonos, ni siquiera quieres ponerle nombre. Me dijiste que tener pareja no es tu prioridad y tampoco la mía. Quiero alguien que me abrace luego del sexo y tú haces eso, nos llevamos bien y me siento satisfecha en lo físico y lo emocional ¿Por qué necesitas un nombre? —
— No lo sé, supongo que tienes razón — respondí
— La tengo, no te preocupes por esto. Supongo que cuando sintamos que estamos en el momento de dar el paso a un título lo vamos a hacer por ahora estoy feliz conociéndote — aseguró. Besé sus labios con dulzura.
— De acuerdo, pero no te atrevas a decirles que somos folla-amigos — pedí.
— ¿Por qué no? ¿Qué harías si lo digo? — preguntó mordiendo su labio inferior. Lo solté con mi pulgar y mordí con algo de fuerza hasta que protestó.
— No me busques Bella, voy a decirles que hago mucho más que follarte — prometí.
— Quizá quiera ver eso — rio
— ¿Qué estas intentando? — pregunté curioso.
— Nada… — sonrió — Pero quiero saber que tal eres enojado —
— ¿Quieres hacerme enojar? — pregunté alzando una ceja
— Probar tu paciencia, quizá — sonrió
— En una misión esperé 37 horas escondido por un cargamento que debía proteger para que entrar a salvo a la base, créeme que tengo paciencia — aseguré
— Bien, entonces me voy a esforzar —sonrió
— ¿Tienes ganas de ser traviesa hoy? — pregunté bajando mis labios por su cuello.
— Quizás — murmuró. Aparté un poco la tela de su vestido y mordí su piel — Edward — suspiró
— ¿Te puedo marcar? — pregunté
— Si — gimió cuando lamí la zona de la mordida con mi lengua. Puse mis labios en su piel y succioné con fuerza, su mano se apretó en mi muslo y gemí contra ella.
— ¿Tenemos tiempo? — pregunté
— No, ya no — protestó. Besé sobre la marca y me alejé viéndola
— Bien, se te ve bien — prometí.
— No me dijiste que hiciste esta semana de interesante — negó pasando los dedos por mi cabello
— Fui a casa de mis padres, hablé con Carlisle sobre el fideicomiso — expliqué
— ¿Decidiste que hacer? — preguntó
— No, pero quiero empezar a tener los papeles en orden — respondí — Y hablé con Carlisle de hacer algo por mi cuenta, me habló de poner un bar pero no me convence —
— ¿Por qué no? — preguntó
— No lo sé, no me veo toda la noche en un bar —respondí— Pero si me agrada el asunto de entrar en la gastronomía, igualmente aun es todo tentativo. Primero que todo mirar cómo está la zona, buscar algo que me convenza, no lo sé. Primeras platicas — aseguré encogiéndome de hombros.
— Bien, eso me gusta. Que hables con ellos y te entusiasme ver que hacer — asintió
— Supongo — respondí pasando mis dedos por su cintura.
— Emmett puede ayudarte a entender algo más si quieres, no va a tener problema en darte consejos — aseguró
— No dije que fuera a meterme en gastronomía, solo que fue una de las cosas que hablamos con Carlisle — aclaré
— Lo se Ed, está bien. Solo lo ofrezco — me tranquilizó.
— Bien — asentí. El timbre sonó y besó mi mejilla poniéndose de pie — ¿Las chicas no tenían llave? — pregunté confundido
— Si, pero solo la usan si no atiendo — explicó perdiéndose en la cocina. Escuché como hablaba por el portero y les abría. Me puse de pie y fui a la cocina, ella estaba sacando las pastas de la alacena.
— ¿Pastas hoy? — pregunté
— Si, Emmett quiere que probemos una nueva salsa que quiere ofrecer en el menú — explicó
— ¿Vas a ser su asistente? — pregunté
— Nop, cuando prueba cosas nuevas lo hace solito — respondió.
— Te verías sexy como chef — admití
— ¿Si? ¿Eso crees? — preguntó girándose hacia mi
— Si, sobre todo si solo usas el sombrero — sonreí besando sus labios. Pasó sus brazos por detrás de mí cuello. Se escuchó bullicio en la puerta y el timbre.
— Llegaron — rodó los ojos. Besó mi mentón escapando de mis brazos, esperé en la cocina a que llegaran.
— Hola Edward — saludaron entrando. Emmett venía bastante cargado, lo ayudé con las bolsas — Gracias hermano, traje muchas cosas — rio
— ¿Salsa de que es hoy, Emm? — preguntó Bella curioseando las bolsas de Emmett.
— Tengo dos para hoy, una de nueces y otra es una irlandesa que no puedo ni pronunciar el nombre — explicó
— Edward es alérgico a las nueces Emm — protestó Bella.
— Ups, lo había olvidado — respondió Emmett viéndome con cara de disculpa
— Emmett, no tenías como saberlo — negué
— De hecho si, escuchamos tu conversación con Bella cuando se lo dijiste — respondió. Alcé una ceja viendo a Bella.
— Estábamos en una videollamada cuando llegaste — respondió alzando sus manos en son de paz con una divertida sonrisa.
— En fin, Edward vas a tener que comer la irlandesa. Solo espero que sepa bien — rio.
— Claro Emm, descuida — asentí.
— Bien, ahora déjenme trabajar — pidió echándonos de la cocina. Fuimos a la sala. Alice y Rose se pararon frente a Bella que se había sentado en el sofá
— Habla Swan — hablaron al mismo tiempo. Yo estaba a su lado pero a una distancia apropiada y Jasper estaba en el sofá individual.
— No sé de qué hablan — respondió Bella
— Te pusiste vestido Bella, y esa sonrisa de estúpida solo significa algo — aseguró Alice
— Es una sonrisa de bien follada — habló Rose señalándola con el dedo.
— Muy bien follada — sonrió por completo viendo a sus amigas. Dejé caer mi cabeza hacia atrás cerrando los ojos y apreté los labios evitando la protesta que quería soltar.
— ¿A quién te follaste? —preguntó Alice. Salté de mi lugar con el chillido que soltaron Rose y Alice. Abrí los ojos y el dedo de Bella me apuntaba.
— ¡¿Por qué diablos gritan así?! — preguntó Emmett entrando a la cocina.
— Bella y Edward follaron — explicó Jasper a Emmett
— No solo follamos — gruñí
— Bien, no solo follamos, nos estamos conociendo — asintió Bella
— ¿Son folla-amigos? — preguntó Emmett divertido
— No — gruñí molestándome aún mas
— ¿No estabas cocinando? — preguntó Bella viendo a Emmett
— Por el grito de las chicas regué las nueces por todos lados — respondió
— ¡Ve a limpiar mi cocina Emmett! —exclamó Bella
— ¡Pero quiero saber! — respondió
— Edward y yo nos estamos conociendo, si me folla y sí, hace más que eso asique ahora ¡Vete a limpiar la estúpida cocina! — exclamó
— Me pierdo toda la diversión — murmuró Emmett yéndose a la cocina
— Ya aclaré que hacemos más que follar, ¿Contento? — preguntó Bella viéndome
— No, te pedí específicamente que no lo dijeras de ese modo — respondí
— ¿Tienen algún problema con la palabra follar? —preguntó Jasper alzando una ceja en nuestra dirección
— No, solo me divierto — aseguró Bella.
— 37 horas Bella — repetí. Rio besando mis sabios, sonreí cuando se alejó.
— Bella, reunión — habló Alice tomando de la mano de Bella y alejándola del sillón rumbo a la habitación.
— Asique te la follas — rio Emmett entrando a la sala.
— Hago más que eso — protesté — Ella lo está diciendo así solo por fastidiarme —
— ¿Entonces no quieres solo follarla? — preguntó Jasper
— Como escuche una vez más la palabra follar los voy a golpear — amenacé. Emmett rio regresando a la cocina. Cerré los ojos con fuerza.
— ¿No estás de acuerdo con el tipo de relación que tienen? — preguntó Jasper de forma suave. Su tono no era burla, era en tono amistoso.
— Estoy de acuerdo, solo que no me gusta no tener un título para ella — expliqué
— ¿Por qué no lo tienes? — preguntó
— Porque nos estamos conociendo — respondí
— Entonces relájate Edward —pidió — De lo contrario cuando sea oficialmente tu novia te va a enloquecer los nervios, Bella es así, ella es muy abierta en sus relaciones. Se da por completo, con o sin título —
— Empiezo a ver eso, ella es increíble — asentí
— Lo es, es una buena chica — coincidió — Y es mi amiga, una gran amiga y como una hermana para mí esposa. Solo espero que seas sincero con ella, que seas del ejército no te va a salvar de mis golpes y los de Emmett — prometió.
— Jasper, el aviso es innecesario —aseguré abriendo los ojos— Bella me gusta, mucho. Es una gran mujer, es preciosa y dulce. No está en mis planes herirla, si esto no funciona tienes que entender que puse todo de mi para que si funcione. Quiero que funcione —
— Bien, me alegro de escuchar eso amigo. Nos agradas, pero no nos quieres en tu contra — prometió — Sobre todo a Emmett —
— Claro, descuida — asentí dejando caer nuevamente la cabeza en el sillón. La puerta de la habitación de Bella se escuchó ser cerrada con fuerza.
— Par de locas — murmuró llegando a la sala. Se sentó a mi lado a una distancia amistosa.
— ¿Te torturaron mucho? — pregunté acariciando su cabello
— No tanto, solo molestan —murmuró. Su mirada quedó fija en la mía.
¿Debería abrazarla? ¿Ella quería que la abrazara? Yo quería, pero no estaba seguro de lo que ella quería. Me incliné y apoyé mis labios en su oreja.
— ¿Les dijiste que hago más que follarte? — pregunté
— Si — asintió girando el rostro para verme — Les dije que te gusta abrazarme después — sonrió acariciando mi mejilla con sus dedos — Y que me abrazas a la noche también —
— Me gusta abrazarte — asentí
— Y a mí — prometió. Dejé un dulce beso sobre sus labios — ¿Me abrazas? — preguntó en un tono muy, muy bajo.
— Solo estaba esperando que lo pidieras — prometí acercándola a mí. Se acurrucó contra mí y suspiró, deslicé mis manos por su espalda. Escuché la puerta del cuarto abrirse y cerrarse, Bella se apretó más contra mí escondiendo el rostro en mi cuello.
— Se ven lindos — sonrió Alice sentándose en las piernas de Jasper.
— Si, realmente lindos — asintió Rose.
— Gracias, supongo — respondí. Bella dejó un beso en mi cuello.
Nos dejaron tranquilos por el resto de la noche, Bella se acercaba de a momentos a mí y yo disfrutaba de eso. No estaba seguro de que tanto podía tocarla en público por el hecho de que en realidad no éramos pareja pero dejé que supiera lo mucho que me gustaba cuando ella se acercaba.
— ¡Al fin! — exclamó cuando los chicos abandonaron el departamento
— Noche intensa — reí.
— Dios, si — murmuró bostezando. Me acerqué a ella y me sonrió.
— Si me quedo solo a dormir, ¿Eso estaría bien? —pregunté
— Si, estaría bien —asintió— ¿Ya no quieres estar conmigo? —
— Siempre quiero, es solo que ha sido una noche intensa y pensé que podíamos solo dormir juntos — respondí encogiéndome de hombros — Pero no sé si eso entra dentro de esto que tenemos...—
— Claro que entra Edward — rio — Entra todo lo que quieras que entre — prometió.
— De acuerdo, solo dormir entonces — asentí besando sus labios.
— Vamos, a la cama — sonrió tirando de mi mano. La seguí hasta la habitación, se desvistió por completo y se puso una playera. La imité quedando solo en boxers, me metí bajo las mantas y se acurrucó a mi lado.
— Dulces sueños bonita — hablé.
— Descansa — murmuró besando mi hombro.
— Bella — hablé minutos después.
— ¿Mmm? — preguntó
— Los amigos no se besan — señalé.
— Lo sé — suspiró — Los folla-amigos no duermen sin tener sexo —
— También lo sé — prometí apretando mis brazos a su alrededor.
— Duérmete Edward, mañana podemos seguir la conversación — prometió. Besé su frente con dulzura dejándome llevar por el cansancio.
Desperté sintiendo besos en mi cuello y mi pecho. Sonreí deslizando mi mano por su cuerpo, no estaba usando la playera con la que había dormido.
— Buenos días chica linda — murmuré.
— Buenos días sargento — respondió deslizando sus piernas a mi alrededor. Sus senos desnudos presionaron contra mi pecho y me estremecí. Acaricié sus muslos hasta su cadera
— ¿Sin ropa interior? — pregunté divertido abriendo los ojos.
— Ajá — habló de forma distraída — Te ves bonito así, adormilado — sonrió pasando sus dedos por mi mejilla — Aunque aquí abajo te sientes muy despierto — aseguró frotándose contra mi erección. Gemí soltando una risa.
— Creo recordar que anoche me hiciste enojar — hablé despertándome por completo
— ¿Si? ¿Por qué? — preguntó besando mi pecho
— Dijiste justo lo que no quería que dijeras, que follábamos — señalé
— Luego lo corregí —aseguró apoyando sus manos en mi pecho y alzándose — ¿Eso no cuenta sargento? — preguntó
— No señorita Swan, la quiero boca abajo sobre la cama. Ya — respondí. Rió bajando de mí y recostándose justo como le dije. Aparté las mantas dejándola completamente desnuda, me puse de pie y me quité el bóxer antes de regresar a la cama. Besé su espalda y mi lengua paseó por su piel sin patrón fijo.
— Edward, sabes que la espalda…— protestó pero se interrumpió cuando mordí su piel
— Eres muy sensible aquí, lo sé — asentí
—Si — suspiró.
— Separa las piernas preciosa — pedí. Las separó y me acomodé en medio de ellas besando, mordiendo y lamiendo la piel de su espalda.
— Ed-Edward — gimió cuando succioné con fuerza en el centro de su espalda, sobre su columna. Tomé mi miembro y jugué en su entrada — Por, por favor — gimió. Mordí la piel de su hombro
— ¿Qué quieres Bella? —pregunté
— Tó-Tómame — pidió.
— No linda, no hago eso — respondió cambiando de hombro y mordiendo también — Yo te hago el amor Bella, pídeme que te haga el amor —
— Hazme — gimió cuando deslicé mi lengua por su columna — Hazme el amor Edward — pidió. Besé su nuca adentrándome en su interior con lentitud. Gimió y gruñí contra su piel. Su mano se apretó en mi cabello manteniendo mis labios contra ella.
Salí y entré de ella aumentando la velocidad de mis movimientos, me aferré a sus caderas.
— Bella — gruñí cuando comenzó a estrecharse a mí alrededor.
— Maldición Edward — gimió.
— Déjate ir preciosa, llévame contigo — murmuré sin detener mis embistes. Su cuerpo se apretó a mi alrededor humedeciéndose deliciosamente y gritó enterrando el rostro en la almohada cuando el orgasmo la alcanzó. Un par de movimientos después me vine en su interior — Bella — gemí apretando mis labios contra su piel
— Edward — gimió sintiéndome. Respiré contra su piel sosteniéndome con mis antebrazos sobre la cama para no aplastarla. Protesté cuando me presioné mal sobre mi costado al girarnos — ¿Estas bien? — preguntó pasando un brazo hacia atrás y acariciando mi cintura.
— Si, solo rodé mal sobre el hombro — respondí acomodando mi pecho contra su espalda y abandonando su interior— Pero tranquila, fue algo momentáneo —
— ¿Seguro? — preguntó
— Seguro dulzura, todo está bien — prometí deslizando mi mano por su estómago y haciendo suaves círculos. Besé su hombro notando su estremecimiento. Soltó un suspiro y me relajé con ella, pronto nos quedamos dormidos nuevamente.
Cuando desperté estaba solo, me senté sobre la cama y me froté el hombro. Me puse mis boxers y salí del cuarto. Bella estaba al teléfono de línea en el sofá.
— Si mamá, el próximo fin de semana estoy allí — habló Bella. Extendió su mano cuando me vio en la sala, caminé hasta ella y me arrodillé acurrucándome en su pecho. Acarició mi cabello — No mamá, voy sola — comenté — Mamá, aunque estuviera con alguien ese alguien estaría con su madre —señaló— Mamá, para ya, estás peor que mis amigos — pidió — Si, los chicos están bien. Aunque no les agrada que sigas sin querer usar el móvil — aseguró. Llevé mi lengua a su cuello y se le detuvo la respiración. Puso su mano en mi pecho apartándome. Reí suavemente — No mamá, no ocurre nada — prometió. Alcé mis manos en son de paz y besé su frente antes de ir a la cocina.
Preparé capuchino para Bella y café para mí además de cortar dos trozos del pastel que había sobrado de anoche. Tomé nuestras bebidas y las llevé a la mesita que estaba frente a Bella antes de volver a la cocina por el pastel.
— Desayuna — pedí en tono muy, muy bajo. Asintió dejando un silencioso beso en mis labios.
— No mamá, aun no compré los boletos. Hoy busco — respondió Bella bebiendo de su capuchino — Estoy desayunando — habló — Claro que me lo preparé yo, soy silenciosa es todo — rodó los ojos. Alcé una ceja en su dirección y me aventó un beso — De acuerdo mamá, te voy a dejar porque quiero desayunar sin que estés inventando que tengo a alguien en el departamento, adiós mamá, también te quiero — aseguró. Soltó un suspiro cortando la llamada.
— ¿Hice mal en preparar el desayuno? — pregunté
— Nop, ha estado bien — prometió besando mis labios — Buenos días precioso —
— Buenos días, ¿Vas a ir a Forks entonces? — pregunté bebiendo de mi café.
— Si, no te lo había dicho. Aunque como ves, tampoco tengo mucho planeado aun — rio— ¿Tú vas a ir con tu madre? —
— Si, es el primer día de la madre que pasamos juntos en 4 años, me mata sino voy — aseguré
— Seguro va a estar muy feliz de que estés con ella — asintió.
— Eso espero —respondí tomando un trozo de pastel — Aun no sé qué regalarle —
— Tampoco yo a mi madre, le quiero comprar un móvil a ver si así se digna a aprender a usarlo — rodó los ojos
— Y tú puedes tirar esa cosa — señalé apuntando al teléfono de línea
— Si…— suspiró bebiendo de su capuchino — Hablando de teléfono, ¿Te resulta gracioso usar tu lengua cuando mi madre está al teléfono? —
— Mucho — sonreí
— No nos va a durar mucho esto del secreto como sigas así — negó divertida
— Bella, voy a escuchar a mi madre todo el domingo preguntando por ti — aseguré — Puedes sufrir conmigo —
— ¿Pregunta por mí? — preguntó asombrada.
— Los chicos me veían como tu candidato para follar, mi madre te ve como la madre de mis hijos — suspiré. Se quedó en silencio viéndome con seriedad — Bella, no te espantes —
— No me espanté — negó
— Si lo hiciste, dije hijos y te pusiste blanca — reí — No pienso en hijos pronto, nosotros estamos empezado, ni siquiera somos una pareja aun. Relájate bonita — pedí besando sus labios — Esme está apurada, igual que parece estarlo tu madre. Es todo —
— Bien, supongo que no tienen remedio. ¿Cierto? — preguntó más recompuesta
— Cierto, pero nosotros tenemos nuestros tiempos y nadie va a apurar nada — prometí
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
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Bien, se van a tomar su tiempo para conocerse, no parece ser un mal plan. Amé el momento en que los chicos se enteraron. ¿Opiniones?
