Buena :D Les traigo un nuevo cap en este día lluvioso (Argentina)

monse rsls: Ellos se están conociendo solo que, como dijo Bella, la intimidad es parte del proceso jajaja Veremos que pasa con los chicos y la noticia.

jupy:¡Si! ¡Son lindos juntos!

DannyVasquezP: Se está armando una linda complicidad entre ellos

Srita Maddox 2613 :¡Ambos están cayendo duro! Son muy lindos.

cecilia monzon 5: :)

Sanveronica22: Se conocen hace poco aunque la química sea mucha

BellaWoods: Me alegro mucho! Me tiene muy emocionada esta historia

Adriu: Hay muchas formas de conocerse, esta me gusta para ellos :D

tulgarita: ¡Gracias a ustedes por leerla!

Sther Evans: Siempre me gusta lo de los teléfonos jajaja

Guest: ¡A ustedes por leer! :D

Nayuri80: ¡Si! Son unos lindos pero si la velocidad le gusta no hay nada de malo, y lo de la espalda... bueno, cada persona tiene sus propias características ;)

sandy56:¡A ustedes por leer! :)

Lidia Withlock: Para el nombre falta, las ganas sobran pero aun no es el momento.

alejandra1987: Jajajaja ¡Ellos querían conocerse! Yo siempre intento que hablen del método que usan para cuidarse, aunque sea en un comentario al pasar. Cuando no lo hacen me quedo pensando si se cuidan o no. ¡El día de las madres va a ser lindo!

Car Cullen Stewart Pattinson : Para algunas personas el tener o no titulo es mas importante que para otras, para Edward es importante solo que no se sienten comodos aun con eso, en las relaciones no hay nada dicho y eso de esperar "un tiempo prudencial" pufff, aburrido, hay que hacer lo que se sienta correcto. Pronto van a hablar de lo que se siente correcto.

arrobale: De hecho sí, faltan varios caps antes del titulo :D

Little Saturnito: ¡Pero si sos una mala influencia! Tienen una buena química y se van a tomar tooodo el tiempo que crean necesario ;)

rjnavajas: ¡A ustedes por leerlo!

monica cullen whitlock: Creo que hay una diferencia entre aceptar los sentimientos y hacerlo oficial, en este cap lo vemos :D

saraipineda44: Nop, a Edward no le termina de gustar.

Fallen Dark Angel 07 : ¡A ustedes por leerlo!

Guest: Sii, ¡Son lindos! Nada de bebés por el momento, se están conociendo. Y las familias... veremos cuanto les dura el secreto.

alo-star: ¡A ustedes por leer! :)ç

Guest: La molestia de Edward por los "folla-amigos" me pareció demasiado divertida jajaja ¡Carlisle también quieren nietos! Solo que él se guarda los comentarios por ahora.

Lu40: ¡Si! Ya están muy enganchados. El tiempo va a ir acomodando las cosas, por ahora tienen mucho que descubrir y conocer del otro.

Tata XOXO: Contarles a los familiares va a generar una expectativa sobre ellos que todavía no quieren.

EmilyChase: Ellos quieren durar, solo que no están centrándose en el futuro sino en el ahora

Wenday 14: ¡A ustedes por leer!


Capítulo 5

El miércoles llegó. No había visto a Bella desde el fin de semana, nos habíamos intercambiado algunos mensajes pero ella parecía realmente ocupada. Eso también me preocupaba un poco, me había dicho que sus ojos estaban muy irritados por tanto trabajo frente al ordenador.

[¿Que dices de comida china y una película?] Edward

[Sería un sueño, pero no planeo ver la película, solo escucharla. Los ojos me matan] Bella

[Hecho, ¿En una hora?] Edward

[Estupendo, voy a la ducha] Bella

Una hora más tarde estaba tocando el timbre en casa de Bella con la comida china

— Hola dulzura — saludé besando sus labios

— Hola — suspiró abrazándose a mi pecho

— ¿Día largo? — pregunté rodeando su cuerpo mi brazo libre y cerrando la puerta con el pie

— Demasiado — gimió

— Ya estoy aquí, hora de relajarse — pedí besando su cabello. Asintió alejándose de mi — Ve a la sala, yo me encargo del resto —aseguré pasándole las bolsas de comida. Asintió tomándolas y perdiéndose a la sala.

Fui a la cocina y rebusqué un par de platos, vasos y vino antes de ir con ella.

— Edward, esto huele delicioso — gimió oliendo una de las bolsas

— Hay cosas variadas, no sé qué te gusta asique lo que no comas es para mí — aseguré dejando sobre la mesita de los platos

— Lo único que no me gusta es la sopa, el resto todo —señaló

— Bien, la sopa es mía entonces, hay muchas otras cosas para ti —prometí.

Comimos en silencio, no sugerí la película si los ojos le molestaban.

— Esto ha sido en definitiva lo mejor de mi día — aseguró recostándose en el sofá.

— ¿Qué tan duro estuvo hoy el día? — pregunté

— Horrible — suspiró — Hoy a las 8 de la mañana me despertaron porque había un error en la entrega que había hecho ayer, pero no había sido culpa mía, me habían pasado mal los datos y estuve todo el día corrigiendo eso —protestó — Me había dormido a las 5 de la mañana, también trabajando, asique no solo me punza la cabeza y los ojos sino que además tengo mucho, mucho sueño — murmuró acurrucándose en el sofá.

— Ven aquí bonita — pedí abrazadora contra mi pecho. Suspiró haciéndose un ovillo contra mí. Froté su espalda — ¿Mañana como viene tu día? — pregunté

— Igual de horrible — murmuró adormilada.

— Vamos linda, a la cama — hablé tomándola en brazos.

— ¿Te quedas conmigo? — preguntó en un murmullo cuando entramos a su cuarto.

— Por supuesto, solo deja que recoja la sala y vengo — prometí.

Aparté las mantas y la recosté, le saqué sus zapatillas y sus jeans, asintió sin más cerrando los ojos. Salí del cuarto y ordené la sala tirando los recipientes vacíos de comida, enjuagué los vasos y regresé a la habitación. Me senté sobre la cama quitándome los jeans y las zapatillas. La mano de Bella tocó mi espalda y me quité la playera antes de tomar su mano y besarla.

— Mmm, piel — murmuró encontrando mi pecho desnudo. Reí apartando las mantas y me acurruqué a su lado — Gracias — suspiró

— Siempre dulzura, descansa — pedí besando su frente.

— Edward — me llamó en un suspiro.

— Dime bonita — asentí

— ¿Es pronto para decirte que te quiero? — preguntó

— Claro que no dulzura — sonreí

— Te quiero — murmuró

— También te quiero Bella, eres importante para mí — prometí besando su frente

— Y te deseo — susurró.

— Y yo a ti, mucho, pero tienes que dormir preciosa — pedí

— Mmmhum — asintió acurrucándose más contra mí. Deslicé una mano por su espalda acariciando con dulzura. Recargué mi mejilla en su cabello.

— Descansa — suspiré

Al otro día cuando desperté estaba solo, me puse el pantalón y busqué a Bella por el departamento. No estaba en ningún lado, solo quedaba ver su oficina pero no había entrado nunca allí y no estaba seguro de si podía o no entrar. Golpee suavemente y ella me abrió hablando por celular.

— Señor Vulturi, le aseguro que no es cuestión de dinero, ya presenté dos trabajos por la misma paga — habló haciéndome un gesto para que entre — Entiendo lo que me está diciendo pero es imposible para mi tener listo su trabajo para esta noche — aseguró — Lamento no poder ayudarlo pero ayer aplacé todo el trabajo de mi día para poder reemplazar el error que no fue mío, no puedo tomar otro trabajo hoy —negó acariciándose la nuca con cansancio. Me senté en el sofá que tenía allí y la miré pasearse y discutir con quien fuere Vulturi — ¿Qué ha dicho? — preguntó deteniendo sus pasos — Mire, cumplí con mi trabajo y así como cumplí con el suyo tengo que cumplir con todos los que ya tengo pactados. Si gusta podemos hablar de acá a dos semanas, sino no puedo hacer más. Que tenga buen día — deseó antes de cortar la llamada y aventar el móvil al sillón a mi lado. Cubrió su rostro con las manos y soltó un grito de frustración.

— Ey, ey — pedí yendo hasta ella y abrazándola

— No doy más — sollozó abrazándose a mi pecho — Estoy cansada, tengo mucho sueño — protestó. La tomé en brazos y la llevé al sofá, la acurruqué en mí y froté su espalda.

— Shh, dulzura, relájate. Estás excedida de trabajo — aseguré

— ¡Si! Y este imbécil me amenaza con decirles a todos que no cumplo — sollozó

— Shh, tu cumples. Dime que ocurrió — pedí

— Es el cliente de ayer, los que mandaron el error en el diseño web — murmuró

— ¿Hubo otro error? — preguntó

— No, pero no le gusta. Dice que no es lo que esperaba pero es exactamente lo que me pidieron — explicó frustrada — Quiere pagarme de nuevo y que hoy mismo lo haga, pero no puedo hacer eso. Tengo el trabajo de ayer acumulado por corregir su estúpido sitio web —

— ¿En qué puedo ayudarte? — pregunté

— En nada, solo mantenme abrazada un poco más — pidió. Asentí besando su frente

— ¿Quieres que te haga compañía hoy? —pregunté— Me puedo encargar de las llamadas que recibas, ¿Recibes muchas en el día? —

— No suelo recibir tantas en realidad, pero estos días mi celular no ha parado de sonar — murmuró

— Bien, solo dime lo que necesito saber y me encargo —prometí— ¿Debería decir que soy tu secretaria? — pregunté divertido

— Mmm, quizá hasta yo me llame. Sargento Edward Cullen, teléfono de Bella Swan ¿En qué puedo servirle? — preguntó más animada

— Si eso te hace feliz puedes llamar — prometí besando sus labios.

— Lo que me haría feliz sería hacer el amor contigo — rio

— Hoy no dulzura, vas arrepentirte de perder el tiempo conmigo — señalé

— Nunca me arrepiento de perder el tiempo con usted Sargento — negó deslizando su mano por mi cabello

— Enséñame preciosa, dime en que te ayudo — repetí rozando sus labios

— Solo tienes que responder, decir que es mi teléfono y te voy a dar la planilla con tarifas estándares, muchos solo quieren saber eso. Pocos son los que tienen ideas propias o que llaman con intenciones de contratar — explicó — Y en caso de que te toque unos de estos les vas a dar mi correo y les vas a decir que hasta mitad de semana que viene no puedo ver sus pedidos —

— ¿Es todo? — pregunté

— Es todo, al menos si me sacas ese trabajo va a ser una gran ayuda. Puedo encargarme de cualquier otro llamado que no sea de esos pero no creo que los haya — negó — ¿Seguro que quieres pasarte el día con mi celular? —

— Claro que si dulzura, no estoy haciendo nada y tú estás muy exigida — prometí

— Gracias — suspiró escondiendo el rostro en mi cuello

— ¿Has pensado en contratar a alguien? —pregunté

— No realmente, no lo había necesitado. No sé qué está pasando en este momento — respondió — Sí luego del día de la madre esto sigue así voy a tener que considerarlo seriamente —

— Bien, me declaro tu secretaria hasta por lo menos el día de las madres — señalé besando su cabello

— No estaba en mis planes contratar a nadie en este momento pero voy a pagarte, no creas que voy a aprovecharme de ti —señaló.

— Bella, nadie habló de dinero — respondí— Me aburro todo el día en casa, solo voy al gimnasio y a correr, ayudarte es algo bueno para mí —

— Sabía que por algo te dejaba follarme — rio

— Bella, no me hagas enfadar — rodé los ojos. Besó mis labios con dulzura.

— Gracias, de verdad — repitió

— No tienes nada que agradecer linda — negué — ¿Desayunaste? —

— No, me despertó la estúpida llamada de Vulturi y solo dejé la habitación para no despertarte a ti — respondió

— Bien, ¿Vas a empezar a trabajar? — pregunté

— Sí, tengo que — asintió

— De acuerdo, empieza que yo te preparo un desayuno que te haga aguantar — respondí. Besó mis labios poniéndose de pie y se estiró dejando ver parte de su estómago. Besé su piel y rio — No tardo — hablé besando sus labios — Y me llevo esto — señalé tomando su móvil antes de dejar el cuarto.

Una vez en la cocina preparé tortitas, les puse mantequilla y preparé un chocolate para Bella y un café para mí. Los puse en una bandeja y lo llevé a su oficina. Encontré a Bella frente a su escritorio poniéndose unas gotitas en los ojos

— Creo que voy a necesitar lentes pronto —habló cuando dejé las tortitas y el chocolate frente a ella

— Eso está bien, los lentes pueden ayudarte con las pantallas — asentí

— Si, por eso — suspiró — Gracias — dijo besando mi mejilla. Yo desayuné en el sofá viéndola trabajar — Mira, te anoté todo lo que podrías necesitar — dijo pasándome una libreta. Lo tomé viendo que allí estaban las tarifas estándares como ella me había dicho y su correo electrónico laboral y su sitio web — Dales la dirección del sitio web si quieren ver modelos, cualquier cosa fuera de eso solo dales mi correo y avisa que no voy a poder mirar nada hasta mitad de la semana que viene, ya va en cada uno si quiere esperar o no —

— Me encargo, descuida — asentí— Voy a darme una ducha y vengo a quedarme contigo, ¿Esta bien? —

— Esta bien — sonrió besando mis labios— Piensa en que quieres de paga —

— No quiero paga Bella — repetí

— No tiene que ser algo monetario —negó— Puede que sea algo que quieres y aun no lo has pedido —

— En ese caso…— sonreí — ¿Qué dices de una cita? —

— ¿Eso quieres? —preguntó divertida

— Si, una cita. Con vestido, traje y toda la cosa — asentí.

— Suena bien, ¿Cuándo termine con la locura del día de la madre? —preguntó

— ¿El lunes por la noche? — pregunté

— Si, me agrada, además pienso no trabajar lunes y martes. Es un buen momento —asintió

— Hecho, lunes por la noche eres mía —

— Bien — sonrió besando mis labios— Ve a ducharte, yo regreso a trabajar — asintió alejándose y regresando a su ordenador

— Vuelvo en 20 minutos — aseguré

— ¡Llévate mis llaves! —gritó cuando salí de la oficina

— ¡Entendido! — exclamé. Tomé sus llaves que estaban colgadas detrás de la puerta y salí. Fui a mi departamento y me di una ducha, tomé mi laptop y fui al departamento de Bella.

Cuando entré a su oficina ella estaba concentrada frente a la computadora trabajando con el ceño fruncido, sin decirle nada me acomodé en el sillón y prendí la laptop. Escribí un rápido guión de lo que iba a decir si llamaban al móvil de Bella y miré en distintitas inmobiliarias del centro de Chicago establecimientos para alquilar e inversiones que podía hacer por allí. Seguía indeciso, por eso siempre daba vueltas por distintos sitios webs informándome y haciendo averiguaciones

— Clientes ridículos — murmuró Bella. Alcé mi mirada hacia ella.

— ¿Todo bien? — pregunté

— Si, ¿Dije algo? — preguntó sin apartar la mirada de la pantalla

— Clientes ridículos — repetí

— Algunos no tienen idea de lo que piden, hacen encargues ridículos y no toman en cuenta mi opinión — señaló — Para que le pagan a una publicista sino la escuchan —

— Ellos pagan y tú haces lo que quieren. Que funcione o no está fuera de tu control preciosa — señalé

— Créeme que lo sé, aprendí a no discutir con ellos — asintió — Yo sugiero, sino les gusta solo hago lo que quieren y ya —

— Buena chica — asentí. Sonrió aun con los ojos en la pantalla. El celular de Bella sonó, abrí el guión y atendí la llamada — Buenos días, Bella Swan en este momento no puede responder. Habla con Edward, ¿En qué puedo ayudarle? —

— Buenos días, estoy buscando tarjetas de tamaño 5x7, para poner dentro de cada paquete que venda, a color — explicó la voz de una mujer— ¿Me darías un presupuesto? —

— Por supuesto, un momento — asentí revisando la tabla que Bella me había dado y le dije el valor.

— Lo estuve viendo, por eso llamo. Los necesito para mañana — señaló la voz

— Lo siento pero para mañana es imposible, Bella está con trabajos pendientes. A partir de mitad de la próxima semana va a tomar nuevos encargues — expliqué

— Eso no me sirve, los necesito antes del día de la madre — señaló

— Lo lamento pero debido a la demanda del día festivo no podemos tener su pedido listo antes de esa fecha — negué

— Genial, me da igual. Los precios son económicos, solo por eso llamé. Ni que fueran diseños tan originales — habló antes de colgar. Me quedé viendo el móvil pasmado.

— ¿Qué te dijo? — preguntó Bella riendo.

— Que solo llamaba por los buenos precios y que los diseños no son originales — respondí — ¿Era necesario responder de ese modo? —

— La gente es así Edward, sí no puedes cumplir con ellos eres de lo peor — negó — No te preocupes —

— De acuerdo — asentí. La próxima llamada que recibí también mencionó el asunto de los precios, al menos esta vez no hubo contestaciones groseras. Revisé precios de otras publicistas y editoras y mandé algunos mails pidiendo presupuestos, Bella estaba manejando precios muy económicos. Atendí algunas llamadas más antes de ir a preparar el almuerzo — Hora de almorzar —hablé dejando frente a Bella unos emparedados tostados junto a un vaso de refresco.

— Gracias — asintió sin dejar de ver la pantalla. Fui hasta la cocina por mis emparedados y otro vaso de refresco, los dejé sobre el sofá y caminé hasta Bella.

— Bella — hablé acuclillándome frente a ella — Debes dejar de ver la pantalla para comer — pedí

— Pero tengo mucho trabajo — negó viéndome con un puchero.

— Son solo 10 minutos, 20 máximo — respondí — Además acabo de ver algo que quiero comentarte —

— De acuerdo — suspiró. Apartó su silla y tomó el plato y el refresco, nos acomodamos en el sofá y aparté mi laptop.

— Cuéntame más de tu negocio, ¿Cómo sabes si el precio es el apropiado? — pregunté

— Sumo toda mi inversión, mas parte del servicio de luz e internet. Ten en cuenta que yo no tengo un gasto fijo más que mi propio tiempo y mí tiempo tiene un valor estándar — señaló

— ¿Y si se daña tu computadora o necesitas comprar un programa nuevo? — pregunté dando un trago a mi bebida

— Salen de las ganancias, tengo mucho trabajo y puedo soportar la mayoría de los imprevistos — explicó— ¿Por qué preguntas? —preguntó mordiendo su emparedado

— Noté que varias de las llamadas hoy mencionaron el asunto de tus precios — hablé— Y entré a ver otras personas que hacen ediciones y publicidad, sus precios son más altos que los tuyos —

— Eso mantiene muchos clientes en mi agenda Edward —señaló

— Lo sé bonita, tanta que no puedes manejarlo tu sola — asentí

— Si estás molesto por tener que ayudarme —comenzó a disculparse pero la silencié

— Bella, ¡Claro que no! Me ofrecí porque quiero —prometí — Solo escúchame un momento — pedí — No quiero que tomes esto como un ataque a tu persona, entiendo lo que es este trabajo, tu bebé, y estas orgullosa de eso, lo puedo ver. Solo déjame que te diga lo que veo yo, ¿Está bien? —

— Bien — murmuró dando otro mordisco a su emparedado. Tomé su mano y besé el dorso

— Dulzura, tu inversión no es solo cuando tu ordenador se daña. Tus ojos son un factor en este negocio, tu mente, tu estrés y los lentes que dices vas a necesitar —expliqué— Hice un rápido promedio entre los cinco o seis editores y publicistas independientes que pude encontrar en línea y tus precios son muy inferiores. Si los subes solo un poco, puedes, por ejemplo, ganar lo mismo que con 4 encargos pero haciendo 3, tus ojos lo van a agradecer y tus horas de sueño también —

— ¿Y si dejan de llamar? — preguntó

— Eso no va a ocurrir, vas a seguir teniendo un precio competente. Dices que la demanda está subiendo, si el ritmo sigue luego del día de la madre vas a terminar haciéndote daño —señalé— Otra opción puede ser que puedas mantener esta demanda pero con precios mas altos contratar a alguien que pueda liberar un poco la presión, solo estoy sugiriendo lo que veo. No lo tomes como una orden, solo me preocupo por ti —

— Lo sé, sé que estoy muy ocupada —suspiró— Pero cualquier cosa que haga tiene que ser después de la próxima semana —

— Bien, eso está bien. No tienes que hacerlo ya, además mi análisis fue con pocos conocimientos, tú vas a saber mejor que hacer — aseguré — Solo veo que no puedes detenerte ni siquiera a comer, y que hay noches en que apenas duermes. No es sano —

— De acuerdo — asintió — Pasado el día de la madre voy a mirar otros precios y si el ritmo de trabajo se mantiene voy a considerar las opciones —

— Bien, con eso me conformo, solo que lo pienses —prometí. Asintió acurrucándose en el sofá y continuó con su almuerzo. Cuando terminó besó mis labios antes de llevar los platos a la cocina y regresó a trabajar frente a la computadora.

La miré mientras ella se ponía gotas en los ojos, el celular sonó.

— Buenos días, Bella Swan en este momento no puede responder. Habla con Edward, ¿En qué puedo ayudarle? —saludé

— ¿Edward qué? ¿Dónde está Bella? Quiero hablar con ella — habló una voz de hombre del otro lado de la línea.

— Lo siento señor, como le digo Bella se encuentra ocupada. ¿En que lo puedo ayudar? Puedo darle el correo de Bella y ella va a responder su consulta a partir de la semana que viene — expliqué

— Quiero hablar con mi hija ahora — gruñó la voz.

— ¿Señor Swan? —pregunté sintiendo mi garganta repentinamente seca. Bella se giró sobre su silla viéndome.

— ¿Dónde está mi hija? ¿Quién eres? — preguntó Charlie Swan

— Enseguida se la paso — respondí. Bella se carcajeó cuando me estiré para darle el teléfono

— Hola papá —sonrió— No, todo está bien, es un amigo que me está ayudando con el trabajo esta semana — explicó — No papá, no me tiene encerrada y atada en mi departamento — habló Bella guiándome un ojo. Una Bella atada… sacudí mi cabeza — No, aun no compro el boleto, he estado con mucho trabajo, pero ahora le digo a mi secretaria que lo compre — rio viéndome. Rodé los ojos pero tomé la laptop. Bella caminó hasta mí y se sentó a mi lado — Voy a ponerte el altavoz papá — avisó

— Claro, bien, ¿Pero para qué? — preguntó Charlie. Abrí la página de la aerolínea y giré la laptop para que ella también viera

— Porque estamos justo ahora viendo los vuelos — respondió Bella.

— ¿Vienen ambos? — preguntó

— No papá, Edward tiene a su propia madre — señaló Bella

— Claro, seguro — murmuró Charlie. Miré a Bella estrechando los ojos en su dirección pero ella solo me guiño un ojo. Me mantuve en silencio mientras que Bella y su padre acordaban el horario de vuelo para que él pudiera ir por ella al aeropuerto

— De acuerdo papá, entonces pasas por mí a las 8 — asintió Bella luego de comprar el boleto — No vayas una hora antes — pidió

— Claro, claro niña. Descuida — asintió— Nos vemos el viernes —

— Adiós papi — respondió Bella antes de cortar la llamada. Me miró y soltó una carcajada dejándose caer en el sofá. Me arrastré hasta quedar entre sus piernas, puse mis antebrazos al costado de su cabeza y me sostuve allí

— ¿Qué te resulta tan gracioso? — pregunté

— El sargento Cullen se asustó del pobre jefe de un perdido pueblito de Washington — sonrió

— No me asusté por el jefe de un pueblo perdido de Washington — respondí

— Admítalo Sargento, te pusiste blanco — rio

— No porque sea jefe de policía preciosa, es porque es tu padre — respondí besando sus labios. Dejé que mi cuerpo se presionara suavemente con el suyo — Es porque espero conocerlo en algún momento —

— Dijimos nada de padres — murmuró

— Por el momento —respondí

— Nunca presenté a nadie con mis padres —admitió

— ¿Por qué no? — pregunté — Dijiste que tuviste un novio —

— Si, pero con ellos viviendo lejos y siendo que la mayoría de las veces soy yo quien viaja a Forks nunca lo invité y él nunca ofreció acompañarme — respondió — Y cuando ellos vinieron la relación ya no era lo que solía ser y no quería presentarles alguien con quien ya no me sentía cómoda — explicó encogiéndose de hombros.

— ¿Estuviste mucho tiempo sin sentirte cómoda en esa relación? —pregunté jugando con su cabello

— Algo, tres meses o poco más, nunca he sido una persona que duda en tomar una decisión pero llevábamos 3 años y quise reavivar lo nuestro, él nunca había estado de acuerdo en que dejara la revista — señaló

— ¿Por qué no? — pregunté

— Se siente mejor teniendo un sueldo mensual a fin de mes — señaló — Y lo entiendo, mi primer tiempo por mi cuenta no fue fácil, pero no me arrepiento. Incluso aunque esté tapada de trabajo —

— Lamento que te haya lastimado lo que dije hace rato —me disculpé besando sus labios — No quiero que enfermes —

— Lo sé — suspiró — Y puede que tengas razón, estoy agotada y justo ahora no voy a tomar ningún consejo de buen modo, cuando todo esto pase prometo volver a escucharte —

— Bien, me alegro por eso — asentí besando sus labios. Su celular sonó y rio besando mi mejilla.

— Hay que volver a trabajar — señaló. Asentí liberándola de la prisión de mis brazos alejándome de ella, me senté en el sofá respondiendo la llamada mientras ella se acomodaba nuevamente frente a la computadora.

— Buenos días, Bella Swan en este momento no puede responder. Habla con Edward, ¿En qué puedo ayudarle? —saludé

Es noche me quedé con ella nuevamente, y el jueves trabajamos todo el día. Ella frente a su computadora y yo frente a mi laptop. Estaba iniciando los trámites para hacer el traspaso del fideicomiso nuevamente a mi poder y para eso necesitaba algunos documentos y certificados, mi padre se había puesto en contacto con su abogado para que todo estuviera listo cuanto antes.

Había revisado mis opciones, involucrarme en el mundo gastronómico era lo que aun hoy más me atraía. Consideré opciones, hamburgueserías, casas de mariscos, restaurants familiares, nada lograba de convencerme por completo. El bar estaba descartado.

— Suficiente por hoy — habló a las 7 de la tarde del jueves alejándose de su ordenador. Se puso de pie y caminó hasta mí.

— ¿Hora de descansar? — pregunté apartando la laptop

— Si, además avancé mucho gracias a que no tengo que lidiar con llamadas molestas — asintió cuando la tomé de la cintura y la senté en mis piernas — Gracias por eso, me agrada trabajar acompañada —

— Me alegro de poder aliviarte un poco la carga — asentí.

— ¿Qué mirabas? — preguntó acurrucada en mi pecho viendo la laptop a mi lado

— Cada vez me atrae más el asunto de entrar a gastronomía, lo siento familiero. No quiero un bar, ni un antro. Quiero que sea algo donde pueda pasar mis días relajado allí. Trabajar cómodo — expliqué — Miré construcciones también, hacer inversiones en pozos inmobiliarios pero eso nuevamente me tendría sentado esperando que ocurra algo — señalé — Pero un restaurant es algo que necesito estar allí, hacer de anfitrión, que la gente se sienta cómoda, que yo me sienta cómodo con la gente —

— Serías un buen anfitrión, eres amable y detallista — señaló

— Espero que más gente lo piense— hablé

— Lo piensan, te lo prometo —aseguró con una sonrisa. Sonreí besando sus labios.

Esa noche volví a mi departamento, pasé una noche pésima. ¿Me había acostumbrado a dormir con Bella solo luego de dos noches? Tuve pesadillas, hacía demasiado que no las tenía. Eso iba a ser un problema, Bella iba a pasar las dos próximas noches en Forks y no sabía si me quería con ella el domingo, el lunes íbamos a pasar la noche juntos pero ¿Y luego?

A las 2 de la tarde del día siguiente partimos al aeropuerto.

— Espero pases un bonito día de las madres con Esme — sonrió Bella cuando estuvo lista para abordar su vuelo

— También espero pasen un buen día — asentí — ¿Me avisas cuando estés con tu padre? —

— Te aviso, lo prometo — asintió besando mis labios — Nos vemos el domingo —

— Nos vemos el domingo, avísame cuando estés abordando para venir por ti — le recordé

— ¿Aun quieres que te avise? No voy a aterrizar antes de las 12 de la noche Edward — me recordó. Había comprado uno de los últimos vuelos de la noche para pasar más tiempo con su madre.

— No me importa, no es como si me tuviera que levantar temprano al otro día — negué tranquilizándola — Solo avísame, por favor —

— Lo prometo — aceptó. Volvió a besarme antes de alejarse de mí. Se formó en la fila y luego entregó su pase de abordar. esperé a no verla más antes de girarme sobre mis talones rumbo al auto.

El departamento se sentía extramente solitario, rebusqué algo para almorzar en la heladera y fui delante del televisor.

Luego de media película estaba amargado y aburrido, me puse ropa cómoda y salí rumbo al gimnasio. Corrí en la cinta por una hora e hice otras dos horas de pesas, ahora que tenía el programa adecuado a mi hombro me sentía mucho más cómodo y terminaba con menos molestias.

Una vez llegué al departamento me fui directo a la ducha, al salir me puse un pantalón suelto y una playera. Pasadas las 8 recibí un mensaje de Bella.

[Hola Edward, llegué sana y salva. Ya estoy con Charlie] Bella

[¿Cómo estuvo el vuelo?] Edward

[Muy tranquilo, incluso me dormí, eso es raro para mi] Bella

[Mucho trabajo] Edward

[Lo sé, pero ya pasó lo peor] Bella

[De acuerdo, ahora relájate] Edward

Dejé mi móvil al lado y me dirigí a la cocina debatiéndome en que cenar, abrí la heladera viendo que había allí. Consideré hablarle a los chicos pero aun los sentía amigos de Bella, no míos. También pensé en mis padres pero ¿Qué tan patético era eso? Cerré la heladera molesto dirigiéndome al cuarto, me saqué la ropa vistiéndome nuevamente con jeans, una playera negra y un suéter negro. Me puse unos zapatos comodos y tomando una chaqueta, las llaves y mi billetera dejé el departamento. Iba a comer fuera.

Bajé al estacionamiento y conduje rumbo al centro, estacioné fuera del primer bar que ofrecía hamburguesas y cerveza. Bajé y entré, el ambiente era agradable. Me acerqué a la barra y me senté allí

— Hola amigo — saludó amablemente un muchacho acercándome un menú

— Hola — asentí. Miré el menú optando por una hamburguesa completa con doble tocino, una ración de papas y una cerveza.

— Hola — habló una chica a mi lado. Guapa en términos estándares — Soy Lauren —

— Hola — asentí — Edward —

— ¿Qué haces solo un viernes por la noche? — preguntó.

— Estaba aburrido — respondí encogiéndome de hombros

— ¿Quieres unírtenos? — pregunto señalando a mis espaldas. Miré encontrando a dos parejas, no parecían mucho más jóvenes que yo, unos dos o tres años menos.

— No gracias — negué

— ¿Por qué no? Estas aburrido y yo estoy sola con dos parejas — sonrió deslizando su dedo por mi brazo

— Tengo pareja — señalé.

— ¿Por qué no estás con ella entonces? — preguntó recargándose en la barra y enseñando su generoso escote hacia mí.

— Está con sus padres — respondí.

—Ten amigo, que lo disfrutes — habló el barman dejando delante de mí la comida

— Gracias — asentí

— ¿Lejos? — preguntó Lauren. Me encogí de hombros poniéndole sal a mis papas — Entonces no se va a enterar de que viniste con nosotros — sonrió pasando su dedo de nuevo por mi brazo

— Escucha Lauren, no me interesa — negué — Soy feliz con mi chica, asique ve por otra persona, no importa que tan aburrido me vea justo en este momento. Solo quiero que ella regrese, no me interesa pasar la noche con nadie —aseguré con el tono duro. Me había molestado que insinuara que podía engañar a Bella solo porque ella estuviera lejos. Lauren se giró molesta regresando con sus amigos.

Di un bocado a mi hamburguesa, estaba increíble, al menos podía tener una cena sabrosa.

— Oye, si mi esposa me escuchara decirle así a una chica que se me acerque me felicitaría —rio un hombre moreno a mi lado mostrando su mano acompañada por un anillo dorado.

— No me gusta ser descortés — hablé encogiéndome de hombros

— Has sido cortés y has dejado en claro que tienes novia — señaló

— No tengo novia — respondí

— ¿Le mentiste? — preguntó divertido — Era atractiva —

— Estoy con alguien, pero no es mi novia — negué

— Vaya, eso es curioso ¿Sabes? — preguntó dando un trago a su cerveza — Defendiste lo suyo como si estuvieran juntos hace años — rio

— Ella me importa, es todo — respondí encogiéndome de hombros

— Bien hermano — asintió guardando su celular — Mi esposa ya está por salir del trabajo, voy por ella — comentó — Que pases buena noche — sonrió de forma amable dejando el establecimiento.

Mastiqué el resto de mi comida de forma lenta, no tenía nada productivo que hacer en casa. Mis pensamientos volvieron a la chica que se me había acercado y la facilidad con la que había pensado en Bella como mi novia, no importaba que nosotros no le hubiéramos dado el titulo aun, la sentía mía. Quizá me estaba comportando como un cobarde, quizá si podía hacer a Bella mi novia, solo que no se sentía correcto sin saber qué es lo que iba a hacer el resto de mi vida. Además le había prometido ir a nuestro ritmo y mientras ella estuviera cómoda sin un título podía vivir con eso.

La noche del viernes dormí mal, pero al menos sin pesadillas. Para el mediodía ya había hecho ejercicio y me había duchado. Luego de almorzar salí del departamento en búsqueda de un regalo para mi madre, por supuesto que terminé llamando a mi padre por ayuda.

Esa noche no salí, soportar a esa chica anoche ya fue suficiente para mí. Preparé una rápida cena y me relajé frente al televisor de la sala con una película. Mi celular sonó y me estiré por el, Bella.

— Hola bonita — sonreí atendiendo la llamada. Puse la película para poder hablar más cómodo

— Hola — rio — No estaba segura de sí llamar era algo que te gustara —

— Claro que si, además ya me has dicho que me quieres. Una llamada cuando estás de viaje es menos que eso — aseguré. Escuché su respiración alterarse del otro lado de la línea — ¿Bella?—

— Yo nunca he dicho que te quiero — murmuró

— Si linda, lo hiciste — asentí — ¿No lo recuerdas? — pregunté confundido

— Edward, eso no pasó — negó

— Mmm, ya veo — murmuré— Lo dijiste cuando fui a tu departamento y estabas quedándote dormida, fue luego de la noche que dormiste solo 3 horas —

— Oh, mmhum, lo siento —se disculpó

— ¿Qué sientes? ¿El haberlo dicho o no recordarlo? — pregunté

— ¿Ambas? No lo sé — suspiró

— Lamento haberlo mencionado, jamás creí que no lo recordaras —negué

— Mmmm, ¿Y te molestó? — preguntó

— Claro que no bonita, fue algo lindo. Estabas toda dormida, cansada, estresada y tierna, me sentí bien al poder ayudar a relajarte — aseguré

— ¿Y qué respondiste? — preguntó

— Que también te quiero — prometí.

— Bien — habló en un suspiro de alivio.

— ¿De verdad crees que solo tú quieres al otro? — pregunté divertido

— No, pero bueno, siempre has dicho que no es tu prioridad buscar pareja — respondió

— Y no lo es, pero no me molesta como están dándose las cosas. Quedamos en conocernos y hasta el momento no he conocido nada de ti que me haga arrepentirme de eso — prometí — Yo aún no sé qué voy a hacer de mi vida pero ciertamente sé que cuando lo descubra espero sigas a mi lado — asentí — A menos que lo que tu estés conociendo de mí no te agrade, por supuesto —

— ¿Qué podría no gustarme de ti? — preguntó divertida — Mi sargento dulce y guapo —

— Quedamos claros que no te agradaría que estuviera en servicio activo pero siempre me dices Sargento y … —dudé— ¿Puedo saber por qué me llamas así? —

— Me gusta llamarte así — respondió— Si te incomoda puedo dejar de hacerlo —

— No, no me incomoda — prometí — Solo me parece curioso, se oye bien en tus labios —

— Bien sargento, en ese caso cuéntame. ¿Qué has hecho hoy? — preguntó

— No mucho a decir verdad, fui al gimnasio, compré un regalo para mi madre. Ya sabes, cosas para pasar el día —comenté de forma despreocupada— ¿Tu como la estás pasando con tus padres? —

— Muy bien, los extrañaba —admitió — Me preguntaron por ti —

— ¿Qué preguntaron? —

— Cosas simples, ya sabes, quien eres, que haces — señaló — Papá le contó a mamá que respondiste mi móvil y las preguntas surgieron —

— Espero que no les hayas dicho que soy quien te follo Bella, porque ahí si me harías enfadar —aseguré. Soltó una carcajada

— Si les hubiera dicho eso papá ya estaría tirando tu puerta a bajo — rio — No, solo les dije que eras un buen amigo que me estabas ayudando con la carga de trabajo —

— Bien, eso está bien — asentí

— Aunque mamá dice que estoy demasiado feliz — señaló

— ¿Eso es malo? — pregunté

— No, pero creo que dijo eso para no decir bien follada — rio. Solté un suspiro.

— Veremos que ve mi madre mañana en mi rostro — hablé — Al parecer todos se dan cuenta de cuando alguien es feliz por buen sexo —

— No dejes que asocien mi nombre al buen sexo Edward, no voy a poder volver a mirarlos a los ojos — me advirtió

— Bonita, si se dan cuenta de algo vas a ser la primera opción de mi madre — prometí — Y si ve algo, no dudes en que va a estar en la semana cenando en mi departamento y va a buscar la forma de invitarte —

— Es odioso que seamos tan evidentes —murmuró molesta

— Un poco, pero no me molesta, me agrada que te vean feliz por mí — aseguré — Y no, antes de que lo digas no es solo felicidad por buen sexo —señalé. Soltó una carcajada que me hizo reír.

— No, no es solo el buen sexo — prometió

— Bien, buena chica — asentí. Soltó un bostezo — Ve a dormir dulzura, yo pronto voy también —

— De acuerdo, que descanses Edward —

— Descansa linda — me despedí antes de cortar la llamada.

Reanudé la película pero ya no estuve del todo concentrado en ella. Resignado apague la televisión y me fui al baño. Me miré al espejo. Yo no notaba nada diferente, tampoco notaba algo diferente en Bella, aunque amaba su estado post-coital. Sonreí como estúpido. Estaba perdido, mi madre se iba a dar cuenta de todo en cuanto pusiera un pie en su casa.

Me fui a la cama, cuanto antes llegara el día de mañana antes iba a terminar.

Al otro día desayuné tostadas y café sin querer comer nada más, estaba seguro de que Esme estaba esperándome con toneladas de comida deliciosa. Bajé al estacionamiento luego de tomar el regalo para mi madre y arranqué rumbo a casa de mis padres, estacioné fuera de la casa y me reusé a enviarle un mensaje a Bella antes de entrar, si entraba con cara de estúpido me iba a delatar en un instante.

Mi madre me abrió la puerta antes de que pudiera procesar nada más.

— Hola bebé — habló abrazándome

— Hola mamá —sonreí apretando mis brazos a su alrededor — Feliz día de las madres —

— Gracias cariño — murmuró con la voz quebrada. Abracé más fuerte su cuerpo, sabía cuánto había lastimado a mi madre todos estos años al estar lejos en este día, incluso aunque siempre hubiera llamado.

— Oigan, ¿Por qué tanta tristeza? — habló papá divertido intentando animar a mamá

— Oh, cállate tu — habló alejándose de mí. Sequé sus mejillas con dulzura y besé su frente — Solo estoy feliz de tener a mi bebé hoy —

— Ten, espero esto te guste — señalé pasándole su regalo. Cerré la puerta viéndola abrir el pequeño paquetito de joyería.

— Cariño, ¿Cómo sabías? — preguntó sacando el pequeño dije dorado con forma de moño, tenía un brillante verde en una de las esquinas

— Recurrí a papá en búsqueda de ayuda — confesé

— Oh amor, muchas gracias —sonrió abrazándome— Pero no hacía falta gastar tanto —

— Me gustó y papá me dijo que lo habías mirado la semana pasada — expliqué frotando su espalda

— Traidor — habló viendo a mi padre. Él solo rio de forma despreocupada.

— ¿Qué huele tan bien? — pregunté hipnotizado por el olor delicioso que inundaba la casa

— Ven a probar las cosas que estoy cocinando, son tus favoritas —aseguró tirando de mi mano

— Mamá, es el día de la madre. Deberíamos haber salido a almorzar, no que te pasaras el día cocinando — negué divertido

— No pude cocinar para ti todo lo que me hubiera gustado y esto es justo lo que quería hacer hoy — respondió. Un dejo de culpa abarcó mi pecho, sabía que ella no lo había dicho de ese modo pero no pude evitar la amarga sensación.

— De acuerdo, lo que te haga feliz — asentí

— Cariño, ven, pruébalo — asintió acercándome a una cacerola.

— Mamá, ¿Es pollo al verdeo? — pregunté de forma efusiva

— Eso mismo amor — sonrió complacida pasándome una cuchara. Probé la salsa gimiendo de puro gusto— Y mira, también hice tu postre favorito —sonrió llevándome a la heladera y abriéndola para mi — Cheesecake de fresas —

— Wow ma, gracias — asentí volviendo a sentir la culpa extenderse en mi pecho.

— Bien, solo falta hacer las papas a la crema — habló cerrando la heladera — ¿Me haces compañía? — preguntó

—Claro que si mamá — asentí besando su frente — Te quiero, mucho. Feliz días de las madres —

— Y yo te quiero bebé, muchísimo — sonrió abrazándome. Apreté nuestro abrazo con fuerza asegurándole que estaba feliz de estar aquí — Bien, ¿Cómo ha estado tu semana? — preguntó comenzando a trabajar en las papas. Me recargué en la encimera hablando con ella pero la molestia no se fue de mi pecho.

[¡Hola! ¿Cómo anda el día de la madre por allí? Papá y yo estamos cocinando (yo en realidad, pero papá revolotea a mi alrededor)] Bella

[Hola chica linda, si ignoro la horrible culpa por haber pasado este día lejos de mamá, estamos bien. Está cocinando un festín] Edward

[No te sientas culpable, los hijos debemos hacer nuestra vida Edward] Bella

[Lo sé, lo sé. Ellos nunca me impidieron eso, solo me siento mal por haber pensado solo en mi] Edward

[Aunque les duela te apoyaron, eso los hace buenos padres. No se hubieran perdonado el frenar tus sueños, eso quedó claro para mí cuando los conocí. Ahora estas con ellos, disfrútalos Edward. Todo está bien lindo, estas en casa con ellos] Bella

Sonreí sin poder evitarlo tecleando una rápida respuesta.

[Gracias bonita, ¿Cómo haces para saber siempre que decir?] Edward

Edward — habló mamá sacudiendo mi hombro. Alcé la mirada a ella confundido — No estás escuchándome, solo sonreías a tu celular —

— ¿Qué? Perdón mamá, me distraje — murmuré guardando mi móvil en mis jeans.

— Si lo que te distrae es una mujer no me enojo — sonrió

— Mamá — protesté

— Amor, dime la verdad. Llegaste a casa más feliz de lo que te vi la última vez — habló recargando su cadera en la encimera — ¿Hay algo que me quieras contar? —

— No mamá, cuando haya algo que contarte lo voy a hacer — negué. Al parecer si nos delataba la cara.

— De acuerdo Edward, solo recuerda que tu padre y yo no nos volvemos más jóvenes cada día — señaló. Rodé los ojos

— Amor, ¿De nuevo molestando a nuestro pobre hijo con eso? —preguntó papá haciendo acto de presencia en la cocina.

— Dejó de prestarme atención para sonreírle a su celular, debe haber una mujer involucrada — habló mamá poniéndose con la comida nuevamente

— ¿Eso es cierto? — preguntó papá viéndome curioso

— ¡Solo me distraje por un minuto! — exclamé. Justo en ese momento mi móvil vibro en mi bolsillo.

— Y sonreíste Edward — habló mamá divertida

— Cariño, como lo sigas hostigando jamás va a presentarnos a la chica — negó papá

— No tengo a nadie para presentarles —negué

— Bien, bien. Dejemos el tema si tanto te incomoda — aceptó mamá. Solté un suspiro negándome a mirar el celular y delatarme de nuevo.

Papá, mamá y yo hablamos por unos cuantos minutos hasta que mamá nos pidió poner la mesa, en cuanto estuve en el comedor dejé los platos sobre la mesa y tomé mi celular aprovechando que estaba solo.

[Solo digo que están felices de que estés aquí, igual que yo. Es lo único en lo que debes pensar ahora] Bella. Sonreí sin poder evitarlo.

— Asique si hay alguien — rio papá entrando al comedor con los cubiertos. Guardé nuevamente mi celular fulminándolo con la mirada— Está bien, no voy a decirle a tu madre — prometió. Asentí.

Esperaba que cumpliera su palabra.


Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen

(Subo adelantos y encuestas que guían la historia)

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Muy bien, sentimientos confesados pero aun no se han visto luego de eso. Las familias saben que hay alguien pero ellos están manteniendo el secreto tanto como pueden, no quieren generar expectativas. Es claro que en el próximo capitulo nos esperan algunas conversaciones interesantes entre ellos.

¿Opiniones?