Buenas, les traigo nuevo capitulo :D
— Capitulo dedicado a Monze —
jupy: Yep, fue una sorpresa pero los papás de Bella solo sabían que Edward existía pero no mucho más.
Rini chiba: Bella le tiene miedo a las expectativas, a que empiecen a apurarlos por avanzar y ella se siente mejor sin esa presión. Ya pasó por varias cosas, ahora tiene que poder canalizar todo lo que vivió. Bella se vengó de Renee, pero ya los iba a llevar antes de lo que pasó jajaja
Car Cullen Stewart Pattinson: Me gusta mucho la relación de estos dos :D Renee está intensa, peero parece que entendió, para mi Edward necesitaba esa aclaración.
Lidia Withlock: Es como la vida, pasamos de tooodo en la vida pero creo que acompañados y con amor todo es mucho más fácil.
Merry: Solo nos queda una cuestión más, ¿Que va a hacer de su vida?
piligm: A ustedes por leer :D
Ady: Me gustó este Charlie, Esme nos va a sorprender ;)
Srita Maddox 2613: Me gustan las parejas dulcesss jajaja Me pareció que podía ser una buena salidita y Bella se vengó un poco de su madre jajaja
sandy56: A ustedes por leer :D
Wenday 14: ¡Yeeei! Vamos viendo mucho más de esta relación.
Sanveronica: Para los bebés falta, pero ya queríamos ver como eran como novios sin andar "disimulando"
alejandra1987: Renee y Charlie son completamente opuestos para mí, y en ese cap se vio jajaja
NarMaVeg: Bella no quiere expectativas de los demás en su relación, eso lo hablan unos caps atrás,que solo quieren concentrarse en sus propias expectativas y algunas relaciones se vuelven forzadas cuando alguien más los presiona
PanchiiM: ¡Son demasiado lindos!
Maryluna: Gracias a ustedes por leer :)
arrobale: Nuestro propio Charlie ya tuvo bastante con como los encontró, su cabeza se hizo su propia broma yo creo.
rjnavajas: Como dijo Bella, es un Sargento dulce.
Tata XOXO: El sargento está preparado para funcionar bajo presión, me gusta que ya se liberen
LadyRedScarlet: Siempre hay que ir por más :D
Guest: Pero Renee también se pasó con ellos
Lu40: Yep, están avanzando. Yo creo que es normal, pero de a poco se va a sentir más cómoda.
saraipineda44: Muuucho amor :D
EmilyChase: La comunicación en la pareja es fundamental para mi, Bella quería llevarlos allí desde la última vez que la visitaron.
Monze: Una chica que comentaba en las actualizaciones que subía, también participaba en las publicaciones de Face con sus opiniones, si ella se tomó el tiempo de leerme yo puedo tomarme el tiempo de darle las gracias y agradecerle por haberme dado su tiempo. Supe que falleció hace unos tres meses.
Esto no va a ayudar, pero si ella disfrutaba leer lo que mi mente crea decidí que este capítulo y el de ayer de "Nuevas sensaciones" son para ella, no éramos amigas, pero fue de las primeras chicas en darme su apoyo y animarme.
Monze, gracias.
Capítulo 12
Edward's P.O.V
Me encontraba en el estudio de Bella, ella estaba concentrada trabajando en una gran campaña que le había llegado, su negocio se hacía prospero.
A pesar de que Ángela estaba trabajando para ella yo me sentía cómodo estando en el sofá de su oficina, me sentía acompañado y de vez en cuanto interrumpía a Bella para robarle algún beso o llevarle algo de comida. Afortunadamente su trabajo se había aligerado desde la incorporación de Ángela, estaba más relajada.
Navegué por las distintas páginas de asistencia que el estado daba a los soldados que regresaban a casa, incluso había instituciones privadas y ONGs que se dedicaban a confortar a los soldados al regresar a casa. El dinero hacía falta y los insumos no eran suficientes.
Consideré el dinero que estaba en el banco pero eso iba a agotarse en algún momento, iba a ser más productivo poder conseguir más y poder establecer algo a largo plazo.
Garrett y los demás chicos me habían pasado sitios interesantes para recaudar información, hice algunas donaciones intentando aportar algo a aquellas personas que no contaban con el soporte que yo tenía.
Cerré la laptop dejándola a un lado y eché la cabeza hacia atrás cerrando los ojos.
— ¿Edward? ¿Estás bien? — preguntó Bella. Bajé el rostro viéndola
— Si, solo cansado — respondí. Se puso de pie y caminó hasta sentarse a mi lado, pasé un brazo por sus hombros
— ¿Qué mirabas? —preguntó acurrucándose contra mi costado
— Testimonios, cifras, que se necesita para ayudar…— comenté
— ¿Quieres ayudar? — preguntó suavemente
— Hice donaciones, pero eso no alcanza — negué. Su mano acarició mi pecho reconfortándome
— No sé qué debería responder a eso — murmuró
— No tienes que decir nada —respondí suavemente— ¿Terminaste? — pregunté
— No, pero estoy algo aburrida de estar allí — respondió encogiéndose de hombros. Sus labios dejaron un dulce beso en mi pecho
Mi móvil sonó y lo tomé del bolsillo de mis jeans agradecido, no quería entristecer a Bella.
— Es mamá —comenté viendo el visor y respondiendo antes de poner el altavoz — Hola mamá —
— Hola cariño, ¿Cómo te encuentras? — preguntó
— Bien mamá, ¿Ustedes? —
— Bien cariño, ¿Recuerdas que día es el sábado? —preguntó
— Claro que lo sé, es el cumpleaños de papá — asentí
— Bien, voy a hacer una gran fiesta, con todos sus conocidos y amigos, tenemos que festejar los 60 de Carlisle — señaló
— De acuerdo mamá, ¿Necesitas ayuda? — pregunté riendo
— Solo saber si vas a traer compañía, tengo todo lo demás cubierto —aseguró — Pero quiero asignar las mesas y necesito saber si vienes con compañía —
— ¿Compañía…?—dudé bajando mi vista a Bella. Quería que ella fuera mi compañía, asintió ruborizándose
— Puedo llamar a Bella e invitarla si no quieres pedirle que sea tu acompañante — comentó mamá despreocupada. Solté una risa y Bella amortiguó la suya contra mi brazo sacudiéndose ligeramente
— Mamá, ¿Me llamas para preguntarme si llevo compañía o para visarme que Bella va a ser mi compañía? — pregunté divertido
— Hijo, si traes a una mujer que no sea Bella me voy a enfadar — aseguró — Además cielo, tu y ella harían una pareja magnifica —
— ¿Si? ¿Tu crees? — pregunté divertido viendo a Bella que había alzado el rostro para verme
— Si amor, Bella se vería preciosa de tu mano — asintió
— De acuerdo mamá —reí— Voy a preguntarle si quiere ser mi pareja para la fiesta de papá — asentí. Bella asintió silenciosamente y besé su frente encantado
— Si no acepta voy a llamarla yo — aseguró
— Mamá, Bella necesita poder decidir — rodé los ojos divertido
— Cariño, ella no va a decir que no — prometió
— Eso espero mamá — sonreí
— Bien, entonces tu padre, tu, Bella, dos amigos de tu padre, sus esposas y yo en la mesa principal — comentó
— De acuerdo mamá, eso suena bien — asentí— ¿Estás segura de que puedes encargarte sola? —
— Tengo ayuda —me tranquilizó— Y resuelta mi duda, te dejo hijo, tengo que seguir acomodando a los invitados —
— Claro, hablamos luego mamá — asentí antes de colgar — Bueno, tenemos fiesta parece — reí
— Ajá, eso parece — asintió acurrucándose contra mí — Entonces… hacemos una bonita pareja —
— Hacemos una pareja preciosa— prometí besando su cabello
— ¿Qué debo vestir? — preguntó — Algo me dice que va a ser algo grande —
— Te aseguro que lo va a hacer —asentí — Mi madre siempre hace todo un gran evento del cumpleaños de mi papá, dos veces pude asistir desde que me uní al ejército, y créeme, que si ella usó las palabras "gran fiesta" va a ser grande, algo formal, toda una fiesta de gala —
— Tengo que ir a mi armario y ver que encuentro, caso contrario llamar a las chicas por ayuda — comentó
— Mmm… — murmuré bajando mis labios por su cuello — ¿Puedo ver las opciones? —
— No —suspiró. Palpité dentro de mis boxers— Voy a sorprenderte —
— Siempre lo haces —prometí — Siempre te ves esplendida —
— Gracias pero… ya sabes, espero que cuando sepan que soy tu novia me recuerden como esa elegante chica que te acompañó al cumpleaños de su padre y no como esa chica que apenas hizo un esfuerzo por vestirse —explicó. Alcé mi mirada a su rostro
— ¿Estás probando el terreno? — pregunté deslizando mis dedos por su cuello completamente encantado por la elección de sus palabras
— Podría decirse…—comentó— Apuesto que todos conocen al sexy hijo del doctor Cullen —aseguró. Me incliné sobre ella besando sus labios y lamiendo su labio inferior
— ¿Te dije lo sexys que me resultan tus celos? — pregunté rosando mis labios con los suyos al hablar — Tu lado posesivo altera mis sentidos —
— Eso es… interesante —murmuró— Pero… pensándolo bien, no me has preguntado si quiero ser tu cita en la fiesta —
— No lo hice, ¿Cierto? — pregunté volviendo a besarla y empujando su cuerpo hacia el sofá. Me acomodé sobre su cuerpo y deslicé mis labios por su mandíbula
— No-o, no lo hiciste — gimió cuando mis labios besaron su oreja
— En ese caso… ¿Serías mi cita Bella? —pregunté en un suave murmullo. Su cuerpo tembló debajo de mí
— Si — gimió en tono ronco
— Ahora, déjame agradecerte como corresponde — murmuré lamiendo su cuello— ¿Quieres que te deje trabajar? —
— Maldición, ¡No! —exclamó
— Gracias al cielo — gemí metiendo mis manos por debajo de su blusa. La retiré pasándola por su cabeza y bajé mis labios a sus senos. Su mano se deslizó su mano dentro de mi pantalón de deporte y gemí contra su piel — Maldición Bella, aun no te desvestí — protesté recargando la frente en su pecho cuando bombeó sobre mi frotando su pulgar contra mi punta
— Tienes acceso fácil — rio
Gruñí poniéndome sobre mis rodillas, me quité la playera aventándola al suelo y solté sus jeans bajándolos rápidamente. Bella soltó una carcajada mientras yo peleaba con su ropa. Adentré mi mano entre su espalda y el sofá y gimió arqueándose
— Te parece divertido, ¿Cierto? —pregunté poniéndome de pie. Me quité mi suelto pantalón y mis boxers bajo su deseosa mirada antes de quitar el resto de su ropa interior— Ven aquí, necesito más espacio — gruñí alzándola en brazos y llevándonos a la cama. Otra carcajada salió de sus labios. Abrí la puerta de la habitación de un puntapié, nos entré y cerré de igual modo, la aventé a la cama
— ¿Qué planeas? —preguntó curiosa
— Boca abajo, ahora — gruñí. Soltó un gemido obedeciendo. Me subí a la cama y separé sus piernas con mis rodillas colocándome en medio — Yo te debo algo a ti — murmuré contra su oreja y deslizando mis dedos por su espalda— No lo olvidé, esperaba el momento adecuado y este es perfecto —
— ¿De qué estás…? Oh, maldición — gimió cuando deslicé mi lengua por su hombro y bajé por su columna vertebral. Sus dedos se aferraron al edredón con fuerza, succioné la piel de su baja espalda y gritó. Mis dedos se unieron acariciando su piel, mis dientes mordieron y mis labios succionaron.
— ¿Se siente bien? — pregunté rosando mis labios por su cintura
— Maldición Edward, tócame —lloriqueó
— Eso hago amor — reí presionando mis dedos en la piel de sus hombros
— Maldición, por favor, es demasiado — gruñó. Movió su cadera rosándose contra mi muslo y gimió. Maldije bajo mi aliento notando mi muslo húmedo por su humedad. Presioné mi mano sobre su cadera sosteniéndola en su lugar recostándome entre sus piernas separadas y lamiendo su excitación — ¡Oh! —exclamó sintiéndome — Si, eso es…—
— Dulce — murmuré subiendo mis dedos por su espalda. Gimió retorciéndose y la sujeté con fuerza invadiendo su interior con mi lengua
— Oh por todo lo…— protestó. Mi dedo pulgar frotó su clítoris y su cuerpo se tensó, hice presión con mi mano en la piel de su cintura y estalló. Sujetó las almohadas con fuerza amortiguando allí sus gritos. Besé sus muslos húmedos y subí mis besos por su piel hasta sus hombros acomodándome entre sus piernas
— ¿Piensas seguir riéndote de mí? — pregunté con la voz ronca sin detener el rose de mis labios sobre su piel
— Int-Intenso — farfulló— Tan… tan inten-tenso —
— ¿Si? —pregunté suavemente —¿Quieres más? — pregunté sujetando mi adolorido miembro y rosándola con su muy húmeda entrada
— Oh carajo — gimió empujando contra mí.
Gemí extasiado cuando mi punta se adentró fácilmente en su interior. Palpité entrando por completo en ella y respiré hondo serenándome. Tan condenadamente estrecha.
— ¿Estás bien amor? — pregunté con los dientes apretados
— Haz que me corra, no lo soporto — lloriqueó. Moví mis caderas suavemente contra ella y gimió. Sujeté sus manos aferradas al enredón
— Sujétate de mí — pedí.
Sus dedos soltaron la tela entrelazando nuestros dedos, salí de su cuerpo entrando de una sola embestida. Gritó contra las almohadas nuevamente y gemí. Repetí el movimiento usando sus manos de soporte
— Edward — lloriqueó moviendo sus caderas. Entendiendo el mensaje comencé a moverme con más constancia, su cuerpo me tomaba con facilidad a pesar de lo estrecha que se sentía
— Oh, tan bueno — suspiré contra la piel.
Succioné sobre su columna y gritó cubriéndome de su humedad. Grité contra su espalda cuando el orgasmo me azotó poderoso y repentino provocado por su propio placer.
Nos giré con la respiración completamente agitada y la sostuve colocándonos sobre nuestros costados
— Carajo, carajo, carajo — gimió bajito soltando una de sus manos de las mías y deslizándola por mi cintura, sus uñas se aferraron a mi piel y apreté su cuerpo contra el mío.
Nuestros cuerpos continuaron vibrando por otros cinco minutos, ella gimoteaba y palpitaba a mi alrededor.
— ¿Estás bien bebé? —pregunté suavemente cuando sus uñas soltaron mi piel. No respondió por lo la liberé de mis brazos y me moví hasta quedar frente a ella — ¿Bella? Despierta Bella — pedí apartando el cabello de su rostro — ¿Estás bien? — pregunté preocupado
— Juro que… eso fue el orgasmo más increíble que viví en mi vida —farfulló acurrucándose en mi pecho
— ¿Necesitas seguir acurrucada? — pregunté acariciando su cabello dulcemente
— ¿Puedes no soltarme hasta mañana? — preguntó adormilada
— No voy a soltarte nunca Bella — prometí
— Eso me agrada — suspiró ya adormilada.
Ignorando el desastre húmedo sobre nuestros cuerpos la acomodé de forma que su cuerpo no perdiera calor y me dejé llevar por la relajación de mi cuerpo junto a ella.
Al día siguiente Bella despertó hambrienta, mimosa y sensible. Ella era la mujer hecha perfección.
Dos días pasaron, el sábado llegó y con ello la fiesta de mi padre.
Mi madre se esmeró con la preparación de la fiesta, invitando a más 100 personas, por supuesto que más de la mitad eran colegas y amigos que mi padre había hecho a lo largo de su vida.
— Simplemente… wow — murmuré cuando Bella salió de su departamento. Estaba completamente despampanante en un vestido rojo brilloso, los breteles eran finos y delicados, el escote era cerrado, un chal negro estaba en su mano. Tomé su mano haciéndola dar una vuelta — Maldición, si — gruñí encontrando su espalda desnuda. Rio besando mis labios
— ¿Me veo bien? — preguntó
— Te ves deliciosa, ¿Puedo comerte? — pregunté
— No vas a arruinar mi maquillaje —aseguró señalándome con su dedo. Lo tomé entre mis labios y succioné, sus cuerpo tembló — Com-Compórtate — pidió
— ¿Quieres que me comporte cuando tiemblas por mí? — pregunté. Retiró su dedo de mi boca
— Si, no vamos a fallar para el cumpleaños de tu padre — aseguró.
Cerré los ojos echando la cabeza hacia atrás y respiré profundo calmando mi excitación. Bajé mi mirada hacia ella luego de tranquilizarme un poco.
— Espero que sepas que cuando regresemos a casa eres mía — comenté acercándome los pocos centímetros que me separaban de ella — Como voy a adorar quitarte este precioso vestido —
— Edward — murmuró apretando sus manos mi saco
— No, no Isabella, sin tocar — la regañé suavemente soltando sus manos — Decidiste que no íbamos a llegar tarde, asique gírate y pulsa el botón del ascensor antes de que te tome aquí mismo —
Su cuerpo tembló y estuve a dos segundos de tirar de ella contra la pared y hacerle el amor. Se giró pulsando el botón, me acerqué a ella y rosé mi lengua por su espalda
— Quieto — pidió pasándose el pequeño chal negro para cubrir su espalda de mi lengua. Reí subiendo a su oído
— No vas a escapar de mí, mi amor, al final de la noche me vas a pedir que dejemos la fiesta para que calme tu dolor — prometí
La puerta del ascensor se abrió y entró rápidamente, la seguí recargándome a su lado. Solo se escuchaba el ruido del ascensor y nuestras pesadas respiraciones, había una espesa electricidad entre nosotros.
Las puertas del ascensor se abrieron y rosé su espalda conduciéndola al volvo, se estremeció.
Le había prometido que ella nos iba a sacar de la fiesta para hacer el amor, pero no estaba seguro siquiera de asistir.
Abrí la puerta del volvo para mi preciosa cita y la cerré luego de que ella se acomodara en su lugar. Caminé hasta el puesto de piloto y subí arrancando el auto abandonando el estacionamiento rumbo a la fiesta.
El gran salón que mi madre había reservado para esta noche estaba iluminado con luces doradas, las señalizaciones nos guiaron al estacionamiento lateral del edificio y nos reunimos frente al auto. Entrelacé mis dedos con los de Bella caminando hasta las escaleras del gran salón.
— Tu madre se pasó — señaló Bella cuando llegamos al final de las escalinatas
— Ya lo creo — murmuré asombrado de la cantidad de gente que había allí
Pasé un brazo por la cintura de Bella pegado nuestros costados
— ¿Quieres saber cuántas de las mujeres que hay aquí fueron presentadas ante mí por mi madre en su búsqueda de una nuera? — pregunté suavemente rozando mi lengua por su oreja
— No — gruñó
— Te preferí sobre cada una, no me atrajeron de la forma magnética que tú lo hiciste — confesé — Incluso mi madre admitió que te prefería sobre ellas —
— ¿De-De verdad? — preguntó
— De verdad, a ambas — prometí
— No estás jugando limpio —murmuró
— ¿No? ¿Por qué? — pregunté divertido— ¿Quieres mostrarme que me pierdo si miro a alguien más? —
Se giró para verme a los ojos, mi brazo nunca la soltó.
— Edward, sabes qué vas a perderte si las miras — sonrió deslizando sus dedos por mi pecho, sus ojos me miraron entre sus pestañas — Sabes que adoras que te aprisione en mi interior mientras besas mi sensible cuerpo —
Mis dedos se enterraron en su piel y tembló, mi cuerpo también temblaba. Necesitaba detener esto.
— ¡Hijo! — exclamó Esme. Solté a Bella levemente y me obligué a apartar mi mirada de sus excitados ojos
— Hola mamá — sonreí besando la mejilla de mi madre e intentando disimular todo el tormento de mi cuerpo — Te ves preciosa —señalé. Estaba usando un vestido azul oscuro, se veía muy elegante
— Gracias cariño — sonrió acomodando mi corbata roja— Te ves muy guapo también, y por lo visto estás muy bien acompañado — aseguró besando la mejilla de Bella — Estás preciosa y adoro que estén a juego —
— Gracias Esme —asintió Bella — Y gracias por la invitación, todo está precioso, estás muy guapa —
— No esperaba ver tanta gente mamá —confesé
— No se cumplen 60 todos los días —explicó— Ven, vamos a saludar a tu padre — pidió tomando la mano de Bella y la mía, no solté a mi novia. Estaba más allá de todo, aferrarme a su cintura era todo lo que me mantenía bajo control.
— ¡Hijo! — exclamó papá cuando avanzamos hacia el pequeño grupo en el que estaba. Le di un fuerte abrazo soltando momentáneamente a Bella — Feliz cumpleaños papá —
— Gracias hijo — sonrió. Bella abrazó a Carlisle cuando se alejó de mi
— Feliz cumpleaños Carlisle — deseó Bella
— Muchas gracias cariño, déjame decirte que estás preciosa — aseguró. Mi brazo la envolvió rápidamente por la cintura en cuanto se alejó de Carlisle — Déjenme que los presente — pidió acercándonos al grupo en que él estaba anteriormente — Doctores, les presento a mi hijo, Edward, y su compañera, Bella — presentó mi padre— Ellos son el doctor Félix vulturi, el doctor Vladimir Popescu y el doctor Stephan Popa —
— Edward, un gusto conocerlos — sonrió Stephan— Tu padre nos habló mucho sobre ti —
— No lo dudo — reí
No se me pasó la forma en que mi padre presentó a Bella, me agradó.
— Edward, Bella, un gusto conocerlos — aseguró Félix mirando de forma extraña a Bella. Apreté mi mano en su cintura contra mi cuerpo.
— Un gusto conocerlos —asintió el doctor Vladimir
— Vengan, vengan, quiero presentarles a más personas — comentó Esme alejándonos de mi padre y sus colegas. Bella se relajó
— No me gusta ese hombre — comenté
— Tampoco me gusta Félix, pero tuve que invitarlo — suspiró mamá — Pero ignórenlo y disfruten de la fiesta — pidió
Cuando la cena comenzó nos encontramos en la mesa con los amigos de mi padre junto a sus esposas y luego de las presentaciones nos acomodamos en la mesa. Se hizo un gran brindis deseándole a mi padre un feliz cumpleaños antes de comenzar a comer
Saqué a Bella a bailar luego de la cena, soltó una risa cuando la sujeté por la cintura rumbo a la pista. En la pista de baile no había extrañas conversaciones de medicina con los colegas de mi padre y podía sostener a Bella tanto como quisiera
— Voy a salir un momento, necesito un poco de aire —comentó Bella cuando nos acercamos a la mesa para tomar agua luego de regresar de la pista
— Te acompaño — asentí bebiendo de mi agua
— No, está bien — señaló— Saca a tu madre a bailar, estoy segura de que lo está deseando —pidió
— ¿Segura? ¿No prefieres que vaya contigo? — insistí
— No, estoy bien — prometió dejando un beso en mi mejilla antes de alejarse de mí. La seguí con la mirada hasta que salió a uno de los jardines y busqué a mi madre en el salón.
Bella's P.O.V
Me recargué en el barandal de piedra viendo el precioso jardín frente a mí y respiré el aire frio de la noche, tenía algo de calor. No estaba segura de su por las caricias de Edward o el baile, quizá fueran ambas.
— Miren que linda señorita encontré — comentó una voz a mi espaldas. Me giré asustada encontrándome con Félix, llevaba dos copas — ¿Brindamos? — preguntó ofreciéndome una
— No bebo — respondí. Charlie me había repetido demasiadas veces durante mi adolescencia que no aceptara bebidas de extraños que no hubieran sido abiertas frente a mi
— Te vi beber adentro — señaló — ¿Un brindis? ¿Por el Doctor Cullen? — insistió extendiendo una copa hacia mi
— Lo siento, pero no — respondí
— Es una lástima — comentó recargándose en el barandal a mi lado y dejando allí las copas — Eres una señorita muy linda Bella —
— No es apropiado, voy a entrar — señalé alejándome del barandal rumbo al salón
— Espera — habló sujetándome del brazo. Me giré y rápidamente me zafé se su agarre con uno de los movimientos que Charlie me había enseñado— Oye, todo está bien — prometió alzando las manos en son de paz
— No vuelva a tocarme — pedí
— Vamos pequeña, podemos divertirnos — sonrió caminando hacia mi
— El único que se va a divertir aquí soy yo con tu rostro —escuché la voz de Edward a mis espaldas. Sus brazos me rodearon poniéndome detrás de su cuerpo
— Edward — hablé aferrándome de su saco
— ¿Estás bien? ¿Te hizo algo? — preguntó sin quitar su mirada de Félix
— No, todo está bien —aseguré. Vio las copas sobre el barandal
— ¿Tomaste algo? — preguntó
— No —negué tranquilizándolo
— ¿Quieres que analice el contenido de esa copa? —preguntó Edward viendo a Félix. Su mano derecha se aferró a una de las mías sujetas a su saco
— No es necesario, solo ofrecía un brindis por tu padre — comentó
— Por su suegro — respondió
— ¿Es tu novia? Lo siento Edward, no lo sabía — aseguró— Ella me acaba de decir que no eres su novio —
— ¿Tan idiota me crees? — preguntó Edward— Vete de aquí ahora mismo, no voy a estropear la fiesta de mi padre por culpa de un imbécil como tú —
— Oye, no te enojes conmigo — pidió — Yo no hice nada —
— Vete — gruñó Edward. Félix intentó llevarse las copas — Deja las copas aquí, de lo contrario vas a conocerme —
— Claro, claro, solo iba a llevarlas dentro —explicó— Pero se las dejo —
Félix entró rápidamente al gran salón y Edward se giró abrazándome con fuerza
— ¿Segura que estás bien? — preguntó acariciando mi cabello— ¿Te tocó? —
— Todo está bien, solo me sujetó del brazo pero me solté rápidamente — prometí
— No bebiste de las copas, ¿Cierto? — preguntó
— No, prometo que no — negué
— Ven, quiero saber si están adulteradas — pidió acercándonos al barandal son soltarme. Tomó una de las copas e introdujo uno de sus dedos para llevarse una gota a la boca — Esta está limpia — comentó. Probó la otra — También lo está — asintió soltando un profundo suspiro. Me rodeó con sus brazos— Siento haberte dejado sola —
— Descuida, yo quise venir sola — comenté — Está todo bien, no iba a ocurrir nada —
— No lo sabemos con seguridad — negó
— No dije que no tuviera novio —aseguré
— Lo se amor, por supuesto que lo sé — prometió besando mi cabello.
— ¿Entramos? —pregunté alejándome de su pecho para verlo
— ¿Quieres que vayamos a casa? — preguntó
— Claro que no, solo fue un mal momento —respondí — No vamos a dejar la fiesta de tu padre por esto, no fue nada, las bebidas están limpias, no intentó nada —
— ¿Segura? —insistió
— Segura, vamos, quiero bailar —respondí tirando de su mano rumbo al salón.
Edward's P.O.V
Mi cuerpo tardó un momento en liberar la tensión, pero si las copas no estaban adulteradas el imbécil solo se había acercado a coquetear con ella. Ella no había estado en un peligro real, al menos me convencí de eso, ella estaba a salvo y nada había ocurrido
Acurruqué a Bella entre mis brazos y nos mecí en la pista de baile, me fui relajando y me permití volver a disfrutar de la fiesta.
Vi a mis padres acercarse a nosotros pero no alejé a Bella de mi abrazo.
— Hijo, ¿Puedo robarla un momento? — preguntó mi padre extendiendo su mano hacia Bella. Mi mirada se dirigió a Bella y ella también me miró. No quería soltarla.
— No puedes negarle un baile al cumpleañero — rio papá
— De acuerdo — suspiré besando su frente y tomando una de sus manos para dejarla en la extendida de mi padre
— Descuida hijo, se cuidar a una mujer — prometió con burla.
— Espero que así sea —asentí
— Ven cariño, bailemos — pidió mamá divertida tomando mi mano y alejándonos de papá y Bella. Apoyé mi mano en su espalda y bailamos — Si no quieres que pensemos que es tu novia deberías ser menos acaparador — rio
— Félix intentó sobrepasarse con ella —solté
— Ese sujeto — murmuró mamá molesta — ¿Ella está bien? ¿Qué ocurrió? —
— La abordó en el jardín cuando ella salió sola —expliqué
— Es oficial, no voy a volver a invitarlo —aseguró — Si pregunta tengo una buena razón —
— No va a preguntar, le dije que era mi novia —admití
— ¿Debería hacerme la sorprendida ahora? — preguntó divertida señalándonos con su dedo
— Mamá — rodé los ojos
— Cariño, estoy feliz de que lo admitas finalmente — sonrió acariciando mi mejilla — Pero los ojos no mienten cielo, y los tuyos brillan a su alrededor —
— Ella es…— suspiré — Es increíble —
— Estás enamorado — aseguró
— Lo estoy, realmente lo estoy — acepté
— Y eso me hace tan, tan feliz bebé —prometió besando mi mejilla. A este punto habíamos dejado de bailar, solo estábamos allí, en medio de la pista conversando.
— Bella no se siente segura de decirles aun, necesito que guardes el secreto — pedí
— Hijo, sus ojos también brillan cuando está a tu lado —prometió— Sabemos desde el primer día que Bella es alguien importante para ti y lo confirmamos el día del restaurant chino — explicó— Aunque tuve mis dudas, tu parecías enamorado pero no estaba segura de que tanto lo estaba ella —
— No voy a presionarla mamá, ella va a enamorarse cuando sea que ocurra — aseguré
— Eso ya ocurrió Cariño —rio— Ella te mira igual que tú la miras a ella —
— Conocí a sus padres hace un par de semanas —comenté— Estoy seguro de que ellos notaron lo mismo que tú, solo que a su padre no le agradó —
— ¿No le agradas? Eso es imposible — aseguró
— Está bien, con el tiempo va a aceptarlo, puedo entender su reticencia —
— Hemos criado a un niño bueno que se convirtió en un gran hombre — aseguró acomodando mi corbata — Sus padres no tienen nada de qué preocuparse, Bella está en buena compañía y van a saberlo — prometió— Yo también estoy dejando a mi bebé en buenas manos, Bella superó cada duda que yo podía haber tenido —
— Eso es curioso —reí— Tu tenías dudas, pero ella me encantó desde el primero día mamá —
— Lo sé —sonrió
— Y debo admitir que me asombra que estés tomándote con tanta calma el que te confiese que encontré a la mujer de mi vida —admití asombrado
— Bella es la correcta, es lo único que necesitaba saber — prometió — Vayamos por tu novia y por mi marido, es hora del gran pastel — asintió tomándome de la mano y conduciéndome a Bella y mi padre.
Bella reía ruborizada hablando con Carlisle mientras bailaban
— Mira, de quienes hablamos — rio papá deteniendo su baile a nuestro lado
— ¿Hablabas de mí, Carlisle Cullen? — preguntó mamá apoyando las manos en su cadera
— Solo cosas buenas querida, lo prometo — sonrió angelicalmente.
Bella entrelazo nuestros dedos riendo de mis padres y besé su cabello.
— Espero que mi padre no estuviera intentando conquistarte — comenté divertido
— En realidad, intentó conquistarme para ti — rio. Alcé una ceja en su dirección
— Habló de lo buen hombre, lo caballero que eres, el gran gusto en mujeres que tienes al traerme — explicó. Una risa se escapó de mis labios
— Tiene razón, principalmente por el gusto en mujeres — murmuré acercándome a su oído — Muero por llegar a casa y quitarte este vestido —
— Compórtate — pidió apartándose
— Vamos, vayamos por el pastel — habló mamá atrayendo nuestra atención nuevamente.
Caminamos por detrás de mis padres siguiéndolos hasta el frente del salón donde el enorme pastel verde agua entraba en uno de los carritos que llevaba uno de los mozos.
Mi padre se puso frente al salón y cantamos el feliz cumpleaños para él, se lo veía muy cómodo, ya estaba acostumbrado a las fiestas de mi madre.
Pasadas las dos de la mañana llegamos a mi departamento. En cuanto la puerta se cerró besé a Bella apretándola contra la pared a nuestro lado
— Diablos, estás tan hermosa — murmuré bajando mis labios por su cuello antes de tomarla por la cintura y conducirnos a la recamara.
Bella empujó mi pecho hasta que mis piernas dieron con la cama haciéndome caer allí.
— Hoy me toca a mí Cullen — comentó llevándose las manos a la espalda y bajando el zíper, el vestido calló dejándola en una pequeña y sexy braga roja — Desnúdate, ahora — pidió. Obedecí rápidamente quitándome toda la ropa y aventándola por la habitación.
Se recostó a mi lado y la imité, su mano acarició mi pecho y mi cuello de forma suave y suspiré, sus labios se unieron a sus caricias subiendo por mis mejillas hasta mi frente donde dejó dulces besos mientras su mano se dirigí a mi miembro que temblaba de expectación.
Gemí cuando rosó mi punta y giré el rostro para besar sus senos, tomé uno de sus pezones en mi boca y su mano se apretó en mi miembro haciéndome estremecer, sus labios seguían besando mi frente y mi cabello. Mi excitación era dolorosa, ella era suave en sus movimientos, tentándome, probándome.
— Bella — murmuré mordisqueando sus pezones — Más rápido —
No respondió y gemí succionando su pezón con fuerza, sus caricias se mantuvieron dulces y lentas sobre mi cuerpo, se giró sobre el colchón quedando sobre su espalda y tomó mi mano bajándola por su estómago hasta su húmedo centro. Gemí, eso había sido terriblemente sexy.
Mis labios besaron su cuello mientras frotaba su clítoris con mis dedos, su cuerpo tembló y suspiró.
— Mhum—farfulló relajándose bajo mi tacto
— No voy a poder jugar demasiado contigo — me disculpé contra su piel— Estoy a un minuto de ponerme sobre ti y entrar en tu interior —
— Maldición, Edward — gimió cuando adentré mis dedos en ella. Sin detener mis caricias me puse de pie y tiré de su cintura hasta dejarla al borde de la cama, me puse entre sus piernas y retiré mis dedos de su interior — ¿Qué vas a hacer? — preguntó con la respiración agitada
— Quiero probar algo — comenté rosando mi miembro con su intimidad. Gimió arqueándose cuando comencé a invadir su interior.
— Oh, maldición, se siente bien — aseguró echando la cabeza hacia atrás. Mi mirada siguió el movimiento de sus dulces senos en cada una de mis embestidas. Aferré mis manos a sus caderas — Oh, ¡Carajo! —gritó sintiéndose mucho más húmeda. Sus piernas se aferraron a mi cintura con fuerza
Sus manos se extendieron por la cama aferrándose a las colchas con fuerza, empujó con su cuerpo tomándome con fuerza.
— Oh preciosa si, haz eso de nuevo —rogué. Una risa salió de sus labios entremezclada con un gemido, empujó al tiempo que yo embestía y gruñí sintiéndome en lo profundo de su cuerpo. Su labio inferior fue aprisionado entre sus dientes, mis manos se apretaron en sus caderas y sus piernas se tensaron a mí alrededor.
— Edward — gimió arqueándose.
Me incliné sobre ella sujetando su rostro y besándola con fuerza, nuestros movimientos no eran tan certeros debido a la cercanía del orgasmo.
— Estás haciendo esto difícil amor — gruñí sintiendo sus paredes aprisionarme
— No te detengas, por favor, por favor — rogó contra mis labios — Estoy-y estoy — farfulló arqueándose.
— Bella, córrete, por favor — gemí embistiendo con fuerza su interior
— ¡Edward! —gritó palpitando a mi alrededor.
— Bella — gemí sin detener mis movimientos. Su interior se estaba poniendo muy caliente, estrecho y resbaladizo
— ¡Me vengo! — gritó aferrándose a las mantas bajo ella. Su cuerpo tembló. Mis piernas fallaron al correrme en su interior y ella calló del borde de la cama, la sujeté evitando que se golpeara, su cuerpo me abrazó y envestí una vez más vaciándome por completo— ¿Es-Estás bie-en? — preguntó con la voz entrecortada por la acelerada respiración.
— Estoy bien — asentí rodeándola con mis brazos intentando normalizar mi respiración. Se estremeció cuando acaricié su espalda
— ¿Puedes subirnos? — preguntó
— Puedo — asentí aferrándola con fuerza.
Me puse de pie de forma temblorosa y nos recosté sobre la cama, Bella me liberó de su cuerpo acurrucándose contra mi
— Cada vez mejor que la anterior — prometió. Reí besando su cabello
— Cada vez mejor — estuve de acuerdo
— Mmhum — murmuró.
Me puse sobre mi costado y atraje a Bella contra mi pecho, deslicé mis dedos por su sensible espalda y sonreí contra su sien, un suspiro abandonó sus labios y deseé hacerle el amor de nuevo.
Necesitaba calmarme, no íbamos a poder ser exitosos en tan poco tiempo. Además, temía hacerle daño, su cuero estaba sumamente sensible.
Acaricié su piel relajándonos, la temperatura de la habitación descendió
— Tengo que confesar algo — comenté suavemente cuando nuestras respiraciones se normalizaron
— Dime — murmuró
— Ella prometió no decir nada, incluso le pedí que no comentara nada de esto contigo pero no me agrada ocultarte cosas — expliqué
Bella se alejó de mi pecho, su semblante había cambiado, estaba tensa.
— ¿Qué ocurrió? — preguntó frunciendo el ceño. Me incliné sobre ella incapaz de resistirlo, gimió contra mí cuando apreté mis dedos en su espalda — Dime que hiciste Cullen — gruñó presionando su mano en mi pecho y apartándome
— ¿Qué ocurre señorita Swan? ¿Qué cree que hice? — pregunté divertido. Mi bebé estaba celosa y yo amaba a mi celosa.
Nunca mi cuerpo había reaccionado tan rápido a una mujer como reaccionaba con Bella
— Maldición Cullen, dime que hiciste — protestó
— ¿Celosa? — pregunté sujetando su muslo y deslizando su pierna por mi cintura rozando mi excitación contra su humedad — ¿Excitada? ¿No estás enojada? —
— Carajo, sabes cómo responde mi cuerpo — gruñó
— Oh, claro que lo sé —aseguré con la voz ronca presionando mi glande en su entrada, avancé suavemente entrando en su interior
— Maldición Edward — farfulló
— Demasiadas maldiciones esta noche señorita — murmuré con la voz contenida cuando estuve completamente en su interior. Presioné mis labios contra los suyos y gimió cuando abandoné su cuerpo volviendo a adentrarme con rapidez — ¿Se siente bien? —
— Se siente muy bien — gimió echando la cabeza hacia atrás. Mis labios se fueron a su cuello donde succioné, lamí y mordisqueé su piel aumentando la velocidad de mis embistes contra su cuerpo — ¡Oh! ¡Si! —gritó. Solté una risa agitada buscando ese punto que le gustó
— Tan húmeda — gruñí— Carajo, creo que te huelo — farfullé sujetando su cuerpo con fuerza tirándola contra mi cuerpo al embestir. Gritó enterrando sus dedos en mi cintura y tirando de mi cabello — Por favor, solo…—gemí— Córrete Bella, no voy a aguantar — rogué haciendo las penetraciones profundas pero más lentas buscando retener mi propio orgasmo
— No pares — gimió — ¡Por favor! —pidió. Cerré los ojos con fuerza intentando retener mi orgasmo — ¡Edward¡ — exclamó en su susurro aprisionándome en su cuerpo. Mi orgasmo estalló en su interior y gritó corriéndose
— Carajo Isabella — solté en un jadeo. Soltó un quejido moviéndose contra mí, soltando sus uñas de mi piel y aflojando el agarre de mi cabello
— Ni-ni creas que esto evit-ta que me digas que-que hiciste —soltó entre jadeos dejándome salir de su cuerpo. Se sentó sobre la cama cubriendo su desnudes con la sabana blanco
— Ven aquí — gruñí tirando de su pierna y acercándola a mí pecho
— No, tonto, suéltame — protestó intentando zafarse de mi agarre
— Bella, es un insulto no acurrucarse contra ti luego de hacer el amor —reí sujetando su cintura con fuerza y presionándola contra mi cuerpo — Y quita esta estúpida sábana — pedí quitándola yo mismo y aventándola al suelo
— Idiota — gruñó molesta. Solté una carcajada
— Bebé, adoro tus celos — sonreí acariciado su mejilla — Si, hay una mujer involucrada pero no es lo que crees —
— Repito, idiota —
— Te quiero amor — sonreí besando sus labios
— Yo no, habla de una maldita vez —
— Le admití a mi madre que éramos pareja — confesé olvidando las risas — Ella prometió no mencionarlo pero digamos que no estaba haciendo un buen trabajo en ocultar lo que pasaba contigo y al parecer hoy lo hice aun peor —expliqué — Me agarró con la guardia baja, había pasado lo de Félix siendo un idiota contigo y lo admití —
— Me dejaste poner celosa por tu madre — protestó avergonzada
— Cualquier razón para verte celosa y posesiva es agradable — aseguré encogiéndome de hombros — Pero creí que ibas a hacerme el amor, no alejarte de mi —
— Dijiste que habías hecho algo Cullen — respondió— Eso es distinto a que no tengas necesidad de mirar a otra mujer, habías hecho algo, ya eras un idiota —
— Bebé, no haría nada, lo sabes — prometí
— Lo sé, pero dijiste que si habías hecho —señaló— Estaba dejando que te explicaras antes de echarte del departamento —
— Lo siento, no planeaba eso — admití— Solo quise jugar contigo cuando vi los celos — me disculpé— Pero… ¿Y mi madre? ¿Estás enfadada porque se lo haya dicho? —
— No lo estoy — negó deslizando su mano por mi pecho hasta mi hombro donde hizo caricias circulares con su pulgar — Está bien, iba a saberlo pronto, mis padres ya lo saben —
— Lo sé mi amor, pero íbamos a esperar para los míos — señalé — No quiero que te sientas presionada por ellos —
— ¿Te pidió bebés? — preguntó mordiendo su labio inferior
— No, y le pregunté el por qué no estaba gritando y pidiendo bebés —comenté soltando su labio de sus dientes — Me dijo que estoy en buenas manos, el resto va a llegar —
— Vaya…—murmuró asombrada
— Lo sé — sonreí — Y también dijo algo más…— comenté nervioso
— ¿Qué más? — preguntó en un suave murmullo
— Dijo que estoy enamorado de ti — comenté deslizando mis dedos por su mejilla — ¿Y sabes? Tiene razón. No tienes que sentirlo también solo…—dudé— No lo sé, es una noche de confesiones — reí nerviosamente
— ¿Recuerdas la tarde que llegue mi salida con Kate y que me notaste sensible…?— preguntó
— La recuerdo — asentí
— Kate me dijo que te miraba como si estuviera enamorada — confesó
— ¿Y eso te desagrada? — pregunté sintiendo mi pecho apretarse
— No, me gusta — asintió— Solo que… ¿No es pronto? —
— ¿Qué es pronto Bella? — pregunté con una suave sonrisa— Te deseé apenas conociéndote, de quise besar luego de un par de días, quise protegerte de todo antes de siquiera ser amigos, ¿Qué es pronto bebé? —insistí— Se siente correcto, se siente… perfecto —
— Se siente correcto — asintió deslizando su mano por mi espalda — Desde la primera vez que estuve cerca de ti se siente correcto, como si nos perteneciéramos —
— ¿Aun crees que es pronto? — pregunté rosando sus labios con los míos
— Es perfecto — suspiró presionando un beso en mis labios — Asusta pero… te amo —
— Te amo Bella, todo va a estar bien — prometí acurrucándola contra mi pecho — Lo prometo, es perfecto y correcto para nosotros —
Sus brazos se apretaron con fuerza en torno a mí y suspiró de forma nerviosa, bese su cabello y la sostuve en mis brazos hasta quedarnos dormidos.
Cuando desperté noté suaves caricias sobre mi rostro, sonreí suavemente y las caricias se detuvieron
— ¿Por qué te detienes? — pregunté forma somnolienta
— Lo siento, no pretendía despertarte
— Sigue — pedí apretando mis brazos a su alrededor. Suspiré sintiendo las caricias reanudarse por mi rostro
— Eres hermoso — murmuró
— Me alegra que me veas hermoso — aseguré. Sus labios se presionaron contra los míos, noté sus labios salados y abrí los ojos confundido. Sus mejillas estaban mojadas — ¿Qué ocurre? — pregunté secando la humedad
— ¿Qué ocurrió anoche? — preguntó. Fruncí el ceño
— Dime que estabas lo suficientemente despierta para recordar lo que hablamos — pedí asustado de que nuevamente hubiéramos hecho nuestras confesiones con ella dormida
— Entonces no fue un sueño — murmuró
— ¿Bella? — pregunté confundido. Sus labios se presionaron contra los míos con fuerza, nos giró sobre la cama quedando sobre mí
— De verdad… me dijiste que me amas — comentó asombrada
— Si, lo dije — respondí subiendo mis manos por espalda — ¿Está bien eso? —
— Si, creí que había sido un sueño — rio — Estaba tan molesta, quería que fuera realidad —
— Lo es, bebé —prometí alzándome para besar sus labios. Sus manos sujetaron mis mejillas
— Te amo — murmuró contra mis labios
— Y yo a ti Bella, mucho — prometí volviendo a besarla. Bajó sus labios por mi cuello, mi erección había estado lista para ella en cuanto estuvo sobre mí pero con sus besos se puso aún más tensa. Se movió solo un poco tomándome en su interior con facilidad — Carajo Bella, tienes que prevenirme — protesté sujetando su cintura y ayudándola con los movimientos
— No tengo tiempo —señaló— No hoy, solo quiero esto — gimió alzándose. Se sujetó del cabecero de la cama aumentando la velocidad de sus movimientos.
—Mierda, ¿Lo quieres rápido? — pregunté encontrando sus embistes al empujar con mis pies hacia ella. Solté una palmada en su nalga y gimió, llevé mi pulgar a su clítoris y froté
— Maldición, ¡Sí! Así — lloriqueó tomándome más profundamente. Su interior se estrechó y me enterré en su cuerpo con más fuerza, su humedad aumentó facilitando nuestros embistes.
Gritó cubriéndome de su humedad y me corrí en su interior con un profundo gruñido abandonando mi pecho.
Su cuerpo sudoroso se acomodó sobre mi pecho y respiró de forma acelerada. Abracé su cuerpo y respiré su delicioso olor a sexo.
— Diablos, te amo, despiértame así cada mañana — rogué. Soltó una rápida risa y besó mi pecho
— Quizá lo haga — rio
— Por favor —gruñí
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
(Subo adelantos y encuestas que guían la historia)
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Nunca hicieron un gran trabajo ocultando sus sentimientos, amo cuando el amor es perceptible para los demás… ahora solo nos queda algo por resolver, ¿Qué quiere hacer Edward de su vida?
