Capítulo 19: Desesperanza

Annie me prometió que hablaría con la madre de Katniss, por si esta sabía algo más, y quedó en llamarme al día siguiente sin falta. En cuanto colgué el teléfono cogí mi abrigo y salí a la tormenta. Tenía que hablar con Haymitch, no podía quedarme en casa sin hacer nada. Katniss debería llevar dos semanas en el distrito y, sin embargo, nadie parecía tener noticias de ella desde que dejó el 4. Maldita la hora en la que acepté que se marchara… Llegué a casa de mi mentor lo más rápido que pude confiando en que siguiese manteniendo su promesa de mantenernos con vida. Entré dentro y le conté absolutamente todo lo que sabía. En cuanto terminé me eché a llorar.

Haymitch trató de calmarme y me prometió que removeríamos cielo y tierra si hiciese falta para encontrarla. Acordamos que yo iría al cuatro para hablar con Annie en persona e intentar recabar tanta información como me fuera posible sobre el paradero de Katniss. Él se quedaría en el doce por si volvía y por teléfono contactaría con la gente del Capitolio para iniciar una búsqueda si fuese necesario.

Los días han pasado y ya llevo dos semanas en el cuatro. Hablo todos los días con Haymitch, pero siempre es más de lo mismo. No hay ni rastro de ella. Annie me contó más en profundidad lo poco que sabía. Al parecer Katniss estuvo aquí después de pasar por varios distritos más. Esta era su última parada, pero en el último segundo decidió pasar dos semanas más en algún lugar del norte de Panem. Según me dijo, debió de leer en un periódico que la zona estaba siendo explorada y que había pequeños asentamientos de gente por la zona. Vio una foto del lugar y quiso ir a verlo. Según me enteré a mi mente vino una frase: "la curiosidad mató al gato". No, no, no y no. Me niego a creer nada fuera de lo que sé a ciencia cierta. Por lo que sé, Katniss podría estar en algún lugar del extenso norte de Panem y si tengo que recorrer a pie cada milímetro de esa tierra para encontrarla, lo haré.

Hablé por teléfono con Aurelius. Según me contó, Katniss le habló del viaje poco después de salir del doce, pero no volvió a hablar con ella. Se limitó a darle unas pautas a seguir por si, a lo largo del viaje, sentía que perdía el control o se agobiaba, pero nada más. La falta de datos me frustra cada vez más.

Haymitch y yo hemos llegado a la conclusión de que nuestra mejor baza para encontrarla es avisar a Gale. No me hace mucha gracia, sobre todo porque la abandonó después de la guerra, pero consiguió un importante puesto de gobierno en el Distrito 2 y es el único de nosotros que puede movilizar patrullas para buscarla. Dudo en avisar a Paylor, pero llego a la conclusión de que cuanto menos sepa el gobierno, mejor. Aún no me fio mucho, el sistema es demasiado inestable por ahora.

Inmediatamente, parto para el dos a reunirme con él. Se alarmó mucho cuando se lo conté por teléfono y juró que haría todo lo que estuviese en su mano por encontrarla. Sé que es absurdo en una situación como esta, pero no puedo evitar sentirme celoso. Tardo pocas horas en llegar y, en cuanto bajo del tren, veo que Gale ya me espera a la salida de la estación.

- Hola, Gale. Gracias por ayudarme. – le digo lo más amablemente que puedo.

- No lo hago por ti. Lo hago por Katniss. No puedo creer que la dejaras salir sola del doce… - me dice enfadado. No le contesto. Soy el primero que se repite esas palabras día tras día a pesar de que sé que no la hubiese podido detener. A veces Katniss es tan terca como una mula.

Nos dirigimos en silencio a un edificio enorme del centro de la ciudad. Este no es un distrito pequeño como el doce así que se le puede llamar así. Cuando llegamos a nuestro destino, Gale me guía por un sinfín de puertas y pasillos hasta una sala que parece de control por la cantidad de pantallas que hay. Haciéndome caso omiso, comienza a manipular los aparatos y gira una pantalla en mi dirección.

- Bien, quiero que me escuches atentamente. – asiento con la cabeza. – He estado recopilando datos de los pequeños asentamientos que tenemos en el norte. Son todos estos puntos rojos que ves aquí. – serán unos veinte. – He empezado a llamar a cada uno de ellos, pero el crudo invierno que estamos pasando está haciendo estragos en las comunicaciones y hay ciertos asentamientos con los que no he podido establecer contacto aún. Por ahora he hablado con cinco y ninguno parece tener constancia del paradero de Katniss. – Gale se lleva las manos a la cara mientras se deja caer en una silla derrotado.

¿Y qué vamos a hacer de mientras? Si no podemos hablar por teléfono habrá que ir hasta allí si es necesario. – le digo cabreado. No puedo creer que se rinda tan fácilmente. Yo no pienso hacerlo.

Gale me mira con una inmensa ira en los ojos. Se levanta de golpe y me empuja contra la pared. Estoy preparado para recibir un golpe cuando me sujeta y me grita:

- Mira panadero, yo ya estaría allí si no fuese porque todos y cada uno de los accesos están cortados. Eso está tan al norte que las nevadas están siendo inmensas. Así que no me vengas a dar lecciones de moral ahora cuando estamos pasando todo esto por tu culpa.

Me suelta y resbalo mi espalda por la pared. Sus palabras resuenan en mi cabeza una y otra vez: "eso está tan al norte que las nevadas están siendo inmensas". Trato de asimilarlo. Katniss podría haber quedado atrapada en una de esas nevadas. Con un poco de suerte logró llegar a algún asentamiento antes de eso y seguro que está esperando a que pase lo peor para volver. Cualquier otra idea resulta impensable. Me niego a creer la alternativa.

Gale sale de la habitación dando un portazo y yo me derrumbo cual niño pequeño. Lloro todo lo que no he tenido tiempo de llorar estos días. Me siento sumamente impotente e inútil. Katniss está en algún lugar ahí fuera y yo no tengo medios para poder buscarla. En lo último que pienso antes de caer rendido al sueño es en su sonrisa perdiéndose para siempre entre los bosques.