Capítulo 26: Mentiras

Llevo toda la noche en danza. Quiero pensar que es porque aún no me acostumbro a dormir en un colchón después de tanto tiempo durmiendo al raso, pero en el fondo sé que no es por eso. No soy capaz de sacarme el comentario de Peeta de la cabeza. No sé que esperaba después de dos años sin verlo. Al fin y al cabo, él bien pudo pensar que yo estaba muerta y tratar de rehacer su vida. Yo al menos sabía que él estaba sano y salvo, sin embargo él tuvo que soportar todo este tiempo la idea de que seguramente no me volviese a ver en la vida. En ese caso, ¿tendría yo algún derecho a reclamarle por no haber esperado más? Seguramente no. Aún así no puedo evitar que me duela demasiado la indiferencia con la que me ha tratado. Al menos podría haberse dignado a decirme a la cara que ha pasado página... Si espera que sea yo la que le dé pie a hablar, lo lleva claro. Noto como sube la ira hasta mis mejillas, así que opto por levantarme y dirigir mi efusividad a una tarea más productiva.

Bajo al primer piso recordando que dejé ahí a Haymitch. Sigue tirado en el sofá y ronca como un cerdo, pero decido dejar que descanse un rato más mientras preparo el desayuno. Está empezando a amanecer, por lo que supongo que Peeta ya estará abriendo la panadería. Se me pasa por la cabeza la idea de dejarme caer por allí, pero rápidamente recuerdo que me he prometido no ser yo la que dé el paso inicial.

Cuando tengo listo el desayuno, tomo un vaso y lo lleno de agua fría (si es que en verano eso existe). La experiencia me ha enseñado que no existe forma sutil de despertar a Haymitch Abernathy. No sé si tendrá su cuchillo a mano ya que no ha dormido en casa, pero decido no arriesgarme. Me pongo a una distancia prudencial y le lanzo el contenido del vaso a la cara. Acerté. Tenía un cuchillo. ¿Dónde diablos los guarda? Cuando acaba con su numerito matutino de gruñidos y blasfemias varias, entra en razón y me dedica una mueca que pretende ser sonrisa.

- Buenos días, preciosa. Ya echaba de menos tus despertares… - ironía marca de la casa.

- El desayuno está listo. Mueve el culo que tengo hambre.

- ¿Desde cuándo eres tan dada a las tareas domésticas?

Paso de su sarcasmo y me dirijo a la cocina seguida por él. Tomamos asiento en la mesa y engullimos como pavos. Si Effie nos viera…

- Bueno, ¿qué tal acabó la noche? – pregunta tras unos minutos de silencio. – Nótese que hice un gran esfuerzo por aparentar estar dormido y daros vuestro espacio.

- Pues no deberías. Se marchó pronto. – el tono amargo de mi voz me delata y Haymitch no es tonto.

- Con ese humor vas a agriar hasta la leche del desayuno, preciosa. ¿Qué pasó? ¿Tan mal bombero es el panadero que no supo apagar a la chica en llamas?

Casi me ahogo con la tostada cuando insinúa eso.

- Haymitch, tengamos la fiesta en paz. – le digo poniendo en práctica mi nuevo aunque escaso autocontrol.

- Vale… no he dicho nada.

Seguimos desayunando sin mediar palabra hasta que decide volver a romper el silencio:

- Ahora en serio. ¿A qué se debe que no haya pasado ni a dejarte pan por la mañana? – a este hombre no se le pasa una ni estando borracho. – Pensé que estabais deseando veros.

- Pues parece ser que solo era yo la que lo deseaba. – contesto tajante. – Según me dijo anoche, soy libre de ser dulce con quien yo quiera, no solo con él. ¡Ah! Y se despidió con un muy afectivo "hasta mañana".

Las risas de Haymitch no tardan en llegar, así que lo cojo por la camisa y lo empujo hasta la entrada. No estoy para tonterías.

- ¡Ey, ey! Calma, preciosa. Calma. No pretendía ofenderte, pero entiende que me haga gracia darme cuenta de lo poco que has cambiado. Sigues siendo igual de intransigente, incluso con el chico.

Paso de oír sus idioteces, así que trato de cerrarle la puerta en las narices, pero su mano me lo impide. Forcejeo con la puerta, pero de un empujón consigue que no la cierre y me mira disgustado:

- Katniss, ¿en serio? – ha cambiado a una voz mucho más seria. – Déjame adivinar: te has pasado la noche tratando de averiguar por qué Peeta se muestra distante contigo. ¿O me equivoco?

No contesto, pero el que calla otorga, y él ha dado en el clavo. Haymitch niega con la cabeza y me devuelve la mirada:

- ¿Cuándo demonios te vas a dar cuenta de que eres la chica con más suerte del planeta? El panadero no dejaría de amarte ni en un millón de años, pero tú te empeñas en poner trabas continuamente. Te dio la oportunidad de hacer lo que querías, te fuiste de viaje, desapareciste… ¡Te estuvo buscando durante un año! ¡Maldita sea! – sus ojos me miran reprobatorios. – Pensó que te había perdido, Katniss. Sufrió muchísimo y no hacía más que torturarse a sí mismo porque se culpaba de tu desaparición. Joder, si hasta contactó con Gale a pesar de todo para buscarte…

Un momento, ¿contactó con Gale? Mierda, mierda y más mierda. ¿Por qué no me dijo nada anoche cuando me inventé el por qué de mi desaparición? Es decir, Gale sabe de sobra cómo y por qué desaparecí, y si me buscaron juntos Peeta tenía que saber de mi visita al dos… ¿o no? ¿Acaso no le dijo nada? ¿Acaso dejó que Peeta viviera en la ignorancia y cargara con la culpa? Mi rabia contra Gale aumenta por segundos. Si había alguna posibilidad de que le perdonara por lo que hizo, se agota por momentos.

- ¿Có… cómo? – pregunto sorprendida.

- Reconozcámoslo. Gale puede hacer más que cualquiera si de movilizar patrullas se trata… Peeta estuvo viajando por la frontera norte un año completo intentando encontrar algún rastro sobre tu paradero. Después de eso, Gale lo mandó volver al doce. Si surgían noticias le avisaría. Aunque, obviamente, el pobre chico no recibió ni una sola llamada. Lo pasó realmente mal. Y, después de todo, tú apareces como si nada reclamando su atención pero te niegas a ser la que da el primer paso… Piénsalo, Katniss. ¿Se lo merece?

Y dicho esto, se da media vuelta y se marcha a su casa, dejándome más confundida si cabe. ¿Por qué diablos no dijo nada Gale? Y, si Peeta sabe algo, ¿por qué no me destapo la farsa anoche? Ahora mismo soy incapaz de encontrar respuestas a nada. Empiezo a entender aquello de que las mentiras tienen las patas muy cortas, y yo he soltado una muy gorda…


¡Hola de nuevo!

Siento no haner podido actualizar ayer. Fue mi culpa, mala organización. Como compensación, hoy subiré otro capítulo más además de este, así que en unas horas pasaos por aquí otra vez ;)

Muchas gracias por leer y por esos maravillosos reviews. ¡Hasta el próximo! :D