Capítulo 51: Un hombre no tan de hielo

Observo a través de la ventana de la cocina como emprende su camino al centro del distrito. Lleva el pelo recogido en su habitual trenza y una ligera ropa que le ayuda a combatir el calor de ahí afuera. Sé que tardará, aunque prometió volver pronto, por lo que decido dejar la comida para más tarde y me dirijo al salón. Me dejo caer algo abatido sobre el sofá. Me gustaría negarlo, pero que vaya a hablar con Gale no es algo que me haga mucha ilusión. Aunque sé lo que ella opina, no puedo dejar de sentir una pequeña punzada de dolor sabiendo que estará a solas con él. Sin embargo, lo que más temo es que él pueda volver a hacerle daño. A pesar de que se supone que se va a casar con otra, no puedo quitarme las palabras de Haymitch de la cabeza. "El cazador que casi te viola" dijo él. Es cierto que dijo "casi", pero yo no pude hacer más que temblar ante la posibilidad de que Gale hubiese llegado demasiado lejos. No respire medianamente tranquilo hasta que Katniss me juró que no llegó a tocarla. Doy gracias a que Gale no estuviese cerca en ese momento, seguramente no hubiese salido con vida.

Aparto estos nuevos temores de mi mente y decido leer la carta que Gale le escribió a Katniss. He de admitir que sentía una curiosidad tremenda por saber lo que le decía, pero no se me hubiese ocurrido ni tan siquiera acercarme a ella si Katniss no me lo hubiese pedido tal y como lo ha hecho.

Cojo el sobre algo arrugado por las nerviosas manos de mi chica en llamas y lo abro por la irregular línea que, supongo, ella hizo al despegar las solapas. Respiro profundamente un par de veces, aún a sabiendas de que no voy a encontrarme con nada que no sepa. De todas formas, leer algo tan íntimo del hombre que compartió tanto con Katniss hace que los nervios me corroan. Siempre me he preguntado si alguna vez compartieron más que palabras en aquel bosque que acallaba el rugir de sus estómagos. Sin duda, sería el lugar propicio para hacer lo que quisieras sin ser visto. Solo ellos dos se atrevían a adentrarse más allá de la Pradera, es más, lo disfrutaban tanto como yo disfruto el hornear. Son incontables las veces que los recuerdo pasear por la plaza riendo sin parar, dedicándose sonrisas cómplices mientras vendían en la parte trasera de los comercios sus capturas. Por aquél entonces, yo me dedicaba a posar mi mirada furtiva sobre aquella larga y negra trenza que me traía de cabeza. Anhelaba ser yo quién la acompañara a lo largo y ancho del distrito y disfrutara de sus hermosas sonrisas. Años más tarde, caprichos del destino o no, soy yo el que la abraza por las noches y ahuyenta sus pesadillas y es él el que tiene que suplicar un poco de su atención. No me enorgullezco de que sea así, sé de buena tinta que Katniss ha sufrido mucho por no tenerle cerca, pero me hace sentir un poco más importante dentro del intrincado laberinto que es su vida. Nunca me ha dicho que me quiere, ni mucho menos que me ama, pero he aprendido a valorar lo poco que ella es capaz de ofrecerme que, sin duda alguna, es más de lo que nunca hubiese soñado.

Tras un largo suspiro, desdoblo la carta y observo una letra hasta ahora desconocida para mí. El trazo es irregular y poco cuidado, al igual que el de Katniss. Son tantos los rasgos que comparten que muchas veces me cuestiono si realmente son familia y ellos no lo saben. ¿Y si lo fuesen y lo descubrieran? Realmente eso me allanaría mucho el terreno… ¡Oh, vamos Peeta! ¿En qué diablos estás pensando? ¡Por supuesto que no son familia! Además, él se va a casar y ella no lo quiere a él. Vale, igual a ti tampoco, pero no creo que si no sintiese algo por ti, aunque solo fuese aprecio, hubiese estado a punto de hacer el amor contigo en un par de ocasiones… Solo de recordarlo empiezo a notar cómo se anima mi pequeño soldadito. Últimamente me está costando demasiado contenerme y ya no sé qué narices hacer. Tener que reprimir mis deseos a cada instante y esperar a que ella dé el paso está resultando tremendamente frustrante. Aunque no puedo quejarme de lo espontánea que está siendo estos días, incluso me ha llegado a pillar desprevenido en un par de ocasiones con besos salidos de la nada.

Decido que no es momento de seguir pensando en eso si no quiero acabar tomando una ducha fría antes de tiempo, por lo que centro de una vez por todas mi atención en la carta y comienzo a leer:

Hola, Catnip:

Si estás leyendo esto es porque no has tirado la carta a la basura sin tan siquiera abrirla, lo que ya es de agradecer. Sabes que no soy de muchas ni grandes palabras, no soy tan bueno como el panadero en eso, pero sí quiero que entiendas que todo lo que leas aquí es cierto.

Hace unas semanas que me enteré de que habías aparecido. Cuando tu madre me llamó diciéndomelo juro que recorrí toda mi casa dando saltos de alegría y gritando como un loco. Aunque entiendo que no creas nada de lo que te digo después de todo lo que he hecho, han sido los dos peores años de mi vida. No sabía si estabas muerta o viva y, si lo estabas, en qué condiciones sería. A pesar de todo, siempre he sido un maldito egoísta y lo que más me mataba era saber que fui yo el que te empujó a eso. Te juro que me arrepentí al instante de lo que hice y salí corriendo en tu busca, pero, como bien sabes, fue inútil.

Peeta acudió a mí desesperado al poco tiempo de tu desaparición y yo fui tan poco hombre como para no decirle que sabía lo que había pasado. ¡Ay si lo sabía! Pero no. Me fue más fácil descargar mi frustración contra un hombre destrozado que no hacía más que llamarte en sueños cada noche que dormimos a la intemperie mientras te buscábamos. Oírle así, tan desesperado, y saber que yo era el culpable de vuestro sufrimiento (porque si algo sabía ya era que tú, allá donde estuvieses, estarías sufriendo por no estar a su lado) me hizo sentir sucio y repugnante.

Cuando dimos la búsqueda por terminada, él se marchó al doce, abatido y con mis reproches. Le prometí que le avisaría si llegaban noticias pero, por desgracia, nunca pude hacerlo. Durante todo ese tiempo, me enfrasqué en el trabajo. Trabajaba más de doce horas al día con la esperanza de que, al volver a casa, el cansancio fuese mayor que mi pena. Nunca lo era.

Pasó algo más de un año y yo ya vivía como un autómata. Todo eran movimientos mecánicos y aprendidos a base de repetición. Pero un día apareció ella, Serene. Aquella chica logro sacarme de mis pensamientos y consiguió hacerme sentir vivo de nuevo, pero la culpa siempre estaba ahí. No era capaz de ofrecerle todo lo que ella merecía. Me sentía como un monstruo y no me permití tocarla ni una vez más allá de una leve caricia en sus mejillas. Al principio lo achaqué a que seguía enamorado de ti, pero nada más lejos de la realidad. El día que recibí la llamada de tu madre con la noticia de tu regreso, no pude sentir otra cosa que alivio. Alivio porque el que tú regresaras significaba que yo no debía cargar con tu muerte tal y como tendré que hacer con la de Prim durante el resto de mis días. No fui yo quien mando soltar aquellas bombas, pero es cierto que las ideé y, supongo, que eso me hace ser culpable.

Ahora que sé que estás de vuelta y gracias a Peeta, aunque tú misma te lo niegues, feliz, quiero que sepas que voy a aprovechar un viaje de trabajo el día de la Libertad para hacerte una visita. Entendería perfectamente que no quisieras verme, pero yo necesito que me escuches, necesito que me perdones para poder seguir con mi vida al igual que tú decidiste seguir con la tuya. Sé que el panadero te hará ser feliz, mucho más de lo que jamás yo hubiese podido hacerlo, pero yo quiero tener también la oportunidad de amar y ser amado. Me quiero casar con Serene, Katniss. La amo como creí que no podría amar si no era a ti, pero para eso necesito que me escuches y entiendas que si me perdonas podré sentirme menos culpable e intentar empezar de cero.

Te quiere tu mejor amigo,

Gale.

Cuando termino de leer la carta, noto como los ojos se me humedecen. Nunca me he considerado débil, pero no tengo miedo a expresar lo que siento. Doblo el papel con sumo cuidado y lo guardo en su sobre. Mientras tanto, medito una a una las palabras de Gale. Nunca pensé que alguien tan frio como él fuese capaz de sentir cosas tan profundas. Es una estupidez, porque todo el mundo tiene sentimientos (los demuestre o no), pero era su fachada de hombre arrogante e impasible lo que siempre me hizo pensar eso. Después de leer lo que piensa sobre mí, me doy cuenta de lo equivocado que estaba. Puede que sea un hombre un tanto agrio y similar a un témpano de hielo, pero sabiendo cómo es Katniss, puedo suponer lo mucho que le costó a él plasmar sus sentimientos en papel. Soy yo el que tiene la facilidad de hacerlo, es por eso que no tiene mérito si lo hago. Y es por eso también que ahora valoro todo lo que le deja escrito a Katniss con tinta indeleble. Indirectamente me está dando la oportunidad de disfrutar a su lado sin reservas, si es que ella así lo decide, porque está cortando el último lazo que la mantenía atada al pasado. Está retirando de sus frágiles hombros un peso que yo jamás de los jamases hubiese podido borrar.


Nueva sorpresa ;) Hacía mucho que no sabíamos nada de boca (o pensamiento en este caso) de Peeta. ¿Qué os ha parecido el soplo de aire fresco? Espero que os haya gustado :)

A la ya no tan anónima lectora, Keka:

Me alegro muchísimo de que te gustara tanto el anterior capítulo y deseo que éste te guste tanto o más ;) Para mí el paso que ha dado Katniss también es de suma importancia. Creo que una de las claves de escribir un fic basado en la postguerra y la muerte de Prim (siendo estos dos los hechos que más marcan a Katniss de por vida) es sin duda tratar de retratar la imagen de una Katniss mucho más madura que sabe sobreponerse a los reveses de la vida. Es un personaje muy complicado de prever y por eso está siendo un reto para mí imaginarla en situaciones que Collins no describió a lo largo de la trilogía. Es ese puntito de libertad que te permite este fic, tratar de dilucidar los cambios que hubiese ido sufriendo el Sinsajo :)Estoy encantadísima de que lo estés disfrutando tanto como yo y, espero, que como el resto de lectores. Espero ansiosa tu respuesta a los próximos acontecimientos. ¡Mil gracias y un fortísimo abrazo! :D