Capítulo 79: Negación.

Imposible.

Me he repetido a mí misma esa palabra tantas veces en los últimos dos minutos que creo que ya ha perdido todo su significado.

Nada es imposible, Katniss.

Eso es algo que debería saber ya. A estas alturas de mi vida, habiendo vivido tantas cosas surrealistas, no sé como aún soy capaz de creer que los imposibles existen. Por supuesto que no existen. ¿Quién hubiese dicho que sobreviviría a la muerte de mi padre? ¿Quién hubiese creído que no me castigarían por cazar más allá de los terrenos del Capitolio? ¿Quién hubiera apostado que saldría viva de mis primeros Juegos y que desafiaría a un gobierno entero en los segundos? ¿Quién hubiese sido capaz de prever que una humilde chica de la Veta se convertiría en el Sinsajo que espolease la mayor Rebelión en Panem desde los Días Oscuros? ¿Quién hubiese creído que, después de perderlo absolutamente todo, conseguiría salir adelante? ¿Quién hubiese creído que fuera capaz de enamorarme? Desde luego, yo no.

Entonces, ¿por qué iba a ser imposible que estuviese embarazada? De hecho, no he puesto ningún impedimento para que no sucediera. Me acosté con Peeta, no una ni dos ni tres veces. Todas sin protección. ¿Justicia divina? Puede ser. ¿Lógica pura? Eso seguro.

Sin embargo, no puede ser. De un acto tan puro e íntimo en el que compartí todo lo que soy con Peeta no puede salir algo que me destroce la vida. Solo atino a pensar lo mismo que llevo pensando dos minutos:

Imposible.

El doctor nos miró con una media sonrisa durante el primer medio minuto, justo el tiempo que tardó en darse cuenta de que no respondía. Pasado ese medio minuto en que creyó que me pondría a saltar feliz de la vida (iluso…), cambió su cara a una mueca mucho más seria, analizando con lupa cada ínfimo detalle de mi rostro. En vano. Aún no he movido ni un músculo y ya ha pasado un buen rato.

Peeta, tan conmocionado como yo en un principio por la noticia, no tardó en sacar a relucir una enorme sonrisa y pasearla por delante de mis narices. Supongo que le encanta la idea. No lo entiendo, no puede estar preparado para ser padre. Es imposible.

¡Já!, imposible dices…

No me cabe la menor duda de que Peeta será un padre fantástico. Lo tuve claro desde el principio, cuando ya comparaba la actitud de Gale y la mía propia con la suya. Lo imposible sería que yo estuviese a la altura.

¡Mira! Algo que sí es imposible.

Mi madre… bueno, lo de mi madre es un caso perdido. Tan perdido como su mirada, fija en algún punto de la minimalista pared blanca que se yergue frente a ella. ¿Qué estará rememorando? No lo sé.

Embarazada. Un ser en mi vientre, sangre de mi sangre, fruto del amor entre Peeta y yo, sangre de su sangre. Puro, como él. ¿Mío? Imposible.

¿Embarazada? Imposible.

Sin darme cuenta, esta vez lo he debido de verbalizar, porque Areteo se endereza en el sillón ante mi primera respuesta en lo que han sido los dos minutos más largos de mi vida. Peeta se gira en mi dirección, con la misma estúpida sonrisa en la boca, saliendo de ese estado de estupefacción en el que estaba sumido. ¿Hijo suyo? Por completo. ¿Madre yo? Imposible.

- Imposible. – repito esta vez más consciente de lo que hago. El doctor me mira, entendiendo que algo no va bien. ¿Cómo demonios podría irlo? ¡Me acaba de decir que estoy embarazada! ¿Está loco? Eso es imposible.

- Katniss… - comienza el doctor en tono seguro pero gentil. – Los análisis no dejan lugar a dudas. Además, si a eso le sumamos tus nauseas de antes y el sobredesarrollado sentido del olfato, es más que evidente. Creo que no podrás volver a beber como anoche en unos cuantos meses.

Lo dice en tono jovial, despreocupado incluso. ¿Es gilipollas? ¿Cómo pude decir una barbaridad de semejantes características y seguir bromeando?

- Es imposible. – repito en una voz mucho más autoritaria que la anterior. Noto como Peeta se envara a mi lado y la sonrisa se le empieza a borrar del rostro. Ya era hora… - La semana pasada tuve la menstruación. Tenga ahora el valor de decir que estoy embarazada. Tiene usted un sentido del humor demasiado macabro, doctor.

Me sorprendo a mí misma de lo segura que suena mi voz, pero ¿por qué no iba a ser así? Es imposible, estoy segura.

Mi madre reaparece de entre las tinieblas que suele visitar demasiado a menudo y Peeta comienza a fruncir el ceño con confusión.

- ¿Tuviste el periodo? – me pregunta preocupado el doctor. - ¿Fue un sangrado como el habitual o menor en cantidad y tiempo?

¿Preocupado por qué? ¿Acaso no es habitual tenerlo? Este tío es tonto… Vale que nunca tuve una regla regular dada mi inconstante y pobre dieta hasta que llegué a la cosecha de los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre, pero de ahí a que se extrañe porque de vez en cuando la tenga ya es pasarse. Aún así…

- Pues no sé… - dudo un poco recordando la semana anterior a esta y los días que estuve sangrando. Muchos no, desde luego. No recuerdo tener que echar a Peeta de mi lado cuando se me lanzaba al cuello en pie de guerra. No, desde luego no fueron ni dos días. – Un día, no más. Algo menos abundante de lo habitual, pero nunca he sido de reglas constantes ni abundantes. No me extrañó.

El doctor me mira, calibrando su punto de mira, calculando las diferentes variables y descartando las infactibles para dar un diagnóstico veraz y medido al milímetro. Ojo clínico lo llaman.

- Bien, podría deberse a un sangrado vaginal habitual en las primeras semanas de embarazo, probablemente tras haber mantenido relaciones sexuales. Nada de qué preocuparse. – explica su conclusión batiendo su mano al final, restándole importancia a la única prueba fehaciente que poseo capaz de desmentir su diagnóstico. – De lo que no me cabe la menor duda es de que usted está embarazada, señorita. Enhorabuena.

Peeta vuelve a sonreír, mi madre vuelve a perderse en la pared y yo dejo de pensar en imposibles para ponerme a llorar.

¿Embarazada? Parece ser que sí.


¡Se acabó la espera! Muchas de vosotras os preguntabais cómo sería la primera reacción de Katniss ante el embarazo, pues bueno, aquí está ;) Espero no haberos defraudado y que sigáis con tantas o más ganas que antes de leer el próximo capítulo. ¡Se avecinan tiempos duros! Un beso muy fuerte :D

En respuesta a los reviews del capítulo anterior:

Natalie: Cierto es. En ningún momento se menciona porque nunca usan protección. He aquí el resultado. Vaya par de dos... jajaja Aunque supongo que ya os habréis dado cuenta, aprovecho para decirte (y deciros) que todo lo referente a la historia principal que NO se narre expresamente es porque no sucede, como en éste caso. Tras el inciso, mil gracias por estar ahí y por leer éste fic capítulo tras capítulo. ¡Un fuerte abrazo! Nos leemos pronto :)

natiii: Bueno, ¿qué te pareció? Espero que te haya gustado tanto como creías que lo haría :) Gracias por dejarme review, es algo completamente opcional y me alegra que lo hagáis cuando queréis y no porque os sintáis obligados. Sientete libre de comentar cuando y como quieras ^^ ¡Nos leemos! Besos :D

Keka: ¡Sorpresa para alegrar esa lectura de medianoche! ;) Procuro dejaros pistas casi siempre, aunque a veces sean demasiado sutiles. En este caso creo que ya se veía venir a mitad de capítulo :P No hace falta que lo jures, está claro que con semejante resaca y golpe no ha empezado el embarazo con buen pie. Veremos cómo sigue... ¡Nos leemos pronto! ¡Abrazoo! ^^

Sammy: ¡Gracias! jajaja Yo os quiero tanto como vosotras a mí. Al fin y al cabo, sin lectoras tan entregadas como tú éste fic no tendría ningún sentido :) Veremos como evoluciona el embarazo de Katniss y qué adversidades tendrá que enfrentar a lo largo de los próximos nueve meses. Si es que decide seguir adelante... O.o Spoilers a parte (jijijiji), gracias por estar ahí. ¡Un abrazo! P.D: "Fortísimo" es en castellano (superlativo de fuerte) y "fortissimo" (con doble "s") es en italiano, término utilizado en notación musical para determinar la intensidad de un sonido ;) Pequeñas variaciones que hacen grande nuestro idioma, gracias por la anotación ^^