Capítulo 85: Nuevas prioridades

Bajamos a comer en silencio, perdido cada uno en sus pensamientos. La ducha ha sido muy relajante (o estimulante, según por dónde se mire) y puedo adivinar que su efecto balsámico es lo que ha dejado a Peeta tan aplatanado. Sin embargo, mi silencio dista mucho de ser un silencio proveniente de la calma. Puede que no lo verbalice, pero la discusión mental que estoy teniendo conmigo misma es escandalosa.

Desde que me ha mencionado la boda de Gale no he parado de darle vueltas a la cabeza como una posesa. Sabía que mi amigo querría que asistiera y que me mandaría la invitación un día de estos, lo supe desde que me lo dijo meses atrás. Sabía que si aceptaba ir tendría que hacer frente a toda esa gente que hace años que no veo y que no me ve. Sabía que tendría a Peeta apoyándome cada segundo. Sabía que tarde o temprano tendría que volver a encontrarme con Plutarch y compañía. Lo sabía todo, todo menos que lo tendría que hacer embarazadísima.

La boda de Gale será multitudinaria, me atrevería incluso a decir que televisarán ciertas partes, principalmente porque uno de los invitados será Plutarch, sin lugar a dudas. Además, admitámoslo, Gale nunca fue un hombre de perfil bajo. "El guapo primo del Sinsajo, se casa" Ya puedo leer los titulares de la prensa recién estrenada rezar frases como esa para todo Panem. Adjuntarán fotos, videos y a saber qué archivos de sonido e imagen más. Fotos y videos en los que saldrán mi cara y la de Peeta, porque no podremos escapar de nuestro destino como Vencedores ni aun con la caída de diez mil imperios seguidos. Es nuestro sino, nuestro precio a pagar por seguir vivos, y por mucho que lo odie lo acepto, de verdad que lo acepto. Ya me considero una gran privilegiada por poder seguir viviendo en el doce como casi una más. Casi.

Lo que no puedo aceptar es tener que presentar a mi hijo en esa sociedad. Sociedad que aún da los últimos coletazos de barbarie y opresión manteniéndonos a nosotros, sus Tributos, como la cara bonita de una Rebelión que nos privó casi de más cosas de las que nos dio. Casi.

No puedo lidiar felizmente y sin preocupación con la idea de que todo el mundo sepa que el hijo del Sinsajo está en camino. No quiero que antes de nacer ya lo conviertan en el rostro de una nueva generación que todavía está por desarrollarse. No quiero que sea el mártir de la causa que su madre defendió si las cosas se tuercen.

Aún no ha nacido y ya me odio porque mi hijo vaya a tener que cargar toda su vida con etiquetas que no comprende. Títulos impuestos por hombres y mujeres que nacieron entre odio y desidia, anhelantes de alcanzar la redención a manos de niños inocentes con los que purgar sus almas. Lo que hemos hecho marcará nuestras pieles y manchará nuestras manos de sangre durante el resto de nuestros días, y mil perdones no serían suficientes para retirar de nuestros hombros la losa de culpa con la que cargaremos hasta el día de nuestra muerte. Tendremos que aprender a vivir con ella día tras día, aceptarla como parte de nuestro ser, como la consecuencia de nuestros actos. Pero sé que no todo el mundo querrá aceptarlo y tratarán de redimirse de sus pecados manchando las almas limpias de los que no han conocido Juegos ni hambre, repartiendo el peso de la culpa con hombros demasiado inocentes y frágiles como para soportarlo. Sentarán las bases de otro futuro truncado, de nuevas guerras y desgracias, y cerrarán el círculo vicioso del que la humanidad no sabe salir. Corromperán almas destinadas a hacerlo mucho mejor que nosotros.

Es por eso que cuando Peeta me tiende la invitación la aparto a un lado sin mediar palabra, sabiendo de antemano que no asistiré. Quizá no pueda salvarlos a todos, pero haré lo posible porque nuestro hijo no cometa los mismos errores que cometimos nosotros.

Tengo la vista fija en la comida que llevo un buen rato mareando con el tenedor, pero le oigo suspirar y levantarse de su asiento frente a mí. Pasos decididos le ayudan a rodear la mesa y llegar a mi espalda, desde donde posa sus manos en mis hombros y amasa un punto de tensión tras la nuca.

- Al menos deberías considerarlo. – dice al cabo de un rato sin abandonar el masaje.

- No hay nada que considerar. – le contesto escuetamente.

- Katniss…

La entonación con la que pronuncia mi nombre anticipa la extensa reflexión con la que tratará de hacerme recapacitar, como siempre. Lo hace igual que siempre, hablando en el tono más calmado y decidido que jamás había oído en nadie, el tono que te da la seguridad de estar en lo cierto. Odio cuando me barre moralmente, aun cuando casi siempre está en posesión de la verdad. Casi.

A pesar de todo, a pesar de sus esfuerzos con las manos en mis hombros y las palabras en mi mente, a pesar de ser el de siempre y de que lo quiero como nunca, es la primera vez que no tiene ningún efecto sobre mí. Escucho sus palabras como si estuviesen siendo amortiguadas por alguna barrera invisible, un murmullo constante en la lejanía. Y me asusto. Me asusto porque Peeta siempre ha conseguido calmarme con sus palabras, hacerme ver las cosas desde un punto de vista diferente, y ahora no lo consigue. Ni tan siquiera consigue que me centre en su pausada voz, porque mientras el bienestar de mi hijo sea lo que ocupe mi mente no habrá nada más importante para mí. No podré hacerle frente a mi mayor temor si dejo que el resto del mundo me distraiga, aunque dentro de ese mundo se encuentre Peeta. Es como una pirámide jerárquica, en la que la punta la ocupa el bebé y todo lo demás es secundario, incluida la felicidad del propio Peeta.


Aquí está el nuevo capítulo. Espero que lo hayáis disfrutado más aún después de la inusual espera. Como ya adelanté hace uno días, con éste capítulo he alcanzado lo que ya tenía escrito y repercutirá directamente en el tiempo que tarde en actualizar. No planeo que se espacie mucho en el tiempo, pero sí os pediré de antemano un poquito de comprensión éstas primeras semanas porque estoy de tareas y exámenes hasta arriba. Mil gracias por seguir ahí y por hacer de éste fic todo lo que es y lo que pueda llegar a ser. ¡Un abrazo fortísimo para todos y nos leemos lo más pronto posible!

En respuesta a los reviews:

Sammy: ¡Gracias! Sí, los estudios ya empiezan a hacer de las suyas jajaja En fin, nos leemos lo antes posible ;) ¡Abrazo!

nati: Me alegro mucho de que lo disfrutases :) Gracias a ti por estar ahí siempre, ¡nos leemos pronto! ¡Un abrazo!

KEKA: Me alegra muchísimo saber que puedo hacerte desconectar con mi fic, aunque solo sea un poquito :) Creo que ya lo he dicho alguna vez, pero vuestros comentarios junto con las lecturas son gran parte del éxito de éste fic. Aprecio mucho vuestras muestras de apoyo y me emocionan tanto como espero que os emocionen a vosotros los capítulos. Respecto a los spots y los trailers de la peli solo puedo decir que lo considero como la mejor campaña publicitaria que haya visto jamás para una saga de películas. Es increible, y repito, INCREIBLE, toda la plataforma que se ha creado en torno a ésta maravillosa trilogía (que, recordemos, empezó algún día en la humilde pantalla de un ordenador como el nuestro) que nos está haciendo vivir en primera persona la batalla de "propos" como si realmente estuviese sucediendo en tiempo real. Estoy deseando que llegue el día del estreno y poder disfrutar de las sorpresas que, obviamente, no nos pueden mostrar hasta ese mismo día. Mil gracias por estar ahí, ¡nos leemos! ¡Un beso! :D

LuciaB2896: Gracias por animarte a comentar y por dejarme tus impresiones :) Me alegra saber que el fic cumple tus espectativas y que la licencia que me tomé para recortar esos quince años te haya gustado. Me parecía un tiempo excesivo para incluirlo en el fic, así que procuré modificarlo alejándome de la historia lo mínimo posible en ese aspecto. Una vez más, mil gracias y nos leemos pronto. ¡Un fuerte abrazo! :D