Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Rochelle Allison. Yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 2
El patio de mi hermano es el doble de tamaño que el mío.
En primer lugar, él y Rose tienen un terreno en esquina. Su patio delantero también es más grande por esta razón. Pero además, están cerca de las afueras de la ciudad, donde las cosas tienden a ser más extensas. Durante el verano, su patio trasero es un santuario verde y exuberante, moteado por un dosel de árboles de hojas perenne y robles.
Pero ahora mismo, es como todos los demás: escaso y blanco.
Charlie está haciendo ángeles cuando vengo a recogerla; Rose le está tomando fotos. Observo desde la ventana por un momento, sonriendo cuando una de esas fotos llega a mi teléfono un minuto después.
Estoy en la cocina, le respondo al mensaje.
Rose entrecierra los ojos hacia su teléfono y luego hacia la casa, sonriendo mientras saca a Charlie de la nieve.
Hago la mayoría de mis recados en la mañana, tanto los personales como los del negocio, así que la tía Rose hace de niñera. A Charlie le encanta estar aquí, a pesar que sus primos mayores están en la escuela. Rose la malcría.
—Hola, mami —dice Charlie sin aliento, sonrojada por los juegos y el frío.
—Hola, cariño. —Le doy un beso en la mejilla antes de que ella se aleje corriendo, quitándose los guantes y la chaqueta—. Coloca eso en su lugar, por favor.
—Bien.
—Charlie.
Ella vuelve, frunciendo la nariz, y recoge sus cosas.
—¿Cómo estuvo? —le pregunto a Rose, dándole un rápido abrazo.
—Genial, como siempre.
—¿Sí? Ella estaba algo gruñona esta mañana.
—Ella siempre se porta bien conmigo. —Rose se encoje de hombros, llenando la pava de agua y colocándola en la estufa.
—Sí, porque la malcrías. —Me río, subiéndome a una banqueta frente a la encimera.
Rose sonríe.
—Ella es la bebé.
De camino a casa, después de un pretzel y varias rondas de Mary tenía una oveja, Charlie se queda dormida en su sillita. Su coleta desordenada se afloja más, rodeando su rostro con rizos largos y marrones. No me atrevo a cortarlos. Mi papá dice que se parece mucho a cómo lucía yo a esa edad.
Sí, puede que mi niña luzca mucho como yo, pero tiene los ojos de su padre. Son hermosos, probablemente su única cualidad rescatable. A veces es casi difícil recordar su rostro, pero no sus ojos.
En casa, cargo a Charlie a la cama, quitándole sus botas y dejándolas caer al suelo. Le quito el abrigo y lo reemplazo con mantas, suponiendo que probablemente duerma por una hora al menos.
—Mamá —susurra, aún dormida. Coloco un oso de peluche bajo su brazo y salgo silenciosamente del cuarto.
Haciendo varios viajes, transporto una semana de comestibles de mi coche a la cocina. Es un buen día para chili de pollo, creo, así que eso es lo que hago, echando ingredientes en mi olla mientras doy un sorbo a mi copa de vino.
Me encuentro lavándome las manos cuando Emmett llama.
—Hola, Em.
—Bella. Escucha. Alice llamó...
—No me digas —mascullo, sosteniendo el teléfono contra mi hombro mientras pico una cabeza de ajo. Alice Whitlock es una organizadora de bodas, y la mujer que coordina la boda de este fin de semana. También es una amiga cercana de la familia, lo que significa que siempre llama pidiendo favores.
—Sí. —Él suspira pesadamente, el sonido crujiendo a través del teléfono—. Aparentemente, hubo un cambio de locación...
—¿A una semana de la boda? —Bajo el cuchillo y miro la pared—. ¿Están locos?
—La novia siempre imaginó las montañas. Lo dice ahora.
—Como sea —digo, poniendo los ojos en blanco—. ¿Entonces qué necesitas que haga?
—Estamos moviendo todo a un día antes.
—Maravilloso.
—Probablemente puedo llamar a Maggie...
—No. Puedo con esto.
—¿Sí? ¿Harías eso por mí?
—Emmett. —Me sirvo más vino.
—Excelente. —Su alivio es evidente—. Nada más cambia. La mesas de dulces es exactamente la misma.
—Gracias a Dios por los pequeños favores.
—Sí, no me digas. De acuerdo. Eres genial, Bella. Hazme saber si necesitas algo.
—Lo haré.
Hay una pausa, y puedo escuchar ruido de fondo, el tráfico.
—Escuché que Chuck se divirtió hoy. Rose me envió varias fotos.
Resoplo ante el apodo.
—Sí. Está dormida ahora.
—Bien. De acuerdo, hablamos luego.
—De acuerdo, adiós.
Colgamos. Revuelvo un poco el chili antes de cubrirlo, y entonces tomo mi libreta, mi vino y me siento. Mientras hago una lista, le echo un vistazo a la lista de cosas que la novia quiere para su mesa dulce. Además de la torta, hay galletas personalizadas, brownies de chocolate blanco, y varias golosinas más. Tengo mucho que hornear, y los próximos días serán agitados, pero está bien.
Trabajo bien bajo presión; todos lo hacemos, razón por la cual el negocio de Em sigue haciéndose muy famoso en la comunidad. Estoy contenta de poder ser parte de ello.
Em y dos de sus compañeros de fraternidad comenzaron su compañía de catering ni bien terminaron la universidad. Uno de ellos tenía un fideicomiso, convenientemente, pero aún así, comenzaron de a poco y han trabajado duro para llegar a donde están ahora. Mike sigue cerca. Él es una de mis personas favoritas, a pesar de su tendencia a coquetear conmigo cada vez que puede.
Edward, el otro tipo, se fue ni bien su negocio comenzó. Aparentemente es un atleta, fútbol creo, y cuando tuvo la oportunidad de jugar en el exterior, la tomó. No lo sé; nunca lo conocí. Pero suena como un buen tipo, y tengo la impresión que Emmett desea que siga cerca, incluso después de todo este tiempo.
—¿Mami? —La voz soñolienta de Charlie suena desde el pasillo. Le echo un vistazo al reloj, sorprendida de ver que han pasado casi dos horas desde que llegamos a casa. Dejando mi copa en el fregadero, me dirijo a su habitación.
Sí, sí, ya vamos a conocer a Edward ;)
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