Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Rochelle Allison. Yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo 3

—Mezcla, mamá. ¿Por favor?

—Ahora no, Charlie.

Mamaaaá. —Ella suspira, al borde de la queja.

—Dije que no. Esto no es para nosotras. Dejaré que me ayudes la próxima vez que haga para nosotras.

Charlie frunce el ceño, entonces desaparece, volviendo segundos después con su banqueta. La miro con cautela mientras ella lo ubica en el suelo cerca de donde estoy trabajando.

—¿Puedo comer algo de chocolate? Por favor.

—Nop.

Ella frunce el ceño, apartando el cabello de su rostro.

—Solo un poco. Un poquitito.

—Comiste chocolate en tus panqueques en el desayuno.

—Sí, pero eso fue hace muuuuuucho tiempo —razona, ojeando la taza medida de chocolate cortado de buena calidad.

—Fue apenas hace dos horas —digo seriamente, sumergiendo una trufa tras otra en el chocolate extra—. Si me sobra, puedes tenerlo. Lo prometo.

—Mamá. —Ella suspira, muy dramáticamente—. La tía Rose dijo...

—Ve a ver Trotro por un rato.

—No, mamá. No quiero Trotro.

Recuerdo cuando escuchar su voz decir mi nombre era la cosa más dulce que podía imaginar. Ahora, escucharlo me vuelve loca. Amo a esta niña, pero es difícil.

Tiene tres años ahora, pero es tan precoz; sus cambios de humor y comentarios la ponen al nivel de adolescentes que conozco. Es algo brillante, pero a veces eso resulta en sarcasmo, y hay una fina línea entre ingeniosa y maleducada en esta edad.

—Está bien. Puedes verme, pero no pidas algo más, ¿de acuerdo? Tengo una agenda apretada aquí. —La miro, ladeando mi cabeza—. Eso significa que tengo muchas cosas que hacer y poco tiempo para hacerlo.

Asintiendo sombríamente, ella ojea el chocolate una vez más antes de bajar.

—Voy a ver Trotro.

—Está bien; dame un segundo. —Termino con las trufas, bebo el resto de mi café y me limpio las manos. Tomo una pequeña taza con jugo gasificado, el favorito de Charlie, y un pequeño bol con trozos de fresas.

—¿Qué dices? —Coloco el refrigerio frente a Charlie, que ya se encuentra sentada frente al televisor.

—Iba a decirlo —dice, arqueando una ceja... de la forma en que yo lo hago. Me río para mi pesar—. ¡Gracias!

—De nada. —Beso su cabeza y corro de vuelta a la cocina.

~tbts~

—¿Cómo va? —pregunta Emmett.

—Está bien. Estaré despierta casi toda la noche —admito, bostezando—, pero podré terminarlo.

—Eres tan terca, Bella. Sabía que debería haber hecho que Maggie se ocupara de algo.

—Yo me estoy encargando, Em. Está bien.

—No hay nada noble en ser un mártir —canturrea él.

—No estoy siendo un mártir —digo—. Realmente estoy bien. Pero... pediré la ayuda de Maggie la próxima vez, si quieres.

—Me parece bien.

—¿Cómo va lo tuyo?

—Bien. Acabo de hablar con Mike; todo está listo para mañana.

—Eso es genial —digo, impresionada.

—Eso es lo bueno de trabajar con un equipo, ranger solitaria.

Después de unos minutos más, Rose lo llama a cenar, así que cortamos. Busco a Charlie, que ahora está reacia a dejar de ver el programa que no quería ver antes, y comemos los restos de lasaña, cortesía de abuela Sue y abu Charlie.

Lo último con Charlie es preescolar. Ella quiere ir. He estado investigando sin mucho interés, tratando de encontrar algo de tiempo parcial, pero es difícil. Por un lado, tener tiempo libre garantizado todos los días sería genial. Charlie es una pequeña inteligente, y sospecho que se divertirá aprendiendo y jugando con otros niños de su edad. Sin embargo, la parte egoísta y sentimental está aterrada del próximo paso. Es admitir que mi bebé ya no es un bebé.

Soy como toda madre cliché.

—¿Ves? —dice Charlie, colocando sus dedos en una forma—. Triángulo. Diamante.

—¡Genial!

—Lo sé. —Me guiña un ojo.

—¿Dónde aprendiste a hacer eso? —Me río—. El guiño, quiero decir.

—El tío Mike. —Ella da un gran bocado—. Él dijo que guiniar el ojo atlae a las shicas.

—¿Qué? Traga tu comida, amiga. No hables con la boca llena.

—Él dijo —Traga, bebiendo su leche por si acaso—, que guiñar el ojo atrae a las chicas.

~tbts~

—Creo que los brownies blancos deberían estar de este lado —dice Kate.

La dama de honor, también Conocedora de Todas las Cosas.

—Y las galletas y las cosas de brownie...

—Son trufas.

—Trufas... aquí...

—Ya he comprobado la disposición con Irina, pero gracias. —Sonrío educadamente, esperando que no se note mi irritación.

Ella luce escéptica, pero sigue adelante, charlando con otras damas de honor.

—Todos son críticos, ¿eh? —dice Alice, poniendo los ojos en blanco—. Cielos, estaré feliz cuando esta fiesta termine.

—¿Tan mala? —Muevo el pastel un centímetro antes de enderezarme de nuevo.

—Quiero decir... es típico. La novia está bien... salvo este cambio de locación de último momento, pero Kate es una completa loca. Ya comenzó a hablar sobre contratarme para su boda el próximo año y yo simplemente... —Alice se estremece—. No. De ninguna manera.

—Qué bueno saberlo. Me aseguraré de decirle a Em.

—Oh, ya lo he puesto al tanto. —Suena su teléfono y se para derecha—. Tengo que irme. Nos vemos en un momento, Bella.

—Está bien —digo, pero ella ya se encuentra en camino.

Una vez que la mesa dulce está a mi gusto, tomo rápidamente una foto con mi teléfono y comienzo a guardar. La recepción es dentro de una hora y media, y me gustaría marcharme antes que los invitados comiencen a llegar. Saludo a Em y Mike, que están monitoreando al resto del equipo, y me dirijo al estacionamiento.

Ajustando mis audífonos, llamo a Rose y me meto en la interestatal. La llamada va directo al buzón de voz, lo que no es sorprendente. Es un sábado, así que tiene a sus hijos así como a la mía y su casa puede ponerse algo agitada. Me dirijo hacia allí de todas formas, deduciendo que solo tomaré a mi niña e iré a casa. Hay algunas trufas restantes —se lo prometí a Charlie— y un chocolate caliente con mi nombre, y no puedo esperar a poner una película y no hacer nada.

Hay un coche desconocido en la entrada de Em y Rose. Curiosa, me estaciono a un lado. Parece ser rentado. Intento llamar a Rose de nuevo al bajar, esquivando cuidadosamente un charco de nieve derretida.

—¿Bella? —Ella responde. Pareces que tuviera un ejército de niños tras ella.

—Hola. Estoy en tu casa. ¿Dónde estás?

—Estaré allí en diez minutos. Llevé a las bestias salvajes a Wendy's...

—Oh, está bien. Eh, ¿de quién es el coche aquí?

—El amigo de Em está en la ciudad. Se quedará con nosotros por un par de semanas... ¡Makenna, para! ¡Te dije que compartas! —Aparto el teléfono de mi oído, temblando con el frío.

—Rose...

—Espera... ¡Ahora! ¡Devuélveselo! ¡Gracias! Lo siento, Bella. Simplemente entra. Le dije a Edward que podrías llegar antes que yo. Lo siento, quise llamarte...

Ella sigue balbuceando cuando la puerta se abre.

Oh.

Oh.

No sé qué esperaba, pero no es esto. Él... Él... definitivamente es atractivo. Es alto y algo delgado pero... y hay tatuajes... por todos lados... Quiero decir, tiene un sweater puesto y aún así puedo verlos asomarse por su cuello. No sé cómo me siento al respecto.

—Eh, Rose, te veré pronto. —Cuelgo, aferrando mi teléfono contra mi pecho—. ¿Hola?

—Hola... ¿Bella? —Él levanta sus mangas y extiende una mano. Síp; más tatuajes—. Edward.

No te engañes, Bella. Él es ridículo.

Ridículamente sexy.


Wendy's: es una empresa multinacional de restaurantes de comida rápida con sede en Dublin, Ohio


Qué buena entrada, ¿o no? jajaja

¡Gracias por comentar y hasta el próximo!