Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Rochelle Allison. Yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 5
—Edward se quedará, después de todo. En la ciudad, quiero decir. Aunque está buscando su propio espacio —dice Rose, soplando el cabello de su rostro—. Afortunadamente.
—Dijiste que era un buen invitado. —Le paso otra aceituna de mi ensalada. Estamos en su restaurante italiano favorito en una salida rara sin niños.
—Lo es, pero aún así es bueno tener la casa para uno mismo, ¿sabes? —Se encoje de hombros, llevando la aceituna a su boca—. Y, de todas formas, Embry piensa que se hará un tatuaje ahora, lo cual no pasará.
—Dijiste que los tatuajes de Edward eran sexy.
—Sí, los tatuajes de Edward son sexy en Edward.
—¿Em lo sabe? —Muevo mis cejas.
—¿Qué, que pienso que los tatuajes de su amigo son sexy? Lo dije frente a él.
—Eres demasiado. —Sonriendo, llevo otra aceituna al plato de Rose.
Ella la lanza de inmediato.
—¿Por qué simplemente no le pides sin aceitunas?
—Siempre me olvido.
—Mmm. Como sea, no actúes como si no te gustan. —Me observa, con un poco de modestia fingida, y de repente sé que ella y Emmett han estado hablando de mí y mi pobre vida amorosa.
—¿Las aceitunas o los tatuajes?
Rose pone los ojos en blanco.
—Sí, yo... de hecho, son muy geniales. En él. Es muy, ya sabes, famoso.
Rose resopla en su soda.
—Eres tan mala mentirosa.
—No estoy mintiendo. —Me río, enmantecando un pedazo de pan—. Él parece estar a la altura. ¿Sabes?
—Sí. —Ella asiente lentamente, bajando la mirada a su plato—. Pero él es mucho más que eso. Sabes eso, ¿cierto?
La culpa me come, porque tengo que admitir que lo he juzgado desde el primer día. Por un lado, él es tan apuesto que es irreal. Él es un fuerte alivio contra lo gris de otros humanos, y eso es solo su rostro. Olvida su cuerpo perfecto de FIFA o los diseños que cubren su piel. Quiero decir, todos eso —sí— obviamente contribuye a su atractivo.
Pero por el otro lado, es difícil relacionarte con un tipo así. Él es rico. Está acostumbrado a un tipo de vida. Está acostumbrado a Europa, por Dios santo. Él no tiene hijos, lo que no es algo importante —probablemente hubiera esperado un poco más en un mundo perfecto— pero aún así, él no entiende lo que atravieso a menudo, especialmente como una madre soltera.
—¿Tú de todas las personas, Bella?
El tono franco de Rose me devuelve a la realidad.
—¿Qué se supone que significa eso?
—Significa que usualmente eres la primera en dar oportunidades.
—¿Qué...? ¿De qué estamos hablando, Rose? Quieres que... ¿Qué, esté con Edward? —Es tan absurdo que suelto una carcajada, ganándome una mirada de la mesa a nuestro lado—. Por favor. Él está un poco fuera de mi liga, sin doble sentido.
—Ja, ese es gracioso —dice Rose, robando la última aceituna de mi plato—. No dije que estés con Edward. Solo... creo que él piensa que no te agrada.
Perpleja, pienso en las interacciones que hemos tenido. Excepto por la primera vez que nos conocimos, siempre hemos estado alrededor de Em, Rose, y una horda de niños.
—Pero a penas hemos hablado.
—Exactamente.
—Oh, por favor. Él ha estado aquí por dos semanas...
—Tres, de hecho. Gracias a Dios encontró un lugar.
Nuestro mesero aparece, sonriendo.
—¿Postre?
Considerando mi peso de invierno, sacudo la cabeza a regañadientes. Muy a regañadientes.
—Eh, no, gracias.
—Sí, por favor —Rose dice al mismo tiempo. Ella me mira como si me hubiera vuelto loca—. ¿Tú te niegas al postre?
—Me está saliendo panza —susurro duramente.
—Cállate. Solo ven a yoga conmigo.
—No hago yoga...
—Y es por eso que te está saliendo panza. —Rose sonríe serenamente al mesero—. Canoli, por favor. Y un tiramisu. Vamos a compartir.
—Eres una perra prepotente. —Suspiro—. Pero realmente quiero postre.
—Sé que es así, cariño. Lo sé.
—Entonces, ¿Edward dijo algo sobre mí? Que te hizo pensar...
—Bueno, primero, él quería saber si siempre eras así de seria, y entonces preguntó si te había ofendido de alguna manera.
—¿Cuándo fue esto? —pregunto lentamente, esperando que no fuera lo que creo que es.
—El otro día, cuando viniste a buscar a Charlie y él estaba lavando ropa y simplemente pasaste por su lado y te fuiste.
—Oh. —Mordiéndome el labio, bajo la mirada—. Sí.
—Déjame adivinar. Estaba sin camiseta. Y tenías grandes sentimientos, te asustaste y saliste corriendo.
—Está bien, de acuerdo.
Los postres vienen. Tomo un gran bocado de tiramisu, agradecida por la sanación dulce y emocional que provee.
—Realmente lo deseas. —Rose se carcajea, lamiendo crema de su dedo.
—Sí. Me acostaría con él, Rose.
—Sí. Al fin.
—¿Por qué ayudas y eres cómplice de mi corrupción? —gruño.
—Difícilmente, Santa Isabella. Solo quiero que te diviertas. Edward es muy divertido, y lo digo de forma completamente no sexual. Es divertido cuando quiere serlo, y le gusta las aventuras. Cuenta historias geniales.
—Puedo imaginarlo. —En serio que sí. Él ha hecho mucho.
—Creo que... él sabe lo cercanos que tú y Em son, y probablemente está acostumbrado a que las chicas se le lancen encima, y luego vienes tú y eres tan...
—Frígida.
—Relajada. Y creo que él... tiene curiosidad contigo.
—¿Acaso Emmett dijo algo? —pregunto con intuición. Rose tiene demasiada información aquí.
—Él ve a Edward mirarte. Todo el tiempo.
Parpadeo, asombrada de estas noticias, pero ella va de lleno.
—Tuve que... —Pausando, ella sacude la cabeza—. Tuve que decirle que deje de ser un imbécil porque estaba poniéndose un poco demasiado protector, lo cual a esta edad, es ridículo. Él ama a Edward, pero te ama más a ti, y él sabe que apenas haces tiempo para tener citas. Él no quiere que salgas lastimada.
Y así, tengo once años y mi hermano mayor me está diciendo que no haga algo.
Eso solo me hace querer hacerlo mucho más.
~tbts~
—No me diste información verdadera —bufo—. Dijiste yoga, y tú haces yoga en casa.
—Sí, pero Em me pagó una membresía en LA Fitness, ¿recuerdas? —Mete una botella de agua y una pequeña toalla en su bolso deportivo—. Así que, voy allí ahora. Incluso tienen guardería. Juro que te he contado todo esto.
Quizás lo hizo. Quién sabe.
—Pero hay personas allí. Mirando.
—Nadie mira, rara.
—Está bien. Pero... ¿puedo ir simplemente como tu invitada?
—Por un par de veces, sí. Vamos; no quiero llegar tarde.
Logramos meter a los niños en su camioneta y nos dirigimos al gimnasio, el cual es gigante y ostentoso y me recuerda un poco a la película Pelotas en Juego.
Miro alrededor mientras Rose me registra. Hay dos pisos, una sección de cardio, y un área para pesas en el medio que se extiende hasta el fondo. Aparentemente, las clases son al fondo también, lo que es bueno. Espero que nadie pueda verme cuando esté allí, abierta de piernas o con el trasero al aire o lo que sea que el yoga me haga hacer.
Ubicamos a los niños, y entonces Rose me muestra el gimnasio, comentando sobre las fantásticas opciones que hay, como la piscina tamaño olímpico y canchas de ráquetbol.
—No sabía que jugabas ráquetbol.
—No lo hago. Pero aún así. Si quisiera.
Está hablando con entusiasmo sobre el sauna cuando un diseño familiar capta mi mirada.
Edward se encuentra levantando pesas frente a una pared de espejos. Por supuesto que estaría aquí. Cuerpos como ese no se mantienen solos. Lo hace muy lento, frente a su reflejo, trabajando en sus bíceps. Levantando pesas. Como sea; él no tiene puesta una camiseta, razón por la cual reconocí su espalda tatuada. Todo se detiene. Seguimos caminando, y Rose sigue hablando, pero es como si estamos bajo el agua; sus palabras desaparecen hasta que no hay nada, nada de sonidos, nada, solo Edward Cullen, ejercitándose, su cuerpo lleno de sudor.
Esto es mejor que los calendarios de bomberos que mi abuela guarda en su oficina. Mucho mejor. Es fascinante, de una forma vagamente pornográfica.
Ya no me importa. Las opiniones se van por la ventana. Tener a Rose delatándome ayer fue suficiente para sacarme de mi nube santurrona de mierda, de todas maneras.
Mis pensamientos deben estar gritando, porque su mirada se mueve hacia mí. Hacemos contacto visual en el espejo, y él titubea por un segundo.
Oh, santo cielo. Déjame ser la indicada.
Rose me mete a un cuarto lleno de colchonetas de yoga.
Atrapada mirándolo jajajaja.
Gracias por comentar y hasta el próximo :)
