Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Rochelle Allison. Yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo 18

—Marcus quiere que vaya a un entrenamiento especial el próximo mes. Hay un par de jugadores más que van a mirar también, y aquellos de nosotros que seamos elegidos seremos ubicados ya sea local o en un equipo de Estados Unidos.

—Un equipo nacional.

—Así es.

—De acuerdo. Entonces... dijiste que conocías a Marcus de antes, ¿solías jugar para Estados Unidos entonces? ¿Antes de irte al exterior? —pregunto, tratando de seguir todo.

—De hecho, no. Jugué de mediocampista en la universidad, y luego fui seleccionado por los Seattle Sounders FC después de la graduación. Al término de una temporada, fui reclutado para el Tottenham, que fue una locura y algo raro, pero Marcus sabía que había estado interesado en la posibilidad de jugar en el exterior. Él tiene todo tipo de conexiones.

—Así que fuiste.

Él asiente.

—Eso lo entiendo —digo, revolviendo la sopa—. Si tuviera la posibilidad de vivir en el exterior, lo haría.

—Me pone muy feliz que digas eso. —Besa mi cuello.

—No nos precipitemos —bromeo, mirándolo con seriedad—. De todas formas, prosigue.

—Una vez allí, seguí en contacto con Marcus, pero su foco siempre ha estado aquí en los Estados. Él siempre ha estado allí para mí, incluso cuando me lesioné el ligamento. —Haciendo una mueca, baja la mirada, recordando—. Él viajó, estuvo con mis padres, nos acompañó a casa. Incluso cuando no tenía nada que ver conmigo, ningún interés, él fue.

—Suena como un buen hombre —digo.

—El mejor.

Suena el temporizador. Tomo mis guantes de horno y señalo a Edward que se mueva a un costado así puedo quitar el pan. El aroma a levadura se intensifica cuando abro la puerta y provoca que se me haga agua la boca.

—Probablemente sean un par de partidos locales... y luego, dependiendo en cómo salen las cosas, viajaremos nacionalmente. —Él levanta la tapa de la sopa, echando un vistazo e inhalando—. Pero no sería permanente.

—Entonces, ¿por cuánto tiempo crees?

—¿Cuánto tiempo qué?

—Desde que comiences a jugar de nuevo. ¿Cuánto tiempo crees que estarás aquí antes de comenzar a viajar?

—No lo sé, Bella... ¿seis meses? ¿Una temporada?

No sé mucho sobre las temporadas y eso. Parece que volveré a Google pronto.

—Hay muchos "y si" en juego aquí, ¿de acuerdo? —dice él con un suspiro—. ¿Podemos tomar un día a la vez?

Por primera vez, Edward suena ligeramente frustrado. Esto es importante para él, una posibilidad de volver al juego, y estoy siendo super insegura. Y simplemente no soy así. Siempre he sido feliz por mi cuenta, hábil, feliz y satisfecha, aunque un poco solitaria en ocasiones. Me niego a volverme el tipo de chica que vive y muere por un hombre.

No lo hice por Tyler, o ningún hombre, y no lo haré ahora.

Solo que Edward no es cualquier hombre. Y esta relación supera a todas las demás. Y él no me está dejando, está corriendo tras su sueños. Puedo hacer esto, porque... nosotros podemos hacerlo. Lo que esto resulte ser.

Levanto la mirada hacia él. Encuentra mi vista de inmediato, penetrándome con lo comprometido que está con esto.

—Tienes toda la razón. —Sacudo mi cabeza—. Solo... sobrepienso las cosas. Sabes eso. Pero... por supuesto que podemos tomar esto un día a la vez. Seré tu mayor seguidora, lo prometo. —Y lo digo en serio. Quiero que sea así. Seguiré diciendo esto hasta que sea real para mí... fíngelo hasta que lo logres, ¿cierto? Elijo mis pensamientos y mis sentimientos lo seguirán. Quizás debería aceptar la propuesta de Alice y tomar prestado esos audiolibros de Deepak Chopra...

Edward inclina su cabeza a un lado, observándome.

—¿Estás segura?

—Sí. Quiero estar allí para ti —digo.

—Entonces, estate allí. —Me besa, soltando mis manos así puede aferrar mi rostro—. Y yo estaré allí para ti. Incluso aunque no esté físicamente contigo, estaré contigo. Puedes contar con eso.

—Te tomaré la palabra —mascullo, envolviendo mis brazos alrededor de él.

—Deberías.

Nos besamos hasta que Charlie se acerca, hablando sobre Peppa y desfiles de animales y cómo Edward luce como un león.

~tbts~

—Cheesecake de caramelo salado.

—Harás que mi grasa corporal se eleve —dice Edward, pero está prácticamente baboseándose—. Se supone que debo estar en forma para este entrenamiento.

—Nada que ver —digo en mi mejor voz de Ni Idea—. Y, bien. Así puedes unirte a nosotros, los simples mortales.

Él me asesina con la mirada—en serio, no es la versión sexy.

—Como sea, esto suena bien, ¿cierto? —pregunto despreocupadamente, tomando notas. El cumpleaños de Edward es en unas semanas y quiero prepararle un pastel. Algo diferente y especial, como él.

Aunque seamos honestos: el caramelo salado está muy de moda ahora mismo. Así como Edward. Él está a la moda.

—Suena magnífico. Como todo lo que haces. —Toma mi libreta y bolígrafo, dejándolos a un lado—. ¿Terminamos aquí?

—Oye —protesto, aferrando al aire. He estado pensando en esto todo el día. Puede que hagamos una barbacoa en el patio, en mi casa por una vez—. Estoy en modo planificación.

—Yo estoy en modo sexo —dice, bajando de la cama—. Considérate advertida.

—Oh, bueno. —Me estiro en la cama, señalando con los dedos de mis pies—. ¿Por qué no lo dijiste antes?

Trabando mi puerta, se quita la camiseta, sus jeans y ropa interior. Jamás me acostumbraré a su cuerpo; es una obra de arte—de muchas maneras. Y está jugando fuerte también, entrenando y corriendo todos los días. A veces voy con él, lo que significa que él corre a toda velocidad mientras que yo alterno entre trotar y caminar.

Edward camina hacia mí, arrastrándose sobre la cama y jalando mis piernas. Me quita las bragas y luego se sienta ahorcajadas sobre mis piernas.

—¿Estás segura que no se despertará?

—Completamente. No durmió siesta hoy. Y... estuvo despierta hasta tarde.

—No es broma. Pensé que jamás se quedaría dormida.

Me río un poco de su frustración, porque esta ha sido mi vida por años. Los niños tienen una habilidad asombrosa de descubrir cuándo quieres tiempo a solas, o cuándo quieres que se duerman, o cuándo tienes una conversación privada.

—¿Es decir que no querías ver Frozen dos veces?

—En realidad, no. —Tira de mí así me siento, luego me quita el top—. Pero Chuck es despiadada cuando quiere algo.

—Gastas saliva. —Vuelvo a recostarme, llevándolo conmigo y envolviendo mis piernas alrededor de él. Se frota contra mí, respirando fuerte cuando siente lo húmeda que estoy, tragando mis sonidos con sus besos.

Justo cuando creo que está por deslizarse adentro, me da vuelta.

—Espera —susurra, apartando mi cabello a un costado, dejando un camino de besos por mi columna. Escucho el ya familiar sonido de un cajón abrirse y cerrarse, tenemos el mismo "escondite" ya sea mi casa o la suya, y un envoltorio crujir.

Entonces se encuentra sobre mí, cubriéndome con su calor, su aliento haciendo cosquillas mis orejas, su barba raspando mis clavículas. Él se aparta y me coloca sobre mis manos y rodillas, presionándose contra mí.

Exhalo bruscamente, arqueando mi espalda, empujando contra él. Se mece contra mí, estableciendo un ritmo fuerte y rápido, algo que ambos necesitamos porque ha sido una semana muy ocupada y el tiempo juntos ha sido escaso.

A veces lo quiero lento, pero otras lo quiero duro. Quiero que él se suelte y me suelte, que pensemos en nada más que el ahora, y lo que eso significa. Construyendo, quizás, recuerdos... sustento emocional para los momentos solitarios en el futuro cuando no esté. Me prometo a mí misma no afligirme.

Que, en cambio, confiaré.


Bueno, Edward vuelve a jugar y por ahora no será afuera.

¡Gracias por comentar y hasta el próximo!