Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Rochelle Allison. Yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 20
La reunión por el cumpleaños de Edward comienza a tomar vida propia. Mayormente porque Emmett quiere ayudar, y mi hermano no puede hacer nada en pequeña escala.
—Pero quería hacerlo en mi casa —discuto.
—Pero nosotros tenemos un patio más grande.
—¿Qué tan grande necesitamos que sea un patio? ¿Quiénes vienen?
—Un par de compañeros de fraternidad... Creo que Edward mencionó que algunos excompañeros de equipo están en la ciudad. Probablemente vengan.
—¿Cuántas personas, Emmett?
—No lo sé... ¿veinte?
—¡¿Veinte?! Había estado pensando en... diez. Como mucho.
—Quizás treinta. No lo sé. —Me está jodiendo, irritando, la versión adulta de darme un coscorrón.
Me froto los ojos.
—Genial.
—Y como sea. Siempre hemos hecho fiestas y cosas aquí.
—Precisamente la razón por la que quería un cambio de lugar.
—Él es mi amigo —lo dice con fingida petulancia, sabiendo que me está molestando. Una sonrisa pícara aparece en su rostro, y sigue cubriendo las notas que he estado haciendo junto con el garabato de un gran pastel de cumpleaños, el cual por cierto no luce nada como mi cheesecake de caramelo salado.
—Bueno. Él es mi... —Me quedo sin palabras, atrapada en el viejo problema de las etiquetas—. Chico... Hombre.
Emmett se ríe a carcajadas.
—¿Escuchas eso, Edward? ¡Eres su hombre! —grita él hacia el otro extremo del patio.
Me pongo de pie, tomo mi libreta, y lo golpeo con ella.
—Cállate. Está bien. Lo haremos aquí. Tú planéalo. Yo solo haré el pastel. Imbécil.
—Bella. —Se ríe, pero me alejo, más molesta de lo racional pero diablos.
Edward levanta la mirada de dónde se encuentra pateando la pelota con Embry, que ha estado deslumbrado desde que se dio cuenta lo importante que Edward fue en el extranjero. Em dice que ha estado mirando videos en YouTube sin parar, diciendo que quiere hacer las pruebas para el equipo de fútbol en su escuela algún día. Él no es lo suficientemente grande, pero algunas ligas que Edward estuvo considerando para Charlie definitivamente aceptarían a Embry, así que eso es genial.
—¿Qué pasa? —Bloquea un lanzamiento de un eufórico Embry antes de que salga disparado hacia el patio del vecino.
—Emmett estaba siendo estúpido.
Él sonríe.
—¿Emmett? Jamás.
—Él se encargará de tu fiesta. —Me encojo de hombros—. Como sea.
Atrapando el balón con sus manos, asiente en dirección a Embry.
—Dame un minuto, ¿sí, amigo?
Embry se aleja trotando, dirigiéndose hacia el columpio de llanta.
—Está bien —digo, sabiendo lo infantil que suena todo esto, y que probablemente exageré. Incluso si mi hermano es un imbécil—. Supongo que... la lista es más larga de lo que anticipé. Así que tiene sentido hacerla aquí.
—Preferiría que fuera en tu casa —dice él, rebotando el balón sobre sus rodillas.
Agh. Está alardeando y me está excitando.
—¿Oh, sí? —Sonrío, encantada de que intente calmarme—. ¿Por qué?
—Porque sí. —Se encoje de hombros—. Se siente nuestra. Como sea, el patio no es tan pequeño. No sé a quién más invitó Em...
Puedo escuchar su voz, pero sigo estancada con "nuestra". Mi casa. Se siente... ¿nuestra? No puedo decir que me moleste. Vaya.
La pelota aterriza a mis pies. La levanto, mirándolo con una expresión vacía.
—Bienvenida de vuelta. No te perdiste mucho —dice irónicamente.
—Mi casa se siente nuestra —repito, sonriéndole como una tonta.
—Sí, algo así. —Se acerca tan cerca que puede no estar tocándome pero bien podría. Su piel tiene un lindo brillo de tanto correr bajo el sol—. ¿Está bien eso?
—Más que bien.
Él asiente, solo una vez.
—¿No es demasiado rápido?
—No. De ninguna manera. Sé que solo hemos estado... —Señalo entre nosotros—. Saliendo por unos meses, pero se siente como mucho más.
Nuestras manos se tocan y luego se enredan. Me paro de puntitas de pie para besarlo.
—Sabes que Emmett solo bromea contigo, ¿cierto? —dice Edward.
—Sí. —Cubriendo mis ojos, levanto la mirada hacia él—. Lo sé.
~tbts~
Encuentro a Charlie en cuarto del televisor, haciendo un puchero.
—Hola, pequeña. ¿Qué pasa?
—Estúpido Embry.
—¿Qué? —Estupefacta, me siento a su lado—. Tú amas a Embry.
—No. —Ella cruza sus delgados y pequeños brazos, frunciendo el ceño ahora.
—¿Qué pasó?
Silencio.
—¿Charlie?
—Él no quiere jugar conmigo. Él quiere jugar al fútbol con Edward pero, pero, eso no es justo. ¡Edward no es para él!
Ah. Comienzo a ver el problema.
—¿Él no es para Embry?
—¡No, mamá!
—¿Para quién es entonces? —pregunto, divertida.
—Edward viene a nuestra casa todo el tiempo. Él es... mío.
—Si quieres jugar con Edward, entonces ve afuera y juega con él.
—No, mamá —se queja—. No quiero jugar con Embry.
—No hablo de Embry —digo exasperada—. Aunque, si él está jugando con Edward, entonces tienes que compartir. ¿De acuerdo?
—No quiero compartir.
Yo tampoco querría compartir a Edward, pero ese no es el punto.
—Vamos.
La llevo hacia afuera, donde los chicos están hablando.
Em la toma en brazos, haciéndole cosquillas hasta que se ríe.
—Chuck, Chuck, Bo Buck. Banana fanna...
—¡Emmett! —grita Rose desde el otro extremo.
Parándome junto a Edward, susurro en su oído.
—Creo que... Charlie estaba un poco celosa de que estuvieras jugando al fútbol con Embry.
—Aw, ¿en serio?
—La encontré echando humos.
Él asiente, dando un paso hacia adelante.
—Oye, Chuck.
Ella detiene sus movimientos y sus chillidos y se centra en él.
—¿Sí?
—¿Quieres jugar conmigo?
La manera en que su rostro de ilumina... Tengo que preguntarme si así es como luzco yo cuando Edward me presta su atención.
—Sí —dice ella, inusualmente tímida. Baja de los brazos de Emmett y camina hacia Edward, tomando su mano, pero en cambio él la toma y la coloca sobre sus hombros.
—Vamos —dice él—. Tenemos mucho trabajo si vas a estar en una liga junior.
Awww ¡Adorables!
