Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Rochelle Allison. Yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo 21

Doy un paso atrás, preguntándome si las guirnaldas de luces en el patio trasero es demasiado femenino. Y luego pienso, como sea. Me gusta, y añade a la escena. E iluminará, obviamente.

Alice y Rose me ayudan a colocarlas. Guardamos los juguetes de Charlie, colocamos mesas y sillas extra —uno de las ventajas de estar asociada al catering— y sacamos las neveras.

—Espero que el clima se mantenga —dice Rose, observando al cielo. Está despejado actualmente, y la posibilidad de que llueva es baja, pero nunca sabes aquí.

Muerdo un bocado de mi barra de granola, alimento que robé del cajón de aperitivos de Charlie.

—Eso espero.

Adentro, los niños están destrozando el cuarto de Charlie mientras que Emmett y Edward, y el novio de Alice, Jasper, comienzan a traer la comida hacia afuera. Acaban de volver de hacer mandados, trayendo cerveza extra y papas fritas y eso. No quería que Edward tuviera que hacer algo en su cumpleaños, pero él simplemente me miró como si estuviera siendo ridícula, me besó bien fuerte y algo húmedo, y dijo "No soy el rey de Inglaterra, Bella".

"No, definitivamente no eres el rey de Inglaterra. Más... Ragnar de los vikingos."

"Sí." Su mirada penetrante en mi escote. "Ahí lo tienes. De hecho, planeo robar esto más tarde..."

—Bella. —La voz de Rose atraviesa la niebla.

—¿Mmm? —Le sonrío, preguntándome qué me perdí.

—¿Quieres el pastel en la mesa o aquí? —pregunta Alice, robando una zanahoria baby.

—Oh, aquí está bien.

Ellos la acomodan, y entonces terminamos. No es excesivo —no para mí de todas formas— pero está bien. Perfecto. Espero. Echo un vistazo a Edward, que charla con Jasper. Él me mira, mostrándome un pulgar, así que supongo que está bien.

—Eres tan buena novia —comenta Alice, una vez que estamos en la cocina.

—Yo solo... —Sacudo mi cabeza—. Realmente me gusta hacer este tipo de cosas. Es divertido para mí, y no lo sé. Quiero que él sepa que lo aprecio.

—Es genial. —Ella sonríe, besa mi mejilla y desaparece.

Notando mi reflexión en el microondas, hago una mueca. Correr todo el día de aquí para allá me ha dejado un poco demacrada, pero no es nada que no pueda arreglar con una ducha.

~tbts~

Para las ocho, mi modesto patio parece haberse encogido considerablemente debido a las personas en él. Pero está funcionando. Hay música, y luces —estoy muy feliz de haber seguido mi instinto al respecto— y el zumbido feliz de muchas conversaciones. Hay demasiada comida, demasiadas bebidas, niños corriendo de un lado al otro... Es bueno.

Edward es la estrella. Lo veo de esta forma esta noche, especialmente ahora que está entre los de "su tipo". Em había esperado que vinieran a un par de sus viejos compañeros de equipo, pero asistió todo el grupo , junto con sus novias... o seguidoras. A algunas no puedo distinguirlas. Algunas tienen ojos coquetos, ojos que siguen a Edward como si fuera el sol. No sé si realmente lo conocen o si simplemente desean hacerlo. Y luego están los hermanos de fraternidad—viejos amigos que incluye a Mike y Emmett, sus risas retumbantes.

Aunque Edward ha sido bueno al presentarme. Todos son amigables en su mayoría. Los hermanos de fraternidad son reservados, aunque respetuosos al respecto, mientras que sus viejos compañeros de equipo socializan. Mi favorito es Garrett, un rubio alto y fornido con una esposa igual de atractiva y rubia llamada Kate. Ella es dulce, muy fácil para hablar, y parece estar emocionada de que exista.

—Él siempre ha sido un buen chico —confiesa, tomando un trago de vino blanco—. Quiero decir, ya sabes. Ninguno de estos chicos eran santos, pero algunos se podía notar que fueron bien educados.

—¿Como Garrett? —pregunto, sonriendo para hacerle saber que solo bromeo.

—Bueno, tuve que domesticar a Garrett. Pero está bien ahora.

Riéndome, tomo un puñado de papas fritas.

—¿Por cuánto tiempo han estado juntos?

—Once años.

Casi me atraganto con un Frito.

—¿Qué? ¡Vaya!

—Sí. Prácticamente inaudito en este mundo. —Ella suspira—. No diré que fue fácil, pero... valió la pena. Fuimos novios en la secundaria... nos separamos cuando él comenzó a jugar nacionalmente... y volvimos. Hemos estado casados por cinco años.

Mi corazón da un vuelco. Veo a Edward dirigirse hacia mí, lentamente, deteniéndose de vez en cuando para charlar con alguien nuevo. Nuestra historia no es nada como la de Kate y Garrett. Quiero decir, en primer lugar, ambos entramos en esta relación más grandes, con un poco más de vida vivida. Algunos podrían llamarlo pasado, pero yo solo lo veo como experiencia.

Pero aún hay aspectos del estilo de vida de ellos que están por convertirse en mi estilo de vida, cosas que he escuchado pero no conozco personalmente. Y mentiría si dijera que esas cosas no me intimidan.

—Parecen ser muy compatibles —digo finalmente.

El hermoso rostro de Kate se relaja, sus ojos cálidos a pesar del tono azul hielo.

—Lo somos. Él es mi mejor amigo.

~tbts~

Son las once y Charlie está siendo molesta. Se niega a irse a dormir a pesar que Makenna se quedará y prometió mirar Frozen con ella en la cama.

—Estoy perdiendo la paciencia contigo, Charlotte. ¡A la cama ahora!

Pone una cara y gatea hacia el caos de bolsas de dormir que comparte con su prima.

—¡No quiero perderme de la fiesta, mamá!

—¡No te la perdiste! —explico, por la octogésima vez—. ¡Cantamos el feliz cumpleaños! ¡Comiste torta!

—Vamos, Chuck —dice Makenna, poniendo los ojos en blanco—. No voy a mirar Frozen si no te relajas. —Me echa un vistazo, riéndose—. ¿Entiendes? ¿Frozen? ¿Calmarse*? ¡Jajaja!

Resoplando a mi pesar, asiento.

—Sí, sí. Eres toda una comediante. Como sea, buenas noches, chicas. —Las beso, abrazando fuerte a Charlie—. Sabes que te amo, ¿cierto? Pero no me gusta cuando eres maleducada. Tienes que ser buena para mami. ¿De acuerdo?

—Sí, mamá.

—Bien. Te amo.

—Te amo —repite, luciendo cada vez más dormida.

Si no fuese por Makenna, probablemente estaría luchando con ella toda la noche—o al menos hasta que la mayoría de nuestros invitados se fueran, pero tal como van las cosas, probablemente mire la película hasta quedarse dormida. Estoy cerrando la puerta de su cuarto cuando Edward dobla la esquina y camina a lo largo del pasillo.

—¿Está dormida?

—Sí, claro.

Abriendo la puerta, él echa un vistazo.

—Buenas noches, Chuck.

—Buenas noches, Edward.

Él comienza a cerrar la puerta de nuevo, pero la abre y entra. Veo como se arrodilla y le susurra algo a Charlie. Ella asiente, sus ojos en la pantalla del televisor, pero con una sonrisa en sus labios. Ella envuelve sus brazos alrededor de él y besa su mejilla.

Me aparto, volviendo al pasillo con el corazón acelerado y un caos en mi mente. Esto es irreal para mí. Quiero decir, sé que a Edward le agrada Charlie, y sé que ella lo adora, pero nunca he puesto mis esperanzas en ello. Esperanza puede significar decepción, y fue lo suficientemente difícil superar eso para permitirme amar a Edward. Pero Charlie y yo... somos un paquete. Su propio padre no estuvo interesado en ella, así que he tenido este muro, supongo, una suposición de que podría llevar un tiempo encontrar un hombre que nos quiera a las dos. Jamás he creído en el amor a primera vista, o en cuentos de hadas, o incluso en el destino. Nosotros tenemos que hacer que las cosas sucedan.

Pero esto va a suceder.

Él vuelve a salir, cerrando la puerta, y me lanzo hacia él, abrazándolo, empujándolo contra la pared.

—Oh —susurra, sus ojos oscuros en la suave luz del pasillo. Respondiendo a mi intensidad, me besa profundamente, llenando mi boca con su sabor... Edward con un toque de crema irlandesa o algo. Y también llenándome con su sensación, y ni siquiera sé cómo. Quizás debería echar a todos y simplemente ponernos en marcha.

—Prométeme que haremos funcionar esto. Prométeme que siempre hablaremos de todo. Y que serás honesto conmigo. Que tú... solo... serás paciente conmigo y te enfadarás cuando necesites enfadarte, y me dejarás enfadarme cuando necesite estarlo y solo... me amarás. Te amo.

—Lo prometo —dice, sonriendo, divertido pero también confundido—. Oye. Somos nosotros ahora, ¿cierto? Mira lo que hiciste esta noche, Bella. Esto... —Mira hacia el pasillo, hacia la fiesta—. ¿Sabes cuánto tiempo ha pasado desde que alguien hizo algo así por mí? La mayoría de las chicas... —Exhala fuertemente, soltándome, inclinándose contra la pared opuesta como si estuviera a punto de decir algo desagradable—. Ellas querían cosas de mí. Pero tú... eres todo corazón.

—Puedo ser egoísta —digo, pensando en las maneras que lo deseo. Y lo demasiado.

—Yo también. Soy egoísta contigo. Te deseo, todo el tiempo. Me haces desear... cosas.

—¿Qué cosas? —pregunto, poniéndome un poco cachonda ante sus declaraciones apasionadas, aunque un poco ebrias.

—Todo. —Me acerca a él, lanza un brazo por encima de mis hombros, y me dirige de vuelta hacia afuera.


*Chill out: calmar, relajar. De allí el chiste de Makenna ;)


Más awww jajaja