Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Rochelle Allison. Yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 28
La noche que Edward vuelve de Portland, los tres ordenamos comida tailandesa y pasamos el rato en la cocina hasta que es hora del baño de Charlie. Edward se pone al día con los correos mientras que la niña y yo pasamos nuestro ritual nocturno de bañar, leer, y finalmente, a la cama.
Es un cambio, de momento mami a momento mío: cambio mi té helado por una cerveza y encuentro a Edward en la sala. Nuestra zona.
Lo miro pasar los canales, sabiendo que terminará en On Demand, donde siempre termina. Veremos nuestras opciones, pediremos una película, y terminaremos besándonos en la mitad o quedándonos dormidos. Me encanta que esto sea predecible, que lo conozca de esta forma. Hay muchos detalles y tendencias que forman una persona, que forman una relación, y el nivel de comodidad y cercanía que compartimos es una que nunca he experimentado con un novio antes.
—Estás mirando —dice él, sonriendo al menú de la pantalla.
Síp, On Demand.
—Estoy pensando.
—¿En?
—Esto es bueno.
Él me hecha un vistazo, arqueando una ceja.
—Sí. Lo es.
Cuando no sigo, él pasa una mano por su cabello y se ríe.
—Dime, rápido, antes que desaparezcas en Be-la-la land.
—¿Se te ocurrió eso a ti mismo?
—De hecho, sí. —Lanza el control remoto a un lado y gira hacia mí.
—Solo pensaba en lo bien que te conozco ahora. —Asiento hacia el televisor—. Sabía que terminarías en esto.
Él asiente, comprendiendo.
—Sí me conoces.
—Y aún así... hay demasiado que no sé. Y demasiado que no sabes sobre mí.
—Eso es verdad. Aunque, para ser honestos, podríamos estar juntos por años y aún así decir lo mismo.
—Jamás he estado con alguien por años.
Él apaga el televisor.
—¿Cuándo fue la última vez que hablaste con el papá de Charlie?
Quizás él no sea tan predecible como pensé; no vi venir eso en absoluto.
—Eh... años. No desde la noche que nos separamos. ¿Por qué?
Encogiéndose de hombros, mira a sus manos.
—Solo me pregunto a veces si él aparecerá. Sé que no podría tener un hijo allí afuera en el mundo, viviendo sin mí, sin siquiera saber quién soy. —Él levanta la mirada hacia mí—. Sin saber quiénes son.
Algo pesado se mueve dentro de mi pecho, y me tomo un momento para responder.
—Lo sé. Yo tampoco.
—¿Puedes ver que se aparezca?
Pienso en el rostro de Tyler esa noche, sus palabras.
—No. Él fue bastante intenso sobre no querer nada con el bebé. Él ni siquiera podía llamarla bebé.
—¿Deseas que las cosas fueran diferentes?
—A veces, por el bien de Charlie... pero mayormente no. Ella tiene todo lo que necesita. Quiero decir, creo que las cosas ocurren por una razón... aunque eso suene cursi. Pero así pienso. Tengo que hacerlo. No todas las cosas pueden ser arbitrarias, ¿sabes?
Él sacude la cabeza.
—Creo que las cosas ocurren por una razón. Simplemente no siempre sé cuales son.
—Sí. —Aparto mi cabello, asegurándolo con una gomita de mi bolsillo—. ¿Alguna vez te han roto el corazón?
Asintiendo lentamente, se centra en la alfombra.
—Roto, pisado, aniquilado.
Hago una mueca.
—Ay.
—Era joven y estúpido... como todos lo somos... pensé que ella era la indicada.
—¿Qué tan joven?
—La universidad. Salimos durante tres años y entonces... ella quedó embarazada.
Mi corazón se detiene, mi boca se seca.
—Y estaba preparado, ¿sabes? Para hacerlo. Meterme de lleno. Estaba completamente adentro. La amaba. Mis padres la amaban. Nos comprometimos. Íbamos a viajar, estaba ya siendo entrenado para jugar profesionalmente y ella quería estar allí conmigo tanto tiempo como podía.
—¿Y qué pasó? —pregunto, casi temiendo la respuesta.
—El bebé no era mío.
Mi boca se abre.
—¿De quién era?
—De mi compañero de cuarto. Peter Barry. —Uniendo sus manos por detrás de su cabeza, se reclina—. Aparentemente ellos habían estado a mis espaldas durante la última mitad de mi último año, pero yo estaba tan ocupado con las clases y el fútbol que ni siquiera lo vi.
A pesar de lo que pasó con Tyler me rompió el corazón de algunas formas, nadie nunca me ha lastimado tanto. Frunzo el ceño, incapaz de imaginarlo.
—Dormí en el sofá de Emmett después de eso. Hemos sido buenos amigos desde entonces, pero... él realmente no me falló.
—Jamás supe eso —digo suavemente. Em siempre ha tenido un gran corazón, pero escuchar cosas así me derriten.
—Me llevó un tiempo antes de siquiera poder mirar a otra chica. Y entonces todo lo que quería hacer era jugar al fútbol y salir de fiesta.
—Parece algo ideal para la mayoría de los chicos jóvenes.
—Lo fue. —Edward se aclara la garganta después de un momento incómodo de silencio—. ¿Has pensado en ello?
—¿Sobre lo que... dijiste?
—Sí.
—Lo he pensado. —No he pensado en otra cosa, siendo honesta—. Creo que estamos en la misma página.
Sus ojos estudian los míos, y se estira hacia mí. Me acerco más, acurrucándome debajo de su brazo.
—Bueno, si quieres, cuando termine la temporada, podemos pensar en... mudarnos. Juntos.
—No estoy lista para vivir con alguien —suelto—. Quiero decir, sí lo estoy, pero... no quiero simplemente... convivir.
—Mmm, chapada a la antigua.
—Quizás. Es Charlie, pero... también soy yo. Mayormente soy yo, de hecho.
—Mi madre lo aprobará.
Echo un vistazo para ver si está bromeando, pero parece decirlo en serio.
—La mía no. Ella siempre me ha dicho que pruebe el coche antes de comprarlo.
—¿Entonces no quieres probar esto? —bromea, señalándose a sí mismo.
—Creo que hemos probado suficiente. Estoy lista para comprarlo.
Él está callado. Levanto la mirada hacia él, y sonríe un poco.
—Entonces, compremos.
~tbts~
—Es solo una cazuela.
—Es una cazuela muy, muy buena —dice Edward, observándome servirle otro plato. Finjo que su halago no me pone tonta, feliz. Pero lo hace.
Dejo su plato frente a él, aún emocionada por esta visita inesperada. Él ha estado afuera por dos semanas, y se suponía que debía volver a casa en cinco días. Aparentemente el equipo se ganó tres días de descanso entre Nueva York y Texas, y se supone que debe estar recuperándose en el este con el equipo, pero se tomó un vuelo a casa...
"...porque quise."
"¿Querías, eh? Debe ser bueno..."
"Porque te quería." Y sonríe... porque no tengo una respuesta para eso.
Y se va mañana. Le está yendo bastante bien a su equipo, solo dos pérdidas contra una oleada de victorias. No puedo imaginar jugar tanto como lo hacen ellos durante una cantidad prolongada de tiempo, pero él dice lo mismo cuando me ve despierta a cualquier hora, horneando y trabajando y lidiando con Charlie.
Comienzo a apartarme, haciendo una pausa cuando sus manos encuentran la parte trasera de mis muslos, curvando sus dedos, pidiéndome que me quede. Jadeante, con la piel de gallina, mi estómago da un pequeño vuelco. Paso mis dedos por su cabello, viéndolo sonreír alrededor de su tenedor a pesar que tiene la mirada baja. Supongo que este es uno de los beneficios de viajar: siempre nos extrañamos ahora; cada momento importa.
Charlie entra al comedor. Edward me aprieta y remueve su mano, descansándola en su regazo.
—Hola, Chuck.
—Hola. Vi tu partido. Y mamá.
—¿Lo vieron? —Su voz es pura inocencia y apropiada para Charlie, pero él me está sonriendo.
—Sí. Mamá mira todos los partidos. Y los graba.
Me encojo de hombros, sin molestarme en ser evasiva.
—Sabes que los miro.
Él asiente, terminando su segundo plato.
—De acuerdo, ahora estoy lleno.
—No sé cómo comiste dos porciones.
—Siempre tengo hambre cuando juego así.
—¿Terminaste tu cena? —pregunta Charlie.
Edward asiente, apartándose de la mesa un poco.
Ella coloca un puñado de M&M's de maní sobre el individual de él.
—Bien, puedes tener postre.
Sonriendo, él toma a Charlie y la sube a su regazo.
—Compartir tus M&M's es muy importante, Chuck. ¿Estás segura que quieres hacer eso?
Ella se retuerce, sus mejillas sonrojadas. Es gracioso verla así, tan evidentemente encantada.
—Sí —susurra ella.
Pongo los ojos en blanco, jalándole el cabello a él.
—Ella haría lo que fuera por ti —digo suavemente, reprendiendo solo un poco porque ella es mi bebé y quiero protegerla, pero también le hago saber la gran devoción de la pequeña. No sé cuál es exactamente la percepción de ella sobre lo que es un padre, aparte de lo que ha observado con Emmett o su abuelo, pero la forma en que ella se comporta con Edward es algo nuevo. Para ella, y para mí. Descubrir este lado de Charlie es una locura porque ella salió de mí... y aún así es algo nuevo que nunca he visto.
He esperado por el día en que ella me pregunte sobre Tyler, pero aún no ha llegado. Puede que pase pronto ahora, o incluso si no ocurre, ella está haciendo conexiones con Edward que espero que él esté listo para hacer también.
Somos un paquete, la razón por la que no he dejado que muchos otros se acerquen así.
Tomando su plato, los dejo con sus M&M's y murmullos, doblando la esquina justo cuando Edward dice:
—También haría lo que fuera por ella.
Él me vuelve loca, a mi pequeña vida ordenada. Y gracias a Dios que lo hace.
~tbts~
Me muevo lentamente sobre Edward, mis rodillas a un lado de sus muslos. Él intensifica su agarre en mí, sus manos en mi cintura, su mirada en la mía. Como si nada pudiera romperla. Allí está: esta mirada que tiene, una expresión en la que pienso en todo momento cuando no está. Son sus ojos. La primera vez que realmente hicimos contacto visual de verdad —por más de un par de segundos durante una conversación educada— sus ojos hicieron que mi corazón comenzara a latir fuera de control. Literalmente. Así que ahora, cuando él tiene esta mirada en su rostro, todo lo que quiero hacer es entregarme y sucumbir y simplemente olvidarme de lo demás. Es intenso. Es oscuro y sucio y como si estuviera pensando en las cosas más lujuriosas, depravadas incluso. Excita, incita. Me hace sentir como la afortunada que consigue tener esto, sentir esto.
No hacemos el amor tan a menudo como queremos, pero eso es porque él está de viaje. Cuando vuelve a casa, comenzamos—su departamento, mi casa, a la mitad de la noche con el televisor encendido, en la cocina con mis medias puestas, en su bañera con todas las luces encendidas. Es jodidamente rápido, seductoramente lento, se acaba en dos minutos, tarda tanto que luego siento dolor. Es en una casa vacía, es en una habitación cerrada con una niña dormida al final del pasillo porque no he comprendido aún el hecho que esta es mi vida ahora —todo— y nada necesitar ser mutuamente exclusivo.
Él me deja montarlo lento y profundo, y luego se sienta, girándonos así él puede llevarnos al cielo.
En la mañana, cuando es tan temprano que sigue oscuro, me despierto para encontrarlo vestido y empacado. Sabía que sería así, pero saber que está por irse por unos días más me hace sentir dolor.
—Mi taxi llegará aquí en un minuto.
Asintiendo, me siento.
—¿Quieres un café?
—No. —Se sienta a mi lado, besando mi frente—. Vuelve a dormir. Volveré pronto.
Aww, amo la relación que construyen. ¡El próximo capítulo, omg, el próximo capítulo! Lo que les espera.
Gracias por estar ahí :)
