Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Rochelle Allison. Yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 30
La línea del horizonte centellea. Las nubes pasan por la luna creciente, moteando el cielo nocturno con sombras. La mayoría de las personas que estaban aquí hace un momento se han ido, dejándonos solos y en la cima del mundo.
Jamás me he sentido de esta forma. Jamás, jamás.
Me siento... más joven —bueno, incluso más joven de lo que soy— y nueva. Ingenua y soñadora y enamorada del amor. Llena de esperanza y posibilidades. Es una de esas raras sensaciones de completa dicha y felicidad que nunca dura más que unos segundos, pero es mágico cuando ocurre.
—¿En qué piensas? —pregunta Edward, atípicamente tímido.
Levanto la vista rápidamente, esperando encontrar esos intensos ojos verdes, pero está mirando al suelo. Él, sin embargo, está sonriendo.
—Estoy... flotando. Pensando en todo y en nada al mismo tiempo.
—Eso es útil —bromea él. Ahora me mira, sonriendo, pero sus ojos están llenos de la misma alegría que yo siento.
—No lo sé. Siempre he sabido que terminaría con alguien. Probablemente casada. —Me encojo de hombros—. Pero está pasando más rápido de lo que pensé que sería, y a veces no parece ser real. Sigo esperando que aparezca un obstáculo, pero... no ha habido alguno.
—Habrá obstáculos —responde él suavemente, acercándome, deslizando su brazo alrededor de mis hombros—. Solo que no entre nosotros.
Permito que sus palabras entren en mi corazón. Podemos hacer esto.
—De acuerdo. —Llevo mi rostro hacia su camiseta y lo entierro allí—. ¿Cómo puedes oler tan bien después de dar vueltas todo el día?
—No quieres olerme después de un partido —dice él, y siento sus labios en mi frente.
—Probablemente no —concuerdo.
Observamos la ciudad. Me estremezco, fría por el aire nocturno.
—Oye, ¿sabe Emmett? —pregunto, apartándome así puedo ver su rostro.
—¿De esto?
Asiento.
—Él sabía que iba a pedírtelo.
—¿Le preguntaste? —Medio chillo.
—No. —Él se ríe—. La única persona a la que le he preguntado es a ti. Le dije que pensaba hacerlo... y luego le dije que iba a hacerlo.
—¿Por qué?
—Quería que él lo supiera, por respeto. Pero no iba a preguntarle, Bella. ¿Imagina si dice que no? —Él se ríe—. ¿Crees que eso me hubiera detenido?
Sonrío, imaginándolo.
—Pero él es un verdadero amigo. Mi mejor amigo.
—¿Entonces qué dijo? ¿Cuando se lo contaste?
—Él dijo que lo hiciera. Creo que él pensaba que me rechazarías.
—¿Qué? —Me aparto, parándome frente a él—. ¿Por qué?
—No lo sé. —Él se encoje de hombros, una pequeña sonrisa engreída pasando por su rostro—. Probablemente porque eres muy independiente. Autosuficiente. Quiero decir, no me hablabas al comienzo.
—Porque me gustabas mucho.
—¿Sí? —Él sonríe ante estas noticias.
—Oh. —Pongo los ojos en blanco—. Vamos. Sí.
—Genial.
—Como si no pudieras notarlo. Me intimidabas por completo.
—¿Yo te intimidaba?
—Ya no me asustas. —Tomando ventaja de su posición, me ubico entre sus piernas separadas y lo beso fuerte—. Pero sigues provocando esto. —Tomo su mano y la coloco sobre mi corazón, dejando que sienta cómo flaquea y vuela.
Él me copia, llevando mi mano hacia su pecho. Sus latidos son fuertes, pero definitivamente rápidos.
Nos besamos...
... hasta que escuchamos el grito de Charlie.
—¡Tengo que hacer pis, mamá!
~tbts~
El sexo de compromiso es bueno.
Lo hicimos dos veces, ¿y la segunda vez? Nos llevó una eternidad. En serio. Una eternidad.
"No quiero correrme aún," Él había dicho, y había lucido tan sexy al decirlo que casi le había dejado hacer lo suyo.
Pero, no. Hacer el amor hasta el amanecer solo funciona en las canciones R&B, así que... lo alenté... a simplemente soltarse.
Soltarlo. Si vuelvo a escuchar esa canción de nuevo...
—¿Bella?
Volviendo al aquí y ahora, echo un vistazo a Edward con culpa.
—¿Sí?.
—¿Tienes ganas de ser social? —Aferra su teléfono contra su pecho—. Emmett pregunta si queremos ir a almorzar.
Tomo mi teléfono, mirando la hora. Son casi las once, y seguimos en pijamas. Ups.
—Sí. Suena bien. Tengo hambre.
—Yo también. —Guiña un ojo, mirándome lujuriosamente al irse, regresando el teléfono a su oreja—. Oye. Sí. Danos una media hora...
Un momento después, Charlie entra corriendo a mi cuarto y salta sobre la cama, riéndose.
—¿Qué es tan gracioso?
Obtengo mi respuesta cuando Edward entra trotando, salta a la cama, y comienza con las cosquillas.
~tbts~
Observo mi anillo en el coche, la forma en que el sol brilla en él, cuando Edward se aclara la garganta.
—Podemos cambiarlo si quieres algo diferente.
—¿Qué? No. Absolutamente no.
—Es sorprendentemente difícil elegir algo así.
—Me encanta. —Acuno mi mano, frotando mi pulgar sobre el diamante, la filigrana en el anillo. No soy experta en anillos de compromiso, o cualquier tipo de joya, pero jamás he visto algo así—. Es platino, ¿cierto?
—Sí. —Busca mi mano, enlazando nuestros dedos—. Estás segura, ¿cierto?
Su vacilación es adorable.
—¿Quién devolvería un anillo de compromiso? —Resoplo.
—Te sorprenderías.
—Bueno, realmente me encanta. Me encanta que lo hayas elegido para mí.
—Mamá —dice Charlie.
Me giro en mi asiento.
—¿Qué pasa?
—¿Puedo ver?
Ella ya lo ha visto, pero extiendo mi mano hacia ella, permitiendo que la sostenga. Ella parecía muy relajada esta mañana cuando le contamos las noticias, pero con casi cuatro años, no estoy segura de qué tanto comprenda. A veces ella es increíblemente astuta al notar cosas que parecen ser muy avanzadas, pero luego otras veces ella... bueno, tiene cuatro años. Es una edad increíble, loca, y rara.
Ella sabe que Edward y yo nos casaremos, pero sospecho que es un escenario ligero de Disney para ella. Aún así, dudo que le moleste que vivamos todos juntos; pasamos mucho tiempo en la casa del otro ya de por sí.
—Me gusta este anillo —dice ella—. Quiero un anillo, mamá.
—Tendrás uno —le respondo—. Algún día.
—Te daré tu primer anillo —dice Edward mientras nos detenemos frente a un semáforo.
—Oh, no lo harás —mascullo, enderezándome—. Nada de consentirla. Ella es muy pequeñas para tener joyas.
—Ella tiene pendientes —dice él, mirándome de perfil—. ¿Cuál es el problema?
—Edward.
—¡Mamá!
—Para tu cumpleaños, Chuck. —Él le guiña un ojo a través del espejo retrovisor y prácticamente puedo escuchar su entusiasmo.
~tbts~
A Rose le lleva cerca de veinte minutos darse cuenta.
Los niños están afuera, dando vueltas, mientras Edward y Emmett se relajan en el patio. Está por llover, así que lo que se suponía que fuera un almuerzo de verano en el patio está por ser traído puertas adentro.
Estoy cortando masa madre, vertiendo pequeñas cucharas de leche, cortando rodajas de fresas, y tomando cucharadas de Nutella cuando Rose deja de hablar a mitad de su historia sobre la madre de la amiga de Makenna.
—¿Bella...?
Sonriendo para mí misma, llevo la cuchara de Nutella a mi boca.
—¿Qué?
—Santo... —La quita y toma mi mano—. ¿Esto es lo que creo que es?
—Sí. —Se siente irreal—. Anoche. No lo esperaba... para nada.
—¿Acaso no es así siempre? —susurra.
—Se siente tan repentino, pero Rose... simplemente lo sé. No puedo explicarlo. Esto está bien.
Lleva una mano hacia su boca.
—No puedo creerlo. Oh, vaya. Bella. Vaya.
Aparentemente, cosas como el compromiso nos deja sin habla.
Afuera, la lluvia comienza a caer con un precipitado rugido. Los niños corren hacia adentro, hablando y gritando, seguidos por Em y Edward, que se unen a nosotras en la cocina.
Edward nota la expresión boba en el rostro de Rose y mi enorme sonrisa, y se gira hacia Emmett.
—Tenemos algo que decirte, bro.
Levanto mi mano, moviendo mis dedos como una chica de alta sociedad cursi en un reality show.
—Nos vamos a casar.
—Oh, mierda. ¿Dijo que sí? —dice Emmett, riéndose incrédulamente—. Estaba seguro de que ella te haría esperar.
Embry entra a la cocina, dejando marcas de barro.
—Dijo mierda, mamá.
—Gracias. Lo escuché, policía de la palabra. ¿Podrías no usar esos botines sucios dentro de la casa?
Charlie y Kenna se unen, añadiendo al alboroto general, y entonces todos comen Nutella y hablan y toman mi mano.
Emmett se acerca y me abraza, revolviendo mi cabello con su mano sana.
—No podría haber elegido a un mejor hombre para ti, Bella. Felicitaciones.
Edward incluyendo a Charlie en todo es hermoso y Emmett siendo un buen amigo y hermano es awwww jaja
Buen comienzo de semana :)
