La luz se coló por el gran ventanal del amplio cuarto esa mañana, Diana despertó sin idea realmente de como trataría con la persona que iba a ver más tarde. Después de hablar con la Tía Daryl y comentarle que entendía el porqué de su decisión tan extraña, Diana le había preguntado por los chicos que su tía consideraba los más adecuados por conocer. No era como si Diana confiara demasiado en el gusto de su tía tampoco, pero realmente no tenía ni idea de por donde comenzar.

Hannah y Barbara todavía no despertaban, por lo que en ese instante era ella sola detrás del librero que separaba el dormitorio de sus compañeras de cuarto. Cuando había platicado con ellas brevemente del tema la noche anterior, las chicas habían reaccionado exactamente como esperaba. Pequeños saltos y cotilleo, felicitaciones y comentarios contentos con su decisión, el tema se había convertido en algo que no sabía con quién platicar.

Se preguntó un momento como seria para jóvenes de otras familias nobles y recordó como ella había sido testigo de cómo Andrew había tenido que lidear en el pasado con la situación presentando un problema similar al suyo, pues el chico se encontraba serio y aburrido las ocasiones que lo había visto con una chica, probablemente queriendo solo llenar las extrañas expectativas de su padre o salir de la situación de cualquier manera.

Esculcó su librero tomando uno de sus ejemplares de Jane Austen intentando retomar los pocos conocimientos que tenía sobre romance a través de las novelas que solía leer en sus tiempos libres de estudio y reflexiono que tras haber pasado por momentos de escases en su familia, saber lo que significaba perder dinero y mantener su reputación a pesar de la delicada situación, realmente la falta de un compañero ni nada de lo que le había ocurrido en su adolescencia se le parecía en emoción ni un poco a la figura de su madre. A veces sentía que sus brazos no podían desapegarse de la falta de afecto que había tenido en su maduración rápida debido a la perdida, ninguna palabra o gesto ajeno tan cálido como los brazos de Bernardette Cavendish.

Escucho un poco de ruido en la pieza, dedujo sin mirar que había despertado alguna de sus compañeras y los pasos se escuchaban cada vez más cerca.

—Diana—Se asomo emocionada Hannah—¿Con quién saldrás hoy?

Diana se quedó un instante sin contestar. Su cerebro no podía recordar su nombre. Tomo un papel de la repisa con el nombre de sus citas y leyó el primer nombre en voz alta.

—Dominik Winchester—Recitó y escucho de inmediato un sonido de emoción.

—Ufff, el guapo Dominik—Recalcó Hannah sonriéndole. Diana intento por todos los medios devolver el gesto, pero no supo cómo.

—¿Dominik Winchester?—Repitió Barbara apareciendo por detrás—¿El eslovaco?

—El mismo—Confirmó Hannah antes de devolver la vista a la estudiante estrella—Oye Diana.

—¿Si?—Preguntó a su compañera de cuarto mirando la lista de nombres procurando que no se le fuera a olvidar alguno cuando se reuniera con la persona.

—Si por casualidad a alguno no le gustas...

—No seas idiota—La regañó Barbara—Claro que les gustara Diana. A esta altura todo el país sabe quién es, además de su prestigiada familia acaba de salvar al mundo ¿Tú piensas que alguien le pondrá un pero?

—No lo se... —Se encogió de hombos la chica sintiéndose incomoda por ser el centro respecto a ese tema en particular.

—Tienes razón—Admitió Hannah dándole la razón a su compañera—Es nuestra bruja genio después de todo.—Diana se sintio ligeramente irritada por la falta de atención de sus amigas—Diana, si alguno no te convence ¿Podrías presentarme?—Barbara atinó a darle un codazo a la peliroja.

—Si me acuerdo... —Asintió la heredera de los Cavendish.

—¡Bien!—Salto Hannah— Disfruta mucho de tu cita Diana, no estés nerviosa, al fin y al cabo no hay cosa que no te pueda salir bien—Hannah se apresuró al baño tarareando una canción, Barbara se limitó a sonreírle.

—El libro—Comentó después de un momento. Diana siguió su mirada para encontrarse con que señalaba al libro de Jane Austen que aún estaba entre sus manos, sus mejillas enrojecieron por inercia.

—Ehm, esto es...—Diana odio totalmente lo atropellada que se escuchaba su voz por un tema tan ridículo.

—¿Es una historia de amor no? A mi mamá le gustaba esa historia, cuando leíamos juntas ella me contaba sobre los alborotos amorosos de Emma quien es incapaz de poner orden a sus verdaderos sentimientos y termina involucrándose con la persona equivocada—Comentó con total tranquilidad su amiga.

—Si...bueno—Diana atinó a voltear el libro avergonzada.

—A mí también me gustan las historias de amor—Confesó Barbara animada y aunque Diana era incapaz de verla a los ojos, se sintió un poco menos desnuda al respecto porque sabía que Barbara había leído su incomodidad al descubrir que Diana Cavendish tenía sentimientos.

—Si bueno, recuerdo que a ti te gusta ese libro—Recordó la prefecta haciendo memoria.

—¡¿Conoces cae la noche?!—Interrumpió con emoción contenida su amiga.

—No, lo siento—Se excusó la heredera sintiéndose un poco fuera de lugar.

—Oh bueno, te lo recomiendo si te gustan las historias de amor.—Su amiga hizo una breve pausa—Y bueno, de sangre, conspiración y destrucción—Diana no supo que debía contestar a eso, por lo que opto por quedarse callada—¿Debe ser lindo no?

—¿Qué cosa? —Preguntó mirando su regazo.

—Enamorarse—Estableció Bárbara y Diana levanto la mirada tratando de entender que quería decirle. Barbara coloco una mano en su hombro—Estarás bien, no tienes que salir con nadie que no te guste, recuerda que al fin y al cabo no tiene sentido estar con alguien solo por interés—Terminó Barbara y fue a recoger sus cosas para meterse a bañar y Diana por un momento sintió que había recibido un consejo de alguien que jamás lo hubiera esperado.

Cuando salía de la residencia este choco al dar vuelta por el vestíbulo.

—Lo siento—Se disculpó de inmediato.

—Auch. ¿Por qué no te fijas dónde vas?—Akko se frotaba la nariz y se detuvo a mirar con quien se había impactado.—¡D-Diana! me asus…—No, no, no, no iba admitirse asustada frente a su rival, eso sí que no—¿A dónde vas?—Comentó con tono serio exagerado.

—Voy a salir con dos personas el día de hoy antes de la clase de la tarde—Contestó con sencillez y los ojos de Akko se abrieron como platos.

—Espera ¿Ahora? ¿Al mismo tiempo? —Se atrevió a preguntar impactada la pequeña bruja.

—Claro que no Akko, uno después del otro—Respondió la joven sin buscar entrar en detalles.

—No lo hagas así espera—Akko se tapó la boca de inmediato. ¿De dónde había venido eso? Diana le miraba con una ceja levantada.

—Lo siento Akko, sé que no hemos podido hablar demasiado, pero si no me voy llegare tarde—Comentó dando la vuelta alrededor de la chica buscando evitar el tema, por alguna razón sintiéndose más extraña de hablar al respecto con Akko.

Akko sin embargo estaba más interesada en el asunto, sintiéndose momentáneamente estúpida por querer alcanzarla. La magia de Diana de hacerla sentir tonta haciendo efecto de nuevo.

—¡Haz lo que quieras!—Se quejó Akko para sí misma después de verla desaparecer por el pasillo, si Diana quería andarse besando con cualquier niño rico no era problema suyo, no era algo que le interesara como para perder su maravillosa y emocionante optativa de Filosofía Mágica II con la maestra Piscis, no le interesaba en lo más mínimo. Ok, si era así ¿Por qué la perseguía corriendo por toda Luna Nova y la ciudad? Eso no estaba bien.

Diana miro la dirección en el restaurante al que tenía que acudir en la ciudad, antes de llegar, ya la esperaba un chico moreno con expresión solemne.

—¿Eres Dominik?—Preguntó evitando lo obvio, pues ningún pueblerino vestiría de esa forma tan extravagante en esa ciudad. Cuando ella lo pensó un momento, se dio cuenta de que quizás había escogido algo demasiado simple para el restaurante comparado con la ropa que llevaba su invitado, pero lo cierto es que no quería nada más allá de una reunión casual.

—Señorita Diana—El joven le beso la mano y ella no pudo evitar sentirse más con un sirviente que con una cita. Iba a ser un largo día.

Entraron al restaurante en donde pudo reconocer unos pocos rostros conocidos entre los aristócratas que comían langosta y cortes finos de carne.

—Ahhhh ¡Una rata!—Señaló uno de los clientes del elegante lugar a una de las ventanas del restaurante—Mátenla, mátenla.

—Disculpenme—Se excusó un muchacho que se levantaba de su asiento para charlar con el encargado que sostenía una escoba para quitarle al animal. Diana no tardo en reconocer al chico como el hijo del conde Hanbridge, Andrew.

—Que desagradable—Comentó su cita—¿Quieres que nos vayamos a otra parte?

—No es necesario, la rata estaba por la parte de afuera del restaurante—Comentó restándole importancia sin quitar la mirada del chico que abandonaba el restaurante.

—Auch—Se quejo la rata cuando la sostenía Andrew con la punta de los dedos.

—¿Qué haces aquí?—Andrew sin duda alguna la había reconocido.

—Nada que te importe—Se cruzo de brazos la pequeña ratoncita.

—¿Te estas poniendo roja? —Preguntó con curiosidad el chico que vestía su habitual saco purpura y zapatos brillantes.

—¿Eh?—Akko se puso más roja entre sus dedos ante la acusación.

—¿Estabas haciendo algo malo? —El joven ya estaba acostumbrado a las extrañas aventuras de la pequeña bruja, por lo que no le sorprendía nada el asunto.

—¡Ya te dije que no te importa!—Se defendió Akko antes de retomar su aspecto humano y acomodarse en una de las banquetas fastidiada de haber sido encontrada.

—Vaya. ¿Te pones así? —Comentó el hijo del conde ligeramente molesto con la actitud de la chica—Con todo y que yo quería verte. —Aclaró con sencillez el muchacho cerrando los ojos conteniendo su temperamento.

—¿Eh? ¿Enserio?—Akko relajó sus hombros tensos, comprendiendo que quizás Andrew tenía razón y se estaba tomando todo muy a pecho.

—¿Por qué espiabas dentro de ese lugar?—Cuestionó el hijo del conde con una mano en la barbilla.

—Ya te dije que no hacía nada—Comentó haciendo un puchero la pequeña bruja—A mí no me gusta meterme en problemas—Andrew la miró sin expresión alguna unos segundos esperando a que dijera algo más—Ok, si me gusta—Admitió antes de que el chico soltara una risa corta.

—Las brujas son demasiado extrañas—Comentó deteniéndose en parte por pena, relajándose cuando vio que Akko se había relajado un poco también. —¿Querías cenar allí?—Preguntó con simpleza—Puedo invitarte algo si quieres—Akko pareció razonarlo un momento.

—No lo necesitaría si no me hubieran encontrado, aunque no creo que Diana se diera cuenta de que la estaba siguiendo.—Comentó cerrando los ojos.

—¿Diana? ¿Estabas persiguiendo a Diana?—El rostro de Akko termino de derrotarse ante su propia bocota, limitándose a mirar al suelo molesta y patear una pobre e inocente piedra que salió volando y termino golpeando un bote de basura.

—¿Por qué la perseguías? ¿No se supone que ya eran amigas? —Eran demasiadas preguntas peligrosas las de este hombre.

—Algo así...—Contestó apretando los dientes la castaña.

—Aunque me imagino que también debe estar muy ocupada, escuche que Diana ya estaba en la búsqueda de su futura pareja. —Recordó el chico de haberlo escuchado en una reunión reciente.

—Ni me lo recuerdes—Respondió Akko apoyando su barbilla sobre la palma de la mano. Andrew analizó unos segundos la expresión de Akko, no comprendiendo del todo el contexto.

—¿Eso es lo que te molesta?—Preguntó sintiéndose extraño.

—No. Claro que no—Negó Akko asintiendo con la cabeza, sus palabras traicionando a su cuerpo—¿Por qué debería? Es asunto de ella con quien quiera besarse y hacer su vida.

—Enserio es un tema que te interesa—Apuntó Andrew notando que efectivamente había dado en el clavo.

—Estas siendo molesto—Comentó con fastidio la bruja—Lo que pasa realmente es que...—Akko miro a los ojos unos momentos al hijo del conde, valorando que tanto sería bueno decirle sin que se sintiera tremendamente estúpida—¿Debe ser difícil salir con alguien de quien no estés enamorado no?—Andrew se le quedo mirando un momento.

—Si, es verdad—Admitió después de un momento—Sin embargo, dudo que Diana escogería a alguien sin sentir que es la persona correcta, es la fortuna de pertenecer hoy en día a una familia rica, si bien si hay presión, no hay nadie que pueda obligarte a estar con alguien que no te guste como en los tiempos antiguos.

—¿A ti te paso también? —Akko reparó en que la situación familiar de Andrew podía ser un poco parecido a la de Diana.

—Mas o menos—Se encogió de hombros el chico—Me han presentado para salir con diversas mujeres más que nada.

—Ya veo—Comentó bajando la mirada la joven bruja preguntándose porque lo que le había dicho su amigo no le había hecho sentir particularmente nada. ¿Por qué en el caso de Andrew no le importaba tanto? Andrew era su amigo también, y si bien agradecía que el chico fuera lo suficientemente inteligente para no salir con cualquiera, no era comparable su preocupación contra la que sentía por Diana en ese momento.

Diana salió de la entrada junto a su cita. El muchacho deposito un beso en la palma de su mano. Akko desvío la mirada molesta, en parte por estar husmeando y en parte por otra cosa, decidiendo que sería lo mejor hacer como si no la hubiera visto. Diana por su parte se despidió con cortesía del muchacho que se retiró en su auto y al voltearse noto a Andrew y Akko sentados a un par de pasos de donde estaba. Era raro, pero de entre todas las personas que conocía, Diana sintió que con quien menos quería encontrarse era precisamente con Akko y Andrew, atacándola un inexplicable dolor de estómago. Se dio media vuelta esperando que no la notaran y pudiera salir sin dar explicaciones de algún tipo.

—Hola Diana—Estúpido Andrew—Ven y siéntate con nosotros por favor—Comentó el estudiante de Apleton señalando con cordialidad un espacio entre él y Akko.

—Buen día Andrew, Akko—Tuvo que poner su mejor cara y aceptar la invitación, el plan A arruinado por completo.

Al sentarse en el espacio señalado el silencio se extendió como un virus.

—¿Tuviste tu primera cita?—Era obvio claro, pero Diana detecto que el joven solo intentaba sacar un tema para conversar, a pesar de ser el peor de todos.

—Si, estuve con Dominik Winchester, al parecer fue uno de los chicos que vio el anuncio del periódico que publico la tía Daryl.

—¿Tu tía? Bueno, hace más sentido que salieras con alguien por ese motivo—Comentó con una risa corta el joven Hanbridge.

—¿Qué quieres decir con eso?—Cuestionó la heredera de los Cavendish arqueando una ceja.

—No es gran cosa, es solo que desde que somos niños no te he visto prestar atención a ningún muchacho, aunque te obligaran a hacerlo—Dijó Andrew con una mano en la barbilla intentando lucir sereno de nuevo.

—Puedo decir lo mismo de ti—Andrew solo se encogió de hombros ante la respuesta—Aunque te doy la razón en que ese es un problema justo ahora—Concordó Diana, captando la atención de Akko quien hasta el momento se había querido alejar de participar en el tema.

—¿Huh?—Sonrió el joven noble intrigado, ver a Diana incomoda no era algo que se viviera todos los días.

—No sé quién me gusta.—Diana no pudo evitar sentirse un poco avergonzada al tener las dos miradas puestas sobre ella.—Es decir, no identifico algún patrón que me atraiga en general.

—Es curioso, partiendo de que muchos niños y niñas se fijaban en ti desde pequeña—Señaló Andrew, haciendo que Diana terminara de avergonzarse.

—¿Niñas?—Habló Akko por primera vez, más interesada en el tema.

—Una prima mía una vez le dijo que quería casarse con ella cuando fuera grande—Recordó Andrew sin poder evitar que se le escapara otra sonrisa—Diana se puso tan roja aquella vez, más o menos como lo está ahora y tiro por accidente todas sus cartas de esa bruja extraña.

—¡¿Shiny Chariot?!—Gritó Akko entusiasmada, sintiéndose un poco enternecida y feliz con la imagen de Diana lidiando con la pena de rechazar a alguien recogiendo las cartas del suelo.

—No es necesario entrar en detalles de eso—Comentó la joven prodigio sintiendo como el calor se le extendía hasta las orejas—Fue muy penoso y tu prima se sintió muy mal—Diana hacia lo posible por no mirar a ninguno de los dos.

—Eras muy rara pero siempre querían jugar mucho contigo todos los niños.—En serio que Andrew no ayudaba nada.—¿Te ha tocado rechazar chicas también en Luna Nova? —Diana atino a cubrirse el rostro con la mano.

—¿Eh? ¿Te han preguntado también en Luna Nova?—Inquirió Akko, cayendo en cuenta de que hacía mucho sentido, puesto que Diana era muy popular y no era algo tan raro dentro de la academia.

—U-Un par de veces—Respondió casi murmurando Diana, haciendo que el sonido entre un mono y Akko fuera muy similares al gritar de la impresión—P-Por supuesto que no demasiado, eran casos aislados nada más—Finalizó cruzándose de brazos.

—Qué suerte—Sentenció Akko imitando sus acciones y cruzándose de brazos también—Tienes a todo el mundo embobado y las dos detuvimos el misil, de mí solo se ha enamorado Andr...—Akko se detuvo al observar el rostro de absoluto terror entre los dos nobles respecto al tema—¡Fue solo por culpa de la abeja!—Declaró justificando sus acciones vergonzosas esa noche antes de mirar directo a Diana y recordar otra cosa.

La verdad es que...yo te quiero—Y eso termino de pintar el cuadro, Akko no pudo evitar sonrojarse con fuerza ante el recuerdo de cómo había afectado el incidente a la heredera de los Cavendish también. Diana pareció contagiarse del mismo recuerdo al observar la reacción de Akko pues su rostro se puso casi igual de rojo y se giró a mirar otra dirección tratando de asesinar la idea.

Para Diana era más difuso el recuerdo, sin embargo, sólo recordaba haberse desmayado un momento y haberse encontrado con la mirada preocupada de Akko, la mirada, la estúpida y sexy mirada preocupada de Akko, agh, y es que fue terrible, su corazón se había vuelto loco con esa picadura aquella vez, sentía que no tenía ningún control de sus palabras y recordaba haberse avergonzado muchísimo con Akko. También le había sucedido el caso extraño de que tras despertar la mañana después de esa noche, se preguntó un segundo porque la chica que la miraba desde el espejo cuando se arreglaba lucia más linda esa mañana. Se sintió muy narcisista por varias horas.

Andrew miro con curiosidad la actitud de Akko, perdiéndose del duelo que pasaba Diana por algo muy parecido. —¿Qué pasa?—Preguntó preocupado por la bruja que tampoco reaccionaba.

—N-nada, nada, solo recordé otra cosa—Comentó Akko sintiendo que su voz se entorpecía con cada palabra. Andrew se limitó a poner una mano en su propia barbilla razonando un momento.

—Fui muy irrespetuoso contigo esa noche ¿No?—Al joven le pareció la respuesta más lógica respecto a la peculiar reacción de la bruja.

—No es eso. No quiero hablar de eso.—Akko lamento que su voz sonara más alterada cada vez.

—Está bien, está bien, no te alteres—Sonrió el joven para calmarla—Cambiemos de tema. Entonces, ¿A ti no se te han declarado chicas como a Diana?—Alerta, alerta, la cabeza de Akko sentía que podía explotar si este hombre no se detenía con sus preguntas "inocentes", el color volvió e iba a responder gritando si no fuera porque Diana contestó primero.

—Deja de hacerle esas preguntas tan raras, la estas poniendo incómoda.—Le corto la chica intentando mantener un tono neutral, sabiendo en el fondo que lo decía para salvar a Akko, pero también su propio pellejo.

—Bueno, supongo que tienes razón—Contestó levantándose de su asiento el hijo del conde—Tengo que retirarme señoritas, me dio mucho gusto verte Akko—Una limosina se acercó a recogerlo, Andrew se limitó a solo asentir de manera formal con Diana quien hizo lo mismo—Adiós—Las despidió con una sonrisa.

Y volvió el silencio, ambas brujas caminaba sin rumbo por la ciudad sin decir nada.

—¿Y...lo pasaste bien?—Preguntó Akko tras debatirse si sería prudente hablar de ello.

—No fue desagradable—Respondió Diana mirando al frente. A Akko se le revolvió un poco el estómago al escucharla —Pero tampoco fue agradable, fue normal supongo, el trato demasiado formal, bebidas caras que el invitaba, no sé, sentí que perdí 2 horas nada más.

—Era un tipo aburrido ¿huh?—Preguntó Akko recuperando el rostro alegre.

—Si—Concordó Diana devolviendo la sonrisa —Si quisiera salir con alguien igual de aburrido que yo sería perfecto.

—Hey, tu eres divertida—Corrigió Akko sintiéndose ligeramente ofendida—Cuando no me estas pateando para estudiar al menos.

—Sabes que eso es por tu bien—Se justificó Diana cruzándose de brazos—Además eres tú quien quiere ser mejor bruja ¿No?.

—Así es y me has hecho mucho bien, pero pareciera que a veces gozas estudiar libros por horas enserio Diana.—Sonrió Akko reparando en que era la verdad, realmente había mejorado más rápido su magia gracias a Diana.

—Estudiar puede ser lo mas divertido si le hayas el truc...¡Deja de mirarme así Akko! —Se cruzo de brazos molesta.

—Eres una ñoña Diana—Finalizó Akko riendo.

—Y tu una boba—Ambas brujas rieron brevemente.

—¿Y cuando sales con el otro campeón?—Preguntó Akko mientras caminaban.

—Saldré con el un poco más tarde, antes de la primera clase—Recordó Diana mirando su lista de nombres—Dentro de 2 horas.

—Dos horas, que conveniente.—Sonrió la joven bruja mas animada—¿Y si te invito a salir mientras por un helado...¡Ah!—Akko se tapó el rostro con una mano al decirlo. Eso era muy vergonzoso, aunque no lo había dicho en plan extraño claro, mantener a su rival cerca era una manera de obtener información importante que le permitiera desempeñarse mejor que ella.

—Me encantaría, me serviría para distraerme de la aburrida compañía—Aceptó Diana sin prestar demasiada atención al porqué de la exagerada reacción de Akko. La liberadora del Gran Triskellion se alegró de que la Cavendish no lo tomara por algún lado extraño, solo al caminar con la cabeza fresca le llego la idea extraña.

—Oye...Andrew...—Dijo en voz baja deteniendo sus pasos.

—¿Andrew?—Diana levantó una ceja parándose en seco al ver el rostro embobado de Akko

—Tú y él se conocen desde pequeños ¿No?—¿Como no se le había pasado la idea antes?—¿Tu familia nunca ha insistido en que salgas con el?—Diana se puso pálida tras la pregunta, su garganta secándose al instante. Akko la miraba con demasiada curiosidad y por mucho eso era algo que a la fecha nunca le había gustado platicar. Cerro los ojos templandose y suspiro antes de contestar.

—Bueno, supongo que es en gran parte por eso que sentimos un poco de aversión el uno por el otro—Admitió la bruja haciendo que a Akko se le cayera la quijada. Diana coloco las manos al frente para excusarse—¡Nunca salimos realmente claro! Era mas bien incomodo en las reuniones familiares el asunto, después de todo los Cavendish tienen vínculos familiares íntimos con los Hanbridge desde hace ya varios años.

—¿Entonces si trataron de que salieras con Andrew?—La imagen para Akko era demasiado para procesarla.

—Míralo así...Andrew era la persona más idónea en teoría, pero nos quisieron relacionar desde muy pequeños, no era como si mi mamá me dijera que me quedaría con el pero mi familia insistía en que era muy importante que nos llevaramos bien, así que cada que venía Andrew a mi casa, nos sentaban frente a frente a mirarnos por largo rato.—Diana lucia muy incómoda ante el recuerdo. La cabeza de Akko se encontraba ya haciendo corto circuito, toda conexión de su cerebro con su cuerpo perdida en el infinito—Pero éramos muy pequeños, a mí me interesaba más aprender a mejorar mi magia la cual por aquel entonces era muy mala y a él lo rodeaban muchas chicas a las que no les gustaba que yo tuviera que pasar mucho tiempo con el a cada rato, además de que el también estaba más interesado en sus responsabilidades políticas.

—Espera, ¿Pero el papá de Andrew no odiaba a las brujas?—Recalcó Akko recordando el detalle.

—Lo hacía, si, pero había más beneficios en aquel entonces que obtener de la familia Cavendish de los que existen ahora y en mi familia los varones no destacan por un gran legado mágico, por lo que era normal tener relaciones de interés con familias ricas de ese tipo.

—¡Santo dios, podrían ser novios ahora mismo! —Akko se tapaba el rostro totalmente controlada por la loca idea. A Diana no le estaba gustando el tema demasiado.

—Como te dije, nunca salimos juntos, pero nuestras familias trataban mucho de que nos lleváramos bien para que en un futuro lo tuviéramos presente, pero yo era muy tranquila y el también muy serio, por lo que pasar horas viéndonos sin hablar nos causó más aversión el uno del otro, a tal grado que yo trataba de no salir o mostrarme muy ocupada cada que él iba a venir a mi casa.

—Eso es...woah, no se que decir—Akko sentía que le habían explotado las neuronas.

—No hay mucho que decir, es algo que pasa cuando quieres obligar a un par de niños a tomar responsabilidades de adulto. Nuestro mundo nos obliga a madurar más rápido y no es muy agradable en realidad—Diana parecía más tranquila al decir eso—Además el conocerte ha hecho que nos toleremos un poco más y dejemos de lado que todas esas cosas hoy en día no son relevantes.

—¿No dirías que es tu amigo? —Preguntó la pequeña bruja intrigada.

—No lo sé realmente, es como un familiar lejano quizás—Concluyó Diana intentando ponerle un nombre—Como un primo lejano supongo.

—Debe ser muy raro de definir—De alguna manera saber de ello le hizo comprender mejor a Akko porque Diana y Andrew se hablaban tan raro o trataban de no hablarse más allá de las formalidades.

—Bueno si, aunque no es lo único extraño de definir—Comentó Diana ingresando a la tienda de helados.

—¿Qué quieres decir?—Cuestionó la castaña mientras Diana miraba el tablero decidiendo por un helado con la mano en la barbilla, pidiendo al muchacho que atendía un cono de frambuesa—Ah, algodón de azúcar triple por favor—Se detuvo a elegir su helado mientras el asistente le sonreía y se retiraba a buscar su pedido.

—Bueno...se que quizás me he enredado mucho la cabeza con ello, pero es algo que me incomoda mucho, desde que nos encontramos he notado que aun a veces le dices a Lotte y Sucy que sigo siendo tu rival cuando yo nunca me he sentido identificada con eso, sé que quizás llevamos poco de hablar mejor desde el incidente del misil, pero no dejo de preguntarme ¿Como definirías lo que sientes respecto a mi ahora Akko?

Eso era, la cabeza de Akko termino siendo el Big Bang.


¡Capítulo 3 arriba! Tengo que confesar que hasta ahora este ha sido de los capitulos que personalmente he gozado mas escribir, la relación de Diana y Andrew siempre me ha llamado la atención, más incluso que la de Akko con Andrew, pareciera aveces que guardan tantas anecdotas en su pasado que les hacen tener tantos roces desde que se encuentran en el capitulo 6 de Little Witch Academia, que mi mente no puede evitar volar considerando que se encuentran en planos similares que me ponen a pensar en que pudo haber sucedido antes, despues de todo sus situaciones familiares estan muy conectadas, a pesar de que los considero personajes muy diferentes.

Antes que nada muchas gracias a todas las personas que me han leído, cada vez son más, estuve notando algunos errores ortográficos en los capitulos pasados que espero corregir pronto.

AaronVS3: Estoy segura de que lo hara mas tarde que temprano, aunque debo decir que soy fan de un desarrollo un poco mas pausado, me encanta jugar alrededor de como es darse cuenta de que alguien te gusta.

Wolfrum: Te agradezco profundamente las dulces palabras. Me alegra que te este gustando mucho la historia y espero no decepcionar con los capitulos siguientes, entiendo tu frustración porque no encuentro mucho que leer ahorita de Diakko tampoco.

NecrosX: Wow, me alegro que te remitiera de manera natural a la serie, siempre me creo ese teatrito mental de si eso sería algo que diria el personaje antes de escribirlo, por lo que me alegra que el esfuerzo se transmitiera bien. Yo si he jugado el chamber of time y la verdad es que si bien al principio no me encantaba la jugabilidad, tengo que decir que se va haciendo mas divertido mientras lo juegas, ademas de que es muy gracioso ver las interacciones de las chicas como en la serie.

Algodoncito: Pues nimodo mujer, no te preocupes, muchas gracias por leer, espero que no te haga sufrir mucho porque por extraño que parezca, no la pienso como una historia para sufrirla tanto.