El gran día parecía estar disfrazado de una cruel broma para Andrew.
¿Por qué a Diana se le había ocurrido venir en una soleada tarde directamente a recibirlo en la entrada? ¡En la entrada!
Aquella sonrisa extraña lo ponía de nervios mientras todos los presentes comenzaban a prestarles una atención molesta. Los rumores que los dos habían querido evitar sobre estar saliendo estaban claramente corriendo peligro.
—Déjame ver si entiendo. ¿No fuiste tú quien se molestó en Luna Nova porque fui a verte donde nos podían ver los demás? —Preguntó dudando por un instante el joven noble saliendo de sus pensamientos. La chica que le sonreía amplio escondió los dientes de cierra un segundo antes de formular su respuesta, su mirada perversa ocultándose bajo una mente calculadora que Andrew no podía identificar su procedencia.
—¡Espera! —Decía Lotte conteniendo el aliento después de perseguir a Sucy.
—¡Ah! Allí estas—Atinó a decir Frank reconociendo a la chica de lentes, pero la finlandesa parecía mas concentrada en la joven que lucía como Diana Cavendish.
—D-Diana—Decía Lotte sosteniendo el brazo de la chica—Creo que deberíamos hablar un momento antes de que hagas lo que piensas hacer.
—Lo siento Lotte, no puedo ahora—Se disculpó Sucy sin dejar su expresión extraña. La cabeza de la amante de los hongos en el 2039—Mi tía me pidió ir a buscar su collar de perlas que se le perdió esta mañana cuando fue a alimentar a los caballos cerca del bosque que rodea la mansión—Era imposible que Daryl tuviera la gentileza de hacer algo por el estilo, aunque la naturalidad con la que Sucy se expresaba al respecto era una de las capacidades que Lotte más admiraba de ella, pues siempre alcanzaba a engañar a la gente fácilmente— Es urgente, no quiere salir sin él y quería pedirle a Andrew que me acompañara a buscarlo—Decía con seriedad la chica generando aún más alerta en la pelirroja aunque Sucy prefirió ignorarla—¿Me acompañas? —Le pregunto la rubia al castaño quien solo atino a levantar una ceja.
—Claro—Accedió finalmente siguiendo a la chica aun con un poco de duda.
—¡Espera!—Les gritó Lotte nuevamente, pero la chica ya se encontraba caminando con el joven Hanbridge lejos de la mansión de los Cavendish—¿Por qué no dejo de pensar que es una terrible idea?—Y vaya que lo era. Dejar a Sucy sola con cualquier persona solía ser siempre una mala idea.
Podía ver como se dibujaba una sonrisa en la experta de pociones a lo lejos mientras se adentraba en el bosque con el chico siguiendo su paso, aunque Sucy solo pensaba en todos los hongos que podía encontrar en los alrededores.
—Tranquila, seguro no es nada importante—Le comento el amable rubio con el que había venido en primer lugar, quien colocaba una mano sobre su hombro. Lotte intento tranquilizarse ante el contacto, debatiéndose antes de aceptar la petición de Frank de irse formando pues era responsabilidad suya cubrir también a Akko.
Mientras tanto Diana, atravesaba una situación casi igual de confusa a la de su verdadera pareja de baile. Era la única vez que Andrew había lucido tan carismático y sonriente desde que podía recordar.
La tía Daryl miraba la lista de chicos con los que la había mandado a salir con una calma perturbadora. Diana pudo suponer que probablemente los había invitado como un plan de respaldo si no venía acompañada de nadie. Definitivamente su tía no deseaba verla salir de esa fiesta sin nadie.
—Diana, por favor váyanse acomodando donde les indique—Ordeno su tía después de guardar la lista en uno de sus bolsos, sin percatarse de que su sobrina había estado mirando.
—Estaremos preparadas para cuando vengas tía—Aseguró Diana restandole importancia a la lista.
—Eres una niña maravillosa—La felicitó la mujer—Iré a recibir a los invitados como se merecen—Anunció la controladora de serpientes avanzando con seguridad hacia la entrada principal.
Maril le acomodaba la corbata a su pareja mientras Merril parecía ya estar lista con la suya. Un par de chicos de la casa de los Silverstone eran sus acompañantes.
—Te ves muy contento para lo que está a punto de pasar Andrew. ¿Hay algún motivo en particular? —Pregunto al muchacho que se había cruzado de brazos recargándose junto a la pared.
La ironía de que Akko y Diana no sabían que estarían tratando de detener a la otra de salir con el mismo chico, era la peor parte de la historia.
— "Así que es así como comienzan a coquetear" —Pensó Akko un poco molesta—No pasa nada en realidad—La bruja atino a darse cuenta de que en realidad no sabía muy bien como iba a tratar con Diana toda la noche con la apariencia de Andrew, por un lado se sentía un poco mal de tomar la apariencia de un buen amigo suyo, pero por otro podía sentir que sus emociones tomaban decisiones por ella para este momento.
Akko sabía que Diana y Andrew habían asistido como amigos con un posible interés mutuo, pero lo que Akko no podía comprender, era porque la joven heredera permanecía luciendo tan seria. No parecía ni siquiera un poco entusiasmada de verla con la apariencia del hijo del conde, Diana la miraba completamente severa.
—Supongo que para este momento ya te habrás dado cuenta de que no vendrá Akko ¿Verdad?—Diana sabía que tendría que enfrentar a Andrew con el tema, su plan era poder negociar lo suficiente con el joven para mantenerlo en la fiesta, puesto que ella había cumplido con su parte del trato al invitar a Akko, aunque la joven bruja se hubiera negado por voluntad propia.
A Akko en realidad, le dolía un poco pensar en eso, todavía no terminaba de asimilar porque Diana no le había dicho nada al respecto. Diana no le había dicho nada sobre su cita con Andrew, sobre que se vieron en Luna Nova o sobre la fiesta. Aun comprendiendo que Diana podía sentir cierto interés por Andrew, le parecía un poco triste que no hubiera considerado decirle hasta mucho después, aunque fuera por un asunto de confianza por ser amigas. Aunque ella tenía que admitir que no tenía cara para hablar de confianza ya que se había enterado de todas esas cosas por estarla espiando.
—Está bien—Respondió sin sorprenderse—Tu no querías que viniera Akko, así que supongo que es mejor para los dos.
—Es cierto, no quería que viniera y tu muy bien sabes porqué.
—Es mejor así ¿No? —Definitivamente no era la reacción que estaba esperando Diana del chico.
—¿Disculpa? Creo que no estas entendiendo lo que quiero decir. — Para Diana era todo un misterio la actitud tranquila de Andrew. Era extraño y no podía ser una buena señal, después de todo la razón por la que Andrew había aceptado venir era solo en caso de que invitara a la japonesa.
—Te ves muy linda hoy—Era verdad, Diana lucía un hermoso vestido celeste con detalles en plateado, lo suficientemente minimalista para destacar su cabello claro y con el detalle suficiente para que no fuera aburrido. Pero si Diana se sentía tonta hace rato, ahora definitivamente estaba estúpida respecto a las extrañas intenciones del hijo del conde.
—Ah…uhm…¿Qué? —Preguntó esta vez sin ocultar su expresión de absoluta confusión.
—Perdón, me pase. Tranquila Akko, ella debe ser solo tímida frente a la persona que le gusta—Pensó intentando centrarse en su plan y no verse tan rara.
—N-No, no lo fue…solo fue extraño, tu nunca dices ese tipo de cosas—Atinó a contestar la joven sintiéndose fuera de lugar.
—Oh vamos, quizás me pones un poco nervioso y por eso no suelo decírtelo seguido—Atinó a decir la chica con la apariencia del joven Hanbridge. Diana atino a solo mantenerse escéptica—Deberíamos entrar e irnos acomodando.
La joven prodigio sacudió la cabeza tratando de alejar cualquier pensamiento en ese instante, limitándose a solo llevarlo a la entrada trasera. Comenzaba a convencerse de que la actitud de Andrew más que sospechosa parecía desorientada.
Akko sonreía para sí misma pensando en su plan.
En realidad, era muy simple, ella bailaría con Diana mientras Sucy y Lotte distraían a Andrew. Debía convencer a Diana de no salir con ninguno de los otros chicos con los que erróneamente la había mandado a salir su tía demente. Si Diana tenía sentimientos por Andrew y ellos aun no eran nada, ella solo tenía que ser lo suficientemente sutil para rechazarla amablemente si Diana intentaba acercarse y de paso podría hablarle un poco sobre lo buena persona que era ella misma y saber lo que Diana sentía por ella.
—Pensé que te molestarías más porque no viniera Akko—Decía con una mano en la barbilla mostrándole el sitio en donde la tía Daryl le había pedido que se acomodaran detrás de las escaleras.
—Pffft, pero es solo Akko—Diana la miró extrañada, convenciéndose de que el chico no planeaba nada, sino que le faltaba un tornillo.
—Si, Akko, es decir, Akko, la persona con la que querías venir al baile—La joven heredera intento ponerle un poco de razón al asunto, generando una expresión de curiosidad que si no hubiera estado en el rostro de Andrew, quizás incluso ella la habría encontrado adorable.
—No entiendo—Respondió con curiosidad la pequeña bruja tomando su mano para acomodarse mientras la tía Daryl daba unas palabras.
—Escucha, hace un momento hubiera pensado que planeabas algo, pero no siento que estés sobreactuado y ahora estoy segura de que estas irreparable y loco. ¿Te paso algo de camino aquí?.—Cuestionó Diana convencida de que el joven se había tropezado en el camino y había perdido todo sentido de la razón.
La orquesta casi había terminado de acomodarse cuando no paso mucho tiempo antes de que la música comenzara a sonar.
—Solo intenta no hacer nada raro—Le pidió la joven Cavendish apretando su mano.
Dieron solo un par de pasos antes de salir a la pista, concentrándose en lo que tenían que hacer, mientras más rápido terminara el acto de apertura, el resto sería más fácil y ¡Oh por las nueve brujas!
Akko comenzó a notar apenas que había una estúpida coreografía.
—Auch—Se quejó Diana del golpe en el pie.
—Lo siento, lo siento—Se disculpó Akko mirando hacia ambos lados alterada.
—¿No eras tú quien presumía que recordaba más este vals en la práctica? —Le sonrío Diana, sintiéndose feliz de que pudiera echarle un poco en cara su error después de tener que aguantarse la actitud arrogante del chico los días anteriores. El gozó no duro mucho cuando comenzó a notar que de verdad el chico no tenía ni una sola idea de lo que hacía y la gente los comenzó a señalar—¿Andrew?
Era terrible. Akko miraba aterrorizada a las primas de Diana, intentando memorizar un poco del estilo del vals, pero no tenía ningún sentido, ni siquiera sabía bailar vals. Aunque intentara seguirle el ritmo a Diana era imposible que no se notara que había algo muy mal.
Lotte, quien miraba desde su asiento, pudo comenzar a notar a la versión pirata del joven Hanbridge que se movía como borracho intentando entender cómo funcionaba la pieza.
—Oh cielos, Akko—Atinó a golpearse en la frente. Los invitados cada vez notaban más el extraño comportamiento del hijo del conde.
—¿Qué tiene Andrew?
—¿Estará bien?
—¿Qué estás haciendo? —Le preguntó Diana con las mejillas comenzando a enrojecer por la atención que le comenzaban a lanzar sus tíos, recordando brevemente lo molesto que era bailar esta cosa cuando era niña frente a ellos—Si esto tiene algún propósito déjame decirte que no es gracioso y estamos haciendo el ridículo.
—No, no, puedo explicarlo—Decía Akko intentando moverse con más calma.
Lotte miraba la escena con una mano en la barbilla.
—¡Ah! Es ese baile—Atinó a decir en voz alta.
—¿Lotte? —Preguntó el chico que acompañaba a la bruja, antes de que la finlandesa corriera a esconderse detrás de una columnad el salon.
—Lo siento Frank—El muchacho solo le vio extrañado mientras se alejaba y Lotte se asomaba a ver a Andrew y Diana desde detrás de su escondite—Estoy casi segura de que esta pieza es la misma que baila Edward con Belle en la tercera película de Cae la noche—Concluyó antes de asomarse—Si es una representación del vals clásico tradicional de Strauss II y los pasos están como en la película, podría sacar a Akko del problema con un encantamiento de control marionetista.
Lotte se asomó un poco apenada con la varita en las manos.
—Lo siento Akko, no me gusta encantar a mis amigos pero se que me lo agradecerás—Se disculpó la chica tímida apuntándola con la varita.
Akko comenzó a sentir como su cuerpo comenzaba a perder control absoluto ante una fuerza desconocida cuando apretó la cintura de Diana con fuerza. Automáticamente se reacomodo hasta que noto como su cuerpo comenzaba a bailar por sí solo ajustándose mucho mejor a los movimientos de Diana, hilos invisibles controlando su cuerpo.
—Pero ¿Cómo? —Volteó a ver a los presentes antes de ver a Lotte apuntándole con la varita vigilando sus movimientos—Oh cielos, eres un genio.
—¿Con quién hablas? —Le pregunto una voz tranquila.
—Con Lotte—Akko paro de sonreír antes de ponerse azul al recordar con quien estaba bailando. Se habría tapado la boca de no ser porque Diana ya la veía con su típica expresión de sabelotodo.
—¿Akko? —Iba a matarla, estaba segura de que Diana iba a matarla.
—Ayyyy, soy una tonta—Ver hacer un berrinche así a Andrew tenía su parte divertida, de no ser por la situación tan desfavorable en la que estaban, hasta le habría causado un poco de gracia.
—¿Qué estás haciendo? —Preguntó Diana nuevamente.
Si hubiera sido por Akko ya habría escapado de allí corriendo, se habría convertido en rata, habría tomado la escoba de Sucy, habría regresado a toda velocidad a Luna Nova, traería sus cosas y se regresaría a Japón en la mañana. Pero estaba atrapada, su cuerpo ni siquiera se movía más allá de los movimientos que controlaba su amiga pelirroja.
—Yo no quería hacerlo—Decía fingiendo tristeza. Era una mentira gorda. A Akko le encantaba hacer esta clase de cosas, pero no podía decir eso frente a Diana.
—Akko—El rostro de Diana claramente pedía una explicación.
—Estaba muy molesta porque vendrías a bailar con él, así que decidí jugarte una sorpresa—Era una excusa patética, pero tenía su lado de cierto.
—Solo a ti se te ocurre—Expreso irritada Diana—Espera un segundo. ¿Y dónde está el verdadero Andrew?
—Yo solo espero que este bien—Aceptó Akko pensando en que, si Lotte estaba con ella en ese instante, era Sucy quien se estaba encargando de Andrew.
A un par de kilómetros. Pasando el enorme pastizal un par de chicos se perdían entre los árboles.
—¿Estas seguras de que tu tía perdió su collar de perlas aquí? —Preguntaba el chico irritado de tanto caminar en el bosque que rodeaba la mansión de los Cavendish. 12 piquetes de mosquitos y sus zapatos ya se encontraban llenos de barro después de media hora buscando.
—Sí, te digo que ella me encargo buscarlo aquí—Decía Sucy completamente relajada mientras revisaba la flora del lugar, sus ojos viajando por el suelo buscando hongos sin ninguna prisa.
—¿No estaremos haciendo esperar mucho a tus invitados? —Preguntó el joven mientras veía a la rubia emitir un largo bostezo y sonreír extraño.
—¿A quién le importan los invitados? Solo hacen mucho ruido.
—¿Cómo que a quién le importan? ¡A ti te importan Diana! —Se alcanzó a exasperar el chico—Me pediste venir solo por tus invitados—Sucy atino a levantar una ceja.
—¿No habrías venido conmigo de no ser por eso? —Preguntó intrigada la experta en pociones guardando un hongo en una de las telas de su vestido.
—Mira, si este es algún plan raro para alejarme de Akko, te aclaro que no va a funcionar, voy a regresar a la fiesta—Decía el muchacho dando la vuelta.
—Espera —Le hablo la chica alcanzándolo al caminar—¿Tu querías venir con la estúpida de Akko?—La expresión despectiva alcanzo a molestar al estudiante de Apleton.
—No tolerare que hables así de ella—Se mostró ofendido el orgulloso muchacho caminando más rápido—No te molestes ni la insultes por lo que tú no puedes lograr con ella, no es culpa de Akko que tu no puedas ser honesta diciéndole cómo te sientes.
Sucy se quedó en silencio mientras uno de los mechones rubios de Diana le cubrían un de sus ojos.
—Estúpida Akko—Murmuro para sí misma cayendo en cuenta de que quizás estaban siguiendo los objetivos equivocados sin poner más peros al chico que regresaba al castillo.
Cuando el baile de apertura termino y la fiesta había comenzado Diana se apresuró en salir con Akko de ese lugar.
—Diana—Le hablaba uno de sus tíos. —No pensé que vendrías con Andrew. ¿Acaso es tu novio?
—Disculpa tío Sanders—Se disculpó arrastrando a la chica disfrazada de chico mientras fruncía el ceño. —Entra allí por favor—Le ordeno la líder de los Cavendish después de bajarla por unas escaleras de caracol hasta una bodega.
Akko se encogió de hombros mientras ingresaba al lugar. La bodega era un espacio amplio de piedra sobre la que se alzaban unas columnas. Un par de largas ventanas era lo que dejaba entrar la luz al lugar.
Intento apreciarlo antes de que llegara el regaño.
—Quiero que me des una explicación Akko.
—Ya sé que estas enojada, pero te explique todo lo que tenía que decir—Respondió la chica intentando serenarse.
—No estoy enojada—Si estaba enojada, a Diana se le notaba siempre cuando estaba enojada, pero Akko sabía que era el tipo de personas enojadas que no le gustaba que le dijeran que estaba enojada cuando estaba enojada—Escucha, entiendo que estabas molesta tu tambien conmigo, pero eso no es excusa para vengarte así por haber venido a la fiesta con Andrew.
—No fue ninguna clase de venganza. Tu quería venir con él y yo respeto eso—Diana se expresó con la misma cara de confusión que le había puesto antes de bailar con ella.
Era ridículo, estaba discutiendo con Akko por un chico que ni siquiera le interesaba.
—Creo que no estas entendiendo bien Akko. Debes creer que me estoy entrometiendo entre tú y Andrew, pero esto es solo un asunto familiar, lamento la molestia que te pudo causar eso, pero esa es la verdad—El hecho de que a ella le doliera que Akko quisiera venir con el hijo del conde no era culpa de la pequeña bruja.
Diana se acarició el espacio entre sus cejas inentando relajarse.
Un silencio abrazo a la habitación mientras las dos se sentaban sobre una de las cajas de la vieja bodega mirando en dirección opuesta.
—¿Espera? ¿Qué fue lo que dijiste? —Reaccionó Akko.
—Fue una disculpa, sé que no lo hago tan seguido pero-
—No eso. Lo otro—Le interrumpió la japonesa.
—¿Qué no quería venir con Andrew?
—Bueno si, pero me refiero a lo otro de lo otro. —La británica atino a mirarle con una ceja levantada mientras Akko solo se revolvía en su asiento para mirarla más de cerca—¿Dijiste que yo quería venir con Andrew?
Diana se sorprendió un poco del señalamiento.
—Bueno si, él quería venir contigo también, para este punto ya debería ser muy obvio Akko.
Las mejillas de Akko comenzaron a tomar tonalidad, sintiéndose un poco estúpida por sus propias conclusiones, la magia de Diana por hacerla sentir idiota cobrando efecto de nuevo.
—Bueno no, no sabía eso, pero te equivocas en algo, yo nunca pensé en venir con él, de hecho, yo vine solo porque pensé que tu querías venir con el—Tenía que ser sincera—La verdad… aunque no lo invitaras a él yo me habría disfrazado de cualquier chico con el que fueras a venir. —Admitió la bruja sintiendo como se avergonzaba todavía más.
—Eso es demasiado extraño—Admitió Diana confusa. Akko pensó que no debía existir nadie más densa en el planeta. Aunque no podía culparla, todos estos días se había estado desquitando con la inglesa porque ella misma había sido lo suficientemente estúpida como para comprender sus propios sentimientos un buen rato.
—Seré clara. No me gusta que estés saliendo con varios chicos Diana—Akko intento ignorar que fue ella misma quien la había mandado a los brazos de alguien extraño cuando la propia Cavendish le había pedido su opinión—Después de que publicaran esa cosa en el periódico me equivoque ¿Esta bien? Yo no quería que salieras con alguien, aunque fueran chicos muy apuestos con los que pudieras pasar un buen rato.
—¿Pero por qué me dijiste eso? —Diana compartió el recuerdo, pensó que quizás si Akko no la hubiera animado a salir con alguien, probablemente nunca lo hubiera hecho. La idea de su tía desde el principio le había parecido de lo más absurda y ridícula. Ella nunca se había enamorado. Salir con alguien sin estar seguro de ello no tenía sentido, simplemente se sentía mal dentro de sus valores y Barbara se lo había hecho notar desde el principio. Pero al final la decisión fue suya, no de Akko, ella eligió seguir las ideas de la tía Daryl, eligió meterse en ese problema cuando todavía existía otra opción.
—Porque soy tonta. Pensé que era lo que tu querías. Yo se lo mucho que te importa el título que tienes que cumplir con tu familia Diana y lo diferente que eres comparada con los demás respecto a las responsabilidades que tienes que tomar.
—Akko…—Había sido un comentario equivocado sin lugar a duda, pero tenía su lado dulce si se ponía a analizarlo. Akko siempre era así, su boca hablaba antes que su cerebro, pero todo lo hacía de corazón.
—Pero yo se algo más de ti además de eso—Aclaró Akko mirándola a los ojos—Tú serás la futura líder de los Cavendish Diana, de eso no me queda ninguna duda, pero sin serlo aún, tú ya eres mucho. Sé que eres una alumna brillante y sé que eres una persona sumamente amable cuando la situación lo requiere. Siempre buscas hacer lo que crees correcto y te gusta ayudar a los demás. Siempre he querido decírtelo. Yo te he visto reir, llorar y te he visto cuando estas muy feliz—Akko se detuvo un instante—Tu siempre deberías estar feliz…eso es algo que importa más que cualquier otra cosa.
—Akko—Diana la miro intenso por unos segundos, haciendo que Akko se comenzara a avergonzar por haber dicho tanto.
—Estoy hablando extraño ¿Verdad? —Se levantó de su asiento metiendo las manos en su pantalón—Creo que será mejor que vaya a buscar a Andrew antes de que se meta en algún problema con Sucy.
La chica salió apresurada. Diana se quedó mirando la puerta un buen rato para solo frustrarse un poco mas.
La cabeza le daba vueltas y no estaba muy segura de saber bien que pensaba hacer con Akko allí.
Claro que no le disgustaba ver a Akko, era la persona que más quería, era por quien estaba haciendo todo esto, pero el hecho de que la bruja asistiera a la fiesta desmoronaba sus planes, ya no tenía excusa para que el joven Hanbridge no se le declarara en cuanto se encontraran y había una fuerza más grande que no la dejaba ir detrás de ella. Estaba en una posición más difícil de la que Andrew jamás iba a estar porque simplemente el chico era más valiente, estaba más seguro de sus sentimientos desde el principio y no había macha atrás, no existía reloj alguno en ese lugar que le devolviera el tiempo, se había perdido de su única oportunidad.
Unos fuertes sonidos se escucharon detrás de las cajas apiladas de la bodega.
—¿Hay alguien allí? —Preguntó cayéndole algo de pena de que alguien las hubiera escuchado.
—D-Disculpe señorita, no era mi intención entrometerme—Se disculpó la voz de la vieja mucama que Diana reconoció de inmediato.
—Ana. ¿No deberías estar en la fiesta? —Habló intentando guardar la calma la joven prodigio, recordando cómo había soltado más de una cosa por accidente cuando Ana la acompañaba a la habitación cuando le había cerrado la puerta.
—Creo que la misma pregunta es aplicable a las dos—Contestó la mujer con tranquilidad—Aunque sé que desde niña no le gustan demasiado las fiestas a pesar de que siempre le insistan mucho en asistir. —Diana guardo silencio un momento. En ese instante cayo en cuenta de que quizás esa señora era quien la conocía mejor en esa casa. Ana la había visto crecer, había estado desde que su madre estaba viva y había pasado más tiempo con ella del que jamás tuvo con su tía o sus primas.
—Es curioso que notaras eso, no recuerdo haberlo dicho antes—Admitió la chica poniéndose de pie mientras la mujer salía de su escondite con un limpiador de polvo.
—No era necesario—Aseguró Ana con tranquilidad. Yo la he visto desde que era una niña, aun cuando estaba viva su madre. Diana bajo la mirada ante la mención tan especial. Sintiendo como si Ana hubiera entrado en su propio pensamiento—Discúlpeme señorita. ¿Puedo preguntarle algo? —Diana regreso a mirarla.
—Claro
—La persona con la que hablaba hace un momento se trataba de la señorita que visito la mansión el año pasado sin permiso. ¿No es verdad? La señorita Kagari.
—Si. ¿La reconociste?
—Me estaba preguntando porque el joven Andrew estaba actuando tan extraño desde que entraron a la pista de baile—Admitió la mujer—Y no hay nadie que grite más que esa chica al hablar con usted—Diana rio brevemente ante el comentario.
—Tienes razón con eso
—Es hermoso—Le contesto la mujer.
—¿Qué cosa? —Preguntó la heredera de los Cavendish con curiosidad.
—Verla reír, usted no suele hacerlo muy a menudo—Admitió la mujer con serenidad—Esa chica parece haberla cambiado un poco desde que detuvieron aquel misil, incluso en las vacaciones se le notaba mucho más relajada que antes.
—Sí, creo que en eso tienes razón—Diana tuvo que admitir que Akko ya había revolucionado algo más que esa casa.
—Es ella la persona de la que se siente atraída. ¿No es verdad? —Preguntó con tacto la mujer. Sin poder evitar que Diana volviera a tensarse un instante. Era la primera vez que alguien la interrogaba directamente sobre Akko—Por su silencio puedo estar asegurar que estoy en lo correcto.
—Ana, por favor no le digas eso a nadie por ahora, es algo que tengo que hablar yo directamente con la tía Daryl—Pidió la chica sin poder negar que era la verdad.
—Puede estar tranquila, no es mi intención decir por usted lo que le corresponde, aunque creo que está preocupándose mucho por Daryl cuando no se lo has dicho a ella—Diana sintió el peso de las palabras de la mujer, sintiéndose momentáneamente avergonzada.
—Es complicado…—Admitió para sí misma mirando el suelo—Si yo le dijera algo así a Akko, no haría más que meterla en problemas. Ella es muy amable como para rechazar a quien no quiere y aun cuando correspondiera lo que siento, no creo que se sentiría cómoda saliendo con alguien que tiene tantas responsabilidades y estoy segura de que mi tía no dejara de molestarla. Es por eso que tengo que hablar primero con ella.
—Tiene razón, aunque creo que está subestimando el valor de esa muchacha—Ana tenía que reconocer que, aunque Akko era un desastre, había sido la persona que había traído a Diana de regreso del santuario a pesar de las advertencias. La heredera no volvió a mirarla, quedándose absorta en sus pensamientos con la cabeza aun mirando el suelo—Sabe algo…su santa madre, solía venir con su padre a este lugar—Comentó la mujer admirando la arquitectura que no escapaba de la enorme bodega intentando desviar el asunto—Solía decir que era el único lugar donde nadie podía molestarla.
—Me pregunto qué habría pensado mi madre si supiera que estoy enamorada de Akko—Admitió más para sí. Era una pregunta que se había hecho más de una vez desde que había comenzado todo el asunto de la noticia.
—Es difícil de decir—Admitió la mujer adulta—Bernardette Cavendish, como usted, era una mujer muy bondadosa que tenía que mantener el orgullo de la familia sobre sus hombros. Pertenecer a una familia antigua siempre te obliga a mantener algunas reglas de etiqueta por una cuestión de orgullo—Admitió sin restarle importancia la mujer—Sin embargo…no recuerdo ni una vez que ella pusiera a prueba su curiosidad cuando usted era tan solo una niña y siempre solía ser muy tolerante con sus gustos más peculiares, aun cuando los demás no los consideraban apropiados para los niños de su edad.
—Como con Shiny Chariot.
—Si—Sonrió la mujer—Ella la llevo a usted a ver a Chariot hasta Japón ¿Recuerda?
—Sí, claro que lo recuerdo—Sonrío Diana ante la memoria.
—Ella era una mujer sumamente comprensiva. Quizás habría sido complicado por su rol familiar entender porque su hija quisiera salir con una bruja de padres no magos, pero estoy segura de que eso no habría hecho jamás que dejara de amarte. Estoy segura de que la señora Bernardette habría optado por apoyarte para que fueras feliz independientemente de lo problemático que pudiera ser eso.
—...—Diana no pudo evitar quedarse sin palabras por primera vez.
Era extraño, llevaba varias semanas sin poder hablar sobre su futuro, sobre la presión que sentía por salir con un montón de desconocidos, llevaba tiempo preocupada sobre su imagen familiar, molesta por no poder hablar sobre lo que en verdad sentía, triste por no poder hablar con nadie sobre Akko.
Recordó como había pensado en Bernardette desde el primer día que se había presentado con un chico. En como la extrañaba, y en cómo le hubiera gustado poder platicar con ella.
Platicarlo con cualquier persona parecía llevarla de un extremo a otro. Hannah y Barbara no dejaban de emocionarse cada que salía con cualquier chico y Akko se irritaba tan rápido que había llegado a tal punto en que había comenzado a cerrarse al respecto. Cuando vio caer dos lágrimas de sus ojos no le sorprendió.
Sintió que se había quitado un peso enorme de encima.
—Gracias Ana—Agradeció a la mujer que le sonrió con simpatía.
—No tiene nada que agradecer señorita—Le respondió dándole unas palmadas en la espalda.
—Debo hablar con Akko—Respondió en voz baja sin moverse.
—Sí, debe hacerlo—Concordó la mujer.
Al salir Akko reconoció que sus problemas no habían terminado. Un chico que perfectamente conocida la miraba apenas subió las escaleras, era idéntico en apariencia.
Andrew pestaño un instante.
—¿Quién eres? —Preguntó entre sorprendido e irritado. Definitivamente hoy no era su día.
—Ay, no otra vez. ¿Por qué es tan difícil explicar estas cosas? —Se exaspero la chica, quitando toda duda del joven Hanbridge que solo suspiro largo.
Andrew sabía perfectamente que las brujas estaban locas. Lo supo desde el primer día en que lo habían invitado a la casa de los Cavendish porque su padre tuvo una reunión allí en una tarde de verano. Hacía un aire fresco en las afueras de la casa y aunque él sabía que las brujas eran quizás la fuente de muchos de sus problemas, también reconocía que estaba allí en primer lugar porque lo tenía encantado una.
Akko se tomó el tiempo para explicarle a Andrew lo que había pasado, sobre Sucy y el extraño plan que habían elaborado.
—¿Bailaste en mi lugar con Diana? —Le pregunto curioso el chico a la bruja que caminaba distraída. No le sorprendía por una parte las extrañas formas de actuar de Akko, su personalidad impredecible, era quizás una de las cosas que más le gustaban de la bruja.
—Si, si, no te vayas a enfadar, Diana ya me regaño lo suficiente—Se justificó la pequeña bruja cruzando el lago por el puente de piedra junto al noble.
—Las brujas se la pasan decidiendo un montón de estupideces por los demás—Se quejó en voz alta el chico, aunque no se encontraba verdaderamente molesto, recordando aun como la amiga de Akko que se había hecho pasar por Diana le había hecho perder la mitad de su día en un bosque extraño.
—Tienes una araña—Le señalo Akko con el dedo índice para lo que Andrew pego un brinco intranquilo—Tranquilo, tranquilo, yo te la quito—Se rio la bruja retirando a la araña con la punta de los dedos.
Y si Andrew no la hubiera visto con su misma apariencia se hubiera reído para acompañarla.
Sobre el lago, los chicos miraban una gema brillante en una estatua de unicornio que se iluminaba cada vez más mientras caía el atardecer.
—Si querías venir, no era necesario que te hicieras pasar por mí—Explicó el chico con serenidad—¿Acaso Diana no te invito a la fiesta?—Si, para este momento Diana podía decir que él no había cumplido con su parte si no había asistido al baile con ella, aunque realmente hizo el esfuerzo, pero Diana no podría quejarse tampoco si ella no había invitado a Akko.
—Sí, si me invito, pero yo le dije que no quería venir—Contestó la chica, recordando que Diana si se lo había preguntado.
—¿Por qué? —Preguntó el joven noble con curiosidad.
—Porque estaba enojada—Admitió Akko haciendo un puchero—Sé que no es tu culpa y no tome tu apariencia para dejarte mal parado, pero no quería verla con alguien más—Respondió sin mirarlo, dejando a Andrew pensativo un instante.
—¿Te molesta mucho eso? —Preguntó a pesar de la incomodidad de hacerlo.
—Si…—Akko suspiro profundo, sintiéndose extraña por admitirlo con Andrew—Siempre que la veo saliendo con alguien me pongo muy triste para ser sincera—Comentó agachando la cabeza.
Andrew se quedó sin palabras.
Por primera vez desde que las había visto la primera vez se asomó en su pecho un sentimiento de inseguridad. Su faceta orgullosa de sí mismo que había tenido en el restaurante cuando había retado a Diana comenzando a esfumarse poco a poco.
—Te pone triste…— El joven Hanbridge bajo la voz al final moviendo con inquietud las manos.
—Si. ¿Es algo extraño está bien? —La bruja no se atrevía a mirarlo, no porque supiera lo que el chico estaba pasando, sino más bien sumida en su distracción—Yo no elegí que me gustara así Diana ¿Ok?. Sé que es ridículo, ni siquiera somos parecidas en nada, ella es muy lista y tranquila mientras que yo soy un completo desastre, nuestras familias jamás se acomodarían como tal.
—….
Akko paro su monologo. Dándose cuenta de que el chico llevaba ya un par de minutos sin contestar nada.
—¿Andrew? —Se giró a ver al chico al rostro. Andrew parecía no tener ninguna expresión. No, parecía esforzarse mucho por no tenerla—¿Qué pasa?
El chico se aclaró la garganta.
Vaya que era tonto, había retado a Diana como un niño, como quien pudiera conquistar primero a la chica como si fuera un premio.
Había confiado en sus capacidades por la facilidad que tenía para que se le acercaran las mujeres y solo no tenía la atención de la única que le interesaba. Las palabras habían sido claras por parte de Akko, él había perdido, desde días antes, quizás incluso meses, desde antes de comenzar.
Diana había ganado el corazón de Akko sin siquiera participar.
Akko esperaba una respuesta ante su muda expresividad, visiblemente preocupada.
—No, no es extraño—Respondió al fin, sintiendo como le temblaba un poco la voz—No te juzgo por eso, al contrario, no seas tonta, no pierdas más tiempo y ve a decírselo. —Insistió dándole una palmada en la espalda a la japonesa para que volviera al castillo
—¿Por qué tuviste ese cambio de actitud tan repentino? —Preguntó la fan de Shiny Chariot a su mejor amigo.
—Su tía…quiere que anuncie a su pareja en esa fiesta, sincérate con ella antes de que sea tarde—Respondió el chico sin mirarla mientras la arrastraba de los hombros—Diana es algo lenta, pero estoy seguro de que le encantaría saber lo que sientes.
—¿Andrew? —La chica se volteo a ver al joven. La mirada de Andrew parecía estar en un eterno debate.
—Te alcanzare en un momento, no pierdas más tiempo. —Le comentó el muchacho antes de sonreírle y las dudas de la pequeña bruja se disiparon antes de sonreírle de vuelta y afirmar con la cabeza.
—Lo hare—Afirmo incorporándose para comenzar a echar carrera.
—¡Apresurate Akko! —La bruja se regresó corriendo al castillo—Antes de que me arrepienta.
Akko se asomó en el castillo, la música había comenzado a sonar más fuerte. Los instrumentos sonaban potentes con las piezas de música clásica.
—Oh, Andrew, allí estas—La detuvo la tía Daryl.
Diablos, seguía teniendo la apariencia de su amigo
—¿Estas bien? Te veías muy extraño en el baile—A Akko todavía le desagradaba mucho esa mujer, pero no podía detenerse para odiarla si quería apresurarse a encontrar a Diana.
—No me sentía muy bien—Comentó con pena Akko apresurando las palabras—Oye. ¿Has visto a Diana? —A Daryl le llamo un poco la atención el lenguaje informal dirigido a ella, pero trato de ignorarlo al tratarse del hijo del conde.
—Me parece que no. Oye, estaré dando un anuncio muy especial…—Akko ya se había alejado un par de pasos sin escuchar lo que le estaba diciendo—Vaya, pero que urgencia—Dijo para si la tía Daryl mientras caminaba en dirección al escenario donde estaba el grupo musical.
—¡Andrew! —Akko reconocía esa voz de la escuela. Hannah y Barbara se había acercado a el vistiendo ropa elegante que las hacía ver solo un poco menos desagradables.
—Oyeee, Diana no nos dijo que vendrías con ella—Siguió la conversación Barbara poniéndose a su lado, aunque lo cierto era que Hannah y Barbara ya lo sospechaban por el extraño comportamiento de su compañera de cuarto.
—Si, estoy buscando precisamente a Diana—Contestó Akko ignorando la sonrisa maquiavélica de Hannah y Barbara—¿La han visto chicas?
—¿Por qué la prisa? Podemos dejar pasar el lenguaje informal hoy porque queremos que nos expliques de una vez por todas que rayos pasa entre ustedes dos—Exigió Hannah con las manos en la cintura.
—Andrew—Se acercó Diana tomando su hombro—Que alegría encontrarte, ven, te estuve esperando—Akko se tensó al sentir a Diana envolverla en un abrazo firme, como si fueran amigos de toda la vida.
—¡Diana! —El saludo no se hizo esperar por sus compañeras de equipo.
—Disculpen chicas, pero quiero ver si podría pasar un momento con mi pareja de baile—Se excusó Diana sonriendo con tranquilidad sacando a Akko del brazo ante las preguntas que aun lanzaban Hannah y Barbara.
—Diana, te estaba buscando, soy Akko—Se comenzó a explicar la bruja cuando vio a la chica levantar una mano cerca de su frente—¿Huh? —Y le propicio un fuerte golpe con la punta del dedo—¡Auch! —Se sobo la chica la frente por el dolor—¿Por qué fue eso?
—Eres una boba—Respondió con seriedad la chica de cabello rubio antes de que Akko se pusiera a observarla bien. Diana lucía con una expresión sombría y uno de sus mechones cubría la mitad de su rostro.
—¿Sucy? —La aludida atino a solo sonreírle de vuelta—¿Por qué estas con la apariencia de Diana?
—¿No te gusta? —Comentó sonriendo tétricamente la amante de los hongos mirándose el vestido—Ya sabes lo feo que es cuidar de ti Akko. Hasta tuve que decir la palabra "alegría" allá atrás—Puntualizó cambiando su sonrisa por una cara de disgusto.
Akko se quedó en blanco un momento, su cerebro rindiéndose a los 10 segundos.
—¡No importa! Ayúdame a encontrar a Diana—La arrastro con pasos apresurados cuando la música seguía resonando en el lugar.
—Bueno, bueno, déja al menos quitarme la apariencia de tu novia—Aceptó la chica mientras una nube de humo dejaba ver a Sucy con su apariencia habitual en su uniforme escolar—Creo que a esta altura no faltaran más confusiones.
—Lotte—La joven Cavendish, que se encontraba del otro lado de la pista reconoció a la chica que bailaba con el mejor amigo de Andrew. Lotte se excusó con Frank por tercera ocasión en el día para cumplir su humilde labor de salvar traseros ajenos.
—¿Sucy? —Preguntó la chica con curiosidad.
—¿Eh? —La duda respondió la pregunta.
—¡Ah! ¡Diana! —Lotte trato por todos los medios de ocultar sus nervios por haberse encontrado con la verdadera chica—Que bonita fiesta.
—Disculpa Lotte. ¿Has visto a Akko? No me digas que no sabes dónde está y que no vino, porque ella estaba al pendiente de ti durante el baile.
Diana tenía que ser muy inteligente para reconocer a Akko o Akko muy tonta como para pensar que el plan funcionaría.
—L-La verdad pensé que estaba contigo—Admitió la bruja invocadora de espíritus buscando con la mirada entre la multitud a la chica con la apariencia de Andrew Hanbridge—¡Oh! ¡Allí esta! —Lotte sabía reconocer a su mejor amiga porque a diferencia del joven rico, Akko no tenía nada de delicadeza para empujar a la gente.
—Quítense del camino, maldita sea. ¡D-Diana! —La reconoció acercándose entre las personas que invadían la pista de baile.
—¡Akko! —Concordó Diana con la visión de la fan de nightfall, intentando hacerse espacio entre la gente mientras la música sonaba más fuerte—Ah, disculpe—Se excusó con una pareja con la que choco al pasar.
—Diana, Diana, soy yo—Decía la chica apresurándose, aunque Diana sabía claramente quién era.
—¡Akko!—A Diana siempre le habían molestado las multitudes, pero esta vez los invitados habían alcanzado a meterse en sus nervios.
Se acercó hasta el lugar pidiendo disculpas entre los amigos y familiares.
—¡Diana!—Akko estiro los brazos lista para abrazarla, pero apenas estuvo a un paso las volvió a bajar, como aquella vez que la había visto al iniciar el año escolar. Sentía el corazón en la mano, los latidos retumbando al ritmo de la música.
Diana solo se quedó a un par de pasos respirando fuerte, sintiendo su rostro enrojecer. Akko se contagió de la imagen, escuchando cada golpe de su corazón dentro de su pecho.
—Podrías…—La voz de Diana sonó como un susurro mientras trataba de calmar su respiración—¿Podrías volver a ser Akko? —Le pidió al fin—Es que…siento que, si hablo así contigo, no estoy siendo sincera con la persona correcta—Akko parpadeo un momento antes de mirar su apariencia y comprendiendo a que se refería. Tomo su varita de la bolsa de su chaqueta desapareciendo en una nube de humo la apariencia del joven Hanbridge, adquiriendo su apariencia habitual en disfraz de bruja.
—¿Mejor? —Preguntó sonriendo.
—Sin lugar a dudas—Le sonrió de vuelta la chica viendo como la castaña no dejaba de mirarla—Akko…
—Diana…
Las personas pasaban a su alrededor. La música sonaba más y más lejos cada vez. El tiempo se detenía para las dos.
—¿Akko?
Y de repente, no hubo luz. Se acabó la música.
Diana abrió los ojos con sorpresa, intentando ver el rostro que tenía al frente hace unos segundos ante el cambio repentino.
La luz se puso sobre el escenario y la tía Daryl apareció bajo ella, encendiendo en Diana todas las señales de alerta. La mujer lucía un disfraz aún más ostentoso con el que la había visto entrar y poseía una enorme sonrisa junto al micrófono del vocalista de la agrupación musical.
—¡Gracias a todos los invitados por venir a mi fiesta! Es un placer tenerlos aquí. He recibido muchos hermosos regalos y estoy muy agradecida con su presencia—Decía contenta la rubia—Ha sido una hermosa noche y sin embargo, creo que más de alguno está aquí como yo esperando un anuncio muy especial—En ese instante la luz comenzó a verse tenue entre la multitud y Diana comprendió que estaba cayendo sobre ella, los ojos de serpiente de Daryl se encontraron con los suyos por tensos momentos—Diana, mi querida sobrina, me has confirmado el día de hoy que alguien ha tocado tu corazón. Como sabrás todos estamos muy intrigados por conocer tu futuro y al que se dirigirá esta familia con el mismo, la mitad de los invitados está aquí esperando una respuesta. Me honra que puedas subir al escenario a darnos a todos la grata sorpresa.
Diana sintió un par de manos desconocidas posarse sobre sus hombros.
—Muy bien Diana
—¡Espero ser yo! —Se escuchó una voz al fondo
—Esto determinara el futuro de toda su familia, debe estar muy nerviosa
—¡Es la futura heredera de los Cavendish! Que emoción
—¡Excelente Diana!
Akko se quedó paralizada en el lugar, Diana había estado frente a ella hace solo un par de segundos. No, no era posible, esto era el peor escenario. Diana se ponía tiesa y los invitados la empujaban en dirección hacia la tía Daryl.
Su rostro estaba completamente pálido y su corazón que hace algunos segundos latía con fuerza parecía haberse congelado. Sentía como la atención se fijaba en ella por la peor razón posible. Subió las escaleras con lentitud dando una vista rápida a todos los invitados que la miraban con curiosidad.
Su tía la había engañado. Ella había sido lo suficientemente discreta para decirle que no quería hablar del asunto frente a los demás y ahora nuevamente la tenía entre la espada y la pared decidiendo algo complicado.
Daryl sonreía aun en el escenario, con esa expresión que le molestaba tanto, con su mirada de serpiente, la seguridad y control de una mujer poderosa. Sus manos temblaban lo suficiente como para tomar el micrófono cuando sintió una mano a sus espaldas darle un ligero empujón y se volteo a ver a la persona que menos estaba esperando.
—Andrew…—Reconoció al chico que se ocultaba detrás del telón del grupo de música.
—Deja en otro lado tus miedos—Le aseguro el chico, haciéndola parpadear un par de veces—Solo se sincera.
Diana lo miro un momento antes de tomar el micrófono. Ignoro la atención del chico aun aturdida por todas las emociones que se hacían un torbellino sobre su pecho cuando todos la esperaban hablar.
—Gracias a todos por venir—Se dirigió con cortesía. El lugar entero se encontraba en absoluto silencio, con la luz suficiente para reconocer a los invitados. Pensó tan solo un momento su discurso antes acercarse nuevamente al micrófno—Sé que todos están en gran parte aquí porque mi tía puso el anuncio en el periódico al inicio de mi ciclo escolar de que yo estaba buscando una pareja—La tía Daryl sonrió orgullosa de su acción. Diana apretó el micrófono al verla—He conocido a muchas personas estos días y todos han sido muy amables conmigo—Se escuchó una voz emocionada al fondo de la habitación—Sin embargo, es justo que sea sincera con ustedes, porque creo que no lo he sido durante un largo tiempo, yo no autorice nunca dicho anuncio y solo accedí porque pensé que podría ser bueno para el prestigio de mi familia. —Akko levanto la mirada que había estado perdida hace un instante, enfocándose solo en Diana—Quiero aclarar que aunque agradezco la cortesía con la que se dirigieron todas las personas con las que salí y aprecio el tiempo que pase con ellas, en realidad no me pude enamorar de ninguna de las personas con las que salí.
Un sonido de descontento se escuchó al fondo del lugar. La tensión subiendo un poco su temperatura.
—Pero, hay algo que quiero decir al respecto y es que hacer que alguien se comprometa sin algún motivo profundo es un error y yo no estoy dispuesta a hacer de esta prisa una decisión que me afectara toda la vida—Aclaró sintiendo como todos le miraban—Sin embargo, hay algo más en lo que debo ser sincera y es que yo me pare aquí por algo y es porque si me he enamorado—La atención volvió sobre la chica, los murmullos escuchándose en el salón.
—¿De quién? —Pregunto una de sus primas, perdiendo la paciencia junto a las personas que la acompañaban—Ya párale con tanto misterio Diana, toda esta fiesta es por ti.
—¿Quién es la persona que te gusta Diana? —Pregunto Hannah desde su posición. Diana reconoció la impaciencia de sus amigas que le había acompañado todos estos días con la misma pregunta.
—¿De quién se trata Diana? —La voz de Daryl sonaba severa a su lado—Si esta persona es lo suficientemente importante para que rechazaras a todos los chicos de esta sala, déjanos conocer su nombre al menos. Esta persona debe tener un nombre.
—Se llama Akko—Un sonido de impresión seguido de un espeso silencio invadió todo el lugar.
Diana miraba a su tía a los ojos directamente, enfrentándose con la misma seriedad, un pestañeo y sabía que perdía frente a ella.
Un par de palmadas se escucharon a lo lejos deteniendo el problema familiar. Diana pudo reconocer a Ana aplaudiendo antes de que Andrew desde su lugar le siguiera junto a los demás.
—¡Muy bien!
Lotte y Sucy comenzaron a aplaudir también junto a Akko y de repente todo el lugar rompió en aplausos. Diana podía sentir su rostro completamente caliente, los rostros lucían desenfocados.
Akko se quedó embobada mirando a la chica de sus sueños intentando asimilar que sus oídos no le hubieran traicionado y allí estaba, allí estaba Diana, estaban Lotte y Sucy abrazándola por los lados empujándola con felicidad intentando hacerla reaccionar.
Había escogido su nombre frente a los demás.
Su nombre era Akko.
¡Que capitulo tan largo! Espero que no se aburrieran de leerlo haha, pensé en dividirlo en dos, pero sentía que se cortaba la lectura. Que bonito es cuando llegas a esa parte de la novela en la que se habla del título 8D.
¡Aun falta un poco! Esta historia tendra un epilogo que estoy corrigiendo para subir mañana.
ReaMir: Gracias por acompañar al fanfic hasta el final :) me alegro que lo disfrutaras.
NamSuki: Definitivamente hay que confia en akko, la mujer tiene una formula secreta para que todo salga bien.
Diana Schnee: Si, era de esperarse con esas dos XD fue muy divertido de escribir el desmadre.
AaronVS3: Where is the lie?
Yuzuchi Mbp: Ay, muchas gracias ;w; se hace lo que se puede. Por suerte este fanfic ya esta por terminarse uwu, un minicapitulo y ya.
jaydisita.8709: Siempre es bonito sacar sonrisas ajenas :3 Espero que disfrutaras mucho el capitulo y el fanfic en general que esta terminandose uwu.
thecat-laura: Me alegro mucho que te gustara la historia o: Me quede pensando en si con Danko te referías a DianaxAndrewxAkko chaaan hahaha, debo aclarar que este fanfic es Diakko o: con todos extraños de Ankko y Dianandrew para botanearsela :3
