Disclaimer: esta historia no me pertenece al igual que los personajes.
Summary: "Out With a Fang" presenta a Isabella Swan, una were-jaguar solitaria que se registra en la agencia de citas paranormal Midnight Liasions para una cita a ciegas. Cuando llega, descubre que su cita, un vampiro, fue el humano del que había estado enamorada hace cuatro años, pero se vio obligada a dejar por culpa de su padre. ¿Qué les deparara el destino?
Capítulo 3._
A lo largo de la noche, Edward tembló y se estremeció, atrapado en la agonía del veneno. Podía oler el ajo filtrándose por sus poros mientras sudaba, delirando.
Caminé sintiéndome impotente, mis pensamientos un remolino confuso.
Edward está aquí.
Edward es un vampiro ahora.
Y los vampiros no están fuera de los límites para los cambiadores. Sentí un revoloteo de esperanza y lo aplasté rápidamente. Él había tenido cuatro años para odiarme. Nuestra reunión había sido horrible y cuando lo acusé de estar jugando conmigo, no lo negó. Él había sido cruel deliberadamente.
Pero había tocado mi mejilla tan suavemente, había susurrado: "He soñado con esto" cuando me había visto. ¿Qué significaba eso? Incluso a pesar de que nuestra cita a ciegas era peor que detestable, verlo dando vueltas a la luz de la luna trajo todas mis emociones de regreso a la superficie. No podía abandonarlo. No mientras estaba vulnerable, solo y siendo cazado. Sabía una cosa o dos acerca de la caza y la protección. Ese era mi trabajo, después de todo. Podía protegerlo hasta que volviese a poder protegerse por sí mismo.
Siempre que pudiese encontrar algo de ropa, por supuesto.
Merodeé a través de la planta destrozada, buscando algo con lo que cubrir mi desnudez, pero no había nada. El vampiro tatuado había tomado mi vestido y mi bolso, y estaba atrapada esencialmente sin billetera, sin móvil y un vampiro que estaba delirando con fiebre.
Después de todo, no era una gran cita…
Me extendí sobre su lado nuevamente, preocupándome sobre el amanecer arrastrándose a través de las ventanas cercanas. Lo había movido a la esquina más oscura del almacén y arreglado las lonas sobre las cajas apiladas para darle un escudo contra la luz del sol, pero, ¿y si no era suficiente para protegerlo?
No lo fue.
A pesar de que el sol no lo estaba golpeando directamente, tan pronto como la luz llenó las ventanas, sus temblores y estremecimientos se volvieron más frenéticos. Sudor perlando su piel, y su respiración entrando ásperamente. Pasé mi mano por su frente, preocupada.
Sus ojos se abrieron de golpe, sus pupilas dilatadas en piscinas negras. Sus labios separados y sus colmillos alargados, creciendo cuatro veces su tamaño. Lo miré fijamente con repulsión. Los vampiros de las películas tenían pequeños colmillos de bebé. La realidad era más como un maldito tigre dientes de sable.
—Justo lo que necesitábamos —murmuré para mí misma.
Al sonido de mi voz, sus ojos se pusieron en blanco y sus parpados revolotearon, su cuerpo arqueándose como si estuviese sufriendo.
—¿Edward? —Puse una mano sobre su mejilla, alarmada—. ¿Estás bien?
Él volteo hacia mi muñeca, y sus fosas nasales se ampliaron, como las de un cambia formas cuando percibe una fragancia. ¿Acaso el olor de mi sangre? Mi piel se erizó con alarma, pero él no se movió. El pulso en su cuello revoloteaba débilmente, y su boca se aflojó. Sus labios se veían agrietados, e incluso el sudor que había estado transpirando de él se estaba secando.
Esto no era bueno.
Su lengua tocó sus labios secos, y escuché el más escueto silbido de una palabra.
—Sangre.
Apreté los ojos cerrados… y empujé mi muñeca contra su boca.
Esta vez, él mordió.
El dolor era insoportable. Se sentía como si uñas gemelas hubiesen sido martilladas a través de mi muñeca; podía sentir sus dientes raspando mis huesos de la muñeca. Di un tirón, tratando de separarme del dolor disparándose por mi brazo.
Él no me iba a dejar ir, sin embargo. Sus manos se cerraron alrededor de mi muñeca, y comenzó a beber, cada succión sintiéndose como si estuviese chupando por una pajita.
Tire nuevamente, pero él era fuerte en su necesidad, su piel caliente y seca contra la mía. Esto no lo valía.
Excepto… ese rubor enfermo en sus mejillas parecía desvanecerse un poco. Los escalofríos febriles se habían ido. Ya no estaba gimiendo con dolor debido al sol. Apreté mis dientes, preparada para soportarlo por su causa. Supuse que le debía demasiado.
Edward continuó bebiendo como si su instinto se hubiese hecho cargo para salvar su vida. Lo dejé, estirándome ocasionalmente para acariciar su cabello.
Incluso como un raro, no muerto, vampiro con dientes de sable, todavía era increíblemente hermoso para mí. Mi corazón se apretó con anhelo y sonreí en su dirección.
La habitación se inclinó y bamboleó, sólo un poco. Mareos. Él estaba tomando demasiada sangre. Tiré de mi muñeca.
—Ya es suficiente.
Él continuó bebiendo, su garganta flexionándose con cada trago.
—Edward. —Apreté, tirando mi mano contra su hombro y empujando. Cuando eso no funcionó, traté de tirar de sus dedos, aún cerrados alrededor de mi muñeca—. Dije que ya es suficiente.
Pero él estaba más allá de oírme. Tenía que detenerlo antes de que me matara.
Ubiqué un pie contra su mandíbula y empujé con fuerza. Sus dientes finalmente se liberaron y él voló hacia atrás, sus colmillos arrancándose fuera de mi brazo. Hice un gemido de dolor y apreté mi muñeca contra mi pecho. Ow.
Él cayó en una piscina de débil luz solar y su piel comenzó a humear inmediatamente. Gemí y lo arrastré de regreso al refugio. Mi muñeca estaba sangrando profundamente, por lo que rasgué una tira de su camisa para usarla como venda.
—Tachando totalmente a los vampiros de mi lista de citas —murmuré mientras envolvía mi muñeca.
oOoOo
El día transcurrió lentamente. Mientras el sol subía en el cielo, la bodega se volvió calurosa. No me importaba, debido a mi naturaleza felina, pero sí me molestaba el aire estancado y viciado. El teléfono de Edward no estaba en ningún lugar a la vista, y yo ni siquiera sabía si él había traído uno. El mío había sido tomado con mi bolso, por lo que estábamos inevitablemente varados. Anhelaba ir a revisar mi departamento, para ver si ellos lo habían allanado después de descubrir mi bolso, pero no podía cruzar la ciudad desnuda, ni en mi forma de jaguar. Podía salir siendo un gran gato en la noche, cuando las sombras me escondían, pero a la luz del día, la gente tiende a llamar a control de animales por ti.
Además, estaba cansada. Había estado despierta toda la noche vigilando a Edward, y mi fuerza estaba flaqueando. Me acurruqué cerca de su cuerpo y di una siesta felina a lo largo del día, despertándome ante el sonido más débil. Los cambiadores tienen un oído increíblemente agudo, por lo que podría estar alerta en el momento en que alguien viniese cerca del edificio.
Desperté en la tarde ante el sonido de una rata escurriéndose sobre el suelo en la habitación contigua. Me senté erguida y mi estómago gruñó, recordándome que no había comido en casi un día entero. La rata se movió nuevamente y mi estómago gruñó nuevamente en respuesta, recordándome que si estaba en mi forma felina, las alimañas eran un buen aperitivo.
Decidí salir sin pensarlo más.
Cambié a mi forma felina para hacer un rápido reconocimiento del área mientras esperaba a que el sol se ocultase. No había nuevos aromas en el área, bien. Nuestro escondite aún no se había descubierto.
Regresé al lado de Edward tan pronto como el resto de la luz del día desapareció. Sin querer alarmarle, cambié de regreso a mi forma humana y le espere. ¿Despertaría?
¿Qué tal si había muerto mientras dormía? Coloqué mi mano sobre su frente, la que se sentía fría al tacto. Esa era una buena cosa para los vampiros, ¿verdad?
A mi contacto, su cuerpo se estremeció y sus ojos se abrieron. Tomó mi muñeca vendada antes de que pudiese alejarla. Sus orificios nasales se expandieron, y miré cómo sus dientes se extendían fuera de su boca, como si la pura esencia de mi sangre lo hiciese perder el control.
Retorcí mi muñeca en su agarre, gentilmente pero firmemente.
—Déjame ir.
Lo hizo al momento, sus ojos dilatados parpadeando rápidamente. Luego sus dientes se retractaron y miró mi cara por un largo momento, como si pelease por comprender dónde estaba.
—Estás despierto —dije escondiendo mi alivio.
Su mirada se deslizo a mis pechos desnudos.
—Estás desnuda.
—Larga historia. Podemos llegar a eso después de que me digas por qué estás siendo seguido por un caza recompensas.
Él continúo mirando mis pechos, como si estuviese hipnotizado por su cercana proximidad y su estado libre colgando.
—¿Cazador… de recompensas? —Él repitió lentamente. Sus dedos crispados, y me pregunté si estaba queriendo estirarse y tocarme.
El pensamiento hizo que un inesperado calor ardiera a lo largo de mi cuerpo, haciendo que mis pezones se endurecieran. Palmeé mis dedos frente a su cara.
—Ojos aquí arriba.
Él salió de su trance, mirándome a mí. Luego lució un poco mortificado.
—Lo siento. Estabas diciendo… ¿Cazadores de recompensas?
Asentí. ¿Sería totalmente obvio si tirase mi largo y rizado cabello sobre mis hombros para cubrir mis pechos? Probablemente. Decidí ignorar su mirada fascinada, que estaba incluso ahora recorriendo mi cuerpo desnudo.
—¿Quieres decirme por qué otros vampiros están tratando de asesinarte? Poniendo nuestras vidas en peligro.
Él frunció el ceño, pensando, y se sentó en el pequeño fuerte que le había hecho.
Edward se pasó una mano por la cara.
—Todo lo que recuerdo es dirigirme hacia abajo por el callejón. Alguien saltó desde el techo aterrizando sobre mí y clavó la aguja en mi garganta. Creo que luchamos. La última cosa que recuerdo es el dolor. —Hizo una mueca, colocando su mano sobre su cuello—. Montones y montones de dolor al rojo vivo.
—Por lo tanto no sabes quién era —declaré.
—No.
—¿O por qué vinieron tras de ti?
Esta vez, se quedó callado.
— ¿Sabes por qué vinieron tras de ti? —Una oleada de irritación ardió a través de mí.
— ¿En qué estabas pensando, saliendo en una cita en público si sabías que alguien te estaba cazando? ¿Cómo pudiste poner mi vida en peligro de ese modo?
—No sabía esa parte —dijo, pasándose una mano a través de su cabello y haciéndolo sobresalir como una sexy maraña de rizos nuevamente—. No sabía que Félix estaba buscando activamente para que me eliminaran debido a su encaprichamiento con Tanya.
Crucé mis brazos sobre mi pecho, tanto complacida como molesta de que su mirada fuera allí inmediatamente.
—¿Quiénes son Félix y Tanya?
—Otros vampiros.
—¿Los que te convirtieron?
—No, la que me convirtió fue Kate.
Una punzada de dolor se disparó a través de mí. ¿Una mujer lo había convertido?
—¿Pero sabes por qué estás siendo cazado?
—Félix quiere que Tanya sea su compañera de sangre. —Ante mi mirada en blanco continuó.
—Los compañeros de sangre son una pareja simbiótica, no necesitan a nadie, excepto el uno al otro y se pueden alimentar el uno al otro eternamente. Tanya no quiere esa clase de relación con Félix, ¿y la mejor manera de enviar un mensaje diciendo que no estás interesada? Adquiriendo un compañero de sangre.
—¿Tú? —adiviné, mi tono mordaz.
Podría haber jurado que él lucía un poco molesto.
—No todo el mundo me encuentra tan repugnante como tú.
¿Repugnante? ¿Él realmente pensaba eso? Aturdida, tiré mi cabello sobre mis pechos, sin importarme que el movimiento fuera obvio.
—¿Así que esta Tanya quiere que te vayas a vivir con ella, y su aspirante a novio está tratando de asesinarte?
Él asintió.
—Un compañero de sangre es muy apreciado y Félix ha tenido puesto su ojo en Tanya por un largo tiempo. Supongo que él siente que ha gastado tanto tiempo que no quiere perderla ante alguien más. No creo que sea amor sino más bien orgullo.
—¿Y tú ya dormiste con esta Tanya? —pregunté, y entonces estaba agradecida de que la oscuridad escondiera el molesto rubor en mis mejillas. ¿Por qué me preocupaba si mi ex novio había dormido con alguna vampiresa fulana?
—Nunca me he acercado a ella —dijo en una baja, suave voz—. Nunca tuve ningún interés en absoluto, nunca la alenté. Nada. Esto es todo obra de Tanya. Cambié mi nombre y fui a esconderme pensando que si tenía unas cuantas décadas para olvidarme, entonces podría reingresar a la sociedad de vampiros, pero ella está haciendo las cosas… difíciles.
—Eso diría —dije—. Y este tipo Félix, ¿es poderoso?
—Es la cabeza del clan de vampiros en esta área.
—Eso es un sí, entonces.
Cayó un silencio incómodo. Luego de un momento, Edward miró hacia mí nuevamente.
—Salvaste mi vida, ¿Cómo?
El brillo en sus ojos era un poco desconcertante. ¿Era eso afecto? ¿Deseo? ¿Amor no correspondido aun ardiendo tras cuatro largos años de miseria? ¿O sólo me lo estaba imaginando?
—Oí tu grito y algo me dijo que lo revisara. Por lo que hice lo que cualquier otro hubiese hecho; cambié a mi forma felina y lo alejé.
Él extendió su mano para colocar un rizo extraviado sobre mi hombro, sus dedos fríos deslizándose sobre mi piel.
—No cualquiera. Él te podría haber herido.
—En realidad —dije en una suave voz, sin aliento, mientras sus dedos se movían a lo largo de mi brazo desnudo—. Él probablemente no podía. El mayor depredador y todo eso.
Edward alejó su mano de mi brazo.
—Claro. Mujer-jaguar. Él miró alrededor de la bodega—. ¿Y de alguna manera te las arreglaste para traerme aquí?
—Lo hice —respondí firmemente, preguntándome por qué me había molestado tanto que se hubiera retirado tan pronto como la cosa mujer-jaguar fue mencionada. Quiero decir, demonios, él era un aterrador no muerto, y no me veías entrando en pánico y cayéndome a pedazos, ¿verdad? No, no lo hacías.
—Te debo una deuda de gratitud —dijo en una suave voz.
Me retorcí un poco, incómoda ante el pensamiento de él debiéndome algo. A mí, quien había mantenido secretos y pisoteado su corazón.
—No seas ridículo.
—Al menos, te debo una disculpa —dijo suavemente—. No fui dulce contigo en la cena, la venda fue cruel. Lo siento.
Alejé su disculpa con un gesto de mi mano.
—Te he herido también. Creo que estamos a mano ¿verdad?
—No quiero estar empatados —dijo con voz baja y ronca.
—Aun así, querías herirme una vez que te diste cuenta de que estaba en la base de datos de la agencia. Cuando te diste cuenta de que te había mentido acerca de lo que era.
—Lo hice —admitió, su mirada verde sobre mí—. Pero he cambiado de idea.
Levanté una ceja hacia él.
—¿Tan pronto?
Pasó sus dedos sobre mi mejilla, confundiéndome con aleteos de emoción una vez más.
—Salvaste mi vida. Y lo que teníamos antes… era bueno. Te he extrañado. Quiero que seamos amigos nuevamente.
Mi corazón se saltó un latido emocionado incluso a pesar de que estaba deshecha.
Después de toda la angustia y la agonía, ¿lo único que quería era que fuéramos amigos?¿Podía ser amiga del hombre que una vez había amado? Y realmente, ¿había dejado de amarlo por completo?
—Amigos —repetí y forcé una sonrisa, estirando mi mano.
Él miró a mi mano extendida con sorpresa. Luego sonrió y la sacudió.
—Amigos entonces.
Mi corazón se sintió como si se estuviese rompiendo en un millón de piezas pequeñas.
Esta es mi nueva historia una adaptación de ''Out With Fang'' escrita por Jessica Sims.
muchas gracias a la chicas que estan siguiendo esta historia, les dedico este capitulo! MORDISCOS PARA TODAS xD
que tonto nuestro Edward al parecer el no sabe que ''amigo era el ratón del queso y el se lo comió '' xD
¿reviews?
