Disclarmer: personajes de JK Rowling

Bueno como estan, gracias por los RR, saben que ultimamente estoy leyendo literatura erotica y bueno creo que todos pasamos por la adolescencia o estan en medio de ella. Quizas a alguno que otro le haya pasado, las cosas tal como las relatare en este fic. Algunos se sonrojaran, otros se apenaran y otros reiran, recordando cosas. La trama de HP del sexto libro no la dejare, pero mientras, exploraremos como son las sensaciones recien descubiertas y despertadas en un par de chicos, que simplemente completaran otra etapa de su vida. En cuanto a los FlashFowards o adelantos, unos son de años despues, otros ocurren en el mismo año, al final, en algunos intensionalmente no se sabe quien esta relatando la historia. Intriga, la hay, pasion, inocencia, desenfreno, amor...de todo habra y para todos los gustos. He decidido poner hasta lo mas escabroso, je je je je. Pero eso sera para mas adelante. Por algo el fic es M, je je je je. Dejare volar la imaginacion y veremos hasta donde llega. DEJAR REVIEWS ES LO UNICO QUE LE EXIGO.

Capitulo 4 Vouyerismo adolescente

"……………………….puedo sentir sus besos en mi abdomen. Me hacen cosquillas, deliciosas cosquillas, trato de reírme pero siento sus manos en otras partes de mi cuerpo. Tenerlo así, rendido ante mi, es la experiencia mas maravillosa del mundo. En estos momentos no me importa nada, ni siquiera el hecho de que lo nuestro es prohibido, clandestino. Lo único que importa, es que …………..algo cambiara para siempre nuestras vidas.

…………………ella es todo para mí. Tanto tiempo alejado de su cuerpo, de su calor, sin poder sentir sus manos enredándose en mi cabello, fue una tortura. Y ahora, a pesar de que nada ha cambiado, de que pertenecemos a bandos encontrados. De que debería odiarla y ella a mi. No puedo……a pesar de que lo intente nunca pude hacerlo y……….ahora menos que nunca……………..que ocurrió un milagro……………………….no entiendo porque, en medio de una guerra…………sucedió, ………. paso……………….lo imprevisto …………………….pero de alguna manera lo anhelado"

Hermione caminaba hacia la reunión de prefectos, la primera del año. Esperaba que esta vez le tocaran las rondas con alguien que no fuese Slytherin, Theo era agradable, pero no le gustaba la manera como la miraba. El chico era más bien timido, pero esa mirada, la alteraba y no le gustaba para nada. En el camino se encontró con Hanna Abbott quien era la prefecto de Haffelpuff y era una chica encantadora. Luego con los premios anuales de ese año, para variar dos Ravenclaw, la odiosa de Cho Chag y Roger Davies, el chico mas guapo de Hogwarts según el ultimo chismografo alias "el periódico mágico del colegio". "Draco Malfoy sin duda esta revolcándose en la tumba donde duerme" pensó Hermione divertida.

Entraron al despacho de McGonagall, quien estaba sentada en su escritorio escribiendo algunas cosas, Severus Snape estaba a su lado, de vez en cuando echaba un vistazo a lo que escribía McGonaggall y asentía. Pronto todos los prefectos y los premios anuales estaban en el sitio. Draco Malfoy estaba apoyado en un miro con los brazos cruzados y mirando hacia el suelo. Hermione lo miro de reojo, él levanto la cara, la taladro con sus ojos grises y ella desvió la mirada, de pronto le empezaron a sudar las manos y se dio cuenta de que estaba muy nerviosa. Se odiaba por eso, porque él le alteraba los nervios, tenían una semana sin hablarse y allí estaba ella, extrañando pelear con él. Todavía tenia que resolver el detallito de la libreta extraviada, pero estaba haciendo todo lo posible, mágicamente hablando, para saber que había sido de ella, porque hacer tratos con Malfoy, ni siquiera quería considerar la opción. De seguro, esa tregua no iba a durar mucho.

-Tengo la lista de las guardias y los turnos, como siempre se dividirán en parejas- anuncio McGonagall fijando sus miradas en los estudiantes- La torre de los premios anuales esta en reparación. Así que estos permanecerán en su torre.

Cho Chang y Roger Davies no pudieron disimular su cara de disgusto. Hermione los miro interesada. De seguro esos dos tenían pensado hacer cualquier cosa en esa torre solos, menos charlar. Ver sus planes frustrados, fue un motivo de diversión para ella. Cho Chang era una idiota, había jugado con su mejor amigo y para colmo, su amiga Marieta los había delatados el año anterior, al Ejercito de Dumblendore, con la infame Dolores Umbrige.

-Este año no aceptare quejas en cuanto a su asignación de parejas, así que no me molesten- aclaro McGonaggall- Ron Weasley y Hanna Abbot, Ernie McMillan y Padma Patil, Theodore Nott y Susan Bones. Como los dos premios anuales este año deberán ocuparse además de la organización de la copa extraordinaria de Quidditich, Hermione Gragner y Draco Malfoy harán sus rondas por separado.

Todos abrieron la boca para protestar, de pronto un bullicio ensordecedor se apodero del despacho, los únicos que no reclamaron fueron Hermione y Draco, estaban demasiados sorprendidos para decir algo. Al parecer no se había cumplido su peor pesadilla, al oír que las parejas se acaban y que solo quedaban ellos dos, ambos contuvieron la respiración, al saberse finalmente que no irían juntos, contradictoriamente, Hermione sintió como la molestia la invadía y Draco se incomodo. En el fondo querían una excusa para seguir peleándose y nada mejor que estar obligados a hacer la ronda juntos. Pero no había sucedido y no sabían si dar las gracias al destino o insultarlo. La profesora McGonagall miro alrededor con molestia y exclamo:

-Silencius- todos los chicos callaron de súbito, alguno que otro saco la lengua intentando desenredársela- Hoy le toca la Srta. Granger. El baño de los prefectos esta en el tercer piso, lo compartirán con los premios anuales. Las rondas serán hasta las 12 pm. Cualquier eventualidad debe ser informada a mi o al profesor Snape.

Draco y Hermione se miraron un instante de nuevo, él estaba molesto y ella lanzo un suspiro de alivio.

Draco salio de la estancia sin despedirse, rumbo a la biblioteca, tenia dos cosas importantes que hacer. La primera, investigar mas acerca de esa misteriosa sala y la segunda conseguir un diccionario de runas antiguas. Le mordía la curiosidad por saber el resto del contenido de la dichosa libreta, aunque tampoco había avanzado mucho con ella. También tenia un asunto urgente que resolver ese día, una conversación pendiente con una gran amiga. Su exnovia.

Hermione esa noche recorrió los pasillos del castillo, caminaba tranquila los corredores, de vez en cuando dejaba que su mano rozara los muros de piedra. Como siempre estaba distraída, y también sola, Ron estaba muy raro, ya casi no hablaba con ella y Harry, eso era más difícil de explicar. Por un lado estaba obsesionado con Malfoy, ella estaba aturdida de todas las teorías de Harry en relación a él, una mas aburrida que la otra. Y por el otro, no podía dejar de mirar a Ginny un solo instante. A Hermione le parecía muy gracioso, de pronto Harry despertaba de su largo sueño pre –adolescente y se daba cuenta de que Ginny existía. Casi justicia poética, porque ella estaba saliendo con Dean Thomas. Así que Harry estaba probando su propia medicina, ya que la pobre pelirroja bien que había sufrido cuando él y Cho estaban saliendo.

Cuando habían pasado dos horas y después de que la ronda no tuviese ninguna eventualidad. Hermione decidió caminar un poco mas, le encantaba estar en el castillo de noche, todo iluminado por las antorchas mágicas, que hacia lucir todo en un interesante claro oscuro. De vez en cuando se aparecía algún fantasma, pero ella, después de 6 años se había acostumbrado a su presencia. La Dama Gris era la que mas llamaba la atención, una joven asesinada por amor. A ella le parecía terrible y de alguna forma incoherente que alguien muriese por amor. Se suponía que el amor era felicidad, esa siempre había sido su visión. Quizás era demasiado romántica o quizás había leído muchas novelas de Jane Austin, pero Hermione lo veía de esa forma. El amor para ella era suave, tierno, sutil, embriagador. Un sentimiento para elevarte a las alturas, no para dejarte caer en el abismo. Pero a pesar de que ella no entendía el porque, la gente sufría por amor. Un sentimiento que ella desconocía por completo, no lo había sentido, le habia gustado Víctor, le habia agradado besarse con él, pero siempre falto algo. No sabia precisar que era. Pero cuando escuchaba a Parvati hablando de su novio, con los ojos brillantes y la voz temblorosa, se daba cuenta de que ella nunca se habia sentido asi. Jamas nadie habia generado esas emociones en ella. Y que definitivamente, no solo era el amor lo que no habia vivido, sino también otras emociones que venían con él, la pasión, la lujuria. Todo era una incógnita para ella y no era que no esperase sentirlas algún día, solo tenia 16 años y si el destino y Voldemort querían, tenia muchos años para vivirlas, y no sentía apuro. Pero si curiosidad.

Ella hace tiempo que no era una niña, había crecido físicamente, ya tenia todo lo que una mujer adulta debía tener. Y dentro de ella existía un anhelo, que no sabia explicar. Muchas veces se detenía a recorrer su cuerpo, en las noches, deseando secretamente que fueran otras las manos que la tocaran para después arrepentirse de su osadía. Era muy niña todavía cuando Victor la beso. Ella le correspondió para no quedar como una tonta, pero de alguna forma había sentido algo proveniente de él, algo que en ese momento en particular, no supo entender completamente. Solo percibió que él hacia un esfuerzo terrible para no ir mas allá de los limites impuestos por ella, por su candidez. Quizás si ella hubiese sido algo mayor, ¿Qué hubiese pasado? ¿Cómo hubiese respondido?¿Le hubiese permitido tocarla como él quería? Y lo que más le intrigaba ¿Qué se sentiría? Que alguien recorriera tu cuerpo, lentamente y besara tu piel. Hermione sintió la carne de gallina y movió la cabeza de un lado a otro. ¿En qué diablos estaba pensando? , se suponía que esas cosas llegaban con el amor. ¿Pero serian lo mismo?

Hermione llego al tercer piso y sin saber como, llego a la entrada del baño del tercer piso. El baño de los prefectos. Harry le había comentado que era genial. Todo en mármol. Con muchas llaves con diferentes afeites. Todo super lujoso.

Ella decidió dar un vistazo. Ya se había bañado así que solo se dedicaría a observar aquellas maravillas. Dijo la contraseña y entro, el vapor de agua dio en su cara, estaba muy caliente y muy húmedo allá dentro. Ella avanzo, vio los lavabos con grifos dorados y una puerta que estaba entreabierta.

Hermione se acerco pero al escuchar un gemido del otro lado, paro súbitamente. Dudando, se atrevió a dar un vistazo por la puerta entreabierta y no grito por que su boca se vio apresada de pronto por una mano fría. Ella se estremeció ante el contacto, pero más aun al ver lo que estaba sucediendo en esa habitación.

Un chico desnudo, de formas perfectas y atléticas, con una espalda ancha en donde se delineaban sus músculos y su columna vertebral, con una piel tan broceaba que destellaba, estaba sobre una chica de cabellos negros, tan desnuda como él. Ambos estaban en el piso de mármol, a un lado de la alberca. Sus ropas dispersas en toda la habitación le señalaron que por lo menos uno de ellos era Ravenclaw, podía ver el escudo en una túnica. Él le besaba el cuello a ella, que dejaba caer lánguidamente su cabeza hacia atrás. Ambas piernas de la chica rodeaban las caderas del joven y mantenía los codos apoyados sobre el piso, él se apoyaba en una mano y con la otra presionaba la cadera de la muchacha contra la de él. La chica cerraba los ojos y mantenía la boca abierta, gimiendo de placer. El chico se movía rápida y espasmódicamente dentro de ella, y tampoco lograba contener los gemidos cada vez que se hundía entre los muslos de la chica. Hermione miraba con los ojos exorbitados a la pareja que sin duda estaban teniendo sexo y allí estaba ella contemplando algo que nunca había visto. Sorprendida, extasiada. De alguna manera, quería cerrar los ojos pero no podía. Sintió una varita en su espalda, y el calor del aliento de alguien en su cuello.

-Mantente quieta y no grites. No se han dado cuenta que estamos aquí- Hermione no pudo evitar estremecerse, era la voz de Draco Malfoy. Ella intento quitarse la mano de de su boca, pero él la sujeto mas fuerte. Sintió el contacto de la otra mano de él sobre su abdomen, sosteniendo todavía su varita.

Hermione quería morirse allí mismo, estaba pegada al cuerpo de Malfoy, ni siquiera un milímetro los separaba, podía sentir el pecho de él contra su espalda, y su mano peligrosamente en su bajo vientre. Y la sensación era demasiado extraña, además de la vista que tenia enfrente en esa habitación. Las manos de ella intentaban quitarse de encima esa mano pero solo logro que Draco apretara más aún. La varita de Hermione estaba dentro de su túnica, la había guardado al entrar al baño.

-Tranquila, no te muevas o te lanzo una maldición- dijo Draco en voz baja. Empezó a caminar hacia atrás, todavía sujetándola, ambos retrocedieron hasta llegar a la entrada del baño, Draco la abrió, la soltó por un momento, salio y luego la jalo por el brazo, sacándola del lugar. Cuando Hermione reacciono, le apunto con su varita, él hizo lo mismo.

-¿Qué diablos estas haciendo aquí?- dijo ella en voz baja, estaba asombrada, perturbada y muy, pero muy, deslumbrada por lo que había visto. Necesitaría de un Obliavte para poder dormir esa noche. La visión de eso había sido demasiado…………..excitante.

-Lo mismo debería preguntarte. No sabias que además de impura fueras Vouyer- dijo Draco, mirándola intensamente con esos ojos grises, que despedían frialdad extrema- deberías agradecerme, no creo que a Chang y a Davis, les hubiese encantado tu presencia.

Hermione enrojeció, así que él también los había visto.

-No digas tonterías Malfoy, yo estoy haciendo la ronda, por lo menos tengo esa excusa- dijo ella tratando de no alzar su voz- y no esperaba encontrarme a esos dos haciéndolo.

-Me sorprende que no los hayas interrumpido- dijo con sorna Draco- me imagino que para alguien tan perfecto como tú, una sesión de buen sexo debe ser algo totalmente inaceptable.

-Tenia entendido que teníamos una tregua- contesto ella fríamente, eso último le había dolido, en su orgullo. Pero tenia tantas cosas en la cabeza que no quería pelear, en ese justo momento, de ninguna forma.

-Aunque me duela decirlo, tienes razón Granger- dijo Draco con un gruñido.

Ambos bajaron sus varitas. Draco la observo un momento y luego se dedico a mirar a otro lado. Él había ido por casualidad al baño de prefectos y ¡sorpresa! se había conseguido a la Granger, pálida como un cadáver, viendo como aquellos dos se revolcaban. La situación era tan disparatada que tenia ganas de reírse pero se contuvo.

La escena había sido interesante. Odiaba tener que admitirlo, pero de alguna forma, habría querido estar en una situación similar y la imagen de ella por un momento se cruzo por su mente. Y eso lo había impresionado, primero lo del bosque y ahora eso. Además, cuando la abrazo, había sentido una corriente eléctrica, un chispazo en su mano, algo increíble. Tuvo la tentación de acercarla mas a él e intento hacerlo. Lo ahogaba el deseo irreprimible de acortar distancias con ella. Que lo sintiera a él y él a ella. Ganas descubrir si su piel era tan tersa como le había parecido al acercarse a su cuello.

-Creo que deberíamos irnos- dijo ella tratando de ocultar su cara ruborizada y su desazón. Sentía un aleteo raro en su estomago, una sensación de incomodidad, un vació en su pecho. No lo entendía pero le había gustado el contacto de la mano de él sobre su abdomen y cuando este ceso, de alguna manera lo extraño, de inmediato. Negó con la cabeza, estaba pensando demasiadas tonterías. Después de un rato, al ver que Draco no pretendía irse, y al parecer ella tampoco, agrego- Ah y creo que no fui la única Voyeur. Ese termino muggle también se aplica a ti. Desconocía que supieses la palabra.

-No todas las cosas de tu mundo son desagradables, Granger. Hay una cosa que compartimos magos y muggles, pero no creo que una chiquilla como tú lo entienda- entonces Draco la miro de arriba abajo, de una manera que ella se sintió expuesta. Hermione se detuvo a pensar en el insulto que él había utilizado con ella, "chiquilla" ya no más "sangre sucia". Sintió el peso de la mirada de Draco sobre ella.

Hermione estaba siendo objeto de un examen visual como jamás en su vida. Los ojos de él, de ese color gris que siempre le había gustado, fríos pero de alguna manera intensos, estaban escrutándola, midiéndola. Ella le correspondió la mirada de la misma manera. Estuvieron así un rato, observándose. De pronto Draco dio media vuelta y ella también en dirección contraria. Había sido suficiente por esa noche, no había mas nada que decir y sin duda nada mas que hacer.