Disclamer: personajes propiedad de JK Rowling.
Gracias a los que leen. Este capitulo esta dedicado a las almas atormentadas por amor. Banda sonora del fic, bueno seria adecuado decir que fue inspirado por la canción "Procedimientos para llegar a un acuerdo común" de PANDA, pero este capitulo en especial fue inspirado por "The only one" de Evanescence. DEJEN REVIEWS. Me sentí profundamente impactada, emocionada, de todo escribiendo este capitulo. El más importante hasta ahora, espero que lo disfruten.
Capitulo 7 Incertidumbre.
"En el acantilado solo se distinguían dos figuras vestidas de negro. El viento era intenso y sus túnicas parecían querer volar con él. Mascaras plateadas ocultaban sus rostros, pero la verdadera mascara la llevaban en el corazón. Más allá de todo, eran amigos, hacia tiempo que había dejado de ser unos niños y en la madurez se habían acercado. Compartían terribles secretos y un acuerdo tácito de apoyarse mutuamente en silencio. El Mortifago más alto, penetraba con su intensa mirada a su compañero, su rostro se contraía en un rictus de dolor.
-Tienes que jurármelo- dijo El Mortifago, con voz ausente.
-¿Que debo hacer?- contesto su acompañante, sin estar seguro de querer escuchar las palabras que vendrían a continuación.
-Si llego a morir- El Mortifago hizo una larga pausa- Si ganamos esta guerra y yo desaparezco. Si ella no logra escapar y la capturan……….- el hombre entonces miro hacia el suelo un momento , se coloco ambas manos en las caderas, negó un momento con la cabeza, luego levanto la cara y sus ojos estaban mas fríos que nunca, glaciales pero llenos de lagrimas, el otro mortifago dio un respingo - ………..si la atrapan. Antes de que Voldemort le ponga un dedo encima. MATALA."
Incomodo, ansioso. Así se sentía Draco Malfoy. Las vacaciones navideñas habían pasado demasiado rápido. Había ido a su casa, Malfoy Manor, pero solo compartió algunas cenas con su madre. De resto, la paso solo, encerrado en su habitación, leyendo, armando planes para luego deshacerlos, buscando más libros. Solo dos cosas ocupaban sus pensamientos, su misión y ella. Ambas cosas parecían condenadas al fracaso. No había adelantado nada en relación a la sala de los menesteres, necesitaba a alguien del ED, que sometido por el imperius, le mostrase la entrada. La opción más lógica, Hermione Granger, era la única persona que él no quería involucrada en ese asunto. Sin duda, ella menos que nadie.
Además, si bien necesitaba urgentemente encontrar la forma de hacer aparecer la sala, algo dentro de su corazón o más bien, de su orgullo, le impedía utilizarla para tal fin. Lo que Draco quería de ella era algo más terrenal, quizás menos importante, pero no por eso menos sublime. Él la deseaba. ¿Con que fin? Ni él mismo lo sabia, o si ¡Demonios! Claro que si lo sabia. Ya tenía bastante noches con sueños húmedos, debido a ella, que le reafirmaban ese conocimiento. El problema era que simplemente, no hallaba la forma de acercarse y cuando finalmente se decidía, algo lo detenía. Jamás se había sentido tan inseguro con una chica.. La lógica y la razón le imponían que se alejara de ella y que se concentrara en sus propios asuntos. Eso era. Pero su cuerpo adolescente sin experiencia le pedía otra cosa.
Estaba sentado sobre el Alfeizar de la torre sur del castillo, una de las tantas torres abandonadas de Hogwarts. No era la mas alta, pero ofrecía la ventaja de una buena vista hacia el Lago. Estaba atardeciendo y los rayos anaranjados hacían que el agua congelada del lago resplandeciese como si estuviese hecha de cristal. Le encantaba ese lugar, lo había descubierto hacia varios años. No era un lugar secreto, bastante gente se reunia allí para hablar, descansar un rato y hasta para tomar el sol. Pero esa tarde, la del primer día de clases después de las vacaciones invernales, estaba solo allí. Draco como siempre abrazo sus piernas y dejo caer su barbilla sobre sus rodillas. Todo el paisaje estaba cubierto de nieve, había frió pero no excesivo. Después de un rato, pensando, distraído con los colores del crepúsculo, saco una cajetilla de cigarrillos y encendió uno.
-Sabias que eso puede matarte- dijo Hermione que ya tenia varios minutos observándolo. De hecho, todo el día. Sentía que tenían una conversación pendiente. Quería decirle muchas cosas, pero no se atrevía. Malfoy seguía siendo Malfoy. Aunque tuviese unas actitudes muy raras con ella. La extraña tregua que habían hecho al principio del curso, se había convertido en otra cosa. Algo más inquietante. Provocaba que él la espiara por todos lados. Que ella buscara su figura en todas las clases. A ambos soñando en perderse en los labios del otro. Todo muy perturbador, y ella no estaba segura de concretar todas esas cosas que invadían su mente. Pero tenia que saber, averiguar, que diablos le pasaba y por ultimo lo de la libreta, tenia que aclararlo. Malfoy no podía adueñarse de sus cosas y luego devolvérselas como si nada.
-Ah, eres tú- contesto secamente Draco Malfoy, casi obligado se levanto y le dijo- puedes quedarte ya yo me iba.
-Quédate, este es un espacio público- dijo ella en tono casual e indiferente, Draco se volvió a sentar, para terminar de fumar su cigarrillo- Además, te estaba buscando.
– Y supongo que no será para algo agradable- Draco la miro serio y luego desvió su vista, sonriendo de lado. Así que ella lo estaba buscando, realmente extraño. Sintió un aleteo en el estomago.
-No lo es, efectivamente- dijo ella acercándose. Sorprendentemente se sentó a su lado. Hermione pensó que él diría algo al respecto o se apartaría, ella seguía siendo una sangre sucia y él, un Malfoy, pero se sintió aliviada al ver que seguía en el mismo sitio. Era definitivo, las cosas habían cambiado entre ellos, ahora lo mas importante era averiguar la razón, así que siguió hablando con tono casual- he tratado de hablar contigo todo el día, pero eres algo escurridizo, igual que las serpientes.
-Soy una serpiente, Granger ¿Qué esperabas?- dijo él, acercando el cigarrillo a su boca, ella se lo quito de las manos y le dio un jalón, el humo salio de los labios de Hermione de una manera provocativa y por un solo instante, Draco solo tuvo ojos para aquellos labios rojos. Parpadeo y se obligo a decir -¿no era que no te gustaban?
-No pongas en mi boca, cosas que yo no he dicho- Ella miraba el lago, sin establecer contacto visual con él. Llevaba un abrigo con capucha, pero sus mejillas estaban pálidas del frió, y tenia las manos con las uñas amoratadas. El calor del cigarrillo era reconfortante y alejaba el frió. Después de un rato compartiendo el cigarrillo, Draco saco dos más, le ofreció uno a Hermione. Ella lo acepto. Ambos los encendieron en el mismo momento, curiosamente los dos tenían un encendedor. "Así que la Granger también fuma", cada cosa que descubría de ella lo desconcertaba mas aun.
-¿Qué quieres?- pregunto él.
-Primero que todo- dijo ella con voz firme, iba a empezar por lo mas difícil- Es odioso que tomes mis cosas. Se que tú tenias la libreta. Es increíble que la tomaras.
-Mira Granger- entonces Draco la atravesó con la mirada- No tengo la culpa de que dejes tiradas tus cosas por ahí. Si vamos a empezar de nuevo a discutir, me voy. No tengo nada que decir al respecto.
Hermione tomo aire, a pesar de estar entablando por primera vez una conversación civilizada, él lograba exasperarla. Tomo el cigarrillo y aspiro otra bocanada.
-Ya me esperaba algo así- fue lo único que dijo ella.
-Tú siempre crees saber todo acerca de mi ¿No?- le contesto Draco con un tono de voz de todo menos amable. Le molestaba que todo el mundo siempre estuviese predispuesto en relación a él, adivinando con antelación todas sus palabras y el significado de sus acciones- Para tu información, existe algo llamado incertidumbre. Deberías probarla alguna vez.
Draco callo, y dando un resoplido miro al suelo ¿Qué diablos estaba haciendo?, lo único que faltaba era que le dijese "Sabes Granger, y yo soy la máxima expresión de la incertidumbre, ya que tengo que matar a Albus Dumblendore y no se como coño hacerlo". Además el hecho que ella le gustase, no significaba que iba a confiar en ella. Eso nunca, jamás, en ella menos que nadie. Ella, era el enemigo. Pero necesitaba desahogarse. La presión y el stress lo iban a volver loco. Y el aroma de ella también.
-Te das cuenta que lo que estas diciendo no tiene ningún sentido- dijo Hermione, frunciendo el ceño.
-Realmente lo que no tiene sentido es que tú y yo estemos hablando aquí, como si fuésemos dos viejos conocidos- dijo Draco, percatándose que efectivamente nunca había tenido en su vida una conversación con ella que no estuviese llena de insultos.
Los cambios eran buenos, pero si eran muy buenos, uno irremediablemente no quería volver hacia atrás y entonces cuando todo salía mal, la caída era mas dura. Por eso, Draco Malfoy era de los que se resistían a los cambios. Ya había tenido suficientes decepciones en su corta vida.
-Somos viejos conocidos, tenemos seis años sabiendo de la existencia del otro- comento Hermione.
-O deseando la inexistencia del otro- le contesto Draco.
-Sabes, de todo lo que me has dicho, es lo único en que te voy a dar toda la razón- dijo ella, y sorpresivamente soltó una carcajada.
Draco la miro furibundo, ¿Qué le pasaba? Pero verla sonreír y por algo que él hubiese dicho no sucedía a menudo. Es mas, no sucedía nunca. Así que no dijo nada, y muy a su pesar, se dedico a disfrutar el momento. Hermione se estuvo riendo un buen rato, hasta que le salieron las lagrimas.
-Ahora lloras- dijo él cínico- Se que yo llevo las chicas hasta las lagrimas, pero contigo, sin duda, me he anotado un 10.
Hermione rodó los ojos, allí venia el Malfoy insufrible.
-De nuevo empiezas a desvariar- le contesto ella con igual sarcasmo- No te has planteado la posibilidad de ir a San Mungo para que te revisen el cerebro.
-Y tú deberías ir también, para que te examinen de la vista- Draco no la miraba pero seguía sonriendo. El careo verbal, era algo que extrañaba de ella. Hermione Granger tenia una inteligencia muy afilada, lo reconocía y no había desperdicio cuando discutía con ella. Jamás.
-McLaggen es un idiota, y tú una descarada por andar por ahí vestida de manera indecente- Draco no pudo evitar lanzar el comentario, morderse la lengua no era su mejor virtud.
-No me insultes- dijo ella entre ofendida y sorprendida. Así que él también se había fijado en el vestido, no pudo evitar mirarlo con suspicacia. El vestido le quedaba chico, eso era cierto, lo había comprado un año atrás. Ella había crecido en estatura y había desarrollado nuevas curvas, pero fue solo hasta que llego a la fiesta y Ginny literalmente se quedo con la boca abierta, que ella se percato verdaderamente de lo ajustado que le quedaba, dejando ver todo su escote – Gracias, por defenderme. No sabía que McLaggen era tan baboso.
-No deberías ir por ahí luciendo así- entonces Draco se atrevió a mirarla, por un instante. Utilizo todo su arsenal intimidatorio y la miro de arriba abajo, de una manera muy insinuante - Uno podría imaginarse cualquier cosa.
- Malfoy, me sorprendes, utilizas el cerebro ¿Qué clase de cosas imaginas?- dijo ella, taladrándolo con sus ojos marrones. Era increíble, en algún momento había empezando el coqueteo entre los dos. Y ella, que era una mujer encerrada en una chica, no lo iba a dejar pasar. No después de lo del baño de prefectos, menos después de lo de la noche en los pasillos y por supuesto, sin dejar de lado, el episodio del muerdago.
-No creo que te gustaría saberlo- fue lo único que contesto él. Si le decía todo lo que pensaba, seguramente ella lo lanzaría desde esa torre, ……o quizás no. Así que se atrevió a preguntar- ¿Y tú? ¿También te imaginas cosas?
-Todo el tiempo- Hermione le seguía sosteniendo la mirada. Draco no pudo reprimir un ¡UFF! mental, esa respuesta había sido demasiado………………demasiado………..sugerente. Draco presiono un poco más.
-¿Conmigo?- dijo él por lo bajo. Hermione sintió que su corazón se paralizaba. Draco esperaba una bofetada de un momento a otro, por descarado.
-Quizás- le dijo ella casi en un susurro, moviendo sus labios provocativamente. Draco entonces sintió que el aleteo que tenia en el estomago se trasladaba a otro sitio de su anatomía.
Por un momento, ambos quedaron hipnotizados por sus respectivas miradas. Draco salvo la distancia que había entre ellos y situó su cara directamente a la de ella. Hermione se humedeció los labios, inconcientemente. Draco alternaba su mirada entre verle los labios y los ojos. Cuando vio la lengua de ella, recorrer suavemente el contorno de su labio inferior. Fue como si le golpearan la cabeza con un mazo. Entonces se acerco mas a ella, con la boca entreabierta y los ojos casi cerrados, Hermione hizo lo mismo, y cuando sus labios casi se rozaban, algo, salido de su interior, como una especie alarma, hizo que los dos retrocedieran. Draco se levanto rápidamente del piso y ella se quedo sentada desviando la mirada. Él le dio la espalda, respiraba agitadamente, de vez en cuando se volteaba y podía observarla tan desconcertada como él. Transcurrieron algunos minutos, en donde ninguno de los dos atinaba a decirse algo.
Draco fue el que rompió el silencio.
-¿Querías decirme algo mas?-dijo tratando de controlar su voz. De nuevo había sucedido, casi la había besado, pero algo dentro de él lo había detenido, una cosa llamada conciencia.
Hermione se tomo su tiempo, quería analizar cuidadosamente sus palabras antes de decirlas.
-No te atrevas, nunca mas, a tocar mis cosas- le dijo ella todavía desviándole la mirada. No se atrevía a verlo directamente en la cara, sentía como el rubor invadía sus mejillas y su cuello. Además que se sentía acalorada, excitada, emocionada, culpable. Y otro millón de cosas a las cuales no podía poner nombre. Casi se habían besado, en plural, los dos. Y eso estaba mal pero muy mal.
-Es justo- Draco salio de allí rápidamente. Si ella siquiera le pasaba por la mente, todo lo que él quería tocar en ese momento, seguramente no viviría para contarlo.
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Hermione no se podía sacar de la cabeza ese momento en la torre. Ella, había perdido la cabeza, por un instante, un sórdido instante, solo quiso besarlo. Hundirse en los labios de él. Tuvo que hacer un esfuerzo muy grande, para evitar a todas sus compañeras de cuarto y meterse al baño, para darse la ducha mas larga de su vida. ¿Qué diablos le pasaba? ¿Por qué sentía ese hueco en el estomago? ¿Por qué sentía el ansia de que su cuerpo rozara el suyo? Draco Malfoy se estaba convirtiendo lentamente, en el protagonista perenne de todos sus sueños eróticos y al mismo tiempo sus peores pesadillas. Él representaba todo lo que ella había jurado combatir. E inexplicablemente, se sentía atraída, por esa aura de misterio, por el chico callado y taciturno que era ahora, el maldito malcriado al parecer se había esfumado para siempre. Y ese chico, la había tenido entre sus brazos, se había atrevido a tocarla de una forma, que la dejo suspirando por mas. También había estado a punto de besarla en dos ocasiones. Pero no había sucedido y ella se imaginaba el porque, la misma batalla dialectica que ella tenia la tenia que estar enfrentando él.
No era posible de ninguna forma. Ellos dos no podían gustarse. Eso estaba fuera de discusión. Estaba prohibido. Pero las cartas estaban echadas, contra todo pronóstico se gustaban. De eso estaba segura, ella no había pasado por alto todas sus miradas y sus gestos. Además después de todo lo dicho, era mas que evidente. Hermione sentía su cabeza estallando, solo de pensar en todas las consecuencias del asunto. Pero no quería pensar, no ahora, solo era una chica de 16 años que quería experimentar la vida, que quería que el objeto de su deseo la besara, hasta quitarle el ultimo aliento.
-Hermione- le dijo Lavender, cuando la vio saliendo de la habitación, vestida con jeans y camiseta- son las 10 de la noche.
-Me toca ronda- dijo Hermione, era mentira, pero tenía que salir a caminar para despejar su mente. Estaba terriblemente confundida.
Draco caminaba por los pasillos, sin ningún problema había sacado del camino a Susan Bones, así que el turno de la ronda era de él. Aprovecharía para ir de nuevo a la entrada de la Sala de los Menesteres, estaba atrasado. Muy atrasado en verdad y esa noche, la marca le ardía como nunca, sin duda le estaban enviando una señal de advertencia. El dolor era insoportable, trastabillo y tuvo que apoyarse en un muro para no caer. Se tomo el brazo de la marca, rodó pegado al muro hasta caer al piso, con los ojos cerrados. Y así lo encontró ella.
-¿Qué te pasa?- dijo Hermione con voz preocupada, la última persona que se imaginaba encontrar a esa hora en el castillo, era precisamente él. La ronda de ese noche era de Susan Bones, ¿Qué diablos estaba haciendo Malfoy en los pasillos?
-Nada- Draco le contesto hosco- me dio un ataque de migraña nada mas. Iba camino a la enfermería.
-Déjame ayudarte- dijo ella inclinándose e intentando tomar su brazo izquierdo. Draco abrió los ojos horrorizado y aparto el brazo donde estaba cubierta por la ropa, la Marca Tenebrosa, su maldición personal.
-¡NO!- grito, Hermione se aparto bruscamente y entonces Draco supo que tenia que actuar rápido o ella se daría cuenta de que era lo que ocultaba, trato de sacar la amabilidad de donde la tenia bien oculta- No te preocupes, así estoy bien.
-Déjame ayudarte- dijo ella por lo bajo, sintiendo temor de otro posible rechazo añadio- Dame tu mano.
Draco le ofreció una mano, la derecha, que Hermione tomo entre las suyas. Solo vio esos delicados dedos recorriendo la palma de su mano presionando algunos puntos, de manera suave y precisa. Draco estaba extasiado, por primera vez ella lo estaba tocando. Y de alguna manera, sea lo que fuese que estaba haciendo, el dolor se mitigo. Luego de un rato desapareció por completo.
-Esto se llama Reflexologia- dijo Hermione finjiendo estar concentrada en su trabajo, aparentando tranquilidad, cuando en realidad estaba terriblemente nerviosa, las manos le temblaban solo por el contacto de la piel de él- es un método muggle de curación. Es tratar el dolor con las manos. ¿Estas bien?
-Si- dijo él con voz ahogada- Gracias. Será mejor que nos vayamos.
-De acuerdo- contesto Hermione queriendo huir de alli inmediatamente. Estaba toda azorada, él le provocaba demasiados sentimientos encontrados.
De pronto oyeron unos pasos. Ambos se levantaron apresuradamente y se miraron uno al otro. Draco de pronto vio una puerta, cruzo el pasillo y rápidamente la jalo del brazo bruscamente, encerrándose con ella en el armario de las escobas del tercer piso. Era un espacio bien reducido. Ambos jóvenes pegados a la puerta, escucharon los pasos alejándose de ese pasillo.
En la penumbra del armario Draco se acerco a ella, Hermione trataba de ver alguna expresión de su rostro, de manera extraña, ahora ella estaba quieta, expectante. Draco la tomo por la cintura, no sabia que rayos le pasaba con ella, pero sentía una atracción muy intensa. Algo muy profundo en él quería con todas sus fuerzas, esa cercanía. Ese contacto prohibido que anhelaba desesperadamente y lo estaba volviendo loco, pero por otro lado tenia temor de sus propios sentimientos, de dejarse llevar por un torbellino emocional, en donde no se veía claro como terminarían las cosas. Él solo puso su mano en el pecho de ella y Hermione instintivamente cerro los ojos, al sentir su contacto. Estuvieron así largo rato, él deleitándose sintiendo los latidos del corazón de ella y Hermione dejándose llevar, tratando de superar sus nervios.
-¿Qué te pasa conmigo? ¿Qué es lo que quieres?- dijo ella casi murmurando.
-No lo se- contesto él por lo bajo, no estaba seguro de lo que haría a continuación. En su cabeza desfilaban millones de posibilidades, pero salir corriendo no era una. Esta vez no. Se lo dejaría al destino, que pasase lo que tenia que pasar.
-¿Te parece divertido?- pregunto ella con enfado. No sabía que era lo que le molestaba mas, que él la tuviese retenida allí o que no tomase la iniciativa de una buena vez. Sentía el calor de la mano de Draco sobre su pecho y ella se estaba consumiendo lentamente, en esas llamas furiosas que la atacaban, cuando él la tocaba.
-Esa palabra, Diversión, nunca ha ido bien con nosotros dos- dijo él con voz ronca. Aparto su mano del pecho de ella y la rodeo con sus brazos, la atrajo más hacia él. Ella tomo ambas solapas de la camisa de Draco con sus manos, acercándolo a su rostro. Con ese gesto de Hermione, él se termino de decidir
-¿Qué vas a hacer?- pregunto ella. Tomada de sorpresa por sus misma reacciones, le seguía sujetando la camisa con todas sus fuerzas. Su cuerpo estaba fuera de su control.
-Algún día me arrepentiré, lo se, pero en este momento- dijo él haciendo una pausa - lo único lógico que existe…………………en mi mente……………..es que voy a morirme……………………..si no te beso - ella no pudo contestar. Draco simplemente se acerco y hundió sus labios en los de ella.
Hermione nunca supo en que momento le empezó a corresponder, ella coloco sus manos en su nuca. Draco la besaba furiosamente, desesperado, saboreando sus labios, perdiéndose en ellos, como si ella fuese su oasis, la única cosa que lo hacia sentir vivo en ese instante. No más misión, no mas marca tenebrosa, solo existía ella y ese beso. Su saliva fundiéndose con la suya, su lengua invadiendo su boca, en la mas viva expresión de pasión y ella aceptándolo sin ninguna reserva.
Tenia mucho tiempo deseándolo y no entendía porque ella lo hacia sentir de esa forma. Y lo mejor de todo, era que le correspondía. Lo besaba con igual o más intensidad que él. Lo que estaba sintiendo, nunca lo había sentido con nadie. De hecho nunca se imagino que pudiese existir algo así. Una sensación que lo embriagaba, que lo elevaba a las nubes, que hacia que infinidad de estrellas hiciesen explosión en su cabeza.
Hermione se perdio en ese beso. De alguna forma su archienemigo, la persona que hizo su vida miserable, le estaba ofreciendo su alma en ese beso y eso era demasiado irresistible para ella. Sentía su corazón latiendo con fuerza. Se entrego a ese beso como nunca pensó que lo haría con nadie. Ella sentía algo por Draco Malfoy y no era odio precisamente. Era algo muy diferente y de alguna forma atemorizante. Sintió las manos de él recorriendo su espalda y las suyas acariciando suavemente su nuca y sus cabellos. Allí tenia la respuesta, de todas las noches insomnes, analizando los porque. Pero aun así ella estaba profundamente desconcertada con Draco Malfoy . Porque de alguna forma él con ella, ya no asumía ninguna mascara, le había dejado ver su lado bueno y el malo. Y ella estaba fascinada, como nunca lo estuvo con ningún otro chico.
Se separaron y ambos respiraban agitadamente. Ninguno dijo nada, que rayos iban a decirse, era mas que evidente, lo que había sucedido, se habían quitado finalmente las caretas. De ninguna forma volverían a ser los de antes, algo había cambiado entre ellos y para siempre. Y sentían miedo, porque en el fondo de su ser, estaban seguros que no había ningún futuro posible, para ellos dos. Lo iban a pagar caro, ambos lo sabían.
Hermione sintió que la tristeza la invadía y simplemente salio del armario, él le tomo una mano, ella volteo y le dirigió una mirada intensa, muy diferente a todas las anteriores que le había dedicado.
-No me estoy aprovechando de ti- dijo Draco con esa voz tan calmada y sincera, que solo le dedicaba a ella. Eso lo tenía que dejar claro desde un principio, no la estaba usando. Quizás ella lo odiaría de todas formas, después de que cumpliera su misión. Pero nada en la vida, le quitaría ese momento y quería que ella lo recordase a lo mejor con dolor, pero nunca con asco.
-No te entiendo- dijo ella.
-Yo tampoco- dijo Draco soltándole la mano suavemente, sus dedos rozaron los de ella hasta el ultimo instante, intentando perpetuar el momento. Hermione se alejo, perdiéndose entre los pasillos. Con las lagrimas casi nublándole la vista.
Él cerró la puerta y se sentó. Solo atino a pegar la cabeza contra el muro, cerrar los ojos y tocar sus labios con los dedos. Estos todavía estaban impregnados del sabor y la tibieza de los de ella.
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Los contestare el próximo capitulo.
