Disclamer: personajes de JK Rowling. Toda la perversión del fic es mía y esta vez si hablo en serio.

GRACIAS A USTEDES SOY ADICTA A LOS REVIEWS. Gracias por emocionarse conmigo con este fic. Sinceramente, sigo mi teoría, pon sexo en un fic y te lloverán los reviews. Que así sea. Un día haré un estudio científico sobre el tema. Bueno , aclaremos, no es usual que una vieja como yo (tengo 32 años, es decir a algunas lectoras les llevo casi 20 años) se entretenga escribiendo fics. Pero yo lo hago. He de declarar que admiro a las chicas y chicos que con 16 años tienen un talento extraordinario escribiendo. Y si aparte de beber, rumbear y fumar, en mis ratos libres me encargo de escribir FICS. ¿En que trabajo?. I´m a doctor, and I Hope that my patients don¨t see me here. JA JA JA JA JA JA. Las consultas por correo electrónico y Messenger son gratis. No voy a escribir la medico poco seria, parafraseando a mi amiga MAD ARISTOCRAT, que de paso tengo entendido que es una abogada muy seria y fuera de serie. Digamos que soy la DR. JECKyLL para mis amigos.

Bueno dedicados a las limoneras: Karix7, Embercita, Arrayan (que no se lee el fic pero igual es pana), Tildita, Mary L, Fionita, Mad Aristocrat (mi comandante ¡ATENCION!) y a los limoneros Mauricio y Josean. A los demás, no tengo el placer de conocerlos personalmente, pero igual les dedico el capitulo. JE JE JE. Y por ultimo unas palabras para Theresitha Potter: siempre se ve la luz al final del camino, recuérdalo.

VIVA VENEZUELA , VIVA GIANCARLO MALDONADO ( que bueno esta ese carajo, el niño lindo de la selección) y ESTA VEZ SI VAMOS AL MUNDIAL.

Capitulo 10 Confianza.

Yo sigo solo, aquí en mi habitación. No importa cuantas veces este con ella, cuantas veces la bese, yo sigo solo. Toda la vorágine de sentimientos que Ella me provoca, no es suficiente, para que yo confié. Porque si decido hacerlo, corro el riesgo de perder algo, que me esta quemando las entrañas. No, ella no debe saberlo, por lo menos por ahora. No se si siento algo mas por ella, que atracción sexual, pero algo en mi no permite dejar que me odie o que me desprecie.

Pasara, de alguna manera lo se y si ella siento lo mismo que yo, sin duda me odiara. Y si siente algo más, peor para ella y para mi. Porque no puedo, no debo y no lo voy a hacer, primero muerto que bañado en sangre. No me voy a enamorar, eso esta fuera de discusión. No sucederá y la principal razón es ella, Hermione Granger, porque no quiero dañarla, mas de lo que lo voy a hacer, ni dañarme a mi mismo, mas de lo que lo estoy haciendo. Aun así, no puedo estar un minuto sin pensar en ella, en la calidez de su boca, en su lengua buscando la mía, en sus manos acariciando mi nuca, en las curvas suaves de su cuerpo que se estremecen cada vez que las recorro. Mi sangre hierve cuando la tengo en mis brazos. Soy nadie, soy un muñeco sometido a sus labios y no puedo dejar de pensar en las ganas que tengo de tenerla debajo de mi, desnuda, cumpliendo todos mis deseos. Y ella quiere exactamente lo mismo, que yo.

Desea ser mía desesperadamente, me lo confirman: sus gestos, sus besos, la manera en que su cuerpo se enrosca con el mió y sobre todo sus palabras. Eso es algo que me tiene encantado, fascinado, loco y otros millones de adjetivos. Ella afirma que no es romántica, ni una chica rosa. Pero es la mujer mas femenina que he conocido en la vida, todos sus movimientos, la manera en como arquea sus espalda y extiende su cuello cuando yo llego a los limites que me ha impuesto por los momentos, cuando se muerde un labio o me acaricia con su lengua, cuando me da pequeños mordiscos en el cuello. Todo un despliegue de sensualidad. Yo, Draco Lucius Malfoy estoy hundido hasta la coronilla en la más salvaje lujuria con Hermione Granger. No lo puedo evitar y es mas, no quiero evitarlo.

¡Maldita sea! No puedo aguantarlo más. Lo deseo con toda mi alma. Quiero sentir su lengua recorriendo todos los recovecos de mi cuerpo, sin pasar por alto ningún sitio. Quiero que me toque, que me estruje, que me haga suya hasta volverme loca. Es la primera vez que siento algo tan violento por alguien. Estoy con él y hasta el aire deja de existir para mí. Es un hecho, no puedo pensar, no coordino, ni siquiera puedo respirar.

Estoy traicionando todos mis ideales estando con él. Malfoy cree que no lo se. Pero cada día que pasa, cuando lo observo en clases y lo veo demacrado y ansioso, estoy más segura. Se lo que sucede y tengo miedo. Pronto será un mortifago, si es que no lo es ya.

Pero nunca jamás, se ha cruzado por mi cabeza, que me este manipulando. Nunca me pregunta nada de Harrry, de Ron, de Dumblendore o algo que tenga que ver con el ED y la orden del Fénix. No ha intentado leerme la mente. Y ahora nunca me sigue, a ninguna parte. Espera que yo lo busque en los sitios acordados. Así que por lo menos no me usa, para eso. Porque de lo otro, quiero que utilice mi cuerpo de la manera mas pervertida que exista. Declaro solemnemente que ya no soy una niña, soy una mujer que desea que él le haga el amor hasta morir.

Bebo de sus labios, me alimento de su cuerpo. Esta pasión me esta haciendo perder la cordura y mis perspectivas. No me importa nada ahora, solo él y yo. Mande al demonio todo y pagare por ello. Por dejarme llevar por ese torrente furioso llamado Draco Malfoy. Pero no puedo enamorarme de él, esta prohibido. Él no lo hará conmigo, y los dos sabemos muy bien la razón. Somos enemigos, contrarios, antagonistas, todas esas palabras que encierran el mismo cruel significado, confrontación. Porque ninguno de los dos, eso es seguro, abandonara su bando. Porque puede ser que a él no le importe la sangre, ni el hecho de que yo sea hija de muggles, pero hay otras cosas y su apellido pesa. No le voy a pedir nada, absolutamente nada, ese fue el acuerdo.

En este juego, los dos perderemos. Porque llegara el momento y, siento que será pronto, donde no podremos continuar. Y Draco Malfoy, el hombre que no amo y nunca podré amar, se llevara un pedazo de mi alma con él. Eso es lo único que tengo seguro. Así como también se, que marque con fuego mi nombre en su cuerpo y en su mente. Porque la manera en que me mira, cuando me besa o cuando me toca, así me lo aseguran. Para siempre será jamás para nosotros. Porque si de algo estoy segura, es que ninguno romperá con el ORDEN DE LAS COSAS.

14 de Febrero de 1996

Todo el castillo de Hogwarts bullía en actividad muy temprano en la mañana. De una forma u otra, el día de San Valentin, terminaba de exaltar todo el infierno hormonal de cientos de chicos adolescentes, encerrados en un mismo espacio físico. Hermione se levanto ese día sin muchas expectativas, vio al pie de su cama, algunos regalos, de Ron, Harry, de Ginny , además de una pequeña pulsera cortesía de Victor Krum y por supuesto, nada de Malfoy. Lucho con todas sus fuerzas por no sentirse decepcionada.

"¡Por Merlin Hermione! No seas tan tonta. Guerra avisada no mata soldado, que esperabas, un ramo de flores o una carta de amor. Esta muy claro lo que hay entre Malfoy y tú. Aparte de unos cuantos arrebatos pasionales. No existe absolutamente mas nada"

Se vistió lentamente y no pudo evitar la tentación de mirarse en el espejo. Definitivamente, el reflejo que este le devolvía no era el de una niña. Sus senos estaban mas grandes y sus caderas mas anchas. No tenia el mejor cuerpo del colegio, ese merito era para Lavender Brown, Pansy Parkinson y Astoria Greengrass todas con curvas vertiginosas y aspectos de modelos de pasarela. Pero no podía quejarse, los mejores pechos sin duda eran los suyos. De copa mediana, pezones turgentes que apuntaban hacia delante y sobre todo bien firmes. Podía dejar de usar sujetador y nadie se daría cuenta, bueno, nadie excepto Malfoy. Todo estaba muy bien colocado en su sitio y sobre todo bien quieto.

Sus amigas muggles bromeaban con ella, diciéndole que ni con unas prótesis mamarias tendrían unos senos como los de ella. Ni siquiera Malfoy pudo dejar de hacer unos de sus comentarios turbadores, un día que ella tenía calor y se quito la blusa, quedándose con una camiseta de tiros delgados y para alegría de él, sin sujetador. Hermione sonrió al recordar ese episodio. Draco Malfoy no podía dejar de cerrar la boca, su mirada estaba directamente enfocada en su pecho. A veces era tan descarado que resultaba incomodo. Por supuesto, en medio de tantos besos y arrumacos, él como siempre intento tocárselos debajo de la camiseta y ella se escurrió muy políticamente. Después de un rato, Draco solo le dijo, no sin algo de molestia: "Podrías hacer un molde, para que fabriquen copas de Champagne, seguro que serian las mas perfectas que se hallan hecho jamás. Yo compraría un par, ya que tú no me dejas con las originales, al menos podría poner mis labios sobre las copas". Eso fue suficiente para que ella quedara como siempre, en total desconexión mental. Nunca lo admitiría en voz alta, pero estaba loca con él. No se iba a aguantar mucho tiempo mas, estaba segura. El ansia la estaba matando.

Al llegar al gran comedor, miro hacia la mesa de Slytherin, pero Malfoy no estaba. Se sentó como siempre con los chicos. Ron y Lavender estaban enredados como si se fuese a acabar el mundo en cualquier momento y tuviesen que darse el ultimo beso. Harry melancólico, estaba muy interesado al parecer, en el fondo de su plato.

-¿Qué tal?- dijo Hermione mirando atentamente la puerta del comedor. Esperando que Malfoy hacia acto de aparición. No dejaba de recriminarse mentalmente los deseos que tenia de verlo

-Así que ya despertaste- le dijo Harry, no sin algo de reproche- Te quiero preguntar algo Hermione.

-Dime- dijo ella tomando una tostada y untándole un poco de mantequilla.

-¿Estas saliendo con alguien? Es que últimamente tienes esa expresión en la cara que solo le veo a Ron- dijo Harry, pensando a su vez en la cara de amargamiento continuo que tenia impresa en su rostro. Todo gracias a que no se atrevía a declarársele a Ginny.

Hermione conservo la calma. Sin andas con un Malfoy, a juro, se te tiene que pegar la sangre fría.

-Para nada Harry soy libre como el viento y…………..- no pudo terminar la frase.

-Peligrosa como el mar- le contesto Harry y se rió- No Hermione, tu eres demasiado buena e inocente, jamás serias peligrosa como el mar, lo aseguro.

Hermione levanto una ceja, intrigada.

-¿Cómo es eso?- dijo ella.

-Bueno Herms, que tú eres una niña buena- dijo Harry mordiendo su pan- A ninguno de nosotros se nos ocurriría tener algún mal pensamiento contigo. Es imposible. Eres demasiado tierna.

-Me estas insinuando- dijo Hermione y esta vez si se atraganto. ¿Qué diablos había hecho ella para que la consideraran una mojigata? O mejor dicho ¿Qué era lo que no hacia?- que no soy atractiva sexualmente.

-Eehhh- Harry no se lo espero tan directo- Bueno, si, es así. Ya sabes hay chicas que despiden eso por los cuatro costados. Lavender, Parvatti, la estupida de Greengrass, Cho, Susan Bones y bueno…………..Ginny. Hasta Pansy Parkinson tiene su encanto- Harry callo, no en vano la había dejado de último, Pansy no tenía su encanto, era el encanto personificado. Pero a pesar que estuviese muy buena, era una Slytherin y a él le gustaba mas Ginny - pero tú eres diferente…………..es decir……………..no se………….no tienes eso………………que llama la atención a un chico.

-Me estas diciendo además que soy fea- dijo Hermione con fastidio.

-No, al contrario, eres muy linda- explico Harry - pero no se. No trasmites eso que provoca a uno lanzársele encima a una chica.

-Bueno- dijo Hermione, quien si conocía a un chico perfectamente capaz de lanzársele encima- supongo que todo será una cuestión de gusto. Todas las que mencionas seguro se adaptan a tus gustos y yo no te gusto.

-Ron piensa lo mismo- contraataco Harry.

-Ah ya veo- dijo Hermione- me supongo que Ron me estaba comparando con Lavender. Es obvio que yo no saldría beneficiada.

-Herms- esta vez Harry bajo la voz- Estoy seguro, muy seguro que tú le gustas a Ron, pero…………….digamos que él nunca se atrevería a tocarte un pelo. Para eso tiene a Lavender. Te respeta mucho y no lo echaría a perder.

-Gracias por el consuelo- Hermione se bebió su jugo de calabaza. Ron, siempre lo había sabido, también le gustaba, pero era su amigo, entendía eso que no puedes tener pensamientos lujuriosos con tus amigos , así que……………….para eso estaba Malfoy.

-Todavía no se ha descubierto el culpable de lo de Katie- dijo Harry con voz sombría

-Ya aparecerá- Hermione término su desayuno y ya no hablo mas del tema. Si seguía pensando en el asunto, irremediablemente terminaría pensando en Draco Malfoy. Y su mente no quería contemplar esa posibilidad. Así que lo descarto inmediatamente.

Después que terminaron las clases de la tarde, Hermione no había visto a Malfoy en todo el día. ¿Que pasaría? Era muy extraño, él de alguna forma dejaba notar su presencia. Aunque no fuese día de citas, que era como llamaban a los dos días en los que se encontraban usualmente, en sus rondas respectivas semanales, para no sembrar sospechas. Era beneficioso que se año ambos las tenían que hacer solos, hubiese sido un poco complicado con parejas.

Pasaron los días y Malfoy seguía sin aparecer y nadie comentaba nada al respecto. Hermione estaba cada vez más nerviosa, parecía ser la única persona que notaba la ausencia de Malfoy.

Una tarde, en el Gran Comedor, miro a la mesa de los Slytherin , y se dio cuenta de que todos estaban muy callados, mas de lo habitual. Estaban como tensos, expectantes. Pansy parecía a punto de llorar en cualquier momento. Miraba nerviosa a todos lados, cuando sus lagrimas estaban a punto de salir, Gregory Goyle se acerco, la tomo de un brazo con firmeza y hablando con ella por lo bajo, de manera cariñosa, la saco de ese lugar, antes de que los delatase a todos. Zabinni la miro alejándose, él también se sentía mal, había una gran reunión de mortifagos esa semana y los familiares de la mitad de los alumnos de Slytherin estaban allí, era de conocimiento general, que algunas personas no regresaban jamás de esas reuniones. Pero era un acuerdo tácito entre todos, no mencionarlo jamás. Hasta Snape se había ido. Hermione se había percatado, sin saber la causa, que Marcus Flint y Montangue, así como otros 3 chicos mas de séptimo año, tampoco estaban en la mesa. De los años inferiores, solo Draco Malfoy estaba ausente. La terrible verdad se fue abriendo paso en su cerebro, eran demasiados indicios para no ser tomados en cuenta. Algo estaban haciendo esos Slytherin y era demasiada casualidad que fuesen los de 7mo y Draco Malfoy, el hijo del Malfoy que actualmente se estaba pudriendo en Azkaban, por el ataque al ministerio el año anterior. Una palabra comenzó con fuerza a taladrar su cerebro. MORTIFAGO.

De nuevo se abrió su debate mental. Si Draco Malfoy era un mortifago, ¿Qué demonios hacia con ella? ¿Con que intención? ¿Por qué no intentaba hacerle daño o por lo menos extraerle información? Hermione recordó la libreta y sintió rabia. Como demonios había podido ser tan estupida, lagrimas rebeldes se asomaron en sus ojos. Luego se calmo y lo siguió analizando, en ese momento no estaban "saliendo" y él se la había devuelto de una manera tal que ella supo exactamente que había sido él. Después de un largo rato, Hermione seguía planteándose miles de excusas mentales, pero igual se sentía como una imbecil y además de todo, culpable. A ella le gustaba Malfoy, y estaba tratando de justificar el hecho de que quería seguir con él.

Una semana después, donde sus niveles de angustia fluctuaron vertiginosamente, haciendo que ella estuviese más reservada que nunca. Una noche, caminando apresurada por un pasillo, tratando de llegar a su sala antes del toque de queda, se detuvo al ver a Crabbe y Goyle hablando en una esquina. Hermione se oculto tras un muro de piedra y presto atención a la conversación.

-Draco la debe estar pasando muy mal- dijo Crabbe con pesimismo- mira que meter la pata de esa manera. Mi padre me mando una lechuza informando que seriamos los siguientes. Y que esperaba que fuese mas listo que Malfoy

-Uhm. El señor tenebroso no perdona retrasos- contesto Goyle- Mal no es la palabra adecuada, mas bien seria Malísimo.

-Cuando vuelva- dijo Crabbe- si es que vuelve. Prestaremos más atención. A pesar de todo somos sus amigos.

Hermione se quedo paralizada. "Si es que vuelve". Una sensación de desazón se interno dentro de ella. Sintió un vació en el estomago. Sus manos le temblaban. Será que…………No , eso no podía ser posible. Él era un Malfoy, no se atreverían a matarlo. Pero y si sucedía. "¡No me tiene que importar lo que le pase! ¡Es el enemigo!" Hermione intentaba convencerse a si misma de ese hecho. Pero si le importaba y mucho.

En ese momento, la verdadera dimensión de lo que sentía por él afloraba. No era amor, eso era totalmente descabellado para ella, pero era muy fuerte y no podía evitar preocuparse terriblemente por él.

Fue a su sala común, había multitud de parejitas Gryffindors haciéndose mimos. El ambiente era tan insoportable que decidió irse a su habitación, después de dar vueltas en círculos durante dos horas, abrazándose a si misma y maldiciendo continuamente, se dio una ducha y se coloco su camisón de dormir.

A las 12 de la noche, no podía todavía conciliar el sueño."!No puede suceder! ¡Es inaudito que me este pasando esto a mi! ¡Maldita sea! No debo preocuparme por él, no se lo merece" pero sobretodo, Hermione se preguntaba que rayos habría pasado y donde coño estaba metido. La posibilidad de que Draco Malfoy fuese un mortifago era mas real que nunca. Sino porque Voldemort lo castigaría. Harry tenía razón, era un maldito mortifago y planeaba algo. Y ella, estaba traicionándolos a todos liándose con él. "¡Demonios! No quiero ser Hermione Granger y no quiero que él sea Draco Malfoy. Quiero ser una persona normal en un mundo diferente. Para quitarme el peso que llevo en el corazón" y no solo era el deseo, a ella le importaba realmente el destino de él. Se lo podría negar a su cerebro, pero a su corazón jamás. A ella le importaba Draco Malfoy y mucho.

Hermione se levanto de su cama. Ni Parvatti Patil ni Lavender habían llegado. Quizás en que rincón oscuro del colegio estaban con sus respectivas parejas prodigándose palabras de amor. Las que nunca escucharía en los labios de Draco Malfoy, por lo menos dirigidas a ella.

"-Me voy a arrepentir de esto toda la vida- Hermione tomo un abrigo y se lo echo encima- Pero si no lo hago, no me lo voy a perdonar jamás. Que mas da, yo solita me metí en esto. Sabias que algo así sucedería. Lo sabias Hermione, pero no, TÜ querías solamente sexo. Y aquí estamos, sin nada de sexo y muriéndote de la ansiedad porque el idiota no aparece ni vivo ni muerto. Quizás este con Lord Voldemort , quizás no. Pero esta desaparecido al fin y al cabo. Aunque te lo niegues, tienes una relación con él. No te lo ha pedido y tampoco te lo va a agradecer, estoy segura, pero preocuparse por él viene en el paquete." Ella estaba confundida, quería hacer lo correcto, pero también quería hacer lo que le dictaba el corazón. Malfoy era un idiota, pero era su idiota. Quizás nadie en ese colegio conocía al verdadero Malfoy, pero lo poco que sabia de él, le aseguraba que no hacia nada sin una razón, ahora que esta fuese buena o mala, era harina de otro costal. Así que por lo menos, le daría la oportunidad de explicarse. Y después, decidiría. Porque él si era un mortifago, estaba traicionando todos sus ideales liándose con ella, una sangre sucia, de la manera que lo estaba haciendo, hasta las ultimas consecuencias. No era amor, pero él ya había aclarado que no estaba jugando con ella y que las cosas iban en serio, a pesar de no tener ningún futuro. Y ella le creía.

Y Hermione fue a hacer lo impensable, iba derecho al despacho de Albus Dumblendore para preguntar donde demonios estaba Draco Malfoy. Era lo único que podía hacer, confiaba en el director de Hogwarts, le daría una respuesta o quizás hasta apoyo moral, y quien sabe, probablemente no le preguntaría nada sobre su interés tan repentino.

Salio de la sala común, ya todos estaban dormidos. Atravesó el retrato de la Sra. Gorda y enfilo directo por los pasillos, al despacho de Dumblendore. Llevaba un viejo abrigo color negro, que destacaba sobre el blanco de su camisón de algodón, que le llegaba a los tobillos. Su aspecto era muy gracioso. Parecía una abuelita. Su cabello castaño claro estaba amarado en una cola de caballo que le quedaba suelta. Sus rizos estaban desvaídos, tristes como ella. Otra cosa mas que le había traído la madurez, su cabello estaba muy dócil, con ondas sueltas, ahora en lugar de alisárselo, de vez en cuando lo dejaba secarse al natural, para que esos rizos se volvieran a formar. Caminaba furiosa, ni siquiera se percato que unos pasos mas adelante, estaba el culpable de todas sus angustias. Hermione se detuvo súbitamente al verlo, abrió la boca para decir algo. Malfoy la miraba con cara de molestia, no le había gustado nada encontrarla allí, merodeando por ese pasillo en medio de la noche, mientras él se dirigía a la lechuceria, a buscar algo que le habían enviado hasta allí.

-¿Qué diablos haces despierta?- le dijo con tono autoritario, sus ojos estaba glaciales, imperturbables, fríos, intimidantes y al mismo tiempo llenos de tristeza.

-¿Dónde estabas metido?- contesto Hermione soportando a duras penas la dura mirada que él le dirigía. Pudo observar que Malfoy lucia pálido, parecía enfermo.

-Eso no es de tu incumbencia- le dijo Draco secamente, todavía de pie, rígido, haciendo todo el esfuerzo del mundo por no desmayarse. Lo habían castigado, le habían propinado una serie de cruciatus y otras maldiciones torturadoras innombrables, por no tener todavía la vía de acceso de los mortifagos al castillo. Ni siquiera lo hizo Voldemort, sino su propia tía, Bellatrix Lestrange. Gracias a una gran resistencia física, adquirida con mucho dolor, en el verano del año pasado, había soportado. Pero aprendió su lección, tendría que esforzarse más. Se estaba distrayendo demasiado con ella, tenia que dejarla, la situación se estaba saliendo de su control - Vete a tu habitación ahora mismo.

-No me moveré de aquí, Malfoy- Hermione saco a relucir su legendaria testarudez. No le admitiría que se había preocupado por él, eso traspasar los limites impuestos por ellos en su relación, pero le sacaría la información- Dime que diablos estabas haciendo.

-Muy bien- dijo Draco totalmente exasperado- entonces seré yo el que se vaya- dio medio vuelta. El dolor apareció de nuevo y se inclino sobre su abdomen dejando salir un gemido.

Hermione corrió hacia él y lo sostuvo, al tocarle la espalda, Draco dio un grito.

-¿Qué te hicieron?- la voz de ella se suavizo, como un murmullo, miraba a todas direcciones percatándose de que no hubiese nadie.

-¿Qué estas diciendo?- pregunto Malfoy todavía jadeando de dolor, con los ojos cerrados. Estaba escuchando mal, ella no tenia manera de saberlo o ¿si?

-Escuche a Goyle y Crabbe hablando- le explico ella restándole importancia, como pudo se paso el brazo de él sobre su hombro.

-Vaya par de idiotas- fue lo único que dijo Draco, quien estaba debatiéndose entra la furia y el temor. ¿Qué demonios era lo que sabía ella?

-Te llevo a la enfermería- le dijo Hermione.

-¡No!- exclamo Draco , ambos se miraron un instante. Él se sorprendió, ella tenia los ojos brillantes, pero no era odio lo que veía en ellos, sino otra cosa ella………………estaba……………..preocupada……….¿por él?, Draco entonces inexplicablemente decidió confiar en ella- la Sra. Pomfrey me hará demasiadas preguntas que no tengo intensiones de contestar.

-Entonces, te llevare a otro sitio- Hermione trataba de colaborar, pero él no se movía- tengo que revisarte a ver si es muy grave.

-Quiero que regreses a tu torre- le dijo él con voz temblorosa- no te va a gustar lo que veras, te lo aseguro. Regresa a tu sala común y olvídate de mí. Es lo mejor.

-Nada de lo que me digas sobre ti me va a asombrar, Malfoy- dijo ella con resignación.

Y allí estaba ella, Hermione Granger ayudando a un mortifago. La mirada de él, mas que sus palabras lo confirmaron. Y ella no sabía porque lo estaba haciendo, pero como buen Gryffindor se lanzaba al agua sin saber nadar y sin salvavidas. Malfoy podría ser lo que fuese, pero desde que estaban juntos, no había intentado dañarla y ella confiaba en que no lo hiciese.

-Te vas a arrepentir- le confirmo Draco, dejándose llevar por ella, caminando por esos solitarios pasillos apoyando en el hombro de Hermione- estoy metido hasta el cuello en mierda.

-Estamos- dijo Hermione, mirando alerta en todas direcciones.

-Desde cuando somos "nosotros"- comento él cínicamente. Ni aun herido, podía dejar de hacer comentarios mordaces. Era su nuevo estilo, callado pero cuando tenía que hablar lo decía todo sin ningún tipo de tapujo.

-Desde que tuviste la brillante idea de besarme en un armario- le respondió ella sarcástica.

Draco sonrió, que podía contestar a eso, absolutamente nada. Era la pura verdad desnuda ante sus ojos. Pero, aun así, lo imposible no era que estuviesen juntos, besándose a escondidas durante casi dos meses, lo inaudito, era que ella lo estuviese ayudando a pesar de todo.

Subieron hasta el tercer piso, de pronto estaban en la estatua de Barnabas el Chiflado. Draco se puso más pálido, si eso era posible, sabia lo que ella haría. Lo que tanto había buscado, como entrar a la Sala de los Menesteres, estaba allí al alcance de su mano y Hermione Granger se lo estaba ofreciendo en bandeja de plata. Ni modo, ella lo estaba haciendo por voluntad propia. Ya vería la forma de sacarla del medio, cuando los mortifagos atacaran el castillo. Si tenía que hacerlo la encadenaría en una mazmorra. Se tomaría esa molestia, porque a él de alguna manera, le importaba ella. Y no la quería muerta, de eso estaba seguro.

De pronto apareció una puerta, Hermione la abrió y entraron a una especie de enfermería. Draco miraba curioso todo el sitio.

-¿En donde estamos?-fingir desconocimiento era lo único que podía hacer. Pasase lo que pasase con ella, había algunas cosas que no confesaría, jamás.

-En la Sala de los Menesteres. Toma la forma de lo que pidas, solo tienes que pensarlo y aparece la puerta- dijo ella tranquilamente, sentándolo en una cama de hospital, con sus sabanas blancas y pulcras perfectamente tendidas.

"Tan simple", fue lo único que pensó Draco. Esa noche no iba a hacer nada en ese sitio, ella estaba con él, pero cuando se recuperara un poco, buscaría el Armario Evanescente dentro de la Sala de los Menesteres. Se pararía frente la estatua y se concentraría en lo que estaba buscando. .

-Quítate la camisa- dijo ella con calma. Sin embargo su corazón latía desbocado, la expectación de ver lo que seguramente vería, la tenia intranquila.

Draco dudo, sus ojos grises se posaron en ella. No estaba tan seguro de que ella supiese realmente algo, sus palabras le decían que si. Pero no sabia como se lo iba a tomar.

-Hazlo- le dijo ella- acabemos con esto de una vez.

Draco se quito la camisa. Hermione vio todo los moretones que tenia en el torso, la espalda y luego observo la marca tenebrosa en su antebrazo izquierdo. Cerró los ojos por un momento, él pudo ver la cara de decepción de ella y le retiro la mirada. Hermione fue hasta un estante, saco varios frascos, pero las manos le temblaban tanto que uno de ellos cayo, haciéndose añicos sobre el suelo. Ella dio un salto sobresaltada.

-Vete- dijo Draco, ir allí no había sido buena idea, ella estaba perturbada. Podía ver como temblaba su cuerpo- no es necesario que estés aquí si no quieres.

-No digas sandeces- dijo ella molesta, sin duda su cara reflejaba la lucha que tenia por dentro. Se obligo a si misma a mantener la calma, no temblaba de miedo, temblaba de ira ¿Porque? Ella tomo unos frascos de pociones y un poco de ungüento- y por primera vez en tu vida cierra la boca.

-Tú sabes quien soy, un Malfoy- continuo hablando él con una voz aterciopelada, calmado, tranquilo. El momento de dejarlo todo había llegado, no tenían ningún futuro juntos, aunque algo dentro de él se resistía con todas sus fuerzas a terminarlo- sabias que iba a suceder tarde o temprano. Lo "nuestro" es imposible, solo es algo para matar el tiempo, las ganas y va a terminar pronto. Yo nunca te he prometido nada.

-Tienes razón- dijo ella buscando algo de poción analgésica- soy una idiota. Pero por favor no me lo restriegues en la cara.

-No eres una idiota- dijo Draco con voz ronca- eres un ser humano muy noble. El imbecil aquí soy yo. Por haberte metido en esto.

-No me obligaste a nada- dijo ella ofreciéndole un poco de la poción- aunque te resulte muy difícil creerlo, tú menos que nadie me puede convencer a hacer algo que yo no quiera. Bébetelo todo.

Draco se sintió mas aliviado, con el efecto de la poción. Entonces Hermione continuo su examen medico. Al tocarle la piel, ambos se estremecieron. La piel de él estaba muy fría, tal cual como una serpiente. Draco sintió los ardientes dedos de ella sobre su cuerpo. Esa era la respuesta a todas sus dudas, ese deseo infernal que lo recorría cada vez que ella lo tocaba. No podía soportar la intensidad del contacto con su piel, lo hacia olvidarse de todo.

Hermione recorrió concienzudamente todo su pecho, su espalda y sus brazos, deliberadamente no toco la marca tenebrosa, no podría, era lo único que le daba asco de él. Mientras le aplicaba un ungüento analgésico, se acercaba a él, se había quitado el abrigo, así que solo llevaba esa reveladora prenda para dormir de color blanco. Uno de los tirantes de su camisón bajo de manera muy indiscreta por unos de sus hombros, ella no se dio cuenta, pero Draco pudo advertir el nacimiento de uno de sus senos. Sin poder evitarlo, la tomo de la cintura y la sentó en su regazo.

-¿Qué haces?- dijo ella un poco azorada, sentía las manos de Draco apresándole la cintura a través de la delgada tela de su camisón.

Draco la observaba, estaba muy seria, la cola de caballo estaba suelta, pero aun así dejaba ver ese cuello esbelto que tantas veces había besado, ella lucia irresistible. Sin esperar a que ella dijese nada más, le beso el cuello. Hermione cerró los ojos, estiro el cuello y gimió. No lo podía evitar, el roce de sus labios era demasiado para ella, enseguida sintió su cuerpo despertando ante las caricias de él.

-Eres hermosa- le dijo Draco, con sus labios rozándole el oído. Le mordió delicadamente una oreja, ella poso sus brazos sobre sus hombros. Hermione sentía que algo palpitaba en su pelvis, sin que ella pudiese controlarlo, sus pezones erectos eran bastantes visibles a través de la tela de camisón. Y ya Draco estaba dando cuenta visual de ellos. Tenía la garganta seca, se sentía culpable por querer aun mas de él. Tenia que ser fuerte, resistir el embate del huracán que se avecinaba.

-Y …….. - dijo ella tratando de conservar un poco de dignidad. . Draco la miro serio un momento, luego ataco sus labios. Ella al principio no le correspondió, pero luego se dejo llevar por el intenso beso que él le estaba ofreciendo. Draco besaba al igual que actuaba, exigente, dominante. Como todo un conquistador, invadía con su lengua la boca de ella. Hermione se resistía, pero al final cedió el paso, como siempre lo hacia. Luego de un rato fue ella la que correspondía fogosamente el beso, al igual que metía su lengua en la boca de él sin ninguna timidez, acariciaba desesperada su nuca y su espalda desnuda. Draco jadeaba ruidosamente y gruñía. Hermione paro el beso y termino de hablar- Y…………..tú sigues siendo un maldito mortifago.

-Si es cierto, pero a ti te gusta este maldito mortifago- le contesto él respirando agitadamente después de besarla, ella tenia los labios rojos, y las pupilas dilatadas. Si quería una prueba mas evidente para seguir adelante, allí la tenia frente a sus ojos. Ella, al igual que él, estaba completamente excitada.

Draco entonces, termino de bajar los tirantes del camisón, que quedo arrugado en la cintura de ella. Se deleito viendo su torso desnudo. Hermione que no podía ocultar el rubor de sus mejillas, aparto la vista. Draco la miraba extasiado y fascinado. Tomo uno de los pechos de ella con una mano, le miro un momento el rostro y vio como ella cerraba sus ojos. Estaba bellísima, nerviosa, un poco avergonzada pero infinitamente sexy. Él tomo delicadamente un pezón y lo pellizco, ella arqueo la espalda, sintiendo la electricidad recorriendo su cuerpo. De pronto Hermione dejo la vergüenza de un lado y se sintió audaz. Se sentó a horcajadas sobre él, dándole completo acceso a todo su pecho.

Draco vio inmediatamente como el cuerpo de ella reaccionaba a sus caricias, erizando más aun ambos pezones. Tal como había vislumbrado alguna vez, sus senos eran deliciosamente perfectos. Draco entonces se dejo llevar por sus instintos primarios y dejo que su boca buscara, luego de besarle el cuello, perderse en esos estupendos pechos. Los acaricio con la lengua, los beso, le mordió los pezones, se los succiono, mientras sus manos recorrían ansiosa la espalda de ella, hasta llegar a su cintura y a su ropa interior, y después mas allá aun por debajo de la tela, pudo comprobar la redondez de su trasero, que apretó para atraerla mas hacia él. Hermione le acariciaba la nuca, perdida entre todas las sensaciones que tenia con él acariciándola de esa forma.

Luego de unos minutos, Draco la acostó sobre la cama y se situó a su lado un poco sobre ella. Siguió besándola lentamente, lánguidamente, mordiendo su labio inferior, su barbilla, su cuello, las orejas y nuevamente su pecho. Se apoyaba en un codo, para quedar encima del nivel de ella y poder admirarla mejor, le dolía todo el cuerpo pero no le importaba. Se estaba consumiendo de pasión allí mismo. Hermione le correspondía todos sus besos intensamente. Draco recorrió los muslos de ella, llego a sus bragas y se dispuso a bajarlas, ella de manera torpe intento detenerlo.

-Tranquila- fue lo único que dijo Draco, antes de besarla nuevamente, Hermione dejo de sujetarle las manos. Poco a poco él fue bajando su ropa interior, hasta que se la quito por completo. Sentía su propia erección aprisionada en su pantalón. Pero no, todavía no. Quería recorrer primero ese cuerpo con sus manos, se estaba muriendo por hacerlo. Poso una mano sobre la cadera desnuda de ella, Hermione lo miro directamente.

-¿Qué vas a hacer?- pero ella sabia la respuesta, era demasiado evidente. Draco volvió a besarla suavemente, le aparto un poco las piernas, ella hizo un poco de resistencia, pero las logro separar finalmente y acaricio suavemente el interior de sus muslos. Y luego dejo extraviar un dedo entre los labios inferiores de ella, percatándose que estaba mojada, totalmente húmeda. Draco no pudo emitir un gemido de sorpresa, así que así era, lo que tanto había escuchado por ahí. El lugar especial era húmedo y caliente. Hermione cerró los ojos y no hizo ningún intento de acallar sus propios gemidos. Él paro, sin saber exactamente que hacer, y ella le tomo la mano y lo guió.

-Sigue- dijo Hermione con voz ahogada- allí, acaríciame lentamente.

Entonces Draco toco con la punta del dedo el clítoris de ella, y Hermione casi se desmaya de la intensidad con la cual sintió ese roce. Draco empezó en serio a acariciarlo, presionando suavemente, aprovechando la humedad de ella, que era el lubricante perfecto, para que su dedo resbalase cómodamente, facilitándole el trabajo. Ella empezó a mover las caderas, le tomaba el brazo para que evitar que retirara la mano, incluso inconcientemente le clavo las uñas. Draco puso mas empeño y la empezó a besar, nuevamente bajo hasta uno de sus pechos, que empezó a morder sin ningún tipo de consideración. Entonces ella tomo la iniciativa y su natural sensualidad afloro de nuevo.

Coloco ambas manos en la cremallera del pantalón de él. La bajo y luego toco a través de la ropa interior, la erección de Draco, quien sintió como su miembro se ponía mas duro ante ese contacto.

-¿Qué crees que estas haciendo?- dijo respirando agitadamente. Ni en sus mas locos sueños, se imaginaba, lo que ella seguramente pretendía hacerle, pero lo intuia y lo deseaba.

-Exactamente lo mismo que tú, Malfoy, divertirme- ella sonrió, bajo el boxer de él. Draco gimió ruidosamente al sentir su miembro libre a merced de ella. Hermione tomo con una mano, la erección de Draco, cerrando los dedos sobre ella, y moviendo su mano hacia arriba y abajo. Él sintió que su mente se desconecto por unos segundos, por un momento inclusive dejo de acariciarla. Eso había sido………….esa sensación…………..era…………….fenomenal. Ella lo acariciaba, lento, pausado, fríamente calculado. Esa mujer iba a matarlo con tanta parcimonia. Cada vez que ella hacia un movimiento con su mano, Draco dejaba de respirar. Era su esclavo, estaba siendo sometido solo por la mano de una mujer. "¡Diablos! Que bien lo hace"

-Mas rápido- dijo Draco casi con un gruñido, intentando conservar el poco control que le quedaba, besándola mientras hablaba. Hermione lo obedeció y aumento la velocidad de su mano. Draco respiraba profundo, iba a entregarse a disfrutar y a llegar a su propio orgasmo, cuando recordó que ella también quería lo suyo. Así que se dedico a complacer mientras lo complacían.

De pronto Hermione sintió que no aguantaba mas, se iba a venir de un momento a otro, sentía todo el cuerpo adormecido y solo era consciente de la mano de él acariciándole ferozmente sus partes privadas y de la suya torturando el miembro de él. En un momento de inspiración, Draco entonces metió un dedo en la vagina de ella, hasta el fondo, pasando la barrera flexible de la virginidad de ella, mientras seguía acariciándole el clítoris con la punta del pulgar. Eso fue demasiado para Hermione, quien sintió estallar su orgasmo de una manera devastadora. Grito, gimió a más no poder, Draco la callo con un beso, era increíble, ella estaba como una desquiciada retorciéndose en esa cama y de paso apretándole con su mano, con más fuerza aun, allí en su masculinidad. Y todo, gracias a él.

Hermione sentía todo su cuerpo temblando. Ella respiraba agitada, estaba totalmente roja y gotas de sudor caían por su frente y sus pechos. Y Draco sentía que él también estaba a punto de estallar, ella en ningún momento había parado de acariciarlo, de hecho lo estaba haciendo con mayor ahínco. Una corriente salio de su pelvis hacia todas direcciones, no pudo evitar balancear sus caderas frenéticamente hacia ella, y se corrió, derramando toda su simiente en la mano de ella. Esta vez fue el turno de Draco de jadear como un poseso, buscando el aire que se le había escapado, en ese momento.

-Lo siento- Draco no sabia si sentirse avergonzado o feliz. Podrían torturarlo un millón de veces por haberse atrevido a aquello, pero lo haría de nuevo, ahora estaba mas seguro que nunca.

-AH- Hermione no podía hablar, todavía estaba totalmente impactada, por lo que había sucedido entre ellos. No se lo podía creer, él había tocado y explorado todo absolutamente todo su cuerpo, no quedaba un centímetro que no hubiese recorrido y se lo había permitido, sin ninguna duda. Y para colmo ella se había atrevido a masturbarlo, sin ningún tipo de reserva, de la manera mas desvergonzada posible y allí estaba él, sin lograr disimular la sonrisa que tenia en el rostro.

Hermione lo miro fijamente, con ojos de culpabilidad. Estaban teniendo sexo o algo de sexo, la misma noche que él se rebelaba como mortifago ante ella. Se había vuelto completamente loca.

-Tranquila- entonces Draco entendió esa mirada de ella- Todo esta bien. Perdóname si te hice algún daño.

-Esto esta mal- dijo ella – mal de todas las maneras posibles. No puede ser.

-Tienes toda la razón- le contesto él acercándose a su rostro- Pero esta pasando. Y ni tú ni yo lo podemos evitar. Es más fuerte que todo.

-Estamos jugando con fuego- dijo ella.

-Y yo me voy a quemar contigo, Granger, eso lo puedes jurar- dijo Draco.

-Nunca me vas a decir lo que paso, verdad- dijo ella.

-Te contare lo necesario- dijo Draco con resignación, después de lo que había pasado, no tenia mas remedio que devolver la confianza que ella estaba depositando en él. Era un hecho, ya estaba involucrado mas de lo que había llegado a prever, así que debía ser en extremo cuidadoso. No tenerla con él, estaba totalmente fuera de sus planes - lo suficiente para que no te veas involucrada. Granger, te lo estoy advirtiendo. Tienes una parte de mi, pero la otra me pertenece y yo veré que hago con ella.

-Te digo lo mismo- dijo ella, intentando levantarse- es mejor que nos vayamos.

-Te lo voy a preguntar por ultima vez- Draco cambio su tono de voz a uno muy serio- Ya sabes lo que soy, me imagino que entiendes lo que eso significa. Tengo poderosas razones que me impiden dejarlo. Pronto estallara una guerra, yo voy a participar y se que tú también. No puedo asegurar que no voy a dañar a tus seres queridos, igual tú. Pero te prometo protegerte, lo mas que pueda. Si los mortifagos se enteran, nos matan, a ambos. A mí por traidor y a ti por sangre sucia ¿Sigues conmigo a pesar de todo o te vas?

-¿Qué quieres tú?- le contesto Hermione, la verdad la golpeaba, ya no solo se estaba liando con Draco Malfoy, sino que lo estaba haciendo con un mortifago. No podía luchar con sus sentimientos, esos que no tenían un nombre, pero que existían en su corazón. Pero no podía dejar de sentirse culpable y sucia. Estaba traicionándolos a todos.

-No, eso es obvio- dijo él- ¿Qué es lo que tú quieres?

-Quiero dejarlo- dijo ella con voz ahogada, sus ojos castaños miraban fijamente a Draco- pero no puedo. Así que estamos como al principio. El juego sigue.

-Te puedo pedir un último favor- dijo Draco. Sus ojos centellaban, de sus labios de nuevo, salieron palabras no necesariamente dulces, pero si honestas - quédate conmigo esta noche.

-Me siento extraña- dijo ella acomodándose la ropa- estoy demasiado cansada y tú demasiado adolorido. Es mejor que nos vayamos.

-Yo también estoy cansado. Pero te quiero aquí conmigo esta noche. Mañana amanecerá y veremos que hacemos con esto- dijo él suavemente, la jalo de nuevo hacia la cama, y coloco su cabeza en el pecho de ella. Tomo una frazada y cubrió sus cuerpos con ella.

0o0

DEJEN RR

Contestare en el próximo capitulo