Disclamer: personajes de JKR. La perversión es absolutamente de Jos Black.
Bueno antes que nada, debo decir que bueno, este fic me ha hecho sudar escribiéndolo. En alguna parte esto se convirtió en una historia de amor, j eje j eje. Siempre intento hacer un Draco mas ajustado al canon, pero debo reconocer que he fallado en mi propósito. Contestare lo RR a continuación, no se los salten por favor, para aumentar la expectativa.
Theresitha Potter: bueno es cierto, Draco aunque no quiera es ROMANTICO HASTA EL TUETANO.
Bitchita: debo reconocer que el nick es de los mas originales. gracias por los rr. Me complace que creas que soy buena escritora.
Fiona Garay: es cierto la primera vez tierna y dramática, con amor y angustia. La Rampolla de Hogwarts claro que es Parvati.
Mary: es cierto Draco en este fic, es demasiado intenso. Creo que toda la situación que esta viviendo, lo hace sentirse viviendo en el filo.
Zorion: bienvenida al Club de las Limoneras.
Tildita: te dan ternurita y angustia. Lo se, a todos nos pasa lo mismo.
Abril: no te metas en el congelador, aun no espérate a leer este capitulo. Bueno ya lo de Harry lo reivindique.
Mad Aristocrat: es cierto Draco tiene unos detalles, que te dejan OO. Y jefa yo se que te encanto lo de Harry, j eje je. Se que te gusto. Bueno un beso.
Mauricio: es cierto, tu como hombre le debes estar viendo otra perspectiva al asunto. Espero que no te infartes con este capitulo.
Josean: eso de que y si te digo que si, me dio mucha risa, un beso.
Iye.Hermione: SIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, este fic es ardiente, brazas por todos lados.
Embercita: muy honrada de tenerla aquí. Bueno si yo quiero que toda la experiencia sexual sea muy verídica. Es que el niño, por muy virgen que sea, Draco se las trae, lo lleva en la genética, herencia del Big Daddy. La frase de Harry tendrá un significado mas adelante, uno totalmente inesperado, j eje j eje.
Alemar107: Felicitaciones, tú sabes porque. En fin que bueno encontrar a alguien de mi edad, que entienda todo esto. En relación a lo de las bases, es un chiste viejo de mis amigas y yo, j eje j eje je.
Dulce invierno: hola querida como andas. Yo feliz leyendo Dios de las pesadillas, es muy cierto esos dos se agasajan con ganas. Y por favor , no tires tu…………. A la ……..mierda. J eje j eje. Espero que te pase como a Hermione.
Iyatracoga. Osnelet: bueno otro nick raro. Bienvenida, que bueno que te lo hayas leído de un……..tirón, j eje je ej. Deja reviews cuantos quiera.
Mañana es mi cumpleaños numero 32 , así que todo el mundo a dejar REviews.
Capitulo 13 Entrega Absoluta.
"Te quiero para hacerte el amor..."
Dos figuras estaban inmóviles, enfrentadas, en medio de una glorieta en los jardines de Hogwarts. La lluvia caía tenazmente sobre ellos, pero a ninguno les importaba. El ambiente estaba helado, la tormenta rugía en sus cabezas, sus cuerpos empapados temblaban, mas de furia y de impotencia que por frió.
Algunas veces en la vida, se presentan encrucijadas, momentos en donde una sola palabra o una decisión cambia totalmente el rumbo de tu existencia. Muchas veces recordamos y nos arrepentimos por no haber cambiando nuestro destino, con un solo gesto. Las razones varían: miedo, egoísmo, cobardía, resignación. Algunos se torturan con eso toda la vida, otros simplemente lo encierran bajo siete llaves en su corazón, otros simplemente lo asumen como lo que pudo ser y no fue y siguen adelante, como puedan. Cuando tu lógica y tu corazón están enfrentados, cuando sabes que estas haciendo algo prohibido, entonces se desata uno de los conflictos existenciales mas perturbadores en un ser humano. Porque alguien malo puede ser intrínsecamente bueno o viseversa. Porque puedes ser que estes equivocado en todo, pero aun así ser capaz de amar con verdadera sinceridad. Porque amar significa aceptar todo del otro, sin arrepentimientos.
Hemione permanecía de pie, rígida, en schok, su cabello se pegaba a su cara, sus ropas empapadas se pegaban a su cuerpo, sus ojos estaban rojos de tanto llorar. Y su mirada no se desconectaba de la de Draco Malfoy. ¿Lo que acababa de escuchar, era realmente lo que acababa de oir, o simplemente su corazón la estaba traicionando de nuevo?. Como confiar, como no sentir miedo por ella y por él. Porque estaba segura que Draco Malfoy la deseaba, pero no se podía imaginar que también la quisiera, a lo mejor tanto como ella.
Después de decir lo que dijo, Draco se calmo, la furia disminuyo de intensidad y solo quedo el desasosiego y la expectación. No había sido fácil para él, nunca le había dicho a nadie que la quería y jamás se había sentido tan vulnerable ante una persona. Draco tenía el cabello sobre los ojos, sus manos metidas en los bolsillos, su varita estaba en el suelo, al lado de la de ella, en algún momento, durante su pelea verbal, la había tirado en un gesto de impotencia. No se lo quería admitir, pero todo estaba en manos de ella, porque él había aceptado hacia tiempo, seguir adelante, como fuese y hasta donde fuera posible. No habían tonos grises, él la quería, junto a él, escondidos, clandestinos, porque no tenia otra salida. Lo otro era vivir sin ella, lo podía hacer, pero la intensidad de sus sentimientos era tal, que tenia que darle una oportunidad, alguna, para no arrepentirse todo su vida de no haber vivido su relación con ella.
Ella no sufrirá daño, el velaría por eso, aun a costa de su vida. No entendía, como ese mar de sentimientos que lo inundaba y lo ahogaba, se habían desatado de tal forma, en el peor momento y situación, todos dirigidos a una sola persona, porque no podía pensar en otra cosa que no fuese Hermione Granger.
Hermione dio la vuelta y se dispuso a salir de allí, camino unos pasos, y lo sintió detrás de ella abrazándola, con desespero, posesivo colocando sus manos en su vientre, inclinando su cabeza sobre el cuello de ella, acercando su boca a su oído. Mientras tanto la lluvia seguía cayendo. Ella sintió morirse cuando el aliento de Draco le abrazo el cuello.
-No te vayas- le dijo él con voz ronca- no lo hagas.
Hermione cerro lo ojos y coloco sus manos sobre las de él, enredo sus dedos con los suyos y lo sintió estremecerse a su espalda. Ella no quería decir lo que tenia que decir, pero él no la iba a dejar ir, y ella en el fondo, luchaba entre el querer y el deber ser.
-No voy a volver contigo, Malfoy- dijo Hermione calmada.
Después de escucharlo había tomado dos decisiones, que sabia que definirían el resto de su vida. Lamentablemente ella no podía hacerlos feliz a todos, ni a él, ni a Harry, ni a Ron ni a ella misma. Así que les daría a cada uno una parte y se tendrían que conformar con eso, porque ella no daba para más. Le era completamente imposible aceptar que él fuese un mortifago, no lo podia acompañar en esa travesía vital, era inconcebible para ella, un completo anatema. Pero había algo que su cuerpo le pedía a gritos satisfacer, para sentirse completa. Entregarse por amor era el objetivo de toda mujer y ella quería hacerlo, siempre lo quiso.
- Te quiero...mucho- Hermione sintio como él la pegaba a su cuerpo, tratando de que su voz no vacilase siguió hablando, desnudando su corazon- Te quiero tanto que me duele en el alma, pero no puedo estar contigo.
Draco la volteo, para colocarla justo frente a él, tomo su cintura con sus manos, se acerco a su cara e intento besarla, ella le aparto el rostro. Draco la volvió a buscar, pero ella simplemente, le coloco un dedo en los labios. Lo miraba con ansiedad, deseo carnal, lujuria y a Draco se le seco la garganta, porque a pesar de que sus gestos decían lo contrario, ella con esa mirada le había dado a entender lo que vendría.
-Antes que nada- Hermione trago saliva- Te voy a preguntar algo y quiero que me respondas, con la verdad.
-Hazlo- dijo Draco, con voz ahogada. No sabia si era capaz de responder con total sinceridad, no quería que ella lo odiase, mas bien esperaba que lo entendiese.
-¿Intentaste matar a Ron?- pregunto Hermione con voz monocorde.
-No, ya te lo he dicho- contesto fríamente Draco. No la soltaba, sabia que si lo hacia probablemente ella se iría.
-¿Sabes quien lo hizo?- pregunto Hermione, con el alma en vilo.
-No, pero tengo que averiguarlo- dijo Draco, un brillo fugaz recorrió su mirada, Hermione sintió escalofrió, no quería pensar en lo que haría Draco cuando encontrara al culpable- es cuestión de vida y muerte. Para mi y para otros- Hermione empezó a temblar, había entendido perfectamente la frase, lo iban a matar, por fallar. Draco se dio cuenta de su miedo y la estrecho en sus brazos, le acaricio el cabello y le dio un beso en la cara. De nuevo sus miradas se encontraron.
-¿Cual es la verdadera razón por la cual eres un mortifago?- quizás esa era la pregunta mas importante para Hermione. De eso dependían muchas cosas y ella queria, desesperaba, anhelaba que hubiese un muy buen motivo.
De nuevo hubo silencio. Solo se escuchaba la lluvia cayendo, estaban sumidos en una semi oscuridad, solo los relámpagos los iluminaban de vez en cuando. Pero ella notaba la indecisión de Draco en su mirada, transcurrieron unos segundos, entonces él se decidió a hablar.
-Porque amenazaron con matar a mi madre, Hermione- Draco dijo el nombre de ella con total naturalidad, hacia meses que pensaba en ella como Hermione. Ella sintió una agradable sensación de comodidad al escuchar su nombre en la boca de él, pronunciándolo lenta y aterciopeladamente. Casi ni escucho la respuesta, pero de pronto al analizarlo, se dio cuenta que la situación de Draco Malfoy era bien difícil.
-¿El ataque de Katie Bell ? ¿lo planeaste tu?- ella estaba segura de que así había sido, se había dedicado a disecar ese asunto desde hacia meses, sobre todo la reacción de él cuando la vio esa noche, estaba profundamente desesperado, profundamente culpable. Ella en ese momento no sabia la causa, pero después de ordenar las piezas, estaba claro, él había perpetrado ese ataque.
-Si, pero lo de ella fue un accidente, no era el objetivo- dijo Draco ahora taladrándola con la mirada, para él era demasiado incomodo confesar eso, pero lo haría. Que viera ella que hacia con la información, si Hermione realmente lo quería, sabría exactamente que hacer con ella, guardársela, porque de otra forma, significaría su muerte - Tengo una misión, importante, de su éxito depende la vida de mi madre. No quiero hacerle daño a nadie, sobre todo si no me han atacado, pero no tengo alternativa. Si tengo que escoger entre un extraño y mi madre, escogo a mi madre, aunque con eso me gane tu odio, entendido. Y no te diré en que consiste, por tu propio bien. Antes de que lo preguntes, no es tu precioso Potter, Voldemort lo quiere para él.
Hermione cerró los ojos. Sabía que Draco estaba pasando un mal momento, pero no sabia la magnitud del problema. Así que su madre. Esa era la razón. De alguna manera lo entendió, ella haría lo mismo en su situación. Pero aun así, no podían seguir, de ninguna forma. Ella de alguna forma se convertiría en su cómplice, y no lo haría por nada del mundo. Una cosa era no denunciarlo y otra estar con él mientras cometía su asesinato.
-Draco- dijo Hermione muy segura, la única solución era esa, la mas lógica- tú has lo que tengas que hacer. Yo haré todo lo posible por evitarlo desde el otro bando. Si tenemos suerte, no nos mataremos en el proceso. Y si algún día, lejano, tú te arrepientes, pase lo que pase y hagas lo que hagas, te juro que te daré una oportunidad.
Draco no lloraba, pero sentía su corazón ardiendo, de pena y desolación, sin embargo ella le había dado una luz de esperanza y se aferraría a ella. No iban a seguir juntos, probablemente ese momento no se repetiría en la vida de ambos, quizás jamás después de que matara a Dumblendore, volvería a verla. Su cuerpo, su mente y su corazón se lo pedían. Mas que nunca, ahora que sabia que no estaba solo en el sentimiento, que ella lo quería igual que él. Draco hundió su cara en la clavícula de ella y deposito un beso, luego subió por el cuello de ella, dándole besos cortos y lánguidos, podía sentir a través de la piel de ella, la lucha que Hermione tenia en su interior. De nuevo le hablo al oído.
-Tú vas a quedarte conmigo esta noche- le dijo Draco seguro. Sin intención, lo dijo prácticamente como una orden. Hermione sintió el deseo en oleadas recorriendo su cuerpo, no iba a resistirse, por Dios que no lo haría y Draco Malfoy se tendría que conformar con eso, porque era lo único que estaba dispuesta a darle- te necesito, quizás sea la ultima vez que te tenga en mis brazos. Me estoy consumiendo de deseo por ti aquí mismo.
Hermione entonces reacciono, busco la boca de él y lo beso, profunda y ansiosamente, Draco le correspondió con furia. Sus manos recorrieron la espalda de ella, subiéndole la camiseta empapada por la lluvia que seguía cayendo, pertinaz sobre ellos, sus dedos tocaron suavemente la piel de ella, haciendo que Hermione se estremeciese. Ella le quito la túnica a él y lo dejo en camisa. Ambos se abrazaban con fuerza y sus labios se fundieron, hambrientos, calidos, llenos de lujuria uno por el otro.
-Aquí no- dijo ella, saliendo de su estado de alineación, estaban en medio de los jardines del castillo, a la vista de cualquiera que saliese de él- pueden vernos.
-Acompáñame- Draco se separo de ella, la tomo de una mano y echo a correr bajo la tormenta con Hermione.
Dos jóvenes tomados de la mano, dos amantes huyendo del celoso destino, corrían por todos los jardines de Hogwarts. Los relámpagos los iluminaban de vez en cuando, eran dos adolescentes que crecieron de pronto, debido a las circunstancias siniestras que los rodeaban y de un amor que les llego de súbito, sin ser esperado por ninguno de los dos. Nada mas intenso, desgarrador y sublime que el primer amor, la primera pasión y la primera vez.
Entraron a unos de los invernaderos, Draco cerro la puerta, Hermione lo miraba de manera intensa y febril. Él se acerco nuevamente, lento como un felino, y la volvió a estrechar entre sus brazos. De nuevo unieron sus labios, en un beso cargado de lujuria. Ella le quito la camisa a él. Draco le quito la camiseta de un tirón, y se dedico a morder los hombros de Hermione, mientras tanto con las manos, le quitaba los jeans y ella mientras tanto, también lo despojaba de su pantalón. Las piezas de ropa quedaban regados en el suelo, solo las flores, plantas y árboles de ese lugar, fueron los únicos testigos, de aquellos jóvenes amantes, entregándose uno al otro, de manera desesperada y desgarradora, dejando a flor de piel una infinidad de sentimientos, porque seria la primera y probablemente la ultima vez.
Cuando ella estuvo en ropa interior, entonces Draco la subió a horcajadas sobre sus caderas, Hermione cruzo ambas piernas para no caer, él camino unos pasos y la coloco sobre una mesa.
Allí sentada, con el cuerpo de Draco entre sus piernas, ella le siguió besando el cuello mordiéndoselo, acariciándole como loca el cuello, el pecho y la espalda. Le encantaba la piel fría de él, sentir debajo de sus dedos, su cuerpo delgado y fibroso. Draco le quito el sujetador, liberando esos pechos que lo volvían loco, sumergió su cara en ellos y empezó a morderle los pezones. Hermione sentía el contacto de su lengua en la piel como llamas. El sitio se llenaba de los gemidos de ambos, ahogados por el sonido de la tormenta. En algún momento, Hermione con los pies le bajo el boxer a Draco y empezó a acariciarle su miembro con las manos. Draco gruño excitado y sintió que se endurecía terriblemente con ese contacto. Bajo sus manos a las caderas de ella y le bajo la ropa interior, estaba tan desesperado que casi la rompe, ansioso de ver su cuerpo desnudo otra vez. Empujo a Hermione delicadamente un poco hacia atrás, le empezó a besar el vientre, su lengua recorrió todo lentamente hasta llegar a su hemisferio sur. Con una mano separo sus labios inferiores y luego con la punta de la lengua empezó a acariciarla. Ella sentía los movimientos circulares de la lengua de Draco y luego, para su sumo placer, como él mordisqueaba su clítoris, levanto las caderas inconscientemente.
Eso que le hacia la volvía literalmente loca. Hermione sintió oleadas de placer recorriendo su vientre, de nuevo se iba a sumergir en el climax, pero él paro. Ella lo miro fijamente, molesta por la interrupción, Draco la tomo por su trasero y la atrajo hacia él. Hermione sintió el miembro masculino, duro y rígido contra su entrada. Ella dio un respingo, de inseguridad, su mente y su cuerpo estaban en diferentes sintonías, toda mojada, por la lluvia y por el sudor, estaba también húmeda allá abajo, en donde se uniría con él, su mente todavía tenia dudas pero su cuerpo le pedía a gritos que se entregara. Entonces Draco balanceo sus caderas, y empujo suavemente su miembro hacia el interior de ella, una sola vez. Hermione se mordió un labio e instintivamente tenso las piernas, estaba semisentada en esa mesa, con la mitad del trasero en el aire, y él entre sus piernas. Draco la sostenía por la cintura y por la espalda, ella se sujetaba con una brazo en el cuello de él y la otra mano apoyada en el borde de la mesa.
-Tranquila- le dijo Draco mientras le daba un corto beso en los labios, ella estaba totalmente húmeda, su cuerpo estaba preparado y listo para esa invasión, pero estaba muy nerviosa, al igual que él, pero hizo el intento de tranquilizarla. Sabia por comentarios que había oído, que si la chica estaba muy tensa, le dolería horrores y él no quería eso por nada del mundo, pero tampoco iba a echarse para atrás, no podría, tenia demasiadas ganas de hacerla suya en ese instante- Relájate, solo relájate. No te haré daño, iré con calma.
Hermione entonces despejo sus dudas, solo asintió afirmativamente. Ella sintió como él lentamente se hundió en ella, sintiendo una pequeña y leve molestia cuando él finalmente venció la barrera de su virginidad. Draco se mareo al sentirla alrededor de él, percibio un poco de resistencia para entrar, supuso que era la virginidad de ella, que él estaba tomando como suya.
Se percato que el interior de ella era apretado y tibio, y era una sensación demasiado intensa. Tuvo una apremiante necesidad de moverse dentro de ella, su más primitivo instinto entonces tomo el control. Comenzó a mover las caderas al principio lento y luego con verdaderas embestidas. Ella lo sentía entrando y saliendo cada vez con más fuerza, rítmicamente.
Hermione sentía que iba a desmayarse después de un rato, era demasiado brutal la sensación de ser invadida de esa forma, después de un rato no percibió mas dolor, sino algo placentero, que le provocaba mucho gusto y de ser posible, mas ganas de que Draco siguiese así, embistiéndola sin contemplaciones. Así que comenzó a balancear las caderas al mismo ritmo, buscando profundizar cada vez mas las arremetidas de él. Draco la besaba, los labios, el cuello, sus pechos, jugaba con sus pezones, mientras se hundía una y otra vez, en ella. De sus labios y su boca salían profundos gemidos. Ambos se conocían, habían explorado sus cuerpos antes de eso, habían llegado al orgasmo juntos, muchas veces antes. Pero esta experiencia, donde él se hundía dentro de ella, fundiendo sus cuerpos por primera vez , era algo único y especial. Además, miles de sensaciones desconocidas se apoderaban de sus mentes y por un momento no existió nada mas que ellos dos.
Hermione sentía la presión del miembro de él en su vientre, cada vez mas adentro, cuando en una embestida particularmente fuerte llego al cuello de su útero, ella prácticamente salto, estremecida por la sensación de placer intenso y electrizante que ese contacto le había producido. Pronto algo surgió en lo mas profundo de su interior, un cosquilleo, una sensación de vació en su vientre, y luego perdió el control. Sus piernas y sus manos se durmieron, ella sintió que se le iba el aire por momentos y cuando apareció la primera contracción de su vagina, ella estaba ya ida, en las nubes, Draco sintió eso como un jalon, como si estuvieran estrangulando su miembro, era demasiado placentero, continuo moviéndose, pronto sus embestidas se hicieron erráticas y estallo dentro de ella. Su mente se puso en blanco, perdió totalmente el control de su cuerpo, casi deja de sostenerla, y luego de acabar, dio una ultima embestida ya agónica y apoyo su cara en el pecho de ella, jadeando, feliz. Eso había sido la experiencia mas gloriosa de toda su vida.
Hermione se dedico a besarle la cabeza, él levanto la cara y ella le beso los parpados, la punta de la nariz, la boca. Estaba muy ansiosa, después de que ambos llegasen a sus respectivos orgasmos, ella quería mas, todo de él y Draco igualmente.
-Dame un rato, si, no soy de hierro- le dijo él cuando la sintió golpeando sus caderas contra las suyas- Necesito solo un momento.
La tomo en brazos, la acostó en el piso y se situó de espaldas a ella, recorrió con un dedo, su columna y la curva de sus caderas, le mordió el cuello, jugo con sus cabellos. Coloco una mano sobre un seno y trazo círculos alrededor de su pezón. Ella disfrutaba con los ojos cerrados, sus juegos, sus caricias. Draco la obligo a voltearse hacia él para besarla nuevamente. La coloco debajo de su cuerpo y ella instintivamente abrió las piernas. De pronto su erección estaba de nuevo dura y firme como un asta. Hermione lo sintió inmediatamente dentro de ella. Draco entonces, de nuevo, la ataco, sin consideración, estaba desesperado por tenerla de nuevo. Hermione sintió esa invasión tan poco convencional, como un cuchillo ardiendo dentro de ella. Draco estaba totalmente concentrado en balancear las caderas para hundirse en ella mas y mas, luego le tomo ambas piernas y obligo a Hermione a que las enredara en sus caderas, esa posición hacia que el contacto fuese mayor. Entonces allí fue que Hermione enloqueció, lo sentía moviéndose furiosamente sobre ella, su miembro clavándose en su interior, llegando en esa posición a otros sitios de su anatomía, muy sensibles a ese rocé. La sensación era increíble. Gimió y grito hasta quedarse ronca. De nuevo ambos, esta vez al mismo tiempo, se sumergieron en el más atronador de los orgasmos.
Las horas pasaban y ellos continuaban allí, devorándose mutuamente, entregándose a un amor imposible y prohibido. Perdiendo su virginidad de todas las maneras posibles. Amándose de tal forma, que nunca lo olvidarían.
A las 5 de la mañana, Draco seguía sobre ella, abrazándola posesivamente, sabiendo que el momento de decir adiós estaba cerca. Ella miraba hacia el vació, pensativa, analizando el hecho de que ya no era una niña, que ese chico allí con ella, la había convertido en una mujer, en esa noche lluviosa.
-Debemos irnos- dijo ella en voz baja- Pronto Hagrid o Filch despertaran.
-Schhhh- dijo Draco, mientras le besaba la mejilla y luego la boca, ella lucia tan tierna e indefensa en sus brazos que le quitaba el aliento- No hables, te ves hermosa así, seria, callada. Quiero guardar ese recuerdo en mi memoria.
-Yo nunca te olvidare- le dijo ella con los ojos cerrados, de su boca salían las palabras directamente del corazón.
-Y yo siempre te voy a querer- le contesto él, mirándola con sus ojos fríos glaciales, muy seguro de lo que estaba diciendo, porque las serpientes no se enamoran, ni jamás lo admiten, pero cuando lo hacen, es para toda la vida - a mi manera. Soy seco, despistado, orgulloso, despiadado, estoy lleno de defectos. Te haré daño, lo sabes y tú a mi. Pero jamás dejaras de hacer latir mi corazón.
-Algún día, yo...-Hermione no pudo terminar la frase, estaba demasiado emocionada escuchando esas palabras. Aquellas que nunca pensó que serian dirigidas a ella.
-Un día de estos, no sentirás vergüenza de mi- le dijo Draco penetrándole los ojos- Algún día me haré merecedor de tu amor y no tendrás el cargo de conciencia que llevas ahora. Te lo juro.
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Hermione llego a las 6 de la mañana a su habitación, la ropa se había secado sola, su cabello estaba revuelto en ondas sobre la espalda. No podía dejar de sonreír, la tenia estampada en su cara. Le dolía todo el cuerpo, sobre todo las piernas. Eso era algo que nadie nunca le había comentado. Había llegado a hacer muchas cosas con Draco, pero nunca se había sentido agotada. Esperaba que fuese solo con la primera vez. Se acostó en su cama de lado, todavía sintiendo las caricias de él sobre su cuerpo. No se lo iba a negar, sus miedos eran totalmente fundados, después de esa noche, de todas las palabras y todos los hechos, ella, Hermione Granger, estaba absoluta e irrevocablemente prendada de Draco Malfoy.
Esa mañana ella alejo temporalmente todas las imágenes lúgubres de lo que sabia se avecinaba, y solo se dedico a suspirar, abrazando la almohada, con el recuerdo, de ese joven, que la besaba con una intensidad tal, que ella moría a cada beso, que la tocaba como si quisiese no dejarla escapar jamás y que le hacia el amor de una manera tan exquisita, avasallante y territorial, que a pesar de su inexperiencia, algo le decía a Hermione, que Draco Malfoy, era un buen prospecto de amante y que sin duda mejoraría con los años.
-Hermione, ¿Acabas de llegar?- le dijo Parvati, quien la observaba, desde su cama. La había despertado el ruido, maldecía cada vez que Lavender o Hermione la despertaban llegando de sus encuentros nocturnos. Hermione lucia como perdida, enrollada en su cama, con los ojos brillantes y la tez rubicunda, esa vez estaba diferente, parecía a punto de desmayarse, Parvatti se preocupo- ¿Que te paso?
-Nada, Parvati, solo estoy cansada- dijo Hermione y no pudo reprimir una sonrisa. Parvati levanto una ceja.
-¿Que te sucede? estas extraña, rara, hasta se podría decir que eres otra persona- comento Parvati.
- Estoy enamorada, Parvati- dijo Hermione cerrando los ojos, sin dejar de sonreír, después vendrían las lagrimas, pero ella solo quería disfrutar ese momento en donde se descubría como mujer. Porque Draco Malfoy había reverenciado su condición femenina, haciéndola suya de la manera mas determinante y pero al mismo tiempo mas tierna que ella se hubiese imaginado- enamorada hasta las ultimas consecuencias.
-¿Me estas diciendo que tú...?- entonces Parvati se callo súbitamente y lo entendió, porque se vio reflejada a si misma, cuando perdió su virginidad. La sonrisa traviesa, esos mismos colores subidos a su rostro, esa mirada brillante y pérdida, el aura diferente. Se echo sobre la almohada y decidió callarse y no preguntar mas por ese asunto. Hermione Granger se merecía estar a solas con ella misma por unas horas.
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DEJEN REVIEWS
