Disclamer: personajes de JKR
Hola, bueno aquí de nuevo. Gracias por todos sus reviews. Presten atención a los adelantos, que son unos años después del sexto libro, les prometo que en el transcurso de la trama los iré resolviendo, todos. Un beso. Contestare el próximo capitulo.
Capitulo 17 Esto que hago, lo hago por los dos.
-Entonces Harry, ¿Qué fue exactamente lo que sucedió?- pregunto Ron por enésima vez.
-Ella se enamoro de él- dijo Harry con voz gélida- Lo único que era inimaginable, prohibido, ocurrió. Y no me di cuenta hasta que fue muy tarde.
-¿Si lo odias tanto? ¿Por qué la ayudaste en esta locura? Pudieron haber muerto, ambos o peor, ir a juicio y terminar en Azkaban.
-Porque yo también la quiero, de la misma forma que tú y Malfoy la quieren- dijo Harry, lo había dicho finalmente, se sentía liberado de un peso. No importaba que Ginny fuera su novia, o que Ron todavía guardara esperanzas, tenia que decirlo, en algún momento de su vida. Nadie lo entendería, la profundidad de sus sentimientos por ella, esos que de alguna forma siempre habían estado allí. Ella era como su contraparte femenina, su otro yo, la persona en la que mas confiaba en la vida. Por eso le había dolido, que fuese Malfoy, él que obtuviera de ella lo que nunca él tendría. Hubiese soportado que fuese Ron, pero lo de Draco Malfoy fue demasiado. Pero el impacto de la noticia, ya había pasado, años atrás, ahora solo quedaba la sensación de vacío y la esperanza moribunda de algo que no pasaría.
-Harry- dijo Ron con un suspiro- yo puedo aceptar que ella comparta su vida con otro. Igual, nunca me atreví a pedirle algo. Y cuando lo intente, ya ella había entregado su corazón. Pensé que eras tú, lo juro, veía tus ojos sobre ella, tu sonrisa al verla reír, la atención que prestabas a todo lo que sucedía. Y de pronto, nada, tú vuelves con Ginny y Hermione se aleja, diablos jamás se saludaron de nuevo con un abrazo, ni siquiera un beso. ¿Sucedió algo entre ustedes dos?
Harry recordó, años atrás, durante el año posterior a que ese maldito matara a Dumblendore, cuando infelizmente le había confesado sus sentimientos. Se dejo llevar por su maldito instinto y las cosas quedaron peor, mucho peor. A duras penas sobrevivió la amistad.
-Entre ella y yo. Paso todo lo que podia pasar- contesto Harry con furia, además de deseo reprimido, culpa y remordimientos.
Quizás no era el sitio adecuado, en realidad ninguno lo era. Volver a la Sala de los Menesteres, impensable, Draco no quería, le recordaba todo lo que tenia que hacer, Hermione no lo entendió, pero no dijo absolutamente nada. Así que fueron a la torre de Astronomía, con sus altos ventanales y su habitación de los sueños, la parte más alta de la torre, que no tenia techo, era el sitio ideal, por lo menos esa noche. Ambos cayeron en el piso, besándose, recorriendo sus cuerpos con sus manos frenéticamente por encima de sus vestiduras, en un momento, dejaron de tocarse, se acostaron uno junto al otro y miraron al cielo. Las estrellas titilaban arriba de ellos, ella apoyaba su cabeza sobre un brazo, él colocaba su mano vendada sobre su pecho, para comprobar que su corazón siguiese latiendo. Draco unió su mano con la de ella, ambos entrelazaron sus dedos, disfrutando de ese inocente contacto. Ambos miraban hacia arriba, hacia el firmamento que se abría ante ellos, permitiéndolos soñar despiertos.
-Alguna vez quisiste ser otra persona- dijo ella en voz baja- alguien diferente.
-Desde que estoy contigo- contesto él, acompañando sus palabras con un suspiro- todos los días.
-Yo también- dijo ella en un susurro- ¿Eres consciente de que te estoy perdonando……. todo?
-Se que me estas perdonando lo de Astoria- dijo él- pero ni siquiera tú Hermione, serias capaz de perdonármelo todo.
-Pruébame- dijo ella, la suave luz nocturna incidía sobre su rostro, creando contrastes claro oscuros sobre su piel. Draco no podía ver sus ojos, pero algo le decía que estaban brillantes.
-No quiero- contesto él, hizo una larga pausa, respiro profundo y continuo hablando- Todo el tiempo temo perderte. Tengo que dejarte, seria lo correcto, pero soy un cobarde y simplemente no puedo. Deberías odiarme por ser quien soy, pero no lo haces. No hay que hacer muchas deliberaciones, aquí la verdadera persona noble eres tú y no yo. Yo solo soy el maldito que va a destrozar tu vida.
-No hables así- dijo ella con voz temblorosa- no quiero que lo hagas.
Draco se coloco de lado y la atrajo hacia él. Acerco su cara a la de ella, lentamente, sin prisas. Sus labios rozaron los de ella y Hermione busco con los suyos hundirse en la boca de él.
Ella era su droga, algo sin lo cual no podía vivir, la droga perfecta, que lo alejaba de la realidad de toda su existencia. Era demasiado fácil perderse en la sensación de besarla y acariciarla. Sentía que su cuerpo y su mente giraban a velocidad irreal. Su mano estrecho su espalda, ella tocaba su nuca y sus cabellos. Pronto estaba encima de ella, arrugando su ropa, desesperado por tocar su piel, perderse de nuevo en ese cuerpo que lo llamaba y lo invitaba a poseerlo de nuevo. Ella se incorporo y lo ayudo a desvestir, lentamente, rozando sus dedos contra su pálida piel. Draco miraba a todos lados, excitado y enardecido por esas suaves caricias. La mano fracturada de Draco no era de mucha ayuda, así que ella lentamente se despojo también de sus ropas, ante la mirada fascinada de él.
Mi piel contra la tuya, tu olor embriagando todos mis sentidos, muero por ello. Esos ojos que me miran, que ven todo en mi interior. No puedo dejarte…………………….nunca.
Ambos se dedicaron a observarse un rato, desnudos echados uno al lado del otro. El acariciaba con su mano sana, todo su cuerpo, tan calido al tacto, tan suave como el terciopelo. Draco le mordió un hombro, justo donde había encontrado un lunar. Ella cerraba los ojos, deleitada.
Tu cuerpo enlazado con el mío, tus labios recorriéndolo. Tu aliento confundido con el mío. Solo de pensarlo, me llevas a otro lugar. Un beso, solo un beso necesito para morir de una vez. Porque matas todo lo oscuro y feo que hay en mi interior. Porque no existe otra para mi, siempre serás tú y solo tú.
Draco se acerco mas, enredo sus piernas en las de ella. Sentía los pezones duros de ella contra su pecho. De nuevo la beso, chupando su labio inferior lánguidamente, perpetuando el momento, ella le correspondía de la misma manera, con la necesidad haciéndose más imperiosa en cada roce de labios.
Él la coloco boca arriba, ella extendió sus brazos por sobre su cabeza, y se estiro. Draco podía ver su cuerpo iluminado por la luz de la luna, en todo su esplendor. Ese divino cuerpo de diosa en donde siempre se extraviaba. Sus labios se posaron en su cuello, brindándole delicados mordiscos, luego bajo hasta uno de sus pechos, recorriendo con la punta de la lengua toda su circunferencia, jugando con su pezón, hasta que ella gimo, para Draco no había sonido mas esperado que ese, sonrío de lado y siguió, de allí bajo hacia su vientre, para luego perderse en las profundidades de ella. Hermione bajo los brazos y presiono la cabeza de Draco entre sus piernas. Él estaba haciéndole el amor con su boca, solo ese pensamiento, le produjo de nuevo una contracción en sus caderas, la sensación era demasiado intensa e irreal. Un momento fugaz y de nuevo estaba flotando, en el espacio lleno de estrellas rojas, embriagada de placer.
Draco coloco su cuerpo arriba del de ella. Esta vez la penetro suavemente, le pareció mucho mas fácil que la primera vez. Empezó a moverse muy lento, calculadamente prolongando la agonía de cada embestida hasta lo máximo. Ella se movió sincronizándose con él, suave, sin prisa, sin desesperación. Disfruto cada instante que lo tuvo dentro de si.
En medio de todo Él observaba su cara, el rubor de sus mejillas, sus ojos cerrados y la deslumbrante sonrisa que Hermione tenia en su cara. Ella era sensual, femenina a no más poder. Sus caderas pegadas a las de él, lo obligaban literalmente a seguir avanzando, a profundizar sus arremetidas. Y así lo hizo, lento, muy lento.
-Dios, eres hermosa- le dijo mientras volvía a besarla, sucumbiendo a la atracción de esos labios carnosos que le provocaba morder.
Juntos, bañados en sudor, llegaron al éxtasis. Él no podía dejarla de besar, de los ojos de Hermione salían lagrimas, su corazón iba a estallar, no tenia palabras como definir lo que sentía. Ese momento había sido demasiado especial. Él le había mostrado su faceta mas vulnerable y ella se había entregado de nuevo, sin dudas.
Draco acaricio su cabello y con la lengua, probo sus lagrimas.
-Tan mal estuvo- pregunto preocupado. No le gustaba verla llorar.
-No seas tonto-dijo ella- es que…………………soy feliz. Contigo aquí, no necesito mas nada para vivir.
De la garganta de Draco salio un profundo gemido, cerró los ojos y empezó a temblar. ¿Qué podía contestar a eso? Era mas de lo que había supuesto o de lo que había esperado. Ella lo abrazo con fuerza. Sabia que provocaba muchas cosas en ella, deseo, ternura. Que ella estaba enamorada perdidamente de él. Que le gustaba ser suya. Pero que ella confesase sentirse feliz sin duda era inesperado. Se había torturado muchas veces pensando en su sufrimiento. Se había odiado por ello. Y , ella, Hermione de pronto, le daba un giro a su relación, como siempre, le ponía el mundo de cabezas. Ella, en ese momento robado al destino, era feliz………….. con él.
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-Profesor- dijo Severus Snape, en voz baja- Me imagino que sabe lo de Draco Malfoy.
-Madame Pomfrey me ha informado- dijo Albus Dumblendore, con los ojos cerrados, meditando, su mano ennegrecida descansaba en su regazo- Estoy de acuerdo, que Harry necesita una lección, pero no seas muy duro con él Severus. Estoy seguro de que se trata de un accidente.
-Potter es muy susceptible a ese tipo de accidentes, ¿no le parece?- dijo con sorna Snape, sentado frente al escritorio de Dumblendore. En ese momento los cuadros de los antiguos directores de Hogwarts, estaban fingiendo que dormían y él no era tan tonto como para suponer que no estaban atentos cada vez que ellos hablaban. Después de todos sus conversaciones eran cualquier cosa, menos aburridas.
-Tengo la sensación, de que no solo de eso quieres hablar, Severus- dijo Dumblendore.
-Vengo a hablarle de la misión del muchacho- contesto Snape, y dio un suspiro- Hare lo que me pidas, solo para que el chico no sea culpable.
-Algo a cambiado- Albus Dumblendore abrió los ojos y penetro con ellos a Severus Snape, quien lucia realmente incomodo ante ese examen visual- ¿Qué ha pasado?
-Increíblemente me he topado con una situación muy parecida a la mía- dijo Snape- Y debo añadir además, que nunca pensé que hubiese otro Slytherin tan idiota como yo, pero al parecer me he equivocado. De manera estrepitosa.
-Debo suponer que se trata del joven Malfoy……………….y de una Gryffindor- dijo Dumblendore sonriendo- bueno, él es un chico. De seguro solo es un enamoramiento infantil. Me da gusto que haya superado el odio entre casas. Una razón más para darle una oportunidad. ¿No crees?
-No es una sangre limpia, ni tampoco una sangre sucia cualquiera- dijo Snape mordiéndose un labio. Lily de nuevo en su mente, una y otra vez- Se trata de Hermione Granger.
-Hum, eso de verdad es totalmente inesperado- la sonrisa de Dumblendore se borro completamente de su cara. Dio un suspiro y coloco los codos sobre su escritorio- ¿Hay alguna posibilidad de que esto sea un engaño? ¿Una manera de vengarse de Harry o de ella? En estos seis años he sido testigo de ofensas e insultos entre ambos. Al principio me intente convencer de que con el tiempo pasaría, pero la situación no hizo mas que empeorar. Me extraño mucho que este año, no hubiese alguna queja, de alguna de las partes. ¿Podría tratarse del Imperius?
-Profesor- esta vez Snape rió cínicamente- esto es inaudito, usted, un defensor del amor en todas sus sórdidas maneras, no puede creerlo. Definitivamente, esos chicos no tienen ninguna oportunidad.
-¿Es que acaso la hay?- pregunto Dumblendore con voz dura.
-Albus- la voz de Snape se suavizo- lo vi todo. Pondría mis manos en el fuego de que es verdad. Sus sentimientos, los de ambos son sinceros. Se que suena improbable, pero se enamoraron, así de simple. Ambos, me lo han confesado, a su manera.
-Bien- comento Dumblendore de nuevo intentando sonreír. No podía engañarse a si mismo. No le gustaba la situación, Hermione era una chica fuerte, lo sabia, pero se arriesgaba mucho enamorándose de un mortifago, siendo ella quien era- si es cierto lo que dices. A tal situación inusual hay que ayudarla a prosperar. Al joven Malfoy se le debe ayudar a no convertirse en un asesino. Lo demás, seguir como mortifago o no, lo deberá decidir él- luego su voz adquirió un tono triste- Quisiera decir que espero que no haya un corazón roto después de esto, pero algo me dice que sucederá.
-La gente puede vivir con el corazón roto, señor- contesto Severus Snape- yo soy la mejor prueba de ello.
-Severus, tu corazón roto- dijo Albus Dumblendore intentando confortarlo- es lo mejor de ti.
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3 am.
Torre de Astronomía, la habitación de los sueños
Dos figuras entrelazadas, en la oscuridad de la noche. Ella con rastros de lagrimas en los ojos, él observándola como si no hubiese nada mas exquisito en el mundo. Draco rozaba su nariz y sus labios contra su cara, cerraba los ojos para poder disfrutar la textura de la piel de Hermione, sus manos buscaban insistente en la espalda de ella, para de nuevo sentir su calor. Ella con sus labios, hacia exactamente lo mismo que él, perderse en el tacto de su cara, sin embargo conservaba los ojos abiertos, observando esas pestañas doradas o el mechón de cabello desordenado que caí sobre su frente. Todos esos pequeños detalles, que en ese momento les parecían mas importante que todo. Draco abrió los ojos, grises oscuros en medio de la noche. Hermione le sostuvo la mirada un rato. Intento deshacer el abrazo, tenían que hablar, pero él se lo impidió.
-¿Por qué Astoria?- dijo ella en voz baja. El rostro de Draco se endureció.
-Tengo que casarme con alguien sangre pura o por lo menos esa es la idea. La primera candidata era Pansy, pero bueno ya sabes lo que paso. Ella y yo teníamos nuestro plan para deshacernos del asunto, si alguno de nosotros encontraba a ……………..-hizo una pausa e intento sonreírle a Hermione- bueno si encontrábamos a la persona adecuada. Pero después de todo el rollo con Zabinni, mi madre hizo un nuevo contrato a mis espaldas. Te juro que intente por todos los medios librarme de esa. Pero de nuevo fui chantajeado. Así que estoy en grandes apuros. Ya que por nada del mundo dejare que dañen a esa persona.
-¿Quién es?- pregunto Hermione. De nuevo sintió los labios de Malfoy en su frente.
-Eres tonta- dijo él reanudando sus besos mas ansioso esta vez- tan tonta que no se como sacas tan buenas notas. Por quien yo me metería en la boca del lobo de nuevo, si no es por ti- Hermione sintió de nuevo la caliente erección de él sobre su vientre. De su boca solo salio un gemido. Él metió un dedo en el interior de ella, explorando, se dio cuenta inmediatamente de que ella estaba húmeda y excitada, e intento colocarla a horcajadas sobre él. Ella negó con la cabeza. Draco desistió con mucho esfuerzo, pero sin duda era mejor terminar la conversación.
-Astoria Greengrass nos vio un día y fue corriendo a contárselo a su padre. Te imaginaras el resto- dijo él abrazándola con fuerza, de nuevo sus manos vagaron hacia su sitio preferido, el sexo de ella.
-¿Qué vas hacer?- dijo ella jadeando, le temblaban las piernas, él insistía en tocarla y ella quería terminar esa charla.
-Hacerte mía- dijo él en un murmullo, mientras apresaba con sus dientes un pezón de ella- una y otra vez.
-¡Con Astoria¡- chillo Hermione, con la voz entrecortada. Draco ceso sus caricias, tomo un poco de aire, intento concentrarse y hablo de nuevo.
-A menos que quieras que mate a Astoria- contesto Draco, que dentro de su ser esperaba una respuesta afirmativa, Hermione le gruño, meneando la cabeza en un rotundo y silencioso no- Bueno supongo que tendré que cumplir mi palabra, no puedo permitir que te cazen como un animal.
-Estas loco de remate- dijo ella, intentando incorporarse, Draco la sujeto con fuerza y la volvió a acostar junto a él- Yo me puedo defender sola.
Draco chasqueo la lengua exasperado y coloco sus manos en la cintura de ella, acariciando ambos flancos y su abdomen con la punta de los dedos.
-No- dijo él – no puedes defenderte sola. Greengrass me lo advirtió. Te matarían a ti y a tus padres.
-Pero……………….- Ella no termino la frase, Sus padres. Ella podría correr cualquier riesgo, pero sus padres eran inocentes de todo.
-No permitiré que te enfrentes tú sola a una horda de mortifagos- dijo Draco con voz dura e inflexible- Eso esta fuera de discusión. Cuando el Señor Tenebroso se haga del poder, veré como hago para ayudarlos.
-Esta guerra no ha empezado- dijo ella molesta – y tú estas asumiendo que perderemos. No es justo.
-No es justo que pierdan, pero pasara- contesto Draco, entonces tomo una difícil decisión. Era lo único que podía ofrecer, un sudor helado le recorrió la espalda. Desde ese momento era un traidor oficial a su causa, respiro profundo - lo que puedo hacer es decirte el día exacto que planean atacar el castillo. Pero debes prometerme que no te pondrás en peligro, que no participaras en la batalla.
-No puedo hacer eso- dijo ella gimiendo. Estaba asombrada, él estaba pasándole los datos. Hermione sintió que su corazón latía desbocado. Esto le costaría la vida. Draco bufo, al final él lo tendría que hacer a su manera, a la fuerza. Ella recupero un poco la calma y agrego- Ni tampoco puedo pasar la información. Tú estarás del otro bando. Pueden matarte.
-Yo no estaré en la línea de fuego, te lo aseguro- contesto Draco- pero tengo que advertirte, es lo único que puedo hacer para ayudar a salvarte. Cuando todo acabe, estaremos juntos, lo juro. Pero no quiero que intervengas. ¿Me lo prometes?
Hermione entonces puso su mente a examinar todas las posibilidades. Una promesa, solo una promesa y tendría la oportunidad de resguardarlos a todos, con vida. En el fragor de la lucha, podría pasar desapercibido el hecho de que ella protegería a Draco, le lanzaría un hechizo aturdidor y lo pondría a resguardo. Después vería como hacer para que ni los mortios ni el ministerio le echaran el guante. Así que si le juraría que ella no intervendría.
Draco la miraba expectante, por supuesto, la conocía como la palma de su mano. Ella le iba a jurar que no intervendría, que se quedaría encerrada en la Torre de Gryffindor y era obvio que no lo haría, estaba seguro. Pero él ya tenia su plan B, la encerraría con un hechizo, nadie la encontraría. Él haría su trabajo, y luego se la llevaría a rastras de allí, a salvo, lejos de Inglaterra, de Astoria, de todos. Había aceptado ese compromiso porque le permitía ganar tiempo, tiempo de vida para ella. Pero no tenía intensiones de unir su vida a nadie mas que Hermione. Ambos ya tenían 17 años, eran mayores de edad, no estaban sujetos a la regulación del ministerio, podrían huir a cualquier parte del mundo. El otro problema era que no podían casarse ni tampoco tener hijos. Era demasiado peligroso, en caso de que los atraparan algún día, él podría mentir, decir que era su esclava o algo así, cualquier cosa, pero la mentira se caería si habían bebes o se demostraba un matrimonio. Ese punto era muy delicado y lo conversaría con Hermione cuando estuviesen lejos. La dificultad mayor radicaba en su reacción ante el hecho de que el asesino de Dumblendore, seria él . Pero llegado a ese punto, vería como resolvería el asunto. Si ella lo dejaba por esa razón, una muy lógica y justa razón, él no haría nada al respecto. Si se lo perdonaba, otra seria la historia.
-Te juro que no intervendré- dijo ella evitando su mirada.
-24 de Junio, 10 de la noche- contesto Draco- entraran por las sala de los menesteres. Y antes de que me vuelvas a decir que te utilice, recuerda que tu misma me la develaste.
-Algo mas- dijo ella.
-Es lo único que necesitas saber, ese día a las 7 pm, corre la voz y avisa a los del ministerio y a la orden. Todo deberá estar listo. No te lo puedo asegurar, pero creo que él no vendrá esta vez. Así que hay una oportunidad.
Hermione respiro profundo, así que ya lo sabia, la fecha del ataque. Tendría que ponerse a hacer planes, de inmediato, pero discretamente, no quedaba mas que una semana. Tendría que mantenerlo oculto hasta el ultimo momento, si a alguien se le soltaba la lengua, estaban perdidos, así que no diría nada a nadie. Sintió el cuerpo de Draco, pegándola a él. No le paso desapercibido cierto bulto duro que aprisionaba sobre su abdomen. Draco le empezó a besar el cuello, dándole pequeños mordiscos. Ella cerró los ojos y jadeo.
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DEJEN REVIEWS
