Disclamer: personajes de JK Rowling

Advertencia: este capitulo no es divertido de leer. Así que bueno que puedo decir la saga continua. Banda sonora Plan B: Anhelo de Satisfaccion de Catupecu Machu. Aquí algunas estrofas que les pueden servir: "Y ya me siento desterrado……….nadie cree en mi opinión…………y si solo es el aliento de mi alma………que alimenta mi calor……..lo que falta es mas tiempo………..tanto tiempo y todo para vos…………..si me encuentro hablando solo………………..no me importa es mi obsesión…………..si volando redescubro mis heridas…………..ya no me importa mi dolor……………..Y cuando faltas………..ME HACES FALTA…………la conciencia ……..la ilusión…….. conquistare mi alma mi alma mi alma………..no hay conflicto ni relación……….no reces por mi …………….no hables no hables no hables por mi…………..no reces por mi" Cada vez me asombro mas como este grupo argentino, sus letras y su musica se conectan con mi alma y por ende con mis fics, ellos son mis musos, juro que si un dia los conozco, los beso a todos en los labios, me encantan esos tipos. La letra es ideal para este capitulo, para todos los personajes…………………..el video lo postee en el blog Polaris, sobre todo por la espada, me acorde tanto del Draco de ese fic (esto es para los que tambien leen Polaris uno y dos). En fin el sentimiento también va para el Draco de Polaris. Bajen la cancion, no me crean las sugerencias literarias, pero con las musicales nunca me equivoco. No los aburro mas…….a leer.

Capitulo 21 Profundamente arrepentido

Un año pasó……………….entre la oscuridad de Azkaban y su oscuridad interior. El ambiente de la cárcel era frío, solitario e inhóspito. La mayoría del tiempo, se la mantenía calado hasta los huesos. Sentía su corazón enfriándose poco a poco, como si a medida que pasase el tiempo, la humanidad que tenia dentro de él se fuese escapando, para dejar una cáscara vacía, solo una chispa en medio de todo, aun lograba darle algo de calor, el recuerdo de Hermione Granger era lo único que lo hacia sobrellevar el infierno helado, como él denominaba a la prisión enclavada en el mar de Norte, un punto anónimo en medio de la nada. Hermione, la dueña absoluta de su corazón. Meditaba mucho, en general sobre su propia existencia, sobre la fatalidad que había guiado su vida desde hacia tres años, en la diferencia entre ser y querer ser, en lo inútil que resultaba a veces seguir auto compadeciéndose, pero era inevitable, era un chico de 18 años, cuya vida había terminado. El cuartel de aurores había dejado de interrogarlo, nadie preguntaba por él, nadie de su escasa familia mostraba el menor interés, ni su madre lo visitaba. Harry Potter había cumplido su parte del trato, jamás volvieron. Eso le daba un poco de tranquilidad, pero en el fondo de su alma, anhelaba verla aunque fuese una vez mas. La suerte de Hermione Granger era algo que no lo dejaba conciliar el sueño.

La mayoría del tiempo lo consumía ejercitando su cuerpo, lo cual había hecho que fuese mas fuerte de lo que jamás hubiese imaginado, él nunca fue alguien corpulento y no lo seria, pero las venas se tensaban alrededor de sus brazos, definiendo una musculatura fibrosa que nunca un Malfoy había ostentado, el trabajo físico no era algo que ellos cultivaban, eras unos aristócratas no unos campesinos. Practicar con los barrotes de la ventana, sin duda dejaba beneficios, no tenia varita y no sabia hacer magia si ella, así que dependería solo de su fuerza física, si llegaba a tener una oportunidad de escapar. Los meses continuaron con él preparándose, evitando que su mente flaquease, había escondido la poción multijugos en un ladrillo suelto de la pared, Gracias a que la poción podría durar años en perfectas condiciones, todavía tenia una oportunidad, en cuanto se presentase la ocasión, lo haría, la utilizaría. Pero durante todo ese tiempo, nada había sucedido. Era ajeno a los acontecimientos del mundo y casi nunca hablaba con nadie. Ya incluso se le había olvidado el tono de su propia voz. Las noches en vela en su cama, solo recordaba aquellos momentos con ella, en donde casi había rozado el cielo. Muchas cosas habían cambiado, pero su amor por ella, cada día era más fuerte. Y su odio por todo lo demás también.

-Tac, tac- Draco se levanto sobresaltado de su catre, se arrodillo y empezó a explorar su calabozo, buscando el origen del ruido. Estaba descalzo, con los pies sucios. Lo dejaban salir a bañarse cada dos días, y tenia un retrete y un lavamanos en su celda, además de algunos cambios de ropa. No se había visto la cara en año y medio, su cabello estaba largísimo, pero no le molestaba, lo protegía del frío. En Azkaban mantenían a los presos vestidos con piyamas de rayas, aunque él había vestido de civil mucho tiempo, el cambio a piyamas solo le confirmo que ya no había esperanza, nadie lo sacaría de allí, al parecer ni siquiera harían el intento, ni su familia ni los mortifagos. Sin embargo conservaba su ropa y sus zapatos en una bolsa, solo tenia la ropa allí para conservar la esperanza, era lo mismo que tenia puesto cuando lo capturaron o mejor dicho cuando se había entregado, las vestimentas estaban algo deterioradas por el paso del tiempo y la bolsa no tenia ninguna soga o cuerda para anudarla. En esa celda no había nada con lo que pudiese atentar con su vida, era una idea que nunca pasaba por su cabeza, definitivamente no le provocaba ahorcarse con la sabana, pero al parecer eso era lo que más o menos todos los presos de ese lugar terminaban haciendo tarde o temprano, suicidarse.

- Tac tac- Draco empezó a pegar su oreja contra la pared, buscando el origen de ese repiqueteo, sintió el sonido mas cerca y luego este ceso.

-¡Demonios!- Draco lo dijo en voz alta y salio a buscar la cuchara del tazón de la comida de la mañana, con el objeto de metal, toco un ladrillo de la pared, repitiendo los mismos sonidos Tac tac Tac.

El tac tac de nuevo se dejo escuchar y Draco sonrío, por primera vez en mucho tiempo, alguien se estaba intentando comunicar. Empujo un ladrillo y empezó a excavar las juntas de argamasa de la pared con la cuchara. Luego de un rato, lo aflojo lo suficiente para sacarlo y así lo hizo, dejándolo a un lado. Miro a través de la abertura y vio una pared de piedra frente a él, completamente desnuda, de nuevo se sintió desanimado.

-Buh- una cara con unos ojos negros se atravesaron en su campo visual y Draco salto hacia atrás sorprendido y asustado.

-Que rayos…………-grito, luego del impacto inicial su curiosidad fue más fuerte y se acerco de nuevo.

Un hombre de unos ochenta años, piel blanca traslucida, cabello blanco como la nieve y ojos negros lo miraba divertido desde el otro lado.

-Uhm- dijo el hombre, observando detenidamente al joven rubio, de cabellos largos, rostro afilado y delgado con mirada penetrante que tenia enfrente- ¿Quién eres? Y lo mas importante ¿Qué hiciste?

Draco lo atravesó con su mirada glacial, y luego respondiendo a la última interrogante, se subió la manga de la camisa y le enseño la marca tenebrosa.

-Fíjate- le contesto el hombre riendo- ¿No estas muy joven para haber arruinado el resto de tu vida? Voldemort debe estar desesperado si recluta a mocosos como tú.

-No soy un niño, tengo 18- contesto Draco molesto. Al parecer su pared conectaba con la de otra celda, el hombre tenía en su mano una cuchara, él había sido el de los ruidos.

-Igual eres un mocoso- dijo el hombre, enseñándole su marca oscura también- Tu cabello te delata, debes ser un Malfoy, hijo del viejo Abraxas ¿quizás?

-Soy su nieto- contesto Draco de mala gana. Al parecer deshacerse de su apellido era imposible - Mi abuelo tiene 10 años muerto. ¿Quién es usted?

-Soy Michael Avery- dijo el viejo.

-Michael Avery era amigo de mi padre- dijo Draco incrédulo- vi sus fotos, fueron al colegio juntos, él murió hace 17 años.

-Ese era mi hijo, Mike- contesto el viejo- Yo soy el Avery de las pesadillas de todos los niños de Inglaterra, amigo personal de Tom Riddle, afortunadamente para él, lamentablemente para mí. Esa relación lo único que hizo fue sembrar desgracia a mi vida. Tengo más de 30 años en Azkaban y mucha gente no se acuerda de que todavía vivo. Creo que hasta Tom reconoce que es preferible tenerme fuera del juego. Cuando conoces los secretos de los poderosos, ellos se sienten un poco incómodos. Aquí he salvado el pellejo, por ahora.

-Usted- dijo Draco en un murmullo, de pronto se dio cuenta de que dentro de ese viejito de aspecto inofensivo se escondía una verdadera maquina de matar- Solo Moody pudo atraparlo, ………… usted fue el peor de todos y el más despiadado seguidor del Señor Tenebroso. Bellatrix me comento que lo llamaban el mortifago perfecto.

- Yo era el mortifago perfecto, el mejor, a imagen y semejanza del Señor Oscuro - dijo Avery nostálgico- ahora solo soy un viejo arrepentido a punto de morir. Linda chica, Bellatrix Black, lastima que sea una maldita frígida- Draco alzo una ceja desconcertado, Avery contuvo las ganas de reírse, era cierto, a la maldita mujer solo le excitaba su querido Tom Riddle, pero este nunca le toco un solo cabello, jamás y luego se convirtió en una cosa tan inhumana que no tenia la capacidad física para hacerlo en el improbable caso de que lo hubiese deseado. Secretos, él había sido el guardián de sus secretos, los secretos de Lord Voldemort. Finalmente él fue el encargado de quitarle las ganas a la joven Bella, que rondaba como perra en celo al Señor Tenebroso. Otro trago amargo, esa mujer era el demonio personificado, hermosa pero totalmente desquiciada- Disculpa, me olvide que es tu tía. Excelente Mortifaga, con un toque de demencia exquisito. Chico, que rayos estas esperando, abre el hueco para que puedas entrar en mi pequeña suite.

Draco abrió el agujero lo suficiente para poder pasar el muro y luego que entro al calabozo de Avery, pudo observar que aparte del catre, tenía una pequeña biblioteca y una mesa con pergaminos y tinta, además de muchos ejemplares de El Profeta, algunos recientes. Camino por la estancia con algo de recelo y luego empezó a hojear los periódicos. Al parecer la guerra continuaba y Voldemort no se hacia del poder. Una luz de esperanza ilumino su cerebro, seguramente ella todavía estaba viva.

-¿Cómo es que tiene todo esto aquí'- pregunto Draco señalando todas las cosas que habían a su alrededor.

-Tantos años aquí, me convierten en una especie de mascota- contesto Avery- dos veces han rescatado a los mortifagos y en ambas nunca he sido tomado en cuenta. Lo cual hace que mis captores me consideren de baja peligrosidad a pesar de mis antecedentes y me permitan algunos gustos. Estoy viejo ahora, cualquiera podría conmigo fácilmente y desde que entre aquí, he sido un preso modelo. Desde que se fueron los dementores, la vida en este lugar es más fácil. Nunca tuve problemas con ellos, yo mismo fui el que estableció su alianza con el lado oscuro, así que no me afectaron. A diferencia de todos los demás presos, que simplemente enloquecieron. ¡Y como gritaban los malditos locos!, he escrito registros de sus confesiones en medio de sus delirios que te pararían los pelos muchacho. Por simple aburrimiento me convertí en el cronista no oficial de Azkaban.

- Que divertido- dijo con cinismo Draco- ¿Quién le envía El Profeta?- pregunto Draco, no creía que la generosidad de los guardianes llegase a tanto.

-Una de mis amantes- contesto Avery endureciendo su mirada de pronto- es curioso, las mujeres nunca te olvidan si te has portado bien con ellas. Milagros es española, y es decididamente milagrosa en la cama o por lo menos lo era, debe tener sesenta años o más, pero siempre me recuerda. Sus dos hijos menores son míos. Dos chicos excelentes, a diferencia de su padre o su hermano mayor, el difunto Mike. A veces los bastardos salen mejor que los legítimos, pero eso es otro misterio de la vida. Diego y Fernando Faria, ambos son medimagos y viven en Barcelona, no saben lo que soy, me creen muerto. Lo cual me lleva a decirte que me llames Faria, ese es uno de mis seudónimos o Michael si así lo prefieres. Avery me trae malos recuerdos

-¿A que viene tanta amabilidad?- pregunto Draco ceñudo.

-Desconfiado y directo como Lucius- se río Avery- sin duda buen material de mortifago. Ahora que te veo bien, eres muy parecido a tu padre, sobre todo en los gestos. Dime hijo, alguna vez estuviste de acuerdo con toda esa mierda de la pureza de sangre.

-Ya no tengo esas ideas- contesto Draco sentándose en el piso desanimado- no me ha reportado ningún beneficio.

-Un Malfoy con cerebro- siguió riéndose Avery- eso si es una novedad. Bueno al parecer somos un par de disidentes. Humm tengo tanto tiempo que no hablo con nadie. Bien chico cuéntame, ¿como es que llegaste hasta aquí?

-Es que ni siquiera salio en el profeta. Lord Voldemort me dio una misión. ¿No salio en los diarios? Es extraño- Draco miro a Avery y este negó con la cabeza. Hum al parecer alguien estaba interesado en que nadie supiese la verdad de su misión y el desenlace-Tenia que matar a Albus Dumbledore- dijo Draco tratando de dar seguridad a sus palabras – y falle.

-Lógico- contesto Avery mirándolo atentamente con interés. O ese chico encerraba más habilidad mágica de lo que mostraba a simple vista o simplemente Voldemort le quiso dar una lección a su familia enviándolo a una muerte segura. Conocía a Dumblendore, seguro que se la amaño de tal forma, con sus palabras dulces que el pobre chico salio del trance ileso y arrepentido- Dumblendore fue el mago más poderoso que existió. Creo haber escuchado que un tal Severus Snape lo asesino, si es verdad lo que dicen por ahí. En fin, como es que te atraparon.

-Eso es una historia muy larga- le contesto Draco bostezando- estoy muy cansado, si me permite volveré a mi celda. Si quiere mañana podemos continuar la charla.

-Bien- contesto Avery con complicidad- pero no olvides poner los ladrillos en su lugar. Ahora tenemos un pequeño secreto que ocultar.

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Tres meses después del supuesto "asesinato" de Albus Dumblendore

Grinmauld Place

9:15 pm

Hermione estaba bajo la ducha del baño del segundo piso, dejaba que el agua cayera sobre su cuerpo, sentada en el piso, pensando……………en él. Era injusto, lo sabia…………ella se había embarcado en la búsqueda de los Horrocruxes, porque se los prometió a los chicos, pero su mente estaba exclusivamente concentrada en averiguar por todos los medios como sacar a Draco de Azkaban. No sabia nada absolutamente nada de él y sentía que iba a enloquecer. La guerra había empezado. Estaban de incógnito, en su misión, los tres, Ron, Harry y ella. Y Lord Voldemort, también permanecía oculto a buen resguardo. Sabían que en el ministerio de magia habían infiltrados y espías. Ni siquiera Kingsley estaba seguro de sus aurores, así que cuando planearon todo, la idea principal fue pasar completamente desapercibidos. Le había dolido no ir el primero de septiembre a King Cross a tomar el tren para lo que seguramente seria su último año. Tantos años trabajando para nada, pero no tenia ningún sentido ir a Hogwarts sin los chicos y sobre todo sin él.

Hermione estiro su cuello para que el agua cayera directamente sobre su cara, cerró los ojos y se reconforto con la frialdad de esta. La aparente normalidad del mundo mágico solo era interrumpida de vez en cuando por algún ataque. Ellos sabían que se trataba de Voldemort, al resto de la comunidad mágica permanecía engañada, siendo El Profeta el principal promotor de la aparente paz y quietud. El asesinato de Albus Dumblendore había sido descrito como un terrible accidente durante una comprobación de varitas entre él y Severus Snape. Ninguna mención al ataque del colegio y mucho menos a Draco Malfoy. Ella estaba intrigada por saber quien era la mente brillante a quien se le habría ocurrido tamaña estupidez, era obvio que todo aquel que estudiase en Hogwarts y hubiese sido testigo de la batalla, sabía la verdad. Pero así estaban las cosas. Grimmauld Place ya no era el cuartel general de la Orden del Fénix, debido a Snape principalmente, ahora solo era la casa de Harry, por lo menos por los momentos.

Hermione salio del baño, y se coloco una bata de felpa, se anudo el cabello mojado sobre la nuca y salio a buscar algo de leche para beber antes de dormir en la cocina. Cuando lo vio sentado, junto a una botella de Whiskey de fuego que seguramente habia sacado de la bodega de la casa, con los ojos rojos y la mirada perdida, suspiro desalentada. ¿Qué demonios le sucedía a Harry?, desde hacia meses estaba de mal humor, mas irritado que de costumbre, hablaba muy poco, incluso había terminado con Ginny. Y esa noche, el colmo, se estaba bebiendo una botella de Whiskey de fuego casi completa. Ron no estaba, había ido a vigilar la entrada del ministerio, así que estaban los dos solos en esa casa. Ella se dirigió a la mesa:

-Creo que es suficiente Harry, vete a dormir- ella tomo la botella, Harry le aprisiono la mano por un instante y luego la soltó como si hubiese caído en cuenta de algo y se hubiese arrepentido.

-Necesito que me lo digas Hermione- Harry hablo con voz pastosa, la miro y ella vio sus ojos cargados de dolor. Él no había logrado apartar esos pensamientos hacia ella, y ahora se había convertido en un monstruo celoso de varias cabezas, la lujuria y el deseo por tenerla era algo que nunca había experimentado en su vida y lo estaba atormentando a cada hora que pasaba solo con ella. Su mirada no podía dejar de entrever sus formas femeninas debajo de la ropa, y muchas veces había despertado durante la noche necesitando aliviar su miembro hinchado y adolorido con su mano, pensando en ella, solo en ella, únicamente en ella. No era virgen, su debut lo había hecho con Cho Chang y luego Padma Patil le había enseñado que el sexo más que un juego era un arte. Luego llego Ginny y se porto como un caballero con ella. Ginny era intocable para él, no era un cerdo como ese Dean Thomas o como Michael Corner, él si respetaba a su novia. Además se había portado bastante tímida, apenas si había llegado a la segunda base con ella y luego de eso nada.

Entonces paso lo impensable, empezó a mirar a Hermione con otros ojos. A pesar de pensar mucho en Ginny, de pronto se encontró observando el cuerpo de su mejor amiga más que el de su propia novia. Hermione despedía un no se que ese ultimo trimestre del sexto año, algo que la hacia sumamente atractiva y deseable. Su piel era suave y tersa como la de los duraznos maduros, tenía un trasero perfectamente formado, unos pechos firmes que si ser muy grandes, le provocaba estrujarlos con ambas manos y perder su cara entre ellos, unas piernas espectaculares, su cabello largo y ondulado le daba un aspecto salvaje, que hacia que la lujuria lo cegase momentáneamente. Se intento convencer a si mismo de que solo estaba pasando una fase de calentura adolescente. Fue en vano, la verdad se abrió camino en su cerebro, era cierto, tenía unas ganas locas de follarse a su mejor amiga y se sentía muy culpable por ello. Entonces empezó a valorar y pensar en todas esas cualidades de su personalidad que la hacían única, para ver si lograba alejar los pensamientos, pero fue peor. Sin darse cuenta, de un día para otro, estaba perdidamente enamorado. Sin esperanza. Lo habría aceptado, pero……………….llego él. A meterse en medio. A provocar que ella arriesgase su vida. A quitársela por siempre y para siempre y él no podría vivir si no era con ella, aunque la tuviese solo en sueños.

- Malfoy…………….él se atrevió………….- continuo diciendo Harry, ahogado en Whiskey. Solo pensar de que Draco Malfoy la hubiese tenido entre sus brazos y le hubiese hecho el amor, bastaba para dejarlo en el más miserable de todos los ataques de celos. Sabia que su sospecha era fundada, los había visto a ambos mirándose, con pasión, en ese fugaz momento en que los tres estuvieron demasiado cerca. Si Hermione le producía a el Hurón, la mitad de los sentimientos que le producía a él, sin duda Malfoy ya hacia un buen rato, habría concretado el asunto con ella.

-Por Dios Harry- Hermione perdió la paciencia- para que quieres saberlo. Es mi problema, solo mió. Ya sabes que lo quiero, ya sabes que tuve una relación con él durante casi seis meses en Hogwarts, Ron me lo perdono ¿Por qué demonios no puedes hacerlo tú también?

-Quiero saberlo- Harry la miro con rabia ofuscado como estaba por las grandes cantidades de alcohol que circulaban en su organismo. Es que ella no podía entender cuanto la quería. Él si podría hacerla feliz, le podría dar un nombre, estar públicamente con ella. No como el maldito Malfoy quien pretendía ocultarla o llevársela de Inglaterra- Todo absolutamente todo. Quiero saber si te entregaste a él.

-Es mi vida…………….es personal…………..y no te incumbe……….- contesto ella airada, saliendo de la cocina para dirigirse a las escaleras y subir hasta su habitación. Se encerraría en ella toda la noche, no le apetecía discutir con Harry..

-Por supuesto que me incumbe……….tú me importas…………yo ……….yo- A Harry le falto el valor para terminar la frase, tambaleante fue detrás de ella- Hermione, detente. Estamos hablando

-Eres un borracho insufrible sabias- le grito ella subiendo los escalones- mejor vete a dormir.

Harry hizo gala de toda su habilidad de jugador de Quidditch y a pesar del estado de ebriedad, salto los escalones de dos en dos y la atrapo en el descansillo de la escalera. La jalo por el brazo y la sujeto entre su cuerpo y la pared. Sus ojos verdes se fijaron inmediatamente en los castaños de Hermione, le parecían extremadamente atractivos esos ojos, Harry entonces bajo su mirada a los labios de ella, rosados, carnosos, húmedos, tenia ganas de morderlos, de besarlos como nunca nadie antes los había besado, ni siquiera el imbecil de Malfoy. La tomo de la cintura y se pego a ella. Hermione estaba algo desconcertada por la reacción de él. Harry le toco el rostro suavemente, ella cerro los ojos. Le molestaba que Harry fuese tan necio, pero era su amigo, a lo mejor todo lo que tenia era stress, estaba bebiendo quizás por la preocupación que le generaba todo ese asunto de los Horrocruxes, quizás no debió ser tan dura con él. Y como culparlo por su aversión a Draco Malfoy, si habían sido enemigos toda su vida. Draco le había hecho miles de trastadas a Harry y algunas cosas eran difíciles de olvidar. Aunque Harry se había vengado de todo con ese Sectusempra.

-Eres tan bella- Harry acerco su rostro al de Hermione y ella entonces empezó a notar que algo no andaba sobre el riel. Harry no era dueño de si mismo, estaba completamente borracho, se lo confirmaban su mirada perdida, su hablar pausado, su aliento alcohólico y la torpeza y brusquedad de sus movimientos y por sobre todas las cosas su cambio de personalidad.

-Gracias Harry- dijo ella con nerviosismo, trato de empujarlo para alejarlo de ella. Pero solo logro que la sujetara más aun- en serio deberíamos ir a dormir, mañana hablaremos.

-Puedo dormir contigo- le pidió él con voz ronca. Entonces las señales de alarma se prendieron en el cerebro de Hermione. Eso era algo que Harry, bueno y sano jamás diría. Por lo menos a ella. ¿O estaba completamente equivocada?

-No creo que sea lo adecuado Harry- contesto ella tratando de parecer segura de sus palabras cuando en realidad lo que tenia era un ataque de ansiedad. Intento de nuevo sacárselo de encima, su aliento a alcohol la tenía mareada. Harry de súbito atrapo sus labios con los suyos, y Hermione entro en pánico, ¿Qué diablos estaba pasando?, la lengua de Harry se metió en su boca acariciándola, de una manera necesitada y desesperada, ella golpeaba su pecho para que la soltara, pero él no cedía ni un milímetro en su agarre. Termino de besarla tan abruptamente como empezó. Ambos estaban jadeantes, uno pegado al otro. Hermione fue consciente de que lo que estaba pasando y de que ella no tenia absolutamente nada de ropa debajo de esa bata de felpa. Los ojos de Harry eran ardientes y algo le decía que lo que estaba buscando era algo mas que un simple beso. Él busco de nuevo su boca y le chupo el labio inferior. ¡Merlin! Esto no me puede estar pasando a mi.

-Harry- dijo Hermione forcejando con Harry, ella no era indiferente a los besos de él, lo quería mucho, pero era definitivo, lo quería como su amigo, no como pareja ni por asomo como su amante y menos de esa forma- creo que es suficiente. Déjame ir

-No- contesto Harry buscando de nuevo su boca, apretándola contra la pared. Estaba completamente fuera de si y de la realidad- si lo hiciste con el maldito Malfoy, no tendrás ningún problema en hacerlo conmigo, soy tu amigo, yo te quiero.

Harry en medio de su ebriedad, tomo las manos de Hermione y se las subió por encima de la cabeza, apresándolas con una mano. Ella gimió, no se había percatado de lo fuerte que era Harry, ya no era ningún chiquillo y le llevaba unos cuantos centímetros. Él volvió a besarla, y ella le correspondió un poco, con ahínco y rabia para ver si se quedaba satisfecho y la dejaba tranquila. Terrible error, porque cuando la sintió besándolo, metiendo su lengua en la boca de él, fue como si se activaran todos los sentidos de Harry. Él dejo que su mano libre vagara por la abertura de la bata de ella, buscando uno de sus pechos, el cual quedo expuesto, toco con la punta del dedo el pezón, el cual reacciono instintivamente, erizándose para el gusto de Harry y el suplicio de su dueña, que notaba como su propio cuerpo la estaba traicionando. Hermione se asusto en serio, ella no quería que él le hiciese eso. Harry era su amigo, casi su hermano, no podía estar haciéndole eso. Se maldijo internamente, corresponderle el beso, fue la peor idea que se le pudo ocurrir, ahora él estaba mas caliente que antes y ella literalmente no podía sacárselo de encima. Harry le beso suavemente el cuello, y dejo que sus labios vagaron por el pecho de ella, disfrutando de una situación por mucho tiempo anhelada. Cuando Hermione sintió los dientes de él mordiéndole un pezón, lagrimas amargas salieron de sus ojos, mientras tanto Harry le acariciaba el muslo con una mano hasta llegar a su trasero desnudo, para apretárselo, luego busco su hemisferio sur tanteándola, ella cerro las piernas automáticamente. Harry hacia todo el intento con su rodilla de apartarles los muslos. Por un momento ella evito sollozar, pero cuando sintió la dura erección de Harry sobre su estomago, no pudo aguantar mas y empezó a llorar ruidosamente. Nunca en su vida se había sentida tan sucia y nunca nadie antes la había humillado de esa forma.

-Por favor Harry…………- gimió Hermione- no lo hagas………….por favor. Pero solo sintió la caliente y húmeda mano de Harry de nuevo acariciando su trasero.

-Herms………….yo te amo- dijo Harry con voz ronca y pastosa, mientras abandonaba su trasero y con una mano desataba el nudo de la bata, dejando todo su cuerpo al descubierto. Sentía los pezones de ella contra su pecho a través de la tela de su camiseta, se iba a correr allí mismo, estaba demasiado excitado y ebrio. Harry le mordió el cuello y luego un hombro con fuerza y ella grito. Por un momento se desconcentro y le soltó las manos a Hermione. Ella lo empujo y logro escabullirse hacia un lado, pero trastabillo y cayo escaleras abajo. Harry solo reacciono al verla tirada sobre el piso al final de las escaleras. Entonces abrió los ojos asustado. ¿Qué había hecho? Bajo en estampido y se fue contra ella. Hermione estaba inconsciente con un golpe en la cabeza y al parecer un brazo fracturado, Harry como pudo le volvió a colocar la bata, cubriendo su desnudez, estaba tan avergonzado como excitado estaba hacia pocos segundos atrás. La coloco sobre sus rodillas, y empezó a zarandearla

-Herms, ¿estas bien?- Harry estaba aterrado. Era un imbecil, como demonios había hecho eso, que estaba pensando cuando intento forzarla. Él la amaba, estaba furioso porque ella no le correspondía, porque amaba a otro y esa noche dejo que sus mas bajos deseos salieran a la superficie, entregado al alcohol había metido la pata de la manera mas desastrosa. La había tocado sin su consentimiento. Prácticamente la había violado. Era un ser miserable y despreciable, porque sobre todas las cosas, ella, toda su vida desde hacia 7 años, se había portado como una hermana con él

Ella abrió los ojos lentamente. Estaba mareada y le dolía terriblemente la cabeza, intento mover una mano y sintió mas dolor aun. Miro a Harry con pánico, él había intentando forzarla. Empezó a llorar desconsoladamente, tenia un ataque de pánico. Su mejor amigo del alma iba a obligarla a acostarse con él. Entonces vio en los ojos de Harry algo llamado arrepentimiento, ella trago grueso.¿Como demonios iban a superar eso? ¿Como confiar en Harry después de lo que había sucedido?

-Lo siento- dijo Harry aprentándola contra él, también estaba llorando- lo siento mucho. Merezco morir por lo que te he hecho.

-Harry- dijo ella, su tristeza era muy profunda- ¿Por qué? ¿Por qué?- Ella de nuevo se desmayo, dejando a Harry inmerso en la desesperación.

Horas después……………..Harry y Ron esperaban en el pasillo frente a la habitación de Hermione. Harry tenía los ojos rojos de tanto llorar. Ron lo miraba con suspicacia. Había algo muy raro en la actitud de sus dos mejores amigos.

-Deberías ir a tomarte un café, todavía apestas a alcohol- le dijo Ron, quien al llegar a Grimmauld Place a las 12 de la noche, después de vigilar todo el día el Ministerio, se había conseguido a Hermione y a Harry abrazados al pie de la escaleras. Ella estaba inconsciente y mal herida, Harry estaba completamente borracho. Al parecer ella había resbalado por las escaleras accidentalmente, o por lo menos eso fue lo que dijo cuando despertó minutos después y Harry no dijo absolutamente nada, solo se limito a llorar, llamándola por su nombre.

Remus Lupin salio por la puerta de la habitación, con aspecto cansado.

-Hermione esta bien- dijo Lupin- a pesar de tiene una conmoción cerebral, varias costillas fracturadas y un brazo dislocado. Ronald, deberías pasar la noche con ella mientras toma la poción crecehuesos, a lo mejor necesita un poco de apoyo. Ya sabes …………..duele mucho.

Ron entro apresuradamente en la habitación. Harry hizo el intento de retirarse, pero Remus Lupin lo tomo de un brazo de una manera nada agradable.

-Harry- dijo Lupin con sus ojos dorados brillando, indignado y decepcionado con el hijo de su mejor amigo- tú y yo vamos a hablar ahora. De hombre a hombre.

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El tiempo transcurrió y Draco se sintió menos deprimido en compañía del anciano mortifago. Avery tenia muchas cosas interesantes que contar y muchas cosas que enseñarle también. No tenían varitas, pero le enseño algunos hechizos no verbales y además algo de defensa personal. El mortifago estaba muy viejo, pero conservaba algo de agilidad. Sin duda había sido el mejor, Draco miraba sus movimientos sigilosos pero fuertes, un aura de poder todavía lo envolvía, aun viejo olía a peligro. Algo le decía que Avery se había dejado capturar por Alastor Moody, la pregunta era ¿Por qué?

Draco pasaba muchas horas en su habitación, si alguna vez los guardias sospecharon algo, jamás hicieron ningún intento de corroborarlo. Draco se preguntaba como demonios un ser tan cruel como lo había sido él, se había convertido en un anciano parlanchin y aparentemente inofensivo. Definitivamente 30 años en Azkaban te daban suficiente tiempo para reflexionar sobre tu vida y tus decisiones, él tenia mas de dos años encerrado allí, y sentía que el cambio se estaba produciendo en todas las fibras de su cuerpo. Jamás volvería a ser un chiquillo asustado de eso estaba seguro.

-Has conocido mujer joven Malfoy- le pregunto Avery, mientras Draco ojeaba un libro de geografía.

-He conocido muchas mujeres- contesto Draco distraído. La mayoría de los libros que tenia Avery eran muggles. Sus captores querían atormentar al mortifago, con lo que supuestamente más odiaba. Le regalaban libros muggles de literatura, filosofía, geografía, economía y política. Al principio Draco no mostró mucho interés, pero después de leer a Nietzsche, Gunter Grass, Kafka y Milan Kundera, lo tuvo que admitir, el pensamiento muggle era mas interesante que el mágico. En mucho de lo que leyó, pudo entrever corrientes de pensamiento muy parecidas a la idea de la pureza de sangre, pero lo basto leer a Gunter Grass con su mea culpa literario, para darse cuenta de que el odio racial, de sangre o de clases no tenia ningún sentido.

-Me refiero si te has revolcado con alguna- se río Avery- los Malfoy son famosos por sus devaneos sexuales. El viejo Abraxas era resistente como una mula. Siempre tenia la cama caliente y déjame decirte que no era precisamente con tu difunta abuela, una señora muy recatada. Tu padre es igual, según cuentan. Así que me imagino que tú seguirás la tradición familiar.

-Ah- Draco abrió la boca, imagines de Hermione desnuda pegada a su cuerpo, acudieron a su cerebro, secándole la garganta- eso es un asunto personal.

-¿Cuántas?- Avery dejo de escribir y enfrento a Draco, quien estaba algo molesto e incomodo. Avery se río y levanto una ceja curioso- Ninguna acaso o más bien tengo que preguntar por algún chico.

-No me gustan los chicos- Draco se levanto airado y luego de dar varias vueltas inquieto- esta bien, solo una, pero no daré detalles.

-Hum- contesto Avery cruzando una pierna despreocupadamente- no quieres hablar, seguramente es alguien importante para ti. Quizás tu prometida. Ustedes los Malfoy tienen esa mala costumbre, probar la mercancía antes.

-No es mi prometida- Draco se sentó en el catre desanimado- mi prometida era Astoria Greengrass y ni loco le tocaría un solo cabello, la detesto. Es otra persona, especial, por ella estoy aquí, pero no puedo prometerle matrimonio, es demasiado peligroso.

-Algo me dice que te metiste en un problema grande con esa chica- dijo Avery mirándolo con atención- mal negocio, los mortifagos cuando nos enamoramos perdemos la cabeza, algunas cosas empiezan a ser mas importantes que otras, te debilitas, cambias las perspectivas de tu vida. Alteras el orden de tus cosas. Malo malo.

-Es hija de muggles- confeso Draco- tengo mas de dos años que no la veo. Desde que estoy aquí. Y no se si ella sigue sintiendo lo mismo por mi.

-Ya veo, que mala suerte para ti, Draco Malfoy- dijo Avery- El primer amor es terrible, te desgarra, te hace sufrir, pero también te hace ver las estrellas. La primera pasión es algo que no se olvida, pero con el tiempo uno se pregunta realmente si esos sentimientos no serian simplemente una ilusión. ¿Qué puede saber un chico adolescente del amor? Quizás nada o quizás todo. Si sales de aquí, porque saldrás, lo aseguras tanto que sin duda lo harás, conoce la vida, experiméntala, mímate, sucumbe a todos tus más bajos deseos y triunfa sobre ellos. Amarse a uno mismo es el primer paso para amar a los demás. Presiónate, empújate para ver hasta donde llegas y luego, búscala, si todavía aun la quieres, puede ser que regreses a ella un poco corrompido de mente pero jamás de corazón. Recuerda este consejo, ambos me lo agradecerán cuando estén en la cama, el amor de un niño jamás es igual al amor de un hombre. Puede ser que ella haya sido la primera para ti y la única hasta ahora, pero perder la inocencia es algo que debes hacer si quieres cumplir tu objetivo, si quieres vengarte de él, ¡Oh si! Lo veo en tu mirada, quieres destruirlo, porque te arruino la vida así como lo hizo con tantas otras. Tu candidez no sirve, debes convertirte en un hombre con todo lo que ello significa y la experiencia es algo que debes adquirir, no solo en el sexo sino en todas las facetas de la vida.

-Para ser un mortifago- dijo Draco sarcástico- es un poco filosófico en sus argumentos. El filósofo de la perversión me atrevería a decir.

-Prefiero eso a que me llamen el Ángel de la muerte o el Mr. Hayde- contesto Avery, haciendo mención a sus otros pseudonimos, un absceso de tos lo domino de pronto. Draco se levanto y le dio una palmada en la espalda, desde hacia días lo veía muy pálido. Avery lo miro con el rostro desencajado- Malfoy, no viviré mucho tiempo, tengo cáncer de pulmón, corroborado por el medimago de la cárcel. Si muero, tengo una carta para ti, en el cajón secreto del escritorio. Léela y sigue las instrucciones al pie de la letra. Te daré la oportunidad que tanto esperas.

-Debería acostarse, esta tosiendo sangre- Draco ayudo al anciano a acostarse en su cama. Avery le tomo una mano con fuerza- Quiero que escuches una confesión y que me perdones en nombre de todos aquellos que mate.

-No estoy seguro que quiera escuchar eso- contesto Draco con voz grave, Avery lo miro con sus intensos ojos negros, anhelantes. Draco entonces acepto, no le negaría su ultimo deseo, aunque sabia que la historia no seria nada agradable- pero lo hare.

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Se que me van a ahorcar las seguidoras de Harry , pero bueno, soy fiel a mis ideas, ja ja ja ja. Espero que no estén perturbadas por este capitulo. GRACIAS A TODOS POR LOS REVIEWS. Espero que no se hayan confundido con los saltos temporales, ja ja ja ja. Es parte de mi desorden mental. Ja ja ja ja jaj

A todas mis lectoras:

Mad Aristocrat: que bueno que leíste. Buen comienzo, gracias. Espero que tu duda con Harry este clara después de leer esto.

Ivtacroa osneleg: Ya sabrás como salio Malfoy………..pronto.

Fiona Garay: si sexo en la cárcel, como rock en la carcel. No creo que Nott y Draco sean como Batman y Robin, Draco mas bien es como el Daredevil, ja ja jaj.

Mauricio: bueno no fue precisamente un Harry – Herms. Gracias y un abrazo.

Theresita Potter: gracias por el cumplido, pero yo considero a este uno de los mejores tambien.

Karyta34: bueno si Draco anda haciendo de las suyas, le siguió el consejo a Avery.

Adrianam: que puedo decirte, gracias. Si da un poco de coraje Draco con otras tipas, pero a mi me parece algo completamente normal, él tiene que conocerse como persona, no es un pensamiento machista. Hermione en realidad también debería hacer lo propio.

Fancy: nueva lectora, lo máximo, que bueno que te haya gustado. Bienvenida a la historia.

Joseanlink: gracias, gracias mi panita. Todo dedicado a ti.

Tildita: bueno me volvieron a picar las manitas. Espero que con este capitulo también digas que lindo.

Embercita: bueno las incertidumbres están despejándose. Claro todavía no sabemos como escapo, te aseguro que será bien emocionante.

Kikio Shakeltbolt: bueno que bueno que te gusto el final de la primera temporada.

Ela Dakashi: gracias, que bueno que te compraste los Klenex, es decir los pañuelos. Compra toneladas, porque aquí si vas a llorar.

Erini: gracias, es cierto, el capitulo 19 fue el quiebre con el libro, de aquí en adelante mi versión libre.

Leyla: bueno respondo tu pregunta, esta en el mismo fic la segunda temporada.

Graygga: no llores, aguarda para que leas mas, aguanta las lagrimas que todavía falta.

NemesisAq: gracias pero nunca entendí el review.

Vicu-astur: bienvenida al fic. Gracias por tu comentario, me han dicho otros que la historia es adictiva, que bueno.

Mary: otra panita mas. Mira querida nos ponemos de acuerdo y vamos al estreno de la pelicula 6 juntas vestidas de brujas. Gracias.