Disclamer: personajes de JKR.
Gracias a todos los que dejaron reviews, proximo capitulo la semana que viene sin falta. Un beso
Capitulo 24 El Mortifago.
Hermione caminaba nerviosa por el salón de Grimmauld Place. Harry y Ron habían salido con Remus y Alastor Moody al callejón Diagon, porque aparentemente alguien les había soplado que habría un ataque de mortifagos. La pregunta era ¿Por qué un ataque publico? A menos que quisieran desviar la atención hacia otra cosa, pero ¿que? Por otro lado, se sentía frustrada, buscar hasta debajo de las piedras era un dicho que le cabía como anillo al dedo, de hecho lo había buscado hasta por debajo de las piedras y nada. Había estado a punto de asustarse verdaderamente por Draco, hasta que Vincent Crabbe y ella mantuvieron una amable charla, entre varios hechizos de desarme y un mocomurcielagos. Si bien Vincent ( ya no podía recordar cuando lo había empezado a tutear) le confirmo que Draco estaba vivo, no quiso decirle mas nada y temerosa de usar un imperius o un cruciatus, de lo furiosa que estaba, lo dejo irse, no antes de expresar su frustración con una retahilla de insultos.
Las horas pasaban y ella no tenía ninguna noticia. Sabia que los chicos estarían esperando con el resto de la Orden del Fénix que los mortios apareciesen. Sus chicos, Ron y…………..Harry. Hermione sintió una punzada de dolor. Se llevo una mano a la frente e intento calmarse. Su relación con Harry era muy distinta a la que ella hubiese querido o imaginado alguna vez, lo quería mucho……………..lo había perdonado…ese momento de ebriedad en donde mancillo su humanidad y la humillo de la peor forma que se puede humillar a una mujer………….pero le temía. Él se disculpo y no añadió absolutamente mas nada. Ella había escuchado claramente la frase Te amo en su boca en ese momento y después……………nada. Harry no menciono más nunca el asunto, pero ella podía ver en sus ojos el conflicto interior de él, la miraba con hambre. Hermione sabia que él la deseaba, era una corriente de energía que despedía cuando estaba cerca de ella. Y tenía miedo, porque el día que toda esa emoción se desatase de nuevo sobre ella, sentía que Harry seria capaz de cualquier cosa y no quería pelear con su amigo. Quizás si hubiese oportunidad de sacar a flote el tema, hablarlo como dos personas adultas, llegar a un acuerdo que no significase algún tipo de relación carnal entre ellos, Harry se calmaría. Quizás solo necesitaba desahogarse. O quizás simplemente nunca se le pasaría y eso era algo que a Hermione hacia que se le erizasen los cabellos. A Harry le dolía mucho la cicatriz, sobre todo en los últimos meses y a veces su mirada no era la de él. Pero lo que mas le trastornaba a Hermione era el hecho de a veces, su presencia se hacia extraña para ella. A lo mejor estaba perdiendo la chaveta, pero cada vez que lo pensaba, la idea tomaba mas forma en su cabeza, algo raro estaba pasando con Harry y quizás ese comportamiento lascivo con ella, solo había sido el primer síntoma de algo mas grave.
Hermione se canso de esperar y tomo su varita. Se desapareció directo hacia el callejón Diagon. Al llegar varios rayos verdes casi impactan sobre su cuerpo, cientos de personas gritaban corriendo hacia todas direcciones. El ataque sin duda acababa de iniciarse y la gente literalmente se movía en manadas tratando de resguardarse. Vio algunas figuras encapuchadas de negro y decidió atacarlos.
-Septusempra- grito Hermione, esgrimiendo su varita. El mortifago mas alto se alejo de los otros dos para enfrentarla y con un Protego se defendió de la maldición.
-Crucio- escucho la voz de Theo Nott y la maldición salio tan desviada, que Hermione supo que era intencional. Los ojos azules de Theo la miraron tras la mascara, se acerco mas a ella, hasta que pudo hablar.
-Vete de aquí- le dijo Theo en voz baja- sino tendré que hechizarte. Estoy vigilado. No tengo intensiones de dañarte. Vete Granger.
-No entiendo- dijo ella todavía en posición de ataque levantando su varita. De pronto sintió que la estructura de un balcón había sido impactada por un bombarda y ambos jóvenes saltaron hacia un callejón.
-Granger, después alguien te explicara- dijo Nott, visiblemente agitado mirando en todas direcciones, le caía bien Hermione, incluso en sexto le había gustado algo. Y a su Luna también le caía bien- No me ataques y yo no te atacare. Ah- dijo Nott antes de retirarse- Dile a Luna que la extraño.
Hermione entonces tomo la dirección contraria a la de Theo y corrió, podía ver los cuerpos de algunas personas que habían caído muertas sin duda producto de un Avada. Pudo observar un destacamento de aurores luchando en los tejados contra unos mortifagos. Todavía no dejaba de pensar porque el ataque había sido tan público. ¿Qué era lo que estaba sucediendo?
Draco ocultaba su rostro con una mascara, sus cabellos los tenia sujetos en una coletilla pero aun así alguno que otro se le escapaba. La capucha que tenia lo asfixiaba de calor en conjunto con la mascara, pero no debía quitársela, no aun. Estaba en medio de un intercambio de hechizos rojos y verdes, cuando en un callejón vio a una niña de cinco años con su gatito. ¡Diablos! Atacar el callejón Diagon, mientras Bellatrix irrumpía en Gringgotts para negociar con los duendes, no era la mejor idea. Sobretodo porque sucedían cosas como esta, inocentes muertos o en peligro. La niña de cabello negros lo miro aterrorizada, sabia lo que significaba la mascara, sin duda sus padres, quien sabe si muertos o cautivos, sin duda la habían alertado. Pero estaba paralizada por el miedo, y su cara se torno pálida. Draco al verla tan asustada y desvalida, se quito la mascara y se acerco a ella inclinándose trato de tranquilizarla.
-Bien, pequeña, tranquila, no te hare daño- dijo Draco en voz baja- ¿Sabes donde están tus padres?
La niña negó con la cabeza y aferraba su mascota.
-Te llevare a un sitio seguro- dijo Draco- pero debes prometerme que no dirás nada a nadie de mi, de acuerdo.
-Si- dijo la niña con voz vacilante.
Draco la tomo en sus brazos y la abrazo colocándola a horcajadas sobre su cintura, cuando escucho a alguien hablando, por una fracción de segundo, su corazón se paralizo y luego empezó a latir como loco.
-¡Alto ahí!- grito Hermione, solo había visto un hombre encapuchado, tomando una niña pequeña, quizás para hacerle cualquier cosa innombrable. La pequeña estaba pálida y asustada y aferraba un gatito. El mortifago estaba de espaldas, y Hermione solo podía ver que era muy alto. Draco volteo lentamente, intentando que su emoción no lo traicionase. Se coloco delante de ella y dejo que la capucha ocultase su rostro. La niña se aferraba a él con fuerza, no había sentido maldad en ese hombre que estaba dispuesto a sacarla de allí. A Hermione le pareció extraño la actitud de la niña, pensó que a lo mejor tenia un imperius.
-Suelta a la niña- pidió ella demandante, con voz cargada de desprecio. Entonces Draco se quito la capucha y la miro directamente a los ojos. Su mirada esta vez estaba desbordante de sentimientos. La había extrañado demasiado, cada segundo en todos esos años que no la vio habían sido un tormento constante. Sabia que no podía, que no era lo correcto, que la expondría a mas peligros de los que enfrentaba, que tenia que olvidarla, pero no podía, no era capaz de ello.
Hermione sintió de pronto como si sus pies se despegasen del suelo. Frente a ella, mucho mas alto de lo que recordaba, con el cabello mas largo, pero con las mismas facciones hermosas estaba Draco Malfoy, quien en esos momentos la estaba devorando literalmente con los ojos. Ella se tambaleo y sintió su pecho estallar. Había vivido un infierno desde hacia tres años, desde el momento en que él se había entregado para protegerla. Nunca lo había dejado de esperar, siempre confío en que él lograría salir de allí y la buscaría. Pero no lo había hecho y eso le había dolido mas que cualquier cosa. Se sintió abandonada y traicionada. Es que ya no la quería o era que la odiaba y la culpaba de todo el infierno que había sido su vida. Ella con gusto hubiese cambiado de papeles, hubiese muerto por él, pero eso a Draco no parecía importarle. En esos seis meses desde su escape, ni un nota ni una palabra. Nada. Pero aun así, seguía enamorada.
Ella no dejo de apuntarlo, estaba nerviosa ¿Por qué estaba vestido de mortifago? ¿Era que se había arrepentido y ahora estaba de parte de Lord Voldemort? No , no podía ser o ¿si?. Seria que ella en esos años estuvo alimentando una imagen mental de Draco que quizás no correspondía con la realidad. Mas de dos años en Azkaban le hacen cambiar las perspectivas a cualquiera. ¿Por qué debería representar Draco Malfoy una excepción? Cabía la posibilidad de que todo el escape fuese ideado por Voldemort y de que él hubiese ingresado de nuevo a sus filas. Lo cual significaba que tendría que hechizarlo para quitarle a la niña de las garras.
-Suéltala- dijo Hermione secamente. Sus labios temblaron un poco al hablar. No le quitaba la mirada de encima a Draco, ambos ojos se examinaban y escudriñaban. Se conocían demasiado bien, pero en ese momento se comportaban con un par de extraños. El tiempo no había pasado en vano. La desconfianza se respiraba en el aire y no iban a ser la excepción un par de jóvenes enamorados que tenían años sin verse.
-Hermione- la voz de Malfoy salio aterciopelada y ronca de sus labios. Ella se estremeció al escucharla, el tono era mas grueso que la ultima vez que se vieron. No era ningún chiquillo adolescente era un hombre de 20 años y los representaba muy bien- No cometas ninguna tontería. No le hare daño ni a la niña ni a ti- viendo la cara de perplejidad de ella añadió- ¿Sabes quien soy?
Hermione tenia miles de preguntas que hacer y otras miles de frases que decir. "¿Cómo saliste de Azkaban? ¿Estas bien? ¿ Porque estas vestido de mortifago? ¿ me sigues queriendo?" O simplemente "¿Por qué demonios no me dijiste que estabas vivo? "Estoy feliz por verte de nuevo" o " no me importa absolutamente nada", pero en vista de la situación, contesto lo mas practico.
-No olvidaría tu rostro ni que pasase cien años sin verlo. ¿Cómo se que puedo confiar en ti? ¿Qué no eres un impostor?- dijo de nuevo ella, sin retirar la mirada, ya Draco se había acercado lo suficiente para observarla mejor. Estaba mas alta, pero él le sacaba por lo menos 20 centímetros todavía, su cabello estaba un poco mas corto, pero mas liso y en esos momentos lo llevaba suelto tal cual como siempre le había gustado, enmarcando un rostro que en esos momentos lo miraba molesta, estaba muy delgada, pero a la vez, con esa tunica pudo observar que algunas cosas de su figura no habían perdido sus dimensiones. Además los ojos, sus chispeantes ojos marrones, estaban ardiendo como llamas y su boca roja estaba semiabierta sin duda esperando para contestar de vuelta algún comentario sarcástico de parte de él. Draco no pudo evitarlo, sabia que no lo atacaría con una niñita en brazos, por otro lado, encontrársela allí había sido una sorpresa, se había acordado que Hermione Granger no estaría allí, para evitar un posible enfrentamiento entre ellos, pero claro, ella había hecho todo lo contrario a los planes, como siempre. Camino la distancia que los separaban, ella retrocedió y su espalda golpeo una pared, a escasos centímetros de su cuerpo Draco le dijo en voz baja:
- ¿Crees que soy capaz de matarte?
-No se en que creer- dijo ella con rabia, ella sabia que era Draco, era algo difícil de explicar, pero lo sabia por su forma de moverse, su manera de hablar arrastrando las palabras y su mirada, pero tenia que comprobarlo- ¿Como se que eres Draco Malfoy?
-Tienes una cicatriz en la cara interna de tu muslo derecho, que te hiciste con un columpio cuando tenias cinco años, tú misma me lo contaste- dijo él con voz mas ronca aun- y te gusta mucho hacer el amor justo al amanecer, es tu hora favorita, al igual que la mía.
Draco se había inclinado hacia ella, lo suficiente para que su nariz casi rozara la de ella.
Hermione se estremeció al recordar esos momentos tan intensos que habían vivido, lo miraba con ojos vidriosos, iba a empezar a llorar allí mismo. Él la vio y se enterneció de su emoción, justo se estaba acercando a sus labios cuando una maldición sobre sus cabezas hizo que ambos se agachasen, la niña empezó a llorar. Y Draco intuyo que no podía retrasarse mas. Le dio la niña a Hermione que la abrazo protectora, él logro acariciarle la cabeza levemente a la pequeña, la niña le sonrío en medio de su constante gimoteo, ese hombre era muy agradable.
-¿Volviste con tu familia? ¿Eres de nuevo un mortifago?- pregunto ella con voz susurrante. Abrazaba a la pequeña niña con un brazo pero su mano seguía apuntando a Draco.
-Si- dijo él secamente- Pero todo tiene una explicación. Vete por favor.
-Tienes que explicarme muchas cosas. No todo es tan fácil- dijo ella huraña, a pesar de la emoción que sentía por el reencuentro, estaba muy molesta porque él parecer el no tenia intenciones de decirle nada mas-¿Volveré a verte?
- Tienes razón, tengo que explicarte muchas cosas, quizás demasiadas- dijo él en tono lúgubre. Se acerco a ella e intempestivamente le beso la cabeza, Hermione no pudo hacer nada para evitarlo con la niña en brazos, pero al sentir su cercanía su cuerpo automáticamente respondió, tensándose y estremeciéndose con un temblor imperceptible. Draco se coloco su mascara de mortifago y sus labios se tensaron, convirtiéndose en una delgada línea. Ella percibió su molestia y su determinación, después de ese gesto cariñoso que había tenido con ella- Sal de aquí inmediatamente con esta niña, antes de que se den cuenta los demás. Espérame en casa de tus padres dentro de dos horas. Si no me atrapan o me matan, estaré ahí sin falta.
-¿Sabes donde viven? Ellos……………- contesto Hermione asombrada. Sintió algo de temor ante la perspectiva de que resultase herido en ese enfrentamiento. Pero algo en la actitud segura de Draco le confirmo que era un hueso duro de roer, podía verlo, era un mortifago en toda la extensión de la palabra. Ya no más el adolescente asustado, frente a ella tenia un hombre intimidante y peligroso. Su corazón palpito con fuerza. ¿Qué había hecho Azkaban con Draco Malfoy?
-Siempre lo he sabido y se que ellos están en Australia, me imagino que los desmemoriaste y los enviaste allá para protegerlos, hiciste bien, no esperaba menos de ti. También estoy enterado que ocasionalmente vas a revisar la casa, así que supongo que todavía será tuya. No pierdas el tiempo, nos veremos allí, hablaremos y si después me odias…………..lo aceptare, pero no antes de escuchar lo que tenga que decir.
0o0
Llego a su casa al anochecer. Lo del callejón Diagon de nuevo había sido un empate técnico. Dos aurores heridos y ningún mortifago atrapado. Después de una reunión de emergencia de la Orden, en donde todos discutieron la identidad del informante del ataque, reunión en la cual Kingsley se mantuvo en sus trece sin revelar el nombre, todos se habían ido de Grimmauld Place bastante disgustados. Ella le dijo a Harry a Ron que iba a su casa, ubicada en los suburbios, para quedarse a dormir allí, sola. Sin duda la charla con Draco seria larga, y lo mejor era anticiparse a sus chicos. No quería verlos a los tres peleándose a muerte en la sala de su casa. Después se arrepintió, estaba contando los pollos antes de nacer, además nada le aseguraba que iban a estar toda la noche hablando. Quizás todo acabase con maldiciones imperdonables o peor, con una discusión monumental entre ellos y sin llegar a ningún acuerdo, ella estaba molesta, él parecía hacer las cosas al revés y no parecía en lo absoluto arrepentido de haberse ocultado de ella durante seis meses.
La presencia de Draco Malfoy en ese ataque ya era del conocimiento público. Por supuesto que desato controversia entre los miembros de la orden, se escucharon muchas opiniones, los gemelos particularmente usaban su extraordinaria imaginación, inventando cualquier cosa en relación a la fuga de Azkaban, hasta bromearon sobre la posibilidad de que fuese animago como Sirius Black y se hubiese escapado transformado en un huron. Hermione se mantuvo totalmente callada al igual que Harry, nadie sabría que ellos habían ido a la prisión a rescatarlo y le habían dejado la poción multijugos, la relación de Hermione con el ahora Mortifago declarado la hacia susceptible de sospechas en su propio bando, así que se mordieron la lengua. Lo que había pasado lo averiguaría directamente con el protagonista del suceso. Pero eso era algo que Harry no sabría nunca.
Le asombraba la cantidad de información que Draco tenia sobre ella. ¿Cómo diablos sabia la dirección de su casa? ¿Y que sus padres estaban en Australia? Sin duda, Draco había hecho su trabajo mejor que ella esos meses, en donde prácticamente recorrió el mundo buscándolo, dividiéndose entre la búsqueda de un Horrocrux y averiguar el paradero de él. Ese fugaz encuentro lo había diseccionado en su cabeza, era un hombre hecho y derecho, sin duda alguna, pero fue escalofriante verlo vestido de Mortifago, se parecía mucho a su padre. Sus palabras seguían teñidas de sinceridad y calma, pero su mirada era abrasadora, podía sentir el conflicto, la duda y quizás una dosis de deseo de venganza en esa mirada. Era una mezcla de pasión, odio, amor y nostalgia, demasiado sentimiento encontrado junto. Se sentía aliviada, como si le hubiesen quitado un gran fardo de su espalda, lo había encontrado al fin. Pero al mismo tiempo, estaba preocupada y también molesta. ¿Qué clase de persona te jura amor eterno y luego regresa sobre sus pasos, convirtiéndose en lo que siempre lucho por no ser?
Llego a su casa y encendió las luces. Había estado allí hacia dos semanas y al parecer seguía todo igual, quizás con un poco mas de polvo. Decidió asear un poco la cocina para distraerse, porque se iba a comer los dedos de la ansiedad, abrió el refrigerador y se percato de que algunas cosas estaban un poco pasadas de su fecha de vencimiento. Boto en el cesto de basura algunos víveres y abrió la despensa, sacando unos enlatados. Estaba nerviosa y tenía hambre. Tomo unas botanas, maíz salado y abrió una botella de cerveza New Castle Brown, la favorita de su padre.
Escucho el timbre de la puerta y dudando se acerco a ella. Estaba vestida de Jeans azules y una camiseta ajustada color rojo, el cabello se lo había recogido en un moño con algunos mechones saliendo de él. Abrió la puerta y allí estaba Draco, vestido con jenas negros, una camiseta cuello de tortuga negra y la manos metidas en los bolsillos, Hermione se descoloco un poco, jamás lo había visto vestido de muggle. tampoco le había visto el cabello suelto, él lucia una melena rubio clara hasta los hombros, cortada en largas capas, jamás en la vida le había parecido tan atractivo. Se quedaron un rato observándose sin saber que decirse, parecían un par de adolescentes en su primera cita.
-Hola- dijo él observándola, deleitándose con su vista. Se había acostumbrado a recrearla en su mente una y otra vez, pero nada era comparable a verla con sus propios ojos. Los años le habían sentado increíblemente bien, lucia muy bonita- Puedo pasar.
-Oh , claro- dijo ella utilizando el mismo tono casual, se coloco de lado para permitir su entrada Estaba tan nerviosa que azoto la puerta al cerrarla. Cerró los ojos al escuchar el estruendo y se enfureció con ella misma, parecía una idiota descerebrada, le estaba abriendo la puerta a un mortifago, su peor enemigo y de paso estaba ruborizándose como una quinceañera. Pero descarto en pensamiento, al final y al cabo, no le había hecho daño y él mismo le pidió que lo escuchase. Y en nombre de todo lo que había significado Draco Malfoy en su vida lo iba a escuchar. Fueron a la cocina, y se sentaron en la mesa. Ella le ofreció una cerveza fría y él acepto, a Hermione le sorprendió que lo hiciese, no sabia que estaba acostumbrado a la cerveza muggle.
-Tu casa es más bonita por dentro que por fuera- dijo Draco tratando de romper la tensión del momento. Ella contestó con un hum. Y Draco no dijo mas nada por unos minutos, ¿Qué iba a decirle de todas formas?, lo de ellos era un asunto tan complicado, que mientras mas vueltas le daba a su cabeza, menos conseguía la solución.
-Al grano Draco- dijo ella, que después de superado el impacto inicial, y tratando de controlar sus emociones, empezó a monopolizar la conversación. Se sentó frente a él- Cuéntalo todo de una vez.¿Que diablos haces en las filas de Voldemort?
-Directa como siempre- dijo él socarronamente- pensaba que me darías una bienvenida mas calida. Pero se me olvidaba que tú tienes……………prioridades. Y sin duda saber en este momento donde están mis lealtades es una de ellas.
-Y no te equivocas para nada- dijo ella, era cierto. Estaba emocionada por verlo, pero su relación estaba en puntos suspensivos. No sabía como abordar el tema y por supuesto él tampoco, así que mejor empezar con lo fácil.
-Escape de Azkaban gracias a la poción multijugos que me dejaste- explico Draco quien fijaba su intensa mirada en ella. Y Hermione se la sostuvo desafiante- Logre hacerme amigo de un mortifago convicto, Michael Avery ¿No se si sabes quien es?
-Claro que lo recuerdo, Avery, primera guerra mágica, el peor mortifago que ha pisado la tierra, cazado por Alastor Moody- dijo ella mecánicamente- Me imagino que él te convenció de volver con Voldemort- no pudo dejar de imprimirle un toque de desden a sus palabras. Odiaba que fuese un mortifago con toda su alma, ese siempre había sido el problema y a pesar de todo lo dicho y hecho anteriormente, seguía abriéndole un hueco en el pecho, se sentía traicionada.
-Y si así fuese, es mi maldito problema, Hermione, no el tuyo……….nunca mas- dijo él con rabia y ella se levanto súbitamente de la mesa, tomo su botella y se fue hacia la sala, esas palabras le habían dolido.
-Disculpa- dijo él inclinado en el marco de la puerta, ella que estaba sentada sobre el sofá, le giro el rostro, no quería que la viese así, toda descompuesta, susceptible a cada palabra de él- Fui muy brusco.
-Bien, disculpa aceptada- dijo ella hosca- sigue hablando.
-Después de contarme varias cosas referentes a Lord Voldemort y su pasado- dijo él- además de enseñarme algunas cosas. Avery murió y tuve la oportunidad de utilizar la poción multijugos. Solo que no tenia pensado que me iban a lanzar al mar, estoy vivo de milagro, me rescato un barco pesquero y conseguí llegar a España.
-Así que el cadáver era el de Avery- dijo Hermione más para ella misma. Draco alzo una ceja.
-¿Me estas diciendo que violaste el panteón de los Malfoy para verificar la identidad?- pregunto él sin ocultar su asombro- Por mi.
-Por favor no me lo recuerdes- dijo ella haciendo una mueca de asco – A veces pienso que perdí el tiempo. Debido a que ni siquiera te molestaste en informarme que estabas vivo.
-Tuve mis razones- dijo él sentándose a su lado en el sofá. Lucia descompuesto. Ella era capaz de hacer cualquier cosa por él y eso le preocupaba.
-Razones que aun no oigo- respondió ella evitando mirarlo. Mientras mas profundizaba en la conversación más herida se sentía.
-Me dejo una carta, importante- dijo él lanzando un suspiro, lo bueno de la conversación empezaba- existen unos objetos llamados horrocruces. Según Avery, Voldemort intento fracturar su alma en varios pedazos. Habla de un anillo, una taza de Huffelpuff, un diario, algo de Rowena Ravenclaw, pero creo que faltan tres mas.
-Al parecer ese Avery sabía bastante- dijo Hermione sin aliento, eso la tomo totalmente desprevenida. Se suponía que esa información era secreta-¿Qué más escribió?
-No tanto fue lo que escribió- dijo Draco- gracias a que Avery me lego su fortuna y su cámara de Gringotts, tengo la maldita taza en mi poder.
-¿Qué vas hacer?- dijo ella levantándose y tomando con la varita su mano. Los otros dos eran la serpiente y el mismo Voldemort. Del séptimo no tenían idea, a lo mejor todavía no lo había logrado crear. Y que Draco tuviese uno, era algo que no se esperaba. El momento había llegado, si él estaba al lado de Voldemort, por muy enamorada que estuviese, lo iba a obligar a entregárselo.
-¿Que crees que estoy haciendo Hermione Granger?- grito él molesto y exasperado- te estoy pasando la información. Odio a Voldemort, por su culpa mi vida es, fue y será un infierno. No puedo escapar al hecho que soy un mortifago y esa es mi realidad. Pero voy a ayudar a destruirlo. Tengo tantas ganas de matarlo como Potter. Yo…………….y otros mortifagos vamos a traicionarlo. Te estoy contando lo de los Horrocruces porque sin duda Potter es el único que puede vencerlo en un combate abierto, lo ha hecho varias veces. Pero el muy maldito tiene la oportunidad de regresar gracias a esos objetos. Hay que destruirlos. Por el bien de todos.
-Van a matarte- dijo ella asombrada. Las últimas palabras que había oído de Draco Malfoy se referían a escaparse juntos al fin del mundo. Y ahora estaba de traidor metido en la cueva del lobo- Estas más loco que nosotros. Los mortifagos están matando gente, como puedes vivir así.
-Estoy tratando de evitar que muera mucha gente- dijo él- yo soy el informante de Kingsley. Yo avise del ataque de hoy.
-¿Mataste a alguien?- pregunto ella.
-Lo hice una vez- dijo él- y no estoy orgulloso de ello. Pero fue en Azkaban, lamentablemente tuvo que suceder. Estoy arrepentido. Pero si tengo que hacerlo de nuevo para salvar mi vida o la tuya, lo hare y que Dios me ayude.
Ella bajo la varita y luego de un rato, lo miro y pregunto.
-¿Qué hay de nosotros?- su mirada lo decía todo, necesitaba una respuesta.
Draco dejo caer su cuerpo sobre el espaldar del sofá. Venia lo difícil.
-Avery era un viejo sabio. Fue el peor mortifago como dices. Pero cometió un error- esta vez Draco la desvistió con la mirada, ella tembló- se enamoro de quien no debía. La hizo su mujer y ella le dio dos hijos. Luego la capturaron y él tuvo que dañarla para proteger a los niños. Yo conocí a esa mujer Hermione, su vida se destruyo. Avery sabiendo lo de los Horrocruces estaba en una posición muy delicada. Regulus Black, el primo de mi madre, sabía lo del anillo y Voldemort lo mato. Avery estaba frenético, quería proteger a su familia. Voldemort se entero de la existencia de su familia oculta, de pronto sospechaba que él sabia algo mas y le propuso un trato para sacarlo del camino, creía que Avery pretendía hacerse del poder, eso son solos especulaciones, lo cierto es que Michael acepto. Lo que no sabe Voldemort es que logro suplantar uno de los Horrocruces antes de dejarse atrapar por Alastor Moody. Avery pasó 30 años en Azkaban, rezando todos los días para que Voldemort se olvidase de él y de su familia. Aprendí la lección Hermione muy bien. No dejare que te dañen por mi culpa.
Hermione estaba totalmente anonadada. Draco Malfoy estaba poniendo punto final a su relación y ella ni siquiera sabia como empezar a defenderla.
-Me estas diciendo que lo nuestro es imposible- dijo ella. Después que él le confirmase que estaba de su bando, estaba dispuesta a perdonar los seis meses que estuvo quien sabe donde y haciendo que- eso es obvio. Lo repetimos hasta el cansancio. Pero tú prometiste, yo te jure que…………….
-Recuerdo muy bien las cosas Hermione- dijo él- tengo impresas en la memoria cada palabra y cada beso. Pero en la situación actual………….creo que debemos olvidar todo. Yo …………….no soy la persona que conociste. Experimente muchas cosas mientras estuve esos seis meses vagando por Europa. Tengo mucho dinero Hermione y me dedique a aprender, a vivir desenfrenadamente, quería olvidarte, intente hacerlo, acostándome con muchas y…………..
-¿Quieres decirme que mientras yo me deshacía el cerebro preocupada por ti tú estabas tirándote a otra o mejor dicho a otras?- esta vez Hermione estaba furiosa, su deseo de reconciliación se fue al diablo por un instante, sin pensarlo le lanzo una maldición, que Draco desvío de un salto. Ágilmente se fue hacia ella y le sujeto la mano hasta lograr que soltase la varita. Hermione gimió de dolor y le dio un rodillazo en su entrepierna. Draco se inclino y empezó a respirar agitadamente. Eso había sido un golpe bajo con todas las de la ley. Ella caminaba de un lado a otro con las manos en su cintura.
-Eres un maldito egoísta- grito ella- por supuesto, que diablos te ibas a preocupar por mí en los brazos de otra mujer. Soy la perfecta idiota, como pude haber pensado que habías cambiando, sigues siendo el mismo ególatra de siempre.
-¡Diablos! Duele sabias- dijo él sentándose con dificultad. Tomo la varita de Hermione por precaución. Ella seguía caminando de un lado a otro inquieta y molesta- te estoy diciendo que quería olvidarte. Toda la historia de Avery me tenia bastante alterado. Quería olvidarte. Quería dejar de amarte. Y si lo admito, me fui por el camino más fácil. Pero no permito que me juzgues. Yo también necesitaba vivir algo mi vida. Tú no estuviste dos años encerrada en esa maldita pocilga. O es que acaso te olvidas la razón de que yo estuviese preso en Azkaban. ¡Por ti, maldita sea, lo hice por ti! No te lo estoy echando en cara pero pienso que deberías ser mas justa conmigo. Además tenía que planear lo de Voldemort y no quería distracciones. Por eso no te busque.
-¡Bah! Eso es lo mas estupido que he escuchado en mi vida- dijo ella todavía haciendo un esfuerzo por no mandarlo al diablo de una buena vez y por todas- Si tener sexo desenfrenado no lo consideras una distracción, no quiero imaginarme lo que para ti seria un hobbie.
-¿Cómo diablos sabes que fue desenfrenado? – pregunto Draco furioso. Claro que había sido salvaje y pervertido pero no había tenido ningún significado relevante para él y ella no tenia manera de saberlo. Pero de pronto vio a Hermione fruncir el seño y se callo la boca. Ella se sonrojo por un instante, solo un fugaz instante. Y él lo entendió. La conocía mejor que nadie, eso era definitivo. Y esa escena, era una………………..escena de celos, nada mas.
-Solo lo se- dijo ella con rabia contenida. Le molestaba mucho, pero…………era cierto ella también estaba comportándose como una egoísta. Él había pasado todo ese tiempo encerrado debido a ella. Y después de tanto sufrimiento………………olvidarla sin duda era algo que lógicamente se le tenia que haber pasado por la cabeza. Nunca había sido un santo y lo sabia, pero no esperaba que fuese tan sincero con ella en relación a sus devaneos sexuales con …………..otras. No sabía si agradecerle que le dijese la verdad o lanzarle un cruciatus.
-Ninguna significo nada- dijo él midiendo sus palabras cuidadosamente- No ame a ninguna, ni ellas a mi. Nos utilizamos mutuamente. Nunca me sentí con ellas como contigo. Tú eres la única mujer que realmente he deseado en mi vida, con toda mi alma.
-Y si te dijera que yo también tuve mi dosis de sexo desenfrenado ¿Qué me dirías?- dijo Hermione provocándolo. Era una mentira, pero ella no iba a ser la única que montase la escena allí.
Draco sintió que de pronto los pies le pesaban una tonelada sujetándolo al piso. Eso no se lo había imaginado. ¿Cómo que ella se había acostado con otro? ¿Cuándo? ¿Quién? La furia empezó a despertar en su cuerpo. Eso era impensable. Estuvo tentado a gritarle cualquier cosa a Hermione, cuando se calmo. Reclamarle seria algo muy hipócrita de su parte.
-Yo……….estoy un poco sorprendido con esa declaración- dijo él con voz triste- pero supongo que ya no me quieres…………….es decir………..fueron muchos años……………estabas sola…….quizás querías empezar tu vida de nuevo. No me gusta lo que escuche. Pero no te voy juzgar, solo te pido que no me juzgues tú a mi. Aunque te cueste creerlo, necesitaba descubrir muchas cosas acerca de mi mismo. No tienes que ver en ese asunto. Solo concierne a Draco Malfoy.
-Ese siempre ha sido el problema entre tú y yo- dijo ella mas calmada. La reacción de él había sofocado su furia. Él estaba perdonando su supuesta infidelidad, algo que sin duda le sorprendía y además se la estaba justificando. Lo conocía muy bien, Draco era de los que marcaba territorio así que eso le debía estar costando un mundo. Le había golpeado el orgullo y lo sabia. Lo iba a dejar pasar como siempre, parecía que su destino era perdonarlo eternamente y no le pesaba. Estaba vivo con ella contra todo pronóstico y eso era lo importante. Draco lucia triste y apesadumbrado y ella continuo hablando con voz suave- Llevamos demasiada responsabilidad sobre nuestros hombros. Nos marca nuestra sangre. Nunca nos desharemos de eso………Pero yo…………aun……….
-Yo…..te sigo queriendo- dijo él ofreciéndole una mirada arrebatadora. Hermione se quedo paralizada en el sitio, escuchar esas palabras para ella era un bálsamo- No me importa si te acostaste con uno o con trescientos, mientras sigas sintiendo algo por mi. Yo no debería pero………
-Shhhhh- dijo ella acercándose a él, ya había escuchado lo que quería oír y con eso le bastaba por el momento, le coloco un dedo sobre sus labios un instante y Draco cerro los ojos- No digas nada………….si hablas lo estropearas todo y no quiero……….no todavía. Déjame soñar por un rato. Por favor.
Ella salvo lo que quedaba de distancia, tomo su cara con ambas manos y lo beso. Sus labios se posaron encima de los de él y simplemente olvido todo. Su boca lo busco segura, deslizo su lengua hacia adentro y entonces Draco la sujeto entre sus brazos. Lo sintieron como electricidad pura, estremeciendo todos los rincones de sus cuerpos. Se besaban con nostalgia, cada roce era un tributo a tantos años esperando uno por el otro. En cada intervalo de descanso en ese largo beso, ella rozaba su nariz con la de él, mientras sus dedos se abrían y enredaban en su cabello. Una y otra vez busco sus labios y una y otra vez fue correspondida, cada vez con más ansia y deseo. Draco sujetaba su cintura con fuerza, la pegaba a su cuerpo como si temiese soltarla y que desapareciese para siempre. Disfrutaba tener el cuerpo de ella pegado al suyo. Luego de unos minutos el beso se hizo más exigente, mas profundo. Draco empezó a buscar el borde de la camiseta de ella hasta sentir su piel. Sus largos dedos la tocaron y Hermione los sintió ardiendo. Ella abandono un momento las caricias a sus cabellos y coloco las manos sobre su pecho. Antes de que las cosas se pusiesen mas intensas, se separaron. Ambos respiraban jadeantes, no podían dejar de mirarse.
-Yo quisiera- dijo Draco embelezado con la expresión de la cara de Hermione. Estaba totalmente ruborizada, por la intensidad del beso sus labios estaban mas rojos que nunca, deseaba tocarla, tenerla a merced de él, pero también quería simplemente abrazarla y aspirar el aroma de sus cabellos. Estaba cansado, la presión casi no lo dejaba dormir por las noches y quería desahogarse, quería que ella fuese su refugio de paz- que siguiésemos hablando y no peleando. Contestare todas tus preguntas. Me has hecho demasiada falta.
-Yo no se como logre sobrevivir todo este tiempo- confeso ella- creo que nunca perdí la esperanza de volverte a ver- Ella se acostó en el sofá de lado y él se acostó con ella boca abajo, Hermione simplemente se coloco encima de el y empezó de nuevo a acariciarle los cabellos. Draco cerró los ojos, ella lo abrazo y coloco su cabeza encima de la suya. Los corazones de ambos palpitaban frenéticamente, acelerados y ambos lo sentían, era muy incomodo estar echados en ese sofá, pero estaban bastante juntos. Después de toda esa escabrosa conversación, ninguno tenía deseos de ir más allá por los momentos. Él sabia que ella tenia que asimilar el hecho de que había estado con otras y él todavía sentía una oleada de celos imaginando que otro la hubiese tomado como suya. Pero que mas daba, después de ese beso…………..él estaba seguro que ella seguía sintiendo lo mismo. No eran unos niños, eran unos adultos, habían vivido su vida de la mejor manera que habían podido y a lo mejor eso implicaba otras experiencias, otras relaciones. Pero el amor seguía allí y eso era algo inesperado. Y ella estaba mas hermosa que nunca, la joven atractiva y fogosa ahora era una mujer en toda la extensión de la palabra, una mujer que le dejaba sin aliento. No podía culpar a nadie por haberla deseado, si él mismo estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por controlarse y terminar esa conversación. Draco se volteo y se coloco boca arriba con ella encima. De nuevo la beso, un beso corto y ardiente. Sus brazos rodearon la cintura de ella. Hermione se descalzo quedándose solo con sus medias. Y él hizo lo mismo y empezó a jugar con los pies de Hermione, un gesto tierno e inesperado, ella río de buena gana.
-Seria posible que aunque este terminando contigo en este momento, te quedaras así, sobre mí, besándome, todo lo que queda de la noche. No gran cosa, pero necesito tenerte cerca un rato. Además, ya estoy del lado de los buenos- bromeo él.
-Digas lo que diga – dijo ella de pronto- no te lo creo. Hemos terminado tantas veces que ya ni llevo la cuenta. Dejémoslo así…….por favor. Sabemos que no tenemos ningún futuro junto. Pero yo no concibo mi presente sin estar contigo. Estoy decidida a dejarlo correr, es inevitable. Nos encontraremos una y otra vez y creo que seguimos sintiendo lo mismo…….así que……deja que suceda.
-No quiero que te dañen. Nunca me voy a casar contigo- dijo Draco serio, Hermione apretó los labios- Nunca tendremos una familia, aunque Voldemort desaparezca, sin duda quedaran muchos sangre limpia que lo consideraran una ofensa e intentaran matarte sin piedad. Me lo he jurado, es demasiado riesgo y te lo he dicho, te mereces tener un hogar normal, un esposo que llegue todas las tardes del trabajo y tú lo recibas con un tropel de niños alegres con el cabello alborotado. No me voy a ir de aquí hasta que Voldemort caiga así que las cartas están echadas. Y no quiero obligarte a nada. Puedo mantener las apariencias hasta cierto punto y nadie debe imaginarse que estamos juntos, de ninguna manera. El anonimato nos dolerá a ambos. Estoy dispuesto a no verte más si con eso logro protegerte. Pero por otro lado, no puedo dejar de pensar en ti. No me gusta y creo que a ti tampoco, pero es lo que tengo para darte. Absolutamente nada.
-Tú nunca me prometes nada y yo quiero dártelo todo porque no me importa ni lo que eres ni lo que hagas-dijo ella con un gruñido de molestia, pero era la mas pura verdad- esa es la historia de nuestras vidas. Siempre cuestionas lo nuestro y huyes o sino soy yo la que pone en entredicho todo. Pero lo bueno es que siempre de alguna manera, nos arrepentimos y volvemos a lo mismo. ¿Es tan difícil entenderlo? Yo siempre quise estar contigo, como fuese. Y tú, a pesar de este tira y encoje, cedes porque al final me quieres a tu lado. Para que negarlo.
-Esto nunca fue un juego de niños- le dijo Draco serio- Y menos ahora en vista de cómo esta la situación en el mundo mágico. No somos unos adolescentes inmaduros, somos un hombre y una mujer………..lo que empecemos en este momento, nos dejara una huella para toda la vida. Quizás no me case contigo…………pero lo voy a querer todo de ti, Hermione, todo………. soy egoísta y soy imperfecto. No llevaras un anillo, tampoco mi nombre, pero serás mi mujer en la práctica. Y eso es algo muy peligroso, ser la mujer sangre sucia de un sangre limpia traidor. A mi no me importa tu sangre…………no me interesa en lo absoluto. Para mi eres la bruja mas talentosa que he conocido y estoy orgulloso de ti, pero otros no son de la misma opinión.
-¿Fue muy malo lo que paso con Avery y su amante?- pregunto Hermione un poco asustada.
-Avery la desfiguro con sus propias manos y permitió que la violasen en su presencia- dijo Draco con voz dura- y ella a pesar de todo lo siguió amando hasta el final. No quiero que esa historia se repita con nosotros.
-Oh Dios- Hermione hundió su rostro en el pecho de Draco y él le acaricio su cabeza.
-Escúchame - dijo él levantándole el mentón con un dedo. Veía las lagrimas a punto de irrumpir en los ojos de ella- Esa es una buena razón para olvidar todo esto o por lo menos tratar de hacerlo. No quiero que te pase nada, óyelo bien, tengo miedo. Mas que a cualquier otra cosa en mi vida, tengo miedo a que mueras por mí, pero también tengo miedo que dejes de quererme y a no verte nunca mas. Necesito saberlo, Hermione, ¿Hay otro? Si es así, me iré, con cualquiera estas mejor que conmigo, hasta aceptaría a la comadreja si estas segura con él o incluso a Potter aunque me ardan las entrañas.
-¿Celoso?- pregunto Hermione
Draco bufo, por supuesto que estaba celoso. Hermione había pasado tres años viviendo con ellos y si ella había estado con otro, los principales sospechosos eran esos dos
-¿Quieres al tal fulano con quien te acostaste?- pregunto Draco.
- Si lo quiero, se llama Draco Malfoy. Creo que deberíamos irnos a otro sitio-dijo ella sugerente, de alguna forma le divertía el ataque de celos de Malfoy- me estoy acalambrando en este sofá. Pero…………aun estoy molesta por lo de las fulanas, así que te tendré a pan y agua, hasta que logre olvidarme del asunto.
Draco le mordió el cuello y luego la oreja.
-No me estas respondiendo coherentemente- dijo él clavándole una mirada interrogadora. Quería saber nombre, lugar, fecha y hora. Era algo masoquista de su parte pero lo atormentaba la duda.
-¿Tú no vas a volver a estar con nadie mas verdad?- dijo ella y con esa pregunta tácitamente le estaba dando un si quiero. Ella estaba arriesgando su vida luchando contra Voldemort, pero no le importaba seguir haciéndolo si eso significaba tenerlo de nuevo- Ya te lo dije una vez, no me gusta ser plato de segunda mesa. A lo mejor no me caso contigo, pero te mato si te unes a otra, palabra de aspirante a auror.
-No me voy a casar jamás - dijo él, de pronto sentía que su corazón estallaba de felicidad. Era totalmente ilógico, él la quería fuera de esa situación, pero no podía dejar de alegrarse por su decisión- estoy dispuesto a sacrificar todo, a dejar de formar una familia…………………te lo prometo. Serás solo tú, aunque sea a escondidas. Pero me molesta tanto misterio, yo fui sincero contigo. Cuéntame del otro, no es que sea tan importante, pero………..
-Esta bien- dijo ella sonriendo- eres un tonto, te mentí. No estuve con nadie. He permanecido pura y casta como una monja todos estos años, pero necesitaba saber hasta donde llegaba tu nivel de tolerancia.
Draco emitió un gruñido de satisfacción. Pero al final se lo hubiese perdonado, lo sabía, era capaz de perdonarle cualquier cosa en la situación que vivían. Le mantuvo su promesa, lo espero, la admiraba por ello a cada segundo que pasaba. Y él tenía sus razones para asustarse también, no estaba muy seguro de lo que iba a pasar, tenia sus dudas. Su deseo se estaba imponiendo a su razón y eso se vaticinaba desastroso, pero no lo quería evitar, no tenia fuerzas para resistirse. Su cuerpo y su alma le pedían estar junto a ella. Su vida era gris sino la compartía con ella.
-No te pongas nada muy revelador- dijo él levantándose y colocándola a horcajadas sobre él, le daba pequeños besos en el cuello, ella gimió sonoramente y él sonrío, metió una mano debajo de su camiseta y le toco un pecho, sintió su pezón erguirse ante ese contacto y ella arqueo la espalda, pero le retiro las manos- Porque no respondo de tu inocencia.
Ya en la habitación de Hermione, Draco se sentó en el borde de la pequeña cama de ella, cubierta con un cobertor y unas sabanas blancas, recorrió la habitación y sonrío. Tal cual como se la había imaginado, pequeña, sencilla con una enorme biblioteca y un escritorio con pilas de libros sobre el. Una tocesita fingida lo saco de su exploración visual. Se volvió literalmente loco cuando se apareció con un camisón de seda, apoyando un brazo sobre el marco de la puerta y con una sonrisita de suficiencia. Era la cosa mas indecente que había visto en su vida ( y vaya que había vistos atuendos sexys en los últimos meses), se le notaba todo, la tela era tan transparente que podía verle la areola de sus pechos. Sus ojos se exorbitaron de la impresión, parecía una ninfa, la tela se ajustaba impúdicamente a sus caderas y a su trasero y él vislumbro que como siempre no tenia nada debajo, cero ropa interior. No lo sabía a cabalidad, pero lo intuía, porque sabia de lo que Hermione era capaz de hacer para desquitarse, la expectativa de ver su cuerpo desnudo era su punto más débil y ella lo sabia. La boca literalmente se le hizo agua al verla así, sensual, femenina, quería arrancarle la vestimenta con los dientes pero se contuvo.
-¿Te gusta?- le dijo ella caminando hacia él. Draco no podía pronunciar palabra- Se lo he robado a mi madre.
-Tu madre se pone eso ¿Como diablos no tienes mas hermanos?- dijo al final cuando recupero el aliento, devorándola con la mirada- Tu padre debe ser ciego o estar completamente loco.
-Eso se llama control de la natalidad- dijo ella riéndose- Además supongo que lo dejan para ocasiones especiales.
-¿Cómo esta?- ya Draco sentía que se estaba ahogando en su propia saliva retenida, se obligo a tragar, babear como un animal en celo no era exactamente lo que tenía pensado hacer.
-Como esta- le confirmo Hermione sin dejar de sonreírle provocativamente.
Cuando ella se acerco, la atrapo con sus brazos y la coloco debajo de él. La visión de ella, con su cabello desperdigado sobre la almohada era celestial. Sintió que toda la sangre de su cuerpo se dirigía a un solo lugar y solo atino a gemir antes de besarla. Ella solo sonrío de nuevo y luego lo atrajo a su cuerpo, calido, suave, lleno de esas curvas en donde le encantaba extraviar sus manos y sus labios. La atracción física entre ellos era demasiado poderosa, sus cuerpos pedían a gritos unirse en uno solo, era algo tan instintivo, que no importaba nada mas si estaban juntos.
Rato después, eran dos figuras enredadas en la cama, él vestía solamente con sus jeans negros, su camiseta estaba en el piso de la estancia arrugada en un rincón, no recordaba en que momento se la había quitado, o era que Hermione se la había sacado, no lo había fijado en la memoria, estaba distraído con otras cosas, como deleitarse con el cuerpo de ella. El camisón era largo con tirantes finos cruzados en la espalda y un gran escote en V que se perdía hasta el inicio de su trasero. Draco no perdió detalle de la curva de su espalda que se insinuaba con ese atuendo, ella poseía una piel deliciosa, lisa y tersa que provocaba recorrerla a besos. Con las yemas de los dedos la acariciaba, dejando un sendero de llamas en la piel de ella. Mientras permanecían sumergidos acariciando sus cuerpos, los jadeos de ambos se escuchaban por todo la estancia.
Se besaban desesperados y ella le acariciaba la parte baja de la espalda, provocando un intenso estallido de placer en él. Draco apretó su trasero con una mano, pegándola a su cadera. Entonces sorpresivamente la coloco encima de él y tomo con sus manos sus nalgas, apretándola contra él. Ella correspondió besándolo con mas ahínco y colocándose ahorcajadas sobre él, mientras le retiraba las manos de su trasero y las cerraba contra las de ellas. Fingiendo que estaban luchando por el dominio de la situación, finalmente ella se rindió y apoyo sus manos en el pecho de él, acariciándolo con movimientos circulares, bajo su cabeza hasta lamerlo suavemente con sus labios, enfocándose en una de sus tetillas que mordió sin compasión. Draco volvió a colocar una mano en su cadera y con la otra apretó la sabana de la cama. Estaba poniendo a prueba todo su autocontrol, pero no rogaria, eso era definitivo, pero casi lo hizo cuando la detallo, ella lucia bellísima con su cabello a un lado de su rostro, mirándolo con entrega total. No pudo evitar acariciar su mentón con un dedo, cuantas veces había soñado por tenerla así de nuevo, con él, bella, seductora, era misión imposible alejarse de ella. Hermione cerró los ojos estremecida por la caricia y de nuevo lo beso. Draco la abrazo y la acostó a su lado, sin dejar de besarla en ningún momento. Mientras más intensos se volvían sus besos, mas cambiaban de posición, tratando de pegar sus cuerpos lo más posible, a través de la barrera que suponía la ropa.
Draco se incorporo de medio lado y se dedico nuevamente a observarla, tenía una mano apoyada en la cadera de ella. El cuerpo de ella estaba caliente, además que sentía la electricidad circulando entre ambos, hizo un poco de presión inconscientemente con la mano y Hermione después de un suspiro abrió los ojos y se encontró con la mirada lánguida de Draco, en la oscuridad de la noche, sus ojos grises parecían arder. Ella apretó una mano sobre el antebrazo de él. Draco se acerco mas a ella, sus alientos se confundían. Ella subió lentamente la mano hasta depositarla en la nuca de él obligándolo de manera muy suave a seguir acercando su rostro. Draco de nuevo rozo sus labios con los de ella, una y otro vez, un leve contacto, ella saco la lengua y le acaricio con la punta su boca, él se hacia de rogar y ella quería mas.
-Te dije que no quería nada revelador- susurro él mientras de nuevo le daba un beso fugaz, esta vez apresando y chupando el labio inferior de ella mientras sus dos manos se hundía en la cintura de ella, obligándola a sentarse frente a él-Me estas volviendo loco, luces preciosa.
-Es una especie de castigo- dijo ella, ya incorporada mirándolo pícaramente. Hermione se lanzo sobre el cuello de Draco, besando, chupando y succionando. Draco la pego contra su pecho y mientras ella lo atacaba con su boca, empezó a morder su hombro, justamente donde estaba ese lunar que tanto le gustaba, cuando fue demasiado molesto bajo un tiro del camisón, el cual colgó provocativamente del brazo de ella, tanta ropa realmente lo estaba exasperando. Ella gimió sonoramente pero no lo detuvo. Sus manos exploraban inquietas la espalda y se metían por debajo de la tela del camisón, brindándole suaves caricias. Ella si sabia como sacarlo de sus casillas, el atuendo era realmente sexy, pero algo complicado de quitar. Muy inteligente Hermione, dificultándole las cosas, pero si seguía así, la demencia se iba a apoderar de su mente.
Después de varias horas, minutos, realmente el tiempo se había detenido para él. Draco bajo su rostro hacia sus pechos, perfectos tal cual como los recordaba, no pudo evitar morderlos por encima de la tela, los pezones erectos resaltaban sobre la tela, que se humedeció con la saliva de Draco. Luego le beso el vientre, allí en donde un deseo loco lo hacia querer que crecieran sus hijos algún día. Una parte de él, aunque se lo negase quería eso, pero era imposible y ese pensamiento le hizo un hueco en el corazón.
Hermione jadeo rápidamente cuando lo sintió acariciando su abdomen y Draco vio su oportunidad, se separo un poco y deslizo una mano a través de su abdomen, paso por debajo del camisón y metió un dedo en los pliegues de ella. Estaba húmeda, lista para él, encontró el punto mas sensitivo y lo empezó a masajear, la respuesta fue inmediata, como siempre ella se enrojeció toda y empezó a balancear las caderas, él seguía mordiendo sus pechos por encima de la tela.
-Ah, sigue……..por favor………..así- exclamo ella ahogándose entre sus jadeos. Draco la obedeció hasta que la sintió temblando debajo de él, en un atronador orgasmo. De nuevo se acerco a sus labios y la beso, mordiendo y chupando su labio inferior. Hermione seguía excitada y él no podía aguantar mas. Tendría que irse al baño a echarse agua fría o a desahogarse manualmente. Por que al parecer ella no tenia intensiones de otra cosa mas allá según sus propias palabras o ¿estaba equivocado? Porque ella seguía retorciéndose debajo de el.
-Quiero sentirte dentro de mi, ahora- demando ella. Draco sintió que su cuerpo no necesitaba que se lo pidieran dos veces pero se vio obligado a preguntar.
-¿No que era a pan y agua?- dijo con sorna, mientras se quitaba apresurado el jean con boxer y todo, dejando descubierto la dura y dolorosa erección que tenia desde hacia varias horas. Era una verdadera odisea haberse mantenido así tanto tiempo, la sangre de seguro no llegaba bien a su cerebro, porque estaba concentrándose solamente en ese apéndice de su cuerpo. . Jamás en su vida había deseado tanto a una mujer, merecía una medalla de oro olímpica por habar aguantado tanto.
-Retiro lo dicho- dijo ella mordiéndose un labio. Draco se tomo su tiempo, sabia que la expectativa aumentaría las ganas de ella, así que aguantándose lo mas que pudo y sin dejar de gemir, la penetro lentamente y luego empezó a embestir pausadamente. Ella lo acompañaba con un movimiento de caderas. Luego de un rato, sin interrumpir la unión. Draco se sentó y la coloco a horcajadas sobre él. Le beso la boca y disfruto cada instante que ella subía y bajaba sus caderas para caer una y otra vez sobre su feroz erección. Le quito el camisón con algo de dificultad y la tuvo en su esplendorosa desnudez, allí sentada sobre él, moviéndose frenéticamente como una desquiciada. Él también movía sus caderas rítmicamente, pero el control de la situación lo llevaba ella. Hermione a veces se movía muy lento y luego más rápido, según se sintiera mas a gusto, alargando el momento.
-Así……..así- le dijo ella con voz entrecortada, cuando él empezó a arremeter con más fuerza.
-¿Te gusta?- le pregunto Draco burlón, tratando de no perder la concentración. El interior de ella se sentía calido, suave, húmedo. Era un cielo de sensaciones y él ya estaba empezando a descontrolarse, estaba estrecha como siempre, infernalmente estrecha -porque a mi ………………me gusta mucho.
-Idiota- le dijo ella mientras seguía moviéndose en su placentero vaivén. El juego de los insultos era algo que la enardecía de tal manera, que no pudo evitar decirlo.
-Ya lo hemos discutido, soy un idiota, así y todo………….no dejas de amarme tanto como yo a ti - le respondió Draco, antes de emitir un gemido, ella se había movido un poco rápido y casi lo hace llegar.
Draco apresó un pezón con sus dientes, lo mordió y lo chupo hasta que quedo de un rojo sangre, mientras tanto sus manos apretaban las nalgas de ella, obligándola a hundirse mas en él. Sabia que esa posición era muy favorecedora para ella, porque la penetración era total y el contacto muy estrecho, cada vez que empujaba hacia adentro, la sentía temblar descontroladamente. Y ¡que diablos! para él también era el paraíso tenerla encima, moviéndose así sobre su cuerpo, pero quería hacerla delirar y que se derritiera en sus brazos, así que siguió retrasando el final. Había que ser honestos, quizás él había aprendido unas cuantas cosas acerca del asunto, pero en honor a la verdad, ella, de manera instintiva y con menos experiencia, le estaba dando una clase magistral de cómo complacer a un hombre. Y Draco Malfoy sabia reconocer a un maestro cuando lo tenia enfrente. En cuanto al sexo, Hermione lo superaba con creces y eso era un hecho. Era natural en ella, no podía negárselo, lo desquiciaba con tanta sensualidad.
-Me gusta tu piel- dijo él después de soltar sus pechos y mirarla fijamente. Ella abrió los ojos y clavo sus mirada castaña en él . Draco sintió que se erizaban todo los vellos de su cuerpo. Esa mirada era la lujuria personificada.
Ella empezó a aumentar la cadencia del ritmo de sus caderas y él la acompaño, en ningún momento dejaron de mirarse. Entonces Draco, sintiendo que no iba a aguantar mucho mas, desplazo un dedo hasta la parte mas baja de las nalgas de ella y sin pedir permiso, pero seguro de lo que estaba haciendo, acaricio el orificio trasero de ella y presiono un dedo en su entrada hasta meterlo completamente, mientras la embestía sin piedad alguna, haciendo que ella rebotarse sobre sus caderas. Eso fue suficiente para descontrolar completamente a Hermione, quien se vio sorprendida por esa caricia, pero sintió como su cuerpo respondía a ella inmediatamente, elevándola a niveles de placer insospechados.
Hermione cerro los ojos y una sonrisa se dibujo en su rostro, parecía extraviada en la cornucopia de sensaciones que tenia y Draco solo sintió las paredes de ella apresando su miembro en contracciones espasmódicas, quería morirse allí mismo, nunca lo había sentido tan fuerte, tan contundente, le estaba estrangulando su erección y eso era simplemente fenomenal. Tuvo que sostenerla con las manos alrededor de la cintura, parecía a punto de desmayarse. Fue entonces cuando él se dejo llevar por un orgasmo tan intenso que no termino hasta que dio cuatro embestidas finales con tal fuerza, que ella simplemente grito sumergiéndose en otro clímax. Draco jadeo como un poseso, descansando su mentón sobre un hombro de Hermione, abrazándola con tal fuerza que sin duda le dejaría moretones en todo el cuerpo. Después de haberla saboreado una vez mas, lo supo, estaba perdido y él con ella, porque no la dejaría nunca mas.
0o0
DEJEN REVIEWS.
