Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola, disculpen, la tardanza, mi bronquitis esta horrible. En fin, aquí les dejo este pequeño capitulo. Recomendaciones de fics; El Pajaro y el Pez, de mi amiga Tildita, para todos aquellos que les guste la pareja Tonks y Remus. Mentiras Verdaderas a cargo de Fiona Garay o Fionita, para degustarse con la historia de Alastor Moody y un Dramione que empecé hoy de mi amiga Marine Noa Granger que se llama Un Malfoy ¿mestizo?, un fic con un argumento super interesante……………
Esperando ansiosa la pijamada PPC. No olviden leerse mis otros fics en progreso Delirium Tremens y Polaris II El destino y La triada.
Contestare reviews el próximo capitulo, debido a mi enfermedad.
Por otro lado he dado permiso formal a Karix para que parodie mis Dramiones en su fic NO MAS DRAMIONES, así que bueno ……………con plena libertad de conciencia, así que niños no se preocupen y no me defiendan, ja ja jaj ajaj. A veces burlarse de uno mismo es sano.
Capitulo 25 Mi otro yo.
Me miro al espejo, pero no es mi cara lo que veo………………………solo veo su rostro ……..el de él……….el innombrable……..que intenta apoderarse de mi pensamiento y de mis sentimientos………………lo hace de manera inconsciente………………solo yo se que existe la conexión y me maldigo por eso ……….día tras día. A veces………me levanto y no soy yo……..siento rabia……..siento envidia…………………miro a Ron y siento ………..odio……………miro a Hermione o a Ginny………….y siento lujuria…………se que los quiero……….pero en ese momento…………mi mente no es la mía……mi cuerpo no me pertenece…es él …..solo él…………siempre ……..él….Lord Voldemort.
Harry continuo frente al espejo respirando agitadamente, la cicatriz en su cabeza le dolía espantosamente, sentía que en cualquier momento su cabeza se abriría en dos, estaba seguro. Sus ojos verdes miraban fijamente el cristal del espejo, respiraba con la boca abierta, agitado, desquiciado, desolado. Su cabello húmedo le caía sobre la frente, ocultando la maldita cicatriz que era la culpable de todo, recién había salido de la ducha y llevaba una toalla enredada en sus caderas, ni siquiera se molesto en retirar completamente la humedad de su cuerpo. Sus ojos seguían asegurándole de que era él, de que continuaba siendo Harry, pero el temor de lo que el espejo pudiese reflejar en cualquier momento, no cesaba. No era tan alto, ni tan corpulento ni tampoco tan especialmente atractivo, pero algo emanaba de él, era el aroma de un chico que finalmente se había convertido en un hombre, uno que tenia deseos carnales y que se estaba debatiendo entre la chica que no podía tener y la que lo amaba, además de luchar contra sus mas bajos instintos. Harry siguió observado su rostro, de pronto en un fugaz instante vio que sus ojos tenían en lugar de pupilas dos hendiduras ……………como las serpientes.
-NOOOOOOOOOOOO!!- Harry sintió pánico y con una mano golpeo el cristal que se hizo añicos debido al impacto, de su puño herido pronto caían gotas de sangre al lavamanos.
Solo sintió que abrían la puerta del baño con un Alomohora, eran Ron y Ginny, quienes lucían visiblemente asustados. Harry miraba sus ojos, que habían recuperado su forma habitual, sobre un fragmento del espejo que todavía seguía en la pared. Su respiración se tranquilizo, poco a poco, de nuevo volvía a ser Harry.
-¿Qué paso?- pregunto Ron seco. Ya había visto suficientes episodios extraños de Harry, lo suficiente para estarlo vigilando constantemente, intentaba no dejarlo solo, incluso dormía en una habitación contigua a la de él. Afortunadamente estaba en el pasillo con Ginny cuando escucho el grito que le helo la sangre. Pero no había pasado absolutamente nada, como siempre. Miro a Ginny quien observaba a Harry como si se lo quisiese comer vivo. Su desagrado aumento, era que esos dos ni siquiera podían guardar las formas. No eran novios, habían terminado hacia años, aparentemente en bueno términos. Pero era evidente que todavía se gustaban y sospechaba que estaba yendo lejos en esa relación, mas de una vez los había visto disimuladamente, en esa casa, besándose desesperadamente en alguna esquina oscura, mientras pensaban que nadie los veía. Era su hermana, era cierto, pero también era una mujer de 19 años que supuestamente sabia lo que hacia. Si ellos dos querían andar a escondidas, ese no era su problema. Pero igual le molestaba todo el asunto. Miro el espejo roto y pregunto de nuevo- Harry ¿Qué te paso?
-Nada- respondió secamente Harry, miro su puño ensangrentado, lo metió debajo del agua que salio al abrir el grifo y lo enrollo con una toalla. Ron bufo enojado y salio de la habitación dando un portazo. Harry miro a Ginny un instante, como siempre ella estaba muy linda, con el cabello rojo suelto peinado a media raya. Ginny se percato que Harry estaba semidesnudo cubierto con una toalla y desvío la vista. Sintió enrojecer sus mejillas y una oleada de ansia recorrió su cuerpo. Era definitivo, le gustaba y mucho.
-Cuando te cubras un poco mas, te curare la mano con un hechizo- dijo ella muy turbada. Inexplicablemente habían sido novios por unos meses y luego habían terminado. Harry se alejo de ella sin ofrecerle ninguna explicación, Ginny sospechaba que era por otra, pero nunca logro sacarle la verdad. Su trato fue cordial pero distante por un tiempo. Nunca habían estado juntos cuando fueron novios, ambos eran muy jóvenes e inexpertos, y ella no había querido, tenia miedo.
El dolor de la ruptura, había hecho que ella, una chica muy romántica, pusiese de pronto los pies en la tierra, para darse cuenta que la vida no era color de rosa. Sufrió lo necesario, trato de ser de nuevo su amiga, con resultados intermedios, quizás todo esos sentimientos de niña enamorada habían muerto. Pero se habían despertado otros, mas intensos, mas demoledores dirigidos a la misma persona. Y desde hacia unos meses, ambos se rondaban como animales en celo, prodigándose besos robados, caricias soeces y ninguna palabra de amor. Ella se había acostumbrado, nunca volverían a ser novios, no mientras amenazase Voldemort, no mientras él no se quitara de la cabeza a la otra chica. Pero ella tenía que vivirlo, tenia que experimentarlo, porque el vértigo de tanto sentimiento junto no la dejaba dormir. Y Harry sentía exactamente lo mismo, estaba segura de ello.
Harry clavo sus ojos verdes en los marrones de ella y lo percibió, deseo en su mas viva e inocente expresión. Quería sentir su piel contra la de ella, besar cada rincón de su cuerpo y perder sus dedos en ese estupendo cabello rojo. Pero se sentía culpable, por sentir todas aquellas cosas por ella y haber hecho lo que hizo con Hermione……………forzándola. Por amar a dos personas, desearlas y no poder decidirse por ninguna de ellas. Porque no quería que con Ginny sucediese lo mismo que con Hermione. Porque no podría aguantar el dolor de otra perdida. Porque Hermione Granger lo había perdonado, pero nunca nada volvió a ser igual entre ellos, sobre todo porque Harry nunca le confío lo que había pasado ese día. Ese maldito día.
-Bien- dijo él, cerrando tras si la puerta del baño, respiro profundo. Esta vez iba a perder su autocontrol, lo sabia, lo sentía venir. Pero esta vez su conexión con Voldemort no tenía nada que ver con el asunto, como cuando lo de Hermione, esta vez estaba sobrio y podría controlarlo. El deseo de tenerla en sus brazos, provenía de él, de lo mas hondo de su ser, del lugar que creía encerrado bajo siete llaves.
Tomo el pantalón de su pijama y se lo coloco. Abrió de nuevo la puerta y ella lo estaba esperando sentada frente a la ventana, contemplando la luna que en ese momento, brillaba plateada sobre el firmamento. Tomaba su varita con una mano y con la otra tocaba suavemente la superficie de madera. Estaba vestida con una tunica azul claro, en ese momento abierta, dejando entrever unos jeans desteñidos a la cadera y una camiseta azul oscuro. Miraba distraídamente hacia el exterior, no lo sintió acercarse, simplemente lo olio. Harry tenia un olor dulce, a melaza, almizclero, varonil, que siempre le había atraído y que en ese momento le choco en la nariz de manera abrupta, sumergiéndola en deseos y recuerdos. Volteo la cara y se encontró justamente con su cuerpo. Ella levanto el rostro.
-Ginny, yo…………. – Harry hablo con voz ronca, mientras su mano sana, tomaba la quijada de ella con fuerza pero sin brusquedad y la obligaba a levantarse para enfrentarlo, luego la abrazo posesivamente Ella tembló de excitación al sentir su cuerpo pegado al de él. Poso una de sus manos en el pecho desnudo de Harry- Yo no quiero hacerte daño…………. estoy confundido…………..
-Yo tengo muy claro lo que debo hacer y como- dijo ella atravesándolo con sus dulces ojos color miel- y pase lo que pase ………….nunca dejare de estar a tu lado.
-Estamos hablando de lo mismo- pregunto Harry alzando una ceja, no sabia si había entendido mal, pero él sabia lo que quería de ella en ese instante. La mirada de ambos se dirigió a la mano que lucia ensangrentada. Ginny río de pronto al recordar sus propias palabras, era obvio que lo había confundido. Lo cual era una estupidez ya que habían dado tantas vueltas sobre ese asunto, que estaba prácticamente sobreentendido que se deseaban, el asunto eran las reservas de Harry .Ella le busco la boca de pronto y le dio un beso suave y dulce. Él la estrecho contra su pecho correspondiendo ese beso.
-Primero te curare esa mano y luego………..jugaremos hasta tarde- ella le guiño un ojo con picardía.
-Tu hermano va a matarnos- dijo Harry. De pronto, todo el asunto escabroso con Hermione y todo su sentimiento de culpabilidad cedieron terreno a una sensación muy extraña para él, alegría.
-Honestamente- dijo ella quitándole la toalla de la mano ensangrentada- me importa un comino lo que piense Ron. Es mas, creo que nos ha dejado solos intencionalmente. Debe estar harto de vernos en los pasillos y las esquinas.
-No me ha reclamado nada- Harry observaba como Ginny pasaba la varita sobre su mano, cerrando los pequeños cortes que habían en ella.
-No te ha dicho nada……..porque te respeta y sabe que no soy una niña. Que puedo perfectamente tomar mis decisiones y hacerme responsable de ellas- dijo Ginny, luego de curar la herida, tomando su mano contra la suya, apretándola y entrelazando sus dedos con los de Harry.
-¿Tú sabes que te quiero? ¿Verdad?- pregunto Harry apenado- pero que yo no estoy seguro que………
-Yo tampoco- dijo ella con seguridad- pero quiero ser tuya antes de que el maldito Voldemort acabe con nosotros.
-Oh Ginny- Harry apoyo su frente con la de ella y poso ambas manos en sus hombros. Cerró los ojos y se dejo llevar por esa sensación calida y mullida que lo embargaba cada vez que estaba cerca de ella.
0o0
Mientras atravesaba la puerta de la entrada de aquella casa, no podía dejar de pensar lo cerca había estado de formar parte de esa ridícula familia. Siguió al elfo domestico hasta el gran salón y allí los vio a todos o por lo menos en su gran mayoría , los mortifagos. Todos riendo, alegres, bien vestidos, haciendo galas de su posición social y de su dinero. Pero todos en el fondo, podridos por dentro. Una fiesta en donde se estrechaban alianzas comerciales, en donde todos asumían sus disfraces de gente pudiente y sin mancha, donde llevaban una mascara, no la plateada, sino la de músculo y piel.
Por supuesto, ni Bella ni Voldemort acudían a esos festines, ni tampoco los mortifagos mas incontrolables o buscados. Draco podía hacerlo sin problema, literalmente había sido absuelto por el ministerio, ya que después de hacer publico su "resucitación", este, gracias a que estaba dominado en gran parte por el Señor Tenebroso, no pidió su recaptura. Así que gozaba de plena libertad de movimientos, ni siquiera lo interrogaron, su participación y su posición como mortifago fueron convenientemente olvidadas por los tribunales mágicos. El Lord así lo había dispuesto.
La recepción de la noche era en honor del Sr. Greengrass, y la anfitriona era su bella hija Astoria, quien lucia su cabello rubio cayendo liso sobre su espalda y un vestido verde agua de seda, un recipiente hermoso, delicado pero vacío. Cuando sus ojos se encontraron con los de Draco Malfoy, desvío la vista automáticamente, ignorándolo, dedicándose a coquetear con magos mayores que ella, con mucho dinero, tal cual era su costumbre. Draco sonrío satisfecho, como ahora era un ex convicto, no representaba ningún buen prospecto de matrimonio para ninguna bruja sangre limpia decente. Gracias a Merlín.
Se acerco a Pansy, quien lucia una tunica verde oscuro, como casi todas las damas presentes, solo se distinguían por sus joyas o sus peinados, pero el verde Slytherin era lo que predominaba, ella llevaba su cabello recogido en un moño alto y pendientes de diamantes. Estaba casada con Zabinni, obligada, pero el niño que había estado esperando, lo había perdido. Los rumores señalaban de que había sido producto de una golpiza de Zabinni, pero Pansy no hablaba del tema. En las reuniones sociales, ambos jóvenes apenas se dirigían la palabra y era conocido por todos que jamás dormían juntos. Se odiaban hasta morir, eso era un hecho. Draco sabia que Zabinni era el que había puesto el veneno para Ron Weasley así como hizo muchas cosas para entorpecer sus planes en sexto año, se había propuesto hacerle pagar, pero se había olvidado de ese asunto por otros mas urgentes, sin embargo hallaba un placer sádico al darse cuenta que el mismo Blaise había creado su peor enemigo, su propia mujer.
-Viste la cara de Astoria cuando te vio- Pansy lo tomo por un brazo. Draco le beso la mejilla y vio como Zabinni lo miraba con odio- De seguro todavía esta molesta porque no pudo casarse contigo.
-Yo no estaría tan seguro- dijo Draco burlón- Te aseguro que lo mejor que le pudo haber pasado a Astoria, fue que yo nunca llegase a casarme con ella- y de seguro era así, él había fustigado hasta el cansancio a esa niña estupida por haber amenazado a Hermione. El compromiso estaba roto, una de las cláusulas especificaba claramente que se rompería si uno de los contrayentes moría o iba a prisión. Tal cual como se lo había dicho a ella un día, si llegaban a casarse, él se encargaría de hacer que su vida fuese un infierno, así que lo mejor que le había podido pasar a Astoria desde su punto de vista, era que el dichoso compromiso nunca se hubiese hecho efectivo.
-¿Cuándo me vas a decir tu pequeño secreto?- pregunto Pansy ansiosa. Draco se traía algo entre manos y ella tenia una ligera idea de lo que era. Lo seguiría hasta el fin del mundo, eso era seguro. Y si aquello tenia algo que ver con la posibilidad de que traicionar a Voldemort y sus ideales de sangre, ella seria la primera en aliarse con él. Gracias a todas esas tonterías y ridículos convencionalismos sociales, ella estaba atrapada en un matrimonio horrible, con un ser que despreciaba. Y si Voldemort ganaba, las cosas seguirían así o peor.
-Pronto, Pansy, muy pronto- Draco siguió deambulando sonriéndoles hipócritamente a todos, con Pansy del brazo quien lucia la misma mascara de complacencia que él.
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12 horas después.
-Te sientes mejor- Draco le recogía suavemente el cabello a Hermione mientras ella apoyaba la frente en la loza del lavamanos. Tenia tres días terriblemente enferma, cada vez que se levantaba, sentía unos mareos horribles y unas intensas ganas de vomitar, que le duraban toda la mañana. Draco tenía toda una semana sin verla y al llegar en la mañana después de la fiesta a la que asistió casi obligado, la había conseguido descompuesta en el baño. Tomo una toalla, la mojo con agua tibia y se la paso por el rostro a ella que lo miraba agradecida. Seguidamente la tomo en brazos y la deposito en la cama. Hermione automáticamente se hizo un ovillo sobre el colchón, el mareo continuaba y amenazaba con llevarla de nuevo al baño. Intento calmar las nauseas respirando profundamente.
-Estoy muy mareada- dijo ella con voz enferma.
-De seguro agarraste un virus. Si sigues así te llevare de incógnito a San Mungo. Tratare de preparare algo en la cocina- le dijo Draco mientras se acercaba a darle un beso en la frente, ella le sonrió agradecida. Mientras él se disponía a salir de la habitación, tomando algo de ropa para meterla en la bolsa de la colada, se detuvo un instante y se dedico a observarla, estaba pálida y al parecer no quería abrir los ojos a riesgo de marearse mas. Ella se enrollo en las sabanas y se sumió en un estado de duermevela.
-Tú no sabes cocinar- le dijo ella medio adormilada, recordando ese detalle importante.
-Si se- contesto terco Draco todavía parado en la entrada de la habitación mirándola preocupado- te lo demostrare.
-Vas a incendiar la casa- aseguro ella echada en la cama, sin muchas fuerzas para seguir discutiendo.
-Tendré mi varita preparada, por si acaso- Hermione solo escucho la voz de Draco perdiéndose a la distancia, mientras este bajaba las escaleras. Ella con los ojos cerrados y acurrucada de medio lado en la cama, sonrió.
Era demasiado fácil enamorarse de él para ella, tomando en cuenta lo mal que se habían tratado durante años, su relación en la actualidad era un paraíso. No se lo podía negar, Draco seguía siendo malhumorado y testarudo, pero al mismo tiempo sin demostrar muchos sentimientos con palabras melosas la tenía absolutamente encandilada con todas sus atenciones. Quizás no fuese el hombre perfecto, pero era el ideal en muchos sentidos para ella. Además, estaba ese asunto………..el mal llamado asunto de alcoba. Ese detalle que para ninguno de los dos constituían un problema, eran ardientes como brasas, volátiles como una chispa incandescente en un mar de fuegos artificiales, eran el uno para el otro en ese sentido y gracias a Merlín que así era, porque que ella sabia que no todas las parejas eran compatibles en cuanto al sexo. Y no seria bueno, agregar, a todos sus problemas, un mal llevado asunto de alcoba.
No había sido fácil, tenían dos meses viéndose a escondidas de todos en casa de sus padres. Ni Harry ni Ron ni nadie de la orden sabían que estaban juntos de nuevo, solo Nott, Crabbe y Goyle. Ah y por supuesto Luna que era la novia de Nott. Lo que si era de conocimiento de la orden del Fenix era que Draco y compañía eran unos traidores.
En una reunión donde él apareció de improviso en La Madriguera, fue gracias a la intervención acertada del auror Kingsley que todo no término en un enfrentamiento. Las opiniones de nuevo se dividieron, sin embargo sorprendentemente fue el mismo Harry el que termino aceptado la propuesta de Draco. Hermione los vio alejarse caminando por el jardín, su corazón se paro mientras veía a Harry mirando a Draco atentamente, con cautela y con desprecio, mientras este le contaba la existencia del Horrocrux que tenia en su poder y todo el plan. La expresión de la cara de Harry era indescriptible, ella pudo observar que un brillo siniestro recorría su mirada. Ambos, los dos chicos que sufrieron la destrucción de sus vidas, por causa de un loco racista genocida, tendrían la oportunidad de una revancha.
Luego Harry empezó a hablar, tenia el rostro compungido, lucia verdaderamente amargado, la historia parecía larga y se tocaba la cicatriz muy a menudo, Draco caminaba nervioso de un lado a otro, mirando al otro mago con desconcierto e incredulidad, luego Harry dijo unas palabras y Draco se le echo encima tomándolo por las solapas de la túnica, amenazándolo, sorprendentemente Harry no hizo ningún ademán de defenderse y solo bajo la cara, visiblemente apenado.
Draco lo empujo lejos, luego se llevo la mano hacia el cabello, tocándose la cabeza una y otra vez, alborotándose el rubio cabello, en señal de impotencia, se veía que estaba furioso y que estaba haciendo todo lo posible por contenerse. Todos los miraban atentamente, ante la primera señal que Malfoy pretendiese hechizar a Harry todos reaccionarían enviándole hechizos, quizás hasta algunas imperdonables. Hasta ahora solo parecía que estaban discutiendo y el intento fallido de Malfoy de duelo Muggle no paso a mayores. Sin embargo, Remus, Nymphadora, Kingsley, los Sres. Weasley´s y sobretodo Ron parecían dispuestos a defender al chico que vivió, si las cosas se salían de control. Vincent Crabbe que acompañaba a Draco, miro a Hermione como diciéndole "o los controlas tú o me encargo yo". Hermione extendió un brazo y les hizo una señal de calma a todos. Harry siguió hablando y Draco asintió, luego cada uno tomo una dirección distinta. Draco no se acerco a ella, lo habían acordado así, para no despertar sospechas acerca de su reanudada relación y se desapareció. Hermione se estaba muriendo de los nervios……………algo le dijo Harry a Draco Malfoy, que hizo que él se fuese muy descompuesto de esa reunión. Esa misma noche, Draco acudió a su casa y mientras la tenía atrapada en sus brazos, de nuevo encerrados y ocultos en la pequeña habitación de Hermione, lo único que dijo Draco en relación a la conversación fue lo siguiente:
-No se como le harás, pero de ahora en adelante………………no duermes mas en esa maldita casa, la de la familia Black. No te quiero cerca de Potter, viviendo bajo el mismo techo- el tono de voz de Draco no dejaba lugar a replicas. Lo veía apretando sus puños fuertemente con rabia, pero luego se relajo y pareció calmarse un poco. La estrecho contra su pecho y le dijo en su oído- se que estamos escondidos y que esta es la casa de tus padres. Pero deseo que tengamos un sitio para los dos, donde yo este seguro y tú también para encontrarnos. ¿Quieres que te compre una casa o un departamento en Londres? Puedes elegir el que mas te guste, si no te apetece Londres escoge cualquier ciudad, en realidad no importa. Puedes contratar al mejor decorador, lo que quieras, solo tienes que pedírmelo. Ah, se me olvidaba, he hecho una transferencia de un millón de galeones a tu cuenta en Gringotts, eso seria mejor que no lo tocases a menos que sea estrictamente necesario.
- Te lo devolveré inmediatamente, los galeones de mi cuenta en Gringotts. ¡Draco Malfoy ¡¿Qué diablos voy a hacer con tanto dinero? Por otro lado, me quedare aquí, después de todo esta es mi casa y además estamos en las afueras de Londres en un vecindario muggle de clase media, nadie nos vendrá a buscar en este lugar - dijo ella disfrutando del contacto de la fría y pálida piel de él, sus ojos se desviaron hasta la marca tenebrosa, que Draco lucia en su antebrazo izquierdo, de nuevo un escalofrió recorrió su espalda, siempre que la veía, pensaba exactamente lo mismo. Esa marca era la causante que la vida de ambos estuviese siempre al borde del abismo.
-Bueno, si así lo quieres esta bien. En cuanto al dinero, podemos malversarlo, usarlo o gastarlo, pero sin duda lo mas lógico seria ahorrarlo- dijo Draco- Además esa transferencia es el único dinero que tenemos para cuando todo acabe, ya que Michael Hayde en su testamento ha estipulado lo que hará con su dinero.
-¡Piensas fingir tu muerte de nuevo! – dijo ella exasperada.
-No exactamente, verdaderamente Michael Hayde es decir Avery, esta muerto, yo solo lo estoy suplantando a nivel financiero. Al terminar todo, me desharé del Galeon encantado y le daré la llave de la bóveda a los hermanos Faria. Me quedare con lo suficiente de esa fortuna para llevar una vida tranquila e invertir en algunas cosas, eso si salimos vivos- contesto Draco quien utilizando su astucia Slytherin, ya había sumado, restado, dividido y multiplicado y había visto los posibles beneficios. La fortuna original iría a los Faria era cierto, pero los intereses de las ganancias obtenidas durante el tiempo que estaría al frente de todos esos negocios, serian para él. Ese millón de galeones era lo que había ganado en ocho meses. Una pequeña fortuna. No sabía que nuevo orden se iba a imponer en el mundo mágico si caía Voldemort, pero lo que era seguro era que el dinero seguiría manteniendo su importancia.
-¿Por qué en mi cuenta?- dijo ella incomoda- Deposítalo en la tuya, después de todo con la fortuna de Avery o sin ella, eres rico por parte de los Malfoy,.
-El dinero de mi padre no lo voy a tocar, no quiero deberle nada nunca más. Lo transferí a tu nombre porque eres la persona en la que mas confió- contesto Draco- y por que si algún día muero, no puedo mencionarte en mi testamento, así que es mejor que el dinero lo tengas tú.
-No puedes darme tu apellido, pero me das dinero- dijo ella resoplando. Draco alzo una ceja con el comentario impregnado de fastidio de Hermione, la estrecho mas aun contra él y enredo sus piernas contra las de ella. Ambos yacían desnudos en esa cama, hacia bastante frió en el ambiente, pero el calor de ambos cuerpos pegados hacían que no lo notasen- me siento como una prostituta- Draco soltó una carcajada, y se fue ávido contra el cuello de ella, Hermione siguió suspirando resignada.
-Si eres eso que dices, te voy a contratar con exclusividad permanente. ¡No hables mas tonterías Herms!- dijo Draco hablando entre dientes, mientras le besaba un hombro-Entonces si eso es lo que quieres te quedaras aquí. Theo, Vincent y Gregory se turnaran para vigilar si yo no estoy. También estamos vigilando a Lovegood.
-No quiero dejar a los chicos solos en esa casa- contesto Hermione.
-No lo harás, solo que…………….- Draco dudo, quería evitar que Potter se saliese de control nuevamente, mientras averiguaba que demonios hacer con su conexión con Voldemort, así que no la quería cerca de él, lo mas que pudiese- Duerme aquí por favor. Te lo estoy pidiendo.
-Bien- dijo ella- ¿cuando le darás la tasa de Huffelpuf a Harry ?
-Cuando ustedes encuentren la manera de destruirla, se las daré- dijo él -mientras tanto esta segura a buen recaudo. Bellatrix el día del ataque entro a Gringotts y no se dio cuenta de la falsificación. Ahora Voldemort esta fuera del país juntando fuerzas, esta tratando de convencer otras criaturas sobrenaturales para unírsele. Eso nos da tiempo
-¿No me vas a decir que hablaron tú y Harry?- pregunto ella suspicaz.
-No- contesto Draco secamente, enseguida la callo cubriendo sus labios con los suyos, para profundizar en un ardoroso beso.
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Draco trataba de cocinar un consomé de pollo. No era tan difícil, lo había visto hacer infinidad de veces. No era un maestro con la cocina pero se defendía lo suficiente para no pasar hambre. De alguna forma quería que su vida siempre fuese así, viviendo tranquilo y feliz con ella en una casa, por supuesto algo mas grande, quizás no tan lujosa como la de sus padres, pero si amplia. Tantos años encerrado en una celda, lo había vuelto un poco claustrofóbico. Quizás después de que la guerra terminase, le plantearía a Hermione mudarse a Ámsterdam, cerca de su amigo Larsen, ese suburbio muggle en donde este vivía, era muy bonito, lleno de casas amplias y antiguas, con la comunidad mágica cerca. Sin duda a ella le iba a gustar. Y su presencia en ese lugar, con ella, no despertaría tanta suspicacia como si se quedaban viviendo en Inglaterra, donde ni siquiera podían ir a un sitio público ni muggle ni mágico sin llamar la atención. La primera vez que los viesen de seguro empezarían los rumores y luego …………el desastre.
Tres meses habían pasado desde su reencuentro. Tres meses desde que él y sus compañeros eran en la práctica unos traidores. Tres meses viviendo en la cuerda floja. Y tres meses más que había tenido que soportar cumplir las nefastas órdenes de su señor. No podía dar siempre información a la orden, sino los mortifagos sospecharían y eso era lo peor, escoger quienes morían o vivían. Cada vez sentía más asco de su papel como mortifago. Lo peor para su corazón, era la cara de ella, inexpresiva, con el labio inferior temblando de impotencia, cuando hablaban de esos hechos tan tristes y tan siniestros.
Sirvió en un plato hondo, su intento medio comestible de sopa y se dirigió a la habitación de Hermione. Dormían allí, pero habían ampliado la cama a unas dimensiones descomunales, ambos eran muy inquietos durmiendo y si no estaban durmiendo eran peores. Draco no recordaba que ella se moviese tanto cuando dormían juntos en el colegio, pero también él, que siempre tenia pesadillas muy vividas, sobretodo de sus días en Azkaban, todo el tiempo, se movía bastante. Era cierto que nunca antes habían estado absolutamente toda la noche los dos durmiendo en una cama, pero la situación rayaba en lo ridículo. Después de tres días los dolores musculares casi no le permitían moverse ( sin duda algo muy malo para un mortifago), que continuaron atormentándolo, a pesar de beber litros de pociones relajantes, entonces tomaron su primera decisión domestica importante en común, se hicieron de una cama Queen size, con suficiente espacio para que ambos rodaran a sus anchas sobre el colchón, aunque después de dos noches, la solución al parecer no dio el resultado esperado, irremediablemente, los dos despertaban uno sobre el cuerpo del otro, se atraían como los polos opuestos de un imán. Por supuesto, gracias a la gran cama, la habitación quedo en comparación aun más pequeña de lo que era, pero Hermione se negó en redondo que se trasladasen al cuarto de sus padres o que modificaran la estructura de la casa. Draco se rió con ganas toda la noche, al parecer ella, la sempiterna sabelotodo insufrible o su lindo ratón de biblioteca, como la llamaba para enfurecerla, desconocía la existencia de un famoso fetiche, el de tener sexo en la cama de los padres, pero no insistió con el asunto.
Dejo la sopa sobre una mesita de noche y se sentó en el borde de la cama. Ella lucia totalmente inofensiva dormida, estaba de medio lado, con el cabello recogido en una coleta, y un pijama de dos piezas, pantalón y camisa, que era de él si la vista no le fallaba, su cabeza descansaba placida sobre una almohada y su mano reposaba en su estomago.
-Herms ¿ya estas bien?- dijo él hablándole al oído seductoramente acercando su cuerpo al de ella.
-Hum- dijo ella removiéndose y dándole un suave manotazo al rostro que Draco desvió ágilmente- Si………….déjame dormir.
-Así que estas mejor- Draco se acerco y empezó a besarle el cuello, ella dio cortos suspiros y se coloco boca arriba. Él lentamente se situó encima de ella. Y empezó a besarle los parpados, las mejillas y la punta de la nariz- Te extrañe.
-Yo también- dijo ella todavía con los ojos cerrados pero dejando que él le brindase cariño- anoche casi no pude dormir, estaba muy nerviosa, quería verte, pero no sabía donde demonios te habías metido todos estos días.
Draco paro de súbito las caricias y se acostó a su lado mirando el techo. No quería que ella sufriese su ausencia. Deseaba poder darle tantas cosas, y no le estaba dando nada. Se sentía cada día más culpable. Hasta ahora nada había sucedido, estaban ocultos, tenían una vida mas o menos normal, dentro de lo que cabía y era esperable en esas circunstancias tan extrañas, incluso la mitad de su ropa estaba ya en el closet junto a la de ella, y habían libros de magia negra regados por la casa, que él había estado llevándose de Malfoy Manor a escondidas para que ella siguiese en su investigación acerca de los Horrocrux. Eran un pareja constituida excepto en el nombre. Si otras hubiesen sido la circunstancias, se la hubiese llevado a Italia de "Luna de Miel" a un sitio donde sus apoderados había comprado una casa, que sin duda a ella le encantaría, había visto las fotografías y se había quedado sin habla, la belleza de ese lugar era irreal. Pero no……………podían.
Ella entendió su azoramiento y apoyo su cabeza en su pecho, deleitándose con el sonido de su corazón.
-Nos podemos quedar todo el día así si quieres- le dijo Draco abrazándola con fuerza- Creo que los mortifagos no van a atacar a nadie hoy, por lo que la Orden no tendrá trabajo, así que …………….estoy libre- dijo él sin evitar una sonrisita cómplice.
-Te quiero……….- dijo ella apoyando la cabeza sobre su pecho y durmiéndose, estaba muy cansada. Draco se quedo un rato aspirando el aroma de sus cabellos, sin duda olía a miel o algo parecido, no tardo en quedarse dormido en los brazos de ella. Sufría de un pertinaz insomnio y todo el tiempo estaba preocupado, pero sentir el cuerpo de ella contra el suyo era su oasis de tranquilidad. Hermione era su nirvana.
Días después Hermione caminaba por el Londres Muggle, en vista de que estaba oculta en el mundo mágico, había adquirido la costumbre de pasearse por los parques, las tiendas , Picadilly, recorrer avenidas mientras no estaba con Draco o con los chicos. Estaba mortalmente aburrida, parecía que todos los planes estaban estancados, así que aprovechaba sus escapadas para pensar. También disfrutaba de la sensación de libertad y de anonimato que le ofrecía estar en el mundo muggle. Pero esa tarde, sus pensamientos distaban mucho de ser alegres y no era precisamente por causa de Voldemort o sus Horrocruses. Estaba asustada, lo suficientemente asustada para retrasar llegar a su casa una y otra vez.
Su cuerpo le había hecho una mala jugada, a pesar de tomar cuanta poción anticonceptiva que se atravesaba en su camino y además, de tomar las pastillitas muggles que tomaban Padma y Parvati en el colegio, inexplicablemente, se había embarazado. La ausencia de su ciclo menstrual y las constantes nauseas la había alertado, así que decidió tomar cartas en el asunto, antes de que Draco la llevase a rastras a San Mungo a riesgo de ser descubiertos. Así que lo había confirmado esa mañana en una clínica muggle, tenia aproximadamente 8 semanas de embarazo. El doctor que la examino la felicito, le prescribió algunas vitaminas, medicamentos para controlar las nauseas, una dieta y ella ni siquiera le salieron las palabras para darle las gracias, estaba aterrorizada.
Definitivamente eso…………..no estaba en sus planes…………mas bien nadie lo había previsto en ningún plan. Si se ponía a enumerar todas las razones por las cuales ella no debería estar embarazada, no terminaría nunca, pero tenia una lista corta : 1) se sentía muy joven para esa responsabilidad 2) estaba metida de cabeza en una guerra 3) no estaba casada ( aunque esa parte, la podía pasar por alto, la modernidad también había llegado al mundo mágico) 4) el padre del niño NO quería tener hijos porque consideraba que estarían en peligro constantemente y no quería someter a su familia a esa tortura 5) el bebe seria un mestizo producto de una relación clandestina entre un mortifago perteneciente a una de las familias sangre pura mas importante, de paso traidor a su causa y ella era una sangre sucia, lo cual colocaba al niño situación bastante incomoda y riesgosa.
Sus pasos la llevaron a un distrito comercial, las lagrimas pugnaban por salir porque a pesar de que todo estaba en contra, ella, en el fondo de su ser, quería tener el bebe. Con la cara congestionada por el llanto se paro en una vidriera de una tienda de juguetes. Decidió entrar y luego de curiosear un rato, escogió un osito Teddy y lo compro. Lo miro alegre por un rato, le había comprado el primer juguete a su hijo. Cuando iba saliendo de la tienda, tropezó con una pareja que iba entrando.
-Ah disculpen- dijo Hermione tomando la bolsa que se le había caído de las manos. El hombre, un joven de unos 25 años, con el cabello castaño claro y los ojos oscuros le dio la bolsa.
-Hermione Granger- dijo la mujer, entonces Hermione reconoció el sedoso cabello negro y la tez olivácea de Parvati Patil. Ambas mujeres se miraron por un instante y luego se dieron un sentido abrazo.
-Parvati- exclamo Hermione- tanto tiempo sin verte.
-Pensé que te había tragado la tierra- contesto ella, muy alegre. El hombre que estaba a su lado miraba atentamente a Hermione.
-Hermy- dijo el hombre- no te acuerdas de mí. Siete años no es tanto tiempo.
Entonces Hermione examino concienzudamente al hombre. Era guapo, alto, con una musculatura desarrollada sobre todo en los brazos. Sus facciones estaban bien esculpidas sobre su rostro, una mandíbula cuadrada y una nariz recta sobresalían en relación a sus ojos que eran pequeños y vivaces y sobre todo tenia una sonrisa sincera en el rostro.
-¡Oliver!- exclamo con sorpresa Hermione. Le dio un corto abrazo y luego los miro a ambos con suspicacia. Lucían radiantes y felices.
-Nos casaremos en dos meses- aclaro Parvati muy contenta tomada de la mano de su Oliver- No tiene sentido esperar, ya sabes con el ……………….- súbitamente cayo, no era necesario seguir hablando, la situación se entendía perfectamente. Para que esperar si Voldemort de un momento a otro tomaría el poder y todo se iría a la mierda.
-¿Qué hacen en el Londres muggle?- pregunto ella, ellos dos eran sangre pura, así que no entendía que hacían allí.
-Somos traidores a la sangre y los mortifagos también nos cazan. Parvati y yo decidimos pasear y salir aquí, es mas seguro- contesto Oliver mirando nervioso a todas direcciones- entrábamos a la tienda a curiosear. Veo que compraste algo.
-Oh si- dijo ella sonrojándose, tratando de ocultar el osito de peluche- es un juguete nada más, es para la sobrinita de un conocido.
-Vayamos a un sitio para hablar- se ofreció Parvati- mientras Oliver juega horas en la tienda. Le encantan los trencitos.
Minutos después, ambas chicas estaban sentadas en un café. Hermione lucia muy casual, con el cabello suelto, una camiseta blanca, un jean azul y sandalias, si bien no se le notaba el embarazo, tenia tendencia a que su piel se enrojeciera en las mejillas, el cuello y el inicio de los senos, algún fenómeno vasomotor relacionado con la preñez, así que se veía bastante ruborizada. Parvarti estaba vestida de oscuro, como no sabia muy bien el estilo de moda entre los muggles, siempre optaba por atuendos oscuros que no llamasen la atención. Después de que Hermione le contara algo de su vida con Harry y Ron, asegurándole que ambos estaban vivos, Parvati empezó a soltarse, hablando de todas sus experiencias desde aquel lejano día al término del sexto año de Hogwarts.
-¿Cómo volviste con Oliver?- pregunto Hermione- Pensé que estabas con Seamus o con Michael Corner, incluso con Zacharias Smith.
-O si, Zach el quejón- dijo Parvati con una risita- es que ni siquiera en la cama deja de quejarse. Pero él no cuenta, solo fue locura de una noche.
Hermione se rió con ganas. Parvati sin mucho escándalo, había salido con casi todos los chicos de su generación. Había tenido sus líos con unos cuantos, pero ella era tan discreta y sus amantes tan considerados, que no estaba en la boca de nadie. Aunque respecto a Zacharias Smith lo mas seguro es que este no hablase del asunto, por ser pésimo en la cama.
-¿Le diste su oportunidad a Oliver?- pregunto ella.
-Si, a pesar de que me lo negué hasta el cansancio- suspiro Parvati- él era especial. No tanto porque fue el primero para mi, sino que me parecía encantador que Olie me siguiese insistiendo para salir con él. Un año después de salir de Hogwarts decidí darle otra oportunidad y ahora nos vamos a casar.
Hermione se mordió un labio. Lo que para la mayoría de las personas era algo completamente natural y normal, para ella era imposible.
-¿Qué te pasa?- Parvati vio como su amiga empalideció de pronto.
-Parvati- dijo Hermione- necesito un consejo. Pero por favor, lo que te diga debe permanecer en secreto. Es de vida o muerte para mí.
-Ay, Herms- Parvati entonces se removio incomoda en su silla- ¿Se trata de Malfoy? Y no me mires con esa cara. Ese es tu único secreto hasta donde yo se y uno bien peligroso. Yo fui testigo de todo lo que paso en sexto, vi las caras de ambos cuando se lo llevaron a Azkaban, ¿ ustedes estaban enamorados? o ¿Todo fue un engaño ?, al final él no mato a Dumblendore, eso se supo, pero no se me hace tan injusto que pagase unos años allí, igual era culpable de muchas cosas. Mucha gente esa descontenta con su repentina aparición y con el hecho de que el ministerio no lo envía de vuelta a Azkaban.
-Parvati, lo siento no quería molestarte- Hermione estaba tomando su bolso y el peluche, cuando la mano de Parvati se cerro en su muñeca. Se sentía cada vez más nerviosa, Draco despertaba sentimientos encontrados en la gente. Mejor dicho, había gente que verdaderamente quería su muerte, eso la espantaba.
-Quédate en donde estas Hermione Granger- dijo ella- eres mi amiga y no permitiré que te vayas a punto de llorar. Siéntate y dime que te pasa.
-Estoy embarazada- suspiro Hermione sentándose en el sillón. Parvati abrió los ojos como platos.
-Y es de Ron- dijo Parvati esperanzada. Hermione negó con la cabeza.
-O de Harry. Supe que había terminado con Ginny Weasley- Hermione volvió a negar con la cabeza.
-Oh Dios- Parvati se llevo una mano en la cabeza-¿De quien es el niño?...No será de……… ..Oh Hermione ¿estas loca?
-Calla Parvati- dijo Hermione intranquila por los gestos de preocupación de su amiga, que estaban llamando la atención sobre ellas, en ese café- No estoy loca ni nada parecido. Estoy embarazada pero no puedo decirte de quien. Y estoy muy asustada. Él y yo no tenemos nada oficial. Y no nos habíamos planteado tener niños ni ahora ni nunca.
- Si me pides mi consejo Hermione, interrumpe ese embarazo……… deja a ese hombre…………..es muy peligroso en donde estas metida……….No me dices quien es…………pero por Dios que tengo una idea………! Merlin! me das miedo- Parvati recupero la calma a duras penas.
-No puedo hacerlo- Hermione estaba con las lagrimas en el rostro, escuchar todos sus pensamientos, expresados palabra por palabra en boca de otra persona, era espeluznante- No quiero, estoy enamorada de él y deseo tener al niño.
Aunque su nivel de consternación siguió alto, la expresión de Parvati se suavizo y abrazo a Hermione, dándole palmaditas en la espalda. Al parecer ella tenía decidido continuar con el embarazo, así que supuso que el gran dilema de Hermione era otro:
-No quieres decírselo,¿ verdad?- dijo en voz baja Parvati. Hermione movió la cabeza de un lado a otro.
Imaginaba que la pareja de Hermione (quien quiera que fuese) reaccionaria como hacen todos los hombres con un embarazo no planificado, escupiría sapos y culebras, le echaría la culpa a Hermione, total las mujeres tienen la culpa de todo, sobretodo en esos temas, estaría de mal humor unas cuantas semanas y cuando naciera el niño, no lo soltaría ni un instante encantado de ser su padre. Eso eran las reacciones típicas de los hombres. Su Oliver a pesar de ser muy meloso, tenía sus mañas, pero ella no estaba en peligro de muerte, por culpa de su relación. Cosa muy distinta a Hermione Granger. Porque Hermione no le dijo quien era el padre del niño, ni tampoco ella la obligaría, pero tenia una idea bien aproximada del principal sospechoso, el recién resucitado Draco Malfoy, a quien muchos habían visto vestido de Mortifago en el ataque al callejón Diagon, dejando estupefactos a unos cuantos cuando supieron de su escape de Azkaban y a otros, que no entendían porque el ministerio no lo apresaba y lo enviaba de vuelta. ¿Quién mas iba a ser el responsable? Draco Malfoy había estado loco por ella, de eso estaba segura, lo había visto languidecer de amor frente a sus ojos, de alguna forma había visto todo el romance en sus inicios. Vio a Hermione destrozada cuando termino con él. Ellos se amaban, a pesar de ser unos chicos. Era como la historia de Romeo y Julieta y ojala no terminara en tragedia. Pero Parvati no quería verse mezclada en toda esa historia, así que mejor fingiría no saber la identidad. Sin embargo apoyaría a su amiga, aquella con la cual había mantenido las mejores charlas femeninas de su vida, una persona a la cual apreciaba mucho, alguien bueno e inteligente, una persona a quien le provocaba guardarle el secreto.
-No quiero, pero……….debo- dijo Hermione limpiándose las lagrimas y levantándose- y entre mas pronto mejor. Si no quiere ocuparse, ya veré como me las arreglo.
-¿Cuánto tienes?- pregunto Parvati interesada, miraba el cuerpo de Hermione curiosa, la verdad es que la veía mas bien algo flaca desde sus días en Hogwarts.
-Dos meses- dijo Hermione con una sonrisa deslumbrante, le gustaría tener la panza grande de una vez y sentir al niño moverse, no podía evitarlo, estaba terriblemente emocionada, a pesar de toda la problemática situación, Draco y ella iban a tener un bebe- Todavía falta un mes para que se me note algo de vientre. Pero los mareos me tienen muerta. Es terrible, paso las mañanas encerrada en el baño. Debería mudar la cama al baño y todo seria más fácil.
-Oh , que horrible- Parvati se llevo la mano a la boca y ambas mujeres rieron con ganas.
-Si no tienes a donde ir- le dijo Parvati despidiéndose con un beso- Quédate con Olie y conmigo. Creo que Ron y Harry se van a poner furiosos también con lo de tu embarazo. Y una futura mama necesita descanso. Ven con nosotros y te mimaremos.
-Gracias- dijo Hermione brindándole un abrazo- lo tendré en cuenta.
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