Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola, saludos a todos los que leen el fic. Estos han sido seis meses realmente geniales, pues escribir esta historia me ha traído muchas satisfacciones. Al contrario de lo que hago habitualmente, solo tenia tres párrafos del final cuando comencé, cuando en general yo escribo el capitulo final del fic junto con el primer capitulo, además de mis líneas temporales o mi argumento. No piensen que todo lo escribo, algunas ideas las siembro en mi cabeza y reaparecen en el momento indicado. Sin embargo, más o menos tenía una idea vaga de lo que quería, explorar la sexualidad incipiente de dos adolescentes y convertirlos en una mujer y un hombre adultos. El amor creció, las hormonas se alborotaron y la madurez llego a nuestros protagonistas. En el ínterin, muchas lectoras y lectores disfrutaron recordar episodios bochornosos y calenturentos de nuestra adolescencia. Quise que todo fuese lo mas real posible y al parecer (según lo que ustedes mismos me han dicho) capte la esencia del asunto (descriptivo, cachondo pero no vulgar, ja ja ja ja ) . Si he de ser sincera, nunca tuve muchas expectativas con este fic. Casi lo escribí para mí, es decir, jamás me imagine que tendría mas de 300 reviews o que la gente se identificase con él, como paso con muchas personas. Ahora si me permiten, empezare con los anuncios publicitarios y algunas observaciones.
No existe la receta mágica para escribir un Dramione. En general considero que de esta pareja hay fics excelentes, algunos muy famosos y otros menos. De hecho el Peter Pan Complex ( es decir la Embercita, Mad Aristocrat, Karix 7 y Arrayan), las asociadas PPC Booh y Emma Zunz y mis otras amigas que escriben Dramiones entre ellas, GinnaLuna, LillithWH, Rabastan Black, Marine Granger Noa ( perdonen si se me escapa alguien) , Ah Tilidita, entre las que no conozco ni siquiera por MSM están Negel Egel y Clau Felton Black, ellas representan una nueva generación de excelentes escritoras de Dramiones, después de las míticas Monik, Lira Garbo, Holofernes y Drydeh ( ya estoy viendo en mi mente a alguna gente con nauseas y con arcadas, ja jajajajajajaajajaja, bueno a mucha honra me gusta ella, si bien no estoy de acuerdo con sus ideas sobre el estricto cumplimiento del canon, y blah , blah, blah, blah, pero la escritora en cuestión es una excelente escritora). Estuve leyendo por ahí, en el Foro de los Malos Fics, que los Dramiones son los peores fics que se escriben, que si no cumplen con el canon, que si los Ooc, etc, etc. En realidad no estoy de acuerdo con esa aseveración, me parece que hay fics excelentes sobre esta pareja, sean canon o no, lo que pasa es que bueno, como en todas las cosas que son populares, pues de vez en cuando la gente pifea (como decimos aquí en Venezuela).
Otra cosa, a pesar de que me guste el Dramione, eso no significa que no lea de otras parejas, o que me limite solamente a la heterosexualidad (estoy desarrollando una profunda adicción al Slash pero todavía no me atrevo a escribirlo, ja jajajjaj). Me encanta la originalidad en cuanto a historias, de hecho, es lo que más me ha gustado de las siguientes escritoras. A continuación, de los mejores para mi: Irati, Joane Distte, Mrs. Scorpius Malfoy, Tastarur, Tildita, Fiona Garay, Xochipili ( adoro la manera de escribir de esta niña, además de que compartimos adoración por Theo Nott), Un cuervo, entre otros.
En cuanto a mis fics, Delirium Tremens ( algún día actualizaré, recuerden que este es un fic abierto, un conjunto de one shots, así que puede ser eterno, ja jajajaj) Polaris II El Destino y La Triada ( faltan dos capítulos para terminar, digamos que en este fic gasto muchas, muchísimas de mis neuronas, es mi fic bandera por decirlo así) y Un hueco en el alma, este es un Hermione, Nott, Draco, ¿que les puedo decir? digamos que este fic rompió con algunos esquemas tradicionales para mi, que soy una romántica empedernida y no me gustan los engaños. He escrito a Theodore Nott a mi imagen y semejanza (soy yo versión adolescente masculino prácticamente, jejejeje) y he dejado a Draco y a Hermione tal cual como son en el canon, digo sus personalidades, esta vez me impuse hacer a estos dos personajes IC, me encanta escribirlo y tengo bastante adelantado, les pido por favor que se den una vuelta por él. Les pido que lean Un hueco en mi alma, no se arrepentiran.
¿Epilogo para el Orden de las Cosas? En realidad no estoy muy convencida para hacerlo, creo que no tiene caso escribir eternamente sobre lo que paso dos, tres , diez años después con nuestros personajes, me parece que es mas divertido dejarlo a la imaginación, je jejejejje, así que probablemente no lo haga. Hay un momento en que sientes como escritora (o pichón de escritora en mi caso) que la historia se agotó y que no puedes retrasar ya mas su final. Siento que ya explique todo lo que tenia que explicar. Para escribir este final, me ha tomado prácticamente un mes poner en orden mis ideas, porque como les dije anteriormente, solo tenia un párrafo escrito y este es el párrafo con el que empieza el fic en el capitulo 1. Este fic, es una historia intima en muchos aspectos, los demás personajes son importantes, pero en realidad lo que quería era que viesen la profunda transformación de pensamiento de Draco Mafoy y Hermione Granger y todas las vueltas que ha dado su vida.
Ahora si, disculpen la demora. Mil Gracias a todos y todas por seguir mi historia. Estaré eternamente agradecida. Les contestare via e-mail. Los que leyeron y nunca dejaron reviews creo que es justo que ahora, en el final, por lo menos me dejen saber sus nombres y si les pareció bueno o malo, de manera sincera, no pico, ni como ni muerdo, jajajajajajaja, ni tampoco soy susceptible (Gracias a Dios, j ajajajajajajaj, siempre lo digo, soy como el teflón, todo me resbala), no, en serio que acepto criticas con agrado. Besos, besos, besos.
Capitulo 29 FINAL
"Vida es lo que hay dentro de mí en este momento. Nunca llegue a imaginar que seria madre, por lo menos no tan joven. Tenía grandes proyectos para mí, un orden para mis cosas, iría a la Universidad Mágica de Londres a estudiar leyes e iba a defender los derechos de todas las criaturas mágicas desvalidas, tales como los elfos. Pero para bien y para mal, aquí estoy, luchando por lo que creo y esperando un hijo de alguien a quien alguna vez considere como mi mas acérrimo enemigo, por supuesto, detrás de Lord Voldemort.
Es un hecho, si al conocer a Draco Malfoy alguien me hubiese dicho en esa ocasión que alguna vez, en el futuro, seria la madre de su hijo, hubiese estallado en carcajadas, para mi eso era algo así como un chiste, tan inverosímil, que solo podría suceder en un universo alterno al nuestro. Pero increíblemente sucedió, una vorágine de acontecimientos hicieron que nos encontrásemos en un momento de nuestras vidas bastante especial, donde sentíamos que todo pendía de un hilo con una guerra a punto de estallar. Digamos que en el fondo (y aunque yo sea la persona mas lógica del mundo y no debería creer en el destino) se que estábamos predestinados a conocernos (porque a pesar de que sabíamos de la existencia uno del otro, en realidad no nos conocíamos) y también a amarnos. Ambos fuimos salvados por así decirlo, nuestras conciencias fueron rescatadas de un círculo vicioso de intolerancia.
Creo que supe que estaba enamorada de él, el mismo día que descubrí que era un mortifago. Es extraño, pero así fue, jamás podré olvidar su miedo, su temor a que yo lo despreciase, que no lo entendiese. Pero lo hice, me trague mi orgullo, mis convicciones, todo, por estar a su lado. No hago las cosas sin reflexionarlas pero esa vez no pensé solo sentí. Yo sabia y estaba completamente segura de que debajo de toda esa fachada de chico malo que Draco se esforzaba en mantener, había un hombre bueno y noble tratando luchando por salir a la superficie y este de vez en cuando se rebelaba, mostrándome lo mejor de Draco Malfoy en destellos.
Aposte por él y gane, porque al final supe quien era y estoy orgullosa de Draco. He luchado mucho, he perdido muchas cosas, importantes, vitales, como mis padres. He peleado por estar junto a él con tanto ímpetu, que a veces me sorprendo de mi misma de lo que soy capaz de hacer por amor. Y se que él también lo ha hecho. Draco es un hombre perfectamente capaz de ocultarle pensamientos y sentimientos a la gente, no en vano es un excelente oclumantíco, pero por alguna razón, conmigo siempre fue tan transparente como el agua de roca"
Después de matar a la maldita serpiente, Naginni, bajo el supuesto de que era un Horrocrux, Hermione Granger, corrió, por ese pasillo cuyo piso era de mármol oscuro como una noche sin luna, los hechizos pasaban de su lado sin rozarla, vio rostros amigos y enemigos que luchaban encarnizadamente por sus vidas, doblo una esquina y siguió su carrera frenética para escapar, los músculos le dolían y sentía que perdía el aliento. Una gran explosión ocurrió frente a ella, el humo y el polvo no la dejaron ver lo que sucedía, escuchaba gritos alrededor, de pronto dolor, mucho dolor apoderándose de todo su cuerpo y después absolutamente nada…………
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Dentro de la sala principal de Malfoy Manor, el caos dominaba la situación, la que anteriormente fuese una habitación inmensa, de dimensiones gigantescas, tan alta como una catedral, poseedora con un vestíbulo tallado en piedra, con figuras y personajes medievales, siniestros, en bajorrelieves muy lujosos, al estilo Malfoy, era un verdadero campo de batalla. En medio de todo Harry Potter se enfrentaba a muerte a Lord Voldemort. Hacia la periferia otro tipo de combate muy distinto se llevaba a cabo.
Fenrir Grayback quedo aturdido por un instante, luego que Draco Malfoy le lanzase un puñetazo. Era increíble, el maldito bastardo se había atrevido a golpearlo, a él, el hombre lobo, el más temible y el más sanguinario. Sus ojos amarillos destellaron maldad y sus manos, muy parecidas a unas garras se contrajeron en un gesto de frustración.
-Maldito humano- Fenrir escupió algo de sangre, el golpe había hecho que se mordiese la lengua. Sentía una furia incontenible hacia el joven rubio que tenía enfrente- ¡Malfoy! ¡Traidor!- su voz era rasposa, gutural, siniestra. De pronto, su cuerpo empezó a cambiar, sus facciones se alargaron y una hilera de dientes afilados se dejo ver en su boca. En unos instantes, estuvo totalmente transformado en un temible hombre lobo.
¡Diablos! Puede transformarse a voluntad sin influencia de la Luna. Draco miraba el horripilento espectáculo y dio unos pasos hacia un lado, no le podía quitar los ojos de encima a Fenrir, sabia que si tenía una duda o hacia un solo movimiento en falso era hombre muerto. Su caminar denotaba tensión y su larga túnica se agitaba con sus movimientos, su largo cabello rubio destacaba sobre el negro de sus vestimentas. No llevaba su mascara plateada de Mortifago, de ahora en adelante ninguna mascara ocultaría al verdadero Draco Malfoy, nunca mas. Grayback aulló y de nuevo lo atravesó con su mirada.
Draco tomo su varita e intento lanzar una maldición imperdonable, pero el hombre lobo salto con agilidad hacia un lado, esquivando el hechizo que con fuerza venia hacia él. Fenrir Grayback avanzo a grandes zancadas, intentando dar zarpazos atacando al joven. Draco seguía lanzando hechizos y caminando de espaldas. Grayback salto sobre él y Draco se hizo a un lado con agilidad, aprovecho que el hombre lobo estaba intentando levantarse sobre sus cuartos traseros y saltando elevo una pierna pateándolo con fuerza en la cara. Draco cayó sobre el piso sin perder el equilibrio y vio al hombre lobo cubriéndose el rostro tratando de recuperarse del golpe. Este enfureció más aun a Grayback, quien dio otro zarpaso, alcanzando el hombro de Draco, quien sintió como esas sucias uñas se enterraban en su piel, logro desafarse de la garra y salir de su alcance.
La mirada salvaje de Grayback trataba de infundirle pánico y terror. Estaba cerca de él y Draco podía olerlo, su aroma era acre, una mezcla de sudor, sangre y sucio, totalmente repulsivo, le golpeaba como un mazo sus fosas nasales. Un animal, eso era lo que era Grayback, una bestia salvaje cercando a su presa. Los ojos grises de Draco enfrentaron a su depredador y algo surgió en él de pronto, sus manos tomaron fuertemente su varita, sus dedos se cerraron en torno al mango de esta, la energía lo recorría, algo proveniente de su interior, una magia blanca e intrínsecamente buena. Draco escucho las palabras de Avery en su cabeza, enredándose en sus neuronas.
"Joven Malfoy, eres un guerrero, naciste para luchar, tienes la convicción y tienes el potencial. Pero no creo en el fondo que te conviertas en alguien como yo o como tu padre, un vil mortifago. Tu inteligencia supera a tu fuerza física, ya analizaste todos las aristas de esta situación, la guerra mágica y sabes que Voldemort esta equivocado. En el fondo de tu alma, eres noble de corazón, porque si no fuese así, no intentarías con todas tus fuerzas luchar contra el destino que te impusieron, ni te hubieses enamorado de un tabú.
Albus Dumblendore proclamaba un montón de tonterías acerca del amor para los necios que quisiesen escucharlo cuando yo ya era un hombre hecho y derecho. Al principio se gano todo mi desprecio. ¡Amor! ¡Bah! ¿Quien diablos podría sentir amor por mi? Si lo único que hacia era matar a sangre fría a todo aquel que se interpusiese en mis planes.
Mi esposa me detestaba al igual que yo a ella, al fin y al cabo, éramos un matrimonio de conveniencia, tenía un hijo de 10 años que me tenía un miedo providencial, quizás algún tipo respeto también, pero en el fondo tampoco me quería a pesar de que yo era su padre y jamás le hice daño. Caminaba sin rumbo por mi vida a sabiendas que no tenia absolutamente nada que valiese la pena en ella, solo existía para ser el perro fiel de Lord Voldmert, su mano ejecutora. Pero un día ella llego a mí. Era bella, sublime, increíblemente seductora, candida, buena, honesta y por sobre todas las cosas estaba prohibida para alguien como yo.
Milagros Faria increíblemente llego cuando yo aseguraba que ya no existía ninguna esperanza para mí, al igual que tu chica llego a ti cuando creías que lo perderías todo. A veces es una maldición, amar; de hecho si me preguntan, el amor apesta……………….. en mi caso huele a perfume de sándalo, a orégano, a mar, a Barcelona, a leche materna y a la piel de un recién nacido. Porque aunque yo mismo te diga que debes alejarla de ti, por su bienestar, no puedo negar que gracias a esa experiencia tan pueril y ridícula para un asesino como yo, como fue el amor, supe que me había convertido en un verdadero hombre"
Draco recordaba las palabras impresas de Avery, simplemente llegaron a su mente y con ellas importantes conclusiones. A pesar de llevar la marca tenebrosa, a pesar de ser un mortifago, a pesar de las cosas horribles que había tenido que hacer y las que había tenido que presenciar, no era un ser humano malvado y merecía ser feliz, él mas que nadie, que había sufrido tanto en su corta vida. Y no tenía manera de gozar su felicidad, sino estaba con Hermione Granger, si no compartía con ella lo que le restaba de existencia, sino veía crecer a su hijo.
Poco a poco el orden de las cosas empezó a tomar forma definitiva en la mente de Draco, no era que no lo hubiese pensado antes, sus prioridades siempre había sido ella, luego su bebe al momento de saber que esperaba un hijo suyo, ambos primero que todo, luego el resto de los seres humanos del planeta, incluyendo sus padres y a si mismo, seria capaz de morir por ellos. Pero de alguna forma, recordar las palabras de Avery en ese preciso momento le estaba dando una perspectiva diferente del asunto.
Siempre se sintió diferente mientras estudiaba en Hogwarts, al igual que muchos de sus compañeros Slytherin`s, por ser lo que era, un sangre limpia y además el hijo único de un mortifago. Le parecía que el resto de la gente lo miraba como si él les debiera algo, esa sensación de extrañeza e incomodidad la trato de superar convirtiéndose en un chico insoportable, en una verdadera lacra. Luego le llego el turno de madurar y acepto que estaba enamorado de su eterna contrincante, Hermione Granger. Disfruto en cuerpo y alma de su relación al igual que sufrió como un condenado debido a ella, pero en el fondo siempre sintió que no se merecía su amor. Veía a Hermione como una heroína, como la llamada a salvar el mundo mágico, junto a Potter como el Elegido y a sí mismo como una escoria, parte de un grupo de gente que eran unos verdaderos lunáticos sedientos de sangre y que deberían perder perdón el resto de sus vidas por ser unos genocidas. Y siempre temió que ella se avergonzara de él. Aunque fuese un disparate, mas de una vez lo había pensado, en aquellas tórridas noches, en sus largas horas de desvelo, donde sentía la respiración de ella contra su cara y su cuerpo caliente pegado al suyo, cansada y adormilada después de hacerle el amor. Despierto, alucinando, asombrado una vez más porque no se creía la suerte tan maravillosa que tenia porque ella lo quería con toda su alma.
Draco Malfoy era orgulloso era cierto, pero por si mismo, por las cosas que había logrado y por las que se sabia capaz de hacer, pero no estaba nada orgulloso de la herencia de traición y desafueros que tenia sobre sus espaldas. Su apellido de unos años hacia el presente le pesaba millones de toneladas, hubiese dado toda su fortuna y alguna parte de su cuerpo por ser tan sangre sucia como Hermione, por haber tenido la oportunidad para amarla libremente. Y sin embargo, Draco Malfoy estaba comprendiendo también era un ser humano, con sentimientos, pasiones, equivocaciones y se merecía ser amado. Ese era mensaje oculto de Avery, él tenía derecho a ser feliz y buscar el rumbo de su vida. Mortifago o no, asesino o no, héroe o no, tenia derecho de devolverse sobre sus pasos o adelantarse sobre ellos y cambiarlo todo. Michael Avery le estaba enviando un doble mensaje, le aconsejaba que no lo hiciese, que la dejara y por otro lado le aseguraba, que si se atrevía y estaba dispuesto a afrontar las consecuencias cualesquiera que fuesen, encontraría la luz al final del camino. Y Draco escogió para siempre lo desconocido, porque su vida no tenía ningún sentido sin Hermione Granger. Sin arrepentimientos, sin culpas, lo hecho hecho estaba y lo que importaba era su futuro, con ella y con el hijo de ambos.
Y si tendría que matar para lograr salvar esa expectativa de futuro y hundir a Voldemort lo haría, esta vez sin remordimiento alguno. No le gustaba matar, de hecho, lo odiaba con todas sus fuerzas, sentía que algo dentro de él se rompía cada vez que tenia que hacerlo, de alguna forma las palabras de Albus Dumblendore antes de morir, las llevaba impresa en su alma. Prefería aturdir y atrapar, en eso se estaba pareciendo al melindroso de Potter, pero no lo podía evitar, le daba asco matar a alguien, por lo que era evidente que algo bueno quedaba en él, algo puro, intocable, sublime…………….la esencia de Draco Malfoy, un espíritu noble que había padecido los mayores sufrimientos posibles para conseguir su elevación. Por un momento, todo transcurrió en cámara lenta, podía ver la sangre en el suelo, corriendo como ríos sobre la pulida superficie de mármol negro que constituía el piso de la estancia. Maldito el mundo que convierte a un asesino en un héroe o al revés. Levanto su vista y sus ojos se enfocaron en el monstruo que tenia frente a él, inmenso en estatura, fuerte, intimidante, con su pelambre tiesa de los sucios que estaban sus cabellos, destacando en su rostro su mirada ansiosa y sus fauces hambrientas, una bestia mitológica, una maldición viviente. Para hacerlo mas simple, frente a él, un asesino……………..despiadado mas allá de cualquier exageración. Sin duda el mundo seria un sitio mejor sin Fenrir Grayback.
"Matar es a veces un acto de justicia. No temas ser el ángel vengador, joven Malfoy, en algunas circunstancias o con cierta gente, simplemente es necesario"
Draco se volteo y corrió unos metros alejándose de la bestia, salto esquivando algunos bultos sobre el suelo, que estaba seguro eran cadáveres, Fenrir lo seguía, Draco giro sobre si mismo, dando un salto, totalmente seguro de que era ahora o nunca, esgrimió su varita y lanzo la maldición.
-Avada Kadavra- el rayo verde impacto directo y mortal sobre el pecho de la bestia. El cuerpo de Fenrir Grayback cayó produciendo un sonido seco. Draco mirón el cadáver fríamente, sin embargo su corazón latía desbocado por el gran subidon de adrenalina que había experimentado. Había matado a un verdadero demonio. Después de muchos meses, había matado como un acto de bondad hacia el resto de los humanos que seguían respirando sobre el planeta. Fenrir Grayback, consumado asesino, había desaparecido sobre la faz de la tierra. Los niños, incluyendo a su non nato hijo, podían dormir tranquilos.
Luego de un rato donde respiro profundamente, miro a su alrededor, la batalla seguía. Theo Nott intentaba aturdir a Rockwood y lo logro. Dolohov y McNair luchaban contra Nymphadora Tonks y Remus Lupin, Ron. Ginny y George Weasley junto con el resto de la orden del Fénix intentaban dar alcance a un grupo de mortifagos liderados por Rabastan Lestrange, que al parecer se disponía a huir. Draco se giro y observo otra perspectiva del panorama. Sus padres mantenían un duelo abierto con Rodolphus y Bellatrix Lestrange.
Draco entonces lo supo, al ver a Narcissa Malfoy peleando fieramente contra su hermana, ayudando a su marido. Su mente llego a la funesta conclusión en fracciones de segundo. Su corazón que había logrado calmarse, empezó de nuevo a latir a un ritmo frenético: "Hermione…………..esta sola". Pero justo antes de dar un paso, sintió la maldición impactando en su espalda. Mil agujas se clavaron en su cuerpo y esa sensación nociva, dolorosa fue tan fuerte, que por un momento dejo de respirar pensando en que si lo hacia el dolor volvería. Ya antes había sufrido la maldición Cruciatus, su propia tía (que era una especialista en esa maldición) lo había hecho con él, intentando que aprendiese a resistirla y lo había logrado a duras penas. Pero la intensidad y el poder con que le había impactado esta vez, dejándolo retorciéndose sobre el suelo casi al borde de la inconsciencia, le indicaban quien había sido la persona que había conjurado la maldición. Draco cerro los ojos, de nuevo la oleada de dolor lo inundaba, estaba perdido, no tenia mas nada que hacer…………….no podía contra eso.
La risa espectral del hombre-serpiente lleno todos los rincones de la Gran Sala de Malfoy Manor, Lord Voldemort estaba enfrentando al niño- que -vivió, que permanecía inmóvil, dudoso y cauteloso a metros de él, esperando el primer movimiento del mago tenebroso. La distancia que los separaba no era mucha sin embargo varias personas peleaban en el espacio entre ellos dos , absortas defendiendo su vida, sin prestar atención a nada mas, sin darse cuenta que estaban en la línea de fuego, increíblemente ambos magos pasaron desapercibidos, pero solo por un instante. Harry tuvo que defenderse entonces de varias maldiciones que le lanzaron algunos mortifagos, que percatándose del hecho de que estaba enfrentado a su señor, se dispusieron a atacarlo sin piedad.
Voldemort rió, iba a dejar que jugaran un rato con él, después se encargaría de Potter personalmente, miro alrededor con satisfacción viendo que los mortifagos estaban defendiéndose muy bien. Naginni sin duda estaba a salvo, de pronto distinguió a alguien en especial entre la multitud. "Descarado, traidor, maldito engendro Malfoy, pagaras cara tu traición". Dedico un momento en lanzar su mejor cruciatus, contra uno de los traidores, el chico Malfoy. Sin duda este desearía la muerte después de sufrir la maldición, pero no se la daría, a pesar de todo el mocoso era talentoso, un buen mago, solo algo descarriado, así como el montón de imbeciles que se habían confabulado contra él. No podía desperdiciar la sangre pura, era demasiado escasa. Les daría un buen escarmiento y después de eso, jamás se atreverían a traicionarlos de nuevo.
Voldemort sonrió con una mueca extravagante formándose en sus labios, de pronto había recordado algo. "Ah………..la sangre sucia", miro esa cabeza rubia que descansaba en una posición extraña contra el suelo, con su dueño tratando de resistirse al cruciatus, de manera vana e inútil y volvió a reír siniestramente "Escoria, traidor a la sangre, traidor a tu señor, te arrancare la piel poco a poco y te enseñare el feto que sacare del vientre de la sangre sucia con mis propias manos y haré que escupas sobre él". Entonces a Voldemort se le ocurrió una idea, salida de lo más profundo de su podrido corazón, si era que alguna vez había poseído uno. "O de pronto seria mejor que tú mismo lo hagas. Aprenderás la lección, claro que la aprenderás. Yo me encargare de ello. IMPERIO". Voldemort levanto su varita y la maldición impacto sobre la cabeza de Draco aturdiéndolo por un instante. Cerró los ojos y grito, hasta quedarse ronco, para evitar ceder ante la compulsión, hacia esa orden maldita…………….que le había enviado el Señor Tenebroso. Las lágrimas acudieron a sus ojos y entonces su cerebro se apago.
Draco se levanto pálido y derrotado, como un autómata, sus mirada gris estaba desenfocada y vacía. No había rastro de voluntad en su semblante, absolutamente nada. Las palabras del Lord Oscuro llegaron claras a su mente, "Búscala……………ahora". Draco salio caminando en medio del vestíbulo, acariciando con su dedo pulgar la punta de su varita, su andar era lento, sin prestar atención a más nada, por un momento se detuvo y giro. Las voces y los gritos de la gente alrededor los sentía distorsionados, amortiguados, como si estuviesen muy lejanos. Solo escuchaba la voz de Voldemort diciéndole una y otra vez "Búscala…………Búscala………" . Intentó de nuevo resistirse y el dolor se apodero de él, cayo de rodillas respirando trabajosamente, golpeo el piso uno y otra vez, frustrado. De pronto, las lagrimas recorrían sus mejillas, un sollozo proveniente de lo mas profundo de su ser, se unió al maremagnun de sonidos en esa batalla.
-No……….No………..No……-de sus labios surgía su voz sin su antigua arrogancia, con cada nota impregnada de una impotencia descomunal. Estaba luchando contra el Imperius con todas sus fuerzas y aun así………….nada…………no podía hacer nada al respecto, era demasiado potente. De nuevo sintió que su cabeza se partía en dos y su verdadero yo quedaba sujeto con cadenas de plata en el rincón mas escondido de su cerebro.
"Búscala………ahora". Draco de nuevo se puso de pie……….y varios destellos verdes deslumbraron fuera de la estancia Sus ojos vacuos se dirigieron a la dirección de las luces y camino directamente a la salida de la sala principal. Ese ser sin voluntad llamado Draco Malfoy iba en búsqueda de su destino.
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-Harry Potter- la voz de Voldemort salio como un silbido de sus inexistentes labios, provocando que todos los vellos del cuerpo de Harry se erizasen, de pronto su frente le empezó a doler, la cicatriz ardía como si estuviese encendida en brazas. Sus ojos verdes enfocaron los rojos de su más enconado enemigo Lord Voldemort. Lo observo frente a él, con esa cara con las facciones desdibujadas, con la piel pálida de un tono gris y esos ojos tan parecidos a los de una serpiente. La invasión en su mente comenzó, Voldemort se introducía en la maraña de sus recuerdos, destrozándolos una y otra vez, burlándose en su cabeza, mostrándole como una película la muerte de sus padres
Y Harry resistió la invasión mental, haciendo acopio de todo su poder mágico, se concentro y esos recuerdos dolorosos se transformaron en recuerdos alegres, rememoro como fue el descubrir que era mago, la primera vez que voló en una escoba, cuando logro salvar a Ginny de la cámara de los Secretos, cuando Hermione despertó después de muchos meses petrificada, cuando Ron y él volvieron a ser amigos después de pelearse en Cuarto año, la primera vez que le hizo el amor a Ginny. Entonces la cicatriz en su frente, empezó a sangrar, la carne se separo y de nuevo la herida parecía recién hecha. Harry se incorporo y miro a Lord Voldemort, quien en ese momento sentía como si su cabeza fuese estallar, de pronto fue bombardeado por todos los recuerdos felices de Harry y una intensa sensación de nausea se apodero de él. En su frente se hizo una herida que empezó a sangrar copiosamente, al igual que la de Harry.
-Tú- la voz de Harry salio dura y potente- no…………ganaras- Lord Voldemort haciendo caso omiso del terrible dolor que sentía, se coloco en guardia y esgrimió su varita.
-Crucio- Voldemort utilizo todo su poder y la maldición impacto a Harry quien se doblo intentando controlar el dolor.
-AHHHHHH- grito Harry sin dejar de sostener su varita. Voldemort le lanzo un Avada seguidamente y Harry logro desviarla, echándose a un lado. De pronto dejo de sentir dolor y Voldemort lo miro estupefacto.
-Sectusempra- Harry envío la maldición y Voldemort conjuro un escudo. Luego un rayo azul eléctrico salio de su varita y de nuevo impacto a Harry, quien se concentro en su varita y logro generar una luz dorada dentro de él, que hizo conexión con el rayo azul de Voldemort, quien tuvo que cesar el hechizo, sin embargo se quemo la mano. Estaba profundamente desconcertado, ¿Qué rayos estaba sucediendo? Intento de nuevo meterse en la mente de Harry y no pudo hacerlo. El chico finalmente había aprendido a cerrar sus pensamientos.
Harry se incorporo con dificultad y aunque la sangre proveniente de su cicatriz le nublaba un poco la vista, podía ver a Lord Voldemort frente a él, muy cerca, los otros mortifagos esta vez no intervinieron, estaban demasiado ocupados salvando su propio pellejo. De nuevo asumieron sus posiciones de ataque. Y por un momento Harry sonrío, se sentía extraño, como si un peso se le hubiese quitado de encima, como si hubiese perdido algo, como si verdaderamente Voldemort no pudiese dañarlo, nunca mas. Hizo una floritura con su varita y se preparo.
Ambos magos se lanzaron un Avada y rayos verdes procedentes de cada varita, impactaron a uno y a otro, los dos cuerpos salieron en dirección contraria cayendo pesadamente en el suelo. Una esfera de energía mágica se levanto en el lugar. Todo el mundo por un momento se distrajo de sus enfrentamientos. De pronto la esfera energética hizo explosión, inundando todo la estancia por fracciones de segundos de una luz intensa color plata. Los cimientos de la estructura de la gran casa temblaron, Lucius se acerco a su esposa. Bellatrix Lestrange quien seguía luchando junto con su marido, miro la caída de su señor y grito de manera espeluznante, se separo de Rodolphus y corrió para socorrer a su maestro, hecho que aprovecho Lucius Malfoy para matarla por la espalda, levitando un pedazo de cristal y atravesándola con él. Bella cayo arrodillada y por un momento, intento desclavarse el objeto. Un chorro de sangre salio por su boca y cayo de lado, sin vida.
Rodolphus Lestrange tiro su varita en señal de rendición. Narcissa se acerco a Lucius, lo miro de manera comprensiva y luego fue hasta el cadáver de su hermana, la expresión de su cara era puro dolor, pero no derramo ninguna lagrima. Los Black no lloraban jamás.
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-Blaise- grito Vincent Crabbe al mago moreno que estaba arrinconado contra una pared, Blaise Zabinni miraba a su alrededor, la mayoría de los suyos habían caído y jamás se imagino que la partida de imbeciles de sus excompañeros de estudios, incluyendo a su flamante esposa, hubiesen tenido el valor de rebelarse contra el Señor Tenebroso aliándose con los Aurores y la Orden del Fenix. Vincent Crabbe dio un paso adelante, su corpulenta humanidad lograba intimidar a muchos, sus ojos oscuros escudriñaban a su oponente, con su voz gruesa de nuevo hablo- ríndete, no tienes escapatoria.
-Claro que la tengo imbecil- grito Zabinni enviando a diestra y siniestra maldiciones sobre Crabbe y Goyle. Una de ellas impacto a Gregory quien cayó al piso. Vincent logro hacer un encantamiento escudo a tiempo para evitarlas.
Entonces Pansy Parkinson hizo su triunfal aparición. Después de reducir a algunos mortifagos y atarlos, la joven de cabellos negros, había dirigido su mirada buscando a Crabbe, fue entonces cuando lo vio enfrentándose a Blaise Zabinni. De alguna forma sabia que había algo de justicia poética en ese hecho, su amante enfrentando al monstruo de su marido, un hombre a quien no le importo que llevase un hijo suyo para golpearla hasta casi matarla.
Pansy Parkinson era una Slytherin, una serpiente, quizás con el instinto maternal bien escondido en su interior pero lo poseía, astuta, calculadora, caprichosa pero sobre todas las cosas era una mujer sangre limpia consciente de sus deberes hacia su familia. Otra hubiese sido la historia si Blaise se hubiese comportado con ella como cualquier cosa menos como un animal. Si la hubiese respetado y respetado a su hijo. Total, en la mayoría de los matrimonios entre los de su clase social el amor era inexistente y ella estuvo dispuesta a aceptar eso con Draco, quien originalmente era su prometido, pero Zabinni la envolvió, ella se ilusionó y se entregó como una estupida. Pensó que con la llegada del bebe, quizás a lo mejor las cosas cambiarían. No se amaban, pero quizás era posible algo de cariño. Fue una completa estupida. Ella no era ninguna santa, lo sabia, pero su lealtad a la familia es indiscutible. Y Blaise Zabinni había roto con eso, matando a su propio hijo. Así que ella no le debía nada, absolutamente nada de consideración y tomaría justicia por su propia mano, se lo había prometido a su finado hijito. La rabia y el deseo de venganza brillaban en su mirada. No iba a permitir que ese hombre le hiciese mas daño ni a ella ni a los suyos. Camino elegantemente hasta donde estaba su esposo y en un momento de duda de Blaise Zabinni, cuyos ojos reflejaban un profundo desconcierto, ella vio la oportunidad que tanto había esperado.
-Pansy, cariño- Blaise endulzo sus palabras de manera falsa y artera, pero no fue suficiente- ¿Qué vas a hacer?
-Avada Kedavra- Pansy lanzo el hechizo con fuerza, el rayo verde salio con una potencia inusitada e impacto en el pecho del joven moreno, a quien la vida se le escapo rápidamente. Pansy observo el cadáver con frialdad, se acerco al cuerpo que miraba con ojos desenfocados hacia el cielo y entonces lo escupió.
-Vete al infierno, maldito- dijo con el desprecio impregnando cada palabra, temblando de toda la rabia que recorría su cuerpo. Vincent se acerco y le coloco ambas manos en los brazos.
-Tranquila- dijo sin mayor emoción, apretándola con sus gruesas manos. Vincent era así, de alguna forma nada de lo que hiciese Pansy lo sorprendía, ni tampoco lo escandalizaba, la conocía demasiado bien y era poseedor de una sangre fría que lo hacia inalterable a cualquier situación. Pero lo inquietaba un poco que su Pansy, hubiese utilizado una maldición ilegal en contra de su propio esposo, eso en el mundo mágico, equivalía a una sentencia a cadena perpetua en Azkaban, cualquiera que fuese la razón, justificada o no. Miro alrededor, al parecer nadie se había dado cuenta. Mejor, no iba a permitir que apresaran a su linda y delicada serpiente. Le dijo cerca del oído- todo término.
-No, Vins- dijo ella esbozando una tímida sonrisa, lo observó con sus ojos azules brillantes, dedicándole una mirada cariñosa, había logrado tranquilizarse un poco. Era finalmente una mujer libre- querrás decir que todo comienza aquí. Tú y yo.
-Vamonos- Vincent la tomaba de la mano, mientras despertaba a Gregory Goyle, para que los acompañase.
-¿A dónde vamos?- pregunto Pansy.
-Creo que es hora que desaparezcamos un tiempo, mientras las aguas se calman. Ya Malfoy explicara todo el asunto por nosotros- dijo Vincent.
-Eso espero- contesto Gregory sacudiéndose el polvo de su vestimenta- ya sabes como es de voluble Draco.
-Porque lo conozco te lo digo- dijo Vincent- si hay alguien en quien podemos confiar plenamente en estos momentos es en Draco Malfoy. Nos debe muchas cosas.
De pronto, toda la estructura de la casa tembló y una onda expansiva los golpeo, tirándolos al suelo.
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Draco Malfoy caminaba apoyándose contra los muros, prácticamente se arrastraba por el pasillo a la salida de la Gran Sala de Malfoy Manor, los hechizos caían cerca de él y milagrosamente no lo impactaban, de vez en cuando lanzaba un grito y se inclinaba sobre si mismo, con la boca abierta, buscando aire, una vez mas su mente intentaba resistirse a la maldición. "Búscala………..Mátala". Esas palabras rumiaban una y otra vez dentro de su cabeza, haciendo que su corazón palpitase de tal forma, que amenazaba con salírsele del pecho. A cada paso, evitaba con todas sus fuerzas seguir adelante, el conflicto en su cerebro, se iba propagando a cada fibra de sus músculos, a cada centímetro de su piel. Podía ver a los mortifagos, a los aurores, a los miembros de la Orden del Fénix, todos peleando, todos siguiendo sus convicciones. Y él, ahora, era un ser sin voluntad, sometido a los dictámenes mentales del Señor Tenebroso, luchando desesperadamente por no hacerle daño a lo que mas amaba.
El sudor caía en grandes gotas sobre su cara, tenía su cabello pegado al rostro, sus parpados se abrían y cerraban convulsivamente, intentando aclarar su vista, debido a sus lágrimas. Sus hermosas pestañas doradas, oscurecidas por la humedad, enmarcaban sus ojos gris acero que en ese momento tenían el color del hielo. Su mano agarraba tan fuerte la varita que parecía que iba a partirla de un momento a otro. Escuchaba los sonidos de alrededor amortiguados, no lograba captar nada claramente en esa confusión, solo la voz fría y silbante de Lord Voldemort en su cabeza, exigiéndole "Búscala……………Mátala".
Entonces la vio, caminando al otro lado del pasillo, esgrimiendo su varita, mirando asustada hacia todos lados, con los cabellos sueltos cayendo sobre su pecho y la otra mano apoyada en una discreta elevación de su vientre. Draco entonces levanto la varita y cerró los ojos, su mano temblaba, en ese punto ya estaba llorando ruidosamente. Los Malfoy´s no lloran, eso era una flagrante mentira, claro que lo hacen, sobre todo si es una buena causa. "NO………..NO……………NO………". Entonces, dentro de su destrozada alma, él encontró la fortaleza necesaria. La compulsión seguía allí, obligándolo a pronunciar el hechizo imperdonable. Draco se mordió la lengua hasta hacerse sangre mientras veía la figura de Hermione Granger acercándose hacia donde estaba. Dirigió una mano hasta la que tenia su varita y con fuerza la obligo a apuntar a su cuello.
Draco sintió la punta de la varita mágica punzando un lado de su cuello y respiro profundo. Era cierto, lo mas cierto, verdaderamente él daría su vida por evitar dañarla a ella y a su hijo. Ese pensamiento hizo que por un momento consiguiese enfrentarse a la maldición Imperius. La lealtad constituía la base de su amor y el orden de sus cosas, todo se resumía a ella, nada más que ella y por ella iba a matarse allí mismo.
De pronto cuando Draco iba a pronunciar la maldición imperdonable contra si mismo, una onda de energía mágica inundo el lugar, haciendo que los cimientos de la casa temblasen y la pared sur se derrumbaran, Draco cayo de rodillas, tosiendo debido al polvo y el humo alrededor, veía como la gente corría despavorida en todas direcciones gritando. Miro al frente cuando ya el panorama se despejo y lo que vio le saco un aullido, allí en medio de la destrucción de la pared sur de la mansión, estaba ella, su Hermione, su mujer, tirada inconsciente en medio de los escombros, cubierta de heridas y de sangre. Draco se levanto y sin dudarlo camino hacia ella, temiendo a cada paso que daba, que todas sus más horribles pesadillas se hubiesen convertido en realidad.
-Ah, ah, ah, ah- los sonidos salían de su garganta casi inaudibles.
Su respiración se hacia cada vez mas vacilante y arrítmica. Su boca se abría intentando aspirar el aire, que nunca llegaría a sus pulmones.
-Ah, ah, ah, ah, ah.
Estaba en medio de la destrucción total, su pecho le dolía intensamente, su espalda estaba quebrada y no sentía sus piernas. Desde su perspectiva solo podía mirar un hueco en el techo de piedra, dejando ver el cielo que en ese momento era gris, las nubes se arremolinaban arriba, dejando solo un resquicio para un disimulado rayo del sol. Sus ojos enfocaban la claridad, como si fuera su salvación. Pero no la había, su muerte estaba cerca y lo sabia. Cuando de pronto creyó escuchar unos pasos, alguien se acercaba, pero no tenia manera se saber quien era, amigo o enemigo, y además estaba empezando a alucinar, veía formas humanas sonriéndole desde las alturas y una vorágine de luz y oscuridad sobre su cuerpo, girando y girando, intentando aspirar su alma. Todo era muy confuso, los sonidos de la lucha cada vez se hacían mas lejanos y poco o poco su cerebro desconectaba sus sentidos. Sintió un par de manos tomando las suyas, que se cerraban en las suyas de manera gentil y cariñosa, ese contacto fue como un bálsamo, alejando su cruel realidad. Cerró sus ojos por un momento, hundiéndose en las sensaciones contradictorias que le producían esas manos, amor, odio y sobre todo una profunda decepción.
-Todo fue una mentira- dijo con la voz ahogada, entre sus estertores finales y realmente era así, había sido el más horrible engaño. El sueño que se había convertido en su pesadilla
-Todo, menos tú y yo – le contesto una voz lejana- Fuiste lo único real en mi vida.
-Promete que no me dolerá- sus ojos se cerraban solos. Siempre desde su infancia le había temido al dolor, podía enfrentar cualquier cosa menos el dolor. Y esperaba que la persona poseedora de su alma y su corazón, por lo menos le evitara la agonía.
-Juro que no dolerá. Me reuniré contigo pronto amor- eso fue lo ultimo que escucho antes de ver un destello de luz y luego …………la nada…………………………………..
Hermione de pronto abrió los ojos, parpadeo y casi se muere del susto. Por un momento pensó………que estaba muriendo y que Draco……….!Oh no!……..quizás estaba alucinando, pero no, allí estaba, echada en el suelo, cubierta de polvo, le dolía uno y cada uno de los huesos de su cuerpo y veía un boquete en el techo, donde veía el cielo encapotado. Levanto su mirada y se encontró con una cara conocida. Las lágrimas de Draco le goteaban sobre la nariz y en cuanto vio que ella despertaba, dejo escapar un suspiro de alivio.
-¡Por Merlín! ¿Estas bien?- Draco empezó a tocarle desesperado su cabeza de donde salía abundante sangre, el tórax y el abdomen parecían estar bien, se percato de que ella también tenia una pierna fracturada.
La incorporo y de la boca de Hermione salio un chillido de dolor. Draco la abrazo azorado y le beso la frente y la cara en repetidas ocasiones. Hermione se dejo acunar por él, a pesar del terrible dolor que sentía, se rodeo con los brazos su abdomen y sonrió por un momento, el niño se había sobresaltado por un instante, pero luego se tranquilizo, estaba vivo y bien, al parecer ese bebe tenia toda la intención de nacer, se había salvado de un pelo de unas cuantas. En eso era exactamente igual a su padre, pensó Hermione aliviada. De nuevo la alucinación volvió a ella por un instante.
-Draco…………….vi algo……………horrible- dijo ella vacilando, su voz salía temblorosa y Draco observo que sus ojos lo miraban con miedo- tú………….tú…………yo te pedía por favor que no me doliera. Que me matases sin dolor. No eras tú, no era yo. No éramos nosotros. Te decía que todo era una mentira lo nuestro. Era como si todo hubiese salido mal muy mal. Parecía que te estaban controlando…..no eras tú
Draco sintió el sudor frío recorriendo su espalda. ¿Cómo sabia ella de alguna manera que estuvo a punto de matarla? ¿Qué milagrosamente había revertido la orden y estaba a punto de lanzarse un Avada a él mismo? ¿Que estaba bajo el control del Imperius? Entonces se dio cuenta que ya no estaba bajo el efecto de la maldición.
-Draco ¿Qué paso?- dijo ella levantado su mirada enfrentándolo, la expresión de su cara había cambiado de miedo a duda. Él tenía la cara desencajada y compungido, además lucia algo confundido. Ambos estaban sucios y cubiertos de polvo, alrededor suyo solo había destrucción, grandes bloques de piedra estaban desperdigados sobre lo que había sido unas de las paredes de mampostería de Malfoy Manor.
-No lo se, olvídalo Herms, tuviste un mal sueño, de seguro fue por el golpe en tu cabeza- dijo Draco, no le diría nada de la Imperius, eso se lo guardaría para él solo, no tenia sentido preocuparla, le podría hacer daño al niño. Quizás mas tarde pero no ahora. Ella lo miro incrédula. Algo estaba muy raro, de pronto Draco se empezó a calmar y suspiro aliviado, todo había salido bien y ambos estaban vivos- una energía extraña casi destruyo toda la casa. Todo es un caos.
-¿Dónde esta Harry?- ambos se miraron de nuevo con temor por una fracción de segundo. Harry y Voldemort seguramente se iban a enfrentar si no lo había hecho ya. Draco entonces sonrió, con la sonrisa más radiante de la que era capaz.
-Voldemort ha sido derrotado – dijo con voz clara y fuerte. Draco estaba seguro, en el momento de la explosión, de pronto había dejado de estar sometido a la Imperius…………..y eso solo podía suceder si…………….el Señor Tenebroso desaparecía.
-¿Cómo lo sabes?- pregunto Hermione- ¿Viste algo? ¿Viste a Harry? Maté a la serpiente, así que solo quedaba uno.
-Solo lo sé- Draco la miro intensamente- Estoy completamente seguro de que Voldemort ya no existe.
-¿Qué paso con Harry?- insistió Hermione. A pesar de todas las cosas que habían pasado, ella había logrado perdonarlo. En su corazón, siempre seria como su hermano, mas que su hermano, su gran compañero de aventuras, su amigo. Veía contenta la reanudación de su relación con Ginny, ella sin duda era la única capaz de hacerlo feliz. Y aunque de vez en cuando, sentía la mirada lánguida y nostálgica de Harry sobre ella, Hermione le aseguraba una y otra vez, que ella había olvidado todo lo malo. Así que su suerte, era algo que ella tenia que averiguar de inmediato. Hizo ademán de levantarse, pero el dolor no dejo que se incorporase
-No quiero que te muevas- dijo Draco sujetándola- no hasta que venga alguien de San Mungo o quien sea que pueda revisarte.
Remus Lupin se acerco con Nymphadora Tonks, Draco había logrado sentar a Hermione. La lucha había terminado en el mismo momento que la onda expansiva de la magia había destruido los muros de la casa. Remus se inclino hacia ella y termino de examinarla.
-Hermione, estas viva de milagro- dijo con voz temblorosa Lupin señalando el tamaño considerable de las piedras alrededor de ella, le daba escalofríos pensar lo que hubiese sucedido si una de ellas le hubiese golpeado la cabeza – te fracturaste la pierna y tienes una herida en la cabeza que ya cerraremos. ¿No estas mareada?- Hermione negó con la cabeza, Lupin murmuro Episkeyo sobre su cabeza y la herida desapareció junto con el dolor. La pierna, la entablillaron y acordaron que esperarían a darle la poción crecehuesos versión maternizada que solo había en San Mungo.
-¿Cómo esta mi hijo?- pregunto Draco preocupado.
-Perfecto- dijo Hermione con seguridad, antes que Remus respondiese- Aunque se esta moviendo mucho, sin duda me esta reclamando tanto alboroto- Hermione tomo la mano de Draco y la deposito en su vientre, él sintió los movimientos suaves del pequeño bebe.
-Parece como si tuvieses un montón de peces allá dentro- comento él asombrado, le sonrío de nuevo y ella correspondió esa sonrisa- o como si tuvieses el estomago revuelto o algo así.
-Créeme Draco- dijo ella tratando de levantarse para caminar apoyando a él- no es ningún pez o algo así, es un bebe con todas las de la ley. ¡Quiero ver a Harry!
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Vio su cuerpo desde arriba y un torbellino de luz llamándolo. Harry trato de tocarse la cara pero no pudo…………¿Seria posible que ………….hubiese muerto? Veía su cara allá abajo cubierta de sangre y desencajada, su cuerpo maltratado sobre el piso de mármol negro. Y de pronto dos personas de brillante cabello rojo se acercaron a su cuerpo. Eran Ron y Ginny con el dolor desencajando sus rostros. Sintió añoranza y sintió dolor. Él no podía morirse, tenía todavía mucho por hacer, pero esa luz en el cielo……..lo atraía mucho.
-Harry- la voz suave de Ginny salio temblorosa. Estaba devastada, sus esperanzas no podían terminar de esa manera. Tanto esperar……..tanta comprensión………….tanta entrega…………para al final………..nada- Harry, por favor……………Harry- sus manos acariciaban tiernamente su cara. Y el Harry que estaba elevado vio que en su frente no había cicatriz, no existía, solo sangre seca, pero no había…………
-Harry- escucho de nuevo la llamada de Ginny y entonces la consciencia de Harry se sintió succionada hacia abajo, hacia su cuerpo inerte, como si estuviese en un remolino de mar. Sintió entonces el dolor y las manos calidas de Ginny sobre su cara. Abrió los ojos y empezó a respirar. Ella lo observo impávida por un momento y luego sonrío. Ron, quien hasta ese momento había permanecido callado, empezó a abrazarlo compulsivamente y a revolverle el cabello.
-Estas vivo…………….Harry………….lo volviste a hacer-la voz de Ron resonaba en toda la estancia- estas vivo. Todos alrededor miraban estupefactos el desenlace de los acontecimientos. De pronto la gente empezo a gritar y a aplaudir. La nueva era magica daba inicio..............ya sin la sombra de Lord Voldemort.
Harry entonces se sentó y se toco la frente, era cierto……………..no estaba. La cicatriz había desaparecido con un Avada……………..así como había sido producida por un Avada. La ley del equilibrio mágico.
Miro a su alrededor y en la distancia lo vio, el cadáver de Tom Riddle, alias Lord Voldemort. De pronto una certeza inundo su cabeza, eran siete, los horrocruces, eran siete y no seis. Dumblendore no se había equivocado. Eran siete, el número mágico. El diario de Tom Riddle, el anillo de los Gaunt, la copa de Huffelpuff, la diadema de Ravenclaw, la serpiente Naginni, el propio Lord Voldemort y él mismo………….su cicatriz.
-Ha terminado-exclamo Harry, apretó la mano de Ginny, la miro, le dio un corto beso en los labios que ella respondió presurosa y repitió- Se acabo.
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Generalmente el primer destello de magia de un brujo ocurre a temprana edad, más o menos a los dos o tres años. Es un acontecimiento muy esperado por los progenitores si estos a su vez son magos. Si son muggles, en general no se dan cuenta o simplemente lo ignoran. Los muggles tardan bastante tiempo en aceptar que hay cosas en el mundo que no son tal como aparentan. A veces………………….si el mago es particularmente poderoso…………………este estallido sucede antes en su vida…………….generado por una emoción intensa, la mayoría de las veces, debido a un ataque de rabia ………………furia……………o como sucedió en esta ocasión…………por el deseo mas primitivo que puede tener un ser humano………..sobre todo si es hombre…………….el hambre y el deseo que lo dejen comer en paz.
Hermione estaba acostada de lado en la inmensa cama de su habitación, miraba al tierno niño que en ese momento estaba pegado a uno de sus pechos, alimentándose de ella. Sorprendentemente, para todos, Draco y ella se habían casado el mismo día de la caída de Voldemort, lo recordaba como un suceso extraño, estaban sucios con las ropas hecha harapos, ella tenía fracturada una pierna. Draco estaba tan desesperado que literalmente obligo a Kingsley a pronunciar el encantamiento nupcial delante de todos. Así mismo, quizás contagiados por la euforia, Ginny y Harry habían dicho sus votos al igual que Luna y Theodore (quien había quedado muy herido en esa batalla y quizás cojearía de una pierna toda la vida). La cara de felicidad y satisfacción de todos jamás se iría de su memoria. En contraste, sus suegros mantuvieron su imperturbable semblante, los felicitaron y les dedicaron frases políticamente correctas pero nada más allá de eso. Las cosas no eran ni nunca serian fáciles con los Malfoy´s. Sin embargo, Draco estrecho la mano de su padre y luego Lucius le dio un fuerte abrazo para de nuevo volver a sus maneras circunspectas. Sus ultimas palabras antes de retirarse con Narcissa fueron: "Avísanos cuando nazca el niño. Queremos conocerlo"
El resultado de la batalla había sido más que satisfactorio, en realidad pocos murieron de lado y lado. Los mortifagos sobrevivientes estaban todos pudriéndose en Azkaban. Los Malfoy´s y el señor Nott lograron evadir la justicia, gracias a sus últimos actos. En el caso del padre de Theo era porque se había negado en redondo en participar en la última batalla y había pasado bastante información vital a su hijo. El gran misterio seguía siendo el paradero de Pansy, Crabbe y Goyle, misterio para todos, excepto para Draco Malfoy, quien solo sonreia cuando alguien preguntaba en relación a ellos. Hermione, por supuesto, ya que Draco no le ocultaba nada, sabía muy bien en donde estaban, asoleándose en las playas de una isla aislada en el Caribe llamada Gran Roque.
Los Malfoy´s cumplieron su promesa, cuando Draco nació hacia tres meses escasos, ambos estuvieron presentes y por primera vez en su vida, Hermione Granger vio una sonrisa en el rostro de Lucius Malfoy. Ella y él hablaron largo y tendido en esa especial y única ocasión. Dejaron muchas cosas en claro, no se caían bien y siempre tendrían una relación bastante tensa, eso era seguro, pero tenían cosas que agradecerse. Dejarían a un lado las rivalidades por el pequeño niño que ahora los unía. Draco Malfoy Jr. no decepcionó a nadie, tenia el cabello rubio platino de su padre, sus mismos rasgos finos y aristocráticos, era blanco como la nieve, pero para satisfacción de Hermione, sus ojos eran oscuros como la noche, castaños del mas oscuro que se pueda encontrar, casi negros, los ojos de Frank Granger, su finado abuelo.
Y precisamente esos intensos ojos negros la estaban observando con curiosidad mientras mamaba del pecho de su madre, el bebe tenia las manitas fuertemente cerradas en puño. Ella le prestaba toda su atención, hasta que sintió unas manos delgadas colándose debajo de su bata de seda y unos labios mordiendo su cuello y su hombro. Hermione dio un suspiro profundo y volteo el rostro para encontrarse con el de Draco que la miraba extasiado. Sus labios se buscaron, reconociéndose de nuevo, como cada vez que se tocaban y de nuevo se sumergieron en un apasionado beso.
-Te amo- le dijo Hermione después de terminar el beso.
-Yo también-Draco contesto con esa voz tan ronca y sugerente que lograba ponerle los vellos de punta. Una de sus manos dejo de acariciar el calido cuerpo de su mujer y se dirigió a su hombro para bajar el tirante y seguir acariciándolo con la lengua. Estaba ansioso esa noche, bueno en realidad todas las noches…………..la maternidad de Hermione solo lograba sacarle lo mas salvaje que había dentro de él. ¿Quién lo diría? Saber que ella era la madre de su hijo y que era suya, le provocaba mil y un sentimientos, tantos que sentía que se iba a ahogar de un momento a otro y que mejor manera de demostrárselos que en la cama.
-Draco- dijo Hermione gimiendo.
-Hum- contesto él distraído con las caricias que le estaba propinando a la joven.
-Déjalo un rato, espera a que termine con el bebe- dijo ella rendida ante tanta atención, cuando de pronto un envase de talco que estaba en la cómoda, salio volando por los aires y golpeo directamente a Draco en la cabeza. Hermione se sorprendió y se levanto intempestivamente de la cama, cargo el pequeño niño contra su hombro. El bebe Draco gimoteaba con mal humor, todavía tenia hambre y le habían quitado bruscamente su comida.
-¿Qué diablos fue eso?- dijo Draco mirando a todas direcciones, había tomado su varita y su actitud era cautelosa. De pronto Hermione río a carcajadas. Ella era una madre y había sentido la corriente mágica proveniente de su bebe. El orgullo le inflaba el pecho, el niño había tenido su primera manifestación de magia.
-Te dije que no molestaras…………..que me dejases terminar con él. El pequeño Draco se molesto porque estabas distrayendo mi atención y simplemente te dio un escarmiento- Hermione tuvo que sentarse de nuevo en la cama, era demasiado cómico. Draco se acerco, con un moretón hinchándose en su frente y tomo en sus brazos a su hijo. El bebe lo miro un rato, y ambos, padre e hijo hicieron un puchero con la boca. Hermione los observo y de nuevo empezó a reírse histéricamente.
- Parece que nos tendremos que poner de acuerdo en cuanto a tu madre- dijo Draco intentando aguantar las ganas de reír, luego le dio un sonoro beso en la frente al niño- lo bueno de todo es que………..Lucius podrá morir en paz…………..este niño es mas Malfoy que toda mi familia junta.
FIN
Gracias a todos.
DEJEN REVIES
