Disclamer: personajes de JKRowling.

Bueno, aquí estamos, por fin el final. Me han dejado unos reviews que me han cortado el aliento. Jamás pensé que tanta gente se identificase con la historia, me siento muy halagada. No los hago esperar. Banda sonora en sucesion; Ouverture y Jillian de Within Temptation de su disco en vivo Black Symphony y por ultimo The Unforgiven III, Metallica.

Capitulo 28 Final

Un silencio incomodo invadió el despacho del Sr. Malfoy. Después de que durante más de cinco horas, Theo Nott y Draco Malfoy relataran absolutamente toda la historia, sin omitir los detalles mas importantes, solo quedaba el cansancio y la expectativa. La violación de Hermione a manos de Draco fue dejada de lado, ninguno de los dos hombres se atrevió a sacar el tema, por precaución, era motivo para matarse allí mismo delante de los chicos, algunas cosas simplemente eran inmencionables, al final todos los presentes contenian la respiración.

Los últimos rayos de sol entraban por una de las ventanas, iluminando el lugar con una tenue luz anaranjada, un minúsculo rayo de sol llegaba hasta las manos de Rose, ella siguió el vaivén de las múltiples partículas de polvo con la vista, su movimiento era errático y al azar tal cual como la historia de esos tres. Si había algo que había aprendido en esos dos días, es que conseguir la felicidad en la vida, en parte es cosa de uno mismo, pero al final parece ser la suerte quien tiene la ultima palabra. Nott, Malfoy y su madre eran el mejor ejemplo de ello, sus vidas se habían entrecruzado de una manera incluso hasta inexplicable, y si bien sus propias decisiones nunca jugaron a su favor, de alguna forma, se habían encontrado en las situaciones equivocadas en el peor momento posible.

Quizás si Nott no se hubiese ido abandonando a su madre, quizás si Draco Malfoy no hubiese tomado la decisión de ir tras de ella solo para vengarse, quizás si Hermione Granger no se hubiese enamorado de Malfoy, si tan solo él no hubiese correspondido a ese sentimiento, quizás…quizás…quizás. Y por ultimo, el azar entonces definió el resultado del juego, cuando de manera casual dos células se unieron un día para formar ese ser humano llamado Rose. No era agradable saber que debía su existencia a una mera casualidad, no fue algo que deseasen conscientemente, solo fue un accidente, algo no previsto, a pesar de que como lo dejaron en claro los dos hombres que en ese momento evitaban mirarse las caras, había sido producto de un acto de amor, por lo menos de parte de ellos. Y Rose sabia quien era su madre, sin duda ella también había amado, en su peculiar forma, aunque rompiese los convencionalismos haciendo lo que hizo.

Rose estaba sentada en silla y no movía ninguna parte de su cuerpo, había empalidecido visiblemente. Se sentía pequeña ante la magnitud de los acontecimientos. Todo lo escuchado había dejado huella en su corazón. Su madre…………….su madre había sufrido muchísimo de seguro en toda esa situación y luego llegó ella, su bebe…………producto de esa tormentosa historia. Como dejar de sentir angustia, rabia, su vida le había sido robada, de alguna manera ella había pagado por todas las equivocaciones de ellos, creciendo en la más completa ignorancia, sin conocer a su verdadero padre. Y aun así no podía odiar, estaba tan impactada que no podía hacerlo en ese momento y quizás nunca lo haría. A fin de cuentas, eran su madre y alguno de ellos, su padre.

-¿Qué sucedió después?- preguntó ella mirando atentamente a Draco Malfoy quien estaba sentado en el sillón frente a su escritorio, en apariencia calmado, sin dejar traslucir toda la tempestad que tenia en su interior. Encima del escritorio, justo frente a él, estaba el sobre que contenía la verdad sobre quien era el padre de Rose –Usted participó en la ultima batalla, estaba allí, mi padre siempre cuenta como lo salvó en la Sala de los Menesteres.

-No se que versión de los hechos te contó Weasley- dijo Draco- pero te puedo asegurar que todo fue malinterpretado. Cuando me convertí en un traidor lo hice por todas las de la ley. Por algo no fui a la cárcel a diferencia de otros.

Draco le lanzo una rápida mirada a Theo quien se encontraba de espaldas mirando por la ventana. Theo no presto atención a la mala intención del comentario, giró su cuerpo y le dijo a Rose;

-En mi caso, los Renegados seguimos con lo nuestro. En la batalla de Hogwarts yo participé, pero me aseguré que mi presencia no fuese percibida. Nadie jamás se dio cuenta quien era y en que bando estaba- dijo Theo- eso solo lo sabe Potter. No daré mas detalles- concluyó Theo sin ganas de seguir hablando. Y eso era porque la muerte de Fred Weasley (el supuesto"tío" de la chica) era su responsabilidad, un estupido accidente. Pero solo Potter y Arthur Weasley lo sabían, nadie mas, ya hablado el asunto en su momento, habiéndose disculpado con el padre del muchacho, en una conversación nada agradable en Azkaban, no valía la pena sacar a colación el asunto. Había pagado por todo lo que había hecho, con el Plogsom o sin él.

-Entiendo- dijo Rose, asumiendo que por lo pronto no debía seguir insistiendo ese asunto. Aunque algo dentro de ella le decía que Theodore Nott se llevaría la mayoría de sus terribles y escalofriantes secretos a la tumba. De reojo lo miró, no podía imaginar como el buen chico que había sido alguna vez se había convertido en el hombre tan desapiado que fue después, alguien a quien mucha gente todavía temía. Una lección magistral sobre lo que un corazón roto era capaz de provocar.

Scorpius permanecía al lado de la joven, callado, expectante al desarrollo de los acontecimientos. Sabia lo que estaba en juego, él amaba a esa chica, había construido sus esperanzas y sus ilusiones en torno a ella. Había escuchado la historia de amor de su padre con disgusto al principio, luego con asombro y por ultimo no pudo evitar compadecerse de su suerte. Todavía estaba enamorado de la chica que había cambiado todos sus esquemas cuando todavía era un adolescente. Jamás había considerado a su padre como un hombre intenso tal cual como era descrito en ese relato mas bien siempre le pareció del tipo estricto y aburrido. Al parecer tenía un concepto muy diferente de él o Draco Malfoy sabia ocultar muy bien lo que era. Lo más probable era que fuese lo segundo.

A la percepción de Scor, Draco Malfoy había sido un joven al principio caprichoso y malintencionado, luego se había convertido a la fuerza en un hombre astuto, decidido, tenaz, apasionado, hasta cierto punto vulnerable y sobre todas las cosas justo, capaz de tragarse su orgullo solo por amor. Si no hubiese sido de esa forma, habría obligado a Hermione Granger a permanecer con él y no lo hizo. No le gustaba el papel que su propia madre tenia en esa historia, pero para ser honestos, a la final, en la vida ……..decididamente no había justicia. Además Astoria Greengrass fue el oasis en la vida de su padre, un interludio. Hermione Granger era el infierno y al mismo tiempo el paraíso para él. Y por tener esos mismos sentimientos por Rose, por haber vivido el paraíso con ella y estar en la cueva mas profunda del averno desde que sospechaban que eran hermanos, y aun hallarse incapaz de dejar de amarla, era que respetaba a su padre, porque lo entendía perfectamente.

-¿Ustedes dos todavía se odian?- preguntó Scor mirando alternativamente a los dos hombres quienes seguían ignorándose mutuamente-¿Aun después de tanto tiempo?

-Eso no lo pongas en duda- contestó Draco, Theo asintió.

-¿Pero ni siquiera el resultado de ese sobre los hará cambiar de opinión?- preguntó de nuevo Scor cauteloso. Draco rodó los ojos y Theo resopló.

-Nuestro asunto personal no tiene nada que ver con Rose, por lo menos no con ella directamente- dijo Theo, Draco se mantuvo inmóvil esta vez prestando atención a las palabras de Theo que encerraban una gran verdad- en todo caso, creo que las razones de nuestro odio son justas y son reales. Quizás tengamos la razón o quizás no, pero hay cosas que nunca estaré dispuesto a perdonar.

-Estoy de acuerdo- agregó Draco- creo que no hay mas nada que decir al respecto.

-Correcto- concluyó Theodore

-¿Qué pasa con mi madre? ¿Todavía la siguen amando?- preguntó Rose, a quien la posibilidad de que alguno o los dos todavía siguieran queriendo a su madre la ponía en un dilema. Sobre todo por como las cosas estaban en su casa, mas bien entre sus padres y por otro lado, porque veía un peligro real en la situación. Y su madre no estaba en condiciones para afrontar de nuevo una batalla por ella.

-Creo que eso ya ha sido aclarado bastantes veces en esta conversación- dijo Draco tensando los labios- Por lo menos de mi parte.

-Todo lo que tengo decir es que ella sabe exactamente lo que siento. Hablé hace unos meses con tu madre- dijo Theo- creo que estamos claros en ese asunto. Pero tampoco diré nada, solo concierne a Hermione Granger y a mi.

-Ya veo- dijo Rose sin haber despejado sus dudas del todo, miró por un momento a Draco- ¿Cuando abrirá el sobre?

Draco se levantó de su silla, tomó el sobre, dio un rodeo alrededor del escritorio y se lo extendió a la chica, quien lo recibió con manos temblorosas.

-Es todo tuyo- dijo Draco- es justo que tú seas la primera en saberlo. Si quieres te dejaremos a solas.

Los tres hombres en la habitación clavaron su mirada en la chica quien con angustia, posó su vista en el rostro de cada uno de ellos. El momento había llegado y de alguna forma……tenía unas ganas locas de salir de allí y olvidarse de todo el asunto. Porque ahora tenia miedo de saber la verdad, temor de que todas sus ilusiones se hiciesen añicos como una copa de cristal lanzada al suelo, tal cual como les había pasado a ellos. Esa historia tenia una gran enseñanza, la felicidad se escapa de tus manos como el viento, es completamente impredecible y escurridiza.

-No- dijo ella con voz temblorosa, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Scor permanecía impávido a su lado, con el mismo miedo de Rose reflejado en sus grises ojos, colocó su mano sobre el hombro de la chica para darle seguridad. "Aquí estoy contigo"- por favor, no quiero estar sola.

Theo contempló a la chica por un instante. Sabia que era un momento difícil para ella, pero a decir verdad a él no le iba mejor, su corazón latía en su pecho como si quisiera salirse de allí. La soledad era su eterna acompañante desde hacia mucho tiempo, se había acostumbrado a ella, incluso, podría decirse que de alguna manera hasta la apreciaba. Después de la gran decepción sufrida con la que siempre considero el amor de su vida, no pudo confiar lo suficiente para volverse a enamorar y así había permanecido, solo, libre, fiel a sus principios. Y ahora, sorpresivamente, quizás, ella había tenido una bebe para él, un regalo, un tributo a su historia de amor, que ahora era solo un recuerdo a veces amargo, otras tantas feliz en su corazón. Amaba a Hermione, la quería, aun en ese momento, pero había madurado, a duras penas comprendió el verdadero significado del amor y este incluía desprendimiento. Si verdaderamente amas algo déjalo ir. Nunca más seria ciego ante la abrumadora evidencia. Por algo ella se había enamorado de Draco Malfoy, por algo al final no pudo decidir entre ellos, debido a eso no estaban juntos y no lo estarían jamás. Pero ya no dolía tanto, lo reconocía como un hecho…….nada más. Pero aun así, sabia que jamás podría arrancársela completamente del corazón.

Draco tragó grueso. Al final no iba a tener que morir para que se supiese toda la verdad. Durante esos años………….como no………se recriminó su cobardía, sin incapacidad para decidirse a abrir el maldito sobre y sobretodo le exasperó la terquedad de ella, por no afrontar la situación. Y debido a ello, habían llegado hasta donde estaban, con su hijo y Rose, metidos en una situación casi o mas escabrosa que la vivida por ellos. Tenia un gran dilema, los quería felices, a los dos, pero también quería que la chica fuese su hija. Lo deseaba con tanta fuerza que le dolía el alma. Era lo único que tenia de ella, quizás lo único que Hermione Granger habría aceptado darle alguna vez, un hijo.

Rose abrió el sobre con lentitud, sacó una pagina impresa de este y empezó a leer. De pronto ahogó un gemido y finalmente sollozó, se tapó la boca con una mano, levantó la mirada y miró alternativamente a Draco Malfoy y a Theodore Nott. Se llevó el papel al pecho y luego de un instante, su mirada se fijó en Scorpius, quien estaba más pálido que ella, literalmente con el corazón en la mano.

Rose se levantó y fue hacia el chico, abrazándolo con fuerza. Scor por un momento se sorprendió, pero luego se relajó al ver que ella apoyaba su cabeza en su pecho. Draco bajó la cabeza derrotado, había entendido completamente el lenguaje corporal de la chica, sintió como toda su vida de nuevo se hacia pedazos.

-¿No somos hermanos?- pregunto Scor todavía con algo de duda.

-No- dijo ella en voz baja, entonces Scor sonrío y la beso en los labios, a lo cual ella correspondió con intensidad, luego de unos segundos se separaron.

Draco estaba inmóvil en su sitio, Theo también. Ninguno de los dos sabía como reaccionar a la noticia.

Theo Nott, sentía que el mundo le daba vueltas. Increíblemente esa atractiva joven que tenia frente a él era el producto del único amor de su vida. Era su hija, la niña que Hermione había criado sin él, porque el maldito destino lo había torcido todo una y otra vez. Una chica que no conocía a profundidad, pero que desde el primer momento que la había visto, había sentido una conexión especial con ella, una extraña atracción, como si su cuerpo reconociese que era parte de él. Tenia unas personalidades muy afines, por lo menos eso seria un buen punto para comenzar una relación padre- hija.

-Ron Weasley siempre tendrá el primer lugar en mi corazón, lo adoro, me crío como si fuese su verdadera hija- dijo ella un poco aturdida por la noticia mirando a Theo a quien le brillaban los ojos, Rose temblaba, estaba nerviosa y asustada, miró un momento el papel que tenia en sus manos- el informe solo dice que no soy hija del Sr. Malfoy- se hizo una pausa incomoda- Pero después de todo lo que escuché y de hablar contigo, se que eres mi padre. Solo de ti pude haber heredado mi endemoniada manera de ser. Saco de quicio a mi madre todo el tiempo ¿Lo sabias?- entonces la voz de ella se quebró y Theo avanzó unos metros y la estrechó entre sus brazos. Ella sentía su contacto extraño y a la vez conocido. Era una familiaridad muy especial.

-Somos dos niña, somos dos-dijo él dándole un beso en la frente y abrazándola con fuerza, hasta que la chica logro tranquilizarte.

-La forma de tus ojos, su color- le dijo Theo susurrándole en el oído- tu mirada es igual a la de mi madre. Lo poco que recuerdo de ella es precisamente eso- ella solo atinó a asentir con la cabeza un poco desorientada todavía. Desde hacia meses se había preparado para eso momento, pero aun así se sentía fuera de lugar. Todo le parecía un mal sueño. Pero la verdad era que su padre, era Theodore Nott, algo inimaginable para ella hasta hacia dos días. E increíblemente, no estaba tan mal, después de todo.

Rose se separó de él por un momento y fue hacia donde estaba Draco Malfoy observándola con detenimiento, ella intento sonreírle y él trato de poner su mejor cara pero no lo logró.

-Gracias- dijo Rose- por todo- Draco se adelantó, le tomó una mano entre las suyas y se la besó. Rose sintió como las manos del hombre temblaban, hacia todo el intento por disimularlo, pero se notaba que estaba muy alterado por el resultado de toda la situación. Seguramente más que alterado, estaba decepcionado. Ella le hizo señas de que se acercase y le dijo algo en el oído. A Draco le brillaron los ojos fugazmente.

-No creas que no lo se- dijo él en voz baja- si bien ahora todo es muy complicado. Lo hare, en su momento. Fue un placer conocerte y cuidar de ti en las sombras-dijo él- las puertas de esta casa están abiertas para ti. Aunque creo que esta demás decirlo-Draco le lanzo una mirada bastante significativa a su hijo.

-Rose y yo nos casaremos en cuanto podamos- dijo Scorpius y Draco asintió reconociéndolo como un hecho- Y ustedes dos irán, aunque tenga que lanzarles un Imperius.

-Estaré allí- dijo Draco.

-Yo también, pero mejor inviten al Cuartel de Aurores - contestó Theo- solo por si acaso- Draco dejó escapar una amarga risotada.

-No me lo puedo creer- dijo Rose con la boca abierta, estupefacta. Oh, no, no iba a ser fácil y lo sabia, siempre estaría metida entre los dos. Ya vería como se las arreglaba en el futuro- será mejor que Scor y yo lo hagamos solos.

-Era una broma- contestó Theo levantando las manos como un gesto de paz- me comportaré como todo lo que no soy. Un caballero.

-Será mejor que la cuides- dijo Draco por primera vez en todo ese tiempo dirigiéndose directamente a Theo- No es mi hija, pero es la de Hermione y para mi sigue siendo lo mismo.

-Esta vez no fallaré- respondió Theodore con desafío- La protegeré con mi vida.

-Los dejaremos, supongo que tienen mucho de que hablar- Draco fue hacia la salida y Scor lo siguió

Theo y Rose se quedaron solos en la gran biblioteca, frente a frente. Ella contemplaba a ese hombre guapo y alto, con un dejo de rebeldía que resultaba muy atrayente y un aura de misterio que ella aun no había sabido descifrar por completo. Era difícil leer ese rostro, que por unos momentos lucia hosco y otras veces afable. Las complejidades del pensamiento de ese ser humano llamado Theodore Nott solo se dejaban vislumbrar a ratos en la superficie. Y ella sabia que había muchísimo más debajo, una mente interesante, increíblemente rica en matices, solo esperaba tener el tiempo suficiente para conocerlo, para aprender a quererlo.

-No se ni como comenzar- dijo ella entre lagrimas- no se si llamarte papa, padre, Sr. Nott o Theo.

-Theo esta bien para empezar, ese punto ya lo aclaramos- dijo él- creo que seria extraño para los dos si me dices papa, me ahuyentarías todas las chicas, eso es seguro. Además, no creo que a Weasley le guste la idea.

-Mis padres están a punto de separarse. Mi papá tiene otra, seguro la conoces, se llama Pansy Parkinson, es una viuda, tienen años viéndose a escondidas, al parecer ella era una horrible persona cuando estudiaba en el colegio con mis padres, hasta quiso entregar a tío Harry a Voldemort, pero según lo que dicen, ha cambiado y quiere a papá con locura- esta vez Rose tanteo el terreno-Mamá lo sabe, estaba dispuesta a darle el divorcio antes de que se enfermase, si eso sucediese ¿Buscarías a mi madre de nuevo?

-No- dijo Theo con dureza- no lo hare. Si supiste leer entre líneas e interpretar bien esta historia, te darás cuenta que yo nunca he sido el primero en su corazón. Solo fui un obstáculo y esta vez en serio quiero que sea feliz. Pero al final la decisión es de ella.

-¿El Sr. Malfoy sabe esto?- dijo Rose un poco descolocada por esa confesión- ¿Que estas dispuesto a hacerte a un lado?

-No lo sabe, pero créeme-. dijo Theo con ironía- a él no le preocupa mi opinión, lo único que le importa es tu madre. Lo oíste todo este tiempo, todavía esta enamorado de ella.

-Eso no lo dudo- dijo ella conteniendo la respiración. Su madre y Draco Malfoy tenían demasiadas cosas pendientes, muchas cosas para perdonarse. Y lo que sentía su madre hacia él después de tanto tiempo, era una completa incógnita para ella.

-Entonces pequeña- dijo Theo- Como pretendes decirles a todos que yo, el terrible Nott soy tu padre. De seguro que será todo un escándalo. Rita Skeeter hará un festín con nosotros, te lo aseguro.

- Tengo la sensación de que esto va a ser muy divertido- dijo ella sonriendo y restregándose los ojos.

-Estoy totalmente de acuerdo- confirmo Theo brindándole una de sus mas esplendidas sonrisas, sus ojos azules brillaban emocionados- ¿Quieres decírtelo a tu madre? Ya tendré tiempo para charlar con ella con tranquilidad, pero creo que ustedes dos deben hablar primero.

-Pienso lo mismo- dijo Rose- y creo que el Sr. Malfoy también debería hablar con ella. De seguro tienen mucho para decirse. Tendré una conversación con él sobre eso. Se merecen hablar.

- Te dare un consejo- dijo Theo arrugando el rostro- Dile lo que quieras, pero no lo obligues a nada. Yo soy un Nott y él sigue siendo un maldito Malfoy, terco y orgulloso hasta morir y para colmo ya esta algo viejo. Hermione es……………Hermione. Como te habrás dado cuenta nuestra historia no es fácil. Dale tiempo a ambos. Yo me tomare el mío.

-¿Aceptarías a Scor?- dijo ella- Yo se que tú y el Sr. Malfoy se detestan. Pero voy a casarme con él, contra viento y marea, les guste o no. No quisiera que eso fuese un obstáculo entre nosotros.

-No te preocupes- dijo Theo- Si Scorpius es lo que quieres, no tengo derecho a decir nada al respecto. En cuanto a Draco Malfoy, algún día……………..quizás en mil años, podremos jugar juntos con nuestros nietos sin matarnos, de hecho lo mas probable es que no suceda jamás, pero por lo pronto………….saldré de aquí inmediatamente, antes de que me diga una pesadez y me metan a Azkaban de nuevo por hechizarlo.

-¿Me dejarías sin suegro?- pregunto ella un poco escandalizada. Rose jamás obligaría un acercamiento entre ellos, aceptaba que tenían bastante razones para odiarse, era tentar al destino y lo entendía completamente.

-No me des ideas Rose- dijo Theo sonriendo malignamente, después de darle otro beso a la chica, esta vez en la mejilla- mira que no necesito mas que un empujoncito para mandarlo a diablo de una buena vez y para siempre. Vente en la noche a The Edge con el niñato de tu novio, hay que celebrar bautizo y boda como dicen los viejos, te aseguro que será una juerga digna de recordar. Le harás honor a tu padre bebiendo como un cosaco. Ya sabes, tradición familiar. Y dale esto a tu madre, lo tenia preparado si por alguna jugarreta del destino, resultaba que eras mi hija- Rose miró el papel doblado que Theo depositó en la mano, lo leyó de reojo, estaba dirigido a REINA HERMIONE de parte de ROMEO, no pudo evitar sonreír.

-Esto es para ti, bella, para que vele tus sueños así como ha protegido los míos- dijo Nott entregándole la antigua medalla que siempre había llevado con él desde que Hermione se la había devuelto.

-No se te escapa nada-dijo Rose admirando la joya y las runas impresas en esta. Sabia el significado de ese presente, su padre le estaba dejando lo que quedaba del legado de los Nott´s. El Plogsom había desaparecido para siempre- Es hermosa.

-Rose, nunca pierdas la confianza en quien amas y aun en la hora mas oscura tampoco dejes de tener esperanza- le dijo Theo en voz baja- Nadie se imagina lo que pase en Azkaban, soñando con un imposible, viviendo del pasado, suspirando por el tacto de las manos de tu madre sobre mi cara, recordando sus labios sobre los míos. Muchas veces desee la muerte por haberla perdido, pero algo me decía que tenia que sobrevivir a ese infierno, sobrellevarlo como fuese, tenia una extraña sensación en mi pecho que me impedía ceder, era como un presentimiento y nunca supe lo que era hasta hoy. De alguna manera algo, el destino, Dios, no lo se, te tenia guardada para mi, para que llegases a mi vida, en el momento justo en el cual yo fuese capaz de aceptarlo todo y libre de querer sin resentimientos. Amo a tu madre y ahora mas que nunca, porque tú eres la viva expresión de ese amor. Si hay un momento para agradecerle a la vida, creo que es precisamente ahora.

-Por eso no entiendo como eres capaz de renunciar a ella- dijo Rose emocionada por las palabras de Theo.

-Lo hago, por eso……………..precisamente por eso, por amor- dijo Theo girándose para salir de la habitación.

-Espera. No me has contado que paso con tu padre- le dijo Rose. Theo se detuvo y la miró sobre el hombro.

-Ah eso- Theo intento conservar toda su seriedad, al parecer era hora de dejarle ver a la chica un poco de su macabro sentido del humor- El viejo Nott esta en su casa como siempre, duro como una piedra, con una salud de hierro. Se salvó de Azkaban por estar completamente demente. Te va caer bien, te lo aseguro, esta loco como una cabra, pero es bien simpático, todavía practica el cruciatus con sus mascotas. Ya no tiene nada en contra de los mestizos y muggles o eso creo. Le gustara saber que tiene una nieta, a lo mejor te enseña una o dos maldiciones imperdonables- Theo le guiño un ojo y le ofreció una sonrisa traviesa, pero también un poco siniestra. Rose sintió el escalofrío recorriendo su espalda. Sabia que Theo solo lo hacia para asustarla y quizás divertirse de manera retorcida con la cara de pánico impresa en su cara, pero igual, le daba un poco de ansiedad conocer a su abuelo, el famoso mortifago. ¡Oh no!, definitivamente no iba a ser fácil. Se horrorizaba de solo pensar como serian unas navidades mortifagas con esos dos.

-¿Me estas tomando el pelo?- dijo ella después de un rato.

-Un poco- Theo le seguía sonriendo pero luego enserio su expresión- Es cierto, mi padre esta vivo, no lo visito mucho, otro error mas que reparar- dijo Theo con melancolía- Tiene demencia senil, no habla ni entiende nada desde hace años y lo mas importante de todo, es completamente inofensivo. Lo cuida una enfermera. Te llevare a conocerlo si quieres, te lo prometo.

Mientras Theo caminaba hacia la salida Malfoy Manor. Rose lo miraba intrigada, con esa aura de fuerza y poder mágico que poseía todavía, decididamente era un hombre atemorizante, sin embargo ella presentía que su corazón valía oro.

Por fuera lucia imperturbable, pero Theo solo estaba conteniendo las ganas de llorar que tenia, el corazón le latía a mil por hora. Lo haría, lloraría en la intimidad de su casa, por los años perdidos sin conocer a su pequeña, por su juventud desperdiciada en causas imposibles y también lloraría por el amor de una mujer. Pero quizás, a lo mejor, y por que no, si su suerte le sonreía como lo había hecho ese día, su hogar ya no estaría tan solitario, después de todo, tenia a una Mini-Granger bien crecidita por quien preocuparse.

Rose no podía evitar seguir sonriendo, definitivamente, los años por venir iban a ser toda una experiencia que no se perdería por nada del mundo. El destino le había regalado el padre más excéntrico del mundo.

0o0

Hermione abrió los ojos de súbito, su habitación estaba iluminada solo por la lámpara que tenia en su mesita de noche. Era una penumbra poco agradable. Miró el techo, blanco e inmaculado, muy diferente a su pasado. Su sueño era intranquilo desde que estaba allí, el hospital de San Mungo era muy frío, poco acogedor e impersonal como todos los hospitales, además sentir dormido todo el lado izquierdo de su cuerpo tampoco le proporcionaba comodidad. Odiaba estar enferma, le enfurecía depender de los demás para todas sus actividades, detestaba el hecho de que por testaruda quizás había arruinado la vida de su hija.

El otro asunto era Ron, que no podía disimular su mirada de culpa. Ella desesperaba cada vez que la venia a visitar, no era capaz de decirle que su matrimonio había acabado, que estaba con otra. Hermione odiaba que le tuviese lastima y también detestaba el hecho de que Ron Weasley iba a dejar escapar la oportunidad de ser feliz tal cual lo había hecho ella hacia tanto tiempo, por orgullosa y por terca. Veinte años habían servido para aliviar su corazón, para arrepentirse, examinar todos sus errores y por supuesto para seguir cometiendo algunos. No era infalible, solo era un ser humano. Aun así, después de tanto tiempo, sentía que le debía una explicación a alguien, se había callado lo más importante, incapaz de decirlo por miedo a sus consecuencias. Había sembrado la semilla de su propia infelicidad por no ser sincera cuando tuvo que hacerlo.

Hermione permitió que un largo suspiro saliese de su garganta, trato de acomodarse en la cama, sin encontrar alguna posición que le satisfaciera. ¡Maldito colchón!

Tampoco era que la situación fuese fácil, ella en ese momento sentía, verdaderamente estaba segura de que estaba enamorada de los dos. Le era imposible decidir o a lo mejor si decidió pero el problema era que nunca se lo había querido admitir a si misma. La verdad era que lo había hecho, mucho tiempo atrás, pero no quería reconocerlo, porque estaba en completa contradicción con su lógica. Después llegó Rose y su deseo de protegerla de toda esa dolorosa historia fue mas fuerte que todos los sentimientos que arrastraba. ¿Qué diablos iba a hacer? Había terminado con ambos, Draco Malfoy se salvo por un pelo de ir a Azkaban y dos meses después se casó con una completa desconocida, Theodore Nott estaba combatiendo contra el Ministerio Mágico junto los Renegados y tenia al Plogsom manejando todas sus acciones. ¿Qué diablos les iba a decir? Oh disculpen todo lo anterior, pero estoy embarazada y no se cual de los dos es el padre. Suficiente razón para que se matasen entre ellos de una buena vez y no podía, no debía poner en riesgo a la niña.

Posteriormente, las razones le dejaron de importar, cuando tuvo a Rose en sus brazos, supo inmediatamente, que la niña no tenia la culpa de todo lo que había pasado y que se debía a ella, solo a ella. Por todos los medios trato de protegerla, Draco Malfoy puso a prueba su resistencia durante todos esos años, insistiendo en ver a la niña, intentando ser parte de su vida. Y ella lo evito, en primer lugar, porque no estaba segura de que fuese su hija, en segundo lugar porque no seria justo para Ron y menos para Theodore, que metido en Azkaban no tenia ninguna idea de lo que había sucedido, y en tercer lugar, porque cada vez que lo veía sentía que su mundo se caía a pedazos. Eso era suficiente para llevarla al borde, cada vez que intentaba actuar de manera justa, lo que hacia era provocar más dolor. Fue egoísta, lo admitía, también, orgullosa, insensata, muchas cosas, pero defendió a su hija como la perfecta leona que era. Y al final, todos sus secretos habían conducido a que su pequeña se enamorase del único chico que le estaba vedado, Scorpius Malfoy. Era definitivo, el destino tenía un sentido del humor decididamente macabro.

Hermione con algo de dificultad se incorporo de la cama, de pronto vio la silueta de una persona sentada en una silla frente a su cama. Contuvo la respiración, reconocería a esa persona, aunque pasasen mil años. Se quedo inmóvil en la cama. Su corazón empezó a palpitar con fuerza.

-Por fin despiertas, llevo horas aquí- Draco Malfoy estaba sentado en la silla con las piernas cruzadas elegantemente, estaba vestido de oscuro, ella no podía ver bien su rostro, sin embargo su largo cabello rubio resplandecía.

-No te molestes en fingir que no puedes hablar- dijo él- he estado aquí toda la noche y te he escuchado. Hablas dormida, no es que no lo supiese, pero esta vez has logrado sorprenderme.

Hermione bajo la cara algo apenada, era cierto, desde hacia dos semanas había recuperado el uso del habla, pero lo había ocultado, en parte para no tener que afrontar la realidad de las consecuencias de todos sus actos y en parte para castigarse a si misma. La presencia de Malfoy sin embargo, lograba desestabilizar toda la calma que había a duras penas logrado recuperar en esos meses. Y es que ese siempre era el efecto de su presencia, lograba sacarla de sus casillas, llevaba su mente a sitios imposibles para ella.

Hermione se incorporó un poco en la cama e intento tomar una bata para cubrirse, él se levantó ágilmente de la silla y tomó la prenda. Hermione lo miró con curiosidad. Draco fue hasta ella y la ayudo a colocársela. Lo hizo de tal manera que apenas le rozó el cuerpo. Sin embargo ella no dejo de sentirse intimidada y un poco avergonzada.

-Gracias- dijo ella con voz pastosa. Evitaba por todos los medios mirarlo

-Creo que es la primera vez en mi vida que en lugar de quitarte la ropa te visto- dijo él tratando de hacer una broma para aligerar la tensión entre ellos, ella esta vez le dirigió una mirada poco amistosa que Draco interpretó perfectamente- lo siento.

-No podías dejar de comentar algo irónico. Como siempre. En realidad tienes razón- dijo ella encogiéndose de hombros- por favor pásame el bastón, necesito ir al baño un momento- Draco caminó hacia el otro lado de la cama y le dio el bastón, ella lo tomó y con algo de esfuerzo logro colocarse de pie. Él intento ayudarla de nuevo pero Hermione negó con la cabeza. Draco mantuvo la distancia.

Draco la miraba fijamente, en su cara no había ninguna expresión, pero por dentro se estaba consumiendo de desolación al verla tan vulnerable, tan frágil.

-¿Necesitas que te lleve al baño?- dijo él- no hay problema, estoy acostumbrado, ayude muchas veces a mi esposa cuando enfermó.

-No quiero tu lastima, puedo sola, no tardare- contestó Hermione educadamente. Dicho esto se introdujo en el baño, ni siquiera se molesto en cerrar la puerta, ya le era lo suficientemente complicado caminar, fue hasta el lavamanos, abrió el grifo y se miró en el espejo un rato. Era una tontería estar pensando en eso en ese preciso momento, pero de veras lucia horrible. Tenia el cabello muy corto, la cicatriz de la intervención quirúrgica a la que había sido sometida para salvarle la vida era bastante visible, apenas oculta por el cabello, estaba muy pálida y debajo de sus ojos habían profundas ojeras. No le gustaba mirarse al espejo, la persona que le devolvía el reflejo era una mujer enferma, y ella decididamente quería avanzar, mejorarse, poder recuperar la relación con su hija y sus seres queridos. Se echó algo de agua en la cara, restregándola sobre su rostro, tomo un poco de enjuague bucal. Cuando terminó, regresó de nuevo a su habitación, Draco la esperaba de pie en medio de la estancia, ella rehúyo su mirada.

-Nott es el padre de Rose- dijo él mecánicamente.

-Lo se- dijo ella haciendo todo su esfuerzo para que su voz sonase neutra. Eso había sido un momento muy duro entre Rose y ella. Sin embargo estaba satisfecha de cómo había resultado todo- esta tarde vino Rose para contármelo. Theo me escribió algo también.

-Ya lo leí- dijo Draco sosteniendo un papel entre sus manos- Se feliz, fue lo único que escribió.

-Si eso- dijo Hermione su corazón se arrugó al recordar las innumerables emociones indescriptibles que había sentido al leer esa nota. Theo Nott finalmente había renunciado a ella- creo que fue un buen deseo. ¿No te parece?

-Depende del punto de vista en que lo veas- esta vez Draco dio un paso hacia adelante- Yo solo seria feliz de una manera y esa te incluye, Hermione Granger.

Ella contuvo el aliento. Draco Malfoy tenia la capacidad de envolverla e hipnotizarla con sus palabras, de hacer de nuevo que todas esas emociones que ella creía dormidas, aflorasen exponiéndola indefensa ante él.

-¿Por qué viniste?- preguntó ella.

-Vine a hablar contigo- dijo él- después de veinte años, tú y yo necesitamos una conversación civilizada. Nuestros encuentros anteriores han sido un desastre.

-Conversación civilizada- se dijo ella a si misma con ironía. Era cierto, ellos jamás habían tenido una charla que no estuviese llena de celos, odio, desazón, pasión, sentimientos encontrados y en general terminaban en la cama después de discutir, por supuesto sin resolver absolutamente nada. Pero eso había sido hacia mucho tiempo, ya no eran unos adolescentes, eran un hombre y una mujer, caminó un poco hacia él- bien, te escucho.

-Fue una decepción muy grande para mi saber que Rose no era mi hija- dijo Draco tratando de controlar el impulso que tenia de abrazarla con todas sus fuerzas. La amaba pero esta vez no cedería, había venido a buscar respuestas y las encontraría a como de lugar- pero en contraste también fue un alivio. Creo que es mejor que haya sucedido así.

-No se que contestar a eso- dijo ella.

-Típica respuesta tuya, das lo suficiente para mantenerme al pendiente pero no lo bastante para complacerme- dijo él con rencor-¿Tenemos que siempre dar un rodeo para llegar a lo mismo? Error, esa no es la pregunta sino ¿Realmente un día llegaremos a alguna parte con esto?

-No, no es eso- contestó Hermione, esta vez con ganas de no reprimirse y ser sincera. Pero lo costaba muchísimo- siempre quisiste mas de mi. Querías quitármelo todo, apoderarte de mí, dejarme sin nada. Y yo no podía hacerlo, tenía miedo de las consecuencias ¿Es tan difícil de creer? Además, nunca fue suficiente lo que yo podía darte, nunca lo aceptaste.

-Si hubieses estado en mi lugar- dijo Draco- ¿Estas segura de que hubiese sido suficiente para ti? Discúlpame Hermione, pero cuando quieres a alguien, como yo te quise, es inevitable que desees todo de esa persona.

-Tú no puedes juzgarme- se defendió ella. De nuevo su mente dejaba aflorar esa amalgama sentimental que lograba desestabilizarla y los malditos recuerdos también- no después de todo lo que me hiciste.

-Hechos por los cuales te he pedido perdón una y otra vez- Draco la miró, luego de un minuto en suspenso, ella asintió, si, a duras penas lo había hecho, pero finalmente había perdonado, él siguió hablando- Juzgarte, por supuesto que puedo hacerlo- Draco se alejó de ella y luego giro su cuerpo para enfrentarla - ¿Crees que lo que hiciste estuvo bien?. Ocultarle la verdad a tu propia hija, negarme mi supuesto derecho de conocerla, no decirle absolutamente nada a Theo Nott. Y de paso, finges mutismo, para no tener que dar explicaciones a nadie.

-Se que no fue lo correcto, pero tuve mis razones- dijo ella- no sabia quien era el padre. Y tú sabes perfectamente porque.

-¿Alguna vez has amado a alguien de verdad?- dijo él masticando las palabras- Porque lo único que has demostrado en la vida, es ser una persona muy egoísta.

-Todo lo que he hecho, lo hice por amor- dijo ella esta vez clavándole la mirada a Draco directo a sus ojos. Él apretó sus manos, quizás había sido un error ir allí, enfrentarla, ella seguía en sus trece.

-¿Amor? ¿Por quien?- preguntó él, ella bajo la mirada, Draco suspiró completamente desalentado- todavía no te atreves a aceptarlo, no se ni siquiera como pierdo el tiempo es esto, cuando me jure jamás hablar contigo de nuevo.

Hermione no contesto, solo se quedo mirándolo fijamente. ¿Cómo decirlo después de tanto tiempo? ¿Cuándo todo ya se había perdido? ¿Qué sentido tendría? Sin embargo, sentía su corazón palpitando por la cercanía de él. Y este le exigía encarecidamente no dejar perder su ultima oportunidad.

Draco se dio la vuelta para salir de esa habitación y de la vida de ella definitivamente para siempre, por un instante dudo en abrir la puerta de la habitación, entonces sintió una mano sobre su hombro, sin ni siquiera dudarlo levantó la suya para cubrirla completamente. Ambas manos se deslizaron por su hombro y luego ella llevó la suya hacia el pecho del hombre hasta rodearlo completamente con un brazo. Draco cerró los ojos y apoyo su frente contra la puerta, iba a morirse alli mismo, ella lo estaba tocando después de todos esos años y él lo único que quería era mas.

Al principio ella lo abrazó con duda, con miedo, pero luego se había dejado llevar como si no quisiese dejarlo escapar. Él también dudaba, no quería ser otra vez un juguete en sus manos ¿Por qué demonios todo era tan complicado entre ellos dos?

-Perdóname- ella pegó su rostro a la espalda de él, sentía el corazón de Draco latiendo con fuerza debajo de su mano, al igual que el suyo. Al final se había decidido, al verlo a punto de irse, algo dentro de ella le impidió dejar que se alejase otra vez. Una cosa llamada amor.

-Estas jugando con fuego- dijo él en voz baja, mientras intentaba reponerse del impacto que había significado tenerla cerca de nuevo, pegada a su cuerpo- Hace siete años te dije que pensaras bien lo que ibas a confesarme, que cuidaras tus palabras, no soy un niño y no voy a dejar que me manipules, pero tampoco voy a permitir que me ocultes nada mas.

-Lo se- dijo ella en un susurro- estoy consciente que no fui sincera contigo, nunca te dije lo que sentía, lo cierto era que no lo hice para no complicar más el asunto. En ese entonces yo estaba dividida y solo el tiempo me mostró cuales eran mis verdaderos sentimientos.

-Ese cuento me lo se de memoria Hermione- dijo él con amargura. Su mente le decía que saliese de allí para no dañarse más a así mismo, pero su corazón le exigía otra cosa.

Sin embargo permanecieron abrazados en la penumbra. Después de un rato en silencio, en donde se permitieron abandonarse en el contacto de sus cuerpos, Hermione habló de nuevo.

-Draco……..yo- empezó a decir ella, pero él la interrumpió.

-Hacia mucho tiempo que no me llamabas por mi nombre- suspiro él- no sabes cuanto lo extrañe.

-Me equivoque- dijo ella con voz ahogada. Nadie sabía lo que le costaba estar allí confesándose después de tantos años. Pero dejaría el orgullo de lado, era ahora o nunca- me equivoque tanto. Perdóname por favor.

-Siempre te perdone. La que nunca pudo perdonarse a si misma eres tú- dijo él con dureza- Y por lo visto jamás lo harás.

Él intento deshacerse de su abrazo, haciendo uso de la poca voluntad que le quedaba, pero ella no cedió en su agarre.

-Aún no me has preguntado algo- dijo Hermione en voz baja, Draco la sintió pegándose más aun a su cuerpo y apoyando su cabeza de nuevo en su espalda.

-¿Qué?- dijo él con voz ronca.

-Aún no me preguntas ¿Qué sentí por ti? ¿Qué siento aun por ti?- contesto ella.

-Siempre dejaste bien en claro esas dos cosas, durante todos estos años. No se a que viene- dijo él impotente ante el hecho de que realmente no quería salir de allí. Deseaba que ese instante durase eternamente.

-Estas aquí porque quieres una respuesta, te conozco y esta vez………….- ella hizo una pausa antes de que un gemido saliese de su boca- esta vez estoy dispuesta a dártela. Te lo debo y me lo debo a mi misma.

-¿Qué sentiste por mi?- preguntó Draco cerrando los ojos y dejando que todos sus sentimientos estallasen con violencia dentro de su corazón.

-Estaba enamorada de ti- dijo ella, ambos sintieron como un peso abandonaba sus corazones. Draco lo sabia, siempre lo había sabido, estuvo seguro aun cuando los hechos le demostrasen lo contrario, pero era un alivio escucharlo de sus labios finalmente- solo eso. Respiraba y vivía por ti así de simple. Era tan grande y tan hermoso lo que sentía por ti, que no me importaba nada. Solo que…….me sentí muy herida, me sentía perdida después de que paso…………bueno de que eso paso. Y aun así, a pesar de que creía odiarte con toda mi alma, no podía dejar de amarte.

-¿Y Nott?- dijo él. Ese siempre fui el meollo de la cuestión, Theodore Nott.

-También lo quería, era mi primer amor, alguien a quien conocía bien, no era fácil olvidarme de él, pero sin embargo, a quien amaba era a ti. Solo después de muchos años llegue a comprenderlo.

-¿Qué sientes por mi? ¿Ahora? ¿En este momento? – Draco no estaba seguro de querer escuchar la respuesta. Ese momento lo había esperado durante tanto tiempo, que otra desilusión acabaría con él. Pero a decir verdad, era para eso que había ido hacia ella.

-Te amo- dijo ella interrumpiéndolo. Draco sintió su corazón paralizándose en ese momento- Inexplicablemente todavía…………te amo. Y esta vez no hay más nadie y no tengo dudas.

Draco se obligó a voltearse para enfrentarla, cuando lo hizo ella perdió un poco el equilibrio y él tuvo que sujetarla para que no cayese, enredo sus manos en su cintura y la atrajo hacia él.

-¿Cómo sabes que yo te sigo amando?- Sus rostros estaban muy juntos, sus alientos se confundían, sus ojos se fundían en una mirada anhelante y avasallante. Todo lo anterior, lo vivido, parecía tan absurdo en ese momento, en que ambos caían rendidos ante la fuerza de sus sentimientos.

-Porque si no fuese así, no estarías aquí- contestó ella- pero en realidad lo único que conservo es la esperanza de que aun lo sigas haciendo, amarme.

Después de unos segundos, Draco dejo que su boca buscase la de ella, fue un beso suave, tierno, muy diferente a aquellos que habían compartido antes. Eran dos amantes que se reconocían de nuevo, que por fin lograban llegar a la culminación de su historia de amor. Dolor y amor expresados en un beso, pero la cadena invisible que siempre los había sujetado uno a otro estaba indemne, ni el tiempo, ni los años, ni la presencia de otros la había logrado romper. Él sostuvo su cara con una mano, mientras seguía sujetando su cuerpo con la otra, era imposible no rendirse ante ella, era incapaz, no había llevado la cuenta de cuantas noches soñó despierto con ese momento, al final su esperanza no había muerto. Cuando se separaron Hermione le dirigió una calida mirada, mientras lloraba por toda su estupidez durante todos esos años, por haberse negado a ser felices, porque solo estando junto a él sentía paz en su alma y en su corazón.

-¿Sin culpas? ¿Sin remordimientos? ¿Sin echarse para atrás?- ella asintió mas segura de lo que alguna vez había estado en la vida.

-Nunca mas, por mi vida que no lo hare pero…….. – Hermione no podía apartar su mirada de ese hombre que contra todo pronostico había esperado largo tiempo por ella, aunque no se lo mereciese. El destino le estaba ofreciendo una oportunidad y se juró a si misma no echarlo a perder otra vez- ¿Sabes en lo que estas metiendo?

-Estoy donde siempre quise estar, contigo.

Draco la levantó en vilo y luego la depositó sobre la cama, apartó las sabanas y la cubrió con ellas, Hermione lo observaba con detenimiento, preguntándose que rayos se proponía.

-Tienes que descansar- le dijo él con suavidad-te quiero sana para lo que tengo en mente.

-¿Qué haces?- pregunto Hermione un poco azorada cuando Draco se acostó junto a ella y la sujeto contra su pecho, ella hundió su nariz en el cuello de él, deleitándose con ese aroma a limpio tan característico de él. Un olor que jamás había logrado desaparecer de su memoria sensorial.

-Provocar un escándalo eso es lo que hago- dicho esto la apretó mas contra él.

-¿Todavía te mueves por toda la cama cuando duermes?- pregunto ella entrecerrando los ojos, en ese momento se sentía en el cielo sujeta a él, una sensación de paz llenaba todos sus espacios.

-Si- dijo él sintiendo la respiración acompasada de ella mientras se quedaba dormida, finalmente después de tantos desencuentros, por fin tenía en sus manos el rumbo de su existencia.

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Un año después…………………………

-¿No deberías estar dentro de la casa?, el viento es frió, vas a resfriarte,-Theo le ofreció a la mujer sombra con su imponente cuerpo. Ella, quien tenia su cabeza cubierta con un sombrero de paja para protegerse del sol, levantó la mirada del libro que estaba leyendo al escuchar su voz y le ofreció una esplendida sonrisa que él correspondió inmediatamente.

El jardín donde se encontraban era bastante grande, estaba ubicado en la parte trasera de una casa muy majestuosa, de estilo neoclasico, con grandes columnas de mármol franqueando todos sus lados. Grandes ventanales se abrían hacia ese jardín, en uno de ellos, se podía divisar la figura de un hombre rubio, quien con los brazos cruzados sobre el pecho y la mirada turbia, observaba la escena que se desarrollaba en el exterior.

-Ven siéntate- dijo Hermione ofreciéndole una silla de extensión junto a la de ella. Estaba cómodamente sentada, abrigada con una pashmina amarilla, su bastón descansaba al lado de la silla. Su recuperación había sido un poco lenta pero estaba muchísimo mejor, sin embargo, después de uno o dos pequeños accidentes, fue evidente para todos que tendría que seguir usando bastón. Draco había mandando hacer uno especial para ella con un león de plata engastado a un rubí en la punta. Un detalle entre muchos. Ella jamás se habría imaginado que tendrían una relación tan calmada y porque no decirlo, tan romántica. Después de superado alguno que otro problema en relación al hecho de que tuvieron que acostumbrarse uno al otro de nuevo, su hogar era un oasis de paz.

-Estoy bien aqui- dijo Theo con prudencia todavía de pie ante ella. Levantó el rostro y sus ojos se encontraron con los del hombre rubio que vigilaba la ventana, este le sostuvó la mirada durante un rato y luego con una inclinación de cabeza se retiro de esta elegantemente, introduciéndose al interior de la estancia. Theo mantuvo fija su atención por unos segundos después de que Draco hubiese desaparecido de la ventana. Sus labios se tensaron por un instante…………solo por un brevísimo instante.

-Yo insisto- dijo ella logrando capturar su atención de nuevo- no puedo hablar contigo mientras estas de pie.

-¿Cómo te sientes?- Theo ya liberado del escudriño de su peor enemigo, se sentó a su lado en la silla que le había sido ofrecida. Se había cortado el cabello y rasurado la barba, luciendo más joven de lo que en realidad era, se veía muy atractivo, sus hermosos ojos azules destellaban, demostrando lo alegre que se había sentido en esos últimos meses. Compartir tiempo con Rose había sido una de las mejores experiencias en su vida.

-Bien, a veces me da rabia no poder correr pero agradezco estar viva- dijo ella tomándole la mano fugazmente, Theo se la sostuvo y sus miradas chocaron, ella seguía sonriéndole. Se sentía feliz por verlo allí finalmente, y mas contenta aun porque Draco no había dicho absolutamente nada al respecto, pero por lo menos ni se había negado ni tampoco puesto mala cara. Después de su historia juntos, era todo un logro. Y lo mejor de todo era que Draco confiaba en ella y en el amor que sentía por él

Theo acarició por un rato su mano y se la devolvió. Esa era una visita largamente pospuesta y a su vez bastante ansiada. Rose servia de intermediaria entre sus padres, llevando y trayendo notas y mensajes. Al final los dos se sintieron lo suficientemente calmados para verse, igual el asunto entre Draco y Hermione si bien no constituyó una sorpresa para Theo, era un trago amargo, aunque él mismo había hecho de alguna manera que fuese posible esa unión. Se comportó como un caballero frente al mundo, ni siquiera hacia mención al hecho. Ahora, si bien lo más importante había sido aclarado por medio de innumerables cartas, el deseo de hablar fue cada mas fuerte, hasta que ese día, Theo había aparecido en Malfoy Manor. Draco quien estaba seguro mas que nunca del amor de Hermione, no se opuso en ningún momento a que ellos hablasen. Solo se limitó a observar el inicio del encuentro, como un guardián en la atalaya de un castillo, para después dejarlos en la más absoluta privacidad.

-¿Malfoy te trata bien? – preguntó él- satisface todos tus caprichos o es un marido majadero.

-No seas pesado Theo- respondió ella – Draco es Draco, si estas queriendo preguntar si estamos bien, es así, estamos bien.

-No, lo que yo quiero preguntar es si eres feliz- dijo él- al final y al cabo he renunciado a muchas cosas porque sea así.

Los dos se miraron por un momento, Hermione asintió con la cabeza lentamente y Theo repitió su gesto.

-Gracias- dijo él

-¿Por qué?- preguntó ella extrañada.

-Por Rose- dijo él- ¿No te suena increible? Nuestra hija.

-No, para nada, es nuestra hija- dijo Hermione en voz baja, luego observo el paisaje por un rato, de pronto una idea paso por su cabeza- ¿Quieres leerme algo?- preguntó ella pasándole un libro, el que estaba leyendo antes de que el hombre llegase. Theo lo tomó y se acomodo en la silla. El sol de esa mañana de otoño era tenue, hacia un poco de frió, pero gracias a su abrigo de piel oscuro, en realidad no tenia una sensación térmica desagradable. De hecho estaba bastante cómodo en ese sitio hablando con ella.

-Esto me recuerda cuando estábamos en Hogwarts- dijo él pasando las paginas con curiosidad- cuando éramos solo amigos. Eras la chica con menos sentido del humor que había conocido en la vida y tu cabello………¡Oh Dioses! parecía un nido de pájaros. Menos mal que te pusiste bonita en cuarto, lastima que fuiste con Krum a ese baile y yo no te trataba aún.

-Y tú no te tomabas nada en serio- dijo ella tratando sin éxito de no reírse ante una sucesión de graciosos recuerdos que agolparon su mente. Se veía a ella misma discutiendo en una biblioteca con un chico alto de cabellos castaños quien le hacia muecas y le hablaba con un acento amanerado, burlándose de la expresión asombrada e incrédula de su rostro.

-Ese sigo siendo yo- comentó Theo recordando la misma escena, entonces fingió una vocecita femenina- Hola, línea caliente Slytherin, chicas bellas y hermosas, soy Theodora Nott a sus ordenes- ambos rieron a carcajadas. Pero los dos sabían que solo era una broma, Theo Nott decididamente era un hombre que se tomaba todo seriamente, especialmente el asunto Hermione Granger y por supuesto también todo lo concerniente a su hija.

-No bromees, que no teníamos teléfonos en Hogwarts y las Hot Lines Mágicas no existían en ese entonces- dijo Hermione tratando de limpiarse las lagrimas que salían de sus ojos por tanto reírse.

-¿De donde crees que salio la idea?- dijo él de pronto- y por cierto ¿A que no adivinas quien es el dueño?

-¿Tú?- pregunto Hermione con el ceño fruncido.

Theodore se encogió de hombros.

-Es increíble. Eres todo un caso de la vida real- dijo ella divertida.

-Si- dijo él- Sigo siendo el mismo imbecil.

-Sabes que eso es mentira- dijo ella mirándolo con ternura- tú no eres la misma persona, pero de todas formas, loco, tuerto, imbecil, así te queremos.

No, es mentira, ya no me quieres de la misma manera, se dijo Theo, pero igual al parecer yo siempre sentiré lo mismo por ti. Pero esta vez me iré en paz.

-A ver. Citas Citables- dijo él leyendo el titulo del texto, saliendo de sus pensamientos- ¡Ah! y esta por autores, que interesante. Vamos a buscar uno, hum, ya lo tengo. Esto te gustara….." El pecado de amarte se apodera de mis ojos, de mi alma y de mí todo; y para este pecado no hay remedio pues en mi corazón echó raíces"- recitó Theo.

Ella entrecerró los ojos por un momento, perdiéndose en sus recuerdos. Luego abrió los ojos y le sonrío de nuevo.

-Eso es Shakespeare. No puedes ganarme, me lo se de memoria. Vamos Theo………………se que puedes, te reto- dijo ella divirtiéndose en grande, su voz cristalina resonaba por todo el jardín. Alguien dentro de la casa, en medio de su gran despacho, estaba sentado en una poltrona con los ojos cerrados, disfrutando con el sonido de su risa..

Theo revisó de nuevo el libro, pasando velozmente las paginas. Halló justo lo que estaba buscando.

- "Duda que ardan los astros, duda que se mueva el sol duda que haya verdad, mas no dudes de mi amor. ¡Ah, querida Ofelia! Los versos se me dan mal. No tengo arte para medir mis lamentos. Pero que te amo más que a nadie, mucho más, créelo. Adiós. Tuyo siempre, queridísima amada mientras mi cuerpo sea mío…………"

-Otra vez Shakespeare…..eso es Hamlet - contesto ella mirándola asombrada, casi se le había cortado la respiración. Hermione estaba segura de que Theo le declaraba sus sentimientos de esa manera. Pero sabía que no llegaría a nada mas de allí, lo conocía bien, respetaría su decisión..

-"En el perdón, esta la llave de la felicidad"- dijo Theo con solemnidad.

-¿Quién escribió eso? ¿No suena a Shakespeare?- preguntó ella levantando una ceja extrañada.

-No, esa fue mía- dijo él antes de ofrecerle otra esplendida sonrisa.

FIN

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Muchísimas gracias a todos los que leyeron el fic.

Especialmente a Karix7 quien hace meses fue la que me dio la idea de la escena entre Draco y Hermione.

Estoy muy feliz de haber llegado hasta aquí.

Besos y dejen reviews.