Hola de nuevo!
Ya se que dije que actualizaría cada dos semanas más o menos pero creo que el primer capítulo no levanta el interés de los lectores a seguir mi fic por lo que he decidido subir también el segundo.
Sin más preámbulos les dejo aquí con el segundo capítulo que espero les guste más que el anterior.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Rowling.
Poco antes de la cena una lechuza parda llegó con un mensaje de Tonks poniéndoles al corriente de que la reunión se llevaría a cabo después de la cena, sobre las diez. Durante el tiempo que estuvieron solos, Ron no dejaba de soltar improperios en contra de la figura de Malfoy y de maldecir por lo bajo. Harry intentó apaciguarlo pero Hermione lo dio por imposible y decidió ir a ver como seguía el recién llegado en vez de seguir escuchando a sus dos amigos.
Subió a paso lento la escalera que separa las cocinas del segundo piso y se detuvo en la puerta de la habitación donde reposaba Malfoy. Hasta que no se paró delante de ella y tomó la manilla no se percató de que le temblaba levemente la mano y que sentía el corazón palpitándole en la sien ante la posible reacción de su enemigo en el caso de que estuviera despierto. Miró a ambos lados del pasillo, como si lo que estaba haciendo fuera algo incorrecto y en ese instante se dio cuenta de que la habitación que le habían asignado al inesperado inquilino era la que se encontraba un par de habitaciones más allá de la de ella. Harry y Ron dormían en el tercer piso cada uno en una habitación, pero Hermione prefirió una habitación en el segundo ya que era donde se encontraba su amada biblioteca y ahora se maldecía a sí misma por su decisión.
Agudizó el oído e incluso desde allí podía oír los insultos de Ron, por lo que si solo echaba un vistazo nadie tenía porque enterarse de que le había hecho una visita a Malfoy. Abrió muy lentamente la puerta con miedo de despertar al rubio pero cuál fue su sorpresa cuando se encontró la cama vacía. Como primer impulso tomó la varita del bolsillo trasero de su vaquero y se adentró un poco más en la habitación.
Error.
Al instante sintió una presencia detrás de ella y pudo oír el click de la puerta al cerrarse. Un escalofrío la recorrió y se giró para enfrentarse a unos ojos grises que brillaban en la oscuridad de la habitación levemente alumbrada por una lámpara de aceite.
-Qué desagradable sorpresa sangresucia- dijo arrastrando las palabras- De todas las personas del mundo tuviste que ser tú la que me encontró y me enclaustró en este asqueroso lugar.
Hermione, muda de la impresión, tardó unos instantes en recordar que se encontraba encerrada en una habitación de Grinmauld Place con su enemigo de toda la vida.
-Yo no fui quien te encontró, fue tu prima Tonks-puso especial énfasis en la penúltima palabra- Y podías mostrar un poquito de gratitud hurón, si no llega a ser por ella estarías muerto.
-¿Gratitud?-se rió sarcásticamente- Ahora tengo que cubrirme las espaldas por las dos partes.
-Ahora estas en un sitio seguro….
-No necesito tu caridad sangresucia, ni la de San Potty o la comadreja. Porque seguro que ellos dos también están aquí ¿cierto?
-Estás en la casa de Harry- le aclaró Hermione pero se arrepintió al instante, había hablado más de la cuenta- Se que no te agrada estar demasiado tiempo cerca de nosotros pero yo que tú me pensaba mejor las cosas antes de actuar rubio oxigenado, yo preferiría estar bajo techo y a salvo y no a merced de los mortífagos o en una celda en Azkaban.
Malfoy se quedó en silencio porque sabía sobradamente que esa repelente sabelotodo tenía razón. El era un Malfoy, y por encima de todas las cosas amaba su pellejo y si eso significaba quedarse encerrado en casa de cara-rajada junto a la comadreja y a la sangresucia, lo haría. Hermione supo que había dado en el clavo. Poco a poco fue dirigiéndose a la puerta a la vez que apuntaba al ex-mortífago con su varita consiguiendo que éste se apartara de ella.
-Solo venía a asegurarme de que seguías vivo y por lo que veo así es, asique me marcho- le dijo Hermione al, en ese momento, furioso rubio- Que disfrutes de tu estancia aquí.
Y con estas últimas palabras cerró la puerta tras de sí y la aseguró mágicamente.
La cena continuó con la furia de Ron que, a medida que pasa el tiempo, encontraba más y más inconvenientes a la idea de que Malfoy se quedara con ellos. La verdad que desde un punto de vista objetivo, Ron tenía razón en todos y cada unos de los motivos que daba pero no barajaba ni mínimamente la posibilidad de que Malfoy, tras la muerte de sus padres a manos de su antiguo amo, decidiera alejarse de ese bando. Si bien, eso no significaba que estuviera de parte de ellos; más bien no pertenecí a ningún bando.
Como acordó Tonks, alrededor de las diez fueron llegando los miembros más notables de la Orden: Los Señores Weasley, los gemelos, Tonks, Lupin, Kingsley, Ojoloco Moody, Hestia Jones y Elphias Doge. Conforme fueron llegando se fueron acomodando alrededor de la mesa de la cocina.
-Creo que ya estamos todos-dijo el profesor Lupin después de echar una mirada a su alrededor.
-¿Solo nosotros vamos a asistir a la reunión?-inquirió Fred sorprendido.
-Los demás miembros de la Orden se encuentran velando por la seguridad de todos o en misiones especiales-le explico Kingsley -Bueno, no tenemos mucho tiempo para aclarar el tema que nos reúne hoy.
-Yo creo que Malfoy podía pudrirse en la calle- opinó Fred.
-O en una celda en Azkaban-lo secundó su hermano George.
-Yo creo que ese muchacho se merece una oportunidad- dijo la Sra. Weasley sacando a relucir su lado maternal- A perdido a sus padres, no tiene a nadie.
-No podemos dejar que se quede si no sabemos que es cierto que ya no está de parte de Voldemort- se unió a la conversación Moody.
-Es cierto-habló el profesor Lupin calmadamente- pero nuestros dobles espías nos advirtieron que la permanencia de Draco en el bando oscuro estaba limitada, Voldemort quería deshacerse de él al igual que lo hizo con sus padres.
-Yo sigo sin creérmelo-afirmó un Ron enfurruñado con los brazos cruzados y el ceño fruncido- Como nos descuidemos escapará e irá a contarle a sus amigos donde nos escondemos.
-Eso es imposible Ronald-le contradijo su amiga- Malfoy no tiene varita asique no puede salir por su propia cuenta de la casa y además, recuerda que esta casa está protegida por un hechizo Fidelio. No podría contarle a nadie donde se encuentra aunque quisiera. Además-miró nerviosamente a los presentes antes de añadir-sí que es verdad que el ya no es uno de ellos.
-¿Cómo estás tan segura?-inquirió de nuevo el pelirrojo retándola.
-Porque esta tarde fui a ver como se encontraba- empezó a explicar la chica retorciéndose las manos de puro nerviosismo-y estaba consciente. Él mismo me dijo que ahora tenía que cubrirse las espaldas por ambos bandos. Por lo que ya no se considera uno de ellos.
-¡Puede ser una estrategia para engañarnos Hermione!-empezó a gritar Ron- ¡Se aprovecha de lo ingenua que eres!
-Créeme Ronald que soy lo suficientemente precavida como para no arriesgar la vida de nadie dejando que Malfoy se quede bajo este techo-le respondió Hermione sin querer perder los estribos. ¿Tan idiota la consideraba como para no pensar en su seguridad antes que la de Malfoy?
-Creo que Hermione tiene razón Ron- lo tranquilizó Tonks- Y creo que todos los que estamos aquí pensamos que debemos darle una oportunidad. De todas formas la última palabra la tiene Harry, esta es su casa.
Todas las miradas se centraron en Harry haciendo que se sintiera incómodo. Ahora era él el que tenía que cargar con la responsabilidad de decidir qué hacer con Malfoy. Había muchas posibilidades de que si lo dejara en la calle acabara muerto pero si lo dejaba en casa también corría el peligro de que todo fuera una trampa, además de que sería un incordio constante para todos y que no estaría ni siquiera un poco agradecido por lo que hacían por él.
-Que se quede- respondió al cabo de un rato- Por lo menos de momento.
Hubo reacciones varias por la decisión tomada por Harry. Hermione le sonrió dulcemente y asintió dándole su apoyo silencioso respecto a la decisión que había tomado. Ron, como se podía más que suponer le dedicó una mirada con una mezcla de enfado y desconcierto. El resto de la Orden, se tomó la decisión con agrado, sobretodo la Sra. Weasley que murmuró un "Eres un gran chico Harry, has tomado la decisión correcta"
Después de conversar un rato más sobre las últimas novedades, los miembros de la Orden se fueron dejando a los tres chicos solos. Ron rápidamente se subió a su habitación cerrando con un sonoro portazo dejando claro que no estaba nada contento con que Malfoy estuviera bajo el mismo techo que ellos. Harry no pudo reprimir un suspiro ante la actitud de su amigo.
-No te preocupes Harry, pronto se le pasará- lo consoló Hermione dándole un pequeño apretón en el hombro a su amigo- Me voy a la cama. Buenas Noches.
Harry asintió y le dedicó una pequeña sonrisa. Hermione desapareció escaleras arriba pero él aun no tenía demasiado sueño asique se preparó una taza de té. Iban a ser unos días muy largos.
Hermione tardó bastante en reconciliar el sueño aquella noche, solo de pensar que tenía a Malfoy durmiendo en el mismo piso que ella con solo una habitación de por medio que los separara.
A la mañana siguiente necesitó un par de minutos para recordar a que se debía esa pequeña angustia que sentía en la boca de su estómago. Era el primer día que pasarían de convivencia con el hurón botador y no les quedaba más remedio que verlo por la casa ya que no lo podían mantener encerrado como un animal.
Después de darse su ducha de todas las mañanas, la chica bajó para encontrarse ya con sus dos amigos desayunando.
-Buenos días chicos.
-Buenos días.
Se percató de que Harry y Ron habían preparado café y tostadas para ella pero no suficientes como para que Malfoy desayunara.
-¿No le habéis preparado el desayuno a Malfoy?
La mirada que le dirigieron sus amigos respondió de más a su pregunta.
-Supongo que me toca a mí por haberlo defendido ayer ¿no?-suspiró desganada, se lo merecía por ser la buena samaritana.
-Tenemos que hablar de que vamos a hacer con él mientras esté aquí- habló Harry mientras ella tomaba asiento para comenzar a desayunar antes de que se enfriase-tendrá que ir al baño y bajar a comer. No vamos a ser sus criados.
-Yo había pensado en que lo podíamos dejar vagar por la casa, no podrá salir porque todo está cerrado mediante magia. Además de que nos evitará porque nos aborrece tanto como nosotros a él.
-Supongo que no nos queda otra opción.
Después de terminar de desayunar, le preparó un par de tostadas y un café a Malfoy. Después de que Ron prácticamente la arrojara contra las escaleras para que quedara bien claro que era ella la que tenía que hablar con el hurón, cogió la bandeja con el desayuno y subió hasta la habitación de Malfoy.
Al principio dudó de si entrar o no, pero era una Gryffindor y no podía achantarse por una nimiedad así. Le quitó la protección mágica a la puerta y la abrió para encontrarse con una habitación iluminada por los rayos de sol que se adentraban entre los pliegues de la vieja cortina con el emblema de los Black. Su inquilino se encontraba sentado en un butacón de madera de roble que se encontraba junto al tocador que había en la habitación y que quedaba justo en frente de la puerta.
-Parece ser que la sangresucia vuelve a honrarnos con su presencia-dijo despectivamente.
-Buenos días para ti también Malfoy- le habló Hermione un poco ofuscada- vengo a traerte tu desayuno y a…
-Veo que ya te vas dando cuenta de cuál es tu sitio, ¿no Granger?- dijo interrumpiéndola con un matiz irónico en la voz-Sirviendo a los que son superiores a ti.
La serpiente pudo ver como las aletas de la nariz de Hermione se abrían y cerraban, demostrando que la chica hacía un gran esfuerzo para controlar la ira que la corroía. Depositó la bandeja sobre el tocador y se dirigió al rubio.
-Si me hubieras dejado acabar, te hubieses enterado de que era la primera y última vez que te iba a preparar algo de comer- le respondió con una gran sonrisa en su rostro al ver como el de Malfoy mutaba a uno de enfado-no soy tu criada, ni Harry ni Ron tampoco. Asique a partir de ahora eres libre de pulular por la casa como te plazca, pero debes saber que tú te tendrás que preparar tu comida si no quieres morir de hambre.
-¿Te das cuenta de lo que estás sugiriendo?-le respondió Malfoy con los dientes apretados, levantándose del sillón y acercándose a la chica muy lentamente cuál cazador acecha a su presa- Yo no puedo ensuciarme las manos haciendo un trabajo de elfo doméstico.
-En ese caso Malfoy tienes dos opciones- le volvió a responder Hermione altanera- o te comes lo que haya en la despensa crudo o puedes empezar a ver que tal saben esas cortinas roídas.
Antes de Draco tuviera tiempo de hacer o decir algo la chica había acabado en la puerta de la habitación con la varita alzada hacia el rubio.
-Estas son las reglas Malfoy, podrás ir y venir a tu antojo por la casa pero no nos molestes. Supongo que eres lo suficiente inteligente como para entender que estás en clara desventaja ya que no dispones de tu preciada varita- Tomó la manilla de la puerta y la fue a cerrar pero antes de hacerlo completamente volvió a asomar la cabeza por ella.
-Y otra cosa Malfoy- agregó, sonriente al ver la cara completamente transformada en una mueca de ira- No intentes escapar, todo está cerrado mágicamente.
Y dichas esas últimas palabras cerró la puerta ante la mirada asesina de la serpiente.
¿Acaso era posible que tuviera peor suerte? Tenía varios motivos para pensar que Merlín lo odiaba y mucho de echo. Estando moribundo y gravemente herido, veía su final cerca y lo prefería. Había perdido a sus padres (sintió una punzada ante tal pensamiento) y era perseguido tanto por Voldemort como por la Orden esa del Fénix. Pero no, una mestiza miembro de la Orden, que para más repugnancia era familia de él, tuvo que encontrarlo y llevarlo a aquella casona que parecía más un antro que una vivienda habitable.
Y después no contentos con haberlo salvado, lo obligan a vivir junto con el magnífico trío dorado. Pero aunque su orgullo se lastimara ante semejante idea, debía admitir que por lo menos en aquel lugar estaba a salvo. Estaría protegido tanto del Ministerio, por lo que se libraba de ir a Azkaban, y del Lord Oscuro. Es cierto que quiso morir en su momento, pero ahora que estaba sano y salvo no iba a buscar un motivo para acabar muerto.
Y a pesar de todo, tendría que buscarse la forma de aprender a cocinar algo, porque Granger era muy capaz de cumplir su amenaza de no prepararle nada de comer.
Después de terminar el desayuno que le había preparado la sabelotodo decidió buscar un cuarto de baño para darse una ducha y cambiarse de ropa. Para su infinito asco, solo encontró ropa muy por debajo de su nivel en el ropero de su habitación, asique suspirando con hastía se dirigió al cuarto de baño que había en su piso(que encontró después de abrir un par de puertas) portando consigo una camisa de franela a cuadros y unos vaqueros desgastados. Cuando salió de la habitación pudo oir unas voces que provenían de la parte baja de la casa, pero más tarde iría a investigar y a incordiar a sus nuevos compañeros.
Cuando sintió el agua caliente recorrer por su cuerpo, pudo sentir como sus músculos se relajaban después de tanto tiempo en tensión. Necesitaba esa ducha, estaba deseando quitarse la poción pegajosa que tenía en el pecho. Por lo visto le habían curado los dos cortes que le atravesaban el torso y le habían vendado. La poción había hecho su efecto y había cerrado las heridas dejando dos sendas cicatrices, pero el rubio jamás agradecería por aquello.
Después de la relajante ducha y de haberse vestido con cara de asco, salió del cuarto de baño topándose en el mismo pasillo con una melena castaña que, como pudo apreciar, ya no estaba tan enmarañada como antaño.
Hermione había subido, quería echar un vistazo en la biblioteca a ver si en alguno de los libros de magia oscura que allí había podía encontrar algo interesante que les sirviera para su investigación sobre Voldemort. Pero para su desgracia, en el trayecto a la biblioteca se encontró con Malfoy saliendo del baño. Con el pelo aún húmedo cayéndole por el rostro, cubriéndole parcialmente aquellos ojos grises que despedían hostilidad y frialdad hacia su persona.
-¿Admirando mi belleza Granger?-interrumpió sus pensamientos la voz arrogante del rubio.
-Por supuesto que sí Malfoy- le respondió destilando sarcasmo- Estoy observando lo bien que te queda esa ropa.
Hermione amplió su sonrisa al ver como Malfoy fruncía el ceño ante tal aclaración, ya que el sabía que esa ropa le queda horripilantemente mal.
-Al menos yo tengo clase para llevarlo Granger, tu siempre serás una inmunda sangresucia te vistas como te vistas.
Draco Malfoy pudo ver como el rostro de Hermione se contraía en una leve mueca de dolor al oír sus palabras pero pronto se recompuso dedicándole una mirada llena de odio. Haciendo caso omiso pasó por el lado del rubio y se encerró en la biblioteca con un sonoro portazo. Malfoy se crispó un poco, pues no le habría venido mal una pequeña riña con la leona para desahogarse un poco y de paso entretenerse. Pero bueno, ya iría a molestarla más tarde, ahora tocaba inspeccionar la casa.
Hermione no podía creer como esa asquerosa serpiente había sido capaz de insultarla de aquella manera en su propia casa. Sangresucia. Estaba más que acostumbrada a sus insultos, durante seis años de convivencia había tenido que soportar estoicamente sus humillaciones e insultos. Pero ya no estaban en el colegio, tenían que comportarse como adultos pero el rubito se negaba a trazar una tregua con ella y sus amigos. Se recriminó por ser tan ilusa, al fin y al cabo que lo hubiesen salvado, curado y alojado en su casa con todo tipo de comodidades no significaba nada para el gran aristocrático Draco Malfoy.
Su ira iba en aumento mientras más pensaba en lo malagradecido que era el chico por lo que decidió enfrascarse en una lectura que le mantuviera la mente alejada del gran hurón botador.
Debía admitir que la vieja casa era enorme y que en ella aún quedaban resquicios de lo que fue una casa con todo tipo de lujos que alojó a una familia refinada como lo fue la familia Black.
Todas las habitaciones contaban con tapizados antiguos y muy costosos y muebles de iguales características que, a pesar del paso del tiempo y de tener ese aspecto demacrado, no dejaban de imponer elegancia. En cada piso había un baño completamente equipado con todo lo necesario. Eran lujosos, con los grifos bañados en plata al igual que el marco de los espejos.
Después de investigar el segundo y tercer piso pudo deducir, gracias a su gran inteligncia, que en el tercer piso se alojaban Potter y Weasley y en el segundo piso junto a él, lo cual hay que aclarar le producía un tremendo asco, dormía la sangresucia. No pudo averiguar que era la habitación donde la sabelotodo se había encerrado un rato atrás porque estaba demasiado entretenido investigando el lugar como para tener otra pelea con ella.
Bajó al primer piso, puesto que el cuarto aún no estaba acondicionado y él era muy sensible a tal cantidad de polvo y suciedad, donde se encontró con un amplio salón con varios sofás y sillones, junto a varias estanterías pero parecía ser que esa habitación estaba bastante en desuso porque no estaba tan arreglada como los demás.
Distinguió unas voces que provenían del sótano y pudo distinguirlas como las de Potty y el zanahorio. Bajó las escaleras silenciosamente y se posicionó junto a la puerta que estaba levemente abierta y se puso a escuchar la conversación.
-No te enfades con ella, sabes que tiene muy buen corazón incluso con Malfoy- hablaba Potter.
-Pero es que él no se lo merece-le refutó el pelirrojo-¿Crees que va a agradecerle por haberle curado las heridas?
¿La sangresucia le había curado las heridas? Si que era tonta la chica, que después de años de insultos y aberraciones le sanaba sus heridas y le salvaba la vida.
-Pero Ron, entiende que eso es cosa de ella-volvió a hablar cansinamente Harry- Sabe que Malfoy jamás le agradecerá su gesto.
-No solo eso Harry, ¡la seguirá insultando como lo hacía en el colegio!
El pelirrojo defendía a la sabelotodo con uñas y dientes y por el tono de voz de Harry, él tampoco parecía muy contento con la situación. Por primera vez en mucho tiempo (tanto que ni siquiera el mismo lo recordaba) sintió algo parecido a envidia.
Nunca había tenido ese apoyo incondicional por parte de nadie. Desde el exterior se podía apreciar que Draco Malfoy tenía mucha gente alrededor que lo seguían y con quien el podía contar, pero nada más lejos de la realidad. Los gorilas Grabbe y Goyle lo seguían porque no tenían suficientes neuronas como para hacer cosas por ellos mismos. Zabini por conveniencia, el chico era muy listo y sabía cuán importante era el apellido Malfoy y le sacó todo el provecho que pudo a su relación con el rubio. Y Pansy….bueno, era tonta, superficial y lo adoraba, siempre podía contar con ella para un buen revolcón pero luego no se podía mantener una conversación medianamente decente con ella. En cambio el trío dorado siempre estaba unido, se apoyaban y darían la vida por sus amigos sin dudarlo.
Para no seguir escuchando esa estúpida conversación hizo aparición en el sótano, pudiendo apreciar que se trataba de una cocina-comedor bastante amplia.
-Por fin hizo su aparición el rubito-refunfuñó Ron.
-Ya se que te morías de ganas por verme pobretón- le respondió el aludido observando la estancia- pero podías disimularlo mejor, me das asco.
-Te vas a enterar mortífago de mier…-Ron se había levantado de su asiento e iba directo al chico cuando Harry lo frenó.
-Ignóralo Ron, no merece la pena.
Ron, que se había puesto igual de rojo que su pelo por la ira contenida, asintió y se relajó a duras penas mientras que en el rostro de Draco se podía apreciar una mueca de satisfacción. Estos leones eran tan santurrones que aguantarían estoicamente cada uno de sus insultos.
-Y tu Malfoy- se dirigió amenazante Harry hacia él- Procura mantener callada esa lengua afilada que tienes porque como te pases de la raya no dudaré en ponerte patitas en la calle- y arrastrando a un muy enojado pelirrojo con él salió de la cocina encaminándose escaleras arriba.
-Malditos sean el carajada y la comadreja….-refunfuñó Malfoy para sí mismo.
Tendría que cumplir las reglas establecidas por ese trío de imbéciles si no quería verse en la calle sin ningún tipo de protección….Los evitaría a toda costa, eso es, si no se cruzaba con ellos evitaría la tentación de insultarlos.
Agradacería infinitamente un review con sugerencias para mejorar en todo lo posible o simplemente dándome t opinión.
Gracias.
