¡Hola chicas y chicos!

De nuevo estoy aquí con un nuevo capítulo. Lo he subido antes de lo normal porque tampoco quería haceros esperar demasiado y aquí me tenéis.

Primero de todo mil millones de gracias a Elianela por continuar apoyándome. Y a las que me dejaron review pero que no tienen cuenta, son ely Singer y Danny. Muchísimas gracias no sabéis como me gustaría responder vuestros reviews y me alegro mucho de que os guste.

También muchas gracias a aquellos que me agregan a favoritos, alertas y demás y los que leen aunque no me dejen review. Todos sois importantes para mí.

Otra cosa que me gustaría añadir es que, para quién no se haya percatado, ya he activado la opción de recibir reviews de las personas que no tienen cuenta (gracias Elianela por avisarme).

Este capi es un pelín más corto que los anteriores pero era necesario cortarlo ahí.

Y otra cosita más y os dejo leer el capi, es una aclaración sobre la historia. Aquí no hay horrocrux porque no me siento capaz de escribir sobre ello vale? Espero que lo entendáis.

Ya no os entretengo más, espero que disfrutéis mucho con este capi como yo lo he hecho escribiéndolo.

Disclaimer: Todo lo que reconozcáis pertenece a J.K.


Al día siguiente a la hora del almuerzo, Draco bajó a la cocina para recibir otra "magistral" clase de la sabelotodo para aprender a cocinar. Cuando llegó abajo se sorprendió al no encontrar a la chica allí deseosa de demostrar sus conocimientos, asique mientras la esperaba se sentó en una de las sillas que rodeaban la mesa rectangular de la cocina.

Quince minutos. Y la maldita Granger seguía sin aparecer. ¿Se abría molestado de verdad con él por lo del día anterior? Ojalá que no, no porque le importara sino porque era la única que se tomaría el esfuerzo de enseñarle. Potter y Weasley quedan automáticamente descartados, jamás lo ayudarían.

Pero cuando estaba a punto de levantarse de la silla y buscar a la maldita chica por toda mansión si hacía falta, Hermione hizo su aparición en las cocinas. Hoy se había vestido con una falda y lo que parecía un jersey de punto rosa. Se le veían unas piernas muy bonitas, se admitió el rubio así mismo. Espera. ¿Desde cuándo él se fijaba en sus piernas? Era definitivo, el encierro lo estaba volviendo loco. Además venía con el pelo aún mojado por lo que Draco supo, gracias a su gran poder de deducción, que la chica acababa de darse una ducha.

-Llegas tarde- prácticamente le gruñó.

-Que yo recuerde no acordé contigo ninguna hora Malfoy, además de que recuerda que esto lo hago porque me da la gana como bien puntualizaste ayer, asique no creo que estés en condiciones de exigir nada- respondió Hermione con ese aire de marisabidilla tan propio en ella.

De nuevo Draco tuvo que morderse la lengua para no responderle porque sabía que tenía razón.

Draco se levantó de la silla y se dirigió hacia donde estaba Hermione sacando los utensilios necesarios para preparar la comida de ese día. Según le había enunciado la chica harían un guiso de carne por lo que prepararían suficiente cantidad como para que pudieran comer los cuatro. A Malfoy no le hizo especial gracia tener que cocinar para los demás pero eso era mejor que no comer nada y por lo menos también contaba con la ayuda de Granger.

Durante la siguiente hora, Hermione no dejó de darle instrucciones de cómo freír aquello, lo otro, el tiempo que tenían que esperar, cómo debía removerlo… Draco permaneció en silencio durante todo el tiempo a excepción de las protestas que refunfuñaba cuando Hermione le corregía en algo.

Hermione estaba removiendo la comida cuando Draco quiso mirar por encima de su hombro. Grave error. En el mismo instante en el que se asomó por encima de ella un dulce aroma impregnó sus fosas nasales e instintivamente acercó su olfato hacia la fuente de aquel delicioso olor, el pelo de la chica. No olía a flores sino a algo dulce, un olor lo suficientemente intenso para que no resultara empalagoso. Hermione en cuanto sintió la cercanía del chico a su espalda se tensó pero aún más cuando sintió cómo él se acercó para poder oler mejor el olor que desprendía su cabello. De repente su respiración se hizo mucho más pesada y una suave fragancia a menta llegó hasta ella. Mierda. Estaba dejándose llevar por el varonil aroma que Draco desprendía y eso no podía ser nada bueno.

Cuando Draco sintió la tensión que se apoderó de la chica, una alarma se encendió en la cabeza del chico. ¡Estaba oliendo el pelo de Granger! ¿Cómo era eso posible? Bruscamente se retiró de ella y se colocó a una gran distancia.

-Parece que esto ya está listo- dijo Hermione intentando aparentar que no había pasado absolutamente nada. Y como si hubiesen estado detrás de la puerta esperando oír esas palabras, Harry y Ron aparecieron por la puerta de la cocina.

-Vaya Hermione esto huele tremendamente bien- la felicitó Harry ignorando completamente la presencia del rubio.

-Comamos ya- se quejó Ron- tengo hambre.

-¿Y cuándo no Ronald?- le respondió Hermione a modo de broma.

-Muy graciosa-contestó un Ron enfurruñado.

Muy a su pesar Draco se sentía ajeno a esa estupenda estampa de amistad. Él era algo molesto e indeseado en esa casa cuyos habitantes hacían lo posible por evitarlo, la única que no lo hacía era Granger y todo porque su digna moral y sus principios no se lo permitían.

-¿Comes con nosotros Malfoy?- le ofreció Hermione como si nada.

Y de nuevo estaba ahí la generosidad de la chica, ofreciéndole comer con el trío dorado cómo si hubiesen sido amigos de toda la vida. Harry y Ron se quedaron en silencio rogando para sus adentros que Malfoy se negara a su petición y el rubio se dio cuenta de eso por lo que decidió aprovechar la oportunidad para molestarlos un poco.

-Cómo negarme a tal ofrecimiento Granger- respondió con fingida cortesía- Será un grandísimo placer-Dicho esto, Draco se sentó en la mesa con una espléndida sonrisa en el rostro.

Mientras tanto Harry y Ron se habían quedado a medio sentar en el par de sillas que estaban frente al Slytherin. En ese tenso instante Hermione se dio cuenta que no debería de haberle ofrecido que comiera con ellos pero es que jamás pensó que aceptaría la invitación.

Para evitar sentarse con el rubio en la mesa, tanto Harry como Ron ayudaron a Hermione a poner la mesa y a servir los platos. Cuando todo estaba dispuesto, Hermione se sentó en la silla junto a Malfoy.

Durante el tiempo que duró el almuerzo, el ambiente era tan tenso que se podía cortar con un cuchillo y hasta que Draco no desapareció escaleras arriba sin decir absolutamente nada los demás no volvieron a respirar con normalidad.

-Definitivamente Hermione te estás volviendo loca- la acusó Ron.

-Jamás creí que aceptaría la invitación- se defendió la chica encogiéndose de hombros, aún algo perturbada por la situación que se produjo momentos antes de que sus amigos llegaran.

¿Cómo es que Malfoy hizo tal cosa? ¿Cómo pudo acercarse tanto a alguien como ella? ¿A una sangresucia? Pero lo peor de todo no era eso sino la forma en la que ella reaccionó ante tal acercamiento. Ella, Hermione Granger, una persona que en muy contadas ocasiones se dejaba llevar por sus instintos, que lo racionalizaba absolutamente todo… Pero es que ese embriagador aroma a menta y la sensación de calidez al chocar el aliento del chico en su coronilla hicieron que cada milímetro de su ser se estremeciera y justo cuando tomó consciencia de ello su cuerpo como acto reflejo se tensó en señal de alarma ante lo que acababa de hacer.

Porque una cosa era que por culpa de su alto grado de empatía quisiera que Malfoy llevara su estadía en la casa lo mejor posible (aunque no se lo mereciera ni un poquito) y otra muy distinta que ella tuviera una relación con él más allá de lo cordial.

-¿Hermione?-la llamó Harry por tercera vez y cómo si acabase de salir de una ensoñación, Hermione parpadeó un par de veces y miró a sus amigos.

-¿Decíais?

-Te decíamos que íbamos a jugar al snap explosivo, que si te apetecía- le repitió Ron.

-No gracias chicos, creo que subiré un rato a la biblioteca- y con gesto de la mano se despidió de ellos.


Siendo sinceros, su guiso había quedado realmente bien. No podía creer que algo preparado por él hubiese salido tan exquisito, bueno, en realidad sí que lo creía puesto que él lo hacía todo con la máxima perfección y cocinar no iba a ser la excepción.

Al poco tiempo de adentrarse en su habitación, Draco pudo oír como alguien subía las escaleras, recorría el pasillo donde se encontraba su habitación y se adentraba en la biblioteca. Asique por descarte había sido Granger. Granger. Aunque intentó evitarlo, su subconsciente le recordó el momento de tensión en la cocina y casi podía oler la fragancia de la chica. Él, que había olfateado miles de perfumes de miles de chicas, jamás había olido algo igual. Y entonces también recordó cómo siguiendo su instinto inclinó su cabeza hacia la de la chica para poder disfrutar más de aquel aroma y se reprendió de diferentes formas por haber hecho algo así. Ahora la ratona de biblioteca seguro que se pensaba que él podía sentir algún tipo de atracción por ella. Ante la idea, una risa sarcástica salió de su garganta. Era la idea más absurda que se le había cruzado por la cabeza en muchísimo tiempo. ¿Cómo alguien tan sangre pura como él podría sentirse aunque sea mínimamente atraído por alguien nacido de muggles?


Hacía ya una semana que Hermione empleaba esa porción de su tiempo en enseñar a Malfoy a valerse por sí mismo en la cocina y la verdad es que no podía decir que era desagradable hacer aquello. Parecía que habían llegado a un acuerdo tácito de no agresión por lo que podía producirse un intercambio de palabras sin insultarse el uno al otro. No es que se hubiesen convertido en los mejores amigos del mundo pero al menos no tenía que oír insultos desagradables por parte de él, o al menos eso creía hasta esa misma tarde.

Acaban de terminar de comer, por supuesto Malfoy no volvió a compartir ninguna comida más con ellos desde aquel día. Hermione se había andado con mucho cuidado de volver a ofrecerle tal cosa.

Después de dejar a los chicos abajo jugando al ajedrez, Hermione se encaminó una vez más a su amada biblioteca pero esta vez no para recabar información sobre magia negra ni nada relacionado sino para sumergirse en la lectura de un libro muy interesante que encontró hacía un par de días que hablaba sobre la situación de la magia en el siglo quince. Le apetecía desconectar un poco de la horrible realidad que la rodeaba.

Cuando llegó a la biblioteca y el olor de la habitación llegó a ella su cuerpo se destensó levemente. Recogió su libro de la estantería y se sentó en uno de los cómodos sillones frente al fuego. Pero su paz duró poco tiempo, el mismo tiempo que tardó Draco en adentrarse en la habitación.

El chico sabía que ella estaba allí, por eso fue a buscarla. ¿Por qué lo hizo? No lo sabía exactamente, quizás fuera por la misma razón por la que había dejado de ponerle apelativos molestos o porque quizás era la única capaz de dirigirle la palabra sin dobles sentidos y sin malicia. Aunque todas esas ideas quedaban desechadas al instante por la mente del rubio, auto convenciéndose de que el único motivo que lo llevaba hasta ella era el soberano aburrimiento que lo carcomía y sus ganas por molestarla.

-¿Cansada de ojear libros de magia negra Granger?

Cuando las arrastradas palabras del chico llegaron a oídos de Hermione, ésta alzó la cabeza lentamente hasta posar su mirada sobre la gris de él.

-¿Acaso me espías Malfoy?

-Se que deseas que mi respuesta sea sí- contestó arrogante la serpiente a medida que se acercaba a ella- pero no. Lo único que ocurre es que no soy sordo y puedo oíros hablar a ti y a tus amiguitos sobre el tema.

-Ya que tanto te interesa, no.- bajó su vista hacia el libo- Hoy no me apetece recabar ningún tipo de información, solo desconectar. Pero parece ser que eso me va a resultar imposible- y dirigiendo su mirada hacia él de nuevo añadió- ¿Qué se te ofrece Malfoy?

El chico se había puesto a ojear los títulos de los libros que había en las estanterías cercanas con pose concentrada por lo que tarde unos segundos en contestar.

-En realidad nada, solo venía a elegir algún libro de lectura liviana para sacar algo de provecho de mis tardes aburridas.

-Pues hazlo rápido- le apremió la chica-Ya te he dicho que quiero relajarme y teniéndote por aquí no puedo.

-¿Acaso te pongo nerviosa Granger?- le respondió en tono arrogante.

-Vaya Malfoy, no sabía que tuvieras un sentido del humor tan desarrollado- le respondió ella a su vez mordaz.

-Bueno, en ese caso no te importará que husmee un poco por aquí- terminó de decir adentrándose entre las estanterías.

Hermione resopló con hastío, antes de la llegada de Malfoy cuando quería tener un rato de paz para ella solo tenía que adentrarse en la biblioteca ya que ni Harry no Ron la pisaría jamás por voluntad propia. Las únicas veces que lo había hecho era cuando Hermione los obligaba a ayudarla a buscar algo de información sobre la magia negra. Ya que tenían una biblioteca con numerosos libros sobre la materia, no estaría mal aprovecharlo ¿no?

Pero Draco era diferente a sus dos amigos. Era una persona culta, siempre lo había sabido. Desde que estaban en Hogwarts el siempre la había igualado, aunque no superado, en sus calificaciones y en numerosas ocasiones los había visto en la biblioteca leyendo algún libro.

Asique debido a esta cualidad que compartían, muy a pesar de Hermione, no podía disponer de la biblioteca para ella sola. Ya lo había visto o escuchado (porque su habitación se encontraba justo al lado) cómo solía escabullirse muy a menudo hacia la biblioteca, teniendo mucho cuidado con no coincidir en ella. No es que lo culpara por ir allí, ya que comprendía que no tenía demasiadas posibilidades de entretenimiento encerrado en aquella casa, pero en momentos como ese en los que ella necesitaba realmente la biblioteca para ella sola odiaba tener que compartirla con él.

Intentó sumergirse de nuevo en la lectura del libro, pero no había leído ni el primer párrafo cuando sintió a Draco salir de entre las estanterías y sentarse en el sillón que había frente a ella junto al fuego.

-¿Qué haces?- le cuestionó de una forma nada amable.

-Para ser la sabelotodo de Hogwarts eres un poco inepta ¿no crees?- se burló Draco sin ni siquiera levantar la vista de su libro- Leo.

- Muy gracioso Malfoy, eso ya lo veo- el enfado de Hermione iba cada vez en aumento- Me refiero a qué haces aquí. Dijiste que sólo venías buscando un libro y que te irías.

-Permíteme que te corrija Granger. ¡Vaya! seguro que soy el primero en hacerlo ¿verdad?- se burló con una recién formada sonrisa torcida en su rostro, cómo disfrutaba haciendo aquello-Yo no dije eso, dije que buscaría un libro pero no especifiqué donde lo leería.

No podía creerlo, simplemente no podía creerlo. Cómo era capaz de sentarse allí tan campante frente a ella ¡y lo peor de todo es que encima se burlaba!

-Malfoy no se qué parte de quiero estar tranquila no entendiste- habló haciendo un soberano esfuerzo por no desquiciarse - ¿Acaso no puedes leer en tu habitación?

-Lo siento Granger, pero en mi habitación hace demasiado frío como para poder disfrutar de la lectura asique he considerado que podía leer aquí. Tu lees lo tuyo, yo lo mío y ya está.

Hermione empezó a refunfuñar pero prefirió no responderle, esa maldita serpiente mantenía la calma le dijera lo que le dijese y en cambio ella estaba que hervía por dentro de la rabia que le producía su comportamiento. Decidió volver a su lectura porque si no, acabaría dándole un ataque en vez de desconectar como ella quería. Asique se puso manos a la obra con su lectura ignorando olímpicamente al chico sentado frente a ella.

Dos páginas. Sólo dos páginas había conseguido leer cuando comenzó a oír un molesto ruido proveniente del asiento de enfrente. Alzó un poco la vista por encima de su libro, lo suficiente para alcanzar a ver al rubio leyendo concentrado pero cuando fue a volver la vista a su libro descubrió la fuente de aquel molesto ruido que no la dejaba concentrase. Malfoy, a la vez que leía su interesante libro, tamborileaba los dedos sobre el apoya brazos de su sillón.

Bueno, tampoco es para tanto, se dijo a sí misma. Respiró hondo, haciendo acopio de todas sus fuerzas para ignorar el molesto ruido y se dispuso a leer por tercera vez su libro.

-Tengo una duda Granger- la volvió a interrumpir la voz de Malfoy.

Por enésima vez alzó la vista de su libro y la posó sobre Draco, quién le devolvía la mirada.

-Es todo un honor para mí resolverle una duda al gran Draco Malfoy- le respondió sarcásticamente.

-¿Qué buscáis en los libros de magia negra?- la cuestionó ignorando el sarcasmo empleado por ella- Porque obviamente queda descartada la posibilidad de que queráis practicarla, vuestros grandes principios e ideales os lo prohíben.

-¿A caso te importa?

-Simple curiosidad Granger, tampoco es como si me quitara el sueño.

-Solo queremos informarnos, saber que armas puede emplear el enemigo contra nosotros.

Ante tal respuesta Draco soltó una sonora carcajada que molestó a Hermione.

-¿De qué diablos te ríes?

-De vuestra ingenuidad Granger, ¿crees que los libros os prepararan para lo que va a ocurrir? ¿Para lo que podéis encontrar en la guerra?

-Es necesario conocer las armas del enemigo para poder combatir contra él- le replicó como si estuviese recitando esas palabras de memoria.

-Vamos Granger no me hagas reír, eso no os servirá de nada a menos que empleéis la misma magia contra ellos.

- La magia blanca es mucho más poderosa que la magia oscura si se sabe utilizar bien.

-Vosotros y vuestros grandes ideales- dijo en tono despectivo- Créeme Granger que la magia blanca no tiene nada que hacer frente a la magia oscura que conoce él y la mayoría de los mortífagos – su tono de voz se volvió más grave que antes y ya no había matiz de burla en su voz.

-Puede que sepas mucho de magia oscura Malfoy- le volvió a responder Hermione empezando a enfadarse- pero de magia blanca no tienes ni idea. ¿Cómo crees que Harry está vivo después de que Voldemort le lanzara un Avada Kedavra?

- Sólo porque el estúpido de Potty esté vivo gracias al amor de su madre- dijo irónicamente el rubio- no significa que vosotros podáis combatir las miles de maldiciones que ellos usan. Maldita sea Granger.-llegado a ese punto de la extraña conversación que mantenían Draco había cerrado el libro y se inclinó hacia adelante para mirar a Hermione directamente a los ojos por lo que la chica retrocedió instintivamente hasta pegarse hacia el respaldar del sillón-¡No tienes ni idea de lo que sucede ahí fuera! Vivís felices aquí encerrados ajenos a todo lo que hay fuera, creéis que con enteraros de vez en cuando de alguna tragedia estáis al corriente de todo y eso está muy lejos de la realidad.

-Me parece que eres el menos indicado para darme clases de moral Malfoy- ¿cómo se atrevía a decirle esas cosas? Hermione había abandonado su posición y también se había inclinado hacia adelante- No creas que no sabemos que nos mantienen aislados aquí para que no sepamos toda la barbarie que se produce ahí fuera. Tenemos muchísimos seres queridos jugándose la vida día tras día. Todos los días no levantamos con la incertidumbre. ¿Crees que porque no nos veas llorando por los rincones no sufrimos?

-No te atrevas a hablarme de sufrimiento Granger- Draco se había levantado el sillón y cerraba los puños intentando controlar- Él mató a mis padres y a mí me torturó hasta el borde la muerte.

- No sabes cómo siento lo de tus padres Malfoy- la chica lo había imitado y también se puso de pie frente al chico teniendo que inclinar la cabeza para poder mirarlo directamente a los ojos y Malfoy descubrió sinceridad en sus palabras- Pero no eres el único que sufre por su familia, mis padres están escondidos en algún recóndito lugar sin ni siquiera saber que tienen una hija- la voz de Hermione se quebró levemente- Ron tiene a sus padre peleando en la guerra y Harry ni siquiera los recuerda. Todos sufrimos Malfoy, no creas que eres el único.

Malfoy se revolvió el pelo con la mano exasperado y enfocó su mirada el fuego, cómo era posible que ella, que era la que más tenía que perder en la guerra, la más perjudicada por ser hijas de muggles, podía mantener tal serenidad y mente fría. Aunque en el fondo estuviera rota en pedazos, ella se mantenía entera sirviéndole de apoyo al par de gandules que tenía como amigos. Y en ese preciso instante la odió, por ser como era, por ser tan noble, tan valiente y tan de todo y sintió deseos de verla sufrir aunque fuese solo un poco para demostrarse a sí mismo que él no era el único débil que estaba sufriendo por aquello.

-¿Cómo es posible que sabiendo que muy probablemente morirás en la lucha te mantengas tan serena y segura de ti misma?- soltó ácidamente.

Esas palabras cayeron como un jarro de agua fría sobre Hermione, ¿cómo podía ser tan cruel con ella? Sabía que era un objetivo jugoso, hija de muggles, perteneciente a la Orden y mejor amiga de Harry Potter. Tenía motivos más que suficientes para tener miedo y esconderse en algún lugar a que todo pasase y no es que no tuviese miedo, lo tenía y mucho pero no era una maldita cobarde y lucharía junto a sus amigos hasta el final.

-Ya sé que hay muchas posibilidades de que muera Malfoy, pero no soy ninguna cobarde y si mi vida acaba estaré tranquila porque lo habré hecho luchando por lo que creo.

-¡Oh! Que grandes motivos los tuyos. Pero eso a la hora de la verdad no te servirá de nada- se giró y volvió a enfrentarla comprobando que con sus palabras había hecho que los ojos de la chica se volvieran cristalinos- Morirás de todas formas por ser la sangresucia amiga de Potter y tu valentía no habrá servido de nada.

Con esas últimas palabras Malfoy le había dado el toque final a la chica viendo con una solitaria lágrima recorría su mejilla perdiéndose en su mentón pero en vez de sentir satisfacción ante el daño causado un pequeño malestar se instauró en su estómago.

-Gracias por recordarme cual es mi destino Malfoy- soltó con rencor mientras se secaba la lágrima- Pero recuerda que gracias a esta sangresucia tu patética vida sigue adelante.

Después de decir eso, Hermione salió a paso presuroso de la biblioteca cerrando con un portazo más sonoro de lo que le hubiese gustado y dejó a Draco con una mueca de disgusto que sí él hubiese sabido que la tenía, seguro que le hubiese dado de que pensar.

Ya sabéis que para todo lo que me queráis decir un review!=)