¡Hola de nuevo!
Cómo lo prometido es deuda, aquí os traigo un nuevo capítulo de mi historia antes de la llegada del fin de semana.
Mil millones de gracias a todos por vuestro apoyo. A las que dejaron review y tienen cuenta ya les respondí, son Elianela, Adrit126 y floh black. Y a las que no disponen de cuenta igualmente muchas gracias por su apoyo, me encantaría poder responderos personalmente cada uno de vuestros reviews. Ellas son luz, ely Singer y Danny.
¡Os adoro mis niñas!
También muchísimas gracias a los que me agregaron a favoritos, alertas y demás y a las que leen mi historia aunque no dejen review.
Este capítulo va dedicado a todos ustedes porque sin su apoyo esta historia no sería posible.
Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer pertenece a la gran J.K.
Al día siguiente Hermione no bajó a las cocinas para preparar el almuerzo junto a Draco, ni tampoco lo hizo al día siguiente ni al otro.
Hacía ya tres días que la chica evitaba al Slytherin, y se había vuelto muy concienzuda en su tarea. Harry y Ron habían notado cómo Hermione había dejado de enseñar a Malfoy a cocinar, deduciendo correctamente que algo debía de haber pasado entre ellos para que se produjera ese cambio de actitud en la chica. En más de una ocasión le habían preguntado qué había ocurrido, siempre dispuestos a ir a darle su merecido al rubio, pero ella siempre desistía de la idea asegurándoles que no había ocurrido nada.
El primer día después de esperarla durante media hora a que apareciera, Malfoy desistió viendo que ella no aparecería y ni siquiera hizo el intento de ir a buscarla. Sabía que la chica estaba enfadada con él por el comentario que le hizo el día anterior, la verdad es que había sido un poco cruel con ella pero jamás le pediría perdón por nada. ¿Desde cuándo él tenía esa clase de comportamiento?
Al día siguiente tenía esperanzas de que apareciera, que ya se le hubiese pasado el enfado pero tampoco apareció y esta vez sí que requirió un poco de autocontrol para no ir a buscarla. También había notado que la chica lo evitaba a toda costa, hacía dos días que no se cruzaba con ella por la casa, ni en la biblioteca ni en las cocinas, que eran los lugares donde más solían coincidir. Esta vez se había enfadado de verdad.
Al tercer día ya sí que fue a buscarla después de esperar una hora. ¡Una hora! El jamás se había rebajado tantísimo asique más le valdría tener una buena explicación. Subió las escaleras pisando con fuerza cada escalón demostrando que estaba muy enfadado, primero porque nadie se permitía el lujo de ignorarlo y segundo porque había tenido que prepararse la comida él sólo, no saliéndole tan bien como cuando la preparaba con ella.
Llegó a la segunda planta y fue directo a la habitación de la chica pero justo cuando puso su mano sobre la manilla de la misma alguien abrió la puerta del baño a sus espaldas y el vapor y el aroma que surgió de él lo envolvió. No le hizo falta girarse para saber quién salía del baño pues reconoció al instante el mismo olor dulzón que desprendía Granger aquel día en las cocinas.
-¿Qué crees que estás haciendo?- oyó la voz enfadada de la chica.
En cuanto se giró para responderle, supo que había sido un error. Hermione salía con una toalla enrollada alrededor de su cuerpo dejando descubiertos sus hombros y gran parte de sus piernas. Eso, junto con su pelo cayéndole mojado en suaves bucles hacía una estampa demasiado tentadora. Vale que fuera la impura de Granger, la sabelotodo insufrible, la rata de biblioteca pero Draco Malfoy era todo un hombre y llevaba ya dos semanas encerrado en aquella casa sin ver a ninguna chica, salvo a ella, sin contar todo el tiempo que se llevó encerrado en Malfoy Hall por orden de Voldemort y por Merlín que no le desagradaba lo que veía.
-Te he dicho que qué hacías- volvió a repetir Hermione bastante colorada por el escrutinio al que la tenía sometida Malfoy.
-Vengo a exigirte una explicación- consiguió decir después de volver a su pose altiva y arrogante.
Hermione no pudo evitar reírse con sarcasmo ante ello.
-¿Con que derecho vienes a pedirme una explicación hurón?
¿Hurón? Hacía demasiado tiempo que no lo llamaba así, y lo único que consiguió fue aumentar su enfado.
-¿Quién demonios te crees para evitarme durante estos días? Exijo una explicación.
- A pesar de que no te la mereces, te daré tu ansiada explicación- comenzó la chica con un deje de irritación en la voz mientras se quitaba un par de mechones húmedos que se habían quedado pegados en su frente- ¿Crees que después de insultarme como lo hiciste y después de decirme lo que me dijiste en la biblioteca voy a seguir ayudándote en la cocina? Has resultado ser más iluso de lo que yo pensaba- hizo una pausa para degustar la mueca de odio que se iba formando en el rostro del chico- Además de que has roto nuestro trato, ¿recuerdas? Yo te ayudaba y tú no volvías a llamarme sangresucia.
- Me sorprendes Granger, creías que eras la sabelotodo de Hogwarts- le respondió con burla el chico – ¿De verdad creías que iba a cumplir ese estúpido trato? Que ilusos sois los Gryffindors a veces…
- Perdona que te contradiga Malfoy- le espetó Hermione acercándose un poco a él sin dejarse intimidar- El iluso fuiste tú si pensaste que podrías insultarme sin tener repercusiones. Ya me cansé de ayudarte y de intentar hacer tu estadía aquí más fácil, a partir de ahora te las ingeniarás tú solito para pasar el tiempo por aquí.
-¡Por Merlín Granger! ¡Qué cruel puedes llegar a ser cuando quieres! – Habló Draco teatralmente como si de verdad le doliese lo que le había dicho la chica - ¿Cómo voy a sobrevivir sin tu repugnante caridad ahora?
- Ríete todo cuanto quieras Malfoy, solo espero que no necesites ningún favor por parte de alguno de nosotros tres porque si no te verás en un aprieto- le respondió la muchacha altivamente- Y ahora si me disculpas voy hacia mi habitación- Y de un empujó apartó al rubio de la puerta y se adentró en el cuarto sin ni siquiera volver a mirarlo.
Mierda, mierda y mierda. Esa maldita ratona de biblioteca era la única persona capaz de sacarle de sus casillas en tiempo récord. Después de haberlo ignorado deliberadamente durante esos tres días y de que él se humillase yendo a buscarla, era capaz de decirle que iba a mantener su actitud. ¿Quién se creía? Sólo era una maldita impura con complejo de diccionario que se creía superior a los demás. Já. Él era el superior a los demás, él era el que podía ir por ahí con la mirada altiva bien orgulloso de ser un sangre pura remontado a siglos de tradición, él era el que podía insultar a quién se le viniera en gana porque estaba por encima de todo y de todos.
No necesitaba la ayuda de ningún miserable Gryffindor para sobrevivir en aquella casona. Era muy capaz de valerse por sí mismo y se lo iba a demostrar a esa estúpida de Granger.
Ya había pasado más de una semana desde que los tres leones hacían como si el Slytherin no existiera. No es que Draco se quejara, ahora podía vagar por la casa a su antojo sin tener que darle explicaciones a ninguno de ellos. Había descubierto como mantener su ropa limpia e impecable al igual que su habitación pero si alguien se atrevía a airear por ahí que lo había tenido que hacer a lo muggle lo negaría absolutamente.
Pero su tranquilidad duró poco y supo que así sería desde el momento en el que algunos miembros de la Orden llegaron a la casa.
Fue el sábado por la mañana, hacía ya tres semanas que vivía allí y la hostilidad reinante en el ambiente persistía, la única que se dignaba a dirigirle la palabra era la madre del pobretón en alguna de esas visitas esporádicas que ella hacía pero vamos, él no se lo agradecía en lo más mínimo, tener que esforzarse para ser amable con aquella señora gorda era repugnante y es que si era grosero podía ganarse un larguísimo sermón sobre porque debía cambiar su comportamiento para con los residentes de la casa haciendo que tanto San Potter, como la comadreja y la sabelotodo disfrutaran del espectáculo y antes muerto que darles ese gusto a esa panda de imbéciles. Pero el cruel destino se encargaría de que su pequeña paz se viera interrumpida.
Aquella fría mañana de mediados de octubre sobre el mediodía esa aurora que lo llamaba primo (aunque no la conociera de absolutamente nada) llegó al cuartel junto con Kingsley. El trío dorado se encontraban en las cocinas en aquellos momentos y Draco pudo oír desde su habitación como llamaban a la puerta asique decidió bajar a husmear un poco. Cuando llegó abajo, los dos aurores se despojaban ya de sus abrigos y supo que algo no iba bien en cuanto vio el semblante serio que ambos portaban.
-Hola primo- lo saludó la susodicha pero él sólo se limitó a observarla.
-Traemos noticias chico- Habló ahora la voz grave de Kingsley – y tú puedes servirnos de ayuda asique tendrás que unirte a esta improvisada reunión.
En ese momento Draco no supo si alegrare porque por primera vez lo dejaban inmiscuirse en temas de la Orden o asustarse porque requerían de su ayuda y eso solo significaba que querían información acerca del bando contrario. Se dirigió a paso lento detrás de Potter y los dos recién llegados hacia la cocina donde pudo encontrar sentados a Granger y a la comadreja juntos en uno de los sofás, muy juntos si le permitían hacer tal apreciación. Los otros tres que bajaron con él se acomodaron en el sillón y el otro sofá peor él prefirió sentarse en una de las sillas junto a la mesa, algo alejado por si tenía que tomar la medida de huir y encerrarse en su habitación.
-Chicos, no traemos buenas noticias- empezó el mago con la mirada fija en el trío de Gryffindors- Sobre todo para ti Hermione.
Todos pudieron notar como el cuerpo de la chica se tensó de inmediato ante tal aclaración.
-¿Qué ocurre?- preguntó nerviosa.
-Es sobre tus padres Hermione…
-¡¿Mis padres?!- preguntó aún más nerviosa que antes- ¿Qué pasa con ellos?¿Le han hecho daño?¿Qué…
-Tranquila Hermione- habló por primera vez Tonks con voz apaciguadora - No les ha pasado nada, están completamente a salvo.
-Pero nos han llegado informaciones de que quieren ir a por ellos, quieren que los principales apoyos de Harry se vengan abajo y teniendo en cuenta que los Weasleys participan todos en la guerra, sólo quedan tus padres Hermione- le explicó Kingsley.
Hermione permaneció en silencio, no podría soportar que les hicieran daño a sus padres, ella había hecho todo lo posible por mantenerlos fuera de todo eso, e incluso la Orden le proporcionaba cierta protección pero sabía que si marcaban a sus padres como objetivo las cosas se complicarían.
Mientras tanto Draco permanecía en silencio con su mirada grisácea clavada en la chica. Cuando oyó tal noticia y vio como los nervios de la muchacha salían a flote, un sentimiento lejanamente parecido a la compasión se adueñó de él. Él había sentido esa angustia cuando supo que sus padres, e incluso él mismo, pertenecían a la lista negra de Voldemort asique entendía esa angustia.
Hermione permaneció en silencio unos minutos más y hasta que no sintió la mano de Ron sobre su hombro no volvió en sí.
-Hermione haremos todo lo posible para que tu padres estén a salvo- le aseguró el auror y luego dirigió su mirada hacia el rubio-Ahora es dónde nos eres útil tú Malfoy.
-¿Yo? ¿Por qué?-respondió a la defensiva.
-¿Tú alguna vez has oído algo sobre este tema? ¿Le oíste hablar a alguno de los mortífagos sobre eso?
-No- respondió secamente.
-Di la verdad Malfoy- lo amenazó Ron desde su posición- o sino….
Pero no pudo terminar de hablar porque Hermione le puso la mano sobre su pecho y dirigió su mirada hacia Malfoy.
-¿De verdad que no sabes nada?- le habló directamente a él sin ningún tipo de rencor, más bien en una súplica.
Maldita sea. Si sumaba esa súplica junto con ese sentimiento de leve comprensión que sentía no podría mentirle.
-Yo no estaba informado de nada de eso- gruñó haciendo que los demás se esforzaran por poder oírlo- A mí no me contaban nada.
-Espero que sea verdad porque si no…- de nuevo volvió a amenazarlo el pelirrojo.
-Ya basta Ronald- lo calló Hermione dejando de mirar a Malfoy- Dice la verdad.
Y por primera vez en su vida Draco experimentó lo que sentía cuando alguien confiaba en ti.
Kingsley y Tonks no alargaron su visita demasiado, después de la aclaración de Malfoy le aseguraron a Hermione que harían todo lo posible por mantener a salvo a sus padres y que sería informada en cuanto hubiese alguna novedad.
En cuento los dos abandonaron la casa el silencio cayó sobre los hombros de los cuatro chicos y el primero en dejar la habitación fue Draco sabiéndose fuera de lugar. Subió a paso lento y se encerró en su habitación. No sabía a que había venido ese ataque de sinceridad cuando Granger le preguntó, ni a que vino ese agradable sentimiento cuando vio que ella lo había creído sin cuestionarlo como lo había hecho el imbécil de Weasley. Cada vez estaba más seguro de que el encierro allí lo estaba afectando seriamente, ¿por qué si no iba a sentirse ahora culpable por haber sido cruel con ella días atrás?
No tardó mucho tiempo en oír el ruido de unos pequeños pies subir por la escalera, después de tantos días había aprendido a distinguir los pasos de Granger de los de los otros dos idiotas, y si su oído no le fallaba había ido a parar a la biblioteca. Seguro que necesitaba estar sola, ser un objetivo importante de Voldemort estaba muy lejos de ser algo bueno. Y de nuevo estaba ahí ese estúpido sentimiento de comprensión. Necesitaba un poco de aire, la cosa empezaba a preocuparle.
Hermione no tardó mucho en subir hacia la biblioteca. Sabía que sus amigos solo querían animarla y que lo hacían con toda su buena intención pero lo único que conseguían era agobiarla aún más. No había consuelo posible para alguien que acaba de saber que sus padres eran un objetivo importante para Voldemort.
Ella nunca había sido una cobarde, por algo el sombrero seleccionador le adjudicó la casa Gryffindor, pero en ese momento sí que sentía miedo. Miedo a lo que le podían hacer a sus padres, a que podrían hacerlos sufrir hasta la muerte. Un escalofrío la recorrió por completo, no podía permitirse pensar en esas cosas. Y entonces la imagen de un rubio se le vino a la cabeza. Sabía que había sido sincero, si alguien le preguntaba qué le hacía pensar que su gran enemigo, ex-mortífago para más señas, le estaba diciendo la verdad no sabría que responder. Simplemente lo sabía, a lo mejor fue la claridad que le transmitió su mirada en el instante en el que la conectó con la suya pero lo importante era que sabía que decía la verdad.
Después de un par de días el ambiente volvió a normalizarse, eso no quería decir que Hermione no estuviera preocupada por sus padres pero intentaba distraerse y mostrarse bien delante de sus amigos, tampoco quería que ellos tuvieran más preocupaciones de las que ya tenían.
Además había otra cosa que le rondaba mucho la cabeza, Malfoy. Su relación seguía igual que siempre como sí aquel leve momento de sinceridad no hubiese existido jamás. Y no sabía ni porqué ni cómo pero pensar en eso la ponía triste y eso la desconcertaba enormemente. Después de aquello, ingenuamente esperaba que esa hostilidad que reinaba entre ellos desaparecería pero no. Aquella mañana habían coincidido después de mucho tiempo en la cocina, lo saludó obteniendo por respuesta un seco buenos días y luego intentó entablar una conversación con él preguntándole que tenía pensado cocinar ese día pero él no parecía muy por la labor de responderle asique desistió. No entendía porque después de ser él el que la insultaba y era cruel con ella se negaba a que se produjera un nuevo acercamiento. ¿Tan mal estuvieron aquellos días en los que se trataban bien? Una mueca de tristeza se dibujó en su rostro, porque ella sí que echaba de menos aquellos días.
Sí, lo reconocía. Llevaba dos días de un humor de perros y todo por culpa de que su recién adquirida conciencia le recriminaba el no ser, aunque fuese levemente, más amable con Granger después de lo mal que lo debía de estar pasando. Pero no, el jamás se permitiría esa clase de comportamientos y esa misma mañana se lo dejó bien claro a la chica, después de comprobar que su estúpido intento por entablar conversación con él no funcionó se fue con el mentón bien alto de la cocina dándose por enterada de que no quería hablar con ella. Debería de sentirse indiferente, le debía de dar igual que ella se fuera levemente ofendida de la cocina, al igual que debería de no importarle lo bien o mal que ella se sintiese por lo de sus padres. Pero nada más lejos de la realidad, porque sí que le importaba la reacción de ella de aquella mañana y también como se sentía con respecto a sus padres y no dejaba de maldecirse y de insultarse interiormente de todas las maneras posibles por aquello. Pero su gran amigo el destino volvió a hacerle una de sus grandes jugadas.
Tres días después de ser informados de tamaña noticia, Draco se encontraba después de comer tumbado sobre su cama aburrido hasta la saciedad asique decidió leer algún libro de la biblioteca, si seguía así acabaría por leerse todos los libros del lugar, que no eran precisamente pocos. En cuanto puso un pie en la habitación y se acercó un poco a las estanterías, un pequeño sollozo llegó a sus oídos. Al principio fue un leve murmullo pero luego volvió a oírlo con más intensidad. Su parte racional le instó porque huyese de allí como si no hubiese oído nada pero su nueva conciencia le ordenaba todo lo contrario y antes de poder pensar una orden para sus piernas, éstas ya se movían con vida propia hacia el lugar de donde provenía el sonido. Cruzó un par de de estanterías hasta llegar a una de las ventanas de la habitación y lo que vio lo dejó bastante confuso. Agazapada en el alféizar de la ventana se encontraba Hermione abrazando sus piernas y con el rostro escondido entre sus rodillas. Y el leve movimiento que sus hombros producían era un claro signo de que estaba llorando.
Draco continuaba paralizado a un par de metros de ella sin moverse cuando la chica alzó la vista al notar la presencia de alguien. Su rostro se coloreó notablemente avergonzada porque precisamente Draco Malfoy la hubiese visto en tal situación.
-¿Qué…qué haces aquí?- preguntó entrecortadamente intentando limpiarse el rastro de lágrimas de sus mejillas.
-Yo…solo venía- balbuceó el rubio aún aturdido por la escena.
-¿Venías a burlarte de mí? ¿A insultarme?- le habló con dolor la chica- Pues enhorabuena Malfoy, ya tienes algo nuevo con lo que reírte de mí.
-No venía a insultarte ni a nada de eso- le respondió el muchacho siendo él el primer sorprendido por tal aclaración. Hermione se le había quedado mirando con los ojos abiertos y la mandíbula completamente desencajada. Y Draco no pudo pensar que se veía adorable con las mejillas arreboladas, los ojos brillantes y esa mueca de sorpresa, más tarde se preocuparía por tal pensamiento- No te preocupes, solo vengo a coger un libro y me largo- Se giró dándole la espalda a la todavía muy sorprendida Hermione y comenzó a adentrarse entre las estanterías pero una frase le picaba en la lengua por salir asique se paró y giró el rostro lo suficiente como para que le viera su perfil- Por cierto Granger, siento mucho lo de tus padres.- Y volvió a caminar dejando a Hermione más sorprendida que antes.
-Hermione, ¿te encuentras bien?- oyó la voz de Harry hablándole dulcemente.
Era martes por la mañana, el día siguiente de la confesión de Draco, y los tres amigos estaban en la cocina con montones de papeles desperdigados por la gran mesa.
-Sí, claro Harry- le respondió esforzándose por sonreírle. De nuevo se había quedado abstraída pensando en las palabras del rubio. No sabía que había querido decir con aquello, ni que significaba ese cambio de actitud pero lo averiguaría. Después de asegurárselo a sí misma se esforzó por concentrarse en lo que tenían delante.
En su última visita, Tonks les había dejado un montón de expedientes de mortífagos, sus movimientos recientes, donde habían sido vistos y cosas similares. ¿Y para qué? Para que se comieran la cabeza durante horas por si eran capaces de sacar alguna relación entre los lugares que visitaban para poder encontrar algún sitio de reunión. Pero era prácticamente imposible, los lugares eran totalmente dispares y ninguno se repetía con regularidad, incluso tenían un gran mapa con numerosas marcas de distintos colores.
-Esto no tiene sentido-dijo la chica- Son suficientemente listos como para buscar sitios de reunión dónde no sean vistos por nadie. Apuesto a que se dejan ver a posta por distintos lugares para despistarnos.
-Creo que tienes razón Mione- aceptó Ron- Esto es como buscar una aguja en un pajar.
-Un momento….-los interrumpió Harry pensativo- Malfoy puede decirnos que tienen en común los lugares donde se reúnen los mortífagos.
-No creo que se buena idea Harry….-comenzó Hermione pero rápidamente fue interrumpida por su amigo pelirrojo.
-¡Eso es Harry!- lo felicitó- Y así podemos fastidiar un poco al hurón.
-Chicos ya lo oísteis el otro día, a él no lo mantenían informado de todo- intentó razonar Hermione.
-Vamos Hermione- se quejó Ron- No seas aburrida.
La chica suspiró rendida, cuando sus amigos se ponían así no había quién los hiciera cambiar de opinión. Los siguió cabizbaja por las escaleras, no estaba en sus planes cruzarse con Malfoy después de lo del día anterior, por lo menos no tan pronto.
Cuando llegaron a la puerta de la habitación del rubio, Harry y Ron la abrieron sin llamar para encontrarse la habitación completamente vacía.
-Mierda- se quejó Ron.
-No te preocupes, seguro que lo encontramos en la biblioteca- lo animó Harry.
Tenía el pelo revuelto, como consecuencia de haberse pasado las manos nerviosamente por él. Estaba nervioso, mucho. Había metido la pata hasta el fondo por haberle dicho eso a Granger, maldito sea él y su mierda de autocontrol. Lo peor de todo no es que ahora le dijera cosas a la chica que no debía ni de pensar, sino que además había empezado a verla bonita y atractiva. ¡Por Merlín! ¿Tenía o no tenía motivos para preocuparse? Cuando la vio el día anterior tan indefensa con su gran armadura de chica valiente y decidida por los suelos, algo se removió en su interior. Era algo nuevo para él, nunca había visto a la Gryffindor en esas circunstancias incluso los días posteriores a la noticia de sus padres, la chica se había mantenido entera sin mostrar sus sentimientos.
El ruido de la puerta de la biblioteca abriéndose bruscamente lo sacó de sus cavilaciones y cuando dirigió la vista hacia la salida vio cómo los estúpidos de Potter y Weasley entraban en cabeza seguidos por una cabizbaja Granger.
-Tenemos que hablar contigo Malfoy- empezó hablando Harry.
-Vas a respondernos unas cuantas preguntitas- prosiguió Ron dándose aires.
Eso a Draco no pudo enfadarlo más, ¿quién coño se creían ese par de imbéciles?
-¿Y por qué debería de hacerlo?- respondió con su pose altiva y arrogante.
-¿Acaso no recuerdas que gracias a nosotros estás vivo y a salvo?- como odiaba que Potter se diera esos aires cuando sabía que tenía toda la razón.
Dirigió su vista a Hermione que permanecía un poco rezagada del grupo y con la mirada fija en el suelo.
-Bien Malfoy, dinos en que tipos de lugares se reúne la gente como vosotros- hasta que no oyó a Ron pronunciar esas palabras, Hermione no levantó la mirada del suelo. Su amigo había sido muy duro con esas palabras, sabiendo que si incluía a Malfoy como un mortífago lo haría enfurecer.
-Weasley no te pases….- gruñó con los puños apretados el rubio.
-Contesta Malfoy- lo amenazó ahora Harry alzando su varita y poco tiempo después también lo hizo Ron.
-Ron déjalo…-murmuró Hermione pero el único que pareció reparar en ella fue Draco que la miró fugazmente conectando su mirada con la de ella.
-Habla- volvió a presionarlo Harry.
-Yo no sé nada…- volvió a gruñir impotente sabiéndose en desventaja.
-No nos tomes por idiotas Malfoy- esta vez era Ron el que lo presionaba- Durante un tiempo fuiste cercano a Quien-tu sabes, algo sabrás.
-No sé nada, cambiaban de lugar de reunión siempre…- ya tenía los nudillos blancos de tanto apretar los puños y seguro que se estaba haciendo heridas en las manos con las uñas.
-Algo tendrían en común esos lugares ¿no?
-Vamos Harry déjalo, ya te ha dicho que no sabe nada….-intentó Hermione de persuadirlo de nuevo.
-Cállate Hermione- la silenció bruscamente el pelirrojo.
Y en ese momento Draco sintió como la sangre le hervía por sus venas de puro enfado, ¿cómo se atrevía a hablarle así a su amiga? Con la de cosas que ella hacía por él.
-Maldita sea ya os he dicho que no sé nada, nunca fui a una de esas reuniones- contestó con la voz un par de tonos más alta.
-No nos grites Malfoy o te meteremos la varita por el….
-Ya vale Ron- Hermione se adelantó y se colocó entre sus amigos y Draco dejando a todos igual de sorprendidos.
-¿Y tú porque lo defiendes?-le reprochó Ron empezando a ponerse colorado.
-Ron no defiendo a nadie, sólo te digo que ya basta. Ha dicho que no sabe nada.
-¿Y tú cómo sabes que dice la verdad? El otro día también lo creíste y no tienes ningún motivo para hacerlo- Ron no dejaba de reprocharle cosas a su amiga mientras que los otros dos observaban la escena sorprendidos, sobretodo Draco. Ver a Granger defendiéndolo no era algo muy común.
-¡Confiaré en él si quiero Ronald, tú no eres nadie para decirme en quién confiar y en quién no!- poco a poco la discusión iba subiendo de tono.
-¡Lo único que nos demuestras con eso es que eres una maldita traidora!- y muy enfadado Ron salió de la biblioteca con un sonoro portazo.
Hermione miró a Harry intentando leer en sus ojos verdes que es lo pensaba sobre todo aquello.
-Sólo te digo que tengas cuidado en quién confías Hermione- le dijo, no sin antes dedicarle una mirada al rubio- No vaya a ser que luego te hagan daño- Y después de eso abandonó la habitación siguiendo los pasos de su amigo pelirrojo.
Cuando Hermione y Draco se quedaron solos en la biblioteca, un silencio tenso cayó sobre ellos. ¿Y ahora qué? Hermione lo había defendido a él de sus propios amigos y ahora no era capaz de mirarlo a la cara. No soportaría un comentario hiriente por su parte después de haber peleado con Ron solo para defenderlo. Lentamente se giró y su mirada se clavó en aquellos ojos grises que intentaban leerla para buscar una explicación para lo recién ocurrido. Draco abrió la boca sin saber muy bien que decir pero Hermione no lo dejó.
-No digas nada, esto no se volverá a repetir- y con paso decidido lo dejó solo en la habitación con muchísimas cosas de las que preocuparse.
Ya lo sabéis que para cualquier cosa que me queráis decir un review, que yo estaré feliz de responder.
Mil Besos!
