¡Hola!

Veréis tenía pensado subir el nuevo capi ayer pero resulta que la página no me dejaba subir nada asique ya podéis odiarla a ella por no dejaros leer el capi

Muchísimas gracias por sus reviews a: betzacosta, smithback, Elianela, Danny y luna-maga. ¡Muchas gracias mis niñas!

También muchísimas gracias a todos aquellos lectores entre las sombras y a aquellos que me agregaron a favoritos, alertas y demás.

Este capítulo va especialmente dedicado a aquellos lectores que han sufrido los daños de terremoto en Chile, así como el Tsunami que devastó la parte sur del país y también el terremoto que sufrió Argentina, aunque no fuese tan grave como el Chile. Os mando todo mi apoyo.

Ahora sí mis nenas, el siguiente capi lo subiré en el fin de semana y os digo que a partir de entonces las cosas se ponen muy pero que muy bien. No puedo decir más.

Sin nada más que decir os dejo con el capítulo que espero os guste.

oOo

Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer pertenece a J.K.

-Hola Granger- habló Malfoy con una voz grave y ronca.

Y en el mismo momento en el que aquel perturbador sonido llegó a oídos de Hermione supo que su mal presentimiento iba a cumplirse.

-¿Qué quieres?- le cuestionó la chica con una voz temblorosa que hizo que Draco sonriera interiormente.

-Sólo vi que estabas en apuros y vine a ayudarte-volvió a hablar usando el mismo tono que antes.

-Pues te agradecería que me devolvieras el libro- le instó.

-¿Por qué tanta prisa Granger?- a medida que pronunciaba las palabras Hermione se percató aterrada cómo el chico iba disminuyendo la distancia entre ellos hasta hacerla prácticamente nula-No te estaré poniendo nerviosa ¿verdad?

Cuando terminó de decir aquellas palabras ya tenía el rostro completamente pegado al de la chica separándoles solo unos centímetros y que Merlín lo ayudase a mantener la compostura porque aquella cercanía de la muchacha le agradaba y mucho. Podía sentir el aliento de la chica chocando contra su mentón, cómo su pecho se movía preso de la respiración alterada por los nervios y el agradable calor que desprendía por cada uno de sus poros.

-¿Qué...qué diablos haces Malfoy?- intentó sonar dura pero falló estrepitosamente.

-¿Acaso no te agrada?

¿Qué sino le agradaba? Maldita sea. Las piernas le fallaban por estar prácticamente encima de ella, el olor a menta inundaba todo su ser y todo le daba vueltas. Menos mal que se encontraba apoyada contra la estantería, sino hubiese caído ya al suelo seguro. ¿A qué se debía esa actitud después de la mala contestación del día anterior? Y como si alguien hubiese activado un interruptor su razón fue volviendo a su ser y una luz de alarma se encendió en su cabeza. Algo iba mal, realmente mal. Draco Malfoy no podía actuar de aquella manera y que detrás hubiese una buena intención.

Sin saber cómo fue capaz, consiguió que su cerebro trabajara correctamente y le mandara la orden a sus extremidades de que hicieran algo para poner distancia entre ellos. Alzó ambas manos y las posó sobre el pecho del rubio. En el mismo instante en el que sus palmas se posaron sobre su torso supo que se había equivocado, a través de la fina tela de la camisa pudo apreciar lo bien torneado que estaba el pecho del rubio. De nuevo comenzó a temblar como una hoja y el rubio se percató del detalle y le gustó. Le gustó tener ese poder sobre ella, la tarea de conquistarla no iba a ser tan difícil después de todo.

Pero se equivocó.

Después de que Hermione se recuperara, retomó la idea inicial: separarse de la serpiente. Y haciendo acopio de todas sus fuerzas consiguió empujar al chico lo suficientemente lejos. Una vez que volvieron a distanciarse Hermione pudo pensar con claridad, ya no había ni músculos, ni aromas mentolados, ni nada que le impidiera pensar con lucidez.

-¿Qué crees que estabas haciendo?- lo cuestionó sin ningún signo de debilidad ya en su voz.

-No seas hipócrita Granger, no te vi pasándolo mal precisamente- el chico intentó acercarse de nuevo a Hermione pero ella fue más ágil y antes de que la volviera a acorralar ya se había movido de lugar dejando de tener la estantería a su espalda.

-¿A qué ha venido eso Malfoy?- volvió a insistir haciendo caso omiso a las palabras del chico.

- ¿Acaso no puedo sentirme atraído por ti Granger? ¿A la santurrona Granger le da miedo estas cosas?- Malfoy pudo disfrutar como Hermione se arrebolaba hasta la frente.

-¿Me estas contando un chiste Malfoy? ¿Quieres tomarme el pelo?- era realmente increíble que tuviera la cara dura de decirle aquello a ella.

-¿Por qué iba a tomártelo Granger? No es nada increíble, eres una chica bonita.

Fue el momento para que Hermione realmente se sorprendiera, casi le llegaba la boca al suelo.

-¡Si quieres reírte de alguien mírate en un espejo Malfoy!- ya había sobrepasado los límites de su paciencia el rubio oxigenado aquel- Pero a mí me dejas en paz.

Miró durante un par de segundos más a Malfoy intentando buscar alguna razón para aquello que no fuera la simple idea de jugar con sus sentimientos pero no la encontraba. Le arrebató el libro que el chico sostenía en su mano y salió de la biblioteca rumbo a su habitación.

oOo

Era un maldito idiota. ¿Qué le había hecho para que jugase con ella de aquella manera? Había una gran diferencia entre los insultos que se dedicaban a menudo y que jugara con sus sentimientos. No entendía por qué quería hacerla creer que estaba interesado en ella. ¿Quería hacerla sentir cómo la peor persona del mundo? Pues lo había conseguido. Hermione podía parecer una chica segura de sí misma y normalmente lo era, pero cuando se refería al tema de chicos era todo lo contrario. Ella nunca se había considerado una chica que pudiera atraer a ningún chico, no es que estuviera descontenta con su imagen pero tampoco era nada fuera de lo común. Por eso le dolía tanto que quisieran tomarle el pelo sobre ese tema. La hacía sentirse como una basura, fea, poco agraciada, insulsa.

Para la mayoría de los chicos siempre había sido una chica del montón además de que Harry y Ron, por su sobreprotección, habían ayudado mucho en ello. Por eso se enfadaba tanto con Ron cuando pensaba que Víctor Krum, el único chico que se había interesado sinceramente en ella, sólo estaba con ella para sonsacar información sobre Harry insinuando miles de cosas por el estilo.

Lo peor de todo es que ella no pudo evitar disfrutar de su cercanía, del aroma mentolado y varonil que desprendía, de todo. Encima era tan idiota cómo para no ser capaz de mantener la compostura frente a él dándole pie a ese tipo de comportamientos con ella.

No sería ella tan idiota como para tomarse en serio esas palabras ¿verdad? Ni para involucrarse más de lo que lo había hecho ¿cierto?

Esa noche, Hermione se durmió sintiendo un pinchazo de dolor, el cuál le daría de qué pensar más adelante.

oOo

¿Cómo había podido ser tan ingenuo de pensar que las cosas con ella iban a ser fáciles? La verdad era que no le había dicho ninguna mentira, la veía una chica bonita y bastante apetecible pero ella se rehusó a creerlo de primeras.

Había sido un maldito imbécil, no sólo fue tan ingenuo de creer eso sino que lo disfrutó. Sí, lo admitía. Había disfrutado de tener el moldeado cuerpo de la chica pegado al suyo, de sentir su pecho y su respiración contra él. Maldita sea Granger y todos sus antepasados. Rogaba a Merlín que por favor esto no se le fuera de las manos porque si no estaría en serios problemas.

oOo

Con un humor de perros fue como se levantó Hermione al día siguiente. Apenas había dormido y se sentía furiosa con Malfoy por crearle tales sentimientos y consigo misma por permitirse tenerlos.

En cuanto puso un pie en la cocina, sus amigos se percataron de que la chica no se había levantado de muy buen pie aquella mañana, por lo que prefirieron no molestarla. Después de desayunar Hermione decidió encerrarse en su habitación para evitar encontrarse con el maldito rubio y de paso también evitaba discutir con sus amigos, reconocía que cuando su humor era tan malo podía llegar a ser demasiado irritable. Cuando llegó al primer piso intentó que el sonido de sus pasos se oyera lo menos posible para que Malfoy no la escuchase. Pero parecía que el chico tenía un gran oído porque en cuento pasó por delante de su habitación, la puerta se abrió dejando paso al rubio completamente vestido y arreglado.

-¿Evitándome Granger?

Mierda. Sí, lo evitaba y ¿qué?

-Que te den Malfoy- soltó en un susurro amenazante.

-¿Aún seguimos irritadas por lo de ayer? Pensé que serías más madura- sabía que estaba tentando a la suerte pero se le hacía terriblemente imposible contener tales comentarios.

-Precisamente porque soy madura, más de lo que tú serás jamás, evito encontrarme contigo- para demostrarle que no la intimidaba, Hermione se había erguido todo lo que su estatura le permitía y miraba retadoramente al chico enfrente suya- No pienso dejar que te rías de mí, si te aburres búscate otro entretenimiento.

-No me estoy riendo de ti Granger, estoy diciendo la verdad.

-Lo que más me impresiona de todo esto es que me crees lo suficientemente idiota cómo para que me crea tus palabras- respondió enfurecida la chica- Déjame en paz Malfoy, ignórame.

- Ya veremos si te mantienes en tu posición Granger, sólo es cuestión de tiempo- pero Hermione ya no lo escuchaba, había pasado de largo y se había encerrado en la habitación de un portazo.

Al poco tiempo aparecieron Harry y Ron que, alertados por semejante porrazo, subieron atropelladamente las escaleras para ver que ocurría. Pero no tuvieron tiempo de preguntar nada porque en cuanto Malfoy los vio aparecer les dedico una de sus mejores miradas de repulsión y también se encerró en su habitación.

oOo

Después de llevarse toda la mañana y parte de la tarde encerrada en su habitación, Hermione decidió salir para relacionarse un poco con sus amigos ya que creía que su mal humor lo tenía controlado. Esta vez ningún hurón albino se interpuso en su camino lo que contribuyó a mejorar su ánimo. Cuando llegó a las cocinas se encontró a sus amigos sentados en la mesa mirando un pergamino enrollado en un bonito lazo azul.

-¿Qué tiene de especial ese pergamino?- preguntó un poco preocupada por aquella extraña actitud en sus amigos.

-Es una carta, la trajo una lechuza hace un par de horas- le explicó Harry- Es para tí.

-¿Para mí?- Hermione se sorprendió pero al instante se lanzó sobre la mesa para coger el pergamino y en cuanto lo desenroscó, una radiante sonrisa apareció en su rostro.

-¿De quién diablos es para que pongas esa cara de estúpida?- preguntó Ron levemente enfurruñado.

-De Víctor- respondió escuetamente la chica y se encaminó escaleras arriba para poder leer la carta con tranquilidad.

Subió corriendo las escaleras y decidió meterse en la biblioteca porque su cuarto ya lo tenía lo suficientemente aborrecido. Estaba tan concentrada en su felicidad por haber recibido la carta que no se percató de que cierta persona, salía del baño. Si eso le hubiese pasado a Hermione durante sus horas de mal humor seguro que hubiese maldecido al destino por odiarla tanto pero esta vez no fue así. Hasta que no oyó la molesta voz del rubio no se percató de su presencia haciendo que el chico se molestara.

-¿Qué llevas ahí que hace que tengas esa sonrisa boba?

-No es de tu incumbencia Malfoy- le respondió sin perder la sonrisa de su rostro consiguiendo que el chico se enfadara aún más.

-¿Es una carta?- intentó adivinar mirando por encima de la chica.

Entonces Hermione tuvo una idea, si de verdad él estaba interesado en ella no debería de agradarle demasiado que Víctor le escribiera ¿no?

-Sí Malfoy, es una carta.

-¿De quién?- preguntó secamente.

-De Víctor Krum- Hermione saboreó aquellas palabras sin perder la sonrisa y pudo observar cómo el ceño de Malfoy se fruncía levemente aunque luego volvió a su pose indiferente.

-¿Y por eso esa sonrisa estúpida? ¿Por qué te ha escrito el orangután de Krum?- soltó una carcajada cargada de ironía- Creía que te querías un poco más Granger y que no te irías con cualquiera.

-Krum no es ningún orangután, lo que ocurre es que estás celoso porque juega al quidditch mucho mejor que tú- Hermione intentó mantener su sonrisa a pesar de que no le agradó en absoluto el comentario de Malfoy sobre Víctor- Y precisamente porque no me voy con cualquiera no conseguiste tu propósito ayer ¿verdad Malfoy?

Sabía que había dado en el punto débil del chico, su ego. Y él se encargó de demostrárselo cuando una mueca de enfado apareció en su inmaculado rostro.

-Si no te importa me voy, tengo una carta por leer- y sin esperar una respuesta por parte del chico se adentró en la biblioteca pero al intentar cerrarla algo se lo impidió. Malfoy había puesto el pie justo a tiempo para poder frenar la puerta.

-¿Y ahora qué quieres?- se quejó la chica perdiendo todo rastro de felicidad.

-Tengo curiosidad por saber si Krum es capaz de enlazar dos palabras seguidas con sentido.

-Malfoy, sólo quiero leer mi carta con tranquilidad ¿es mucho pedir?

-Haz lo que quieras- dijo el chico empujando la puerta hasta abrirla por completo y se adentró en la habitación, Hermione estaba tan sorprendida que ni siquiera lo impidió- Yo quiero leer mis libros- añadió en el mismo tono que había usado ella.

Hermione siguió los pasos del rubio refunfuñando para sus adentros, lo que más la enfurecía era que no podía echarlo de allí. Y la opción de irse ella no era factible, su orgullo se lo impedía.

Él se adentró entre las estanterías y ella se dirigió en sentido contrario hasta llegar a una de las ventanas de la habitación y se sentó en su alfeizar. Respiró hondo. Esperaba poder disfrutar de la carta del búlgaro con tranquilidad.

Después de veinte minutos había releído la carta tres veces buscándole mil sentidos diferentes a cada una de sus palabras. En resumen, el chico le había dicho que la echaba de menos, que estaba preocupado con ella y también nombraba algo del quidditch. Pero lo que más sorprendió a la chica era que en breve le haría una visita, había otro motivo aparte de que tenía ganas de verla, que no podía desvelarle en la carta pero que lo sabría en su debido tiempo. No le hablaba de ninguna fecha, lo que acrecentó aún más su incertidumbre.

No es que le disgustase que Víctor viniera a verla, todo lo contrario. Pero no sabía cómo actuar cuando lo viera, no lo veía desde el día de la boda de Bill y Fleur en la Madriguera y todos sus encuentros eran lo mismo. Un par de besos y arrumacos y después desaparecía y lo único que quedaban eran recuerdos, buenos, pero recuerdos al fin y al cabo. Después de tanto tiempo separados no sabría definir con claridad sus sentimientos por el búlgaro. Suspiró. Aún era demasiado pronto para preocuparse por ello. Ya decidiría que hacer cuando lo viera, todo dependería de lo que ella sintiese al verlo.

oOo

Esperó a que los pasos de Granger dejaran de oírse entre las estanterías y se dirigió a buscarla. La encontró en el alféizar de una de las ventanas y la observó durante todo el tiempo que la chica leía su carta. La vio sonreír con la misma sonrisa boba que hacía unos minutos y también pudo comprobar lo jodidamente encantadora que estaba cuando fruncía el ceño.

¿Qué podía verle al subnormal de Krum? Era un gorila mononeuronal que lo único que sabía hacer era volar sobre una escoba. Pudo reconocer el pinchazo que sintió cuando supo que Krum le había escrito una carta como el mismo que sintió cuando vio el abrazo entre Potter y Granger. Al final va a resultar que sí que te estás encaprichando. Su molesta vocecilla siempre tan oportuna, no era eso. Lo que ocurría era que eso le dificultaba su plan. Porque sus pensamientos sobre ella lejos de remitir, habían aumentado desde lo ocurrido el día anterior. Esa noche cada vez que cerraba los ojos sentía el cuerpo de la chica pegado al suyo y ese olor dulzón tan característico en ella cómo si la tuviera junto a él en aquel mismo instante.

No sólo su plan no avanzaba sino que empeoraba. Lo único que había conseguido era que Granger se enfadara con él y que ahora se empeñase aún más en mantener las distancias.

Cuando vio cómo la chica envolvía de nuevo el pergamino se escabulló para no ser visto por ella. La chica se dirigió directamente hacia la salida sin ni siquiera hacer el ademán de buscarlo. Quería saber que había en aquella carta, quería saber que le decía Krum y tomó una decisión: en cuanto pudiera se adentraría en la habitación de Granger y se haría con la carta.

oOo

Durante lo que restó de día no pudo llevar a cabo su plan porque la chica se llevó toda la tarde encerrada en su habitación, probablemente respondiéndole la carta a aquel idiota. Bufó. Pero tarde o temprano ella bajaría a cenar con Potter y Weasley y ese sería el momento clave para él poder hacerse con la carta.

Era ya la hora de la cena y la chica no salía de la habitación, ¿qué diablos le estaba escribiendo a Krum? ¿Le estaba contando su vida? Incluso Weasley había empezado a desesperarse por no poder llenar su estómago de comida y la había llamado a voces desde la cocina. Diez minutos más tardó la chica en abandonar su habitación y bajar a toda prisa las escaleras.

Era el momento.

Sigilosamente, como buena serpiente que era, salió de su habitación, recorrió la escasa distancia que separaba ambas habitaciones y entró en su cuarto. Cuando se supo dentro, se permitió unos segundos para recorrer la estancia con su mirada. Aunque no hubiese sabido que ese era el cuarto de Granger lo hubiese adivinado sin dificultad, estaba todo pulcramente ordenado, su cama bien hecha sin ninguna arruga y su signo distintivo: libros. Libros en su mesita de noche, libros sobre la cómoda y libros sobre una pequeña estantería de madera envejecida. Era todo tan…Granger. Después del escrutinio que le dedicó a la habitación se dispuso a buscar la carta. ¿Dónde la guardaría? Buscó en los cajones de su mesita de noche y sobre la cómoda pero nada, ni rastro. Entonces tuvo una idea, si la carta era importante para ella, y sabía que así era, la guardaría en un lugar especial para ella. ¿Y qué era lo más especial para Granger? Sus adorados libros. Asique buscó entre las hojas de los libros que se encontraban repartidos por doquier. Y al fin la encontró, pulcramente doblada entre las páginas de uno de los desvencijados libros que seguro pertenecía a la biblioteca Black.

Lo había conseguido, pero al girarse para salir de la zona de peligro que suponía aquel cuarto vio algo que no le inspiró demasiada confianza. Granger se encontraba con los brazos cruzados fuertemente bajo su pecho apoyada contra la puerta cerrada. En su mirada pudo percibir un brillo asesino que no le agradó en absoluto y tenía los labios tan fruncidos que formaban una fina línea. ¿Cómo no la había oído entrar?

Hermione bajó a cenar después de responderle su carta a Víctor pero cuando bajó y sus amigos le preguntaron sobre si había conseguido hacer alguna averiguación, se le ocurrió enseñarles aquel libro que cogió de la biblioteca después de aquel percance con el rubio oxigenado. Cuál fue su sorpresa cuando al volver a su habitación se encontró con él en su habitación buscando su carta. Estaba tan enfurecida que no encontró palabras para reprocharle su actitud.

-¿Qué crees que haces?-siseó con los dientes apretados haciendo un gran esfuerzo por hablar.

El rubio se quedó mudo de la impresión, tocado y hundido. No sabía que responder a eso porque era bastante obvio asique decidió poner en juego su faceta irónica y cruel.

-Pues cómo ves venía buscando la grandiosa carta escrita por el orangután, ya te dije que tengo interés en ver como Krum enlaza las palabras.

-Eso no es de tu incumbencia- susurró la chica adelantándose y tendió su mano ante Malfoy- Devuélvemela.

-Vuelves a hacer gala de tu ingenuidad Granger, ¿en serio crees que voy a hacerte caso?- soltó irónicamente.

-Devuélvemela- se limitó a repetir Hermione.

-Para que veas cómo me apiado de ti, te la devolveré- Hermione casi suspira de alivio- pero después de leerla- Después de las últimas palabras y ante la mirada atónita de la chica, Draco se dispuso a desdoblar el pergamino.

Antes de que pudiera leer la primera palabra Hermione se había abalanzado sobre él para arrebatarle la carta pero el rubio, gracias a sus reflejos de buscador, la esquivó limpiamente haciendo que ella casi se diera de bruces con la cómoda.

-Querida Hermione… Vaya, al menos sabe escribir tu nombre- se mofó Malfoy- bla bla bla Quiero verte, te echo mucho de menos…- Esas últimas palabras no le sirvieron de mofa al chico, lo único que consiguieron fue que se enfureciera.

Que la echaba de menos, que quería verla…Menuda mariconada, esas cosas jamás las diría él. Hermione aprovechó ese momento de aturdimiento para quitarle la carta de las manos. Cuando Draco se percató de ello la miró y vio como la chica había enrojecido hasta la raíz del pelo por las últimas palabras que él mismo había leído.

-Eres realmente despreciable- escupió.

-Pensé que serías más inteligente Granger y no te dejarías encandilar por unas cuantas palabras.

-A ti no te importa si me dejo encandilar o no Malfoy- le respondió bruscamente- Has cruzado la línea, te arrepentirás. Ahora largo de aquí.

-Acaso me estás amenazando Granger- le siseó acercándose peligrosamente a ella- Porque no te pega nada.

-Tómatelo como quieras hurón, pero a mí déjame en paz. Para ti soy invisible.

A medida que Malfoy se acercaba a ella, ella fue retrocediendo hasta que la pared de la habitación le evitó la retirada y de nuevo se supo perdida. De nuevo ese olor mentolado empezó a hacer estragos en ella.

-No te acerques más- le dijo.

-¿Por qué Granger? ¿Vuelves a ponerte nerviosa?- hablaba en un susurro con los labios prácticamente pegados al oído de ella.

-¿Qué diablos quieres con todo esto?- habló en el mismo tono que él, haciendo uso de los pocos restos de razón que le quedaban.

Malfoy disfrutaba plenamente de la situación, tenía el control total sobre ella además de que volvía a sentir esa sensación cálida que sintió en la biblioteca el día anterior. Había estado en la misma situación con muchas chicas, incluso en situaciones más íntimas, pero con ninguna había sentido lo que sentía ahora.

-Quiero que admitas que esto te gusta tanto como a mí- le respondió a la pregunta en un susurro sugerente.

Hermione sentía el frío aliento del chico acariciándole lóbulo izquierdo y tuvo que reprimir un escalofrío. Jamás admitiría que aquello le gustaba. Al igual que el día anterior, su razón estaba totalmente nublada, su mente procesaba todo de manera lenta y perezosa. ¿Cuándo había llegado a tal situación? ¿Cuándo había comenzado a afectarle de tal manera la presencia del rubio? No lo sabía pero tampoco podría buscarle una respuesta lógica a todas esas preguntas si seguía en aquella situación. Con una mano de él apoyada en la pared a la altura de su cabeza y su aliento golpeándole. Así era imposible enlazar ideas.

Se deslizó por la pared consiguiendo escaparse de entre los brazos de Draco. Cuando estuvo a una distancia prudencial se volvió hacia él.

-Jamás admitiré tal cosa estúpido- respondió altiva- Voy a bajar a comer, Harry y Ron debe estar preguntándose porque tardo tanto, y cuando vuelva espero no encontrarte aquí.

Dio media vuelta y salió de la habitación pero antes de cerrar la puerta se giró y añadió unas últimas palabras.

-No sabes con quien estás jugando Malfoy. Te lo advierto, mantente alejado de mí.

¿Les ha gustado o no? ¿Qué ocurrirá a partir de ahora? ¿Conseguirá Hermione resistirse por mucho tiempo? Todas sus opiniones háganmelas saber por un review! Anímense, sólo hay que pulsar un botón.