Mis queridos lectores, he vuelto con un nuevo capítulo. Os digo que este capi no es muy activo, es de transición. Bueno ya lo entenderéis cuando lo leáis.
Hoy los agradecimientos especiales son para: Danny, Smithback, Elianela, Serena Princesita Hale, luna-maga, Adrit126, fior aquarium, dayis y MARY. Mil gracias a todas por sus maravillosos reviews, no saben cuánto me animan. Os adoro miS niñas!
También mil gracias a aquellos que me agregan a alerta, favoritos y demás y a los que leen entre las sombras.
Ahora sí, ya os dejo con el nuevo capi que espero sea de vuestro agrado. El final puede que os deje un poco en ascuas (cuando lo terminéis sabréis de que os hablo) asique estoy dispuesta a que me hagan la pelota para que suba el siguiente capi antes del miércoles. ^.^
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Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer pertenece a la maravillosa J.K.
Definitivamente, el mundo se había vuelto completamente loco. Hermione no dejó de repetirse esa frase en su cabeza hasta que se durmió rendida. Y al día siguiente, lo único que le rondaba la cabeza era una cosa con nombre y apellido: Draco Malfoy.
Al principio el tema de que Malfoy quisiera seducirla se lo tomó como una broma cruel por parte del rubio, pero después de ver su reacción ante la carta que recibió el día anterior, sus ideas ya no estaban tan claras. Por momentos pensaba que todo era una estratagema de Malfoy para conseguir su propósito de humillarla pero otras veces, aunque éstas eran más escasas, creía que sí que el chico podía sentirse aunque fuese levemente atraído por ella.
Y lo que más la confundía aún era sus propias reacciones ante la cercanía del chico. No era capaz de olvidar cómo su cuerpo temblaba ante la cercanía de su cuerpo, cómo su aroma mentolado la envolvía haciendo que todo rastro de razón se evaporara.
Maldita sea.
Y eso no era todo. Lo que más la asustaba era ese sentimiento de tristeza que la embargaba cada vez que pensaba que Malfoy sólo quería humillarla.
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Quiero verte, te echo de menos.
Menuda sarta de gilipolleces decía el retrasado de Krum. Esas cosas sólo la decían los tipos que no tenían seguridad en sí mismos, que no confiaban en sus tácticas de seducción y eso era algo que Draco Malfoy no era en lo absoluto. Él nunca había tenido que recurrir a nada de eso porque tan solo con dirigirle un par de miradas a cualquier chica, ya la tenía rendida a sus pies.
Aunque también tenía que admitir que las chicas que él había conocido no tenían absolutamente nada que ver con Granger. Sabía que ella no se dejaría encandilar con ningún tipo de sonrisa que él le pudiese dedicar, ni tampoco le valdría ninguna de sus tácticas. Granger tenía más cerebro que todas sus conquistas juntas, sabía lo que quería y seguro que lo que a ella le gustaba de verdad eran las demostraciones sinceras de sentimientos cómo los que había hecho gala Krum.
Llegados a este punto, la cosa se complicaba. Él jamás haría tal demostración de sentimientos, ese tipo de mariconadas no iban con él. Asique no le quedaba más remedio que obligar a Granger a olvidarse de incluso su nombre cuando él estuviera cerca.
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La reacción de Ron cuando supo en líneas generales el contenido de la carta tampoco fue el mejor esperado. No dejó de despotricar acerca de él poniéndole mil y un calificativos ninguno agradable.
Harry en cambio permanecía en silencio escudado por la edición de El Profeta de aquella mañana. Y Hermione, contra todo pronóstico, se mantuvo en silencio, sentada junto a Harry observando a su amigo pelirrojo danzar de un lado al otro de la habitación soltando improperios. Hasta que no paso cerca de media hora el chico no dio por finalizado su monólogo. Se quedó quieto y se giró a ver a su amiga esperando una respuesta por parte de ella, recibiendo a cambio tan solo una mirada por su parte.
-Si esperas una repuesta para enzarzarte en una pelea conmigo, no la oirás Ronald- repuso la chica al fin sin mutar su pose seria- No creo que Víktor sea nada de lo que acabas de decir y si decide venir a verme me citaré con él encantada.
Ron se quedó tan sorprendido por la reacción de su amiga que ni siquiera supo que responder ante aquello. Enfadado consigo mismo y con todos se fue de la cocina completamente rojo y dejó a Hermione y a Harry a solas.
-¿Tú también crees que Víktor es un espía?- le preguntó a Harry en un tono bastante menos duro que el que había usado con Ron.
Harry asomó por detrás del periódico depositándolo sobre sus rodillas y dirigió su mirada a su amiga.
-Sinceramente Mione, no lo sé. En estos tiempos no podemos confiar en nadie- le respondió coherentemente el chico.
-Lo sé Harry, pero tú sabes que yo siempre tengo mucho cuidado. Nunca os pondría en peligro.
-No dudamos de eso Hermione- le aclaró el chico- pero a veces tiendes a confiar demasiado en la gente, no es la primera vez que te lo digo.
-No empecemos Harry…-se quejó Hermione.
-Tranquila no pienso regañarte ni mucho menos, por algo eres la más sensata de los tres. Sólo quiero que tengas mucho cuidado, Malfoy no es de fiar. Aunque haya pasado por todo lo que ha pasado- añadió Harry al ver que Hermione pensaba objetar- Él siempre ha mirado por su propio bienestar, la gente no cambia porque sí Hermione.
-Puede que no cambien Harry, pero todo el mundo se merece una segunda oportunidad ¿no crees?
-Supongo que sí- acabó por aceptar Harry- Pero aún así te sigo diciendo que debes tener un poco de más cuidado.
Hermione asintió y tras recibir una disculpa por parte de su amigo, vio como éste salía de las cocinas con la intención de buscar a su amigo pelirrojo.
Una vez que se encontró sola, la chica suspiró. Todo era complicado, no tenía suficientes problemas con todo el asunto de la guerra mágica que estaba por estallar que encima discutía con Ron y tenía que oír los estúpidos comentarios de Malfoy.
Entonces alguien llamó a la puerta de la casa y, como si fuera un resorte, Hermione subió las escaleras a toda prisa. Al abrir la puerta se encontró con una sonriente Tonks que ese día había decidido teñir su pelo de un azul intenso.
-Hola Hermione- la saludó alegremente a la vez que la daba un fuerte abrazo.
-Me alegro de verte Tonks- le respondió cálidamente la chica- Bueno, ¿a qué se debe esta visita?
-Traigo noticias para vosotros, tranquila no es nada malo- se apresuró a añadir en cuanto vio como el semblante de Hermione se transformaba en una mueca de terror.
-Bueno en ese caso baja a las cocinas Tonks, yo subiré a buscar a los chicos.
De buen agrado Tonks se dirigió escaleras abajo mientras Hermione se dirigía en sentido opuesto.
-Hermione- la llamó Tonks antes de que ambas se perdieran de vista.
-Dime.
-Llama también a mi primo, me apetece verlo- y con un alegre silbido volvió a encaminarse hacia las cocinas sin saber que le había adjudicado una tarea a Hermione que no le agradaba demasiado.
Resoplando subió hasta el primer piso. Decidió llamar primero a Malfoy, mientras antes pasara el mal trago mejor. Llamó a su puerta sin obtener ningún tipo de respuesta asique se asomó a la biblioteca encontrándolo sumido en la lectura de un grueso tomo.
No puedo evitar mirarlo, no podía negar que se veía muy bien con ese aire de misterio que le rodeaba siempre. Llevaba mucho tiempo negándoselo pero en el fondo sabía que ese odio visceral que sentía por él iba disminuyendo.
-¿Se te ofrece algo Granger?- la voz de Malfoy interrumpió el hilo de sus pensamientos.
-Ha venido Tonks y me ha pedido que te avise. Quiere verte- le hizo saber.
-Pues dile que a mí no me apetece verla- respondió él sin despegar su vista del libro- Ahora estoy ocupado.
-¿Qué trabajo te cuesta ser un poco amable con ella?- le habló Hermione un poco molesta por su actitud- Te guste o no es parte de tu familia. Asique baja.
-No puedes obligarme- se volvió a negar el rubio sin perder la calma.
-Créeme que si que puedo Malfoy, incluso podría hacerte bajar en volandas si quisiera. Asique bajarás por las buenas o por las malas.
-Eres terriblemente odiosa sabelotodo- soltó Malfoy sabiéndose perdedor de aquella disputa.
-Aprendí del mejor- le respondió resuelta Hermione- Ahora iré a avisar a Harry y a Ron y cuando baje espero encontrarte en las cocinas. No me hagas subir a buscarte- y antes de que él pudiese decir nada Hermione desapareció de la puerta.
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A los pocos minutos Hermione volvía a aparecer por las cocinas seguida de Harry y Ron encontrándose con Tonks en compañía de Malfoy que no hacía ningún esfuerzo por disimular su enfado. Aprovechando que sus amigos se pusieron a saludar a la aurora, Hermione le dirigió una sonrisa de superioridad al rubio haciendo que la mirada que éste le dirigió no fuese nada amigable.
Una vez que todos tomaron asientos fue Harry el primero en hablar.
-Bueno, que es eso que nos querías contar.
-Veréis, hace días recibimos una carta de alguien conocido por todos nosotros pidiéndonos entrar en la Orden- todos se quedaron en silencio mirando expectantes a Tonks esperando a que diera el nombre de tal persona, todos excepto Malfoy que se dejaba caer en el respaldar de su silla con aire aburrido.
-¿Piensas decirnos quién es esa persona?- le preguntó Ron.
-Víktor Krum.
Cualquier persona aunque no fuera demasiado perspicaz se hubiese dado cuenta de la tensión que se hizo en el lugar en el momento exacto en el que la aurora pronunció el nombre. Durante unos instantes lo único que se oyó fue el respirar de los presentes, Tonks no dejaba de pasar su mirada de unos a otros sin saber el motivo de tal tensión.
-¿Qué ocurre?- preguntó extrañada- Por lo que tengo entendido ustedes habéis llegado a tener algún tipo de relación con él ¿no? Incluso ustedes salieron un tiempo ¿no es cierto Herms?
Si el ambiente estaba tenso cuando pronunció el nombre del jugador de quidditch, se volvió aún más con las últimas palabras que había dicho. La pobre Tonks no tenía ni idea de cómo estaba empeorando las cosas por momentos. Hermione podía sentir sobre ella tanto la mirada furibunda de Ron como la de Malfoy y empezaba a ponerse notablemente nerviosa.
-Sí, claro que lo conocemos- habló ella para romper un poco el momento tenso- Bueno y ¿Cómo es eso de que quiere unirse a la Orden?
-Nos dijo que quería participar más activamente en la lucha contra Voldemort y otros asuntos personales que no ha querido mencionar.
Tampoco hubiese hecho falta que los hubiese mencionado porque todos los allí presentes sabían, salvo Tonks, que el asunto personal era Hermione. La chica no dejaba de retorcerse las manos presa de los nervios, no quería ni imaginar la pelea que le esperaba después de que su amiga se fuera.
-Lo que me recuerda Harry- el aludido dirigió su mirada hacia ella- Creemos que el mejor sitio para que Krum se aloje durante sus días de visita es aquí, es el lugar más seguro.
De nuevo Harry se veía en un grave aprieto. No es que Krum fuera especialmente de su agrado pero no se sentiría bien sino le permitía dejarlo en Grinmauld Place durante los pocos días que estuviera allí aunque eso significaba tener a Ron de malhumor todo el día.
-Está bien, no hay problema.
-Bueno chicos una vez solucionado todo esto me voy o si no me echaran de menos en el Ministerio. Os avisaré con antelación de la llegada de Krum, será dentro de unas dos semanas.
Después de un par de despedidas, los cuatro chicos se encontraron solos en las cocinas. En otras circunstancias, Malfoy se habría quitado de en medio pero esta vez no pensaba desperdiciar la oportunidad de ver la pelea que se avecinaba entre Granger y el pobretón, que no dejaba de ponerse rojo por momentos. Aunque no podía culparlo, el también tenía un sentimiento amargo, no le agradaba en absoluto saber que tendría a ese gorila bajo el mismo techo intentando rebatarle a Granger. ¿Acaso ya la consideras como tuya? Su conciencia siempre recordándole lo que no quería oír. Más tarde hablaría él con Granger, ahora quería disfrutar del espectáculo.
-Supongo que ya estarás contenta ¿no?- la disputa la empezó el pelirrojo.
-¿Por qué se supone que debería estarlo?- le respondió Hermione con toda la calma posible.
-¿Cómo que por qué? Ya has conseguido meter e tu adorado Vicky en Grinmauld Place, ¿qué será lo siguiente?
-Ronald trata de ser razonable- sabía que no conseguiría que su amigo entrara en razón pero debía intentarlo- Yo no sabía nada de esto, ya os lo dije esta mañana a ti y a Harry. No sabía que él quisiese unirse a la Orden y mucho menos que se fuese a alojar aquí.
-Puede que no lo supieras pero te agrada la idea, te da igual de ponernos a nosotros- hizo un gesto con la mano para que supiera que por nosotros se refería a él mismo y a Harry- en peligro con tal de tener a tu adorado Krum contigo.
-¿Te das cuenta de la idiotez que acabas de decir Ronald?- Hermione empezaba a perder la paciencia- Si se une a la Orden será porque es de fiar, no van a meter aquí a nadie sin estar seguro que no es ningún espía.
Ron, viendo que sus argumentos escaseaban, se giró hacia Harry que se limitaba a ser simple espectador de la discusión.
-Dile que no lleva razón- le instó.
-A mí no me metáis en esto- se disculpó el chico.
-Vamos Ron, deja tu cabezonería a un lado y admite que lo que dices no tiene ni pies ni cabeza- le habló Hermione calmadamente.
Una sonora carcajada hizo que la atención de Ron se desviara de Hermione y se fijaran en quién la había pronunciado. Malfoy portaba una mueca burlona ante semejante espectáculo, desde luego que Weasley era realmente idiota.
-¿Y tú de qué diablos te ríes?
-Weasley no paras de decir idioteces- y volvió a reírse.
-Ya verás tú maldito hurón…-sacó la varita del bolsillo de su pantalón y lo apuntó pero Harry se interpuso y lo sujetó.
-Ron, déjalo no merece la pena.
-Hazle caso a Potter y haz algo coherente por una vez- se volvió a burlar el rubio.
El pelirrojo se enfureció aún más y Harry tuvo que hacer verdaderos esfuerzos por retenerlo.
-Vayámonos Ron- le dijo Harry a su amigo y a duras penas consiguió que abandonara la estancia junto a él.
En cuanto los dos amigos salieron de la cocina, Malfoy posó su mirada grisácea sobre Hermione. La chica al notar el peso de su mirado sobre ella se la devolvió sin amedrentarse.
-No deberías haber hecho ese comentario- le dijo seria- Ni siquiera sé porque permaneciste aquí.
-¿Crees que me perdería tal espectáculo?- no pudo evitar reírse de nuevo- No había que ser demasiado inteligente para saber que la comadreja se iría a por ti en cuanto nos dejaran solos.
-¿Cómo puede divertirte tanto el mal ajeno?- algunas veces Hermione se sorprendía con la actitud que tomaba el chico.
-Granger ¿quién no se reiría después de la sarta de idioteces que tu querido amigo ha dicho en menos de cinco minutos?
-Puede que Ron no sea muy coherente cuando se enfada pero no eres nadie para reírte de él- le regañó Hermione.
-¿Qué no es muy coherente? Granger, cree que Krum es lo suficientemente inteligente cómo para trabajar como espía- y en cuanto vio el semblante enfurecido de la leona no pudo evitar echarse a reír de nuevo.
-Mira Malfoy, me voy. Es imposible hablar contigo- Hermione se levantó de su silla pero la sujetaron por la muñeca y la obligaron a sentarse de nuevo.
Completamente sorprendida, Hermione dirigió su mirada hacia el punto en el que una mano pálida y fría la sujetaba por la muñeca, luego miró al dueño de aquella mano y se encontró con una mirada profunda por parte del rubio.
-¿Qué haces?- le dijo perdiendo todo el matiz de enfado que tenía antes sustituyéndolo por un de sorpresa.
-Aunque Weasley haya dicho muchas idioteces es cierto que a ti te agrada la presencia de Krum en esta casa ¿verdad?- le preguntó mientras soltaba la muñeca de la chica.
-Eso no es de tu incumbencia Malfoy- le respondió duramente.
-Contéstame- le ordenó.
-No eres absolutamente nadie para darme órdenes Malfoy, grábatelo en tu cabecita.
-Me decepcionas Granger- continuó él levantándose de la mesa para dirigirse hacia la chimenea del lugar dándole la espalda a Hermione.
-Me da lo mismo si te decepciono o no Malfoy, me eres completamente indiferente.
-Permíteme que lo dude- una sonrisa fugaz apareció en su rostro al recordar como ella reaccionaba al tenerlo cerca- ¿Cómo eres capaz de haber tenido algo con semejante orangután? Pero lo peor de todo es que sigues sintiendo algo por él. Por Dios Granger, al final resultas como todas las demás.
-¿Y cómo se supone que soy según tú?-no debería ni siquiera responderle, debería desaparecer e ignorarlo completamente, pero su subconsciente quería retarlo hasta ver lo que él era capaz de admitir. Después de todo por algo le molestaba la noticia de Víctor ¿no?
-Te dejas engatusar con un par de palabras bonitas y gestos caballerosos, y eso no dura eternamente.
Hermione se había levantado y había seguido los pasos del rubio hasta situarse junto a él en la chimenea, buscando su mirada pero él estaba reacio a hacerlo.
-Supongo que te vasas en todas tus largas y fructíferas relaciones para decir eso ¿no?- le respondió irónica.
Por todos era conocido el amplio historial de conquistas del chico pero todas y cada una de ellas duraban a lo sumo una semana. No era inusual encontrar a chicas de distintas casas (Incluso alguna Gryffindor debía admitir) llorando por los baños porque Draco Malfoy les había roto el corazón.
-Qué mis relaciones no sean especialmente largas no significa que yo no sepa lo que os gusta a las chicas, lo que pasa es que me niego a dárselo- respondió él.
-¿Especialmente largas? Por Merlín Malfoy, eres más cínico de lo que pensaba. No sé cómo puedes actuar así sin importarte los sentimientos de los demás.
-Vamos Granger no hagas de defensora de los pleitos perdidos. Todas las chicas que se acuestan con Draco Malfoy saben a lo que se exponen. La culpa es de ellas por creer ilusamente que pueden cambiarme.
-Eres horrible-afirmó ella.
-No será que estas celosas de esas chicas ¿verdad?- alzó su mirada y la fijó en ella.
-Al final va a resultar que el que dice idioteces eres tú y no Ron- respondió mordaz pero sabiendo que en el fondo esas palabras no eran del todo falsas.
-Vamos Granger ambos sabemos que eso no es lo que verdaderamente piensas- y diciendo esto dio un paso hacia ella a la misma vez que ella retrocedía.
-¿Piensas que me gustaría que me usaras como si fuera un pañuelo? Pecas de ingenuidad Malfoy.
El chico no dejaba de avanzar hacia ella a medida que Hermione se alejaba hasta que la puerta de la despensa pegó en su espalda y se volvió a ver acorralada cuando Malfoy apoyó sus manos a ambos lados de su rostro. Tenía que haberse ido cuando tuvo la oportunidad.
-Crees que no me doy cuenta como tiemblas cuando estoy cerca- le dijo en un grave susurro junto a su oído, no era una pregunta sino una afirmación.
De nuevo estaba esa sensación de vértigo, de nuevo llegaba a ella el aroma mentolado que le imposibilitaba su capacidad de razonar y ese temblor de piernas que amenazaba con hacerla caer.
-Crees que no me doy cuenta de cómo tu disfrutas con mi cercanía- no supo cómo ni porque pero se vio así misma respondiéndole a Malfoy de la misma forma en la que él le había hablado antes.
Si quería jugar, lo harían los dos.
-Entonces ¿cuál es el problema Granger? Deja de buscarle una explicación a todo, deja de reprimir tus impulsos- Malfoy abandonó el refugio que para el suponía el terso cuello de Hermione y se enderezó levemente para poder mirarla a los ojos.
Comprobó lo tremendamente sonrojada que estaba, cómo su respiración era más acelerada de lo normal. Ella le devolvió la mirada y vio el bonito brillo dorado que tenían.
Hermione en cambio se sentía desfallecer, de lo único que era consciente era de la mirada intensa que Malfoy tenía clavada en ella. Pudo distinguir como su mirada se oscurecía por momentos presa de la tensión del momento. Aunque quisiera no sería capaz de retirar la vista, su mirada la había cautivado. Podía oír como un pequeño resquicio de razón le instaba a huir y a alejarse lo máximo posible de él pero oía esa voz como muy lejana por lo que le hizo fácil ignorarla.
A Malfoy le picaban los labios ante la expectación de poder rozar con ellos los de ella, llevaba días pensando a que sabrían y la textura que tendrían y por fin lo iba a averiguar. Una parte de él le ordenaba que no se dejase llevar, que debía ceñirse a su plan pero le era imposible. Poco a poco acortó la distancia entre ambos haciendo que sus alientos entrechocaran pero se paró a escasos milímetros de ella haciendo que la chica reprimiera una queja.
-No te arrepentirás de esto- le aseguró y Hermione supo que no lo haría.
Tachán tachán . ¿Qué ocurrirá? Ya ven que como os dije las cosas se ponen más intensas!
Estoy deseando saber sus opiniones, ya saben lo que tienen que hacer: solo pulsar un botón!
