¡Lo he conseguido! A pesar de estar agotada después de no haber dormido a penas durante dos días, he conseguido subir el capi hoy domingo tal y como dije.
Bueno chicas/os hoy también tenemos un motivo de celebración y es que ya hemos superado los cincuenta reviews con el capítulo anterior (gracias, gracias, gracias). Estoy realmente feliz con la acogida que ha tenido la historia y no sabéis como os lo agradezco.
Hoy los agradecimientos especiales son para: betzacosta, luna-maga, Elianela, Smithback, Serena Princesita Hale, Adrit126, fior aquarium, pEqUe, chica gallagher y Danny. A todas muchísimas gracias por vuestros maravillosos reviews. Os adoro nenas.
También, como siempre, muchísmas gracias a aquellos que me agregaron a alertas, favoritos y demás y a los que leen desde la sombras. A todos muchísimas gracias.
Y ahora os dejo con el capítulo número once que espero de todo corazón que os guste tanto como a mí escribirlo. No sé cuándo podré subir el siguiente capi pero supongo que será alrededor del fin de semana.
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Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer pertenece a la grandísima J.K.
Era una gran idiotez pero sabiendo que las cosas con Malfoy volvían a la normalidad, se había quitado un peso de encima. Llevaba todo el día ignorando esa vocecita que le instaba a preocuparse por esa reacción suya. No era en absoluto normal que le importara tanto que el chico la ignorara o no, ni que se hubiese llevado toda la semana que él la ignoró dándole mil vueltas a la cabeza buscando una explicación, ni que bastante a menudo se sorprendiera pensando en aquel beso.
Admitía que era guapo, vale, bastante guapo. Que tenía un físico envidiable producto de tantos horas de entrenamiento de quidditch. Y que toda esa arrogancia y presuntuosidad le daban un aire atractivo difícil de pasar por alto. Además de esa mirada color mercurio que brillaba cuando se encontraba en un lugar poco iluminado.
Podía reconocer todo eso, y mira que le había costado, pero lo que no podía concebir es que Malfoy empezara a gustarle de verdad. Eso sí que no. Era inverosímil, irreal, ilógico. Últimamente dedicaba muchas de sus energías en negarse eso a sí misma, aunque no sabía cuánto tiempo podría durarle aquello.
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Hoy se había levantado de muy buen humor, con fuerzas renovadas para continuar con su plan. Sin siquiera quererlo, el haberse molestado con ella y haberla ignorado todos esos días lo había ayudado en su estrategia. Granger, harta de la situación, lo había abordado y le había dejado entre ver, que no le gustaba aquello. Y aunque a él no le gustara demasiado admitirlo, de hecho solo se lo admitía a sí mismo, eso le ponía de muy buen humor y no creía que eso se debiera a lo beneficioso que resultaba a su plan.
Era un buen humor diferente y eso le jodía enormemente. Él jamás había sentido esas tonterías y gilipolleces y desde que tenía Granger rondando cerca las sentía muy a menudo. Esperaba que la fase de desobsesionarse diera resultados pronto, por Merlín que así fuera.
Cuando bajó a desayunar, se encontró al trío dorado sentados alrededor de la mesa discutiendo sobre lo que parecía una carta. Él prefirió ignorarlos por completo aunque durante un instante, sus ojos conectaron con los de Hermione.
-Bueno Ron, ¿qué propones tú que hagamos?- preguntó Potter con un matiz de cansancio en la voz.
-Dejarlo en la calle, tiene suficiente dinero como para alojarse en cualquier hotel que se le antoje- respondió Ron completamente enfurruñado.
-Ronald no se trata de eso- intervino la chica con voz apaciguadora- No es por el dinero, se trata de que este es el lugar más seguro para que se hospede. Sólo será un par de días.
La alerta se encendió en la cabeza de Draco. ¿Estaban hablando de Krum? ¿Ya había fijada una fecha de llegada? Mierda. Ya sabía que el buen humor no podría durarle todo el día.
-Ron ya le dijimos a Tonks que Krum se quedaría aquí. No voy a retractarme de mi decisión.
-¿Tú también te pones de su parte Harry?- prácticamente gritó Ron levantándose de la mesa- Me lo esperaba de Hermione, pero de ti nunca.
-No seas exagerado Ron, Harry lo único que hace es ser objetivo- salió en su defensa Hermione.
Después de que Draco desayunara, abandonó la habitación y aún seguían los tres dándole vueltas a lo mismo. Potter y Granger intentando hacer entrar en razón a la comadreja y ésta haciendo alarde una vez más de su cabezonería.
Lo cierto era es que si Krum llegaba en breve, tendría que adelantar un poco su plan porque cuando llegara, podría convencer a Hermione de mantener con él algún tipo de relación a distancia prometiéndole miles de cosas cuando se reencontraran y entonces sería cuando todo se iría a la mierda. Porque Granger era alguien de principios y nunca tendría nada con él si estuviese con alguien.
A los pocos minutos de él salir de la cocina, pudo oír cómo se arrastraban las sillas abajo y muchos pies dirigiéndose escaleras arriba. Se quedó apoyado en la pared justo enfrente de su habitación, y vio cómo Potter y Weasley subían las escaleras hacia el piso donde se encontraban sus habitaciones enzarzados aún en la conversación de antes, sin ni siquiera reparar en él pero Granger venía a un paso más lento que sus amigos y en vez de continuar subiendo las escaleras se quedó en aquel piso. Cuando lo vio allí parado, se quedó quieta un par de segundos sin avanzar para luego retomar el paso. Casi pasa por delante de él sin decirle nada hasta que la voz de él la hizo quedarse anclada en el suelo.
-¿Para cuándo está prevista la llegada de Krum?- intentó parecer indiferente pero Hermione sabía que no lo era para nada.
Ella que se había quedado quieta a mitad de camino se giró para poder mirarlo directamente a la cara intentando descifrar algo en su expresión o en su mirada pero el rubio era completamente hermético.
-Para el viernes- le respondió escuetamente sin ni siquiera haberse negado a responderle la pregunta.
-¿Estarás deseando verlo no?
Hermione se quedó unos segundos en silencio barajando las posibles contestaciones que podría darle.
-No creo que eso sea de tu incumbencia Malfoy-acabó respondiendo altiva y reanudó la marcha pero de nuevo sus palabras certeras la hicieron detenerse.
-Creo que empezó a importarme cuando nos besamos aquel día ¿no crees?- dijo como si tal cosa.
La chica se había puesto colorada hasta la raíz del pelo y cuando encaró por segunda vez al rubio, éste pudo comprobar que la mandíbula casi le llegaba al suelo de lo sorprendida que estaba.
-Ya te dije que aquello fue un error que no se volverá a repetir.
Draco sonrió de lado al oír aquello. No estaba de acuerdo con ello para nada. Sabía las reacciones que provocaba en ella. Aprovechando la perplejidad de la chica, el rubio se acercó poco a poco hasta ella hasta tenerla justo en frente.
-No estoy de acuerdo contigo Granger.
Ella no dejaba de mirar fijamente al chico que tenía frente suya, sus ojos la tenían completamente cautivada. Sabía que estaba cayendo en su trampa, pero no tenía ningunas ganas de apartarse. Quería probarse a sí misma que aquellas ideas absurdas que rondaban su mente a menudo era todo fruto de su imaginación y que no sentía por él nada más que una mínima atracción.
A partir del instante en el que decidió desconectar su mente, pudo ver cómo todo lo que ocurría a su alrededor se producía a cámara lenta. Apreció cómo el chico fue acortando las distancias entre ellos, recorrido que se le hizo tremendamente eterno. El aroma mentolado ya la envolvía por completo, llevándola a un estado de sopor. Pero lo que más le impactó fue que el chico no dejó de mirarla a los ojos en ningún instante perdiendo por completo esa mueca de burla que portaba instantes antes. Hasta que no sintió cómo su aliento chocaba contra sus labios, Hermione no se permitió cerrar los ojos y abandonarse a todas las emociones que sentía en aquel preciso instante.
Cuando sus labios se unieron, ambos fueron conscientes de lo deseosos que estaban de que aquello ocurriera de nuevo. Hermione dejó que Malfoy penetrara en su boca antes que la vez anterior, permitiéndose degustar los labios y la boca de él. Aunque el principio del beso fue hambriento y voraz por las ganas de ambas partes por que se volviera a producir, poco a poco se fue tornando suave. Sus labios y lenguas se movían acompasados sin ningunas ganas de abandonar aquella danza.
Esta vez, Hermione tímidamente subió los brazos hasta unir sus manos en la nuca del rubio acariciando su pecho y su cuello por el camino consiguiendo, sin ni siquiera saberlo, cautivar más aún a Draco. Aunque la primera vez, Malfoy se negó a posar sus manos sobre ella, cuando la chica se sujetó a su nuca, todo su autocontrol se fue a la mierda y no pudo evitar agarrarla por la cintura y pegarla por completo a él. Ante tal maniobra, Hermione no pudo evitar un pequeño gritito de sorpresa que murió en la boca del chico.
Cuando sus pulmones reclamaron oxígeno se separaron y por unos instantes se miraron a los ojos para luego volver a unir sus labios. Draco era completamente consciente de cada curva de la chica pegada a su cuerpo haciendo que su excitación creciera por momentos y la forma en la que ella le devolvía el beso no lo ayudaba demasiado.
Una luz se encendió en su mente. Tenía que parar o si no querría llegar más lejos y tampoco quería asustar a la chica. Mierda. ¿Desde cuándo le importaba a él eso? Haciendo acopio de sus fuerzas se fue separando de los labios de ella, bajando poco a poco la intensidad del beso finalizando con simple roces de labios.
Ambos permanecieron con los ojos cerrados intentando volver a acompasar sus respiraciones. Él fue el primero en observarla y ella cuando sintió el peso de su mirada, se la devolvió, siendo su turno para sonrojarse. Poco a poco Draco soltó el agarre de su cintura y ella separó sus manos de detrás de su nuca.
-Solo espero Granger- dijo él con voz ronca aún preso de la excitación cuando sus cuerpos ya no se rozaban ni un milímetro- que recuerdes esto cuando veas a Krum- y desapareció tras la puerta de su habitación dejando a Hermione mucho más confundida de lo que estaba.
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¿Y ahora qué? ¿Cómo podía permanecer impertérrita después de lo que acababa de suceder? Estaba completamente confusa. Había comprobado que quería que ese beso se repitiera además de que éste había sido mucho mejor que el anterior. Si de verdad Malfoy no provocara nada en ella, hubiese podido evitar todas estas situaciones. Pero no. No tenía ya suficientes problemas como para que ahora sus sentimientos empezaran a ir por libre.
Y luego además estaba Víktor, ¿qué haría cuando lo viera? No podía ser tan hipócrita para hacer cómo si no hubiese ocurrido nada entre Malfoy y ella. Tendría que elegir muy bien las palabras porque no quería perder la amistad del búlgaro. Lo apreciaba mucho y lo último que quería era herir sus sentimientos. Pero ahora tenía una idea rondándole la cabeza que le preocupaba mucho más que eso. ¿Qué había significado aquellos dos besos para Malfoy? ¿Qué conseguía con todo aquello?
Ella podía admitir, aunque solo a sí misma, que las cosas en su interior estaban cambiando pero ¿podía pensar lo mismo de él?
No.
Por supuesto que no. ¿Desde cuando Malfoy albergaba algún sentimiento hacia alguien que no fuera él mismo o sus padres? Pues se negaba en rotundo al ser el juguetito del hurón para pasar el tiempo en aquella casa.
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Durante los días que restaban antes de la llegada de Krum, la tensión se podía notar en el ambiente por parte de todos.
Las veces que Hermione y Draco coincidían en la misma habitación, el rubio clavaba su mirada en ella dándole igual si Harry y Ron estaban presente o no. Ella no podía evitar ponerse nerviosa, provocando varias preguntas por parte de sus amigos. Si bien Malfoy no había vuelto a acercarse más a ella, podía sentir a cada instante su mirada plateada sobre ella como si quisiera leer en su interior.
En cambio, el humor de Ron empeoraba por momentos causando peleas con sus amigos. Tanto Harry como Hermione temían la llegada de Krum que se produciría en un par de días, no querían que su amigo pelirrojo se dedicara a hacer comentarios sarcásticos en presencia del búlgaro.
La noche antes del gran día, Harry y Ron se encontraban jugando al ajedrez mágico en las cocinas antes de irse a dormir. La intención de Harry era distraer durante un rato a Ron para que dejara de refunfuñar sobre el jugador de quidditch. Hermione cansada de ver sus amigos, se despidió de ellos y se encaminó escaleras arriba para irse a dormir. Mañana iba a ser un largo día y necesitaba reponer fuerzas.
Cuando entró en su habitación se dio cuenta de cuantísimos libros tenía en él, la mayoría pertenecientes a la biblioteca de la casa. Asique antes de dormir decidió recogerlos todos y llevarlos a la biblioteca. Y fue cuando abrió la puerta, que lo vio sentado junto a la chimenea pero lo que más extraño le resulto es que no tenía ningún libro consigo, ni nada que pudiera leer, simplemente estaba allí sentado observando fijamente el fuego que se reflejaba en sus ojos haciendo que parecieran más claros de lo que comúnmente eran. Se le veía preocupado y un poco alicaído y Hermione no pudo evitar preguntarse si era por algo relacionado con ella, puede que le perturbaran las mismas cosas.
Hermione se adentró en la habitación sin despegar la vista del chico quien parecía que no se había percatado de su presencia. Y así era, Draco se encontraba tan sumido en sus cavilaciones que ni siquiera reparó en la nueva intrusa. Los últimos días se los pasaba así, pensando. Dándole mil vueltas a la cabeza sobre qué coño hacer con Granger y con la situación, y más ahora que entraba en escena Krum. Odiaba esa maldita sensación de no poder controlar sus acciones ni sus pensamientos, odiaba tener a Granger rondando por sus pensamientos a cada instante, odiaba tener ganas de besarla cada maldito minuto. Se le estaba yendo todo de las manos, era un maldito hecho y ya no podía negárselo más a sí mismo. Ya no encontraba argumentos lógicos para explicar lo que le estaba ocurriendo, además de que su maldita conciencia no dejaba de susurrarle insistentemente sus peores temores. Una presencia justo a su lado lo sacó de tan tormentosos pensamientos. Granger se encontraba allí de pié junto a él y ni siquiera la había sentido entrar.
Después de colocar cada libro en su sitio correspondiente, Hermione se dispuso a irse a su habitación e irse a dormir como tenía pensado en un primer momento pero cuando le echó un último vistazo al rubio, lo encontró en la misma posición que unos minutos atrás, no se había movido ni un solo milímetro. Un sentimiento de preocupación la recorrió de pies a cabeza, no era muy común encontrar al chico así. Y a pesar de que su razón le dictaba lo contrario, no pudo evitar que sus pies se dirigieran hacia él, pero cuando llegó no supo que decir ni que hacer y cuando Draco alzó la vista y la clavó en ella viéndola por primera vez, pensó que menuda gilipollez acababa de hacer. Malfoy la traspasaba con esa mirada glacial y pudo percibir cierta perturbación en ellos.
-¿Quieres algo?-preguntó con voz monótona.
-Bueno…solo, solo quería saber si…bueno, si te encontrabas bien- balbuceó la chica y el rubio no pudo evitar sonreír interiormente por la situación.
-¿Y porque debería encontrarme mal?
-No es muy común verte aquí, ya sabes, tan abstraído- le volvió a responder un poco más calmada.
-¿Acaso te estás preocupando por mí?- inquirió con un leve toque de burla y sorpresa haciendo que Hermione se sonrojara por completo.
-Ya sabía yo que era una gilipollez interesarme por ti- dijo la chica empezando a molestarse por la pregunta de él. Encima de que se acercaba a preguntarle, no podía dejar a un lado su burla para intercambiar un par de palabras con ella- Da igual Malfoy, me voy a dormir.
Se giró muy dignamente con el mentón en alto pero no dio ni dos pasos cuando la voz del chico la frenó.
-Si tanto te interesa Granger, no me ocurre nada. Solo pienso en mis cosas.
Hermione se dio media vuelta y volvió a situarse junto él, era la oportunidad perfecta para hablar sobre los temores que la acechaban respecto a él. Necesitaba hablar con él y que la situación entre ellos se aclarar.
-Malfoy, verás…- más nerviosa que antes Hermione no dejaba de retorcerse las manos- creo que deberíamos de hablar…- hizo una pausa para poder observar la expresión de él que permanecía inmutable- …sobre lo ocurrido hace unos días.
Para cuando terminó de hablar, se encontraba completamente colorada y con la pulsación a mil y, a pesar de que aparentara todo lo contrario, el corazón de Malfoy también bombardeaba con fuerza en su pecho, preso de unos nervios que jamás había sentido. ¿Qué querría decirle? ¿Qué se arrepentía y que mañana decidiría quedarse con Krum? En ese instante no tenía tiempo para pensar en nada más que no fuera esa inquietud que lo recorría de pies a cabeza, más tarde se reprocharía su actitud de subnormal con todos los insultos posibles.
-¿Qué quieres hablar?- contestó más brusco de lo que hubiese querido.
Hermione se quedó un poco impresionada por el tono usado por Malfoy.
-¿Hermione?- escucharon la voz de Harry desde el pasillo evitando que Hermione pudiera dar una respuesta.
Al instante Hermione se tensó y se apresuró a salir de la biblioteca antes de que sus amigos pudieran encontrarla en esa actitud tan extraña entre ellos dos.
-Dime Harry- dijo cuando llegó al marco de la puerta.
El chico miró por encima de su hombro y vio como el rubio los observaba desde su posición junto al fuego.
-¿Qué hacías con él?- preguntó escéptico.
-Nada- se apresuró a responder ella y rápidamente captó la mirada de su amigo- ¿Qué querías?
-Tenemos un pequeño problema Mione, Ron se niega a que Krum duerma en el mismo piso que nosotros, con lo cual…
-Con lo cual tendrá que dormir en éste- terminó la frase ella- Conmigo y con Malfoy.
-Sí, es la única habitación acondicionada.
-No te preocupes Harry- lo animó su amiga aunque en el fondo esa noticia no le había sentado excesivamente bien- Víktor estará bien aquí. Además solo son un par de días.
-Gracias a Merlín que por lo menos tú tienes un poco de sentido común, porque Ron se niega en rotundo a dar su brazo a torcer- Hermione le dedicó una cálida sonrisa al chico- Bueno Hermione, me voy a la cama. Ron ya debe estar arriba. Buenas noches.
-Buenas noches Harry.
Observó cómo su mejor amigo subía por las escaleras y se perdía de vista mientras añadía un problema más a su lista. Víktor dormiría entre su habitación y la de Malfoy. Esperaba que no hubiese ningún problema porque era lo que menos falta le hacía. Se giró esperando retomar la conversación con Malfoy pero al darse la vuelta se lo encontró prácticamente pegado a ella traspasándola con la mirada. Luego, la rodeó y pasó junto a ella camino a su habitación.
-Malfoy- lo llamó no demasiado alto.
-Buenas noches Granger- obtuvo por toda respuesta y Hermione prefirió no insistir.
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El temido día llegó, pudiéndose sentir en el silencio que reinaba entre los tres amigos mientras desayunaban. Harry y Hermione estaban sumidos en sus pensamientos y Ron parecía que quería hacer puré de tostadas con el ímpetu que untaba la mantequilla.
No sabían la hora exacta a la que llegaría el búlgaro por lo que después de desayunar cada uno se dispuso a llevar a cabo sus tareas habituales.
Hermione salió de las cocinas para aparecer a los pocos minutos cargada de libros y de pergaminos con anotaciones. Llevaba muchos días con la cabeza en otra parte y ya era hora de concentrarse de nuevo en la lucha contra los mortífagos.
Al cabo de media hora hizo aparición en la cocina Malfoy, vestido completamente de negro contrastando con la palidez de su piel. Hermione lo observó entrar elegantemente en la cocina y dirigirse a la despensa para preparar algo que pudiera comer pero no la miró ni un efímero instante, provocando que un pequeño pinchazo se anidara en el estómago de la chica.
Draco había oído como Hermione no ponía ningún tipo de pega para que Krum durmiera en la habitación contigua. Ironías de la vida, iba a ocupar la habitación que había entre la suya y la de Granger. No podía evitar odiarse a sí mismo por estar convirtiéndose en un tipo sensible, que sentía cosas (aún no se sentía capacitado para ponerle nombre a esas cosas). Llevaba más de un mes y medio encerrado en aquella casa con Granger por todas partes: Granger en la cocina, Granger en la biblioteca, Granger en el pasillo… Sacarla de su maldita cabeza era una tarea imposible. Pero una vez aceptado eso, no quería que nadie más pudiera sentir esas mismas cosas que él. Era una persona muy egoísta con lo suyo y Granger no iba a ser la maldita excepción.
Fue entonces cuando oyó un par de suaves golpes en la puerta del vestíbulo. Al instante todos los presentes en las cocinas se tensaron, y el único capaz de levantarse y abrir la puerta fue Harry. Malfoy observó como Weasley se ponía cada vez mas rojo hasta el punto de que parecía que iba a explotar y Granger se mantenía muy recta en su silla observando la puerta.
Se oyeron unas voces y pasos bajando las escaleras y a los pocos segundos Harry apareció seguido de un chico un poco más alto que él, muy robusto y con unos brazos un poco más largos de lo común. Su rostro era bastante cuadrado y unos pequeños ojos negros como el carbón casi se ocultaban bajo unas gruesas cejas. Rápidamente recorrió la habitación con sus pequeños ojos hasta fijarlos en la chica, quién se levantó como un resorte de la silla.
-Herrrmione- pronunció el chico en un extraño acento.
-Hola Víktor- fue lo único que la chica alcanzó a decir cuando se vio rodeada por unos gruesos brazos.
Ya saben que un poco más abajo existe un maravilloso botón a través del cual pueden decirme sus opiniones que yo encantadísima tendré en cuanta.
