¿Qué tal estáis?
Una semana más os traigo un nuevo capítulo de esta historia, ya os advierto que este capi es un poco más largo de lo normal.^^
Agradecimientos especiales por sus maravillosos reviews a: luna-maga, Darkhanyou, NemesisAg, Serena Princesita Hale, hino-senpai, Maruuchis, Smithback, memoriesofkagome, betzacosta, poetic lines, Danny, nellito y Adrit126. No sabéis como me animan vuestros reviews, son mi mayor recompensa!^^
También mil gracias a los que agregaron a alertas, favoritos y demás.
Hoy no tengo mucho que decir solo que disfruten del capítulo y que estoy deseando leer sus opiniones.
oOo
Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer pertenece a J.K.
-¿Quién ha sido? – preguntó de forma brusca y seria.
Hasta que Hermione no volvió a calmarse y apartara esa sensación de angustia de su pecho, no se permitió separarse del rubio. Sentir sus torneados brazos a su alrededor acercándola lo máximo posible a su cuerpo, transmitiéndole ese silencioso apoyo, la hicieron sentirse gratificantemente segura.
Y cuando rompieron aquel gesto y se miraron, Hermione pudo ver aquella tormenta que estaba por desatarse en aquellos ojos grises justo antes de hacer la pregunta.
La chica respiró hondo en repetidas ocasiones, porque sabía que la respuesta que estaba por darle no iba a agradarle demasiado.
-No puedo decírtelo – le dijo con voz susurrante.
El destello de furia que cruzó los ojos del chico no le pasó desapercibido, al igual que tampoco pudo pasar por alto su mandíbula firmemente delineada a causa de la fuerza con la que la apretaba.
-No te estoy dando la opción Granger – dijo con tono amenazante.
-No me importa Malfoy, no pienso darte una respuesta. Al menos no aún – salió de la cama y se dirigió hacia la puerta para salir de allí.
Tenía que salir de allí antes de que consiguiera sonsacarle algo, no podía contarle que Zabini había sido el que se la había llevado, no podía decirle que la había torturado a base de crucios, no podía decirle que la había obligado a ver la imagen de sus padres muertos, ni que había visto al muerte de sus amigos e incluso la suya y mucho menos podía decirle que le había ofrecido cambiar su vida por la de él y que se había negado. No podría soportar la idea de que Malfoy saliera en busca de Zabini y que no lo volviera a ver más
Pero fue demasiado lenta porque antes de que su mano se posase sobre la manilla de la puerta, vio como la pálida mano de él se apoyaba contra la puerta evitando que la abriera.
-¿Me quieres decir que no me piensas contar quién es el maldito desgraciado que te llevó con él y que te hizo Merlín sabe qué cosas? – habló a su espalda de forma pausada como si hiciera un enorme esfuerzo por controlarse.
Hermione se giró para poder mirarlo a los ojos y se sorprendió al encontrarlo tan cerca.
-No puedo contártelo, ni a ti ni a nadie – le dijo con voz rota – No de momento. Cuando sea el momento os enteraréis, te lo prometo.
-¿Ni siquiera vas a decirme cómo demonios conseguiste escapar?
-Me ayudaron – le respondió un poco más aliviada al ver que el rubio se calmaba – No sé cómo me encontró, ni por qué lo hizo. Solo sé que me salvó la vida.
Draco respiró hondo y sus músculos se relajaron. No valdría de nada discutir con ella porque era condenadamente cabezota.
-¿Qué te hizo? – de nuevo su voz se hizo dura al pronunciar aquellas palabras.
Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Hermione y su cuerpo empezó a temblar levemente.
-Prefiero no recordarlo – murmuró atropelladamente.
Draco acunó el rostro de la chica con ambas manos y la obligó a mirarlo a los ojos.
-Sea quien sea, no volverá a ponerte una mano encima.
Hermione asintió débilmente, sintiendo como una cálida sensación la recorría por completo. El chico acercó su boca a la de ella e hizo que sus labios se unieran. No era un beso apasionado ni hambriento, solo un ligero roce. A pesar de que los labios de Hermione estuvieran resecos a Draco no le importó, porque el poder besarla de nuevo significaba que la tenía de vuelta, con él.
oOo
Ambos bajaron juntos a las cocinas. Al principio ella se negó pero Draco le aseguró que sus dos amigos estaban durmiendo asique no habría problema. El rubio se sentó junto al fuego observando los movimientos de ella mientras se preparaba un té. La hora del almuerzo estaba próxima por lo que no tenía sentido preparar algo más consistente a pesar de cómo su barriga protestaba por ello. Los movimientos de Hermione eran más torpes de lo común, y el leve temblor que sus manos tenían no ayudaba demasiado. Era bastante obvio que no se encontraba bien, aunque ella se esforzara por demostrar lo contrario.
Cuando estuvo por sentarse junto al chico con su humeante taza entre las manos, sus dos amigos hicieron aparición en la estancia con muecas soñolientas. Cuando la vieron allí, de pie, en medio de la sala se apresuraron a sujetarle la taza y a obligarla a que tomara asiento.
-Hermione, ¿cómo se te ocurre levantarte de la cama sin nuestra ayuda? – le riñó Ron – Aún estás débil.
-Chicos no hace falta que me…
-Claro que hace falta – la cortó Harry – Necesitas descansar, no te preocupes por nada. Nosotros nos haremos cargo.
Draco, desde su posición, observaba la escena en silencio. Los dos recién llegados estaban tan ocupados pendiente de su amiga que apenas repararon en él, aunque sí que notó la mirada que le lanzó Potter. Primero estaba Hermione, pero luego tendría que aclarar su comportamiento del día anterior.
Cuando consideraron que Hermione estaba lo suficientemente cómoda y que nada de su alrededor podría incordiarla, se sentaron frente a ella dispuestos a comenzar el interrogatorio. Pero antes de que pudieran decir ni una palabras Hermione se les adelantó.
-Chicos podéis ahorraros las preguntas, no puedo deciros nada.
No había palabras suficientes para describir la mueca que portaban los rostros de sus amigos, asombro, incredulidad, enfado, o una mezcla de todas.
-Creo que no he oído bien – dijo Ron con aspecto aturdido.
-Has oído bien Ron – volvió a repetir la chica con toda la calma que le fue posible – No puedo contaros quién fue el mortífago que me secuestró.
-Verás Mione – le habló Harry de la misma forma que se le habla a un niño pequeño al que le cuesta entender las cosas – Necesitamos que nos digas quién fue, que fue lo que te hizo. Vamos a ir a por él.
Hermione negó lentamente con la cabeza antes de volver a responder.
-Lo siento Harry, pero no puedo contároslo todavía. Tendréis que esperar – y le dio un pequeño sorbo a su taza de té – Lo único que puedo contaros es que conseguí huir gracias a la ayuda de alguien. Se pondrá en contacto conmigo y será ahí cuando sepáis que ocurrió.
-¿Nos estás queriendo decir que no nos cuentas lo que ocurrió porque ese alguien te pide que no lo hagas? – inquirió Harry un poco ofendido.
-Ese alguien me salvó la vida Harry y me pidió que de momento no contara nada y eso es lo que pienso hacer.
Hermione pudo observar como Harry se estrujaba las manos nerviosamente y al final puso una de ellas sobre la derecha de Hermione que descansaba sobre su rodilla y la apretó. Draco, que observaba todo desde la distancia, no pudo evitar sentir una pizca de celos al ver la escena.
-Lo importante es que has regresado – le dijo con una cálida sonrisa. Hermione se la tímidamente - ¿Ni siquiera vas a contarnos lo que ocurrió durante el tiempo que estuviste desaparecida? Regresaste muy nerviosa y conmocionada – Harry pudo sentir como la pequeña mano de Hermione se removía bajo la suya.
El rostro de Hermione mudo de expresión en un instante, pasando de la tímida sonrisa a una mueca que no denotaba ninguna expresión. Sus ojos perdieron ese brillo que siempre poseían y sus labios se curvaron en un gesto de dolor.
-No…no quiero recordarlo – dijo con voz queda, instintivamente se apretujó más contra el sofá.
-Tranquila Hermione – la intentó tranquilizar ahora Ron – No tienes porque decírnoslo si no quieres.
Hermione asintió sin mirar a sus amigos y siguió tomándose el té en pequeños sorbos.
oOo
Comieron tranquilos sin apenas pronunciar palabra. A pesar del hambre que tenía, a Hermione le costó probar bocado. Poco a poco consiguió comerse un poco del asado que sus dos amigos habían preparado bajo su atenta mirada.
-Hermione necesitas reponer fuerzas – le repetían a cada instante.
Draco había dejado la habitación en cuanto aquel par se pusieron a cocinar, no quería que la cocina saliera ardiendo y que lo cogiera a él allí. Ni Potter ni Weasley volvieron a insistir más en conocer que fue lo que ocurrió, tampoco hacía falta ser un lumbrera para percatarse de cómo influía aquello en Granger. Había notado un par de miradas inquisidoras por parte de Potter y estaba seguro de que no había dicho nada delante de Hermione para no alterarla más de lo necesario pero algo le decía que tarde o temprano lo abordaría y le haría el oportuno interrogatorio por su actitud de hacía unas horas.
Y se equivocó por muy poco.
oOo
Al cabo de un tiempo pudo escuchar como los tres amigos se encaminaban escaleras arriba, casi podía imaginar a Potter y a Weasley queriendo coger en brazos a Granger para que no hiciera el considerable esfuerzo de subir las escaleras. Escuchó algunas protestas de la chica mientras cruzaban el pasillo y al final oyó una puerta al cerrarse.
Todo despejado.
Ahora sí que podía bajar a comer tranquilamente sin la presencia de nadie indeseable, pero la tranquilidad le duró poco porque alguien quiso hacerle compañía mientras se preparaba el almuerzo y entonces supo que sus predicciones eran acertadas.
-Tenemos una conversación pendiente Malfoy – dijo la voz de Harry a sus espaldas.
-Yo no tengo nada pendiente contigo Potter, ya te gustaría a ti.
-No voy a perder mi tiempo contigo Malfoy asique iré directo al grano – dijo el chico ignorando el comentario arrogante del rubio - ¿Qué diablos te traes entre manos con Hermione?
No es que le sorprendiera la pregunta, pero sí que no se esperaba que el cara rajada fuera a ser tan directo.
-Sé que te mueres por saberlo pero no es de tu incumbencia Potter – no tenía ningún sentido negar lo evidente, no iba a quedar como un maldito cobarde frente aquel imbécil.
-Claro que es de mi incumbencia, Hermione es mi mejor amiga.
-¿Y por ser tu mejor amiga ya tienes derecho a saberlo todo sobre ella? – respondió con ironía, ¿quién coño se creía? – Por mu increíble que te parezca Granger no tiene que darte explicaciones de todo.
-Yo solo quiero protegerla, al igual que Ron – defendió su postura Harry.
-Como siempre tus intenciones son de lo más noble Potter pero a mí me importa una mierda.
-Apártate de ella, ni se te ocurra hacerle daño – lo amenazó Harry.
-¿Por qué no le preguntas a ella lo que quiere Potter? ¿Temes su respuesta?
Había dado en el clavo, vio como las fosas nasales de Harry se dilataban y como apretaba los puños preso de la furia.
-No pienso repetírtelo más veces Malfoy, aléjate de ella.
Draco soltó una risotada llena de escepticismo que enervó aún más a Harry que en ese momento sujetaba su varita dispuesto a atacar de un momento a otro.
-¿Qué ocurre? – preguntó una voz a sus espaldas – Harry, ¿qué te ocurre? –volvió a insistir Hermione llegando a la altura de su amigo. Paseó la mirada de uno a otro sin obtener respuesta – De acuerdo, no contestéis – dijo sarcástica.
-No pasa nada Hermione, solo hablaba con Malfoy – dijo su amigo relajando su expresión, no podía hablar directamente con su amiga, no mientras no se hubiera recuperado de lo ocurrido.
-¿Qué te ha dicho el hurón? – preguntó Ron deseoso de tener un motivo para atacar al rubio – Yo le parto la cara por ti Harry.
-Tranquilo Ron, ya está todo solucionado – lo calmó su amigo.
-Chicos, será mejor que subamos de nuevo. Veníamos en tu busca Harry, tardabas demasiado-explicó Hermione. Y lanzándoles una mirada de advertencia a sus dos amigos, consiguió sacarlos de las cocinas con la única intención de que dejaran de molestar a Malfoy.
oOo
Por increíble que le pareciera a la propia Hermione, parecía que Harry se había propuesto no dejarla sola en ningún instante. Tanto él como Ron se pasaban el día prodigándole mimos y evitando que hiciera ningún esfuerzo. De vez en cuando Ron se retiraba pero Harry no se separaba de ella, constantemente se encontraba con ella, incluso cuando lo único que hacía era leer un libro. No es que no estuviera agradecida por sus cuidados y sus preocupaciones pero empezaba a estar un poco cansada de no poder estar sola ni un solo instante, sobre todo si tenía en cuenta que eso le imposibilitaba la tarea de poder ver a Malfoy.
Porque sí, lo echaba de menos.
Los tres últimos días los había pasado en compañía de sus dos amigos y de algunos miembros de la Orden (la mayoría Weasleys) que se pasaban periódicamente por allí para ver como se encontraba.
Y tres días llevaba sin haber podido cruzar ni una sola palabra con él. Podía parecer imposible ya que vivían en la misma casa pero no, Harry se había autoproclamado su perro guardián y no la dejaba ni a sol ni a sombra.
En aquellos días los pusieron al corriente sobre el ataque a San Mungo. Al parecer no se produjo una gran masacre tal y como se esperaba. Por lo visto en el hospital mágico ya habían contemplado la posibilidad de que fuesen atacados por lo que habían reforzado la seguridad del edificio pero aún así no pudieron evitarse decenas de muertos. Habían tenido que trasladar a los heridos hacia otro edificio del que los mortífagos no conocían su localización. Otro edificio más para añadir a lista de lugares a proteger por la Orden.
El ánimo de Hermione mejoró notablemente, cada vez tenía menos pesadillas y había conseguido aparcar aquellos recuerdos en un lejano rincón de su mente. De vez en cuando venían a ella pero hacía un esfuerzo por evitarlos a toda costa y poco a poco lo fue consiguiendo. Al verse notablemente mejor decidió hablar con Harry para que dejara de preocuparse por ella y que la dejara volver a hacer vida normal. Encontró el momento adecuado una tarde que ambos se encontraban leyendo en la biblioteca mientras Ron dormía la siesta.
-Harry – lo llamó.
-Dime Hermione – respondió el chico de inmediato - ¿Quieres algo? ¿Necesitas algo?
-Tranquilo Harry – le dijo amablemente – Todo está bien…de eso es precisamente de lo que quería hablarte – hizo una pausa y al ver que Harry no decía nada continuó – Verás Harry agradezco muchísimo sus cuidados, si no hubiese sido por ellos no hubiese mejorado tanto – el chico asintió sonriente – Pero ya estoy mejor Harry, creo que ya no os necesito a cada instante conmigo. Sé que lo haces con toda la buena intención – se apresuró a añadir – Pero ya no creo que necesite que te pases las veinticuatro horas del día conmigo – paró esperando que su amigo lo entendiera.
-Hermione aún no estás bien del todo…
-Harry – lo interrumpió con más fuerza que antes – Estoy bien, necesito hacer mi vida normal.
Harry suspiró. Llevaba todos aquellos días pegado a Hermione porque quería evitar a toda costa que su amiga pudiera quedarse a solas con Malfoy. No necesitaba saber lo que ocurría para no querer que aquellos dos estuvieran cerca. No quería que su amiga sufriera.
-Si ya estás recuperada como dices, creo que hay algo de lo que debemos hablar – era el momento adecuado para por fin hablar con ella sobre el tema Malfoy.
-Dime, ¿de qué se trata? – si hubiese sabido a lo que su amigo se refería, no hubiese estado tan predispuesta a hablar con él.
-Mione, cuando desapareciste, te buscamos durante mucho tiempo hasta que la Orden nos obligó a mí y a Ron a volver a casa por si tú aparecías – Hermione asintió – y nos encontramos algo que nos sorprendió bastante. Malfoy nos esperaba a los pies de las escaleras y cuando vio que no venías con nosotros se puso hecho una fiera, incluso se abalanzó sobre Ron porque no quiso decirle nada sobre tu paradero – Harry notó como la expresión de Hermione se tensaba ante tal información – Pero eso no es todo, cuando regresaste te desmayaste y Ron te subió en brazos hasta tu habitación y aún no me quito de mi cabeza la expresión de Malfoy al verte inconsciente creyendo que estabas…bueno….
-¿Por qué me cuentas todo esto Harry? – preguntó Hermione intentando parecer indiferente.
-Puede que Ron no quiera ver lo que está pasando pero yo sí que lo hago. Mione por favor, dime que no ocurre nada entre el hurón y tú, que son solos imaginaciones mías.
No hizo falta que Hermione dijera ni una palabra porque el silencio que Harry recibió como respuesta fue más que suficiente. Hermione sabía hasta donde quería llegar su amigo en cuento nombre a Malfoy en aquella conversación y no iba a mentirle. Y a había pasado bastante tiempo desde aquel beso a escondidas y no iba continuar mintiéndole a sus amigos, porque no se lo merecían, ni ella tampoco, ni Draco.
-No puedo creerlo….
-Harry por favor, escúchame….
-¿Qué te escuche? No quiero saber cómo diablos has llegado a este punto con ese idiota Hermione, ni quiero que me digas que ha cambiado y que es una buena persona, no me digas nada de eso porque no quiero escucharlo – hizo una pausa para coger aire – ¡Es Draco Malfoy! El mismo idiota que nos insultaba en Hogwarts, el mismo que te despreciaba por tus orígenes.
-Harry….
-¿Acaso ya lo has olvidado? – continuó haciendo caso omiso a las súplicas de su amiga - ¿Ya no recuerdas como buscaba humillarte a cada instante?
-¡Basta Harry! – le volvió a pedir Hermione, esta vez con un tono de voz más alto consiguiendo que Harry parara su monólogo – Creo que me merezco una oportunidad para poder explicarme ¿no? – no estaba en posición de exigir nada pero ilusamente creyó que Harry sí que la apoyaría.
El chico respiró hondo, se despeinó su ya de por sí revuelto pelo e hizo un ademán con la mano dándole la palabra a su amiga.
-No espero que me entiendas Harry, pero lo que sí que necesito Harry es que por favor me escuches – el chico guardó silencio para que ella continuara – No sé cómo pasó, ni en qué momento comenzó. Hay muchas preguntas a las que ni si quera yo misma les he encontrado respuesta. Pero sería una idiotez por mi parte negarte algo que desde luego sí que existe – de nuevo hizo una pausa intentando escoger las palabras adecuadas – Mi preocupación por él porque su estancia fuera lo más llevadera posible, despertó en mí cierta curiosidad y quise averiguar qué había detrás de aquel Draco Malfoy que nosotros conocíamos. Y al final sin saber cómo he acabado viéndome a escondidas con él y poco a poco un nuevo sentimiento ha ido naciendo en mí – suspiró – No voy a decirte que estoy enamorada Harry porque no lo sé pero sí que te puedo decir es que esto no es un capricho.
Durante toda su explicación, Harry la había observado con aquellos intensos ojos verdes que tenían cierta facilidad para leer en ella. La miraba fijamente intentando calibrar cuán ciertas eran sus palabras.
-Mira Hermione – dijo al fin – no voy a entrar a valorar cómo has acabado sintiendo ese algo por Malfoy, aunque de verdad que aún no lo encuentro ninguna lógica. Pero ¿qué hay de él? ¿Crees que ese sentimiento tuyo es recíproco?
Cuando Hermione asintió con la cabeza, Harry no puedo evitar soltar una risotada. Definitivamente su amiga estaba reamente trastocada.
-Tanto tiempo aquí encerrada ha hecho que pierdas la cabeza, seguro que es eso.
-Harry, tú mismo me has contado la reacción de Malfoy anoche tanto cuando llegasteis sin mí como cuando me vio inconsciente.
-Puede ser todo una estrategia Mione, ¿no te das cuenta? No sé, puedes ser su vía de escape – una enorme sensación de deja vú invadió a Hermione, eran las mismas palabras que Krum le dijo en su momento.
-Vamos Harry, ¿crees que Malfoy demostraría preocupación por mí, una sangresucia, solo por un estúpido plan? Sabes que él jamás se vería involucrado con alguien como yo Harry.
-Te estás cegando Hermione…
-No Harry, el que se ciega eres tú. Te dejas guiar por el odio que siempre os habéis profesado. No te culpo por ello – añadió cuando su amigo fue a protestar – tienes mil motivos para hacerlo, pero no impidas que yo lo haga. Harry – lo llamó, el chico volvió a fijar en ella su mirada – No te pido que le des el visto bueno, ni que lo entiendas. Sólo te pido que respetes mi decisión y que esto no afecte a nuestra relación, yo os necesito tanto a ti como a Ron…
-Lo siento Hermione, sé que no es justo para ti, pero no puedo hacerlo. No puedo apoyarte en algo que sé que no te hará ningún bien. No puedo – se levantó de su asiento y salió de la habitación dejando a Hermione completamente sola y devastada.
Jamás esperó ese tipo de reacción por parte de Harry. Sabía que él no le daría su bendición de buenas a primeras, ni que olvidaría todo lo ocurrido con Malfoy pero esperaba que al menos respetara su decisión. Pero parecía que las cosas no iban a resultar tan fáciles.
Y si Harry había reaccionado así no quería ni pensar como lo haría Ron.
oOo
Se quedó sola en la biblioteca durante un largo rato pensando en cómo solucionar las cosas con sus amigos cuando oyó que alguien más entraba en la habitación.
-¿Por fin te ha dejado sola tu perro guardián? – preguntó con sarcasmo Malfoy. El muy jodido Potter no la había dejado sola en días.
Al ver que Hermione no le respondía se acercó un poco más a ella y se percató de lo mortalmente seria que estaba y como su vista estaba fija en el frente. No hacía falta ser muy inteligente para saber lo que había ocurrido. El gran Potter no había podido morderse la lengua y seguro que ya había hablado con ella sobre lo que tenía con él.
-Ya has hablado con Potter ¿cierto? – Hermione fijó sus ojos sobre él con la interrogación pintada en ellos – Hace uno días vino a hablar conmigo y a juzgar por tu aspecto parece que ha hecho lo mismo contigo. ¿Qué te ha dicho?
-Que no piensa apoyarme en algo que sabe que me va a lastimar – dijo con voz rota – No sé ni de qué me sorprendo.
Malfoy apretó los puños ante la declaración de ella, ese imbécil buscaba sembrar la duda en ella para que se alejara de él.
-¿Qué es lo que opinas tú? – dijo sorprendiendo a Hermione con su pregunta.
La chica completamente azorada se levantó del sillón y se acercó hasta él colocándose justo en frente. Draco no ablandó ni un solo momento su pose, sólo intensificó su mirada plateada sobre ella consiguiendo que su rubor aumentara aún más.
-Opino que estoy dispuesta a arriesgarme a ver hasta dónde llega todo esto – dijo de forma pausada y sin dejar de mirarlo a los ojos – No necesito el visto bueno de Harry para cada paso que doy.
A pesar de observarlo fijamente a los ojos no le pasó desapercibido la manera en la que aflojó los puños, ni como su mandíbula dejó de estar tan marcada.
-¿Y tú? ¿Qué es lo que opinas? – le preguntó con voz suave.
En cuanto aquel sonido llegó hasta sus oídos, la sangre corrió aún con más velocidad por sus venas, su corazón bombeaba aún más fuerte. Nunca unas palabras tan inocentes lo habían provocado tanto. Haciendo acopio de todas sus fuerzas para no dejarse llevar por sus más bajos instintos, sus manos asieron la pequeña cintura de ella y la acercó todo cuanto pudo contra el suyo propio. Podía sentir como la respiración de ella se hacía cada vez más superficial, consiguiendo que su pecho chocara contra el suyo. Si Hermione fuera consciente de lo que causaba en él tendría mucho cuidado de hacerlo. Acercó su boca a la suya lo suficiente para rozarla.
-Yo opino que Potter y Weasley se pueden ir a la mierda – habló sobre los labios de ella y antes de que Hermione pudiera dar ningún tipo de respuesta, se abalanzó hambriento sobre ellos.
¡Sí alguna está tan enamorada de Draco Malfoy como yo que levante la mano!xD
Y hoy que estoy generosa os mando por correo urgente un Draco Malfoy para cada una aunque me temo que yo me quedo con el original!
Un Besote enorme!
Nos leemos pronto!
