¡Hola a todos!

Una semana más aquí os traigo un nuevo capítulo de esta nuestras historia!^^

Mil gracias a todos aquellos que me dejaron un review , son: memoriesofkagome, yoa, Danny, Serena Princesita Hale, betzacosta, NemesisAg, Elianela, Maruuchiss, kikio Shacklebolt, laurayuli, Adrit126, poetic lines y nahi. ¡Os adoro! Sin vuestros maravillosos reviews no sería capaz de continuar esta historia. A las que no tienen cuenta que sepan que me encantaría poder respondéroslos asique si me queréis dejar vuestro email os lo responderé vía correo ¿de acuerdo?

También mil gracias a aquellos que me agregaron a alertas, favoritos y demás.

Antes de dejaros con el capítulo quería aclararos que la semana que viene vuelvo a estar un poco liada con las prácticas y me llevaré todo el día allí por lo que no se si seré tan puntual a la hora de actualizar. Ya saben que de todas formas haré todo lo que pueda para que así sea.

Sin más preámbulos, ¡disfruten del capítulo!

oOo

Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer pertenece a J.K.

La besaba con pasión, con fuerza, queriendo imprimir en ese beso todos esos sentimientos que él jamás podría expresar con palabras. Pero a Hermione no le importaba, él le demostraba de otras muchas maneras eso que había entre ellos y que aún no se habían atrevido a nombrar. Porque sabía lo preocupado que había estado por ella durante las horas que ella estuvo en la lucha y luego desaparecida, porque por la forma de besarla sabía que la había echado en falta al igual que ella a él. Porque Draco Malfoy se estaba convirtiendo en una droga para ella. Le dolía muchísimo que sus amigos no quisieran apoyarla pero no estaba dispuesta a echar a perder esa nueva esperanza que surgía en ella, iba a tirar hacia adelante a ver hasta dónde iba aquello.

Al poco tiempo, su mente fue incapaz de seguir uniendo ideas. Cada vez que el chico la besaba conseguía sumergirla en un estado de sopor del que le era realmente difícil salir. Usaba con gran maestría sus labios y su lengua, arrastrándola hacia sensaciones jamás sentidas por ella.

Estaban completamente juntos, ni un solo milímetro los separaba. Draco aprisionaba fuertemente aquella pequeña cintura, enterrando sus dedos en ella. Hermione en cambio tenía ambas manos sujetas a la nuca del chico y de vez en cuando removía su suave pelo. Algún que otro suspiro se escapaba de la boca de la chica consiguiendo que la razón del rubio se evaporara cada vez más. Porque Hermione podía ser una inexperta en este terreno pero eso no significaba que no pudiera remover sus instintos y sus hormonas a su antojo. Y su forma de devolverle el beso, con la misma ferocidad que él lo enloquecía aún más.

Se separaron, ambos con la respiración agitada. Hermione permaneció con los ojos cerrados esperando normalizar los latidos de su corazón que ahora bombeaba con fuerza contra su pecho.

-Creo que será mejor que baje a hablar con Ronald – dijo ella al cabo del tiempo, bajando sus manos desde el cuello del chico a su pecho.

Draco hizo un ruido desdeñoso.

-¿Para qué vas a hablar con él? – soltó.

-Quiero saber cuál es su opinión sobre todo esto…

-Cómo si no la supieras ya… ¿crees que ese cabeza hueca va a reaccionar mejor que Potter? – la cortó de forma brusca a medida que aumentaba la distancia entre ellos – Además, ¿no acabas de decir que no te importa lo que esos dos puedan decir?

Hermione arrugó el ceño contrariada.

-Que sus opiniones no me vayan a impedir continuar con esto no significa que no me importe lo que piensen. Son mis amigos Malfoy y me importan.

-¿De la misma manera que tú les importas a ellos? ¿Por eso Potter acaba de hacerte sentir miserable? No necesito haber estado presente para poder imaginarme la conversación mantenida entre vosotros.

Y ella, en vez de seguir discutiendo con él no hizo más que sonreír levemente, porque lo que estaba haciendo nada más y nada menos era protegerla del daño que sus amigos pudieran causarle con sus preguntas.

Se acercó a él y de la misma forma que hacía días, antes de partir a la lucha, se puso de puntillas, le sujetó el rostro con sus pequeñas manos y le besó tímidamente en los labios acallando todas sus propuestas.

-Luego te buscaré – le dijo completamente colorada y antes de que Draco pudiera volver a quejarse salió de la habitación dejándolo sólo.

Cuando el rubio se dio cuenta de la facilidad con la que lo había manipulado no pudo reprimir una mueca de enfado.

-Mierda.

oOo

Tal y como el rubio había predicho, las cosas con su amigo pelirrojo no habían resultado para nada fáciles. Subió hacia su habitación encontrándolo junto a Harry, ambos se callaron cuando la chica hizo su aparición.

-Vaya, la traidora ha decidido hacernos una pequeña visita – le habló Ron en tono mordaz.

-Ronald por favor, escúchame…

-No hace faltas que digas nada, Harry ya se ha encargado de ponerme al día – le respondió manteniendo el mismo tono - ¿Cuánto tiempo pensabas tenerlo en secreto?

Hermione se sentía pequeña en aquella hostil habitación con sus dos amigos dispuestos a demostrarle cuán molestos estaban por lo ocurrido. Sabía que no había hecho bien en ocultárselo, sabía que no lo entenderían pero una parte de ella pensó que al menos harían un esfuerzo.

-No os hagáis los ofendidos – les dijo sacando un poco de su orgullo - ¿Si no os lo hubiese ocultado las cosas hubiesen sido diferentes? Lo único que quería era retrasar esta discusión – aprovechó el silencio de sus dos amigos para continuar – Chicos no sé ni cómo ocurrió, simplemente pasó y no quiero hacer nada por evitarlo – esta vez usó un tono más amable.

-Si estamos así es solo porque nos preocupamos por ti – le dijo Harry que parecía haberse ablandado un poco - ¿No te das cuenta? Es Draco Malfoy, solo piensa en él mismo Hermione. Tarde o temprano te hará daño.

-Harry, yo no lo tenía planeado y ahora no puedo ignorarlo. Os agradezco muchísimo vuestra preocupación pero es mi decisión y deberíais de respetarla.

-¿Respetarla? – estalló Ron - ¡Es una completa locura Hermione! Eres la bruja más lista que conozco, ¡usa esa inteligencia!

Hermione se esforzó por no soltar una risa desdeñosa.

-¿Inteligencia? La inteligencia no te sirve en esto Ronald, da igual que no lo quieras, que sepas que no es lo correcto. Acaba pasando por mucho que intentes impedirlo.

Aquellas palabras fueron las últimas que se oyeron, el silencio los rodeó. Tanto Harry como Ron miraban a Hermione fijamente y ella no dejaba de pasar su mirada de uno a otro esperando una respuesta por su parte hasta que por fin Harry suspiró.

-En los tiempos que corren necesitamos estar juntos – dijo mirando a Ron y luego se dirigió a ella – Necesitamos tiempo Hermione, no puedes esperar que de un día para otro nos hagamos amigos de Malfoy y que veamos bien lo que sea que tenéis.

Aquellas palabras fueron como bálsamo para Hermione que no puedo evitar sonreír como una tonta y se abalanzó sobre ellos para abrazarlos a la vez.

oOo

Sin que ninguno de los que allí vivían se hubiese dado cuenta, ya se encontraban a menos de una semana de la cena de Nochebuena. Aquellos últimos meses se habían escurrido como agua entre sus dedos.

La señora Weasley organizaría una cena de Navidad para los miembros más allegados de la Orden, incluso Draco estaba invitado. Le costó bastante convencerlo de que asistiera a la cena, usó mil y un argumentos y al final consiguió que el chico aceptara. No quería dejarlo solo en la casa el día de Nochebuena, aquel día era cuándo más echaría de menos a su familia y no le vendría mal distraerse un poco.

Por supuesto, lo más allegados ya estaban puestos al corriente sobre su relación con Malfoy. Tuvo que soportar dos largas horas de charla con la señora Weasley sobre lo terriblemente incorrecto que era lo que estaba haciendo. Le dio mil motivos por los cuales aquello no estaba bien mientras Hermione se esforzaba por no decirle de mala manera a Molly que se metiera en sus asuntos.

Últimamente no pasaba demasiado tiempo con él porque tampoco quería abusar de la oportunidad que tanto Harry como Ron, aunque este último más a regañadientes, le habían brindado respecto a lo de Draco. Intentaba seguir pasando bastante tiempo con ellos para que vieran que las cosas no tenían porque cambiar, y eso le había traído más de una discusión con Draco.

-Estoy hasta las narices de que siempre tengamos que hacerlo todo en función de tus amigos – le dijo un día que Hermione llegó más tarde de lo normal a buscarlo a la biblioteca.

-Malfoy, lo hemos hablado montones de veces – dijo por enésima vez – Ellos me pidieron tiempo y pienso dárselo.

-No sé ni de qué me sorprendo – dijo él con hastío – Sigo siendo el mismo estorbo que cuando llegué hace meses. Sigo siendo el que sobra en esta casa.

Un sentimiento amargo se instaló en Hermione.

-Sabes que eso no es verdad… – dijo sin saber si decantarse entre el enfado o el dolor.

-¿Qué no es verdad? Dime, ¿de qué ha servido que le cuentes la verdad a ese par de memos? ¡De nada! Sólo para estar con ellos incluso más tiempo que antes.

-Malfoy…

-¿Te das cuenta? Creo que a estas alturas el que me sigas llamando por mi apellido solo confirma mi teoría.

La chica parpadeó confundida ante aquella declaración.

-Eres un reverendo idiota ¿lo sabías? Te sigo llamando Malfoy por simple costumbre – se defendió - ¿Acaso tú me llamas por mi nombre?

Draco se quedó en silencio, de nuevo ella tenía razón.

-¡Ese no el maldito tema! – cambió el rumbo de la conversación.

-¡Ellos son mis amigos! Muchísimo tiempo antes de que tú ni siquiera te dignaras a reparar en mí asique perdóname si me preocupo por su opinión – en cuento vio la mueca que cruzó el rostro del chico supo que había dado en el clavo y rápidamente se arrepintió de lo que había dicho.

-Yo no…

-¿Qué? – soltó de forma agresiva - ¿No querías decir eso? Me importa una mierda ¿entiendes? Creo que todo está bastante claro, vete con tus adorados amigos pero de mi mantente alejada – el rubio salió de la sala como un huracán azotándolo todo a su paso y dejó a Hermione sintiéndose terriblemente culpable por lo sucedido.

oOo

Parecía que no podía durar más de dos días sin pelear con Malfoy. Vale que esta vez hubiera tenido ella la culpa pero todo lo había empezado él con su cabezonería. Faltaba tan solo un día para la cena en la Madriguera y aunque tuviese que tragarse su orgullo iría a hablar con él, no pensaba irse al día siguiente sin él a casa de los Weasleys.

Se deshizo de sus amigos sin demasiado esfuerzo y se dispuso a la búsqueda del chico, no lo encontró en su habitación, ni tampoco en la biblioteca y eso le extrañó mucho. El rubio no solía frecuentar otros lugares que no fueran aquellos y tampoco había nadie en el baño. No había más opción de que se encontrara en la planta de arriba, dónde dormían Harry y Ron, pero allí solo había una habitación que aún no habían arreglado aparte de las de sus amigos.

Fue hasta la habitación y la abrió consiguiendo que la puerta chirriara. La estancia estaba completamente en penumbra, sólo algún rayo de luz se dejaba ver de entre las roídas y mugrientas cortinas. Muebles se amontonaban aquí y allí llenos de polvo y suciedad consiguiendo que el ambiente se notara notablemente cargado haciendo que el respirar se hiciera complicado. Deambuló su mirada de un lado a otro de la sala sin notar ninguna figura allí pero cuando fue a cerrar la puerta su voz aterciopelada llegó a sus oídos frenando su retirada.

-¿Qué diablos quieres?

Le llevó unos segundos localizar el punto del que provenía la voz pero al final consiguió vislumbrar la silueta del rubio apoyado sobre uno de los muebles que se encontraban allí, en un lugar bastante apartado de la pequeña zona levemente iluminada. Iba completamente vestido de negro consiguiendo pasar desapercibido entre aquella oscuridad reinante.

-Quería hablar contigo – dijo la chica mientras cerraba la puerta a sus espaldas y se acercaba hasta él. Gracias a que su vista se había acostumbrado a la penumbra pudo esquivar a la mayoría de objetos que allí aunque no pudo evitar trastabillar con una silla roída.

-Creo que todo quedó bastante claro ayer – dijo él en tono mordaz.

Cuando Hermione estuvo lo suficientemente cerca pudo ver que el chico tenía entre sus manos el guardapelo que en su día encontraron Harry y Ron y que ella le devolvió. Respiró hondo con la intención de recobrar energías.

-Draco... – comenzó causando sorpresa en el rubio que alzó la vista y la clavó en ella, su nombre sonaba tremendamente bien cuando era pronunciado por ella. Mientras tanto, las palabras se le atoraban a la chica en la garganta, su mirada relucía en la oscuridad y tenerla fija en ella no la ayudaba demasiado – ¿Qué haces aquí? – era una maldita cobarde.

-No quería verte -dijo en tono enfadado consiguiendo que el estómago de Hermione se encogiera levemente y al ver que la chica no hablaba añadió – Supongo que no has venido a buscarme solo para preguntarme eso ¿no? Si no vas a hablar te agradecería que te largaras.

La chica tuvo que respirar hondo un par de veces para no responderle con el mismo tono hosco.

-Verás Draco, ayer… no quise decirte lo que te dije...

-Pero lo hiciste…

-Sí, lo hice y por eso he venido a buscarte – tomó aire por enésima vez – Lo siento. Hoy por hoy… eres igual de importante que ellos.

Silencio.

Mucho silencio.

Él no dejaba de mirarla con aquella intensidad sin pronunciar ni una palabra y ella no tenía ni idea de dónde meterse, en aquel momento estaba completamente avergonzada de haber ido a buscarlo, de haberse tragado su orgullo y de haberle pedido perdón y no contenta con eso, le había dicho lo importante que era para ella. Y cuando ya estaba a punto de irse y desaparecer él recobró el habla.

-Repítelo – le dijo en tono autoritario.

Hermione no pudo hacer otra cosa que desencajar sus ojos.

-¿Qué lo repita? ¿Quieres que vuelva a pedirte perdón? –ya empezaba a enfadarse.

-No, vuelve a decir mi nombre – esta vez no sonó tan autoritario.

-Draco – repitió ella despacio sin salir de su asombro.

Y entonces el chico sonrió de medio lado en una mueca que lo hacía ver bastante atractivo, y él lo sabía.

-He oído mi nombre de la boca de muchas chicas – dijo prepotente – pero debo admitir que suena mejor cuando lo dices tú.

Fue el momento de que la confusión de Hermione aumentara, ahora no sabía si enfadarse por el comentario arrogante o hacerle caso a ese sentimiento cálido que estaba ahí, agazapado.

Al final se decantó por la segunda y sonrió débilmente.

-Eres un maldito prepotente.

-Forma parte de mi encanto.

Hermione sintió como sus frías manos se aferraron a su cintura atrayéndola hacia él hasta que prácticamente quedaron pegados el uno al otro.

-A mí también me gustaría oírte decir me nombre – murmuró atropelladamente muerta de la vergüenza.

El sonrió y se tomó su tiempo para responder solo para ver a Hermione enrojecer aún más.

-Hermione – dijo paladeando cada letra de su nombre, un escalofrío recorrió la espina dorsal de Hermione y no pudo más que sonreír con cara de boba.

-Y gracias por venir mañana a cenar conmigo – dijo en apenas un susurro unos segundos después.

Draco no pudo evitar poner los ojos en blanco.

-No me lo recuerdes ¿quieres? Cada vez que pienso en que voy a ir a ese sitio y voy a estar rodeado de comadrejas me dan ganas de vomitar.

Hermione cambió su cara de embelesada por una de enfado.

-No los llames así – le reprendió con tono severo – Los Weasley son una de las mejores familias que conozco.

El chico se encogió de hombros.

-Si tú lo dices…

-Idiota.

-Gracias – y para evitar cualquier protesta por parte de ella, terminó de acortar la distancia entre ellos y posó sus labios sobre los de Hermione consiguiendo que la chica olvidara cualquier cosa que pudiera haber dicho.

oOo

Aún estaba a tiempo de subir las escaleras y meterse en su habitación y ahorrarse el patético espectáculo que estaba a punto de presenciar y del que sería participe.

Pero no.

Allí estaba plantado a los pies de las escaleras, junto a Potter y Weasley esperando que Hermione terminara de prepararse para irse de cena navideña.

-¡Maldita sea Hermione! ¿Qué demonios estás haciendo? – se quejó el pelirrojo a voces por enésima vez. Estaba realmente incómodo con Malfoy allí junto a Harry y a él además de que no le gustaba nada la idea de meter al chico en su casa y exponer a su familia a los comentarios mordaces del rubio

-¡Ya voy Ronald!

Y al cabo de cinco minutos por fin se dignó a aparecer desde lo alto de las escaleras. Llevaba puesto un discreto vestido de un ligero tono rosado que se ceñía levemente a su cuerpo hasta la cintura y a partir de ahí caía de forma vaporosa hasta la altura de sus rodillas. El vestido iba acompañado de unos pequeños tacones del mismo tono que el vestido. Apenas llevaba maquillaje y parecía que se había esforzado porque su pelo luciera más ordenado de lo que lo hacía normalmente.

-Ya estoy partida de impacientes – se quejó cuando llegó abajo.

Draco maldijo para sus adentros al ver como el imbécil de Weasley la miraba más embelesado de lo recomendado para su integridad física. La chica, a pesar de no llevar nada ostentoso ni recargado, lucía realmente hermosa. El rubio volvió a maldecirse por tener unos pensamientos tan jodidamente cursis.

-Será mejor que nos vayamos ya o sino mamá nos echará la bronca por llegar tarde – dijo Ron y todos se pusieron sus abrigos y se dirigieron hasta el callejón para desaparecerse y a Draco no le pasó desapercibido el pequeño apretón de mano que la chica le dio justo antes de notar como la tierra desaparecía bajo sus pies.

oOo

Cuando aparecieron frente a la reja de la Madriguera, Malfoy no pudo más que sorprenderse por la imagen que aparecía frente a sus ojos. Una vivienda de varias plantas se alzaba ante sus ojos en precario equilibrio, parecía como si poco a poco le hubiesen ido adosando distintas habitaciones quedando aquella extraña forma.

Anduvieron con pasos presurosos hasta que llegaron a la puerta trasera de la cocina y el calor hogareño tan típico de los Weasley los acogió.

-¡Ya estamos aquí! – anunció Ron contento de volver a casa.

Hermione le dedicó una pequeña sonrisa a Draco queriendo infundirle ánimo pero él no se vio capaz de devolvérsela. Estaba completamente tenso, a la expectativa de lo que ocurriría a continuación.

Se adentraron un poco más en la casa hasta llegar a un estrafalario comedor donde una enorme mesa estaba dispuesta para un gran número de comensales y en apenas unos segundos se vieron rodeados por un gran número de cabezas pelirrojas, bueno, el trío dorado se vio rodeado de cabezas pelirrojas porque Draco quedó rezagado apartado del grupo viendo como la escena ocurría frente a sus ojos.

Se notaba la alegría del ambiente, se alegraban de que el trío hubiese regresado a su casa aunque fuese tan solo por unas horas. Hubo repetidos abrazos y besos y hasta que no pasaron unos minutos no repararon en él.

-Hola Draco, querido – le dijo la señora Weasley y también lo abrazó, aunque no con tanto entusiasmo como a los demás, consiguiendo que se sintiera incómodo.

-Bueno creo que ya estamos todos, asique sentémonos a comer – anunció Molly.

Hubo un pequeño revuelo y todos se dispusieron alrededor de la mesa, por supuesto Draco y Hermione se sentaron juntos. No fue hasta entonces que pudo distinguir a varios miembros de la familia Weasley, a Tonks, Lupin, Kingsley y a Ojoloco Moody. Muchas miradas acusadoras estaban puestas sobre él pero hizo un esfuerzo por ignorarlas. Miró a su derecha y se encontró a Hermione junto a él, sonriendo aunque parecía como si no fuese del todo natural. La chica notó su mirada y se giró hacia él para dedicarle, esta vez sí que parecía verdadera, una cálida sonrisa.

-¡A comer se ha dicho! – dijo alguien que no supo distinguir y no pudo hacer otra cosa que suspirar.

Aquella iba a ser una noche muy larga.

Os pido mil disculpas si pensáis al igual que yo que el capi es un poco insustancial, no sé, lo veo un poco soso y falto de acción.

De todas formas os pido paciencia porque dentro de poco se volverá a poner la cosa más interesante.

Un Besote enorme!