¡Hola a todos!
Un vez más me paso por aquí para subir un nuevo capi de la historia.
Aún no sé de donde saqué el tiempo para escribir pero lo conseguí y aquí estoy como cada jueves.
Esta semana los miles de besos, de abrazos y de gracias son para: betzacosta, Maruuchiss, NemesisAg, blackdaphne, fior aquarium, poetic lines, pEqUe, luna-maga, Danny, Caroome, Damian Malfoy, Sweet Knight, Serena Princesita Hale, Nix Zadhara y memoriesofkagome. Vuestros maravillosos reviews son los que me animan a sacar tiempo de donde no lo tengo para poder actualizar a tiempo.
Como siempre también muchísimas gracias a aquellos que leen entre las sombras y alos que me agregaron a alertas favoritos y demás.
Aprovecho un segundito para decirles que he subido un one-shoot llamado "Nuevas Amistades", el cual es mi propuesta para un reto del foro Weird Sisters asique desde aquí os animo a que os paséis por allí y así leáis tanto mi propuesta como las demás y que participéis en la votación.
Y otra cosita más! ¡HEMOS PASADO LOS 200 REVIEWS! Me empiezo a quedar sin palabras para agradeceros vuetras palabras chicas, todo esto es mayormente gracias a vuestro apoyo incondicional. Mil gracias de todo corazón.
Ahora sí que no os entretengo más.
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Disclaimer: Todo lo que reconozcáis pertenece a J.K.
Después de lo ocurrido en la cocina, que Hermione lo llevara hasta su habitación y cerrara la puerta tras ella lo sorprendió, pero cuando se volvió hacia él con el ceño fruncido lo sorprendió aún más.
-Sabes que no debiste haberle dicho nada a Ron – le dijo a modo de regañina.
Él se encogió de hombros completamente indiferente.
-Él solito se lo buscó – la chica arqueó una ceja escéptica – Oí lo que te dijo hace una horas, cuando bajaste de estar en la biblioteca conmigo.
Entonces las facciones de Hermione se relajaron adquiriendo una expresión más amable.
-Aún así debiste evitar la pelea y no me digas que no imaginaste que acabarían así las cosas – añadió rápidamente al ver como él iba a objetar – Ya has visto como se pone Ronald cuando se trata de ti.
-Solo quería dejarle un par de cositas claras a tu amiguito – volvió a decir obstinado con su pose chulesca con las ambas manos metidas en los bolsillos de su pantalón.
Hermione lo miró fijamente y al final acabó suspirando y se acercó a él y lo abrazó por la cintura mientras escondía su rostro en el pecho del chico.
-De todas formas gracias por preocuparte por mí – murmuró contra él.
Y fue entonces cuando él se permitió relajarse por completo y la rodeó con sus brazos apretándola hacia él. Apoyó su frente contra el pelo de Hermione y aspiró su aroma dulzón.
Jamás pensó que se podría sentir tan bien abrazándola y sintiendo el calor que desprendía y aún más después de cómo lo había defendido del pelirrojo y él quería corresponderla de la misma manera.
Sintió como Hermione alzaba un poco la cabeza y su pequeña nariz le rozó el cuello haciendo que un escalofrío lo recorriera de pies a cabeza.
-Será mejor que me vaya a dormir – dijo contra la melena castaña de la chica.
Como toda respuesta ella asintió y se separó lentamente de él pero Draco la volvió a atraer hacia él con una mano en la su cintura y otra tras su nuca y la beso lenta y pausadamente. Cuando se separó de ella, no pudo evitar sonreír de lado al ver los efectos que producía sobre ella.
-Descansa – le dijo con tono autoritario aunque Hermione supo que no era así en absoluto.
Ella sonrió levemente y el chico abandonó la habitación.
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A la mañana siguiente a Hermione no le sorprendió ver que Ron no le dirigía la palabra. Durante el desayuno el pelirrojo se dedicó a mandarle miradas asesinas desde la otra punta de la mesa mientras ella hacía todo lo posible por ignorarlas entablando conversación con Harry, el cual parecía un poco incómodo con la conversación.
Cuando Ron terminó de desayunar salió de la cocina sin ni siquiera mirar a sus dos amigos dando un fuerte portazo.
-Siento mucho que todo esto te afecte a ti también Harry – se disculpó Hermione.
-No te preocupes Mione, ya sabes cómo es Ron. Sólo se preocupa por ti.
La chica suspiró.
-Ya lo sé – admitió – por eso no me gusta pelearme con él por estas cosas pero es que me saca de mis casillas. No está siendo justo con Draco.
-Tienes que comprender que no es fácil para nosotros confiar en Malfoy después de tantos años de malas experiencias con él.
-Pero es que tú lo estás llevando más o menos bien…
-Pero sabes que Ron no es tan comprensivo de buenas a primeras, dale tiempo – le pidió Harry – Si al final resulta que Malfoy sí que ha cambiado, no le quedará más remedio que reconocerlo.
-Espero que tengas razón Harry, no me gusta está situación.
Su amigo puso posó una de sus manos sobre el hombro de la chica y le dio un cariñoso apretón.
-Se solucionará Mione, ya lo verás.
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A lo largo del día, Hermione intentó varios acercamientos hacia Ron pero el chico seguía encabezonado en ignorarla y en no querer cruzar palabra con ella. Todo esto a Draco le molestaba y mucho. Sabía que Hermione quería mucho a ese par de memos pero de ahí a que tuviera que ir detrás del pelirrojo cuando ella no estaba haciendo nada malo era algo muy distinto.
-Ya has intentado hablar con él – le decía con hastío – Si no quiere hablar contigo puede irse a la mierda.
Hermione lo miró de forma reprobatoria por hablar así de su amigo pero el rubio la ignoró por completo.
-Tarde o temprano entrará en razón – insistía ella ceñuda.
-Pues cuando lo haga que sea él el que vaya a hablar contigo, no te arrastres más, la comadreja no se lo merece.
Ella suspiró rendida.
-Supongo que tienes razón.
-Siempre la tengo – dijo arrogante.
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Desde la noche que secuestraron a Hermione no se había vuelto a conocer ningún ataque por parte de los mortífagos y eso tenía muy preocupada a la Orden porque eso solo podía significar que estuviesen planeando algo. Y el no saber qué era los hacían sentir impotentes y la frustración era un sentimiento permanente en ellos.
-Tenemos que hacer algo – dijo Harry una tarde en la que se encontraba con Hermione y Ron en las cocinas.
Habían pasado unos días desde la discusión que sostuvieron Ron y Hermione y las cosas entre ellos dos parecían haberse suavizado un poco aunque cada vez que podía no perdía la oportunidad de hacer algún comentario mordaz.
-¿Y qué vamos a hacer Harry? – le habló Hermione – Tengo tantas ganas como tú de poder salir de aquí y hacer algo útil pero ni siquiera la Orden puede.
-¿Y desde cuando eso ha sido un impedimento para nosotros? – continuaba Harry - ¿Cuántas veces hemos investigado por nuestra cuenta averiguando cosas que nadie más había hecho?
Hermione suspiró.
-Eso era cuando estábamos en Hogwarts Harry y teníamos a Dumbledore que siempre nos apoyaba y nos defendía. Pero ahora estamos en plena guerra Harry y arriesgar nuestras vidas, sobretodo la tuya, es algo que no podemos hacer a la ligera.
Harry no pudo refutar las palabras de su amiga pues sabía que estaba en lo cierto pero la sensación de impotencia constante lo estaba volviendo loco. Toda la comunidad mágica tenía las esperanzas puestas en él ¿y mientras que hacía? Estaba encerrado en aquella vieja casa con su culo a salvo mientras los demás arriesgaban la vida por él.
La cálida mano de Hermione sobre la suya lo sacó de sus pensamientos, la miró a los ojos y supo que ella sabía exactamente lo que pasaba por su mente.
-Tarde o temprano tendremos más oportunidades para salir y luchar – le dijo su amiga – Mientras tanto tendremos que esperar.
Harry asintió derrotado, tendrían que esperar.
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Llevaba ya unos días meditando aquella idea. Sabía que era arriesgado sobre todo por la situación con Zabini pero sentía que hasta que no lo hiciera no se quitaría la pequeña carga que llevaba consigo.
-¿En qué piensas? – oyó la voz de Draco junto a su oído.
Después de la pequeña charla que había tenido con sus dos amigos fue a buscar a Draco quien la recibió con uno de los muchos besos que últimamente se dedicaban y que a ella la hacían perder el conocimiento de las cosas. Ahora se encontraban en aquel rincón de la biblioteca, junto a la ventana, aquel lugar ya había sido bautizado como su punto de encuentro.
-Si te lo digo pensarás que soy una suicida.
Aunque estaba de espaldas a él sintió como el chico se encogía de hombros.
-Como quieras – dijo indiferente.
Después de unos minutos más de silencio al final la chica habló.
-Quiero ir a ver la tumba de mis padres – murmuró.
Los brazos de Draco se tensaron a su alrededor.
-Tienes razón, creo que eres una suicida.
-Creía que tú me entenderías – dijo con tristeza mientras se separaba de él y se sentaba en el sillón.
Draco estaba empezando a molestarse con la actitud de la chica y no le apetecía en absoluto discutir con ella, ya lo hacían bastante a menudo.
-De acuerdo – dijo al final y Hermione sonrió esperanzada – Ve a visitar la tumba de tus padres, a Zabini le resultará tremendamente fácil encontrarte. O mejor aún – continuaba hablando con sarcasmo – Envíale una lechuza indicándole el día y la hora a la que irás, de seguro que te estará tremendamente agradecido por tu ayuda.
-No hacía falta que me hables así – replicó Hermione dolida.
-Es que para ser la bruja más brillante de Hogwarts se te ocurren ciertas…gilipolleces que enfermarían a cualquiera.
-Precisamente porque sé que es arriesgado no he tomado la decisión por mí misma y me he ido de aquí sin consultar con nadie – dijo ella ofendida porque el rubio continuara hablando con aquella ironía.
-¿Se te ha pasado por la cabeza salir sola de la casa por un simple capricho tuyo? – le espetó Draco empezando a enfadarse de verdad.
-¡No es un capricho! El no haber podido ir a ver a mis padres desde que murieron es algo que me tiene intranquila y hasta que no lo haga no podré estar en paz.
-Pues vas a tener que aprender a convivir con ello porque no saldrás de esta casa a no ser que sea imprescindible – dijo con tono autoritario.
-Sólo te estoy pidiendo tu opinión Draco, en ningún momento he dicho que vaya a hacer lo que tú digas – saltó la chica con enfado.
Una pequeña parte de ella sabía que no estaba siendo lógica, que Draco tenía razón en lo que decía pero que usara aquel sarcasmo con ella y aquel tono autoritario era superior a sus fuerzas.
-Bien, haz lo que te venga en gana Hermione. No tengo ni puta idea de para que me has dicho nada – y completamente furioso por la actitud de la chica abandonó la biblioteca dejándola sola.
oOo
Con sus amigos la situación fue mucho mejor, aunque Ron la tachó de loca, Harry sí que le dijo que la ayudaría en todo lo posible para que aquello sucediera pero que sería difícil y muy peligroso.
Agradeció enormemente la compresión de Harry, ella era consciente de todo aquello pero no podía evitar querer llevar a cabo aquel pensamiento que desde hacía ya un tiempo la atormentaba.
Pero ahora tenía otro problema más.
Draco.
Había sido un poco injusta con él pero el chico tampoco había sido muy comprensivo con ella ni había tenido tacto al decir su opinión, sabiendo que el tema de la muerte de los padres de Hermione era muy delicado.
Aquella noche apenas durmió y cuando lo hizo, solo tenía pesadillas. La información que Nott les había proporcionado sobre Zabini era algo que le venía quitando el sueño desde entonces. A pesar de lo que Draco pudiera decir, sabía que el mortífago la encontraría y más después de lo que Nott les había contado y decir que temía que llegara aquel momento era decir poco.
Pensar en un encuentro con Zabini significaba pensar en que era el asesino de sus padres, que había visto y sentido su regocijo al haber sido el culpable de su muerte, aún recordaba sus cuerpos. Todavía sentía los dos crucios que lanzó contra ella y como disfrutó al oirla gritar. Lo peor de todo era recordar los cuerpos inertes de sus amigos, de Draco.
Su corazón se oprimía cada vez que aquellos pensamientos e imágenes se cruzaban por su mente. Tenía miedo del riesgo que Harry, Ron y Draco corrían por protegerla a ella, no quería aquella imágenes se hicieran realidad.
oOo
A la mañana siguiente fue la primera en bajar a desayunar.
Estaba sentada en uno de los sillones con su humeante taza de café entre las manos cuando oyó unos pasos bajando las escaleras y cuando vio aparecer a Draco, no pudo evitar que su pulso se acelerara.
No estaba entre sus planes encontrárselo tan pronto.
La mirada que le dedicó Draco duró tan solo un efímero instante haciendo que la chica se encontrara aún peor.
Respiró hondo y para coger todas las fuerzas posibles. Se levantó de su cómodo asiento y dejando la taza sobre la mesa se acercó hasta él que se encontraba de espaldas a ella.
-Draco – lo llamó suavemente pero el chico la ignoró completamente.
-Draco – volvió a llamarlo en el mismo tono – Por favor di algo.
-¿Qué quieres? – dijo cortante.
-Lo siento – dijo apoyando la frente contra su espalda – Yo no quería enfadarme contigo.
Después de pronunciar aquellas palabras sintió como los músculos de la espalda de Draco se relajaban notoriamente.
-Está bien – dijo pero sin girarse.
La chica suspiró y lo obligó a girarse para que la mirara a los ojos y cuando lo consiguió se puso de puntillas para alcanzar sus labios y besarlo. Durante los primeros instantes Draco intentó resistirse a la tentación de estrecharla contra él pero ella era tan delicada y se la veía tan frágil que no pudo aguantar mucho más e inmediatamente la tenía contra él.
El beso que comenzó siendo tímido y dulce empezó a coger intensidad y fuerza a medida que transcurrían los minutos. Cuando sus pulmones reclamaban oxígeno a apenas se separaban unos segundos para luego volver a unir sus labios con más necesidad que antes. De un rápido movimiento, Draco alzó a Hermione y la sentó sobre la encimera de la cocina y se posicionó en el hueco entre sus piernas y todo eso sin romper el beso.
Al hallarse en aquella nueva posición que la hacía más vulnerable Hermione no pudo evitar ralentizar un poco el beso. Draco notó el cambio de la chica por lo que en vez de continuar con el voraz beso de antes, decidió adaptar el beso al ritmo que ella marcaba hasta que consiguió que ella volviera a sentirse segura.
Al final, en vez de ir más allá, el beso fue disminuyendo de intensidad hasta convertirse en un simple roce de labios y al final acabaron por separarse.
En aquellos instantes a Draco le hubiese encantado cogerla en brazos y llevársela a una de las habitaciones del piso superior. Sus instintos estaban completamente alterados y a punto de salir a flote pero sabía que ella necesitaba su tiempo y por supuesto que estaba dispuesto a dárselo.
Se deleitó con el sonrojo que cubría las mejillas de Hermione y el leve hinchazón de sus labios a causa del roce de hace unos instantes. Ella abrió los ojos para quedarse prendada de aquellos ojos color hielo que poco a poco iban mostrándole al verdadero Draco Malfoy.
Sabía que el chico hacía un esfuerzo por adaptarse a su ritmo, que no iría más allá a no ser que ella se lo permitiese y eso se lo agradecía profundamente. Aún no se sentía preparada para dar aquel paso.
-Gracias – murmuró levemente mirándolo a los ojos y no hizo falta aclarar a que se refería porque Draco lo sabía perfectamente. Acunó el rostro de la chica entre sus pálidas manos y la beso brevemente.
Luego la ayudó a bajarse del mueble.
-Ven, desayunemos.
La chica le sirvió una taza de café a Draco y ambos se sentaron juntos sumidos en un cómodo silencio hasta que un ligero golpeteo contra el cristal donde la misma lechuza que en su día trajo el mensaje de Nott pedía que la dejasen pasar.
La pose relajada de Hermione cambió automáticamente a una de alerta y rápidamente se dirigió hacia la ventana para darle paso. La majestuosa lechuza repitió el mismo procedimiento que la vez anterior, en cuanto se hubo liberado de su carga desapareció sin esperar a que le dieran algo de comer o beber.
Con manos temblorosas desenrolló el pequeño pergamino y la misma caligrafía del otro mensaje apareció ante sus ojos.
Tenemos problemas, iremos a visitar a tus padres esta noche.
El mensaje estaba perfectamente escrito para que en el caso de que llegara a manos ajenas no entendieran lo que en realidad quería decir.
-¿Qué dice? – oyó la voz de Draco junto a ella.
-Es una citación, nos veremos esta noche en el cementerio donde se encuentran mis padres – le explicó con voz temblorosa – Dice que tenemos problemas.
Sintió como Draco se acercaba a ella hasta que sintió su pecho chocar contra su espalda y, por encima de sus hombros, le quitó el pequeño pergamino.
En ese momento se oyeron unos pasos bajando las escaleras y Harry y Ron hicieron aparición con caras de sueño pero al ver la mueca de disgusto que tenía Hermione y el pequeño pergamino que Draco sostenía, algo se activó en sus cabezas.
-¿Qué ocurre? – preguntó Harry acercándose a ellos con Ron siguiendo sus pasos.
-Nott ha mandado otro mensaje – le explicó la chica girándose hacia ellos – Dice que hay problemas y nos cita esta noche en el cementerio donde están mis padres.
-¿Qué clase de problemas? – preguntó el pelirrojo.
-No lo nombra, sería arriesgado dar tanta información por si la carta llegara a otras manos – razonó la chica.
-Sea cuál sea lo sucedido tiene que ser grave, ha pasado muy poco tiempo desde la otra vez.
Esta vez Hermione no contestó y se volvió a sentar en el sillón con expresión ausente.
-Vosotros no vais a venir – dijo en voz alta.
Ninguno de los tres chicos daba crédito a lo que había oído.
-¿De qué demonios hablas? – espetó Draco – Ni pienses que irás sola.
-¿Y si de verdad ocurre algo grave? No pienso poneros en peligro – insistió la chica cabezota.
-Precisamente porque no sabemos a lo que nos enfrentamos no debes ir sola Hermione, sería muy peligroso.
-Todo esto va solo conmigo, no pienso dejar que os metáis más e esto.
Draco ya comenzaba de nuevo a enfadarse, sabía que la única intención de Hermione era protegerlos pero ellos querían hacer lo mismo y ella no los dejaba.
-Te pongas como te pongas iremos contigo – le habló Draco en tono serio.
Hermione alzó la vista y la pasó de uno a otro, los quería demasiado como para ponerlos en peligro.
-No sabéis donde está el cementerio asique no podéis apareceros sin mí. Si yo no quiero no venís conmigo – y tal como lo dijo se levantó de su sitio y salió de la cocina dejando a los tres chicos realmente sorprendidos por su resolución.
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Draco tardó unos segundos en volver a la realidad y darse cuenta de que se encontraba en las cocinas con Potter y Weasley. Tal y como ese pensamiento llegó a él, salió de allí dispuesto a hacer entrar en razón a aquella Gryffindor de las narices.
-¿Crees que el hurón hará entrar en razón a Hermione? – le preguntó Ron a Harry no muy seguro de que aquello fuese a ser así.
-No lo sé Ron, pero esperemos que sí.
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Oyó como la chica cerraba la puerta de su habitación justo antes de que él apareciera por el pasillo y se lanzó veloz contra ella asustando a Hermione cuando entró tan rápidamente tras ella.
-Si vienes a intentar convencerme ya puedas ahorrártelo, no voy a cambiar de opinión – le dijo ceñuda antes de que él pudiera decir nada.
-¿Me quieres decir – comenzó él intentando calmar su propio enfado – que tú tienes todo el derecho a intentar protegernos pero nosotros no podemos hacerlo contigo?
-Tal y como yo lo hago protegemos tres vidas y arriesgamos solo una, de la otra manera es al revés.
Draco se pasó la mano por el pelo desordenándolo, cuán obstinada podía resultar a veces.
-Por una vez deja de lado esa valentía Gryffindor tan vuestra y entra en razón Hermione. No puedes ir sola – las últimas palabras las pronunció muy lentamente como si así le fuese más fácil entenderlas.
-Si Zabini nos encuentra de nada servirá que ustedes estéis, pasará por encima de vosotros si es necesario para llegar hasta mí. Ya oíste lo que dijo Nott.
-¿Por qué eres tan jodidamente cabezota? – comenzó a exasperarse Draco – Tú también oíste lo que dijo Nott. No podemos dejarte sola, serás un cebo fácil para él. ¿Acaso quieres volver a pasar lo mismo que la otra vez?
-Si eso sirve para tenernos a salvo ¡por supuesto que sí! - ¿Tan difícil era de entender lo que ella pedía? – ¡Ya perdí a mis padres a manos de ese mortífago y no quiero perder a nadie más!
Lejos de conmoverlo, aquellas palabras enervaron aún más a Draco. Se acercó hasta ella y la sujetó por los hombros.
-¡Yo tampoco quiero perderte a ti, joder! – odiaba esto de exponer sus sentimientos, odiaba perder el control y ella conseguía que lo hiciera con una habilidad pasmosa.
Hermione se quedó de pie, anclada en mitad de su habitación observando la ancha espalda de Draco que se había reclinado hacia su tocador apoyando ambas manos sobre la superficie de madera.
-¿Qué has dicho? – preguntó sin salir de su asombro.
Draco soltó una risita desdeñosa.
-Ya lo has oído maldita sea, no me hagas repetírtelo – dijo con tono enfadado sin girarse aún a verla.
Hermione solo oía el latir presuroso de su corazón pugnando por salir de su pecho y aquellas palabras sonando con eco dentro de su cabeza.
Se acercó a él con pequeños pasos ya apoyó sus manos sobre la torneada espalda del rubio que se tensó por completo al sentirla tan cerca. Hermione apoyó la frente en el hueco que quedaba entre sus manos, las cuales se cerraron en dos sendos puños aprisionando la camisa.
-Tengo miedo Draco – murmuró con voz rota contra su espalda.
Aquello desarmó al chico por completo.
Se odiaba a sí mismo por ser tan vulnerable cuando la tenía cerca, pero aún más odiaba al maldito Zabini por crear en ella aquellos sentimientos de angustia.
No tenía ningún sentido resistirse a lo que sus brazos estaban deseosos de hacer, siempre acababa sucumbiendo a la necesidad de consolarla y tenerla junto a él, por lo que lentamente se giró y la arropó con sus brazos y apoyó su mejilla contra su rizada melena.
-No te pondrá un dedo encima – le aseguró.
-No es por eso por lo que tengo miedo – dijo a la vez que alzaba un poco la cabeza para poder mirarlo a los ojos – Tengo miedo de lo que puedan hacerte a ti, por haberlos abandonado – al decir aquel pensamiento en voz alta su cuerpo tembló levemente y Draco la estrechó aún más.
Inclinó su rostro hasta casi rozar su nariz con la de la chica.
-Soy un Malfoy ¿recuerdas? No por nada era el Príncipe de Slytherin – dijo con tono arrogante pero a la vez seguro – Asique no te preocupes por mí.
Aquello no tranquilizó demasiado a Hermione, ahora las cosas eran muy distintas a como lo eran en aquella época. Intentó confiar en sus palabras y se apretujó un poco más contra él deseando de verdad que después de aquella noche todos volvieran sanos y salvo a Grinmauld Place.
¿Qué tal? Ha sido más largo de lo normal ¿eh? Yo solo espero que lo hayan disfrutado y si no, háganmelo saber de todas formas!
Un Beso enorme!
