¡Perdón!

Siento mucho no haber subido ayer pero es que no sé ni en el día en el que vivo!T_T

Cuando esta mañana me levanté y vi que era viernes y que ayer no subí el nuevo capi casi me da un algo, después de que lo tenía todo todito listo.

Mil millones de gracias por sus maravillosos reviews a: betzacosta, Nix Zadhara, poetic lines, pEqUe, luna-maga, memoriesofkagome, nellito, Carrome, Danny, lizzy –black48, Adrit126, Maruuchiss y Serena Princesita Hale. Os adoro mis chicas!

También mil gracias a aquellos que leen de entre las sombras y los que agregaron el fic a alertas, favoritos y demás.

Creo que no tengo mucho más que añadir solo que el martes tengo mi primer final y que me vendría estupendamente vuestras buenas vibras!^^

Este capítulo también es bastante larguito, espero que lo disfruten.

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Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer pertenece a J.K.

Cuando ya había oscurecido y los cuatro chicos se encontraron en el hall, la tensión se palpaba en el ambiente. Por mucho que la idea no les agradara, Harry y Ron agradecían en el fondo que Draco hubiese conseguido que Hermione cambiara de opinión aunque, por varios motivos más que evidentes, nunca lo dirían en voz alta.

Se enfundaron en sus capas oscuras para pasar desapercibidos entre la oscuridad de la noche y salieron. Al igual que la otra vez, se dirigieron hasta el viejo callejón cercano a la mansión y Hermione los llevó hasta el punto de reunión.

Antes de sentir el suelo sólido bajos sus pies, pudieron sentir como el frío viento rozaba sus rostros. El lugar estaba completamente desierto, las tumbas se alzaban aquí y allá, algunas más majestuosas que otras. De nuevo fueron los chicos los que alzaron las varitas en estado de alerta mientras que Hermione buscaba con la mirada aquellos nombres que desde hace tanto tiempo quería visitar. Se movió lentamente entre las numerosas lápidas que se esparcían por el lugar hasta que llegó a las que buscaba. Dos bloques de mármol con sendas inscripciones se alzaban frente a ella consiguiendo que el corazón de la chica se encogiera levemente de dolor. Los nombres de sus padres estaban tallados en ellos con un pulcra y refinada caligrafía.

Hermione se arrodilló frente a ellas y tuvo que llevarse una mano a la boca para evitar que un sollozo saliera de ella. No había podido ir al entierro de sus padres y en todo aquel tiempo no había podido ir a visitarlos ni a llevarles un triste ramo de flores. Era un duro golpe encontrarse frente a sus tumbas.

Harry, Ron y Draco permanecían alertas, con las varitas en alza atentos a cualquier sonido. Hermione se levantó y secándose un par de lágrimas traicioneras que no pudo reprimir también sacó su varita dispuesta a atacar si era necesario.

El ruido de una persona apareciéndose les hizo girarse y de repente se encontraban cuatro varitas apuntando a una figura encapuchada la cual, al verse acorralada por los cuatro chicos, alzó ambas manos en señal de paz.

-Soy yo – dijo y todos reconocieron a Nott.

Bajaron las varitas pero no dejaron de empuñarlas por si se daba cualquier imprevisto. Hermione fue la que se adelantó un poco acercándose al recién llegado.

-¿Por qué no te quitas la máscara? ¿Qué es lo que ocurre Nott? ¿Por qué nos has hecho llamar tan pronto? – le preguntó con voz preocupada.

-Tenemos un problema Granger – dijo a la vez que la sujetaba por los hombros y la miraba a los ojos – Zabini ya sospecha de mi, por eso no puedo desprenderme de la máscara, no me puede ver con vosotros.

Aquella noticia fue recibida como un balde de agua fría por todos los presentes. Si Zabini llegara a saber con certeza que Nott es el que los ayuda, el chico correría un grave peligro. Sería catalogado como traidor y Voldemort lo querría muerto.

-¿Cómo lo sabe? – preguntó de vuelta Hermione.

Nott la soltó y comenzó a caminar en círculos preso de los nervios.

-No lo sé, pero me temo que sospecha que estoy haciendo algo a espaldas del Lord Oscuro y me está vigilando – explicaba el chico – Le he oído comentar con otros mortífagos que yo no soy de fiar y que hay que tenerme vigilado.

-¿Y cómo te arriesgas a quedar con nosotros? – le preguntó Harry – Podría haberte seguido.

-Os dije que os informaría ante cualquier novedad y eso hago. No puedo deciros nada por carta porque podría caer en las manos equivocadas.

-Nos mantendrías informados siempre y cuando eso no nos pusiera en riesgo a los demás – le espetó ahora Draco.

Desde que aquella mañana llegó el mensaje con la citación supo que algo no iba a salir bien y a medida que Nott les explicaba las circunstancias más seguro estaba de ello.

-Si sabes alguna otra forma mejor que esta para poneros al corriente de lo sucedido dila, soy todos oídos Malfoy – dijo con sarcasmo el chico – Te recuerdo que mi vida está tan en peligro como la vuestra o incluso más.

-Callaos de una vez – interrumpió la disputa Hermione. Miraba fijamente hacia un punto como si intentara ver entre la oscuridad que los rodeaba – He oído algo – dijo en un tono de voz más leve.

Inmediatamente todos alzaron las varitas dispuestos a averiguar que había provocado aquel ruido. Hermione dirigió su mirada hacia el chico que estaba a su lado.

-Vete – le dijo apenas moviendo los labios

A través de la máscara Nott la miró y sin ni siquiera pronunciar palabra desapareció del lugar.

Entonces una voz salió de entre los árboles que rodeaban el cementerio y llegó hasta ellos traída por la brisa que corría. Inmediatamente los nervios de Hermione se crisparon.

-Hola princesa.

El rostro de Hermione se descompuso en una mueca de horror.

-Es él – murmuró con voz estrangulada.

Y antes de que sus dos amigos y Draco pudiera hacer nada, el mortífago se apareció frente a ella con una sonrisa sardónica en su rostro y juntos se aparecieron unos metros más allá de donde los otros tres chicos se encontraban.

En cuanto localizaron a Zabini junto a Hermione, los apuntaron con miradas furiosas pero el mortífago había sido más rápido y no solo se había llevado a Hermione sino que ahora la apuntaba a la garganta mientras la mantenía pegada a él.

-No creo que os convenga hacer nada con vuestras varitas – dijo bastante calmado – Sino vuestra adorada amiga pagará las consecuencias – hizo una pausa y enterró la nariz en su pelo para poder aspirar su aroma – Y yo no quiero hacerle daño.

Hermione tenía una mueca de terror en su rostro que enfurecía aún más a sus amigos y a Draco. Sentía a Zabini completamente pegado a su espalda mientras con una mano la sujetaba fuertemente por la cintura y con la otra la apuntaba con la varita. Ella aún poseía la suya en su mano firmemente sujeta pero no se atrevía a hacer ningún movimiento que pudiera desencadenar la furia de Zabini.

Miró a los tres chicos que se encontraban unos metros más allá y les dedicó una mirada suplicante que hizo que la impotencia los invadiera con más intensidad que antes.

Veían como Hermione temblaba de pies a cabeza y como estaba completamente paralizada con la cercanía del mortífago. Ella era una chica valiente que no se había achantado ante nada y verla así era un duro golpe para ellos.

-Suéltala – le ordenó Draco con una mirada tan glacial y cortante como el propio cristal.

-Vaya Malfoy, me alegro de verte – dijo Zabini haciendo caso omiso a las palabras del rubio - ¿Cómo es la vida de un asqueroso traidor cómo tú?

El tono de falsa amabilidad que el chico mantenía enervaba aún más al rubio.

-No juegues conmigo Zabini – le advirtió – No sería la primera vez que salieras perdiendo.

-¡Oh! Me temo que no estás en una buena posición para amenazarme, tengo a tu adorada sangresucia en mis manos. No quiero hacerle daño pero si me obligáis – hizo una pausa para saborear la expresión de sus rostros – no me quedará más remedio.

-Puede que él no esté en una buena posición Zabini – le habló ahora Harry con la furia reflejada en sus ojos verdes – pero nosotros sí y te lo advertimos, deja a Hermione en paz o sufrirás las consecuencias.

Zabini hizo un gesto con la mano como si aquello le aburriera demasiado.

-Vuestras amenazan me aburren, sino os importa tengo que hablar un par de cosas con vuestra amiga asique si me disculpáis… - despegó la varita del cuello de Hermione y la alzó sobre sus cabezas y al murmurar unas palabras ininteligibles, una especia de escudo apareció a su alrededor con unos cinco metros de diámetro dejando a Zabini con Hermione a un lado y a Harry, Ron y Draco a otro.

-¿Qué mierda has hecho? – preguntó Ron mirando alrededor observando el leve tono plateado que rodeaba a su amiga y al mortífago.

-Tomar precauciones para que no nos molestéis mientras charlamos – explicó Zabini con simpleza.

Con suavidad le quitó la varita de la mano a Hermione que aún estaba sorprendida por el rumbo que estaban tomando las cosas, y la lanzó al suelo unos metros más allá de donde ellos se encontraban. Miró a sus amigos pidiendo alguna señal, que la ayudaran a saber cómo escapar de aquella prisión que en pocos segundos Zabini había creado.

-Bueno princesa, dime, ¿no me has echado de menos? – le preguntó a medida que se acercaba a ella con paso lento, como si la estuviera acechando.

A cada paso que el chico daba, Hermione retrocedía otro hasta que un viejo árbol le cortó el paso. Aterrada vio como la distancia que los separaba se hacía cada vez más pequeña hasta hacerse prácticamente nula. Zabini apoyó sus manos sobre el tronco a ambos lados del rostro de la chica evitando cualquier tipo de huída.

-¿No me dices nada? – esperó uno segundos en los que disfrutaba de la mirada de pavor que Hermione le dirigía – Bueno, supongo que es comprensible. Al fin y al cabo solo nos hemos visto un par de veces.

Hermione no pudo evitar respirar hondo al ver que Zabini no se había enfadado por no haberle respondido, intentaría evitar decir o hacer nada que el mortífago pudiera tomarse como una ofensa y esperaría un momento de debilidad por su parte para recuperar su varita.

Zabini alzó su mano derecha y la alzó hasta rozar la mejilla de Hermione que se estremeció ante su contacto.

-No me tengas miedo, no voy a hacerte daño – le dijo con tono dulce – Tú pórtate bien y todo saldrá bien.

La chica tragó espeso y asintió levemente con la cabeza.

-¿Qué es lo que quieres? – preguntó intentando sonar segura.

El chico soltó una leve risa.

-Te quiero a ti princesa, ¿sabes? A pesar de ser una sangresucia eres una chica bien bonita, puedo sacarte cierto…partido. Además, así, conseguiré joderle la vida un poquito a aquel asqueroso traidor.

Los pelos de la nuca de Hermione se erizaron, no le agradó en absoluto las connotaciones que había escondidas tras aquella frase.

-¿Qué quieres decir? – preguntó voz temerosa.

El moreno le dedicó una mirada lasciva mientras la recorría de pies a cabeza, la sujetó por el mentón y acercó su boca a la suya hasta casi rozarla.

-Creo que sabes muy bien a lo que me refiero princesa.

-¡No le pongas una puta mano encima! – gritó Draco desde el otro lado del escudo.

La impotencia y la ira lo recorría por completo. No podía soportar ver como aquel asqueroso le ponía una sola mano encima a Hermione y menos con las intenciones con las que lo hacía. Desde donde estaba no podía escuchar lo que hablaban pero por los gestos del mortífago, no hacía falta ser muy inteligente para hacerse una idea.

El estado de Harry y Ron no distaba mucho lo que sentía el rubio. Ver a su mejor amiga en peligro, en manos de aquel loco y ellos sin poder hacer nada era la peor sensación que habían sentido en mucho tiempo

Zabini soltó una risotada.

-¡No haré nada que ella no quiera Malfoy! ¡Asique estate tranquilo!

Eso enervó aún más a Draco que no pudo resistir el impulso de ir hacia ellos pero el escudo lo repelió y lo impulsó hacia atrás consiguiendo que callera al suelo. Hermione no pudo evitar encogerse del susto y tuvo que resistir las ganas de salir corriendo hacia ellos, pero sabía que no serviría de nada. Aunque consiguiera escapar del mortífago, el escudo protector le impediría el paso.

Zabini volvió a dirigir la mirada hacia ella.

-Conoces muy poquito del pasado oscuro de aquel imbécil ¿cierto?

No hizo falta que especificara a quien se refería, sabía que lo decía por Draco y no le gustaba nada el rumbo que estaba tomando la conversación.

El silencio que siguió a su pregunta fue suficiente respuesta para el chico que rió de medio lado de una forma muy parecida a como Draco lo hacía.

-Supongo que entonces no sabes que durante un tiempo nos ayudó a buscar a tus padres ¿verdad? Ni que se mostró muy entusiasmado con la idea de matar a los padres de la sangresucia amiga de Potter.

Aquellas palabras congelaron a Hermione y un sabor amargo se instaló en su paladar.

Estaba mintiendo.

Tenía que estar mintiendo.

Meses atrás, cuando se supo que los mortífagos buscaban encarecidamente a los padres de Hermione, interrogaron a Draco y le preguntaron si era consciente de algún tipo de plan o cualquier información en relación a sus padres y él respondió que no.

Y ella le creyó.

-Piensas que es mentira ¿no? No te preocupes, tengo pruebas para demostrarte que es así.

Y al igual que días atrás, sujetó a la chica por el rostro y la obligó a entrar en su mente para que viera los recuerdos que el guardaba en ella.

De repente ya no se encontraba en el cementerio frente a Zabini, sino que estaba en una oscura estancia con un par de antorchas alumbrándola. La habitación tenía aspecto de ser muy fría y mugrienta, con las paredes recubiertas de moho.

En una esquina apartada, un grupo de encapuchados hablaban entre ellos. Pudo reconocer a Draco y a Zabini pero a los otros dos mortífagos no los conocía.

-Iremos a por los padres de la sangresucia – se jactaba Zabini – Aún estamos intentando localizarlos pero cuando lo consigamos, nos lo pasaremos muy bien a su costa.

Los otros tres rieron, incluido Draco.

-Los pilares de Potter se irán derrumbando uno a uno – dijo ahora uno de los mortífagos desconocidos – Hasta quedarse completamente solo y entonces nuestro Lord podrá matarlo gustosamente.

-Y nosotros nos alzaremos con el control de todo – terminó de hablar el segundo desconocido.

-Cuenta conmigo para buscar a esos asquerosos muggles Zabini – dijo Draco – Será un placer colaborar para deshacernos de la escoria.

-Por supuesto que sí Malfoy, mientras antes podamos encontrarlos antes acabaremos con ellos.

La imagen comenzó a volverse borrosa y Hermione volvió al cementerio, con el frío azotándola y Zabini frente a ella observando su reacción con una mueca de disfrute en su rostro.

La chica sentía su corazón latiéndole desaforadamente contra sus costillas. Podía sentir como si algo se estuviera resquebrajando dentro de ella.

Aquello debía de ser una broma, otro intento de Zabini por hacerle daño.

-Eso no es cierto – logró articular aún conmocionada por lo que acaba de ver con la mirada puesta en el suelo.

-Tú misma lo has visto princesa – le habló obligándola a mirarlo – Es un recuerdo, no una alucinación. Tú decides que creerte.

Hermione frunció el ceño y lo miró con un odio y un asco que podía hacerle sombra a las miradas que en sus mejores días le dedicaba Draco. Sin saber cómo ni por qué alzó ambos brazos y empujó a Zabini lejos de ella consiguiendo que el chico trastabillara y casi cayera.

-¡No voy a caer en tu juego! – le gritó.

Buscó con la mirada su varita y la encontró a un par de metros de ella. Salió disparada hacia ella pero Zabini fue más rápido y la sujetó fuertemente por la cintura y la lanzó contra el suelo de un brusco movimiento.

-¡¿Qué coño crees que haces, eh? - le gritó furibundo. Su lado dulce y amable había desaparecido para dejar lugar al cruel y despiadado.

La apuntaba con la varita sin apenas pestañear.

Los otros tres chicos observaron la escena con el pulso completamente acelerado. Ahora que Zabini había perdido el control podían esperar cualquier cosa de él.

-¡Tenemos que hacer algo! – gritó Ron desesperado.

-¡No podemos hacer nada! – Draco estaba en el mismo estado que el pelirrojo - ¡Joder! Solo podemos esperar a que el escudo pierda resistencia para poder atacarle.

-Vas a arrepentirte de lo que has hecho – le decía Zabini a Hermione con la mandíbula completamente apretada – Intento ser paciente contigo ¿y tú me haces esto? Te arrepentirás. ¡Crucio! – gritó con todo el odio y la furia que le fueron posibles.

El rayo de luz llegó hasta Hermione y aquella sensación de infinito dolor recorrió cada célula de su cuerpo, pero esta vez no pudo reprimir un alarido de dolor que salió de lo más profundo de su garganta.

Aquel grito desgarrador llegó hasta lo más profundo de Draco, Harry y Ron que veían impotentes como su amiga se retorcía de puro dolor en el suelo.

-¡Maldito hijo de puta! – gritaba Draco - ¡Te juro que te mataré!

Hermione continuó retorciéndose en el suelo durante unos instantes más hasta que Zabini dio por finalizado el hechizo. La chica se quedó en el suelo aún con restos de convulsiones en su cuerpo, con pequeñas gotas de sudor frío recorriendo su frente.

Zabini tardó unos segundos en retomar el control sobre sí mismo y cuando lo hizo se agachó junto a ella y le acarició el rostro de una forma asquerosamente dulce.

-Yo no quería hacerte esto princesa. Si no vuelves a hacer ninguna idiotez, no se volverá a repetir.

Hermione apenas podía ni mirarlo a los ojos. Sentía su cuerpo completamente adolorido y adormecido por el crucio que acababa de recibir. De reojo pudo ver su varita no muy lejos de allí pero necesitaba distraer a Zabini durante unos instantes para poder alcanzarla.

Respiró hondo un par de veces para poder conseguir la fuerza necesaria para poder hacer lo que iba a hacer. El mortífago se había erguido y la mirada desde arriba con una clara muestra de satisfacción en su rostro. Hermione dobló lentamente sus rodillas para que el impulso fuera mayor y le pegó una fuerte patada a Zabini en la parte baja de las piernas consiguiendo que el chico perdiera el equilibrio y cayera el suelo. Aprovechando el momento de confusión, Hermione se arrastró por el suelo con las pocas fuerzas que le quedaban hasta alcanzar su varita.

Cuando por fin lo hizo se volvió rápidamente hacia él y lo apuntó con la varita. A pesar de que su pulso temblaba ligeramente, su mirada mostraba una clara determinación.

-Vaya, la sangresucia saca su valentía – dijo Zabini levantándose del suelo pero, para sorpresa de Hermione y de los otros tres chicos que observaban la escena desde fuera, no la apuntaba con la varita.

-Lárgate de aquí – le espetó la chica con voz quebrada.

-Me iré princesa, pero te aseguro que volveré a por ti y la próxima vez no seré tan benevolente contigo - Alzó la varita hacia la cúpula del escudo que los rodeaba – Finiten Incantatem – la cápsula plateada desapareció y con una última mirada a la chica el mortífago desapareció.

oOo

-Tranquilo chicos, estoy bien – repetía Hermione por enésima vez – Solo necesito descansar un poco.

Harry y Ron intercambiaron miradas.

-Lo haremos con una condición – le dijo Ron seriamente.

-¿Cuál?

-Que nos avises si tienes cualquier tipo de problema.

-De acuerdo – dijo Hermione con voz cansina.

-Promételo – insistió el pelirrojo.

-Lo prometo.

Los dos amigos se despidieron de la chica y la dejaron a solas en su habitación y fue entonces cuando todo el peso de lo ocurrido cayó sobre ella.

Después de que Zabini se fuera, tanto Harry como Ron se apresuraron a ir a socorrerla tremendamente angustiados por su estado. La ayudaron a ponerse en pie y prácticamente la cogieron en brazos entre los dos para poder aparecerse los tres juntos.

Pero Draco no hizo absolutamente nada.

Se quedó desde la distancia observándola con el ceño fruncido y su mirada penetrante puesta en ella. Ni siquiera le preguntó como estaba, ni la ayudó a llegar a Grinmauld Place.

Nada.

Sabía que a él no le gustaba demostrar sus sentimientos pero ni siquiera ahora que Ron y Harry se habían ido aparecía por allí para preocuparse por su estado.

Otra cosa que la atormentaba era el recuerdo que Zabini le había mostrado. ¿Sería cierto o una simple artimaña?

No tenía ni idea pero aquel pensamiento la corroía por dentro dolorosamente.

El sonido de la puerta de su habitación al abrirse la sacó de sus cavilaciones y Draco entró por ella mortalmente serio. Cerró la puerta tras de sí y cuando lo hizo se acercó a la cama de la chica y se sentó en el borde sin dejar de mirarla ni un solo instante, como si le estuviera haciendo un auténtico examen visual.

-¿Estás bien? – le preguntó sin mudar su expresión y sin ni siquiera acercarse un solo milímetro a ella.

-Estoy bien – dijo bajando la vista pero el leve estremecimiento de su voz la delató.

-No, no lo estas – afirmó él mientras se retorcía las manos que le picaban por ir a matar a aquel desgraciado.

-No te preocupes, lo estaré dentro de poco.

- Prometí que no dejaría que se te acercara nunca más y no he sido capaz de cumplirlo.

Hermione se quedó levemente sorprendida durante unos instantes, recordaba perfectamente aquella promesa por parte del chico y en cierta forma no esperaba que fuera a recordarla.

-No… no ha sido culpa tuya.

Draco volvió la vista hacia ella escrutándola de manera que Hermione se sentía completamente expuesta.

-¿Qué fue lo que te mostró? – le preguntó cortante.

El recuerdo de lo que Zabini le mostró acudió a ella de inmediato, haciendo que esa sensación de vacío que se había instaurado en ella se hiciera más intensa. Draco percibió ese pequeño cambio en la chica por lo que se acercó más a ella.

-¿Qué fue? – insistió.

-Nada importante – intentó Hermione esquivar la respuesta pero no dio resultado.

El rubio rió con sarcasmo.

-¿Entonces me explicas porque ese cambio en ti en cuanto en preguntado por ello? ¿O me explicas tu mueca de horror en cuanto Zabini terminó de enseñarte aquello fuese lo que fuese? – le espetó.

Hermione respiró hondo.

No quería contarle aquello, sabía que el chico se enfurecería con ella por desconfiar de él pero si no se lo contaba, aquella duda la perseguiría siempre.

-Sabías que iban a matar mis padres – dijo con voz temblorosa y sin atreverse a mirarlo a los ojos – Incluso te ofreciste para ayudar en su búsqueda – Un par de lágrimas cayeron de sus ojos - Parecías muy feliz ante la idea de encontrarlos y acabar con ellos.

Pasaron unos segundos hasta que Draco fue capaz de controlarse para poder hablar.

-¿Y tú lo creíste? – dijo con voz impersonal.

Hermione lo miró ya con más lágrimas resbalando por su rostro.

-No quiero creerlo – dijo entrecortadamente – Pero era su recuerdo Draco…

-¡Un recuerdo modificado! – dijo alzando un poco la voz.

-Yo te creí – dijo la chica intentando limpiarse el rostro – Cuando hace meses te preguntamos si sabías algo respecto al tema tu dijiste que no, y yo te creí.

-Maldita sea Hermione – Draco ya empezaba a desesperarse y para aquel momento ya se había levantado de la cama y se había puesto a dar vueltas por la habitación – Yo no te mentí, dije la verdad. Zabini te ha engañado.

-Draco – murmuró Hermione en una súplica y al ver que el chico se levantó de la cama y se puso frente a él obligándolo a parar.

-¿Tienes idea del rato que he pasado viendo como ese desgraciado hacía contigo cuanto se le venía en gana? – dijo impotente – ¿Y ahora te crees lo que él te dice?

Entonces Hermione se sintió como una verdadera idiota por no haber confiado en él, por haberse dejado embaucar por Zabini. De un solo movimiento alzó sus brazos y rodeó el cuello de Draco escondiéndose en el hueco de su cuello.

-Lo siento – dijo entre sollozos – Tengo miedo de que de un momento a otro desaparezcas, de que te des cuenta de que esto no sirve para nada y que te vayas.

El enfado de Draco se evaporó casi en el mismo instante en el que aquellas palabras llegaron a sus oídos.

Él sí que tenía miedo, joder.

Tenía miedo de que en cualquiera de aquellos encuentros con Zabini, las cosas salieran mal y Hermione no fuese a ser capaz de salir viva de ellos.

Sus brazos se aferraron a la espalda de la chica con demasiada fuerza pero eso a Hermione no le importó, aquel abrazo era demasiado reconfortante como para preocuparse de ellos ahora.

Completamente azorada sacó la cabeza de su escondite y lo besó.

Lo besó con ansias y desesperación, porque aquel miedo la atenazaba desde que descubrió que sus sentimientos hacia él empezaban a cambiar.

Porque sabía que aquellos momentos entre ellos dos podrían tener los días contados.

Y estaba dispuesta a aprovechar el momento.

¿Qué tal? ¿Bien? ¿Mal? ¿Esperaban otra cosa?

Ya saben que todo lo que me quieran decir será bienvenido!^^

Y recuerden, un fic con reviews es un fic feliz!