¡Hola!

Siento mucho haberme vuelto a retrasar con la actualización pero es que hoy en la mañana tuve un examen y ayer apenas tuve tiempo para nada y no pude revisar el capítulo para ultimar los detalles y escribir las notas de autor.

Muchísimas gracias a aquellas personitas que me dejan tan maravillosos reviews, ellas son: luna-maga, memoriesofkagome, Maruuchiss, poetic lines, Nix Zadhara, Carrone, Rebeca, giselmalfoy, yoa89, Sabanaa, Serena Princesita Hale, KENSACHAN-de y NemesisAg. ¡Os adoro!

También mil gracias a aquellos que leen de entre las sombras y a los que agregaron a alertas favoritos y demás.

Otra cosita que os quería comentar es que la semana que viene tengo un examen el miércoles y otro el jueves. Esto significa que no sé si voy a tener tiempo para escribir el nuevo capi. Yo haré todo lo posible porque así sea, ya lo saben, pero es muy probable que haya que esperar al fin de semana para poder subir el capítulo nuevo. Lo siento muchísimo pero es que no tengo nada de tiempo.

Y por último quería comentaros que ya empiezo a vislumbrar el final del fic. ¡Cuidado! No me refiero a que se vaya a acabar en dos capítulos, de hecho aún no sé cuantos capítulos más voy a escribir. Pero ya voy pensando en cómo desarrollar lo que queda de fic para enlazarlo al final que tengo previsto. Comprendan que este ya es el capítulo 26 y lo último que quiero es alargar el fic innecesariamente y que al final quede pesado y con falta de argumento. ¿Me comprenden?

Bueno ahora sí, ya os dejo con el nuevo capi que adoré escribir, a continuación sabréis porqué.

Que lo disfruten.

oOo

Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer pertenece a J.K.

Se besaban con fuerza y con intensidad.

Draco la tenía fuertemente sujeta por su cintura en un abrazo férreo impidiendo que se separara de él ni un solo milímetro pero eso a ella no le importaba porque su última intención era apartarse de él.

Sus pequeñas manos removían el rubio pelo del chico mientras le respondía con las mismas ansias al beso que él le regalaba.

Había dejado de ser consciente de cualquier cosa que no fueran sus labios sobre los suyos y sus frías manos ancladas en su cintura.

Cuando Draco alzó una de sus manos para sujetarla por la nuca y así poder profundizar aún más el beso, Hermione se sintió desfallecer y no pudo evitar que un leve gemido escapara de sus labios y automáticamente una alarma se encendió en la cabeza de Draco. Aquello no estaba siendo como las otras veces en las que los nervios de Hermione la traicionaban y hacía que la chica no quisiera continuar.

Se estaba dejando llevar.

Y si ella lo hacía a él le costaría mucho esfuerzo no hacerlo. Con toda la fuerza de voluntad que le fue posible se separó levemente de ella lo suficiente para hablar.

-Hermione – pronunció su nombre casi en un quejido - ¿Estás segura de…

Pero una muy sonrojada Hermione lo silenció poniendo su dedo índice sobre sus labios.

-Lo estoy Draco – dijo en murmullo.

Y la mirada que le dedicó brillante, reluciente con aquellos ojos castaños que le transmitían tanta calidez fue más que suficiente para creer en la veracidad de sus palabras.

Se volvió a lanzar sobre sus labios con más voracidad que antes si es que eso era posible, ahora no tenía porque reprimir su deseo por ella. Porque desde luego que la deseaba.

Y mucho.

Cada vez que la besaba se le hacía más difícil controlar ese impulso que lo llevaba a recorrer su cuerpo por completo, deseaba conocer como sería la textura de su piel en aquellas zonas donde nadie más había podido llegar, quería saber cómo saldría su nombre de aquellos labios cuando la estuviera haciendo tuya.

Antes de que Hermione pudiera darse cuenta de lo que estaba sucediendo, se encontró recostada sobre su cama con Draco apoyado a su lado sin dejar de besarla en ningún instante.

Podía sentir los nervios de expectación en la boca de su estómago, no podía decir que no estuviera nerviosa puesto que era la primera vez que se encontraba en una situación similar pero no tenía ninguna duda de que allí era donde quería estar.

Porque después de aquel último encuentro con Zabini no sabía si siempre iba a poder salir ilesa de ellos y quería aprovechar el tiempo que pudiera disfrutar de Draco. Y con todos aquellos pensamientos agolpándose en su mente, de repente se dio cuenta de la presencia de cierto sentimiento que hasta entonces creía desconocido. En aquel preciso instante con Draco llenando de besos su mentón y su cuello supo que no solo lo quería, lo amaba. Y el peso de aquella revelación hizo que su corazón bombeara furiosamente contra su pecho.

Draco pudo sentir los fuertes latidos de la chica y de repente paró su tarea para mirarla directamente a los ojos, con la preocupación pintada en aquella mirada gris. Hermione le devolvió la mirada mientras que, con manos temblorosas, acarició el rostro del chico de forma dulce y cariñosa. Aquello sorprendió a Draco pero no tuvo tiempo de dedicarle más pensamientos a aquello porque Hermione volvió a besarlo con premura.

Con cuidado y con una lentitud pasmosa, Draco coló su mano derecha por debajo del jersey de Hermione para encontrar una piel tersa y suave. En cuanto Hermione sintió aquellos dedos fríos colarse bajo su ropa un escalofrío la recorrió por completo consiguiendo que la piel se le erizara en la zona donde se producía el contacto.

Con la misma parsimonia Draco continuó avanzando terreno por aquella piel a la misma vez que dejaba de recrearse en su boca para sembrar un camino de besos desde aquellos labios rojos por la fricción, hasta llegar a la sensible piel tras su oreja pasando por todo su mentón y su cuello. Aquel acto le provocó el mismo escalofrío que antes no pudiendo evitar arquear levemente la espalda y suspirar quedamente contra el oído del chico enardeciéndolo aún más.

Hermione sentía arder cada centímetro de su piel, moría por sentir más directamente el contacto contra aquel cuerpo que la hacía suspirar con cada roce, con cada beso. Esas ganas superaron su pudor y su vergüenza y en un instante se separó de Draco y de un rápido movimiento se sacó el jersey quedando solo con una camisa blanca aumentando considerablemente el contacto con él. Y en cuanto se vio desprovista de la prenda de ropa se apresuró a volver a besarlo para ocultar su sonrojo. El chico quedó bastante sorprendido con aquella maniobra de la chica pero aquello no le impidió seguir avanzando bajo su blusa a medida que esta se arrugaba bajo el pecho de la chica dejando a la vista su vientre plano y de un color ligeramente más tostado que su mano. Lo acarició con total delicadez y con lentitud como si quisiera memorizar su textura.

Aquellos roces, aquellas caricias la hacían suspirar constantemente mientras se arqueaba buscando, de manera inconsciente, algo más. No sabía el qué concretamente pero sabía que necesitaba algo más. Entonces sintió como los dedos expertos de Draco empezaron a desabotonar su blusa botón a botón sin dejar de besarla. Cuando estuvo por completo desabrochada, la chica sintió el frío de la habitación chocar contra su cuerpo y de repente se sintió levemente desprotegida. Draco empujó suavemente la blusa a través de los brazos de la chica hasta que se hubo desprendido por completo de la prenda. Entonces Hermione se sintió aún más desprotegida que antes, totalmente expuesta a él.

Draco se percató de aquel titubeo y para que la chica se sintiera menos cohibida se sacó la camisa por la cabeza sin ni siquiera pararse a quitarse los botones, dejando al descubierto su torso níveo, bien formado con un par de cicatrices atravesándole el pecho. Las mismas cicatrices que Hermione le curó el día que llegó a aquella casa, ahora su pecho tenía aquellas señales en un color de carne más claro que el resto de su pecho. Con dedos temblorosos Hermione las rozó, las acarició, consiguiendo que los mismos escalofríos que a ella la recorrían por completo momentos antes ahora lo hicieran por el cuerpo de él. Hubo algo en ese tacto tan dulce y delicado que Hermione le dedicaba que no pudo evitar que su pecho se hinchara de un sentimiento cálido y agradable.

Cambió de posición y ahora se situó sobre ella, apoyando su peso sobre sus codos para evitar aplastarla. La observó a los ojos y pasó su pulgar sobre sus labios momento antes de abalanzarse sobre ellos en otro beso hambriento.

Dejó de usar una de sus manos como apoyo para recorrer todo el torso de la chica desde su cintura subiendo bordeando su pecho. Cuando aquella mano deshizo el camino no se quedó solo en la cintura, sino que descendió por su muslo y su pierna hasta su rodilla por encima de sus vaqueros. Le picaban las manos por deshacerse de aquella última prenda y poder admirar el cuerpo de la chica en su casi totalidad. Y pocos segundos después de que aquella idea se cruzara en su mente sus dedos bajaron por el vientre de la chica hasta encontrarse con el límite que aquella prenda le imponía contra su voluntad. Con dedos maestros, desabrochó el pantalón y bajó la cremallera rozando por el camino la ropa interior de la chica, que no pudo evitar un pequeño gemido ante aquel roce.

Su bajo vientre le ardía incluso más que el resto de su cuerpo, y aquel roce la había encendido aún más queriendo y necesitando más que unos imples besos y caricias.

Draco continuó con su tarea y bajó los vaqueros por los muslos de la chica hasta sus rodillas, el resto del trabajo ya se dedicó Hermione de acabarlo moviendo los pies hasta que consiguió que la prenda cayera con un golpe sordo al suelo.

Draco descubrió encandilado que la piel de sus piernas era igual o más suaves aún que la piel que ya había inspeccionado antes. Se perdió por la redondez de sus piernas, por su tersura, por su perfecta forma. Y supo que jamás se cansaría de vanagloriarlas como lo estaba haciendo en aquel mismo momento.

Él mismo perdió también aquella prenda tan molesta que ahora su pantalón le suponía y se acomodó en el hueco entre sus piernas no sin antes observar aquel cuerpo que solo él había tenido el honor de ver así. Hermione se sonrojó ante tal escrutinio pero las palabras que Draco pronunciaría a continuación fueron más que suficientes para dejar aquella vergüenza a un lado.

-Eres jodidamente hermosa.

Aquellas palabras llegaron como música a sus oídos y solo pudo abandonarse a las miles de sensaciones que todo aquello le estaba proporcionando. Sensaciones desconocidas, nuevas, que habría un nuevo mundo para ella.

Cuando sintió a Draco acomodarse entre sus piernas y su virilidad chocó con la intimidad de ella sobre la ropa interior un leve gemido escapó de sus labios e inconscientemente alzó sus caderas para provocar un encuentro más directo.

Draco dirigió sus pálidas manos por la espalda de la chica en un recorrido lento y tortuoso cuyo final ella ya conocía. Con habilidad le desabrochó la prenda superior femenina y ante una Hermione cohibida la ayudó a desprenderse de ella. Decir que aquel cuerpo recién descubierto lo tenía maravillado era quedarse bastante corto. La besó para que ella dejara de sentirse incómoda ante su mirada fija y muy lentamente subió una de sus manos por su vientre hasta que alcanzó uno de aquellos dos montículos que de forma muy lenta fue abarcando con su mano en su totalidad. Ligeramente hizo presión consiguiendo que un gemido más sonoro que los anteriores escapara de sus labios sin poder contenerlo.

Al ver como la chica reaccionó ante tal gesto, no pudo evitar preguntarse cómo reaccionaría ante otra caricia totalmente nueva, al igual que las anteriores, para ella. El pecho que quedaba libre fuera de la cárcel que en aquel instante representaba su mano fue rápidamente atendido por la lengua y la boca del rubio. Primero beso su base y poco a poco fue subiendo hasta atrapar la aureola rosada con sus labios y con su lengua se permitió jugar con ella. Ante aquello Hermione se arqueó por completo y clavó sus uñas en la espalda del chico reprimiendo un sonoro gemido.

La necesidad por hacerla suya era ya inevitable, estaba a un solo paso de perder por completo la cordura y necesitaba asegurarse de que ella no se arrepintiera más adelante porque no sabía si sería capaz de hacerlo. Alzó la vista para ver a la chica con los ojos fuertemente cerrados y mordiéndose el labio. Cuando Hermione se sintió observada por él abrió los ojos para toparse con su mirada más oscura de lo normal.

-Si no quieres continuar será mejor que pares ahora – dijo con voz grave fruto del deseo – Si no más adelante no sé si seré capaz de parar.

Como toda respuesta la chica lo atrajo hacia sí con fuerza mientras besaba su pálido cuello y aquella fue señal suficiente. Tras algunos besos y caricias más Draco creyó que ya era el momento para culminar con la tarea que había empezado hacía ya rato. Con suavidad y rozando por completo sus piernas eliminó la última prenda femenina que lo separaba de ella para, poco después, deshacerse de sus bóxers con bastante rapidez.

Se acomodó entre sus piernas, separándoles delicadamente. Hermione sintió su masculinidad haciendo presión sobre su intimidad y supo que aquel era el momento. Se sujetó a la espalda del chico preparada para lo que pudiera venir.

El chico empezó a penetrarla con suavidad, con delicadeza, hasta que la barrera natural de su interior se interpuso en su avance.

-Lo siento– le murmuró al oído y de una sola embestida se adentró por completo en ella.

Un intenso dolor se apoderó de su cuerpo haciendo que se tensara por completo y que tuviera que morder el hombro del chico para no gritar por el dolor.

Durante unos instantes Draco permaneció igual de inmóvil que ella, expectante a la reacción que la chica tomaría. Empezó a besarla suavemente por el hombro y el cuello hasta que Hermione fue relajando poco a poco su cuerpo. No fue hasta ese momento que él no se permitió volver a retomar sus embestidas. Muy lentamente al principio y con más rapidez luego cuando las suspiros y leves gemidos de Hermione aumentaron de intensidad.

Durante unos minutos ambos se dedicaron a disfrutar de las miles de sensaciones que aquello les provocaba. Draco dejaba salir algún que otro gemido ronco mientras que los de Hermione se fueron haciendo más frecuentes y más intensos pero rápidamente eran silenciados por los besos de Draco.

Al poco tiempo Hermione sintió como un agradable cosquilleo que nacía en su bajo vientre, recorría cada célula de su cuerpo hasta que de repente un estallido de sensaciones se apoderaron de ella, obligando a Draco a silenciar el potente gemido que a punto estuvo de salir de los más profundo de su garganta. Aquella placentera sensación apenas duró unos segundos pero fue tiempo suficiente para que el agotamiento se apoderara de ella unos instantes después. Hasta que Draco no sintió como la chica dejaba de vibrar entre sus brazos, no dejó descargar su propio orgasmo en su interior acompañado de un grave gemido.

Le hubiese encantado mantenerse en aquella posición pero sabía que la estaba aplastando por lo que, haciendo un soberano esfuerzo, salió de su interior y se dejó caer a su lado con la respiración aún levemente desacompasada.

Fue en aquel momento cuando la sensación de rareza y de incomodidad invadió a la chica, que no pudo evitar sentirse extraña ante tal número de nuevas sensaciones y placeres que jamás había experimentado. Con cuidado se cubrió con la sabana, que andaba arrugada a los pies de la cama, y se tumbó de forma que le daba la espalda a Draco. Cada vez la sensación de incomodidad era mayor pero no quería parecer una niña pequeña, por lo que se mantuvo en su posición sin buscar el calor y el afecto del cuerpo de Draco.

Pero entonces sintió como el chico se movía a su espalda y al instante una fría mano rodeó su cintura bajo la sábana y la arrastró por los centímetros que separaban sus cuerpos hasta que notó su pecho chocando contra su espalda. El rubio hundió la nariz en el hueco entre su cuello y su hombro y depositó un leve beso en ese lugar.

-Descansa – le dijo en la misma posición.

Y Hermione no pudo evitar sonreír y sentirse plenamente satisfecha antes de abandonarse a los brazos de Morfeo.

oOo

Desde que la chica se había quedado dormida acurrucada contra él, no había dejado de indagar en su memoria buscando algún instante en que se hubiese sentido como lo estaba haciendo en aquel momento.

Y no encontró ninguno.

Sentía su cálido cuerpo junto al suyo, su pesada respiración dándole en el pecho, sus rizos haciéndole cosquillas en su hombro.

No podía pedir absolutamente nada más.

El sentimiento que lo embargó cuando la hizo suya no fue nada en comparación con el resto de las chicas con las que había estado. Con las otras había sido simple deseo carnal, solo buscaba la satisfacción de sus instintos más bajos.

Nada más.

Pero con ella había sido completamente diferente, con ella todo era diferente.

Porque no solo se trataba de deseo, había sentimientos de por medio y eso le daba un giro a la situación de ciento ochenta grados. Con ella había hecho el amor, no había sido un encuentro fortuito como tantos otros.

Su corazón había estado a punto de salirse de sus costillas cuando se adentró en ella, sabía que había sido el primero y esperaba de igual manera ser también el último.

Tenía la certeza de que desde aquel mismo instante estaría ligado a ella para siempre, de una forma u otra, no podría permitir que ningún otro pudiera disfrutar de lo que él acababa de disfrutar. Mataría a cualquiera que osara acercarse a ella.

Porque había descubierto algo más que realmente lo asustaba y lo embargaba de una agradable sensación a la vez.

La quería.

Pero sabía que no podía decírselo a ella, no había sido educado para decir semejante cosa pero se encargaría de que ella lo supiera de cualquier otra forma.

oOo

Cuando Hermione se despertó, apenas los rayos de sol se colaban entre las cortinas. Tenía que ser bastante temprano aún. Intentó moverse pero se dio cuenta de que un gran peso se encontraba sobre ella cortándole cualquier tipo de movimiento.

De repente todos los recuerdos de lo ocurrido horas antes se agolparon en su mente. Las caricias, los besos, sus palabras. Entonces sintió como aún sentía su cuerpo levemente adolorido aunque eso no era nada en comparación al sentimiento de plenitud que lo embargaba.

Estaba plenamente feliz, como hacía ya mucho tiempo que no estaba y no le importaba el malestar ni nada por el estilo.

Observó a Draco, que se encontraba con el rostro apoyado en la almohada junto al de ella mientras que sus brazos y sus piernas reposaban sobre su cuerpo. No pudo evitar sonreír levemente y con suavidad le peinó un par de cabellos que le caían por el rostro echándoselo para atrás.

Con muchísimo cuidado se escurrió de debajo de él y consiguió salir de la cama a duras penas. Se dio una ducha y en cuanto salió pudo oír voces que provenían del piso inferior, probablemente de la cocina.

Bajó las escaleras preocupada, era muy temprano para recibir visitas a no ser que algo malo hubiese pasado. Se apresuró en bajar y cuando llegó a las cocinas se encontró a los gemelos desayunando tranquilamente con Harry y Ron.

-¿Qué hacen ustedes aquí? – preguntó extrañada.

-Nosotros también nos alegramos de verte Hermione – dijo Fred con sarcasmo.

-¿Qué pasa? ¿No podemos haceros una visita? – lo secundó su hermano gemelo.

-No es eso – se explicó la chica – Es solo que es raro que estéis aquí tan temprano – terminó de decir sentándose en la mesa junto a ellos.

-Buenos días Mione – la saludó Harry.

Ron hizo el intento de darle los buenos días pero varias migajas de su tostada salieron despedidas de su boca y prefirió volver a cerrarla.

-Bueno, ¿no pensáis decirme que hacéis aquí? – volvió a insistir la chica.

-Veníamos a ver como estabais – le contó George.

-Sí, hacía mucho que no sabíamos nada de ustedes salvo por papá y mamá – lo siguió Fred.

-¿Sólo eso? – preguntó escéptica Hermione alzando una ceja.

-¿Sabes? Acabas de parecerte a tu adorado hurón más de lo recomendable – le dijo Ron que ya había devorado se desayuno.

Hermione enrojeció casi al instante.

-Son imaginaciones tuyas – intentó quitarle importancia.

-No, no lo son – lo apoyó Harry – Últimamente tienes actitudes muy parecías a las de él.

-En el caso de que sea así, ¿hay algún problema con ello? – respondió desafiante.

-Ahí lo tienes Hermione – Fred la señalaba divertido – De nuevo has sacado tu lado más Malfoy.

Los gemelos parecían estar disfrutando de lo lindo con aquello mientras que Ron parecía bastante molesto.

-Supongo que es normal, las costumbres se copian inconscientemente. No es mi culpa.

-Eso te pasa por pasar tanto tiempo con Malfoy – le habló Ron con desagrado como si el querer pasar tiempo con el rubio fuera la peor de las cosas.

-¿De nuevo hablando de mi comadreja? – dijo una voz arrastrando las palabras.

Draco hizo su aparición en la estancia como siempre lo hacía, a pesar de estar recién levantado su aspecto era más impecable que el de cualquiera de los que allí se encontraban. Venía solo con el pantalón del pijama, le encantaba exhibirse.

-Es muy temprano para que nos repugnes con tu presencia hurón – le dijo Ron con desprecio.

-Eso tiene fácil solución pobretón – le respondió de vuelta Malfoy indiferente – Lárgate de mi vista.

-No deberías de hablarle así a nuestro hermano – saltó Fred en su defensa apuntándolo con la varita aunque sin abandonar su pose relajada.

-No es mi culpa que vuestro hermano sea semejante retrasado.

-Ya basta chicos – intentó poner un poco de calma Hermione.

-Dile a tu amigo zanahorio que me deje en paz.

-Dile a tu adorado hurón que desaparezca de aquí.

-¿Saben qué? ¡Ambos pueden irse a la mierda! – dijo Hermione irritada por el comportamiento tan infantil de los dos.

Se levantó completamente airada de su sitio y abandonó la estancia.

-Otra cosa más que se le ha pegado de ti rubito – dijo George divertido.

Pero al parecer al único que le hizo gracia su broma fue a su gemelo.

oOo

Eran unos completos inmaduros.

Y empezaba a cansarse de aquella situación. Cada vez que los dos se cruzaban por los pasillos o en las cocinas comentarios mordaces como aquellos volaban de un lado a otro.

Deberían dejar de ser tan egoístas y pensar un poco más en ella que era la que siempre estaba en medio. Siempre era ella la que acababa pagando los enfados tanto de uno como de otro y su paciencia estaba empezando a agotarse.

Sintió como la puerta a sus espaldas se abría. Su olor mentolado llegó hasta ella acariciando sus sentidos. El chico puso sus manos sobre su cintura.

-Estoy empezando a cansarme de todo esto – dijo con voz molesta.

Cuando Draco se despertó aquella mañana y vio que la chica no estaba se sintió un poco molesto. ¿Por qué se había levantado sin decirle nada? Le hubiese gustado que Hermione se hubiese quedado con él hasta que él también despertara. Pero cuando bajó y oyó al pobretón hablando de él otra vez a sus espaldas su molestia aumentó transformándose en enfado y no pudo evitar responderle como se merecía.

-Sabes que empezó él – dijo con su boca pegada a su cuello – No es mi problema que el muy idiota siga diciendo cosas de mí después de la advertencia del otro día.

Hermione se giró y lo encaró.

-Alguno de los dos tendrá que parar esto – dijo más amable que antes - ¿No os dais cuenta de que yo soy la que está en medio?

El tono lastimero que usó al final ablandó un poco a Draco. Como odiaba que la chica pudiera manipularlo tan fácilmente.

Gruñó algo que para Hermione fue imposible de entender.

-¿Qué has dicho?

-Intentaré ignorar a ese cabezahueca, pero no prometo nada – dijo hoscamente y sin mirarla.

Hermione suspiró y enlazó sus brazos alrededor de su cuello y buscó su mirada.

-Me conformo con eso – dijo con una leve sonrisa y luego se inclinó para besarlo suavemente, nada que ver con la voracidad y las ansias de la noche anterior.

-Tú también tendrás que hacer algo a cambio – le dijo con voz un poco más grave de lo normal.

-¿A qué te refieres? – preguntó la chica.

-No quiero que vuelvas a levantarte de la cama antes que yo – dijo con tono autoritario.

Hermione supo que se refería a aquella misma mañana cuando se escapó de sus brazos y salió de la habitación sin decirle nada.

La chica completamente sonrojada asintió.

-Y una cosa más – ella guardó silencio esperando a que él continuara – Esta noche dormimos en mi cama, es mucho más cómoda que la tuya.

Hermione enrojeció aún más hasta la misma raíz del pelo, a punto estuvo de protestar si no fuera porque el chico volvió a reclamar la atención de sus besos.

¿Qué les pareció? Tengan en cuenta que es mi primera escena lemmon y estoy muy muy nerviosa por saber vuestras opiniones al respecto. Estoy abierta a cualquier tipo de sugerencia para mejorar en este aspecto!

Besos para todos!